Abrir menú principal

WikicharliE β

Demiurgo

  Demiurgo   Bienvenido a Departamento de Filosofía  

Presentación

Demiurgo.jpg

El demiurgo (en griego: Δημιουργός, Dēmiurgós), en la filosofía gnóstica, es la entidad que, sin ser necesariamente creadora, es impulsora del universo. En la filosofía idealista de Platón y en la mística de los neoplatónicos es considerado un dios creador del mundo y autor del universo[1]. Demiurgo significa, literalmente, «maestro, supremo artesano, hacedor».

WikicharliE Patrimonio de Chile

Término que en el griego antiguo se aplicaba al trabajador o artesano en general, al que hace los trabajos en el pueblo, y que Platón aplica en el Timeo, al artífice del universo, al dios ordenador de mundo, que propiamente no crea, sino que, como hacían los dioses de las cosmogonías, impone el orden a partir del caos. El artífice o el obrero no crea los materiales con que obra, sino que los dispone para un buen fin; del mismo modo, el demiurgo platónico no crea de la nada, sino que dispone de un material preexistente, la materia y el receptáculo, y con ellos él, «la más perfecta y mejor de las causas», construye el universo a semejanza de las ideas (paradeígma); por esto el universo ha de ser forzosamente bello y bueno.

Aristocles alias Platon en WikicharliE.jpg

Existe, pues, al principio, el «modelo» (las ideas) y la «copia del modelo». El primero es el «ser eterno que no nace jamás», y el segundo el ser «que nace y muere, pero no existe jamás realmente». Éste comprende el «receptáculo» -«la madre y receptáculo de todo lo que nace y es generado»-, el espacio o el conjunto de la materia informe, y los elementos materiales (tierra, aire, fuego y agua) en forma de cualidades susceptibles de transformarse unas en otras.

El demiurgo da forma geométrica a las cualidades primarias (la de los sólidos regulares), que se transforman en los elementos primarios del universo, según la tradición presocrática, que arranca sobre todo de Empédocles. De éstos proceden las sustancias que constituyen el mundo que vemos, que el demiurgo ha conformado según los modelos de todas las cosas. Al mundo así constituido el artífice le impone un alma; pues todo lo vivo ha de tener un principio de vida. El alma del mundo se compone de la mezcla de lo que es propio del mundo de las ideas y de lo que es propio del mundo copia de las ideas: de «identidad» (lo mismo) y «diferencia» (lo otro) y de la mezcla de ambas (ver lo mismo y lo otro), por lo que se compone de tres sustancias. Finalmente, para que la copia sea lo más semejante posible a la realidad, fabrica también el demiurgo una copia de la eternidad: el tiempo, «imagen eterna que progresa según la serie de los números».

El concepto de demiurgo no es en Platón más que un artificio mitológico con el que personifica la inteligibilidad del universo. La imagen, muy difundida en la literatura poética, apenas ha tenido -neoplatónicos aparte- eco filosófico en unos pocos filósofos: J.Stuart Mill, por ejemplo, llama demiurgo a Dios por el hecho de que su poder está limitado por la materia de aquello que crea.

Sumario

Mitología

El demiurgo es un genio ordenador. En el principio había una masa caótica, desordenada, informe, indeterminada, etc., y también estaba el demiurgo, el cual miró esta masa y pensó: «¿qué puedo hacer con ella? No sé lo que voy a hacer, pero haga lo que haga lo voy a hacer bien». Después ideó una a una las cosas que iba a hacer y de acuerdo con su idea las fue haciendo.

El mito del demiurgo implica:

  • La idea del bien es la primera de todas las ideas.
  • Las ideas son anteriores a las cosas y son causa de ellas.
  • Las ideas son la única verdad.

Gnosticismo

El concepto platónico del demiurgo es retomado por el gnosticismo. Lo que en el platonismo era imperfección, en el gnosticismo se transforma en maldad. El Universo era para los gnósticos una gradación, desde lo más sutil (Dios) hasta lo más bajo (la materia). Así el demiurgo como creador y ordenador del mundo material, se convierte en encarnación del mal, aprisionando a los hombres y encadenándolos a las pasiones materiales.

El espíritu es la única parte de divinidad que le corresponde al ser humano, librando este una "batalla" permanente frente al cuerpo y lo material, transformando así la tierra en el infierno, entendiendo por infierno no el concepto del Hades o del inframundo, sino, simplemente, el lugar más alejado de Dios. Tan solo la sophia, la sabiduría, la gnosis, llega por amor, desde lo sutil hasta la tierra para librar al ser humano de la esclavitud de la materia. La salvación no es una cuestión de creencia o de piedad divina, sino que se convierte en una revelación, sólo posible para aquellos que aún no han perdido del todo lo poco de divinidad que todos los seres humanos poseen.

Filosofía

Hegel

Con Friedrich Hegel, se convierte en demiurgo el proceso del pensar, al que transforma en fuerza independiente y divinizada. El demiurgo es la fuerza creadora, la inteligencia suprema.

Cioran

El filósofo rumano Émile Cioran escribió un libro en que trata in extenso de estos asuntos desde un punto de vista nihilista: El aciago demiurgo (1969).

Gustav Meyrink

Autor, entre otras, de El Golem, en su introducción a unos textos atribuidos a santo Tomás de Aquino (Tratado de la piedra filosofal y Tratado sobre la alquimia15​) cita una frase que atribuye al Buda Gautama:

Buscando al constructor del edificio, he recorrido sin pausa el trayecto circular de muchas vidas. Ahora te he encontrado y he penetrado en tu ser. ¡Nunca más me construirás casa alguna!

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. Nicola Abbagnano, Diccionario de Filosofía, Fondo de Cultura Económica, 1986. ISBN 968-16-1189-6
  • Keightley, Thomas (1838). The mythology of ancient Greece and Italy. Oxford University. p. 44. «theogony timaeus.»
  • Meyrink, G. (octubre del 2010), introducción a "Tratado de la piedra filosofal" y "Tratado sobre el arte de la alquimia", de Santo Tomás de Aquino, 3a. ed. Málaga: Sirio.

Visita otros de nuestros artículos

Haz click en el ícono