¡Llegamos a 27.500.012 visitas gracias a ustedes! ☆

Universidad

De WikicharliE
Universidad
Bienvenido a Historia Universal de WikicharliE

Presentación

Universidad. (Del latín universĭtas), es una institución de enseñanza superior formada por diversas facultades y que otorga distintos grados académicos. Estas instituciones pueden incluir, además de las facultades, distintos departamentos, colegios, centros de investigación y otras entidades.[1]

WikicharliE Patrimonio de Chile

Contenido

Orígenes

Las universidades se convirtieron en las instituciones que atesoraban todo el conocimiento de la sociedad. El desarrollo de las ciencias entonces, posibilitaba tal situación. Hasta la primera mitad del pasado Siglo XX, era posible afirmar con bastante certeza que cuando una persona culminaba sus estudios universitarios estaba preparada para ejercer profesionalmente durante toda su vida. Hoy no ocurre de ese modo. Ni los conocimientos se atesoran privilegiadamente en la sociedad, ni es posible pensar en tener desempeños profesionales exitosos sin una constante actualización.

Educación para todos durante toda la vida es el objetivo supremo asumido por la UNESCO, para caracterizar la nueva cualidad que debe estar presente en la educación en la época actual. Esta tesis es igualmente válida, cuando se profundiza en el verdadero papel correspondiente a las universidades de hoy.

Las universidades medievales europeas

Las Universidad medieval europea, aparecidas en el siglo XIII, eran instituciones autónomas de la cristiandad en las que se impartían diversas materias (Teología, Medicina y Derecho), y sus títulos eran válidos en toda Europa. En ellas se usaba el latín y eran frecuentadas principalmente por la burguesía.

Podían ser como comunidades de profesores (París) o alumnos (Bolonia) y disfrutaban de una gran autonomía frente a las autoridades laicas y eclesiásticas. En la península Ibérica, las universidades estuvieron vinculadas a las autoridades episcopales: Palencia (1208), Salamanca (1254), Coimbra (1290), Lérida (1300).

Nuevo concepto de universidad

A partir de la Reforma universitaria y el Renacimiento se formó un nuevo concepto de universidad, vinculada al poder político y con orientación católica o protestante según el país. En Alemania fueron focos de difusión de la Reforma (Wittenberg, Königsberg). En España y sus colonias, las universidades del siglo XVI, en 1508 Cisneros fundó la de Alcalá, y le siguieron la Complutense de Madrid, Zaragoza, Santiago de Compostela, Sigüenza, Osuna, México, todas ellas siguiendo la línea marcada por el cardenal Cisneros, fueron activos centros de la contrarreforma.

Los siglos XVII-XVIII fueron de decadencia de las universidades en España. Felipe V suprimió, al finalizar la Guerra de Sucesión Española, las universidades catalanas y creó el único centro de Cervera, hecho que no hizo sino acelerar su decadencia. Fueron constantes las críticas de los ilustrados. También en Francia ilustrados y enciclopedistas atacaron las universidades, que fueron suprimidas y sustituidas por escuelas especializadas.

En el siglo XIX se produjo un renacimiento de la institución. Napoleón creó una universidad cuyo objetivo era crear profesionales y funcionarios. En Alemania (en especial la de Berlín, 1810, impulsada por Juan Amadeo Fichte y Alejandro de Humboldt) se dio un gran empuje a la investigación. En Inglaterra se mantuvo el alto nivel de Oxford y Cambridge y se adoptó la línea investigadora de Alemania.

Comenzado el siglo XX en Estados Unidos, frente a la universidad elitista europea patrimonio de la alta burguesía, se configuró, gracias a la ley Morril que había sido aprobada en 1862, una universidad abierta a las masas y a nuevas materias (comercio, agricultura, técnica). En Rusia, donde la universidad había sido creada tardíamente (Moscú, 1755), tuvo lugar un proceso similar en las escuelas superiores especializadas.

A partir de la década de 1960 se produjo una crisis generalizada del mundo universitario, en el que chocaron el mantenimiento de las estructuras tradicionales con la entrada en las universidades de nuevas generaciones de jóvenes procedentes de nuevas realidades sociales y en un mundo en transformación. Este conflicto se saldó con numerosas revueltas estudiantiles (Tokio, Berkeley, Berlín, Turín, París, y también en menor grado en las universidades españolas de los últimos años del franquismo) que pusieron de manifiesto los problemas de masificación y finalidad de los estudios universitarios para adaptarse a las nuevas necesidades del mundo contemporáneo en los que se debate la actual vida universitaria.

En España se sucedieron los intentos de reforma universitaria en el siglo XIX. La ley Moyano (1857) creó un modelo centralizado y burocrático muy criticado por los krausistas y la Institución Libre de Enseñanza. Durante la segunda República fueron aprobadas las primeras medidas de reforma universitaria, suprimidas en 1939. En 1943 fue aprobada una ley universitaria, que no sería reformada hasta 1970 con unas tímidas concesiones de autonomía administrativa y de orden interno. Tras la muerte de Franco, en 1983 fue aprobada una Ley Orgánica de Reforma Universitaria que marcaba las pautas a las que debían adaptarse los estatutos de cada una de las universidades españolas. En algunas comunidades autónomas la tutela de las universidades pasó a los respectivos Gobiernos autonómicos.

Cambios esenciales en la universidad en la actualidad

En la actualidad contemporánea la universidad posee capacidad para dar respuesta a las demandas de este “siglo del conocimiento”, donde prima la masificación de la educación superior. Como consecuencia de ello se aprecia una tendencia al incremento de los jóvenes en las edades comprendidas entre 18 y 24 años cursando estudios superiores. En algunos países, entre los cuales está incluida Cuba, esa población rebasa ya el 50%.

En muchos lugares esa tendencia ha puesto en crisis las capacidades de las universidades, diseñadas para otros contextos, incapaces, con sus propios recursos, de dar respuesta a tales demandas de crecimiento.

En la universidad actual surgen relaciones de heteronomía, o sea, surge un cogobierno, en forma de triple hélice: universidad-estado-sociedad, en lugar de la tradicional y clásica autonomía.

Así mismo va surgiendo gradualmente en la universidad la necesidad de evidenciar su responsabilidad social por medio de instrumentos que validen su quehacer. La propia sociedad, cada vez más, exige a la universidad certificar los niveles de calidad en el desarrollo de sus procesos sustantivos, y con ello surge de modo bastante generalizado la necesidad de las universidades de rendir cuentas a la sociedad de su quehacer. Lo cual constituye también una forma de defender su protagonismo.

Proceso de evaluación y acreditación

La forma más común utilizada por la universidad para rendir cuentas a la sociedad es el proceso de evaluación y acreditación. Estos procesos cada vez más, abarcan distintos programas, tanto de pregrado como de postgrado, y en los últimos años se han venido generalizando, incluso existen ya diferentes organizaciones internacionales constituidas con esos fines.

Los avances en esta dirección constituyen un alerta de lo necesario de la creación de alianzas de este tipo, mediante la búsqueda de fórmulas comunes en países como los latinoamericanos, con similares orígenes, cultura, e incluso idioma a su favor.

Otra importante cualidad en las concepciones actuales de la universidad como institución social es la de formación integral. El término, por su carácter tan general, resulta necesario precisarlo mejor para entender en cada caso qué se quiere decir cuando se emplea, pero en síntesis expresa la pretensión de centrar el quehacer de las universidades en la formación de valores en los profesionales de forma más plena, dotándolos de cualidades de alto significado humano, capaces de comprender la necesidad de poner sus conocimientos al servicio de la sociedad en lugar de utilizarlos sólo para su beneficio personal.

Implica también la necesidad de lograr un profesional creativo, independiente, preparado para asumir su auto educación durante toda la vida; que sea capaz de mantenerse constantemente actualizado, utilizando igualmente las oportunidades ofrecidas por las universidades de atender al profesional con una educación posgraduada que responda a las necesidades del desarrollo del país.

Es sumamente importante para el individuo estar preparado para trabajar en colectivos, en equipos multidisciplinarios, participando activamente en la construcción social del conocimiento. La educación superior cubana ha asumido esa idea de formación integral, elevándola al rango de idea rectora principal.

Una importante y nueva cualidad de la universidad de hoy la constituye el hecho de estar soportada sobre nuevos escenarios tecnológicos, donde la computación y las Nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), introducen cambios significativos en el quehacer académico. Sin embargo el problema principal lo constituye hoy la necesidad de cambiar el modo de pensar de los profesores, de modo que asuman cabalmente tales conceptos y los incorporen de forma creadora en la transformación de los diferentes procesos.

El cambio en relación con el papel desempeñado por estudiantes y profesores, y en general toda la comunidad universitaria, es un elemento de vital importancia en el logro de ese objetivo. No se trata, simplemente, de introducir la computación y las TIC en los procesos universitarios; se trata en esencia, de transformar tales procesos con la introducción de esos instrumentos.

Otra cualidad de la universidad de este siglo, está relacionada con una redefinición de saberes, como consecuencia de un desplazamiento de las instituciones de educación superior hacia la investigación como motor de desarrollo.

Misión de la universidad moderna

La misión de la universidad moderna, vista desde su acepción más general, la siguiente: es preservar, desarrollar y promover, a través de sus procesos sustantivos y en estrecho vínculo con la sociedad, la cultura de la humanidad.

Desde la perspectiva de la misión de la universidad, preservar la cultura es, ante todo, garantizar la transferencia del el acervo cultural de la humanidad de una generación a otra. Cuando en una universidad cualquiera, en una clase, un profesor y sus estudiantes desarrollan de conjunto el proceso de formación, más allá de ese hecho meramente fenomenológico y casual de un determinado profesor y un cierto número de estudiantes, hay una relación esencial de carácter generacional.

Las universidades, además de formar a las nuevas generaciones, son instituciones de investigación científica del más alto nivel. Sin investigación científica no es posible hablar la de verdadera formación de un profesional en ninguna carrera universitaria, del mismo modo que la labor investigativa, en las universidades, se soporta en buena medida en los procesos de formación de pregrado y de postgrado desarrollados en ellas. Son aspectos de una relación profundamente dialéctica, no se conciben una separada de la otra.

La misión de una universidad de este siglo no está completa con esos dos aspectos. Además de preservarla y desarrollarla, corresponde a la universidad promover la cultura en su entorno, llevarla a toda la sociedad. Las universidades, por su propia esencia, son promotoras de la cultura en el más amplio sentido de la palabra. No sólo las manifestaciones artísticas, sino toda la cultura atesorada por la institución, incluyendo de un modo esencial la cultura de cada una de las profesiones.

Extensión universitaria

La extensión universitaria, vista de este modo, aparece ahora como el tercer eslabón de la tríada preservación-desarrollo-promoción, dirigida a llevar toda esa cultura, a través de proyectos comunitarios y utilizando la promoción como método esencial, a toda la sociedad. Es un bochorno para una universidad estar inserta en un contexto caracterizado por la ignorancia, el analfabetismo y la falta de cultura.

En una universidad moderna resulta indispensable estructurar en su interior tres procesos sustantivos, cuya integración permite dar respuesta plena a la misión anteriormente planteada, a saber: formación, investigación y extensión universitaria.

En la formación existe un proceso evidente de preservación de la cultura. Unido a ello, está igualmente presente el desarrollo de la cultura, sin investigación no hay formación real posible. De igual modo, la verdadera formación supone además, que el profesional sea un promotor de la cultura de su profesión. La extensión universitaria es también consustancial al proceso de formación desarrollado en las universidades, sin lo cual no es posible lograr ese objetivo.

Similares razonamientos pueden hacerse para la investigación y para la extensión. La integración dialéctica de los tres procesos sustantivos antes mencionados constituye la garantía del cumplimiento de la misión de la universidad actual, planteada del modo en que se hizo anteriormente.

La formación, la investigación y la extensión universitaria son procesos sustantivos de la universidad, indisolublemente ligados entre sí, y que en su integración aseguran el cumplimiento de la misión de la educación superior en la época actual.

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. Definición de Universidad
  • Horruitiner Silva, Pedro. La universidad cubana: el modelo de formación

Visita otros de nuestros artículos

TODAS LAS PAGINAS.png
Haz click en el ícono

Léase en WikicharliE

Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Vistas
Acciones
Navegación
Herramientas
Contacta a Orquesta Tabaco y Ron para Eventos y Matrimonios http://tabacoyron.cl/