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Caso Cutún

  Caso Cutún   Bienvenido a Misterios  

Fenómenos paranormales en 1976

El Caso Cutún ocurre en febrero de 1976, cerca de Las Rojas, valle de Elqui, donde una familia fue víctima de los mismos fenómenos que en el sur de nuestro país. Acá los hechos igual se concentraban en una casa.

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Una noche empezaron a volar los objetos sin explicación alguna. Mesas, sillas, lámparas y lo más increíble, que incluso fue acreditado en la prensa de la época, es que pedazos de huesos humanos incandescentes atravesaban las paredes y el techo, arrojados desde el exterior. Se decía que la vivienda estaba ubicada junto a un cementerio indígena. Además, casi al frente, estaba otra aterradora hacienda abandonada, que encierra otras historias más. De hecho, turistas que van al lugar la confunden con el inmueble de las “penaduras”, que hoy ya no existe, aunque se levantó otra modesta vivienda en el mismo lugar, que prácticamente pasa desapercibida. El dueño de casa afectado llamó a la prensa. Y las cosas siguieron ocurriendo, a vista y paciencia de reporteros gráficos y periodistas. Aunque los profesionales explicaron el asunto apelando a algún tipo de fuerza electromagnética o algo más vinculado a la física que a lo fantasmal. Hasta el Ejército se constituyó en el sitio. La familia finalmente se mudó a otra ciudad, aunque surgió el rumor de que antes hallaron un tesoro escondido bajo la vivienda. Nunca más se refirieron públicamente a lo acontecido allí hace más de 44 años[1].

Imagen de la Casa de Cutún, hoy destruida y no existe.
Imagen de la Casa de Cutún, hoy destruida y no existe.

Sumario

Detalles

Cutún, una pequeña localidad emplazada en el citado valle, en la Región de Coquimbo, pasó a ser objeto de decenas de publicaciones y titulares en 1976.

La casa de una joven pareja se transformó en el centro de atención producto de una serie de extraños fenómenos paranormales que empezaron a ocurrir. Lluvias de huesos humanos, piedras, herraduras, clavos y sillas que volaban y atravesaban techos y murallas, muñecos que brincaban y personas rasguñadas fueron parte de lo que se vivió en la vivienda.

De acuerdo al Instituto de Investigación y Estudios Exobiológicos de España en Chile, en un artículo del Ingeniero de Sistemas Sergio Alcayaga, se trata de “una historia cuyos matices se acoplan dentro de lo que podríamos catalogar como terrorífico y escalofriante y a la que hasta el momento no se le ha podido dar una explicación dentro de la metodología establecida por el método científico”, es decir, básicamente se trata de un misterio sin resolver.

El dueño de aquella ‘casa embrujada’ era Nicasio Torres, un joven Técnico Agrónomo que llegó con su familia a hacer vida en el poblado, pero que al poco tiempo comenzaría a vivir una experiencia paranormal increíble.

Una tarde cualquiera, piedras empezaron literalmente a “llover” de su techo. Asustado y sin encontrar explicación fue a contarle a sus vecinos, quienes no le creyeron mucho, hasta que algunos días después fueron testigos de situaciones realmente aterradoras.

Extraña luminosidad durante la noche, voces, puertas que se cerraban y abrían solas, muñecas que saltaban alrededor de la casa e incluso contra la pequeña hija de la pareja, apariciones fantasmales, un sujeto gigantesco de ojos rojos y oscura vestimenta, fueron parte de los fenómenos que presenciaron. Además, se escuchaba insistentemente una voz que preguntaba por Nicasio.

“Siempre se escucharon murmullos y voces extrañas, dentro de esas sesiones fue cuando se dilucidó que un supuesto espíritu citaba a Nicasio al cerro Cutún, exactamente a las 23:55 horas. Sin embargo, Nicasio jamás tuvo el coraje suficiente para asistir a esa invitación“, se señaló.

“Extrañamente, siempre la actividad paranormal se intensificaba a medida que la noche transcurría y se acercaban las 23:55, la lluvia de piedras sobre la casa, huesos de cadáveres que caían sobre nuestros hombros y rasguños sobre las paredes. Sobre este último punto recuerdo que una vez salté por una de las ventanas de la casa hacia el exterior de ésta, ya que nadie se atrevía a salir cuando se producían estos rasguños y pude observar como si una mano transparente los causara, pues la madera iba mostrando pequeñas trazas que se producían en forma espontánea sobre ella“, recordó hace algunos años Gabriel Orrego uno de los vecinos que vivió de cerca el hecho paranormal.

Otros relatos de cercanos a la familia Torres profundizaron en las voces. Un taxista amigo de Nicasio señaló que en una de las tantas sesiones la profunda voz reveló ser el abuelo del afectado, quien supuestamente tenía información sobre un tesoro. Uno de los espiritistas también reveló que Torres se ofreció a ir acompañado, pero que el ente siempre se lo negó, obligándolo a ir solo, algo que, como contó Orrego, nunca ocurrió.

Gabriel contó también sobre el misterioso y amenazante hombre.

“Nunca he tenido tanto miedo en mi vida como cuando tuve que enfrentar a ese hombre. Ese hombre se presentó alrededor de tres veces a buscar a Nicasio, y siempre con la misma frase y dirigiéndose a su esposa: "Dígale que lo espero, él sabe dónde". Al percatarme un día de la presencia de ese hombre, salí al encuentro de él, sin embargo, al llegar a una distancia alrededor de cuatro metros de dicho personaje pude observar a un hombre pálido, que vestía chaqueta café, zapatos negros impecables y pelo negro, este hombre venía pasando por afuera del portón de mi propiedad, cuando en forma repentina lo veo y me paralizó. Para mi gran sorpresa este hombre se encontraba levitando alrededor de 50 cms. sobre el suelo y giró repentinamente en 90 grados para mirarme fijamente y en forma penetrante. Por primera vez sentí lo que era el miedo, lo que me hizo a sudar. Este hombre giró nuevamente en 90º y retomó su camino inicial para luego desvanecerse por el trayecto hacia abajo, hubo varios testigos oculares del hecho que se encuentran aún en el pueblo”, acotó el hombre que intentó resolver el misterio de Nicasio sin jamás encontrar una respuesta racional.

La última sesión de espiritismo terminó con la interrupción de militares, entre los que se encontraba el ex General Juan Emilio Cheyre, que se llevaron detenidos a quienes estaban en la casa por reunirse ilegalmente.

Finalmente, tras recuperar la libertad, pocos de los 13 que estaban en esa mesas volvieron a encontrarse y la familia Torres decidió irse y los fenómenos, al parecer, no se repitieron. Hoy, la casa donde ocurrieron estas terroríficas situaciones se perdió en el ‘desierto’ y ya no existe, pues fue derrumbada.

El caso en la actualidad

Hace poco más de una década el programa de TVN El Día Menos Pensado intentó reconstruir el caso y realizó una serie de entrevistas que dejaron declaraciones como las reveladas anteriormente. No obstante, nunca pudieron concluir la investigación por una razón fundamental, Nicasio y su familia se negaron a hablar del tema y regresar al lugar de los hechos.

Según información de cercanos recopilada por IIEE, los Torres se movieron a Copiapó, donde supuestamente siguen viviendo en total anonimato. Sólo unos pocos recortes que quedan de la época recuerdan el escalofriante pasado.

La casa fue abandonada y hoy es sólo una ‘mancha en el desierto’, derruida y olvidada por el tiempo. Lo que pasó realmente en Cutún y quién era el misterioso hombre que se dejaba ver, intimidando a los Torres y a sus amigos, nunca pudo ser explicado y las diversas teorías, unas más creíbles que otras, llegando incluso a los minerales y elementos de la tierra o el electromagnetismo en la zona, tampoco han podido ser probadas con certeza[2].

Otros

Fenómeno lumínico

3 de abril de 2010: El sitio web www.lavozdelnorte.cl publicó un extraño caso ocurrido en el edificio La Recova, uno de los principales atractivos turísticos de La Serena.

Se trató de un misterioso fenómeno lumínico captado por una de las cámaras de seguridad, que tuvo muy intrigados a los investigadores de enigmas y a los guardias que diariamente cuidan este recinto de la ciudad de los campanarios. Aproximadamente a las 06:50 horas de un día de semana, Iván Araya venía llegando a su turno que comenzaba a las 07:00 horas. Como todos los días, ingresó al recinto por el portón que da al supermercado Unimarc. Mientras entra, en la sala de control, ubicada en el segundo piso del recinto, su compañero Mario Miranda estaba chequeando los ingresos a través de las modernas cámaras de seguridad infrarrojas.“Mi compañero es quien se da cuenta primero de la luz y me dice a mí. Nos pusimos a ver las cámaras y nos dimos cuenta de que esta luz seguía ahí y se movía de manera extraña”, dijo Araya.

Ante lo curioso del hecho, donde se apreciaba como una pequeña bola de fuego, ambos guardias bajaron hasta el sector del portón para buscar una explicación racional al fenómeno, pero pese a los esfuerzos, no lo lograron. Lo más impactante de todo es que mientras ellos hacían esfuerzos por encontrar el origen de la luz, ésta se encontraba a sólo centímetros de ellos, lo cual era sólo captado por la cámara.Todo el fenómeno quedó registrado en dos segmentos de 15 minutos cada uno.

La celeste

A lo largo de varias generaciones de estudiantes, son varios los relatos que han llegado relatando extraños fenómenos paranormales, en un conocido internado de mujeres de calle Gandarillas en La Serena. Incluso una testigo, a través de una página web regional, se atrevió a contar la experiencia vivida en ese lugar en 1997, en el segundo piso del recinto que albergaba a alrededor de 300 niñas de diversas comunas de la Región de Coquimbo.

“En un momento dijimos vamos a acostarnos. Yo recuerdo que tenía un tazón con té en la mano y me adelanté a las niñas. Mientras caminaba, en un momento algo me hizo mirar hacia una escalera que no usábamos y daba como a un altillo donde estaba la lavandería. Era un lugar misterioso porque nadie subía a ese lugar. Cuando miro hacia la escalera como a unos cinco peldaños, veo a una niña. Era como transparente, tenía como un pijama largo, mirando hacia el suelo. Tenía su pelo largo. No pude verle los ojos. Fueron tres segundos que pude verla. De la impresión a mí se me cayó el tazón y no pude avanzar. Ahí llegaron las niñas y les conté lo que había visto”.

La entonces interna contó que previo a esta experiencia ya se hablaba de esta presencia que se le había aparecido a otras personas. “Se decía que había muerto una niña en este lugar. Le decían la Celeste. Hace muchos años se sabía de ella.

La historia dice que era una niña que había quedado embarazada y para ocultarlo se habría hecho un aborto. Eso habría pasado justo en la lavandería. Eso es lo que se contaba. Nadie sabe por qué se dejó de usar esa lavandería”, recordó. Pero no fue lo único que pasó en este lugar, según la fuente. “Me acuerdo que se comenzó a correr el rumor de que una niña del internado estaba como poseída. Todas se empezaron a asustar. Un día iba por el pasillo para mi pieza y me encontré con mucha gente. Lo raro es que había un cura que había venido a bendecir ese sector donde vivían unas 40 niñas. Todo estaba dividido por sector, y recuerdo que fue en el B”, aseguró esta persona que hoy es ya adulta.

El duende Ignacio

12 de abril de 1992: En la villa El Parque de Las Compañías (La Serena), sin duda llamó la atención de todo el mundo. Fue un curioso fenómeno en un área donde se estaba construyendo un sector habitacional. Allí varios niños aseguraban que vivía un duende al interior de una tubería. Según los testigos, se trataba de una figura luminosa. Hasta se llegó a decir que, telepáticamente, el supuesto duende le había dicho a los pequeños que se llamaba Ignacio, por lo que fue bautizado con ese nombre. La noticia se difundió rápidamente y decenas de personas iban cada noche al lugar para ver si podían observar al famoso ser. “Duende aterroriza a población”, se podía leer en la portada de nuestro medio del 29 de abril de 1992. La edición se agotó en pocas horas, mientras el tema también llegaba a la televisión.

Le vemos las piernas y los brazos claramente. Pero la cara la tiene desfigurada. Es de aproximadamente 50 centímetros”, describió Erwin Torres, uno de los testigos.

Desde las 14:00 pm, cientos de personas llegaban a esperar la noche, esperando ver a la figura. Los más entusiastas por acudir eran los niños, que se quedaban hasta la madrugada para ser testigos de la noticia del momento. “Yo no creía y me metí en el tubo sólo por curiosidad. Cuando me dijeron ‘¡ahí está!’ vi una cosa blanca. Me dio miedo y salimos arrancando”, contó César Contreras. En tanto, el pequeño de 11 años en aquella época, Rodrigo Gil, indicó que “yo sólo lo he visto 2 veces. No sabría decir qué cosa es. Sólo puedo señalar que todos los que entran conmigo al tubo se desmayan”.

La joven Mabel Gómez aseguró que los niños le cantaban a esa luz para que apareciera. “El domingo por la tarde, se metieron dos carabineros de civil. Ellos no creían. Ingresaron solos y no se les apareció. Pero cuando volvieron con los pequeños, ahí sí lo vieron. Salieron pálidos”.

Por el contrario, Juan Maturana, que trabajaba en la empresa constructora presente en el lugar, fue uno de los pocos que desacreditó estos hechos. “Nunca vi nada. Creo que esto puede haber salido de algún cuento de un menor, que venía para acá y decía que jugaba con un niñito”.

Con el tiempo el rumor del duende se fue diluyendo, y quedaron en el aire varias posibles explicaciones. Se habló de un fenómeno físico, como la combustión de gases de la tubería, de una lechuza atrapada en su interior y hasta de una simple alucinación. En otra noticia recogida por la prensa, un joven en el año 2010 aseguró haber vivido una experiencia paranormal en la Ruta 5 Norte, junto a otros tres pasajeros y el conductor de un colectivo. Pero no fue el único. A través de llamados telefónicos, sumado a la versión de una pareja que pasó por lo mismo, nuestro medio en ese entonces se enteró de esta noticia que, a todas luces, apuntaba a un fantasma en el sector de Peñuelas. Esa vez se comentó que podía tratarse de un hombre que meses antes fue embestido por un vehículo particular en el kilómetro 465.

Fuentes y Enlaces de Interés

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