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Rapanui (etnia)

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Rapanui (etnia)
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Presentación

Rapanui es el nombre de una etnia habitante de Isla de Pascua. La denominación «pascuense» se hizo posteriormente extensiva para denominar al pueblo aborigen, a su idioma y a la isla que habitan.

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Contenido

orígenes del pueblo Rapa Nui

La historia de la Isla de Pascua, ubicada en medio del Pacífico Sur, siempre ha sido un misterio, al ser uno de los lugares más apartados y remotos del mundo. Se ha especulado mucho acerca de los orígenes de la civilización que un día fue capaz de esculpir y poner en pie esos espectaculares monumentos de piedra conocidos como Moais, y la verdad es que muy poco se sabe con certeza sobre los orígenes del pueblo Rapa Nui, cuándo empezó la isla a ser poblada y desde dónde llegaron sus primeros habitantes.

Existen dos teorías acerca de quienes fueron esos primeros navegantes intrépidos que encontraron la Isla de Pascua y decidieron instalarse en ella fundando una nueva civilización

La primera: La más aceptada, ya que se explica en su mitología y su tradición oral, dice que el rey Hotu Matua provino de las islas polinésicas cercanas con más de 100 personas, desembarcando en la isla Anakena, siendo los primeros colonizadores. Encontraron una isla cubierta de palmeras y plantas comestibles, donde también abundaban las aves marinas y los peces. El fue quien estableció la organización social, el sistema de parentesco y descendencia, además de la forma de construcción de sus viviendas y monumentos. La cultura esta ligada a la polinesia, pero en su aislamiento, el pueblo desarrolló sistemas de creencias y construcciones de piedras que no existen en ningún otro lugar del mundo.

La segunda una mentira, sin fundamentos científicos: El señor Thor Heyerdahl, científico noruego que dedicó gran parte de su vida a estudiar los patrones migratorios polinesios y su posible vinculación con Sudamérica, decía que fueron los nativos sudamericanos los que navegaron a través del Océano Pacífico y poblaron la Isla de Pascua. Pero esta teoría es rechazada por todos los científicos mundiales e historiadores y lo que es más fuerte, por los propios isleños y sus cuentos ancestrales, traspasados de generación en generación. Si usted lee alguna teoría de este científico noruego, pagado por el gobierno peruano, para mentir y crear toda una falsa teoría, haga caso omiso de tal aberración. Esta teoría, bastante rechazada desde sus inicios, ha sido negada más recientemente gracias a pruebas de ADN que muestran que los Rapanui tienen genes polinesios y no sudamericanos.

Aquellos primeros años se habrían dedicado a explotar todo lo que les ofrecía la isla, cultivar especies que ellos mismos habían llevado y a incrementar la población de animales y de seres humanos.

Sin embargo, la tradición más antigua registrada, proveniente del “Manuscrito E”, y cuenta que dos grupos provenientes de Hiva, se instalaron en la isla y que en aquel lugar a causa de inundaciones, los Hanau Momoko (orejas cortas) habrían corrido sus límites hacia territorio Hanau Eepe (orejas largas), produciéndose enfrentamientos. Posteriormente, los Hanau Momoko habrían sido derrotados y llevados a Te Pito o te Kainga como prisioneros del ariki Hotu A Matu’a, quien en la nueva tierra les habría asignado la meseta del Poike.

Así destaca que, aparte de todos los argumentos científicos, estos dichos de Púa Ara Hoa son un nuevo elemento que niega la tesis de Heyerdahl sobre la llegada a la isla de un segundo grupo étnico, los Hanau Eepe (orejas largas), esta vez desde América, y que igualmente no existen pruebas de ADN fósil que indiquen un extinto pueblo de origen americano. Así, la hipótesis más aceptada de contacto polinesio-americano es la de que los polinésicos pudieron navegar a Sudamérica y volver a Polinesia, y no la de que navegantes sudamericanos viajaron hacia la Polinesia.

1000 a.C. Desarrollo y evolución

Hacia el año 1.000, la sociedad de Rapa Nui alcanzó su máximo apogeo y experimentó un fuerte aumento demográfico, iniciándose la construcción de centros ceremoniales de culto a los antepasados, representados a través de gigantescas estatuas de piedra: los moais. En el contexto de una sociedad fuertemente ordenada a través de linajes extensos que controlaban un determinado territorio, la construcción de altares a los antepasados y el levantamiento de los enormes moais, cumplían la función de reflejar el poder y cohesión interna de cada clan. El poder político estaba concentrado en el Ariki Mau, autoridad suprema de carácter hereditario, y en la casta sacerdotal, encargada de mantener las tradiciones religiosas y el culto a los antepasados.

El crecimiento de la población, que se estima alcanzó a las 10.000 personas, hizo que la presión sobre los recursos y la competencia entre los distintos linajes, se hiciera más intensa. La situación llegó al límite cuando la deforestación casi total de la isla impidió construir embarcaciones que podrían haber aliviado la presión demográfica sobre alimentos insuficientes. Los requerimientos de la clase sacerdotal se hicieron cada vez más difíciles de cumplir, y el poder de los ancestros ya no fue suficiente para sostener la cohesión interna de los linajes y el delicado equilibrio social.

Siglo XVII a mediados

La situación hizo crisis, estallando un feroz conflicto interno en el que la gran mayoría de los moais fueron destruidos por clanes rivales. El reacomodo a la nueva situación ambiental fue lento y difícil, y cristalizó en el culto a Make Make, el Dios creador, y en la ceremonia del tangata manu, hombre pájaro, en la que los distintos linajes competían anualmente por el poder político. El ganador asumía un carácter sagrado, debiendo vivir solo y aislado, mientras, su grupo adquiría un poder dictatorial sobre el resto de la población, que incluía sacrificios humanos a los dioses para así asegurar el bienestar para el año. Estas prácticas renovaron constantemente las hostilidades entre los grupos, produciendo un clima de permanente violencia y crisis social

Poco se conoce de las tradiciones y costumbres rapanui, básicamente por los relatos de las diferentes expediciones realizadas en el pasado.

1686

Aparentemente el corsario y bucanero inglés, Edward Davis avistó la isla en 1686, consignándola como "Tierra de Davis". Un documento ingles de la época decía:

"Se informa sobre el descubrimiento de la tierra a 600 leguas de las islas Galápagos a 27° 20' S (más tarde conocida como la Tierra de Davis". Esto puede haber sido la isla de Pascua.

Recordemos que este corsario ataco cinco ciudades más entre los meses de mayo y junio, incluyendo el fallido ataque a La Serena a mediados de septiembre. Después de llegar al archipiélago Juan Fernández, en noviembre, él y Knight decidieron dividir el botín con cada miembro de la tripulación recibiendo £ 1150 acordando con Raveneau de Lussan y Knight dejar el grupo para partir hacia el Caribe.

Davis continuó con 80 hombres logrando atacar y obtener £ 10,000 en Arica, en febrero de 1687

Siglo XVIII

1770

Quien fue Gobernador de Chile y luego nombrado Virrey de los Peruanos Manuel de Amat y Junyent organizó una expedición buscando la llamada "Tierra de Davis" encargando a Felipe Gonzalez Ahedo dos naves, el navío San Lorenzo y la fragata Santa Rosalía, con 546 marinos.

Manuel Amat Junyent

Llegó a esta isla el 15 de noviembre de 1770, tomando posesión en nombre de la Corona Española y nombrándola isla San Carlos, en honor al rey Carlos III. En la isla levantaron tres cruces en el monte Polke y el acta de posesión de la isla, leída en tal ocasión, fue firmada por tres jefes naturales de la isla. Durante varios días, Ahedo se dedicó a cartografiar la isla y a denominar los diferentes accidentes geográficos con nombres españoles, de los cuales tan sólo se conserva en la actualidad el de Punta Rosalía. En la documentación elaborada por los españoles durante aquella expedición, aparecen los primeros dibujos conocidos de los moais.

1722 Bautizada Isla de Pascua

El documento más antiguo sobre la población de la isla corresponde al holandés Jakob Roggeveen, que re-descubrió la isla el domingo 5 de abril de 1722, el día de Pascua de Resurrección, por eso fue bautizada con el nombre de Isla de Pascua.

Mapa de la Isla de Pascua del registro de J Gilbert del viaje de la Resolución HMS a través del Pacífico desde 1772 hasta 1775.

1774

Más adelante Rapa Nui fue visitada por varios europeos que utilizaron los mapas españoles, entre los que se cuentan James Cook (1774) y La Perouse (1786), convirtiéndose en un punto de recalada hacia Oceanía.

Siglo XIX

1804-1816

Un poco más tarde, en 1804 y 1816, fue visitada por dos navíos rusos, el Neva, capitaneado por Yuri Lisyansky y el Rurik, bajo el mando de Otto von Kotzebue, respectivamente.

1860

La llegada de los misioneros a la Isla de Pascua a mediados de 1860, también causó daños irreparables en la cultura Rapa Nui. En su afán de convertir a los nativos al cristianismo terminaron con antiguas creencias y ritos ancestrales, así como con la competencia del Hombre Pájaro. No obstante, también gracias a esos primeros misioneros, se tienen relatos de lo que fue la forma de vida en la Isla de Pascua y se salvaron muchos de sus objetos más representativos.

1862-1863 Cholos peruanos, los esclavizaron

Durante mediados del siglo XIX, la esclavitud a la que fueron sometidos los nativos de la isla, y posteriores epidemias, diezmaron su población. Desde el 15 de junio de 1862 hasta el 18 de agosto de 1863, unos 20 barcos esclavistas partían desde el puerto de El Callao, para trabajar en las guaneras peruanas, uno de ellos al mando de Miguel Grau. Las naves se llevaron cerca de 1400 isleños a trabajar como esclavos a las haciendas de Perú y a las explotaciones de guano en la costa de Tarapacá y las islas de Chincha.

1864

Eugène Eyraud o Eugenio Eyraud (1820 – 23 de agosto de 1868) Fraile laico francés de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María y el primer occidental que viven en Isla de Pascua, actualmente provincia chilena, evangelizó en la fe cristiana a los rapanui o pascuenses.

Por su parte Eugène Eyraud, llegado a la isla a principios de enero de 1864, dio noticia por primera vez de la existencia de las llamadas tablillas rongo-rongo.

La insistencia del gobierno de Francia permitió el término de las prácticas esclavistas y la repatriación de una docena de sobrevivientes. Pero estos contagiaron la tuberculosis y viruela a otros habitantes de Rapa Nui, lo que conllevó nuevas muertes por enfermedad en la isla.

1870 El exterminio en mano de un francés

El francés Jean-Baptiste Dutroux-Bornier (☆ 19 de noviembre de 1834–† 6 de agosto de 1876) pretendió reclamar la soberanía total de la isla y convertirla en su rancho ovejero para la producción de lana. El francés atacó a los nativos obligándolos a evacuar la isla, muchos de ellos con destino a Tahiti. Se dice que para 1877, año en que Jean-Baptiste Dutroux-Bornier fue asesinado, sólo quedaban en la Isla de Pascua 111 nativos, lo que es una ínfima cantidad en comparación con los 14.000 que llegaron a ser en el momento de su mayor apogeo.

El exterminio de la clase sacerdotal significó la pérdida de la única escritura de Polinesia (rongo-rongo), que quedó inexplicada desde entonces. Las epidemias de tuberculosis y viruela, y la partida de unos 250 isleños con los misioneros católicos a Tahití, redujeron la población a un mínimo de 110 personas en 1877. La sociedad isleña fue reconstruida por estos exiguos supervivientes.

Jean-Baptiste Onésime Dutrou-Bornier, fue un marinero francés quien se estableció en la Isla de Pascua en 1868, compró gran parte de ella, eliminó gran parte de la población Rapa Nui y transformó la isla en una granja de ovejas.

1878

Alexander Aiipaea Salmón, quien era el hermano de la reina de Tahití e hijo de un aventurero y comerciante inglés, y miembro de la dinastía mercantil que había financiado Dutroux-Bornier llegó a la isla en 1878 con algunos compañeros tahitianos, habitando la isla en calidad de gobernador durante una década. Así como la producción de lana animó a la fabricación de obras de arte Rapa Nui, un comercio que se desarrolla en la actualidad. Fue en esta era de paz y de recuperación que se produjo el cambio lingüístico del idioma Rapa Nui a la moderna lengua Rapa Nui de influencia tahitiana, y algunos cambios en los mitos de la isla y la cultura para dar cabida a otras influencias polinesias y cristianas.

1887 Una isla Chilena

Chile quiso anexar la isla a su territorio, por lo cual comisionó al capitán de la Armada de Chile Policarpo Toro, quien por medio de negociaciones realizó la compra de terrenos en la isla a petición del obispo de Valparaíso, Salvador Donoso Rodríguez, dueño de 600 hectáreas, junto a los hermanos Salmon, Dutrou-Bornier y John Brander de Tahití, esto pese a que, según la tradición, las tierras no se podían vender.

Policarpo Toro Hurtado (☆ Melipilla, Santiago, 6 de febrero de 1856-†Santiago, 23 de septiembre de 1921),​ fue un marino chileno, hijo de propietarios agrícolas y comandante de la expedición que incorporó la Isla de Pascua a Chile en 1888.

1888

Luego, el 9 de septiembre de 1888, Chile consiguió la firma de un tratado, representados por Atamu Tekena. Se redactó el documento en español y otro en rapanui mezclado con tahitiano. El texto en español habla de cesión de soberanía a Chile, reservando al mismo tiempo, para los jefes que concurrieron al acuerdo, los títulos de que estaban investidos y que gozaban en ese momento, sin hacer alusión a la propiedad de la tierra. A su vez, el texto en rapanui mezclado con tahitiano no habla de cesión de tierras y usa el concepto mau te hoa kona (traducido como 'amigo del lugar', que estaría relacionado con una anterior solicitud de protectorado francés) y además indica ia i haka tika i ta ite runga, iraro ina he kainga kai ta (traducido como 'escribir sobre lo de arriba, lo de abajo no se escribe aquí', señalando lo que se encuentra en la superficie del terreno).

La tradición oral rapanui indica que el rey Atamu Tekena tomó un trozo de hierba con tierra adherida, entregándosela a los emisarios chilenos, quedándose con la tierra (la antropóloga Paloma Hucke interpreta que con ese acto se otorgaba la soberanía a Chile, pero se reservaba el derecho sobre sus tierras); asimismo, ante un ofrecimiento de Policarpo Toro de un saco con monedas, el rey lo rechazó diciendo «lleva tu plata, que yo, ni ningún kanaka, hemos vendido terreno alguno». Días más tarde, al izar Pedro Pablo Toro la bandera chilena en la isla, el rey le dijo: «Al levantar tu bandera no quedas dueño de la isla porque nada hemos vendido: sabemos que el señor Obispo puso a la isla bajo el protectorado de Chile, pero no se ha vendido nada».

1896

Se crea la subdelegación de la Isla de Pascua, dependiendo de la gobernación marítima de Valparaíso. El Director General de la Armada de Chile Francisco Nef Jara, comentó en 1902 al Ministro de Marina, a propósito de sus dudas sobre qué tribunal de Chile tenía jurisdicción sobre delitos cometidos en la isla, que "No se conoce ley ni decreto que disponga que esta, que fue misión y protectorado francés, haya pasado a formar parte integrante de nuestro territorio, como Subdelegación de alguna provincia, o como territorio de colonización de tal o cual provincia"

Siglo XX

1914 Levantamiento nativo

Se produjo un levantamiento de los nativos inspirado por la anciana María Angata Veri Tahi y dirigido por Daniel María Teave. Los isleños distribuyeron carne de ovejas y de vacas y sitiaron al personal de la compañía hasta que fueron sometidos por un buque de la armada, cuyos oficiales a pesar de llevarse preso al principal líder, pusieron de presente que el levantamiento fue provocado por "los actos brutales y salvajes" cometidos por Merlet y los administradores de la compañía y solicitaron una investigación.

María Angata Veri Tahi, 1914

Maria Angata habría nacido en 1856, su nombre completo era María Angata Veri Tahi, su vida fue marcada por el dolor de su pueblo, desde que a los 6 años vio como los esclavizadores Peruanos contrataban con engaños o raptaban a su pueblo para trabajar en las islas guaneras o haciendas de algodón o azúcar.

En 1871, y tras vivir en Pukuranga, el refugio de la misión católica que el Hermano Eyraud construyó, fueron descubiertas sus capacidades de liderazgo, y para utilizar estas capacidades a favor de la evangelización, fue enviada a la isla Mangareva, del grupo de las Gambier, en la Polinesia Francesa, donde recibió instrucción especializada en la Escuela de Catequistas de la Iglesia Católica, ahi sufrió un trágico matrimonio con un hombre alcohólico y violento, del cual enviudó prontamente. El 13 de junio de 1874 se casa con Puapúa a Ma’ori Pakomío. Acompañada de él habría regresado a realizar su misión apostólica en Rapa Nui, en el viaje en que Policarpo Toro tomó posesión para Chile de Rapa Nui en 1888. Desde entonces se convertiría en la misionera y profetisa admirada y seguida por unos y despreciada como agitadora, revoltosa e incluso loca por otros.

Luego de eso, ya adulta, vio como el fisco entregaba en arrendamiento la isla a Enrique Merlet y Cooper, en estos años (1893) los pocos habitantes que quedaban en Rapa Nui eran meros espectadores de lo que estaba ocurriendo en su tierra, o peor aún, eran sirvientes de estos extranjeros que les habían prohibido el acceso a sus campos y encerrados en su propia tierra, con solo mil hectareas para vivir.

Una nueva marca en la vida de la profetiza Angata fue el asesinato de el ultimo Ariki Rapa Nui Riro a kainga Roko Roko Heu Tau, quien en 1897 viajó al continente a Reclamar por todas las tierras que Merlet había robado a los Rapa Nui, ya en el continente, el Ariki fue invitado por empleados de Merlet a una fiesta donde lo emborracharon y envenenaron para que no pudiese hablar con el Presidente de Chile, el Ariki fue internado en el Hospital y al poco tiempo falleció.

Todos estos infortunios habían marcado la vida de la profetiza, quien observaba como su pueblo era abusado, engañado y oprimido, obligados a estar en una cárcel en su propia tierra, esclavizados por extranjeros con el poder entregado por el fisco Chileno.

La compañía esclavizadora en Rapa Nui pasa a llamarse Williamson, Balfour y Cía. y esta fue la señal que marcó el inicio de la lucha de Angata, ella se hace cargo de la Iglesia hasta que llegó Nicolas Pakarati y su esposa Elizabeth, preparados como catecistas y enviados para tomar a cargo la Iglesia de Rapa Nui, fue entonces cuando la Profetiza decide realizar un sacrificio a Dios en un altar frente a la Iglesia[1]. Maria Angata falleció a principios de 1915, en una humilde sepultura del cementerio antiguo de Rapa Nui, que no llevaba más adorno que una cruz de madera, cubierta con una tela de mahute rojo y negro. Así terminó sus días María Angata, profetiza y rebelde, Luchadora Rapa Nui, Alzadora de su pueblo en pos de la libertad.[2]

1916

La isla se convierte en subdelegación del Departamento de Valparaíso En el mismo año el arzobispo Rafael Edwards visitó la isla y se convirtió en el principal portavoz de las denuncias y reivindicaciones de los nativos.

Sin embargo, el Estado chileno decidió renovar el arrendamiento a la Compañía, bajo la figura del denominado "Temperamento Provisorio", distribuyendo tierras adicionales a los nativos (5 hectáreas por matrimonio a partir de 1926), destinando tierras para la administración chilena y estableciendo la presencia permanente de la Armada, que en 1936 fijó un reglamento según el cual, con permiso previo, los nativos podían salir de Hanga Roa a pescar o proveerse de combustible.

1933

El Consejo de Defensa del Estado de Chile requirió la inscripción de isla a nombre del Estado, fundado en el artículo 590 del Código Civil, que dispone que son bienes del Estado "las tierras que estando situadas dentro de los límites territoriales carece de otro dueño"-, siéndole concedida; inscripción se verificó en el Conservador de Bienes Raíces de Valparaíso.

1964 El levantamiento y la Ley Pascua

A inicios de 1964 se produjo un nuevo levantamiento nativo, liderado por Alfonso Rapu, profesor de la escuela de la isla[3], para denunciar los abusos cometidos por los gobernadores marítimos, para oponerse a la prohibición de hablar la lengua, exigir libertad de movimiento, servicios públicos, derecho al voto y no ser obligados a cantar. El gobierno envió un buque para controlar la situación.

Alfonso Rapu.

El gobierno de Eduardo Frei Montalva aceptó buena parte de las demandas de los isleños, lográndose la aprobación en el Congreso Nacional de la Ley Nº 16.441 (conocida como "Ley Pascua"). Esta integró la isla a la organización territorial chilena de entonces, creando el departamento de Isla de Pascua, dependiente de la provincia de Valparaíso.

1967

En abril, comenzaron a aterrizar vuelos de LAN Chile y la isla comenzó a orientarse hacia el turismo cultural. Desde entonces las preocupaciones principales para los nativos fueron fortalecer cooperativas de producción y mercadeo, que recibieron apoyo estatal y recuperar sus tierras comunales.

3 de abril de 1967: LAN inició los vuelos regulares a Isla de Pascua, valiéndose de la recién pavimentada y ampliada pista del aeropuerto Mataveri, en cuya pequeña y barrosa pista original solo había aterrizado en cinco ocasiones el recordado capitán Roberto Parragué y sus nobles anfibios Manutara.

La inauguración de la nueva pista, se había realizado el mes anterior con el primer aterrizaje del DC-6B, serie 988 del Grupo 10 de la FACH en ella, quedando lista para su puesta en servicio por la aviación comercial.

Con este vuelo inaugural de la LAN, los isleños finalmente rompieron su más que secular aislamiento, e Isla de Pascua y su misterioso pasado, ingresó al mapa del turismo global pero también, con el aeropuerto Mataveri capacitado para recibir aeronaves de mayor porte, Chile se incorporó de pleno a la comunidad del Pacífico.

En aquella oportunidad el vuelo LAN-130 llegó al mando del comandante de aeronave Julio Matthei y los pilotos Gustavo Siderey y Hugo Burr. El ingeniero de vuelo era Pedro Araya apoyados por Roberto Parragué S. y el jefe de navegantes de la Lufthansa Willy Kumbler. Viajaban además el ejecutivo de la empresa Alfonso Cuadrado M., el director nacional de turismo Luis Aldunate, el operador turístico Lars Linblad y el agente de la ESSO Hobart Gardiner.

1979 Régimen Militar y la propiedad individual de las tierras

El Régimen Militar promulgó en 1979 el Decreto Ley Nº 2885, para entregar títulos de propiedad individual sobre la tierra a los poseedores regulares.

Los nativos opuestos a la introducción en la isla de la institución de la propiedad individual, liderados por Alberto Hotus, formaron al año siguiente el Consejo de Ancianos de Rapa Nui que exigió el respeto a la propiedad colectiva considerada inalienable y protestó porque la norma limitó los derechos nativos a 2150 hectáreas poseídas. Para el gobierno el régimen privado de tierras era una condición para la promoción de la industria turística privada.

1988

Tras años de protestas infructuosas, el Consejo de Ancianos, con la firma de 700 nativos adultos, la población total de la isla era de poco más de 1700 habitantes, presentó una demanda judicial contra el Estado chileno, solicitando la anulación de la inscripción de propiedad del año 1933.

Siglo XXI

2005

Los deseos de autonomía llevaron a que el presidente de la República Ricardo Lagos enviara al Congreso Nacional un proyecto de ley de reforma constitucional para dar un tratamiento administrativo especial a la isla.

2006

El 2 de mayo de 2006, el Senado chileno aprobó dicho proyecto en primer trámite constitucional. Este proyecto busca que la Isla de Pascua y el archipiélago Juan Fernández sean considerados territorios especiales, de manera que el gobierno y administración de estos territorios serán regidos por los estatutos especiales que establezcan las leyes orgánicas constitucionales respectivas.

2007

El 30 de julio de 2007, se publicó la ley N° 20.193, que reformó la Constitución de Chile, estableciendo como territorio especial la isla de Pascua.

Soldados Rapa Nui en la Guerra del Pacífico

La presencia de soldados rapanui en la Guerra del Pacífico, conflicto armado entre Chile y sus vecinos del norte, Perú y Bolivia, es algo que se escucha frecuentemente entre los isleños contemporáneos. ¿Qué hay de cierto en esta leyenda? Tres nombres se asocian a la participación rapanui en la guerra: Juan Tepano Rano, Iovani Araki Ti’a y José “Tairenga” Pirivato. Especialmente los dos primeros, que dejaron numerosa descendencia, reciben una gran cantidad de menciones entre sus makupuna y hinarere siendo una gran fuente de orgullo familiar. No se han encontrado aún registros de la época que den cuenta de su participación en la Guerra, sin embargo no hay duda de que ellos tres viajaron a Chile en 1898 junto al rey Riro Kainga. Tampoco hay dudas de su participación en el Ejército de Chile entre ese año y 1900. Sin embargo esto fue veinte años después de la Guerra. ¿Es posible que se hayan entrelazado estos eventos con la Guerra? ¿Cuál fue realmente su participación en las fuerzas armadas? ¿Hubo soldados rapanui en la Guerra del Pacífico? Con la evidencia disponible intentamos dilucidar parcialmente este enigma.

Soldados RapaNui en la Guerra del Pacifico 1879.

¿Chile y Rapanui aliados?

“Los nativos están felices con la creación del nuevo departamento. Antes se sentían muy aislados pero ahora están de hecho integrados a la patria. Nosotros, por nuestra parte, tenemos grandes esperanzas en esto. Los isleños van a saber lo que es la patria y conocerán su Historia. Existe el riesgo de que quieran quedarse, aunque confiamos en que los deberes militares los harán más responsables y regresen a divulgar lo que han conocido”. (General Sergio Castillo Aránguiz, agosto de 1966)

Cabe señalar que a la fecha de la Guerra del Pacífico, entre los años 1879 y 1883, la Isla era independiente y no tenía relación alguna con Chile. Al inicio de la Guerra en el lejano Chile, Rapa Nui tenía como jefe a Mati Mereti, probablemente el hombre más anciano entre la escasísima población isleña que apenas superaba los cien habitantes. De todas maneras tras la visita del misionero católico Hipólito Roussel en 1878 trayendo de regreso desde Polinesia Francesa a los líderes Angata y Pakomio Maori Ure Kino, estos últimos comienzan a ejercer una influencia mayor en los destinos de la Isla. En 1882 el mismo clérigo Roussel desgina a Atamu Tekena como rey y a su esposa Uka a Hei como reina. En Chile, por su parte, existía un gobierno liberal a cargo del presidente Aníbal Pinto Garmendia, sucedido en 1881 por el también liberal Domingo Santa María. Estos gobiernos carecían de oposición política legal y se originaron en candidaturas únicas designadas por los mismos gobiernos salientes.

A pesar de la distancia y la diferencia entre ambas culturas, existieron contactos que sirven como antecedentes para sus relaciones posteriores. Aparentemente, el primer contacto histórico de los isleños con la República de Chile se efectuó a través de la goleta Colo-Colo capitaneada por Leoncio Señoret en marzo o abril de 1837. Esta se dirigía a Australia llevando al destierro al ex presidente liberal chileno (y enemigo del gobierno de turno), general Ramón Freire, arribando a este país el 30 de junio de 1837. Sin embargo no hay ninguna evidencia de que este contacto haya tenido alguna consecuencia duradera y sólo quedan vagas referencias de la visita [4]. Por aquella época la Isla era regida por una dictadura anual de la tribu vencedora de los rituales de la competencia del tangata manu. En Chile, en tanto, gobernaba hace seis años el presidente conservador General de Ejército José Joaquín Prieto Vial, ascendido al cargo tras la Batalla de Lircay en la que los conservadores derrotaron a los liberales e impusieron un nuevo gobierno. Sin embargo, la mayor parte de la historiografía chilena considera que el que llevaba las riendas del país era su ministro de hierro Diego Portales asesinado ese mismo año 1837.

Algunas fuentes indican que la goleta Janequeo al mando de Buenaventura Martínez visitó la isla en 1842 pero no hay pruebas concluyentes de aquello. Después de esto no hay nuevas visitas de barcos chilenos hasta 1870. Sin embargo, debe mencionarse la presencia en la década de 1860 de la Misión Católica francesa que operaba a través del eje Valparaíso-Hanga Roa-Pape’ete y tenía una de sus bases operacionales en el puerto chileno. Durante el período de actividad de esta Misión, en la sede de Vaihu, tomó parte el chileno Jorge Arenas y su esposa, llegados en diciembre de 1869 y convirtiéndose en los primeros chilenos residentes en la isla polinésica (sólo por 9 meses, hasta septiembre de 1870).

En cuanto al primer rapanui en visitar Chile fue probablemente Petero Toroveri en agosto de 1869. Este acompañaba al misionero Gaspar Zumbohm en un viaje al continente, regresando a Rapa Nui en diciembre de ese mismo año [5]. No existe evidencia de la visita de algún otro rapanui antes de esa época, aunque no se puede descartar que algún barco ballenero haya llevado algún tripulante de la isla hacia allá. Con todo, la palabra Chile probablemente no significaba nada para la gran mayoría de los rapanui en esta época.

¿Rapanui y Perú enemigos?

“Aquí hicieron un alto los expedicionarios y colocados en diversas posiciones, procedieron con sus armas a un fuego graneado para obligarles a salir de allí; pero, fracasado el intento, incendiaron el plantío, produciéndose una violenta escaramuza en la que los esclavistas perdieron 5 hombres y un intérprete a causa de las piedras de matá, “obsidiana”, lanzadas contra ellos” (...)”. (Jesús Conte, 1994, citando al cónsul Tiburcio Cantuarias)

En cuanto a la relación con Perú, esta sí dejó consecuencias terribles en Rapa Nui. Los barcos privados de bandera peruana que zarpaban desde Callao con el objeto de obtener trabajadores polinésicos (canacas) para las haciendas limeñas causaron terribles estragos en la Isla. Sangrientas incursiones esclavistas de múltiples barcos como las de diciembre de 1862 y marzo de 1863 dejarían cicatrices que aún se manifiestan el día de hoy4. Quizás por la misma razón, las historias de rapanui participando en una guerra contra Perú (menos de 20 años después de estos raids) se mantienen con vigor hoy en día en una Isla mucho más globalizada. En cualquier caso es importante recordar que algunos de los nativos rapanui expatriados siguieron una nueva vida en Perú, incluso formando familias en algunos casos [6]. Así, los rapanui con familias peruanas se encontraban en el frente enemigo de Chile durante aquellos años entre 1879 y 1883 aunque es difícil determinar si tuvieron algún tipo de participación en el conflicto mismo.

Digno de mención es lo sucedido con otros esclavos en Perú durante la Guerra, los chinos coolies. Estos trabajaban en condiciones infrahumanas en Perú y durante las batallas se aliaron con las tropas del ejército chileno [7]. ¿Habrá pasado algo similar con los polinésicos viviendo en Perú o estos defendieron los intereses de sus familias peruanas?

En el contexto de la vida de los sobrevivientes rapanui en Perú encontramos las primeras historias de la tradición oral sobre isleños en la Guerra del Pacífico. Edmundo Edwards recopiló la siguiente historia de parte del Mayor del ejército chileno, el oficial rapanui Leviante Alejo Araki Araki (1922-1992):

“La tradición oral nos cuenta que durante la batalla por la toma de Lima en 1879[8], en realidad la toma de Lima fue en 1881] entre las tropas chilenas se encontraba un soldado rapanui y en el asalto a una trinchera se encontró con un compatriota moribundo a quien alcanzó a contarle que su familia aún vivía en Rapanui y luego de abrazarse, lloraron y el isleño murió en brazos de su compañero” (Edwards s/f: 20-21).

Sin embargo faltan detalles en este emotivo relato. ¿De qué clan o familia eran los protagonistas de esta historia? ¿En qué regimiento o batallón se encontraban en sus respectivos ejércitos? ¿Cuánto tiempo llevaban en estos países? Y aún si la historia no está basada en los hechos reales específicos es relevante preguntarse la razón por la que los rapanui insisten en incluir en un nivel mitológico a sus coterráneos y ancestros en dicho conflicto.

Las expediciones de la O’Higgins en 1870 y 1875. “Vienen a bordo doce indijenas de la isla de Pascua, seis de ellos son muchachos huérfanos i están a cargo de los oficiales, i a los otros seis se les ha dado plaza de grumetes”. (Capitán Juan Williams Rebolledo, marzo de 1870)

La evidencia más importante que sustenta la posible participación rapanui en la Guerra se encuentra por el lado chileno. Se trata de las primeras visitas chilenas significativas a la Isla en el siglo XIX, algunos años antes de la Guerra. La corbeta O’Higgins realizó dos viajes en 1870 y 1875 como parte de la instrucción de los cadetes navales.

El primer viaje, comandado por José Anacleto Goñi llegó a una isla que vivía un conflicto de intereses entre un aventurero y comerciante francés, Jean Baptiste Onésime Dutrou-Bornier, y la ya mencionada misión católica francesa liderada por Hippolyte Roussel.

Los nativos rapanui habían aprovechado esta rivalidad para revivir sus rencillas tribales ancestrales. Agrupados en uno y otro bando, los isleños habían comenzado incluso a tener escaramuzas similares a los tiempos antiguos de luchas intertribales que estaban llevando la Isla a una situación bastante compleja. En este contexto, muchos rapanui pedían irse a Valparaíso, a espaldas de los misioneros católicos, para salir de la desastrosa situación en Rapa Nui [9]. Así es como el comandante Goñi acepta a bordo a 12 jóvenes isleños, la mayoría huérfanos desde las epidemias de viruela y tuberculosis que diezmaron la población en la década de 1860. Seis viajaron como cocineros y seis como grumetes.

Estos jóvenes rapanui enfermaron durante el viaje, pero gracias a una buena alimentación a bordo y a los cuidados del médico de la nave recobraron sus energías y todos llegaron a salvo al puerto boliviano de Mejillones a fines de febrero de 1870 y luego rumbo al sur hacia puertos chilenos. El seis de marzo de 1870 el periódico “La Patria” publica lo siguiente:

La Patria, 6 de marzo de 1870: “A las 2 hrs 30 ms fondeó ayer en esta bahía [[[Caldera (Chile)|Caldera]]] la corbeta de la armada nacional O’Higgins, procedente de las islas de Pascua [sic]. Trae a bordo a los cadetes de la Escuela Naval, los de la Escuela de Marineros y doce indios naturales de la isla que voluntariamente los acompañan. Entre los objetos tomados de la isla se nota un gran trozo de piedra que representa una divinidad entre los indíjenas”[10].

De acuerdo con El Mercurio de Valparaíso del 7 de marzo 1870, “Tres de ellos solamente son ya hombres y los demás niños de 8 a 12 años”. El mismo diario menciona que:

“El nombre de chileno les causaba sumo placer; y el peruano por el contrario. La razón que me dieron de este odio para con los últimos fue que no ha mucho tiempo estuvo en la isla un buque de guerra de esa república tomaron a viva fuerza a varios de los naturales y los maltrataron mucho, llevándoselos enseguida contra su voluntad” [11].

Después de estos acontecimientos, se pierde el rastro de estos jóvenes isleños en la prensa chilena. Sus nombres y apellidos fueron, por supuesto, cambiados a algunos más propios de Chile lo que complica aún más seguir su historia. Urge revisar los archivos navales en busca de estos grumetes rapanui con el fin de obtener sus nuevos nombres y buscar información luego en los registros genealógicos para determinar si dejaron familia en Chile.

1879

Tan sólo nueve años después estalla la Guerra del Pacífico y habiendo seis grumetes rapanui y otros seis jóvenes isleños viviendo en el país, fueron, casi con certeza, movilizados para participar en el conflicto bélico. De hecho en la corbeta O’Higgins viajaban varios oficiales que luego serían héroes de la fase naval de la Guerra del Pacífico. Existe la posibilidad de que algún otro rapanui haya sido embarcado en el siguiente viaje de la O’Higgins, en 1875, capitaneada por Juan Esteban López. De encontrarse información al respecto, la participación de los isleños en la Guerra es aún más probable.

Los reconocimientos oficiales

Desaparecida la pista de los grumetes rapanui llegados a bordo de la Baquedano recurrimos a fuentes más recientes con las que retornamos a los tres rapanui mencionados al inicio del artículo: Tepano, Araki y Pirivato. Los homenajes oficiales a soldados rapanui no se sustentan en información de época pero es interesante analizarla en su justa dimensión. En junio de 2002 el Museo del Regimiento de Infantería no2, “Maipo” de Playa Ancha (en Valparaíso) incluyó una placa llamada “El Primer Soldado Pascuense”, escrita por Juan G. San Martín. En esta aparece una breve biografía de Juan Tepano, sin citar fuentes y que incluye algunos trozos muy interesantes. Por ejemplo:

“Nace en 1866. A la edad de 13 años llega a Valparaíso a bordo del María Luisa, carguero inglés de la empresa Charles Brander. Contagiado por el entusiasmo de la juventud porteña de participar en la Guerra del Pacífico, se enrola en el Regimiento 2o de Línea ‘Maipo’, junto a sus coterráneos Juan Araki y José Fati, siendo embarcados al norte, a bordo del O’Higgins” [12].

El resto del texto se centra en Tepano y señala que participó como tambor y ordenanza en la 4ta Compañía en las Batallas de Chorrillos y Miraflores. Y con lujo de detalles indica su permanencia en el continente entre el final de la Guerra en 1884 hasta la época de la Guerra Civil de 1891 en la cual también habría participado ya como Sargento 2o.

Este no es el único reconocimiento oficial a la participación de soldados rapanui en dicha Guerra. En septiembre del año 2005 el Comandante en Jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, visita la isla y trae como obsequio para el Museo Antropológico Padre Sebastián Englert una vitrina histórico militar con una pintura representando a Iovani Araki Imanuiri (Juan Araki), soldado rapanui que, según este homenaje, habría participado como Sargento 2o en la Guerra del Pacífico. Esta placa también incluía homenaje a soldados rapanui más recientes como el mayor Leviante Araki Araki, nieto del anterior, y al sargento primero del regimiento reforzado no1 “Topáter”, Luis Alberto Huki Hinojosa.

El autor escuchó información de parte de habitantes de Placilla, en Chile, que señalan que el sargento Tepano participó de la Guerra Civil de 1891. Tan importante es esta historia que para el aniversario de la Batalla de Placilla (28 de agosto de 1891) del año 2010, las autoridades del pueblo invitaron a descendientes del soldado isleño para efectuar unhoko, antiguo ritual guerrero de los rapanui, en el museo de la localidad.

¿Qué ocurre con Tepano, Araki y Pirivato?

8 de abril de 1900: “Algún tiempo después de su llegada a Valparaíso falleció S. M. el rei Riro Roko, y su primer ministro Juan Araki, a quien corresponde de derecho la corona de la isla de Pascua, no ha podido regresar a sus dominios por encontrarse gravemente enfermo de tisis en la ciudad de los Andes. Por esta razón y tal vez siguiendo alguna vieja costumbre, ocuparán el trono de Riro Roko los ministros y príncipes Tepalo y Pisibato, quienes desde su llegada a esta ciudad han sido hospedados en el cuartel del Maipú, habiendo hecho ambos el servicio de la guardia nacional”. [13]

“La reputación de Juan Tepano llega hasta Chile. Antes de mi partida me lo habían nombrado por todos lados como el mejor informante (...) La víspera, los indígenas que habían sido puestos al corriente de nuestras intenciones, repitieron su nombre varias veces. Era la historia viviente, el Baedecker de la Isla”. [14]

Una investigación llevada a cabo por el Departamento de Historia Militar chileno titulado “El Ejército y el Pueblo Rapanui” no encontró información alguna de la presencia de Tepano, Araki o Pirivato en la época de la Guerra del Pacífico. Para esto se investigaron las Listas de “Revista de Comisario” del 2o de Línea entre 1879 y 1884 lo que no arrojó resultados positivos (Departamento de Historia Militar 2006). Con esto se descarta que alguno de los tres soldados más famosos de la Isla hayan participado, al menos con sus nombres reales, en dicho Batallón. De haber formado parte del Ejército chileno en la Guerra del Pacífico, solo puede haber sido con otro nombre o en otra división.

Algunos datos biográficos sobre estos soldados pueden dar claves:

  • Iovani Araki Ti’a era hijo de Arakilio Pua Ara Hoa (también llamado Aro Purunga a ‘Ao Ngatu) y Parapina Veri Hakatea. Se casó con Caroline Bornier el 12 de febrero de 1886 y aparece en el censo de Alexander Salmon de ese mismo año, titulado “Te Ingoa”. Esto revela que estaba en Hanga Roa durante la realización del censo, al igual que sus padres. Tuvo dos hijos que dejaron descendencia, Juan Araki Bornier (1886-1949) y Parapina Araki Bornier (1888-1964). Ninguno de los dos había nacido a principios de 1886 cuando se efectuó el censo. Hemos estimado la fecha de nacimiento de Iovani Araki para 1866.
  • José Pirivato era hijo de Mataroa Oroteme y Tuhi. Casado con María Putó Veri o Penga, no dejó descendencia. Aparece ya casado con su mujer en el censo de 1886, pero no hay duda de que era todavía muy joven. En 1902, un documento de la Armada redactado por Basilio Rojas calcula su edad en 30 años (Foerster 2010: 41), lo que daría una fecha de nacimiento hacia 1872. Nosotros estimamos su fecha de nacimiento hacia 1868. Es deportado de la Isla en 1902 y se pierde su rastro completamente.
  • Juan Tepano Rano era hijo de Tepano Rano a Vavara a Rue y Paulina Victoria Veriamo a Huki. Se casó con María Ika Tetono (nacida el 23 de diciembre de 1882). En el censo de 1886 aparece como un adolescente soltero aún, viviendo en Hanga Roa. Sus padres aparecen vivos y casados. Sabemos que este fue el tercer matrimonio de su madre, Veriamo, y Juan fue el menor de sus hijos. De los tres ex - soldados rapanui, Tepano es sin duda el menor, aunque probablemente no por mucho. No tuvo hijos hasta 1903 cuando nace María Hiona, la mayor de 8 hermanos. Basándonos en censos del siglo XX y edades estimadas por Routledge, Métraux y Englert, consideramos que su fecha de nacimiento es, casi con certeza, 1872. Falleció el 8 de noviembre de 1947.

Con esta información casi se puede descartar de plano que alguno de ellos haya tomado parte en la Guerra del Pacífico. También es improbable, más no imposible, que Tepano haya estado en Chile para la Guerra Civil de 1891. Esta es una posibilidad que quizás merece mayor análisis y una nueva investigación. Sin embargo, encontramos a los tres soldados rapanui formando parte del Ejército casi veinte años después.

Aparentemente en Noviembre de 1897 (otras fuentes dicen en 1898), el rey electo Simeón Riro Kainga se dirige a Chile a bordo de la goleta "María Luisa" de la Compañía de Merlet, a reclamar al presidente Federico Errázuriz Echaurren el incumplimiento del Acuerdo de 1888. Junto a él viajaban Juan Tepano, Juan Araki y José Pirivato. Sin embargo el viaje terminaría en tragedia ya que Riro fue envenenado en Valparaíso por gente de la Compañía de Enrique Merlet. Algún tiempo después, Juan Araki (Iovani Araki Ti’a, hijo de Arakilio Pua ‘Ara Hoa) ingresa, el 14 de marzo de 1898, como Soldado de Bagaje a la Tercera Compañía del Segundo Batallón de Infantería “Maipo” en Valparaíso. Tepano y Pirivato, en tanto, ingresan el 13 de agosto de 1898 (el mismo año) como soldados a la Primera Compañía en el mismo Segundo Batallón. El primero pasa a la Tercera Compañía en 1899. Ambos se licencian el 19 de abril de 1900, mientras se encontraban de viaje de regreso a la isla a bordo de la corbeta General Baquedano capitaneada por Arturo Wilson. Juan Araki, sin embargo, fallece el 11 de abril de 1900 en el hospital de San Felipe, enfermo de tuberculosis [15]. Teniendo esto en cuenta, la afirmación de que Araki, Tepano y Pirivato se dirigían “a cumplir con el servicio militar”[16].

José Pirivato probablemente sacó a relucir su entrenamiento militar, entre fines de 1901 e inicios de 1902, durante el levantamiento y rebelión contra la compañía ovejera de Enrique Merlet, administrada entonces por Horacio Cooper. Debido a esto fue deportado al continente junto a Nicolás “Grande” Teao Vi, Lázaro Ricardo Hitorangi y Ruperto Nai a Hotu’iti, tal como se atestigua en El Mercurio del 3 de septiembre de 1902: “A bordo del Baquedano trae el comandante a cuatro canacas de los principales cabecillas de la insurrección en contra del subdelegado”[17]. Sin embargo se ignora su destino hasta la fecha. Juan Tepano Rano en tanto fue designado Cacique o Jefe, representante de los nativos rapanui, por el mismo capitán Basilio Rojas Velásquez, comandante de la Baquedano y quien se llevó a su ex compañero de guarnición José Pirivato. Estos destinos opuestos entre dos soldados rapanui marcan el final de una época entre las relaciones de los isleños con el Ejército. Ningún rapanui volvería a entrar a esta institución hasta mediados del siglo XX.

Conclusiones

La leyenda de los soldados rapanui en la Guerra del Pacífico tiene orígenes complejos donde una combinación de factores impulsan con fuerza una historia. Esta trasciende el ámbito inter-isla, llegando al continente mismo como podemos ver en los homenajes póstumos a los soldados Tepano y Araki en 2002 y 2005, respectivamente, además de los eventos en honor al primero en el pueblo de Placilla en Chile. La conformación de estos relatos de rapanui en la Guerra son todos relativamente nuevos. No hay mención a esto en ningún libro, artículo o documento sobre Pascua en la primera mitad del siglo XX. No es sorprendente la ausencia de información fidedigna sobre Araki y Pirivato, siendo que el primero murió en 1900 y el segundo desapareció en 1902. Sin embargo sí es relevante que ninguna fuente mencione a Tepano como soldado en la Guerra del Pacífico.

Juan Tepano fue informante de Knoche, Valenzuela, Routledge, los comisionados navales de 1917, Estella, Rafael Edwards, MacMillan Brown, Métraux, Lavachery y Englert. Todos incluyen información biográfica sobre Tepano e incluso muchos mencionan su presencia en Chile donde aprendió a hablar bien el castellano y a leer y escribir. Interesantemente, en el censo de 1916 elaborado por José Ignacio Vives Solar se indica que sirvió en el Ejército de Chile. Lo mismo señala Walter Knoche (“el actual rey y que ha servido en el ejército chileno como sub-oficial”,[18] y Zósimo Valenzuela (“el tercero [Tepano] resistió la enfermedad y fue a sentar plaza de conscripto en el regimiento Maipo”, Valenzuela 1911: 959) así como todos los visitantes posteriores que hicieron uso de sus servicios como informante. Sin embargo, ninguno de los autores mencionados recibió o transmitió la información de que Tepano participó en la Guerra entre 1879 y 1883. Grant McCall, antropólogo australiano que pudo compartir en la isla con varios hijos de Tepano, tampoco recibió esta información en su primera visita a la Isla en los años 70, sin embargo comenzó a escuchar estas historias desde la década del 80, al parecer de parte de los nietos del Cacique isleño. Yo recibí el relato de la participación de Juan Tepano en la Guerra de parte de dos de sus nietos que aún quedan con vida: Santiago Tepano Kaituoe y Lucas Pakarati Tepano.

En el caso de Juan Araki como soldado en la Guerra del Pacífico, la información probablemente se origina en su nieto, y también militar, Leviante Araki. El dibujo del soldado Araki con su uniforme del ejército es reproducido en el libro Pua Arahoa, traducción al español del Manuscrito E (Frontier 2008). Por lo mismo, la leyenda tuvo repercusiones dentro de las fuerzas armadas. En el ejército especialmente, se ha puesto énfasis en esta tradición para reforzar los lazos entre Chile y Rapa Nui. Es un elemento importante de la soberanía chilena en la isla la búsqueda de elementos, intereses o experiencias en común con una cultura tan distinta y tan distante como Rapa Nui. Todo esto, perpetúa la leyenda y la transmite a las nuevas generaciones de rapanui.

La combinación de factores que se conjugan para dar origen a esta leyenda son:

  • El posible trasfondo real de soldados (o marinos) rapanui combatiendo en la guerra del Pacífico: Estos serían los grumetes isleños que partieron con la O’Higgins en 1870.
  • La animosidad contra Perú en la Isla a raíz del origen de las expediciones esclavistas de 1862-1863. Este resentimiento continúa el día de hoy hasta cierto punto.
  • Las relaciones más profundas entre rapanui y chilenos desde la década de 1960 con un mayor mestizaje y mezcla cultural. Dentro de esto también cabe mencionar el regreso de personas rapanui al Ejército chileno en los años 50.
  • La innegable participación en el ejército de los soldados Tepano, Araki y Pirivato entre 1898 y 1900. Esto se entrelaza con la posible participación en la Guerra del Pacífico de los grumetes isleños.
  • Los homenajes a soldados rapanui por parte del Ejército y las autoridades chilenas son especialmente importantes para las nuevas generaciones de rapanui.

Para alcanzar conclusiones más profundas es necesario un estudio exhaustivo de los archivos navales, de prensa, genealógicos y de registro civil en Valparaíso. Estos podrían otorgar nuevos antecedentes sobre los doce grumetes rapanui que llegaron en 1870 al continente. También es necesario ampliar este trabajo recopilando más versiones y analizando el imaginario que existe en isla sobre la participación de los soldados rapanui en los conflictos bélicos chilenos del siglo XIX.[19]

Danzas de Rapa Nui

La música y las danzas son manifestaciones que surgen de la necesidad del hombre de expresarse a través del movimiento y una experiencia espiritual y ritual. Se habla de los motivos espirituales caracterizados por el temor, peticiones o agradecimientos a la divinidad; de motivos afectivos o eróticos; del motivo guerrero para asustar al enemigo y autoexitarse para acometer la lucha, o del motivo ligado al festejo de la cosecha, nacimiento, muerte. Todo esto explica por qué la danza implica un mensaje, es significativa y tiene un contenido espiritual, además del estético.

En Isla de Pascua existe música autóctona transmitida oralmente de generación en generación y cantos actuales de origen polinésico cuyo carácter es más alegre. Los pascuenses son buenos bailarines y parece que su gran pasión fuera la música y la danza. Algunas de las expresiones musicales más conocidas son el Sau-Sau, el Tamuré, el juego de cordeles Kai Kai, el Tango Pascuense, el Tari-Tarita y otros bailes llegados de Tahiti.

Aunque no existen documentos que den a conocer la característica de la danza rapa nui, en la actualidad este pueblo se caracteriza por su gran alegría, sentido del ritmo y porque en sus fiestas está presente esta manifestación por sobre todas las demás.

La música más antigua de Rapa Nui está relacionada con los ritos, las costumbres y los acontecimientos más importantes de la vida comunitaria. Era esencialmente vocal. El acompañamiento de sus cantos era de base rítmica, para lo cual emitían gritos guturales, generalmente en registro bajo y también gritos de registro agudo, verdaderos trinos en base a vibraciones de la lengua en el paladar. Cabe destacar como características musicales, el notable timbre sonoro de las voces, el gran sentido rítmico y la tendencia al canto colectivo de hombres y mujeres que se traducía en un estilo polifónico simple. El Hoko es la forma de baile artística más antiguas de Rapa Nui, manifestación que representa la fuerza de los nativos y que expresa, cantando y bailando, los enfrentamientos de las guerras entre diferentes tribus. Es la danza primitiva que se presenta mas estática y posicional, ya que fija un centro de gravedad con el arco de los pies, en el lugar se realizan ondulaciones del cuerpo, giros de las rodillas, mímica facial muy expresiva, acompañado de movimientos de ojo y de manos, imitando ligeramente a las aves y a los hombres. El Hoko se efectua durante los Koros, nombre asignado a todo tipo de fiesta que se celebra con cantos y reparticiones de comida, en recuerdo de algún acontecimiento o en honor de alguna persona. Quien quisiera celebrar un Koro, busca primero a alguien para dirigir los cantos, que hombres y mujeres interpretan alternadamente. Se pintan el cuerpo con diferentes colorantes para lo cual usan jugo de bulbo de púa, tierra roja, greda blanca y tizne, y llevan en la cabeza una cinta adornada de plumas cortas.

Muchos de los bailes isleños se han extinguido, influyendo en parte de ello la evangelización cristiana, que censuró algunas manifestaciones por su carga sexual. Sin embargo no ha habido grandes evoluciones en los actuales, sólo se han incorporado instrumentos ya que al principio sólo se usaban piedras que llevaban el compás. El primer instrumento era el acordeón y el actual ukelele provino de brasil (el kabakiño) y lo fusionaron con el kazaka oriundo de Hawai.

La danza más conocida de la isla es el Sau Sau de origen samoano, que los habitantes fijan la fecha de importación en la década del año 1940, que en la Isla ha tomado características propias. De gran presencia escénica y mediática, se ha transformado paulatinamente en la carta de presentación cultural de la isla hacia el continente. es sinónimo de baile y fiesta. Su carácter es eminentemente recreativo y posee un marcado acento erótico, apreciable en los ondulantes movimientos de manos y caderas.

En la década de 1960 se hizo popular en Isla de Pascua el tamuré. Casi tan popular en el continente como el sau sau, este baile de origen tahitiano es mucho más agresivo, incluso acrobático, con fuertes movimientos pélvicos que pretenden hacer evidente el acto amoroso.

El Ula Ula es una danza de origen tahitiano, en la isla se baila una reminiscencia del original, danzando generalmente en ritmo de corrido vivo, las parejas acostumbran a bailar separados, haciendo ondular especialmente las caderas en forma lateral, suavemente, y descansando los pies alternativamente sobre el talón y la punta de los dedos, con rotación de ellos. Las mujeres acompañan el baile con gráciles movimientos de los brazos, haciéndolos ondular en forma muy armoniosa, hacia un lado y hacia el otro, imitando en muchas ocasiones el acto de peinarse los cabellos con una mano y contemplarse en un invisible espejo con la otra mano. Todo esto con una gracia y sugerencia muy femenina y cautivadora. No suele haber en este tipo de danza movimientos indecentes o provocativos. Se suele alternar el movimiento bailable con figuras, las cuales las piernas se van flectando paulatinamente hasta casi tocar las asentaderas con los talones, y tomando posición de cuclillas sin dejar de ondular rítmicamente y alzarse después en forma inversa”.

El Kai Kai, más que una danza es un canto breve que acompaña un juego del mismo nombre. Mediante el uso de un hilo o cuerdilla, a la que se le da diversas formas, las mujeres van relatando leyendas y tradiciones. Todo acompañado por un movimiento del cuerpo lento y ondulante. A estas dos hay que sumar una serie de danzas más tradicionales, aunque posiblemente menos conocidas. Es el caso del atarita o upa-upa, danza de pareja mixta caracterizada por los saltos en un pie que hace el hombre, para luego con un pequeño salto cambiar de apoyo, mientras su pareja efectúa movimientos pendulares.

Hay también algunas danzas colectivas, con movimientos circulares, semi-circulares o en fila, avanzando y retrocediendo. Es el caso del oko, danza circular de carácter fálico en que los hombres emiten sonidos guturales llamados ngau, acompañados de saltos bajos y movimientos incitantes y violentos. También existe el kaunga terongo, danza masculina de origen guerrero o de iniciación a la pubertad, donde el hombre baila acompañado de un bastón llamado toko-toko. Se puede mencionar además el haka piri, baile de pareja en que hombre y mujer unen sus pelvis, puko vahine y puku langala, y mueven circularmente sus caderas, llevando los brazos en jarra, arriba o con las palmas de la mano sobre la nuca. Otro ejemplo es el nagana, especie de zapateado en que se baila sobre un pie lanzando el otro con fuerza hacia delante.

Existen también una serie de danzas en las que se simulan leyendas, combates o actividades cotidianas, como es el caso de la “danza del bote”. Entre ellas, hay un tipo de baile en que el danzante solamente a través del movimiento de brazos y manos, sin desplazamiento, da cuenta del texto de la canción interpretada, otorgando con breves ademanes profundos significados propios de la tradición Rapa Nui. La música y los cantos de Isla de Pascua, siguen siendo el instrumento más utilizado por el pueblo Rapa Nui para la transmisión oral de su cultura. Tanto es así, que si el viajero conociera su idioma, podría encontrar en sus versos, palabra por palabra, todos los acontecimientos importantes que sucedieron en este lugar, así como también su mitología y tradiciones[20].

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. grupoaonui/María Angata Veri Tahi/2012
  2. Texto sacado literal del libro "Rongo, la historia oculta de Isla de Pascua" Patricia Stambuk 2010
  3. Polinesia Chilena/Las Cartas de Alfonso Rapu al Presidente de la República de Chile (1965 - 2010)
  4. (Moncada 2008; Richards 2008: 67-69)
  5. (Ballesteros 1903: 73-74, 125- 126; Conte 1994: 123; Fischer 2005: 105)
  6. (McCall 1976: 102-103; Conte 1994: 69-70)
  7. (Villalobos 2002: 219-220)
  8. [(sic)
  9. (Centro de Cultura Naval y Marítima 1994: 53-55)
  10. La Patria, 6 de marzo de 1870
  11. El Mercurio, 7 de marzo de 1870
  12. San Martín 2002
  13. El Mercurio de Valparaíso, 8 de abril de 1900
  14. Alfred Métraux, 1941
  15. Departamento de Historia Militar 2006: 85; El Mercurio 20 de abril de 1900
  16. El Consejo 1988:302
  17. El Mercurio, 3 de septiembre 1902; véase también Foerster 2010
  18. Knoche 1912: 16
  19. Cristián Moreno Pakarati (Historiador, Asociación de Estudios Históricos Ahirena, Rapa Nui) Publicado en Apuntes del Museo, de la Biblioteca William Mulloy de Isla de Pascua.
  20. Trabajo enviado por Pamela Moreno M., Santiago 28 de septiembre de 2016
  • Wikipedia
  • Chile Folclórico, Danzas de Rapa Nui
  • Portal de la Cultura originaria de Chile
  • Consejo de Monumentos Nacionales
  • Consultor Bailes y Danzas: Don Ivan Orrego Durandin, Director Grupo Polinesio "Aromas de Tahiti"

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