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Scopaesthesia

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Presentación

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Escopaestesia es la sensación que tienen los seres humanos cuando alguien los mira por la espalda. El efecto de mirada en la nuca o escopaestesia es un supuesto fenómeno que afirma que los seres humanos somos capaces de detectar si alguien nos está mirando de forma extrasensorial.

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1750

Franz Anton Mesmer. Describió lo que para él era el llamado magnetismo animal, posteriormente más conocido por su propio nombre “mesmerismo”. Basándose en la teoría de la consciencia cósmica de la que muchos hablan en la actualidad, afirmaba que todos los seres vivos estamos conectados de alguna forma, con fluidos magnéticos o cierto tipo de energía que recorre nuestro cuerpo. De tal manera, uno podría entrenar la concentración de esa energía en la mirada, que tal y como la denominaba él, sería magnética y lograría ejercer cierto poder sobre el que la recibe, incluso pudiendo llegar a hipnotizarle. Este tipo de mirada frontal, podría ser el paso siguiente a la scopaesthesia, un nivel superior en el que además de percibirla, se puede ejercer.

1898

El psicólogo Edward B. Titchener estudió lo que muchos estudiantes afirmaban, que eran capaces de sentir si otra persona les miraba en la nuca. Los resultados fueron negativos, pero ofreció una posible alternativa. Cuando uno se gira y mira a la persona que tiene detrás, provoca que esta también la mire, reafirmando la idea de que era cierto que te estaba mirando.

En 1898 el psicólogo Edward B. Titchener reportó que algunos estudiantes de sus clases creían que eran capaces de sentir cuando alguien los miraba fijamente por la espalda, con una proporción más pequeña de estudiantes que creía que se podía forzar a una persona a voltearse si se mantenía la mirada fija en la nuca de esa persona. Se dijo que ambos fenómenos ocurrían en lugares públicos, como aulas de clase y auditorios. Los estudiantes describieron la sensación como un estado desagradable de rigidez en la nuca, acompañada a veces de hormigueo[1].

Titchener no pensaba en la telepatía, y la explicación que ofreció fue que cuando un sujeto piensa que está siendo observando y se da la vuelta para comprobarlo, una segunda persona detrás (que ya tenía identificado al sujeto en su campo de visión) nota que este está girando su cabeza, por lo que fija su mirada hacía el sujeto. El sujeto desde su perspectiva mira a su alrededor y, en efecto, está siendo observado por la segunda persona[2].​

Titchener atribuyó el efecto del "hormigueo" al sujeto que enfoca su atención en su propio cuello y la idea de que alguien podría estar mirando este último, observando que una persona que concentra su atención en su propia rodilla o pie hará que esa parte del cuerpo se sienta más sensitiva.​ Titchener realizó varios experimentos de laboratorio con personas que afirmaban "sentir las miradas de otros" y otras que afirmaban que podían hacer que las personas voltearan, pero los resultados fueron negativos en ambos casos[3]..

2000

Rupert Sheldrake, realizó un nuevo experimento. Con un 53.1% de aciertos, la teoría se hacía cierta, aunque con un valor numérico que está escasamente por encima del azar estadístico. Posteriormente fue más allá y estudió otro caso curioso que a todo el mundo le ha pasado. Me refiero al hecho de estar pensando en alguien y que esa persona te llame al móvil o mande un mensaje de texto. Ante 4 posibles llamantes, los sujetos del experimento acertaron en un 45% quién era, dato muy superior al 25% que debería dar el azar.

Por otra parte, estudiosos de la psicofisiología, concluyen que al ser la nuca uno de nuestros puntos más débiles de nuestro cuerpo, podría existir una especie de radar que detectara un posible peligro, siendo por tanto un sistema de seguridad que nos haría estar alerta.

En definitiva, una curiosidad que abre las puertas a pensar que los libros de la ciencia convencional quizás no nos cuentan de todo lo que el ser humano y en concreto su mente, es capaz de hacer. Por eso, como un simple juego de la infancia, invitamos a los lectores a que hagan la prueba, comenten los resultados si lo desean y lleguen a sus propias conclusiones.

Fuentes y Enlaces de Interés

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