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El Guaton Loyola

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Presentación

Eduardo Loyola Peréz, el verdadero "Guatón Loyola" y su señora

Eduardo Loyola Pérez (☆ Quillota 1925-† agosto de 1978), más comocido como "El guatón Loyola". Último hijo de una familia de trece hermanos, estudió en los Padres Franceses y se casó en 1957 con doña María Luisa Trivelli. Ejerció el oficio de martillero de ferias ganaderas toda su vida. Una noche, en un rodeo en el fundo Don Chacra de Parral por defender a las damas que atendían el casino don Eduardo Loyola Pérez se metió en una pelea con tres afuerinos en la cual sacó, obviamente, la peor parte.

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No hay celebración de Fiestas Patrias en la que no se escuche la cueca del “Guatón Loyola” y su increíble anécdota de golpes y picardía, tan típica del chileno.

La cueca está basada en una historia real que tuvo como protagonista a Eduardo Loyola Pérez, conocido a lo largo y ancho de nuestro país como el “Guatón Loyola”.

Pero pese a que abundan versiones respecto a que era un joven futbolista o un vendedor viajero, la verdad es que era un reputado martillero en las ferias ganaderas del sur. Además, vivía en Las Condes en la época cuando aún existían chacras en el sector oriente de la capital.

1954 Se encontraban Eduardo Loyoa, el "Flaco" Gálvez y Mario Cassanello en el fundo de Santiago Urrieta Benavente en Parral.

Lo más sorprendente de todo, es que si bien la gresca ocurrió en 1954, ésta no sucedió en el rodeo de Los Andes como lo dice el popular estribillo, si no por el contrario sucedió más al sur, en la región del Maule, en la comuna de Parral.

No detallaremos esas historias falsas para honrar la memoria de Loyola, a estas alturas una especie de representante icónico del huaso chileno encacha’o.

Según una investigación realizada por el periodista Francisco Mouat, que plasmó en su libro “Chilenos de raza”[1], la historia fue relatada por el propio protagonista en una entrevista publicada en el diario El Llanquihue de Puerto Montt, en la década de los 60.

Resulta que Mouat logró dar con la viuda de Eduardo Loyola, María Luisa Trivelli, quien junto a su hija Bernardita conservan el recorte del diario.

Todo sucedió en Parral y no en Los Andes

De acuerdo al testimonio del propio Loyola al matutino, todo sucedió en el fundo de Santiago Urrutia Benavente, conocido como “don Chanca”, hasta donde llegó junto a su amigo Mario Cassanello. Aunque, no era el único conocido suyo que estaba ahí, porque entre los convidados estaba Alejandro Gálvez, apodado “el Flaco” Gálvez, quien a la larga terminaría cumpliendo un rol principal en la historia de la pelea.

Todo comenzó cuando llegaron tres tipos hasta el casino del rodeo un poco pasados de copas, y comenzaron a molestar a las meseras. Luego se volvieron a topar en el bar, donde los palabrazos comenzaron a caldear los ánimos a tal punto, que carabineros debió intervenir.

“Los carabineros apaciguaron el asunto o trataron de hacerlo, pero como insistimos el oficial preguntó: “¿Quieren pelear?”, y como le dijimos que sí, entonces él puso las reglas, “nadie se mete, peleen”, dijo, y peleamos”, cuenta Loyola.

Y tal como lo dice la canción, el intrépido “Guatón” terminó bajo las mesas, en una riña que terminó inesperadamente cuando uno de sus amigos echó la mano atrás para tomar un manojo de llaves que pensaba utilizar como manopla, provocando la huida de su verdugo, que pensó que iba a sacar un arma de fuego.

No habría pasado de ser una anécdota de borrachos, de no ser por el “Flaco Gálvez”, que esa misma noche compuso la cueca y urdió una especie de “emboscada musical” a su amigo.

Al día siguiente, Loyola volvió al rodeo en donde le pidieron que bailara con una de las candidatas a reina del rodeo, sin sospechar lo que se tramaba hasta que en los primeros versos de la cueca cayó en cuenta que estaban relatando su “hazaña”.

2004 Que nos dice el libro de Feancisco Mouat

Fuente del articulo: El Mercurio/Chilenos de Raza/Francisco Mouat

El autentico Guatón Loyola

En la vida real se llamó Eduardo Loyola Pérez. No fue ni estudiante de agronomía ni menos vendedor viajero, como alguna vez se escribió en la prensa. Lo del Guatón Loyola eran los remates y las ferias de ganado, donde pasó buena parte de su vida como martillero público y privado y experto en corretaje de animales. En eso estaba, descansando del trabajo en el casino del rodeo de Parral, cuando una noche de domingo de 1954 le dieron la frisca por botarse a valiente y querer zanjar una discusión a combo limpio.

El Guatón Loyola figura hoy en la Guía de Teléfonos de Santiago con su nombre completo: Eduardo Loyola Pérez. Vivía en la calle Manquehue, en la comuna de Las Condes, entre Apoquindo y Los Militares, en una época en que por ahí estaba lleno de chacras y parcelas y ahora en cambio está el mall Parque Arauco. Si marco el número que aparece en la guía, lo más probable es que me conteste la viuda del Guatón, María Luisa Trivelli, que está vivita y coleando en el mismo departamento en el que residía con Loyola. Antes de hablar con ella y concertar una cita, reviso el archivo de prensa para ver qué se ha publicado del personaje. Las versiones son múltiples.

La más disparatada de todas apareció en la "Revista del Domingo en Viaje" de El Mercurio en 1999, y se trató en rigor de una cuchufleta que algunos vendedores viajeros le metieron al entonces bisoño periodista Juan Pablo Meneses. Estos vendedores tuvieron incluso la desfachatez de entregarle a Meneses una fotografía, la que fue publicada en la revista junto a un recuadro escrito por el incauto reportero que decía, textual:

¿Sabía usted que el Guatón Loyola, el de la cueca, el que recibía los combos en el rodeo de Los Andes, fue un famoso vendedor viajero? Eso es lo que dicen los vendedores viajeros. El tipo de la foto, que vemos durante la gira europea que realizó una delegación de treinta y tres agentes comerciales, en 1968, sería el famoso Guatón.

Miguel Loyola nació en Parral y era vendedor de la zona centro-sur. En sus años mozos se le conocía como "el dueño del tren". "Subía al carro y nos invitaba a todos. Cuando llegaba a un lugar, apenas se bajaba de su carro mandaba a avisarles a todos los vendedores que estuvieran en la ciudad, que él los invitaba a comer a su hotel", dice Bernardo Rivera, director de la Corporación Social de Agentes Comerciales, entidad de beneficencia fundada en 1949[2].

1956 Los Perlas grabaron "El Guatón Loyola"

“El año 56 la grabaron Los Perlas[3] y le cambiaron Parral por Los Andes. Dijeron que sonaba mejor. Pero el asunto fue en Parral”, aclaró el propio Loyola.

Revista El Musiquero N 40, de 1967.
   En el Rodeo 'e Los Andes, comadre Lola
   Le pegaron su puñete al Guantón Loyola
   Le pegaron su puñete al Guantón Loyola
   Por dárselas de encachao', comadre Lola
   Lo dejaron pa' la historia al Guantón Loyola
   En el rodeo 'e Los Andes, comadre Lola.
   Combo que se perdía
   lo recibía el Guatón Loyola
   Peleando con entereza
   bajo las mesas, comadre Lola.
   Combo que se perdía
   lo recibía el Guatón Loyola.
   Bajo la mesa sí,
   como estropajo el Guatón Loyola
   el otro gallo arriba
   y el gordo abajo, comadre Lola
   Quedó como cacerola, comadre Lola,
   el Guatón Loyola.

El dúo "Los Perlas" vendió más de 10 mil copias de su disco y "El Guatón Loyola" se volvió una de las más conocidas cuecas de temática huasa, todo un clásico del género en nuestros días. Al abundante legendario folklórico del Guatón y su canción se han sumado otras interpretaciones de músicos, como la del Dúo Rey-Silva, Las Consentidas, Los Hermanos Campos, Los Hermanos Lagos, Los Chinchineros y Altamar, que también la grabaron extendiendo su popularidad y vigencia[4].

1978 † La Muerte de el Guatón Loyola

Finalmente, en agosto de 1978, a los 54 años, Eduardo Loyola Pérez falleció producto de complicaciones digestivas. Pese a su muerte, cada Fiestas Patrias su figura renace como el mismo habría querido, en medio del jolgorio y la alegría.

Eduardo Loyola Perez, el guaton Loyola 2.jpg

2019

Exigen "devolución histórica" de cueca del Guatón Loyola: Todo ocurrió en Parral nunca en Los Andes

Todo ocurrió en Parral y nunca en Los Andes. Con ese lema, Juan Carlos Benavente, concejal de la ciudad de la región del Maule y descendiente directo de uno de los testigos de la pelea, exige “la devolución histórica de la Cueca del Guatón Loyola”.

La historia se remonta a 1954, cuando Alejandro Gálvez Droguett -conocido como “El Flaco”-, escribió la cueca que relata lo ocurrido en Parral a Eduardo Loyola Pérez. El hombre se vio envuelto en una pelea luego de participar en un rodeo en el fundo de Santiago Urrieta Benavente.

En el lugar estuvo presente el propio autor de la cueca, el Flaco Gálvez, quien era amigo del Guatón Loyola.

De acuerdo a lo informado por el concejal a través de un comunicado, testigos relataron que en el casino del lugar, tres varones en estado de ebriedad, comenzaron a molestar a las mujeres que atendían al público.

Más tarde, Eduardo Loyola sostuvo un intercambio verbal con éstos, lo que fue subiendo de tono. La llegada de Carabineros no ayudó a bajar los ánimos. Lejos de eso, sirvió para autorizar la pelea.

Comenzaron los golpes y en el desarrollo de la gresca, uno de contrincantes tomó una silla y trató de impactar con ella al guatón Loyola que había caído al suelo. La intervención de un amigo de Loyola, ayudó a que uno de los agresores huyera del lugar.

A Contar de ese día, el “Guatón Loyola” se inmortalizaría a través de la creatividad musical del Flaco Gálvez.

La primera vez que se escuchó la cueca, el propio Eduardo Loyola tuvo el honor de bailarla.

En 1956, por motivos de mejor rima, el dúo folclórico “Los Perlas”, cambio la letra de Parral a Los Andes, señala el comunicado.

Monolito y “devolución histórica”

En ese contexto histórico, el concejal Benavente estimó que Parral requiere de un monolito que consagre el recuerdo de donde ocurrieron los hechos y una restitución histórica en el relato, toda vez que todo ocurrió en Parral y en su génesis la letra consignaba los hechos en esa comuna.

En ese sentido, Benavente emplazó a la ministra Consuelo Valdés Chadwick, para crear un monolito en la medialuna de Parral, lugar donde ocurrieron los hechos.

“Acá se inspiró, acá ocurrieron los hechos”, señaló.

“Hacemos un llamado a la ministra de Las Culturas para que haga un monolito en este lugar y que todo Chile sepa la real historia”, sentenció[5].

Fuentes y Enlaces de Interés

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