¡Llegamos a 27.655.308 visitas gracias a ustedes! ☆

Víctor Jara

De WikicharliE
WIKICHARLIE PREMIO SERCOTEC.png
Víctor Jara
Bienvenido a Biografías de WikicharliE

Presentación

Victor Jara en WikicharliE.jpg

Bandera Chilena mini.pngVíctor Lidio Jara Martínez. San Ignacio, 28 de septiembre de 1932 – Santiago de Chile, 16 de septiembre de 1973 fue un músico, cantautor y director de teatro chileno.

WikicharliE Patrimonio de Chile

Contenido

biográfia

Víctor Jara nació el 28 de septiembre de 1932; hijo de padres campesinos, originarios de la pequeña localidad de Quiriquina, perteneciente por entonces al Departamento de Bulnes, actualmente San Ignacio, y caracterizada por un arraigado folclore. Su padre, Manuel Jara, se dedicaba a las tareas del campo, y su madre, Amanda originaria del sur de Chile, además de dedicarse a las labores domésticas, tocaba la guitarra y cantaba. tenía, además, cuatro hermanos: María, Georgina , Eduardo y Roberto, el menor. Por causa de las necesidades familiares, Víctor se vio obligado desde niño a ayudar a la familia en los trabajos del campo.

Influenciado por su madre, tomó también contacto a temprana edad con la música, además de asistir al colegio. A los 15 años quedó huérfano e ingresó en el Seminario Redentorista de San Bernardo. Por consejo de un sacerdote, Dos años después de su ingreso, abandonó el seminario al comprobar su falta de vocación, tras haber practicado allí el canto gregoriano y la interpretación de la liturgia. tras dejar el seminario, prestó el servicio militar. A los 21 años, después de cumplir el servicio militar, ingresó en el coro de la Universidad de Chile, participando en el montaje de Carmina Burana. En 1957 entró a formar parte del grupo de cantos y danzas folclóricas Cuncumén y conoció a Violeta Parra, quien lo animó a continuar su carrera musical.

Victor Lidio Jara Martinez.jpg

1959 Incursión en el teatro

Con 27 años, dirigió su primera obra de teatro: Parecido a la felicidad, de Alejandro Sieveking, haciendo giras por varios países latinoamericanos. Como solista del grupo folclórico grabó su primer disco, un sencillo que contenía dos villancicos chilenos. Al año siguiente participó como asistente de dirección en el montaje de La viuda de Apablaza, de Germán Luco Cruchaga, cuyo director era Pedro de la Barra, y dirigió la obra La mandrágora, de Machiavello.

1961 Compositor

Compuso su primera canción, Paloma quiero contarte y continuó trabajando como asistente de dirección en el montaje de La madre de los conejos, de Alejandro Sieveking. Al año siguiente, 1962, dirigiría para el Instituto de Teatro de la Universidad de Chile (Ituch) la obra Ánimas de día claro, también de Sieveking.

Los campesinos de Ránquil lo invitan a la realización de una obra musical sobre el lugar, y dentro de su compromiso social toma parte en los trabajos voluntarios para impedir la paralización del país causada por la huelga de camioneros.

Ese mismo compromiso lo llevará en 1973 a realizar diferentes actos, participando en la campaña electoral para las elecciones al parlamento a favor de los candidatos de la Unidad Popular y, respondiendo a un llamado de Pablo Neruda, participa dirigiendo y cantando en un ciclo de programas de televisión contra la guerra y el fascismo. Trabaja en varios discos que no podrá grabar, y realiza la grabación de Canto por travesura

Labor Política

Fue un destacado militante del Partido Comunista de Chile, siendo miembro del Comité Central de las Juventudes Comunistas de Chile hasta el momento de su asesinato. Estando preso escribió su último poema y testimonio: Somos cinco mil, en una de sus estrofas dice

               ¡Qué espanto produce el rostro del fascismo! 
              Llevan a cabo sus planes con precisión artera 
                         sin importarles nada 
                   La sangre para ellos son medallas 
                   La matanza es un acto de heroísmo 

Sus canciones trataban sobre su pueblo y sus problemas, en la línea de los cantautores de la época; con todo, su éxito internacional las llevó más allá de su Chile natal para ser cantadas en cualquier manifestación progresista o concentración universitaria de otros tantos países, particularmente en la España de la transición

Víctor Jara saliendo arriba de su Renoleta, de la manifestacion de obreros, a la cual se había adherido cantando, 1973.

Muerte

1973

El Golpe de Estado de las Fuerzas Armadas el 11 de septiembre de 1973, lo sorprende en la Universidad Técnica del Estado, y es detenido junto a profesores y alumnos. Lo llevan al Estadio Chile actualmente estadio Víctor Jara, lugar en el que hay una placa en su honor con su último poema, donde permanece detenido varios días.

12 de septiembre

Víctor Jara fue detenido el Dia 12 de septiembre en el recinto de la Universidad Técnica del Estado,fue sitiada por efectivos del Regimiento “Arica” del Ejército, provenientes de la ciudad de La Serena.

Victor Jara recluido.jpg

Jara prestaba sus servicios como director teatral de la universidad, siendo conducido al Estadio Chile, donde tras ser separado de los demás arrestados junto a él, fue mantenido en los altos de una galería, junto a otras personas consideradas como peligrosas. Entre el 12 de septiembre y el 15 de septiembre de ese mes, fue interrogado por personal del Ejército.

15 de septiembre

Es el último día en que se le ve con vida, cuando en horas de la tarde Víctor Jara fue sacado de una fila de prisioneros que serían trasladados al Estadio Nacional.

Según numerosos testimonios, lo torturan durante horas, le golpean las manos hasta rompérselas con la culata de un revólver y finalmente lo acribillan el día 16 de septiembre de 1973.

19 de septiembre de 1973

En la madrugada, su cuerpo fue encontrado en las inmediaciones del Cementerio Metropolitano ubicado a orillas de la Carretera 5 Sur, por unos pobladores, junto a otros cinco cadáveres, entre los que se hallaba el de Littré Quiroga Carvajal. Luego fue llevado al depósito de cadáveres, donde le asignaron las siglas "NN", y donde más tarde sería identificado por su esposa, la coreógrafa inglesa Joan Turner. Sus restos fueron enterrados en el Cementerio General de Santiago de Chile.

Conforme expresa el informe de autopsia, Víctor Jara murió a consecuencia de heridas múltiples de bala, las que suman 44 orificios de entrada de proyectil con 32 de salida.

2007

Bajo la autoridad del juez Juan Eduardo Fuentes Belmar, en 2007 se realizó una investigación sobre el asesinato de Víctor Jara destinada a buscar responsabilidades por el mismo. Se acusó de los hechos a José Paredes, autor confeso de algunos de los disparos (aunque después se retractó), y al coronel retirado Mario Manríquez, que era el responsable del centro de detención, quedando fuera del procesamiento como responsable de la orden del asesinato, señalado por los familiares de Víctor Jara, así como por organizaciones defensoras de los derechos humanos. También fue señalado, por compañeros de cautiverio del músico, el ex coronel Edwin Dimter Bianchi, conocido como El Príncipe.

2009

En junio se exhumaron por orden judicial los restos mortales de Víctor Jara para la realización de un estudio que determinara las causas precisas de la muerte. El 27 de noviembre de ese mismo año la Fundación Víctor Jara hizo público el resultado del estudio. Según el mismo, efectuado por el Servicio Médico Legal de Chile y ratificado por el Instituto Genético de Innsbruck, el artista murió a consecuencia de múltiples fracturas por heridas de bala que provocaron un shock hemorrágico en un contexto de tipo homicida y que fue golpeado y torturado durante su paso por el Estadio Chile, donde estuvo detenido.

Se destaca que se han encontrado más de 30 lesiones óseas producto de fracturas provocadas por heridas de proyectil y otras provocadas por objetos contundentes, diferentes a las heridas de bala.

Historia de la muerte lenta de Víctor Jara

Extracto Fuente: Diario El País

Cansados y con sus manos entrelazadas en la nuca, los 600 académicos, estudiantes y funcionarios de la Universidad Técnica del Estado (UTE) tomados prisioneros por los militares golpistas iban entrando al Estadio Chile, un pequeño recinto deportivo techado cercano al palacio de La Moneda. Un oficial con lentes oscuras, rostro pintado, metralleta terciada, granadas colgando en su pecho, pistola y cuchillo corvo en el cinturón, observaba desde arriba de un cajón a los prisioneros, que habían permanecido en la universidad para defender el Gobierno del presidente socialista Salvador Allende.

Con voz estentórea, el oficial repentinamente gritó al ver a un prisionero de pelo ensortijado:

-¡A ese hijo de puta me lo traen para acá! -gritó a un conscripto, recuerda el abogado Boris Navia, uno de los que caminaba en la fila de prisioneros.

"¡A ese huevón!, ¡a ése!", le gritó al soldado, que empujó con violencia al prisionero. "¡No me lo traten como señorita, carajo!", espetó insatisfecho el oficial. Al oír la orden, el conscripto dio un culatazo al prisionero, que cayó a los pies del oficial.

-¡Así que vo´ soy Víctor Jara, el cantante marxista, comunista concha de tu madre, cantor de pura mierda! -gritó el oficial. Navia rememora. Es uno de los testigos del juez Juan Fuentes, que investiga el asesinato del cantautor, uno de los crímenes emblemáticos de la dictadura, porque Jara fue con su guitarra y con sus versos el trovador de la revolución socialista del Gobierno de Salvador Allende en Chile. Por su impacto y la impunidad en que están los culpables, el crimen de Jara es en Chile el equivalente al asesinato de Federico García Lorca en España.

"Lo golpeaba, lo golpeaba. Una y otra vez. En el cuerpo, en la cabeza, descargando con furia las patadas. Casi le estalla un ojo. Nunca olvidaré el ruido de esa bota en las costillas. Víctor sonreía. Él siempre sonreía, tenía un rostro sonriente, y eso descomponía más al militar. De repente, el oficial desenfundó la pistola. Pensé que lo iba a matar. Siguió golpeándolo con el cañón del arma. Le rompió la cabeza y el rostro de Víctor quedó cubierto por la sangre que bajaba desde su frente".

Ahí el cantautor queda tendido en el suelo. A un cholo estudiante peruano que confunden con cubano le cortan una oreja con un cuchillo, cuando se dieron cuenta que era peruano, se rieron por bastanto rato, pero no les importo, ya que para la mayoría de los chilenos, los peruanos son indios feos, mal agestados y hediondos, con mayor razón los militares consideran a los peruanos como escoria humana, animales que no se deberían reproducir. Grito mientras reía !!Todos los peruanos son perros comedores de palomas, asquerosos feos y hediondos a ajo y pescado descompuesto". Debo aclarar que al resto de los chilenos presentes, les importo muy poco el peruano...pero si lo que pasaba con Victor Jara, les tenia preocupados y nerviosos.

A un profesor de ciencias sociales que llevaba pruebas recién corregidas de sus alumnos le piden las dos mejores notas, las entrega y lo obligan a que se coma las hojas. Los amenazan con barrerlos con "las sierras de Hitler", ametralladoras de gran calibre cuyas balas cortan los cuerpos. Un obrero grita: "¡Viva Allende!", y se arroja desde las graderías, muriendo desangrado. En el recinto caben apretadas 2.000 personas, pero hacinan a más de 5.000 prisioneros.

El Príncipe tiene visitas de oficiales y quiere exhibir a Jara. Un oficial de la Fuerza Aérea que está con un cigarrillo le pregunta a Jara si fuma. Con la cabeza, niega. "Ahora vas a fumar", advierte, y le arroja el cigarrillo. "¡Tómalo!", grita. Jara se estira tembloroso para recogerlo. "¡A ver si ahora vas a tocar la guitarra, comunista de mierda!", grita el oficial y pisotea las manos de Jara, relata Navia.

"Cuando llegaron más prisioneros y los soldados fueron a recibirlos, Víctor se quedó sin custodia. Entre varios lo arrastramos adonde estábamos y comenzamos a limpiar sus heridas. Llevaba casi dos días sin comida ni agua", dice Navia. Un detenido consigue que un soldado le regale un tesoro: un huevo crudo. Se lo dan a Jara. Con un fósforo, el cantautor perfora el huevo en ambos extremos y lo sorbe. "Nos dijo que así aprendió en su tierra a comer los huevos", recuerda.

A Jara le vuelven las energías. "Mi corazón late como campana", dice. Y habla, de Joan y sus hijas. Dos detenidos logran salir libres gracias a contactos. Varios escriben mensajes breves para que avisen a sus parientes de que están vivos. Víctor pide lápiz y papel. Navia le pasa una libreta pequeña de apuntes, que hoy conserva la Fundación Jara como pieza de museo. Escribe con dificultad sus últimos versos: "Canto que mal que sales / Cuando tengo que cantar espanto / Espanto como el que vivo / Espanto como el que muero".

Repentinamente, dos soldados lo toman y arrastran, y Jara alcanza a arrojar la libreta. Navia se queda con ella. Comienza una golpiza más brutal que las anteriores, a culatazos. Otros prisioneros lo verán con vida horas después. Un conscripto, José Paredes, confiesa 36 años después que jugaron a la ruleta rusa con Jara antes de acribillarlo en los subterráneos. Es el único procesado vivo en el caso. El otro, el jefe del recinto, el coronel Mario Manríquez, falleció. La primera autopsia, en 1973, revela 44 disparos. La nueva, en 2009, confirma que Jara murió por múltiples impáctos.

15 de septiembre

Al anochecer del sábado trasladan a los prisioneros del Estadio Chile al mayor recinto del país, el Estadio Nacional. "Al salir al foyer para irnos, vemos un espectáculo dantesco. Hay entre 30 y 40 cadáveres apilados, y dos de ellos están más cercanos. Todos están acribillados y tienen un aspecto fantasmagórico, cubiertos de polvo blanco, porque cerca estaban apilados unos sacos de cal para hacer reparaciones, que cubre sus rostros y seca la sangre. Reconozco a Víctor en primer lugar, y después al abogado y director de Prisiones Littré Quiroga", relata Navia.

A Jara le han quitado el chaquetón que otro prisionero le había pasado porque tenía frío. Esa noche, los soldados arrojan seis de estos cadáveres, Jara entre ellos, junto al Cementerio Metropolitano, en el acceso sur de Santiago. Una vecina reconoce al cantautor y avisa para que lo recojan. Cuando el cuerpo llega a la morgue, un trabajador de este servicio, que era comunista, también reconoce a Jara y avisa a su esposa Joan para que lo sepulte antes de que lo sepulten en una fosa común.

El cuerpo del cantautor está junto al de cientos de víctimas en un mesón de la morgue, al final de una fila de jóvenes. Sólo tres personas acompañan a Joan en el funeral semiclandestino que se celebró en el Cementerio General de Santiago, donde fue inhumado en un humilde nicho. Jara está en su cenit creativo, poco antes de cumplir 41 años, y quienes tronchan su vida no saben que lo están haciendo más universal, a él, pero también a ellos mismos.

La historia

Ya había amanecido cuando el 18 de septiembre, en la casa de Víctor Jara, en calle Plazencia, en Las Condes, Joan Turner escuchó que alguien llamaba a su puerta. Salió a mirar desde una ventana del segundo piso. Un hombre al que no conocía le dijo que necesitaba hablar con Joan Turner. Ella bajó y se acercó a la reja de la casa. Herrera recuerda haberla visto muy nerviosa. Se identificó como funcionario del Registro Civil y le relató lo que había visto.

Poco después ambos partieron de la casa en la Renoleta de Joan Turner en dirección al Servicio Médico Legal. Entraron juntos. Pero no encontraron el cuerpo de Víctor Jara en el lugar donde Herrera recordaba muy bien haberlo dejado la tarde anterior. Se inició la búsqueda. Y llegaron al segundo piso del edificio, sitio a donde habían llevado los cadáveres que estaban para las llamadas “autopsias económicas”. En el lugar Nº 20 estaba el folclorista. El cuerpo fue abrazado por su esposa, quien lloró en silencio tratando de no despertar sospechas. Estaba muy consciente de que no tenía autorización alguna para estar ahí.

El trámite del certificado de defunción lo realizaron en el primer piso. Para poder sacar el cuerpo en día feriado, Herrera invocó su calidad de funcionario del Registro Civil. Al ser consultado en la ventanilla por la causa de muerte y fecha de la misma, requisito indispensable para llenar el documento de defunción, Herrera sólo atino a decir que falleció por herida de bala el 14 de septiembre a las 5:00 horas. Fue el apresurado cálculo que logró hacer en esos pocos minutos al recordar que el cuerpo de Víctor Jara habría llegado al IML antes que él lo descubriera. La hora la sacó de un poema que le vino a la memoria sobre fusilados.

Como el cuerpo debía ser sacado en una urna y la esposa de Víctor no tenía dinero para comprarla, Héctor Herrera se contactó con su amigo Héctor Ibaceta Espinoza, a quien le pidió ayuda. Juntos fueron hasta calle Agustinas, en el centro de Santiago, a buscar el dinero. Pero Ibaceta decidió acompañarlos. Alrededor del mediodía de ese 18 de septiembre, llegaron con el ataúd al Instituto Médico Legal. Sólo los dos hombres ingresaron a buscar el cuerpo de Víctor Jara. Su cadáver desnudo fue trasladado en una camilla metálica con su ropa doblada a los pies. Recogieron el cuerpo y lo pusieron dentro de la urna. La ropa fue depositada a sus pies. Lo cubrieron con un poncho nortino que traían y encima la mortaja. Cerraron la urna. El ataúd lo ubicaron en una sala que se utilizaba como velatorio.

-Nos prendieron unas cuatro ampolletas e hicimos entrar a Joan para que se quedara a solas con él, para que se despidiera de su marido. Estuvo alrededor de una hora –recordó el ex funcionario del Registro Civil. Herrera agregó: “Posteriormente, concurrí al Cementerio General, ubicado al frente, para solicitar un carrito para trasladar el cuerpo, ya que era muy caro hacerlo en una carroza. Una señorita me indicó que no se podía hacer eso, pero al ver el nombre del occiso me dijo que para él sí se podía. Volví al IML en compañía de un funcionario del Cementerio. Entre los cuatro colocamos el ataúd en el carro y lo trasladamos al campo santo, enterrando a Víctor Jara en un modesto nicho al final del recinto donde se encuentra hasta hoy. Fue enterrado sin flores y con la sola presencia de nosotros tres”.

Héctor Herrera siguió trabajando en el Registro Civil hasta 1975. Desde 1969 y hasta el día en que se fue se desempeñó en el departamento de Carné de Identidad. Testimonio tomado de su declaración judicial en la causa por el asesinato de Victor Jara.

Resolución de la Corte de Apelaciones de Santiago

  • A) Que, el día 11 de septiembre de 1973, a raíz de la asunción del Gobierno Militar de facto, la entonces Universidad Técnica del Estado, fue sitiada por efectivos del Regimiento “Arica” del Ejército de Chile, provenientes de la ciudad de La Serena.
  • B) Que dichas tropas procedieron, el día 12 de septiembre de 1973, previo disparos de proyectiles de diversa naturaleza, a ocupar sus dependencias y a la detención masiva de docentes, alumnos y personal administrativo que se encontraban en el establecimiento educacional; personas que luego fueron trasladadas en buses de locomoción colectiva hasta el entonces Estadio Chile (actual Estadio Víctor Jara), recinto que previamente había sido habilitado como centro de detención, con la coordinación del Comando de Apoyo Administrativo del Ejército de Chile y cuyo resguardo interior fue efectuado igualmente por efectivos provenientes de distintas Unidades Militares, entre ellos: el Regimiento “Tejas Verdes” de la ciudad de San Antonio, el Regimiento “Blindados N°2” de Santiago, Regimiento “Esmeralda” de la ciudad de Antofagasta y el Regimiento “Maipo” de Valparaíso.
  • C) Que, entre los docentes aprehendidos, se encontraba el cantante popular y también investigador de dicha Universidad, Víctor Lidio Jara Martínez, quien ingresó al Estadio Chile junto con el referido grupo de detenidos, para posteriormente ser ubicado con éstos en las graderías de dicho recinto deportivo.
  • D) Que, durante su detención, Víctor Jara Martínez fue reconocido por el personal militar instalado al interior del Estadio Chile, siendo separado del resto de los prisioneros, para ser llevado a otras dependencias ubicadas en los camarines, ocupadas como salas de interrogatorios y apremios, donde fuera agredido físicamente en forma permanente, por varios Oficiales.
  • E) Que, entre los días 13 de septiembre y 16 de septiembre de 1973 se desarrollaron interrogatorios a detenidos al interior del Estado Chile, sin que ellos obedecieran a procedimientos judiciales y/o administrativos previos, algunos de los cuales fueron practicados por personal de la Segunda Fiscalía Militar de la época; y, entre otros, fue interrogado Víctor Lidio Jara Martínez.
  • F) Que, el día 16 de septiembre de 1973, se procedió al traslado de todos los detenidos del Estadio Chile, con excepción de Víctor Lidio Jara Martínez y de Littré Quiroga Carvajal, oportunidad en que se dio muerte a Víctor Lidio Jara Martínez, hecho que se produjo a consecuencia de, al menos, 44 impactos de bala, según se precisa en el respectivo informe de autopsia.
  • G) Que, el cadáver de Víctor Lidio Jara Martínez, junto con los cadáveres de otras tres personas más, fue encontrado por pobladores en los días posteriores, en las inmediaciones del Cementerio Metropolitano, en un terreno baldío cercano a la línea férrea, con signos evidentes de haber recibido golpes en el cuerpo y los impactos de bala detallados en el informe de autopsia.
Victor Jara en la linea del tren.png

Siete militares implicados en el asesinato del cantautor Víctor Jara

Siete militares implicados en el asesinato del cantautor Víctor Jara, hace ahora 40 años, ingresaron en prisión la pasada semana. La Justicia chilena sigue acorralando a los culpables de las matanzas cometidas durante el régimen de Pinochet, tras el golpe de Estado que derrocó al gobierno de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973

Entre los apresados se encuentra el coronel en retiro Hugo Sánchez, uno de los dos presuntos autores materiales de los 44 disparos que dieron muerte a Jara el 15 de septiembre de aquel año. El otro autor, Pedro Barrientos, reside en Estados Unidos desde 1990 y se ha dictado una orden internacional de captura contra él.

Pero el juez Vásquez desechó dichas declaraciones y aseguró este viernes que solicitará la extradición del militar pues tiene “presunciones fundadas” de su participación en los hechos.[1]

Procesados en Chile tres nuevos implicados en el asesinato de Víctor Jara

Un juez chileno procesó y ordenó hoy el arresto de dos exoficiales del Ejército y un exfiscal militar por su presunta participación en el homicidio del cantautor Víctor Jara en 1973 y así ya son once los imputados en este caso.

Según informaron fuentes judiciales, el juez especial Miguel Vásquez procesó a los exmayores del Ejército Hernán Chacón y Patricio Vásquez como autores del secuestro y homicidio calificado del cantautor y de Littré Quiroga, que hasta el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 era director del Servicio de Prisiones.

También formalizó y solicitó el arresto del exfiscal militar Rolando Melo, que en la actualidad es abogado del Consejo de Defensa del Estado (CDE), como encubridor de ambos delitos. Los mayores fueron parte de los oficiales a cargo del estadio Chile de Santiago, un recinto que después del golpe militar se convirtió en un centro de detención y tortura, y donde Víctor Jara fue asesinado de 44 balazos el 16 de septiembre de 1973.

Melo, por su parte, estuvo en el estadio como fiscal militar, donde realizó interrogatorios y abrió expedientes, y además pidió al Servicio Médico Legal (SML) los informes de la autopsia de Víctor Jara y Littré Quiroga. Los tres nuevos procesados se encuentran ya recluidos en un batallón de la Policía Militar, en la capital.

Joan Jara, la viuda del autor de "Te recuerdo Amanda", dijo en una rueda de prensa que está "muy impresionada" por el avance de la investigación del caso pese a "la nula colaboración que ha prestado el Ejército".

El juez Vásquez, de la Corte de Apelaciones de Santiago, también cambió la calificación de seis de los ocho formalizados anteriormente, que pasaron de cómplices a autores. Hasta ahora, los exmilitares acusados de ser los autores materiales eran Pedro Barrientos, que vive en Estados Unidos y cuya extradición ha sido solicitada a ese país, y el ex-coronel Hugo Sánchez.[2]

Autores

Responsables de los homicidios de Víctor Jara y Littre Quiroga a los miembros del Ejército Hugo Sánchez y Pedro Barrientos Núñez, en calidad de autores, y a Roberto Souper, Raúl Jofré, Edwin Dimter, Nelson Hasse, Luis Bethke y Jorge Smith, como cómplices. Mayores del Ejército en retiro, Patricio Vásquez y Hernán Chacón y al ex fiscal militar Ramón Melo Silva, procesado como encubridor de los delitos de secuestro simple y homicidio calificado en contra del cantautor Víctor Jara.

Pizarra

Logo Pizarra WikicharliE.JPG
  • Héctor Herrera, se fue de Chile y se instaló en Nîmes (Francia) con el famoso restaurante chileno "El Rinconcito", conocido en toda la región desde Avignon al sur, vivitado por todos los estudiantes de la Universidad de Nîmes
  • Víctor Jara fue procesado por abuso sexual.

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. La Justicia chilena sigue destapando asesinos de la dictadura de Pinochet
  2. cambio21.cl/Abogado del CDE procesado por el asesinato de Víctor Jara queda libre tras pagar sólo 500 mil pesos/5oct 2014

Visita otros de nuestros artículos

TODAS LAS PAGINAS.png
Haz click en el ícono
Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Vistas
Acciones
Navegación
Herramientas
Contacta a Orquesta Tabaco y Ron para Eventos y Matrimonios http://tabacoyron.cl/