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Revisión de 02:47 12 jul 2019

Vejez
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Presentación

Vejez: Último período de la vida de una persona, que sigue a la madurez, y en el cual se tiene edad avanzada.

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Contenido

Tercera edad o senectud[1]​ es un término antropo-social que hace referencia a las últimas décadas de la vida, en la que uno se aproxima a la edad máxima que el humano puede vivir.[2]​) En esta etapa del ciclo vital, se presenta un declive de todas aquellas estructuras que se habían desarrollado en las etapas anteriores, con lo que se dan cambios a nivel físico, cognitivo, emocional y social. A pesar que esta fase tiene un punto final claro (la muerte), la edad de inicio no se encuentra establecida específicamente, puesto que no todos los individuos envejecen de la misma forma. No obstante, debido que la edad biológica es un indicador del estado real del cuerpo, se considera que se trata de un grupo de la población que tiene 65 años de edad o más.

Características de la vejez

Cambios fisiológicos

Los cambios más visibles para la etapa de la vejez son los fisiológicos. Así las células del cuerpo se regeneran más lentamente, haciendo que la piel se vea arrugada por pérdida de elasticidad e hidratación. Además, disminuye la masa ósea, lo que implica una predisposición a las fracturas u osteoporosis.

Existe una reducción de la masa corporal total, esto conlleva a una posible deshidratación.

Otros cambios fisiológicos: Disminución de la saliva, reducción de las encías, ausencia de dientes (necesidad de utilizar prótesis dentales).

Cambios nutricionales

Pueden existir modificaciones a nivel nutricional, lo que también trae como consecuencias cambios a nivel intestinal. Esto es resultado, también, de una modificación hormonal.

Los cambios nutricionales pueden (sumado al sedentarismo) acompañar a un aumento de peso y estreñimiento (como modificación de la flora bacteriana en el intestino grueso).

Otro de los cambios físicos pero que repercute en lo nutricional es la alteración de las papilas gustativas. Esto altera el sabor y el olor de las comidas.

Comportamiento y aislamiento

Debido a la falta de actividad laboral, los adultos mayores tienden al sedentarismo en el caso de los hombres. Estadísticamente se puede observar que las mujeres adultas mayores suelen tener más actividad fuera del hogar que cuando eran jóvenes. Así, esta es una etapa excelente para poder hacer todas aquellas cosas que en la edad madura no pudieron por la crianza de los hijos: estudiar, salir, viajar, etc.

En el caso de los hombres hay una tendencia al sedentarismo que, en ciertos casos puede traer consecuencias peores como entumecimiento de las extremidades. Esta tendencia opuesta entre hombres y mujeres es el resultado (según estudios) de que los hombres tuvieron una mayor actividad fuera del hogar que las mujeres en la etapa de la madurez. Por tal razón, al llegar a esta etapa, los hombres prefieren llevar una vida un poco más sedentaria que en el caso de las mujeres.

Funciones intelectuales

A raíz de la falta de actividad física, los neurotransmisores se lentifican haciendo que la información se procese de forma más lenta que en etapas anteriores. De este modo, las funciones como el análisis, síntesis, ingenio, imaginación, razonamiento aritmético, memoria y percepción, pueden verse alteradas o disminuidas. No obstante, la capacidad de aprendizaje se mantiene en esta edad.

Sentidos disminuídos

Los órganos de los sentidos, principalmente oído y vista, se deterioran teniendo que en algunos casos utilizar lentes o audífonos para poder ver u oír bien. También puede haber una pérdida del olfato y del gusto.

Atención médica

Como consecuencia de los cambios físicos y neurológicos, la salud puede verse afectada. Las políticas gubernamentales tienen, en muchos países, planes de salud que cuidan y protegen al adulto en la vejez, impidiendo enfermedades (con la implementación de planes de vacunación gratuitos) y proveyendo de asistencia psiquiátrica, médica y psicológica.

Cambios sociales

Las relaciones sociales también cambian. Incluso dentro de la misma familia se le dan menos responsabilidades y, en ciertos casos, se los aísla de forma inconsciente. Esto produce un decaimiento psicológico y hasta una leve depresión para los adultos mayores.

Cambios sexuales

El deseo sexual no desaparece en la vejez. No obstante esto se ve alterado en ciertos casos por la disminución en la presión sanguínea, en particular en el caso de los hombres. Por otra parte, en el caso de las mujeres, también existen modificaciones en las zonas genitales por la falta de estrógenos.

Cambios en el autoconcepto

Como producto de todos los cambios sociales, psicológicos y físicos, puede haber una disminución en cuanto a las capacidades y el autoconcepto se ve alterado. Para contrarrestar esto, existen disciplinas como la geriatría y la gerontología que contienen a los adultos mayores evitando que la modificación del autoconcepto desemboque en una depresión o falta de iniciativa.

Enfermedades

Algunas de las enfermedades más comunes que padecen las personas en la vejez son:

  • Accidente Cerebro Vascular (ACV)
  • Alzheimer
  • Arterioesclerosis
  • Artritis
  • Artrosis
  • Claudicación intermitente
  • Demencia senil
  • Gripe
  • Hipertrofia benigna de Próstata
  • Malnutrición
  • Mareos en los mayores
  • Osteoporosis
  • Párkinson
  • Presión arterial alta
  • Problemas Visuales
  • Sordera



La vejez se puede detener

Los científicos creen que el deterioro físico no es un mandato de la evolución y es tratable - El envejecimiento ya se ve como enfermedad.

¿Sería posible retrasarlo mucho? ¿Incluso evitarlo? Son preguntas hasta hace poco dentro del ámbito de lo fantástico, pero que hoy generan investigaciones de primera línea. Los hallazgos de los últimos años han hecho que hasta los científicos más ortodoxos, los mismos que ven en las proliferantes terapias antiedad sólo un producto de mercadotecnia, se planteen cómo prolongar la vida humana.

Aunque habrá que tener paciencia. Ninguna de las sustancias en pruebas se ha mostrado por ahora efectiva, según se explica en un reciente artículo de la revista Nature. Pero se sabe, por ejemplo, que en levaduras, en la mosca de la fruta y en el gusano Caenorhabditis elegans un compuesto llamado resveratrol presente en la piel de las uvas, en el vino tinto y en las nueces afecta la actividad de un gen implicado en la longevidad. También se sospecha que un antibiótico antifúngico y un fármaco empleado en la diabetes podrían interferir con la acción de genes similares. Lo mismo que un antitumoral en pruebas.

Tras este nuevo filón farmacéutico hay un cambio de paradigma científico: que el envejecimiento biológico no es una consecuencia inevitable del paso del tiempo. Por ejemplo, no había muchos viejos hace 50.000 años, aunque los genes de aquellos primeros Homo sapiens fueran como los nuestros.

Esto -y otras muchas evidencias- ha guiado a los investigadores hasta una idea clave: no es obligatorio envejecer desde el punto de vista evolutivo. El envejecimiento no es como el cambio de dentición, que claramente otorga ventajas, o la pubertad, que prepara al organismo para reproducirse. A la evolución le da lo mismo que nos salgan canas y arrugas. De lo que se deriva que el envejecimiento no es inmutable.

La esperanza de vida en el mundo desarrollado ha aumentado unos siete años en las últimas tres décadas, y el último informe de Eurostat, publicado hace unos días, dice que los mayores de 65 años constituyen ahora el 17,1% de los europeos, y serán el 30% en 2060. También serán más los octogenarios: del 4,4% actual, al 12,1%. Los demógrafos son los primeros sorprendidos. "La mortalidad de los mayores no se estanca, sino que baja. Esto era totalmente inesperado", dice Julio Pérez Díaz, demógrafo del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Y, sin embargo, puede que el cambio mayor aún esté por llegar. Se planteaba en Nature: "La cuestión no es si la duración media de la vida humana aumentará modestamente en las próximas décadas. Eso ocurrirá casi con toda seguridad. La cuestión es más bien si es factible posponer el envejecimiento humano y la muerte natural por muchas décadas, incluso de forma indefinida". ¿Décadas de vida extra? ¿Inmortalidad? Suena ambicioso, pero los autores dejan claro que su análisis nada tiene que ver con las terapias antiedad hoy en boga. Ellos parten de una pregunta muy básica: por qué a partir de cierta edad el organismo empieza a funcionar de forma menos perfecta. La respuesta está en la evolución.

María Blasco, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), cuyo trabajo con una molécula llamada telomerasa ha abierto toda una nueva vía de investigación en esta área, señala: "El envejecimiento no es un programa genético seleccionado y conservado por la evolución; más bien sería un colapso del organismo". El envejecimiento ocurriría por defecto, por así decir, y no porque confiera una ventaja al individuo. "Hay varios argumentos. Uno es que el envejecimiento es muy raro en la naturaleza. Otro es que, en caso de envejecer, esto se hace una vez que el individuo se ha reproducido y ha criado a su descendencia, y, por tanto, lo que le pase a partir de ese momento no va a trascender (en términos genéticos, no se va a trasmitir a ninguna descendencia). A la evolución los viejos no le importan", prosigue Blasco. Los paleoantropólogos podrían comentar que tal vez la longevidad dé ventajas evolutivas no a quien la disfruta, sino a sus descendientes, como sabe cualquier familia con abuelos cuidaniños. Pero ésa es otra historia.

¿Qué pasa en un cuerpo que envejece? ¿Cuáles son los mecanismos biológicos responsables de contribuir a su colapso? Descubrirlo vale la pena, sobre todo si se pretenden combatir esos mecanismos. Además, aquí hay un elemento interesante: la relación del envejecimiento y la enfermedad. Cobra fuerza la idea de que las dolencias más frecuentes en edad avanzada, como el cáncer o el alzhéimer, son distintas caras de un problema único: el envejecimiento. Esto implica que conviene desentrañar la biología del envejecimiento para atacar conjuntamente enfermedades en las que hoy se investiga por separado.

"Los cambios biológicos que nos predisponen a enfermedades fatales e incapacitantes están causadas por el proceso del envejecimiento. Por eso debemos convertir en prioritarias las intervenciones para retrasar estos procesos", afirmaba tajante ya en 2005 Jay Olshansky, biogerontólogo de la Universidad de Chicago, en un célebre artículo publicado en The Scientist.

En esta misma línea, Jesús Ávila, del Centro de Biología Molecular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), comenta: "El envejecimiento es un riesgo para muchas enfermedades: sabemos que hay procesos comunes, y que lo que cambia es el tipo celular". La científica Blasco apuesta también por el ataque conjunto: "La clave está en alargar la vida de nuestros órganos y tejidos, y para ello hay que entender los mecanismos moleculares del deterioro".

No hay respuestas unánimes para cuáles son esos mecanismos. Pero hay hipótesis. Se acepta, en general, que el organismo va acumulando daños, por ejemplo en el material genético de las células, a medida que pasa el tiempo. Son daños debidos a procesos como la liberación de los famosos radicales libres, inevitable subproducto de nuestra respiración. Y una idea reciente es que, de estos daños, los más importantes son los que afectan a las células madre. Lo explica Ávila: "Nos estamos recambiando todo, incluso parte del sistema nervioso central, gracias a las células madre adultas en nuestro organismo. Hay quienes creen que con los años las células madre se agotan. Pero, ¿por qué?".

Y ahora, la gran pregunta: ¿qué posibilidades reales hay de frenar o incluso revertir el envejecimiento? Los autores del artículo de Nature recuerdan que hoy se conocen cientos de mutaciones genéticas capaces de prolongar la vida -a veces hasta en un 40%- en gusanos, levaduras, moscas de la fruta y ratones. Son genes implicados en el crecimiento, el metabolismo, la nutrición y la reproducción. Muchos tienen efectos bioquímicos similares a los que desencadena un comportamiento que, según se sabe hace ya un siglo, prolonga la vida de los ratones en el laboratorio: la restricción calórica. Esto es, comer muy poco, aunque sin caer en la malnutrición.

La restricción calórica es, de hecho, lo único que, aparte de las manipulaciones genéticas, se ha demostrado efectivo en ratones -no en humanos- para alargar la vida.

¿Se lograrían resultados igual de llamativos con humanos? Nadie lo sabe. ¿Y la manipulación genética? Los autores del citado artículo advierten de que el aumento de la longevidad debido a mutaciones es menor a medida que la complejidad de los organismos crece. Tal vez en los seres más complejos los circuitos genéticos implicados en la extensión de la vida estén regulados a su vez por otros circuitos, aún desconocidos.

Pero el mensaje global no es pesimista. La investigadora Blasco, con su grupo, está tratando de obtener un alargamiento importante de la vida en ratones combinando varios genes. Que no sea sólo un gen en ratones "quiere decir que para afectar a la longevidad significativamente en humanos seguramente habrá que combinar distintos fármacos".

Tal vez no haga falta actuar sobre los genes. Otra posible estrategia es hacer artificialmente el trabajo de regeneración que unas ancianas células madre ya no pueden llevar adelante. Algo así como ir al mecánico a por un repuesto, sólo que celular. Para hacer realidad algo así habría primero que obtener células pluripotentes -capaces de diferenciarse en cualquier tipo celular- posiblemente a partir de embriones creados con células adultas de cada individuo. Y faltaría por resolver además el problema del cerebro: las neuronas que almacenan los recuerdos, las experiencias vitales, no se regeneran. ¿Quién querría tener un cerebro joven pero en blanco?

Así pues, los científicos de Nature responden con un "no lo sabemos aún" a la pregunta de si el hombre podrá algún día ser inmortal, pero se muestran optimistas con respecto a la posibilidad de alargar nuestra existencia y conseguir además que ésta sea mejor. "Hace dos décadas, la prolongación de la vida era una fantasía, mientras que ahora se buscan fármacos exactamente para eso. No hay razón científica para no esforzarse por curar el envejecimiento, de modo similar a como lo hacemos hoy con el cáncer y otras enfermedades", concluyen[3].

Los telómeros, índice de la vejez

Un flamenco vive 40 años; una persona, 90. Un ratón, dos años; un elefante, 60. Pero, ¿qué determina la longevidad? Tras analizar nueve especies de mamíferos y aves, científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han descubierto una relación muy clara entre lo que vive cada una y la velocidad a la que se acortan sus telómeros, las estructuras que protegen los genes en los cromosomas, según informa la Agencia SINC.

La relación se expresa con una ecuación matemática, una fórmula capaz de predecir con exactitud la longevidad de especie. El trabajo ha sido realizado en colaboración con el Zoo Aquarium de Madrid y la Universidad de Barcelona. “El ritmo de acortamiento de los telómeros es un potente predictor de la duración de la vida de las especies”, escriben los autores en la revistaProceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

El estudio compara los telómeros de ratones, cabras, delfines, gaviotas, renos, buitres, flamencos, elefantes y humanos, y revela que las especies cuyos telómeros se acortan más rápido viven menos. La relación se ajusta a un tipo determinado de curva matemática –una power law o curva potencial– que también se da en otros procesos: el crecimiento poblacional, el tamaño de las ciudades, la extinción de especies, la masa corporal y los ingresos individuales, entre otros.

Para Maria Blasco, jefa del Grupo de Telómeros y Telomerasa del CNIO y directora del trabajo, el que haya una relación tan clara entre velocidad de acortamiento de los telómeros y longevidad apunta a que «hemos hallado un patrón universal, un fenómeno de la biología que explica la duración de la vida de las especies, y que merece más investigación”.

La clave: la rapidez del acortamiento

En el caso de la relación entre acortamiento telomérico y longevidad de especies, la curva hallada por los investigadores del CNIO encaja muy bien con los datos. De hecho, “la ecuación puede usarse para predecir la longevidad de las especies partiendo únicamente del ritmo de acortamiento de los telómeros”, escriben los autores. El ajuste es mejor cuando se usa la longevidad media de la especie –79 años, en el caso de los humanos–, en vez de la máxima -–os 122 años documentados que vivió la francesa Jeanne Calment–.

Hace tiempo que se sabe, gracias en gran parte al trabajo del grupo de Blasco, que los telómeros están en el origen del envejecimiento del organismo. Los telómeros integran los extremos de los cromosomas, dentro del núcleo de la célula; su función es proteger los genes. Sin embargo, cada vez que las células se multiplican para reparar daños sus telómeros se hacen un poco más cortos.

A lo largo de la vida puede ocurrir que los telómeros se acorten demasiado, y no se puedan regenerar más. Cuando eso sucede la célula deja de funcionar normalmente. No obstante, hasta ahora no se había encontrado relación entre los telómeros de cada especie y su longevidad. Hay especies con telómeros muy largos que viven poco, y viceversa.

Los investigadores decidieron comparar no la longitud absoluta de los telómeros, sino su velocidad de acortamiento. Es el primer estudio a gran escala que compara este parámetro, muy variable entre especies: los telómeros humanos pierden de media unos 70 pares de bases –los ladrillos del material genético– al año, mientras que los de los ratones, unos 7.000 pares de bases.

Para Kurt Whittemore, primer firmante, este trabajo confirma que los telómeros tienen un papel importante en el envejecimiento: “Hay gente que lo duda, pero nosotros demostramos que lo importante no es el tamaño inicial sino el ritmo de acortamiento, un parámetro que predice la longevidad de especie con un alto grado de precisión”.

Mejor predictor que tamaño corporal o ritmo cardíaco

Las medidas se hicieron en muestras de sangre de varios individuos de nueve especies, la mayoría del Zoo Aquarium de Madrid. Las muestras de las gaviotas de Audouin proceden de una colonia salvaje en el Delta del Ebro y se han analizado en colaboración con la Universidad de Barcelona. Los investigadores midieron los telómeros en los glóbulos blancos de individuos de distintas edades, en cada especie.

Se estudiaron, en concreto: nueve delfines de entre 8,6 y 50,1 años de edad; 15 cabras de entre 0,8 y 10,1 años; ocho renos de 1,4 a 10,5 años; 15 flamencos de entre 0,8 y 50,1 años; 6 buitres de entre 8,1 y 21,4 años; cuatro elefantes de Sumatra de entre 6,1 a 24,7 años; gaviotas -anilladas- de entre 0 y 24 años; y 7 ratones de entre 1,4 y 2,6 años.

La edad de las gaviotas se determinó a partir de las anillas que se colocan cuando son pollos, y que permiten la identificación de los individuos a lo largo de su vida. En colaboración con el equipo veterinario del Zoo de Madrid y en algunas especies, como elefantes y delfines, a través de los entrenamientos médicos que permiten la colaboración de los animales de forma voluntaria en sus chequeos veterinarios, se tomaron muestras de sangre haciéndolo coincidir con sus analíticas rutinarias de seguimiento de su estado de salud.

Los resultados indican que la velocidad de acortamiento de los telómeros predice la longevidad de especies mucho mejor que otros parámetros considerados hasta ahora, como el peso corporal –en general las especies más pequeñas tienden a vivir menos tiempo– o el ritmo cardíaco. Uno de los pasos obligados ahora será estudiar especies muy longevas para su tamaño, como la rata topo desnuda o el murciélago.

En cualquier caso, “estos resultados apoyan la idea de que el acortamiento crítico de los telómeros y la consiguiente aparición de daño en el ADN telomérico y de la senescencia celular es un factor determinante de la duración de la vida de las especies”, escriben los autores en PNAS[4].

Juventud hasta la muerte: descubren una manera de detener la vejez

Los especialistas en genética han descubierto que es posible movilizar los recursos encubiertos del organismo y reprimir los indicios de envejecimiento. Un nuevo método podría proteger a los seres vivos de patologías que aparecen mientras el organismo envejece.

A medida que un ser humano se hace viejo, sus células cumplen con sus funciones cada vez peor. El aparato celular, que es responsable del control de calidad en la producción de las proteínas, gradualmente deja de funcionar de manera adecuada.

Como resultado, aparecen proteínas dañadas y esto puede tener como consecuencia el desarrollo de diferentes enfermedades, como el alzhéimer, el párkinson o la esclerosis lateral amiotrófica, todas asociadas muy a menudo con la vejez.

Sin embargo, un equipo de investigadores descubrieron que es posible evitar patologías en la producción de proteínas con el uso del estrés mitocondrial.

La genética del futuro

Los científicos desde hace mucho tiempo pensaban que el estrés mitocondrial podía ser dañino para la salud, pero no en todos los casos, apuntó el autor principal del estudio, Richard Morimoto, quien en una declaración oficial describió los detalles del descubrimiento hecho por su equipo.

El experto subrayó que en el caso de que las mitocondrias se sometan a un estrés intenso, pero breve, el organismo y todo el sistema celular lo percibirán como una razón para activar la 'estrategia de supervivencia'.

Como consecuencia, el organismo se hace más resistente a los estímulos externos, mientras la duración de su vida literalmente se duplica, explica el especialista.

Morimoto y su coautor Johnathan Labbadia publicaron en 2015 un artículo, en el que los expertos relataron el descubrimiento de la conexión entre las señales inhibidoras, que se transmiten a través de las líneas de células germinales, y una 'recesión' molecular, vinculada con el envejecimiento.

El objetivo final de la investigación fue la búsqueda de una manera para prevenir numerosas patologías moleculares y, como consecuencia, desacelerar considerablemente el envejecimiento del organismo.

Los científicos estudiaron los gusanos C. elegans y encontraron en ellos una serie de genes conocidos como 'cadena mitocondrial de transporte de electrones', que sirve para gestionar el estado de salud del organismo a través del envejecimiento.

La introducción de dosis pequeñas de xenobióticos —compuestos biológicos cuya estructura química es inexistente en el organismo vivo— junto con el efecto provocado por los agentes causantes resultó en que el organismo estudiado dejó de mostrar indicios de envejecimiento y, según afirman los investigadores, se hizo mucho más sano.

Es el café el 'elixir de la juventud'?

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Científicos británicos examinaron el efecto de los pequeños placeres diarios en la esperanza de vida de las personas. ¿Qué hábitos pueden costarte años de vida y cuáles pueden hacerla más larga?

Según el estudio realizado por David Spiegelhalter, de la Universidad de Cambridge, quienes fuman un paquete de cigarrillos al día acortan su existencia en cerca de 7 años, es decir, cada cigarrillo le arrebata, de media, 15 minutos de vida a un fumador.

Otro vicio peligroso es la televisión, que puede acortar la vida humana en un año si se está frente a ella dos horas diarias. El mismo daño lo puede causar el consumo diario, de dos salchichas.

El alcohol, por su parte, daña más a la salud femenina que a la masculina. Tres copas de vino al día pueden disminuir 3 meses la existencia de un hombre y 16 meses la de la mujer.

Por su parte, el café puede afectar a la longevidad de manera positiva. Según el estudio, es posible ganar un año de vida al tomar de 2 a 3 vasos de café al día. De media, cada vaso de café la alarga 10 minutos.

Otro hábito que ayuda a prolongar la estancia en la Tierra son los ejercicios. Cortas sesiones de actividad física de 20 minutos al día pueden aumentar en hasta 2 años la expectativa vital.

Pese a todo el estrés y los vicios del día a día moderno, el estudio reveló que las personas viven de promedio 13,5 años más de que lo hicieron sus tatarabuelos en 1910[5].

6 vitaminas esenciales para combatir el envejecimiento

Qué es lo que provoca el envejecimiento?

Muchos científicos apoyan la hipótesis de que una de las causas primarias del envejecimiento es el estrés oxidativo.[6] Los radicales libres, causados por el estrés oxidativo pueden dañar el ADN, grasas y proteínas en el cuerpo, derivando a envejecimiento prematuro.

Qué son los radicales libres?

Son moléculas subproducto del metabolismo y son extremadamente reactivas en el cuerpo. Cuando el cuerpo está en equilibrio es capaz de reparar rápidamente cualquier daño causado por ellos, pero cuando nuestros hábitos no son del todo saludables y el cuerpo no está en armonía, (azúcar, alimentos que contienen aditivos químicos, el alcohol, fumar, ejercicio físico prolongado y en exceso), el organismo pierde su capacidad de restaurar el daño.

Vitaminas para prevenir el envejecimiento

Existen varias vitaminas que ayudan al cuerpo a combatir el envejecimiento. Aquellas que tienen un efecto antioxidantes son particularmente efectivas, ya que nos ayudan a combatir los radicales libres antes de que provoquen cualquier daño a nuestras células.

Una alimentación Come limpio es altamente rica en antioxidantes, es por eso que resulta efectiva para combatir el envejecimiento prematuro y promover una apariencia vibrante y juvenil.

Betacarotenos

Beneficios: los betacarotenos son precursores de la vitamina A, convirtiéndose dentro del cuerpo en retinol. Tienen la propiedad de fortalecer el sistema inmunológico y previenen la inflamación y daño celular provocado por situaciones médicas.

Alimentos ricos en betacarotenos:

  • Zanahorias
  • Boniatos
  • Espinacas
  • Col kale
  • Pimiento rojo
  • Albaricoque
  • Melocotón
  • Berros

Vitamina A

Beneficios: se trata de una vitamina liposoluble. Tiene un rol esencial en mantener la salud ocular (nuestra visión), fortalece el sistema inmune y ayuda a mantener el crecimiento y regeneración celular. Es un potente antioxidante que combate el estrés oxidativo.

Alimentos ricos en vitamina A:

  • Boniato
  • Zanahorias
  • Vegetales de hoja verde
  • Calabazas
  • Orégano
  • Perejil
  • Albahaca

Vitamina C

Beneficios: la vitamina C es un excelente antioxidante y nos aporta una elevada protección frente a los radicales libres. Nos ayuda también en la absorción del hierro no hemo (el de procedencia vegetal) y coopera con la regeneración de la vitamina E.

Alimentos ricos en vitamina C:

  • Fruta cítrica: pomelos, naranjas y limones
  • Pimientos
  • Melón
  • Fresas
  • Frutos rojos
  • Hojas verdes
  • Brócoli
  • Kiwi

Vitamina E

Beneficios: se trata de otra vitamina liposoluble altamente antioxidante. Nos protege la piel de los rayos UVA y combate los radicales libres externos y endógenos.

Alimentos ricos en vitamina E:

  • Pipas de girasol
  • Espinacas
  • Brócoli
  • Almendras
  • Tomates
  • Avellanas

Vitamina K

Beneficios: la vitamina K ayuda con el coágulo de la sangre. A nivel estético nos asiste en la prevención de la aparición de una clara señal de envejecimiento, las ojeras permanentes, usualmente provocadas por capilares con derrames. También contribuye en la salud ósea, previniendo la osteoporosis.

Alimentos ricos en vitamina K:

  • Vegetales de hoja verde oscuro
  • Lechuga romana
  • Brócoli
  • Perejil

Complejo vitamínico B

Beneficios: las vitaminas del grupo B tienen un sin fin de funcionalidades pero cuando hablamos de belleza y resultados a nivel estético, la niacina nos ayuda a mantener la piel hidratada, y la biotina fortalece el pelo y las uñas.

Alimentos ricos en vitaminas del grupo B:

  • Setas
  • Pipas de girasol
  • Patatas
  • Levadura nutricional

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. «Senescence – definition of senescence by The Free Dictionary»
  2. Publication Manual of the American Psychological Association, 6ª ed. (American Psychological Association, 2009) ISBN 1433805618
  3. El País
  4. ElCultural/Los telómeros
  5. sputniknews/¿Es el café el 'elixir de la juventud'?
  6. Oxidative stress and aging (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/208723689).

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