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Sueño

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Sueño
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Presentación

Castillos en el aire.jpg

Sueño. Constituye un estado fisiológico por medio del cuál se eliminan o destruyen toxinas acumulativas por la fatiga y el trabajo excesivo de los tejidos nerviosos. Durante éste se observa que el tejido muscular se relaja.

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Contenido

La sensibilidad disminuye notablemente, el ritmo de la circulación y de la respiración son más pausados y las reacciones químicas del organismo son mas débiles.

Cambios del cuerpo durante el sueño

Si observásemos a una persona desde que se acuesta hasta 2 horas después de estar dormida, nos damos cuenta que en su organismo se producen una serie de cambios. Es frecuente que al inicio del sueño se den contracciones musculares en las extremidades o en todo el cuerpo. . Otros cambios son los movimientos oculares rápidos que se producen aproximadamente 90 minutos luego de iniciado el sueño, signo de que la persona está soñando.

Estos cambios fisiológicos fueron tomados en cuenta por A. Rechstchaffen y A. Kales para clasificar el sueño en diferentes etapas. Esta clasificación se realiza a partir del registro de los siguientes parámetros electrofisiológicos:

  • Electroencefalograma (EEG): medida de la actividad eléctrica cerebral.
  • Electroculograma (EOG): medida de los movimientos oculares.
  • Electromiograma submentoniano: medida del tono muscular.
  • Respiración: medida del flujo de aire inspirado y cantidad de movimiento muscular torácico-abdominal.
  • Oximetría: cantidad de oxígeno en sangre.

La distribución estas etapas en el período de sueño se ciñe a características comunes en la mayoría de individuos sanos, las cuales quedan bien reflejadas en el hipnograma.

Las Fases del sueño

Las fases y sus principales características son:

Fase I:

Es la fase de sueño ligero, aquella en la que aún percibimos la mayoría de estímulos que suceden a nuestro alrededor. esta es una fase donde el sueño es poco o nada reparador, y coincide con aquellas situaciones donde nos quedamos dormidos en el sofá y alguien nos dice: -Oye, no te duermas; anda ha costarte y nosotros contestamos: si no estaba durmiendo... Aquí la actividad cerebral combina el patrón alfa con el theta de baja amplitud. El tono muscular disminuye en relación a la vigilia y aparecen movimientos oculares lentos.

Fase II:

Aqui se produce un bloqueo de los 'inputs' sensoriales a nivel del tálamo donde nuestro sistema nervioso bloquea las vías de acceso de la información sensorial. Este bloqueo es lo que facilita la conducta de dormir. En esta fase el sueño es parcialmente reparador, lo que sugiere que no es suficiente para descansar completamente. El tono muscular es menor que en la fase I, y desaparecen los movimientos oculares.

Fase III:

En esta fase el bloqueo sensorial se intensifica en relación a la fase II, indicando mayor profundidad de sueño. Si nos despertamos en esta fase, nos encontramos confusos y desorientados. El sueño de fase III es esencial para que la persona descanse subjetiva y objetivamente, la actividad cerebral es preferentemente delta, aunque con presencia de actividad theta. El tono muscular es aún más reducido que en fase II, y tampoco hay movimientos oculares.

Fase IV:

Es la fase de mayor profundidad del sueño, en la que la actividad cerebral es más lenta. Al igual que la fase III, es un período esencial para la restauración física y sobretodo psíquica del organismo; el tono muscular es muy reducido y donde se manifiestan alteraciones tan conocidas como el sonambulismo o los terrores nocturnos.

Fase MOR:

Es la fase en que tenemos los sueños típicos, los que se presentan en forma de narración. La actividad eléctrica cerebral de esta fase es rápida, mayoritariamente theta de baja amplitud con ráfagas de actividad beta. El tono muscular es nulo lo que impide que representemos aquello que soñamos. Las alteraciones más típicas de esta fase son las pesadillas y la parálisis de sueño.

En adolescentes

Estudios recientes han demostrado que los patrones de sueño de los adolescentes difieren de los que tienen los niños y los adultos.

Estos estudios han permitido constatar que durante la adolescencia el ritmo circadiano de nuestro cuerpo experimenta un reajuste temporal, indicándoles a los jóvenes que se duerman y se despierten más tarde. Este cambio parece deberse al hecho de que la melatonina, una hormona del cerebro, se produce más tarde por la noche en los adolescentes en comparación con los niños y los adultos lo que puede dificultar que los adolescentes concilien el sueño temprano por las noches.

Estos cambios en el ritmo circadiano coinciden con una etapa en que los adolescentes están más ocupados de lo que lo habían estado en su vida. La presión de rendir en los estudios es mucho mayor que la que tenían durante la infancia y es más difícil aprobar sin estudiar muchas horas. Además tienen otras ocupaciones que les llevan tiempo: desde las actividades extra académicas, deportivas y de otro tipo.

El hecho de que las clases empiecen muy temprano en la mayoría de centros de enseñanza secundaria también desempeña un papel en la falta de sueño que padecen muchos adolescentes. Los adolescentes que no se duermen hasta después de la medianoche siguen teniendo que levantarse temprano para ir a la escuela, lo que significa que sólo duermen seis o siete horas cada noche. Perder una o dos horas de sueño por noche puede no parecer un gran problema, pero, a la larga, esto puede generar un déficit de sueño importante.

La extraña sensación de caernos, cuando estamos dormidos

La sensación de caerse de la cama se debe a que tus pulsaciones bajan y el cerebro interpreta eso como la muerte del cuerpo y envía un impulso para reanimarte.

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La mayoría de la gente describe este fenómeno como la sensación de tropezar, dar un brinco o caer en un vacio. Los especialistas denominan este movimiento "Mioclono". Se trata de fenómenos fisiológicos muy normales que no deben preocupar. Tienen lugar cuando nos encontramos en la fase de somnolencia, que es la que dará paso a posteriores fases de sueño superficial, profundo y fase REM, que se repiten cíclicamente a lo largo de la noche y tienen su final en el despertar.

Detalle

De repente nos incorporamos sobresaltados porque hemos sentido que nos caíamos. Prácticamente a todo el mundo le ha pasado alguna vez, y de hecho puede darse con bastante frecuencia en determinadas épocas de la vida.

Este fenómeno tiene varios nombres: mioclonus, espasmo mioclónico o sacudida hípnica. Los tirones mioclónicos generalmente resultan de contracciones musculares repentinas llamadas mioclonos positivos, o de un relajamiento muscular llamado mioclono negativo.

Pero ¿qué significa? ¿Estamos ante un síntoma de algún tipo de enfermedad o carencia?

Este espasmo muscular involuntario que se produce durante la transición entre la vigilia y el sueño, aunque algunas veces pueda provocar un gran sobresalto, en realidad es un signo benigno. Generalmente, se experimenta cuando la persona está demasiado cansada o han dormido poco o mal durante los días anteriores. Aunque puede haber una excepción, tal y como señala Joan Liebmann-Smith en su libro Escucha tu cuerpo:

'Sin embargo, algunas veces puede ser que nos despertemos repetidas veces a causa de espasmos nocturnos. Estos movimientos convulsivos constituyen una auténtica afección médica denominada "trastorno del movimiento periódico de los miembros" que puede ser a veces un signo del trastorno del sueño denominado narcolepsia, en el que una persona se queda dormida sin quererlo. (…) Estos espasmos nocturnos pueden estar asociados con el síndrome de piernas inquietas (SPI), que es un trastorno neurológico, y otros trastornos del sueño.'

¿Qué hace tu cerebro mientras duermes?

El trabajo que acaba de publicar el investigador francés Sid Kouider y su equipo en la Revista Current Biology[1] es de los que dan un poco de miedito. La idea de los científicos era comprobar si el cerebro es capaz de desarrollar, durante el sueño, algún tipo de actividad automática que haya aprendido mientras estamos conscientes. Y el resultado es un contundente sí: aunque estemos dormidos como un tronco el cerebro puede seguir haciendo cosas como clasificar palabras.

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El experimento es muy sencillo de entender. Los investigadores pusieron un medidor de encefalograma (que mide la actividad eléctrica del cerebro) a los voluntarios mientras realizaban una tarea. En este caso, los sujetos debían determinar si la palabra que les decían era un objeto o un animal y presionar el botón derecho o izquierdo. Si les decían "caballo", por ejemplo, ellos debían pulsar el botón izquierdo. Si les decían "mesa", el botón derecho.

Esta pequeña actividad permitía a los científicos identificar la señal eléctrica específica de cada respuesta. A continuación, situaban a los sujetos en una habitación a oscuras y esperaban a que se quedasen dormidos mientras seguían practicando la tarea. Y aquí viene lo asombroso: una vez dormidos como un tronco, el investigador le iba diciendo palabras a la persona y su cerebro seguía respondiendo de forma acertada. Es decir, si el experimentador decía "caballo", el cerebro del voluntario disparaba una señal idéntica a la que activaba cuando pulsaba el botón izquierdo, aunque solo un poco más lenta.

"Hemos demostrado que el cerebro dormido puede ser mucho más activo durante el sueño de lo que uno habría pensado", asegura Kouider en BBC. Los científicos creen que esta capacidad del cerebro de reaccionar de forma aprendida a determinados estímulos explica por qué nos despertamos al oír nuestro nombre o nos sobresaltamos con la alarma del reloj.

En general, los autores del trabajo creen que el cerebro puede realizar este tipo de cosas mientras dormimos siempre que sean tareas automatizadas y sencillas como dar a un botón o responder sí o no. ¿Se puede explotar esta facultad para aprender cosas dormidos o quitarnos trabajo de encima? "Cualquier enfoque para sacar ventaja del tiempo del sueño debe tener en consideración cuáles son los costes y si merece la pena", sentencian. Yo apostaría por dejar al cerebro tranquilo.[2]

El sueño es un estado que nos fascina, quizás porque supone una suspensión peculiar del estado “normal” de las cosas y nos sumerge en algo que bien podríamos llamar un mundo diferente. Cada mañana experimentamos ese paso del sueño a la vigilia, y quizás más de una vez nos hayamos preguntado, sobretodo si hemos tenido una ensoñación especialmente llamativa, qué ha ocurrido dentro de nosotros. ¿Cómo nuestro cerebro ha producido todo eso? ¿Qué ocurre en nuestro cerebro durante la noche, diferente a lo que ocurre durante el día, para producir todo ese mundo diferente?

La imagen nos muestra cómo se diferencia la actividad cerebral en el estado de vigilia, en las fases de sueño profundo (No Rem o NREM) y en las fases REM. En resumidas cuentas, vamos a asomarnos a través de esta imagen a las diferencias entre el cerebro durante el día y el cerebro durante la noche (o aquellas horas en que duermes) gracias a la investigación de A. R. Braun et al. Regional cerebral blood flow throughout the sleep-wake cycle. An H2(15)O PET study.

Cerebro mientras duermes.jpg

Lo que nos muestra esta colorida imagen es el resumen de los resultados del mencionado estudio, que explora las diferencias en el flujo sanguíneo en nuestro cerebro entre las diferentes fases del sueño. El flujo sanguíneo es un indicativo de la “cantidad de actividad” que está ocurriendo en una zona concreta.

Durante la etapa NREM el flujo sanguíneo decae en varias regiones cerebrales

Como podemos ver en la imagen del estudio sobre el cerebro mientras duermes marcadas en tonos fríos, ciertas regiones cerebrales exprimentan un descenso del flujo sanguíneo durante las etapas de sueño NREM. Estas etapas corresponden como acabamos de comentar con una actividad neuronal más lenta y coordinada. Teniendo en cuenta que la sangre surte a nuestras células del “alimento” que necesitan para llevar a cabo su actividad, un descenso en el flujo sanguíneo es indicativo de que ese área cerebral está “descansando”. Ello no quiere decir que las neuronas de estas áreas marcadas en violeta estén en absoluto reposo sino que están trabajando de una manera más lenta y coordinada que durante el estado de vigilia (que es el estado línea base de este estudio). Como recordarás del artículo sobre la función del sueño, este descenso del “ritmo neuronal” permite a las neuronas grosso modo reducir procesos metabólicos y eliminar desechos que ha causado la actividad durante el día y que a la larga pueden interferir con el funcionamiento normal de la neurona.

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Los mayores descensos de actividad se encontraron (marcados en el violeta más claro) en el tálamo, mesencéfalo y ganglios basales junto a otras áreas que experimentaron descensos aunque más ligeros como el cerebelo, lóbulo insular anterior, córtex cingulado anterior y áreas de asociación cortical heteromodal (que procesan información procedente de varios sentidos) como la corteza prefrontal dorsolateral, corteza prefrontal orbitofrontal y lóbulos parietales inferiores

La explosión REM

Durante la fase REM o de sueño paradójico, a pesar de que sucede a las fases de sueño profundo, el patrón característico de estas de descenso de flujo sanguíneo se invierte, dando paso a un “estallido de actividad” como vemos en la siguiente imagen.

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Al contrario de lo que ocurre durante las fases NREM, las áreas centrocerebrales (tálamo, hipotálamo y estructuras del tronco encefálico, marcadas en rojo) en el cerebro mientras duermes ven aumentado el flujo sanguíneo, indicando que están activas en relatividad con el resto del cerebro. Esta información concuerda con algo que ya sabíamos sobre estas áreas troncoencefálicas (lee “¿Por qué dormimos? (2/4) ¿Es hora de dormir?“): que en estas se hallan núcleos compuestos por neuronas de gran importancia para la activación cortical y de procesos propios de la vigilia, lo que da sentido a que en fases REM encontremos lecturas encefalográficas similares a las de estando despiertos, a pesar de estar dormidos.

Resulta llamativa la ausencia de aumento en el flujo sanguíneo en la corteza prefrontal durante esta fase REM que contrasta con el elevado nivel de actividad en este área durante la vigilia, según muestra la primera imagen. El descenso de actividad en la corteza prefrontal en el cerebro mientras duermes ha sido tomada como causa de la ausencia de coherencia de ciertas ensoñaciones.[3]

¿Por qué no recordamos los sueños?

Algunas personas recuerdan sus sueños cada mañana, mientras que otros rara vez recuerdan uno. Un equipo dirigido por Perrine Ruby, investigador del INSERM en el Centro de Investigación de Neurociencia de Lyon (Inserm / CNRS / Université Claude Bernard Lyon 1), ha estudiado la actividad cerebral de estos dos tipos de soñadores con el fin de comprender las diferencias entre ellos. En un estudio publicado en la revista Neuropsychopharmacology, los investigadores muestran que la unión temporo-parietal, un centro de procesamiento de información en el cerebro, es más activo en los “recordadores”. El aumento de la actividad en esta región del cerebro puede facilitar la orientación de la atención hacia los estímulos externos y promover la vigilia en intrasueño, facilitando de este modo la codificación de los sueños en la memoria.

La razón de los sueños sigue siendo un misterio para los investigadores que estudian la diferencia entre “recordadores de alto perfil”, que recuerdan los sueños con regularidad, y “recordadores de perfil bajo”, que raramente recuerdan los sueños. En enero de 2013 (trabajo publicado en la revista Cerebral Cortex ), el equipo dirigido por Perrine Ruby, hizo las dos observaciones siguientes: los “recordadores de alto perfil” tienen el doble de tiempo de vigilia que durante el sueño que los “recordadores de bajo perfil” y poseen cerebros más reactivos a estímulos auditivos durante el sueño y la vigilia. Este aumento de la reactividad cerebral puede promover despertares durante la noche, y por lo tanto puede facilitar la memorización de los sueños durante breves períodos de vigilia.

En este nuevo estudio, el equipo de investigación buscó identificar qué áreas del cerebro se diferencian entre ambos. Utilizaron Tomografía por Emisión de Positrones (PET) para medir la actividad cerebral espontánea de 41 voluntarios durante la vigilia y el sueño. Los voluntarios se dividieron en 2 grupos: 21 “recordadores de perfil alto” que recordaban sueños 5,2 mañanas por semana en promedio, y 20 de perfil bajo, que informaron de sueños 2 días por mes de promedio. Los de tipo “perfil alto”, tanto cuando estaban despiertos como cuando dormían, mostraron una actividad cerebral más fuerte espontánea en la corteza prefrontal medial (mPFC) y en la unión temporo-parietal (TPJ), un área del cerebro involucrada en la atención orientando hacia los estímulos externos.

El neuropsicólogo sudafricano Mark Solms había observado en estudios anteriores que las lesiones en estas dos áreas cerebrales conducían a no recordar los sueños. La originalidad de los resultados del equipo francés es mostrar las diferencias entre la actividad cerebral de “recordadores” de ambos tipos durante el sueño y también durante la vigilia.

“Nuestros resultados sugieren que ambos difieren en la memorización del sueño, pero no se excluye que también difieran en la producción de sueño. De hecho, es posible que los “recordadores de perfil alto” produzcan una mayor cantidad de sueños” , concluye el equipo de investigadores.[4]

Curiosidades

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  • 1) Olvidamos el 90% de los sueños que tenemos. A los diez minutos de despertar hemos olvidado casi todos los sueños que tuvimos.
  • 2) Los ciegos también tienen sueños. Los que quedaron ciegos a lo largo de su vida, ven imagen en sus sueños, aquellos que nacieron ciegos no ven dichas imágenes pero si tienen sueños donde sus otros sentidos participan activamente.
  • 3) Solo vemos rostros conocidos en nuestros sueños. Aunque suene increíble, nuestra mente no inventa rostros, en los sueños vemos rostros de personas reales que hemos visto durante nuestra vida y que muchas veces no recordamos conscientemente.
  • 4) Las emociones negativas son más comunes en lo sueños que las positivas. La ansiedad es la principal protagonista en los sueños. Los hombres al soñar suelen tener emociones más agresivas que las mujeres.
  • 5) Puedes tener entre 4 y 7 sueños cada noche. En promedio soñamos entre una y dos horas por noche.
  • 6) El cuerpo se paraliza durante el sueño REM. Al dormir experimentamos una fase REM (Rapid eye movement) caracterizada por el rápido movimiento de los ojos, durante dicha etapa un mecanismo en nuestros cerebros paraliza el cuerpo evitando repetir los movimientos que experimentamos en nuestros sueños.
  • 7) El exterior influye en nuestros sueños. Si hay sonidos, ruidos o golpes a nuestra alrededor, es común que incorporemos dichos sonidos a nuestros sueños.
  • 8) El 70% de las personas en el sueño de un hombre, son otros hombres. A diferencia la mujer suele soñar casi con igual número de hombres y mujeres.
  • 9) Los sueños premonitorios existen. Según estudios realizados, entre un 18% y un 38% de los analizados dicen haber experimentado sueños premonitorios. Un gran porcentaje de las personas creen que los sueños premonitorios son posibles.
  • 10) Si estás roncando es porque no estas soñando. No podemos hacer ambas cosas al dormir.

Pizarra

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Normalmente dormimos unas 8 horas al dia, esto significa que pasamos una tercera parte de nuestra vida durmiendo. Otra dato curioso es que cuando cuando tengamos 6o años hemos perdido unos 20 sin hacer nada. Aunque parezca una paradoja, ese tiempo perdido es imprescindible para recuperarnos del desgaste producido. Existen 3 términos que se interrelacionan de un alta manera: consciente, inconsciente y subconsciente. El primero se refiere a lo que ahora tenemos en la mente. Lo que tenemos olvidado de la mente, corresponde al inconsciente y lo que no tenemos en mente pero podemos acceder a ello con facilidad es el subconsciente.

Todo lo que hacemos, pensamos y sentimos se va almacenando en un lugar concreto de la conciencia, (está comprobado mediante la hipnosis que no olvidamos absolutamente nada).

Los animales de sangre fría no sueñan nunca (excepto el camaleón), ya que al bajar la temperatura, todas sus funciones vitales quedan prácticamente paralizadas. Los animales de sangre caliente sí: el pájaro sueña un '5% del tiempo que pasa durmiendo. El porcentaje del tiempo que el hombre pasa soñando va disminuyendo a medida que pasan los años.

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. cell.com/Revista Científica Current-Biology/Cons.4dic 2014
  2. Inducing task-relevant responses to speech in the sleeping brain (Current Biology) doi: 10.1016/
  3. El cerebro mientras duermes/Cons 23mar 2016
  4. presse.inserm.fr/Why does the brain remember dreams?

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