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Qué produce la música en nuestro cerebro

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Qué produce la música en nuestro cerebro
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Liberación emocional y dopamina, esta se libera en el momento culminante de la canción

Una cascada de activaciones se disparan cuando la electricidad musical aterriza en nuestro cerebro. Estudios de resonancia magnética funcional han demostrado que el cerebro emplea varias áreas para procesar la música
  • Autor y editor Articulo M.A.Ducci

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Contenido

Partamos de entender que la música es un lenguaje y pongo dos ejemplos de ésto: se ha probado que enfermos de afasia mejoran su estado tratándolos con música; otro ejemplo en los bebes, ellos aprenden a hablar escuchando la musicalidad en las palabras de su madre; son muestras claras que dan evidencia que el cerebro emplea estructuras muy similares a las del lenguaje, principalmente la corteza ventral premotora y la porción superior del giro temporal ]] La armonía, la melodía y el ritmo desencadenan los mismos sistemas de recompensa que impulsan nuestros deseos por la comida y el sexo, y por eso nos pusimos a averiguar qué produce la música en nuestro cerebro. Dos estudios de universidades privadas nos explican esto y algo más.

Siempre, aunque sea el último hit del verano o la melodía de un timbre en una casa, la música parece encontrar un oyente que se siente positivamente afectado por ella, al menos lo necesariamente como para seguir escuchándola. Y cuando pensamos en esta universalidad de la música nos preguntamos cómo es que siendo tan diferentes, compartimos el placer por escuchar música, sea el género que sea. La respuesta, según varios estudios publicados en la revista Nature Neuroscience, se esconde en el cerebro.[1]

Una vez subido el volumen y colocados los altavoces, la música que escuchamos provoca en el cerebro la secreción de dopamina, que es un neurotransmisor que reacciona de la misma manera cada vez que realizamos actividades que reconocemos como placenteras, como el uso de drogas, el sexo y la alimentación, entre otras. El estudio de Valorie Salimpoor y Robert Zatorre, de la Universidad McGill de Montreal (Canadá) que dio con el resultado estuvo conformado por una resonancia magnética que se les hacía a los participantes del experimento, donde se lo exponía a música instrumental sin voces humanas presentes. En el procedimiento se detectaba que la exposición a las canciones favoritas de cada participante, sus cerebros secretaban dopamina desde la región llamada núcleo estriado.

El análisis en profundidad reveló que la dopamina que se libera lo hace en el momento culminante de la canción, en ese momento en el que nos estremecemos. El procedimiento es siempre el mismo pero con diferencias de valores. Así como cuando el consumo de cocaína o el orgasmo generan una euforia momentánea que ofrece los mayores niveles de secreción de dopamina, segundos antes a escuchar esa parte de la canción que tanto nos gusta o luego de haberla escuchado se producen dos secreciones de dopamina extra, propiciadas por la anticipación, las predicciones y la satisfacción.

La música de la orquesta Tabaco y Ron es capaz de generar en tu cerebro dopamina. Segundos antes a escuchar esa parte de la canción que tanto nos gusta "Mi gente esta de Fiesta" o luego de haberla escuchado se producen dos secreciones de dopamina extra, propiciadas por la anticipación, las predicciones y la satisfacción.[2]

La dopamina

Domamina (C6H3(OH)2-CH2-CH2-NH2) es un neurotransmisor producido en una amplia variedad de animales, incluidos tanto vertebrados como invertebrados. Según su estructura química, la dopamina es una feniletilamina, una catecolamina que cumple funciones de neurotransmisor en el sistema nervioso central, activando los cinco tipos de receptores celulares de dopamina: D1 (relacionado con un efecto activador), D2 (relacionado con un efecto inhibidor), D3, D4 y D5, y sus variantes. La dopamina se produce en muchas partes del sistema nervioso, especialmente en la sustancia negra. La dopamina es también una neurohormona liberada por el hipotálamo. Su función principal en éste, es inhibir la liberación de prolactina del lóbulo anterior de la hipófisis.

Motivación y placer

Refuerzo

El polígono de Willis es el área de unión de varias arterias en la parte inferior del cerebro. En él, las arterias carótidas internas se ramifican en arterias más pequeñas que suministran sangre oxigenada a más del 80% del cerebro.

La dopamina es comúnmente asociada con el sistema del placer del cerebro, suministrando los sentimientos de gozo y refuerzo para motivar una persona proactivamente para realizar ciertas actividades. La dopamina se libera desde neuronas situadas en el área tegmental ventral (ATV) hasta estructuras como el núcleo accumbens, la amígdala, el área septal lateral, el núcleo olfatorio anterior, el tubérculo olfatorio y el neocórtex mediante las proyecciones que tiene el ATV sobre estas estructuras. Participa en experiencias naturalmente recompensantes tales como la alimentación, el sexo, algunas drogas, y los estímulos neutrales que se pueden asociar con estos. Esta teoría es frecuentemente discutida en términos de drogas tales como la cocaína, la nicotina, y las anfetaminas, las cuales parecen llevar directa o indirectamente al incremento de dopamina en esas áreas, y en relación a las teorías neurobiológicas de la adicción química, argumentando que esas vías dopaminérgicas son alteradas patológicamente en las personas adictas. Sin embargo, según estudios recientes existe una relación en la alteración en los niveles de dopamina producidas por el tabaco y un decremento del riesgo de contraer Parkinson, pero los mecanismos de tal relación aún no se encuentran determinados

En otro estudio se reveló en qué parte de la estructura cerebral se interpreta la música, y estas partes son

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  • Ritmo: Corteza frontal izquierda, corteza parietal izquierda, cerebelo derecho.
  • Tono: Corteza pre frontal, cerebelo, lóbulo temporal.
  • Letra: Área de de Wemicke, Área de Broca, Corteza motora, Corteza Visual y las zonas correspondientes a las respuestas emocionales.
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Pero además de afectar nuestro cerebro a nivel químico, la música también tiene otras responsabilidades, pues que actúa como un amplificador de emociones. A la vez también produce en nuestro cerebro una reducción en los niveles de ansiedad, disminuye el dolor, ayuda a la recuperación de enfermos, colabora con pacientes de síndromes como Alzheimer, Parkinson, Tourettes y el autismo. A su vez, escuchar música incrementa el optimismo y también nuestras habilidades comunicativas, la creatividad y la felicidad. Adicionalmente se ha comprobado que quienes han tomado clases de música en su infancia luego rinden mejor en los exámenes.[3]

La música romántica tipo soul y baladas

Estimula la hormona Oxitocina (La hormona del Amor), así que si estas intentando conseguir una cita con una chica dedícale este tipo de canciones, pues este género predispone a las mujeres a aceptar una cita. Para demostrarlo se realizó un estudio con 87 mujeres, en edades entre 18 a 20 años de edad a escuchar este tipo de música, los resultados demostraron que si ponían a escuchar música de fondo romántica antes de encontrarse con un chico atractivo que le pediría el número de teléfono para pedirles una cita, un 70% de las voluntarias se mostraban más predispuestas a aceptar contra un 30% que al escuchar otro tipo de genero de música se negaron a la cita.

Música Disco y Pop

Este género permite que el celebro aprenda y recuerde nueva información con mayor facilidad un ejemplo canciones como las de Miley Cyrus o Justin Timberlake o canciones de 50 a 80 latidos por minutos, además tienen efectos muy parecidos, fomentan la alegría y gozo, hace perder el miedo y tomar coraje de cualquier tipo de acción, así mismo también ayuda a disfrutar más cada momento, estos efectos son similares a la glucosa y estrógenos juntos, por raro que suene.

Música Clásica

Recientemente se ha aumentado el conocimiento en este campo, ya que se descubrió que este género fomenta hábitos de aprendizaje y es capaz de hacer más inteligentes y razonables a las personas, hace más eficiente la capacidad de aprendizaje y memoria, especialmente la capacidad de aprendizaje y entronización social.

Sus efectos son parecidos a los resultados de la meditación, relajación e incluso a las de aguas termales y spas.

Genero reggaetón y cumbia

Me sorprendió mucho este género pues es todo lo contrario a la música clásica, pues esta música entontece, a las personas, pues daña la parte simpática del hipotálamo, disminuye la capacidad cerebral y disminuye la capacidad a corto plazo, es decir ayuda a que cueste mas el aprendizaje y la diversificación de información del cerebro.

Metal

Sus efectos van desde el aumento a las hormonas “luteinizantes”, es decir calmantes y estimulantes estrógenos pero de una manera bastante peculiar, pues cuando el cerebro recibe estos estímulos, las hormonas más potentes como la testosterona empiezan a alterarse como una explosión de energía. Luego de un rato terminado la música estos componentes se disuelven y viene a reemplazar los estrógenos que son los que vuelven reflexivo o nostálgicos a las personas. Sus efectos son similares a los de la marihuana.

Resonancia Magnetica

El 1º en entrar en acción será el sistema límbico, con su núcleo central, la amígdala. Esta pequeña estructura situada en el centro de nuestro cerebro es la herencia que queda de nuestros ancestros y la porción de cerebro que tenemos en común con el resto de los animales. Es la zona del cerebro que controla las emociones. Otras zonas relacionadas serían la ínsula, el cingulado o el núcleo estriado. Pero, ¿que serían las emociones sin los recuerdos? La memoria está conectada íntimamente con el sistema límbico, por lo que su acción refuerza la gratitud o ingratitud de lo que estás escuchando; entrarían en funcionamiento áreas relacionadas con la memoria, tales como el precúneo , el giro supramarginal o la corteza sensorial

En la actualidad, los estudios de Resonancia Magnética Funcional han descubierto un hecho insólito: cuando escuchamos música no es necesario estar en movimiento para que se activen las zonas motoras del cerebro, éstas son: la corteza motora, el cerebelo y el área motora sensorial, entre otras, es decir, que con solo imaginar una canción de tu grupo de rock favorito , tu cerebro se pone a trabajar; y además lo va a hacer procesando el ritmo en zonas específicas como el cerebelo, el área premotora o la corteza auditiva, entendiendo ritmo como un sucesión de sonidos y silencios.

Por último, haciendo un poco más de teoría musical, nuestro cerebro es un perfecto melómano e identifica tres características de este lenguaje tan especial; uno es el tono: todos diferenciamos cuando escuchamos una voz grave y una voz agua esto es porque estructuras como el área parietal, el giro de Heschl, el giro frontal inferior, el cerebelo, el área premotora y el área supratemporal se dedican a hacer esta separación. Otra es la armonía, entendida como sonidos que suenan al mismo tiempo, con activaciones en la corteza frontolateral inferior y la corteza ventral premotora y, finalmente, la melodía, que son aquellos sonidos que suenan de forma consecutiva, con activaciones en el giro temporal y en el plano temporal

La música es un elemento que nos acompaña desde nuestra infancia, comenzando con la nana de nuestra madre. Es un estímulo que todos los seres humanos pueden sentir; se han hecho experimentos con música occidental en razas africanas que tenían un total desconocimiento de nuestra música llegándose a constatar que producía en ellos los mismos efectos emocionales, dando fe de su carácter universal, llegándose incluso a hipotetizar si es algo innato al humano.

Música y Cerebro

Desde los orígenes, los animales se comunican emitiendo diferentes rugidos para avisar a sus congéneres de que existe un peligro; y en este aspecto, poder escucharlos, aprender y repetir estos sonidos ha ayudado a todos ellos, incluido al ser humano, a evolucionar y mantenerse subsistente en la tierra. Sin irse tan atrás en el tiempo, cuando nacemos, el sentido de la vista no está desarrollado aún, en cambio el oído ya está funcionando en el útero de la madre y el infante comienza a entender el mundo que le rodea a través de los ruidos que le llegan. ¿Qué haría un bebé sino pudiera escuchar a las personas de su alrededor? Una de las cosas que no podría hacer sería hablar; es por ello, sin duda alguna, el sentido más importante en el desarrollo de nuestra experiencia vital y personal.

Llegados a este punto nos preguntamos qué es el sonido; una definición del diccionario de las muchas que podemos encontrar sería la siguiente: el sonido es una vibración de la materia que se transmite en forma de ondas longitudinales a través de un determinado medio, como por ejemplo, el aire o el agua. Estas vibraciones propagadas hasta nuestro tímpano son capaces de evocarnos diferentes estados de ánimo; el estallar de un trueno nos hace saltar, en cambio, el ruido del mar nos relaja y así con los muchos sonidos que nos rodean. ¿Podemos imaginar el martillo eléctrico de una obra en la calle? Eso es una sola onda, un solo sonido y una sola vibración. ¿Y si miramos ahora la música?

Primeramente definiremos música: la música es una combinación de diferentes ondas, provenientes de instrumentos, voz humana…, conforme a unas determinadas reglas con el fin de suscitar una experiencia estética en el oyente, y todos sabemos, por experiencia propia, que la música sabe como hacer estremecer todo nuestro sistema nervioso. ¿Qué enmarañado neuronal está detrás del entendimiento musical?

Comencemos este viaje en el tímpano, donde las ondas traspasan el umbral del oído medio, y son procesadas en la cóclea, o como mejor se conoce, el caracol. Éste órgano está recubierto de unas células llamadas cilios, que están ubicadas topográficamente para identificar las distintas frecuencias del sonido que está recibiendo. Desde este punto las ondas dejan de ser vibraciones y se transforman en impulsos eléctricos que comienzan su viaje hasta las áreas auditivas del cerebro. Durante este viaje los impulsos de cada uno de los dos lados se bifurcan para dar la sensación de estéreo, es decir, los estímulos auditivos del oído derecho no van al área auditiva derecha 100%, sino que un 80% irán hacia el lado derecho y un 20% hacia el lado izquierdo y viceversa.

Por qué tu canción favorita te toca la fibra sensible

El equipo de R. W. Wilkins ha publicado recientemente en Scientific Reports un estudio en el que han intentado explicar "por qué experimentamos estados emocionales comparables cuando escuchamos música tan diferente como la de Beethoven y Eminem". Para su trabajo, los científicos analizaron la actividad cerebral de 21 voluntarios mientras escuchaban tres canciones: una que simplemente les gustaba, su tema favorita y una canción que les resultaba horrible.

La música y los efectos en tu cerebro

Los autores del estudio encontraron que la canción favorita activa un patrón de actividad que ya han identificado en otras ocasiones y que se conoce, de momento, con el nombre de "red neuronal por defecto". Este patrón de actividad se asocia con la introspección, la conciencia de uno mismo y los procesos en los que dejamos vagar nuestra imaginación. Cuando se activa esta red, se desactiva la red que trabaja cuando estamos concentrados en otra tarea, un mecanismo que parece funcionar de manera diferente en personas con esquizofrenia y otro tipo de trastornos mentales.

Los científicos consideran que su resultado es especialmente valioso en lo que respecta a la búsqueda de una explicación sobre los motivos últimos por los que la música nos conmueve. Y al hecho de que lo puedan hacer registros tan distintos como una ópera o un concierto de rock. Mientras escuchan su tema favorito, recuerdan los investigadores, "las personas describen la experiencia como profundamente personal y aseguran que trae a su mente pensamientos y recuerdos inesperados". El fenómeno, recalcan, se produce aunque el tema no tenga letra y sea meramente instrumental, y la aparición de este patrón de la red neuronal por defecto sugiere, a su entender, una posible explicación para esta introspección sobrevenida que producen los temas musicales.

Al mismo tiempo, los autores creen que este hallazgo puede ayudar a profundizar en una vía para tratar a pacientes cuya red neuronal por defecto parece estar alterada, ya sean víctimas de la depresión, el autismo o la esquizofrenia. Si la canción favorita ayuda a reconectar estos circuitos, podrían diseñarse nuevas pruebas y explotarse de manera más sistematizada como terapia.[4]

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Los músicos son capaces de ver la música

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Hay quienes tienen más desarrollado el sentido del olfato o del tacto, muchos de ellos incluso deciden abocarse a una profesión donde puedan explotar dicha sensibilidad. La realidad es que todos asociamos los eventos de nuestra vida a lo que vamos advirtiendo sensorialmente, esto es, a lo que comemos, observamos, escuchamos, olemos y sentimos; una canción nos puede llevar a cierto momento de la niñez o a recuperar algún estado de ánimo. Así, en gran medida generamos un recuento de lo que nos ocurre de acuerdo a la experiencia sensorial que nos queda impresa en la memoria.

Un estudio reciente determinó que ciertos músicos son capaces no solo de tener una interpretación sonora del mundo, sino que hasta pueden observar una sintonía mientras aprecian el panorama de la realidad que se les va presentando. Al respecto, Randolph Blake, profesor de la Universidad de Vanderbilt y quien dirigió el estudio, observa:

Nuestra mente es muy eficiente al ponernos en contacto con objetos y eventos en nuestro ambiente visual, incluso es tan buena que el proceso parece automático y sin necesidad de esfuerzo. De hecho, la mente está continuamente operando como un perspicaz detective que utiliza pistas para descifrar qué es lo sucede.

Un ejemplo de percepción influenciada de manera bisensorial (dos sensaciones simultáneas) es cuando la ilusión visual se ve influenciada por el sonido: cuando una persona ve un disparo de luz acompañado de un par de pitidos, la persona percibe dos disparos de luz, no solo uno.

¿Qué es lo que precisamente sucede con los músicos? ¿Acaso son seres que pueden desentrañar la realidad mientras van interpretando musicalmente lo vivido?

El descubrimiento del profesor Blake y sus colegas sobre cómo las notas musicales pueden afectar lo que vemos fue reportado en el estudio, titulado “Los sonidos melódicos abrillantan la conciencia de notas musicales congruentes, pero solo si te es posible leer música” (“Melodic sound enhances visual awareness of congruent musical notes, but only if you can read music”), Blake es coautor del estudio junto con Chai-Youn Kim y dos estudiantes de la Universidad de Corea en Seúl, Minyoung Lee y Sujin Kim.

Los investigadores citados recurrieron a una clásica prueba llamada rivalidad binocular, la cual le presenta al cerebro dos imágenes incompatibles (una por cada ojo), creando un conflicto visual en donde la mente no puede concentrarse en una sola, ya que a cada segundo la percepción fluctúa hacia la otra imagen y de regreso.

Por una parte a los participantes se les presentó una serie de contornos movibles, y por otra, una partitura musical en desplazamiento, mientras la prueba se trataba de que presionaran un botón al ver los contornos, y otro botón al ver la partitura. Tal como se esperaba, la percepción cambiaba de un momento a otro, con cada imagen siendo dominante por el mismo período de tiempo.

A continuación los investigadores tocaron una melodía en los audífonos de cada participante mientras realizaban la tarea; cuando escucharon la música, los participantes reportaron que tenían tendencia a pasar más tiempo viendo la partitura que los contornos en movimiento.

Para los participantes que no eran músicos no importaba si la melodía se emparentaba con la partitura que observaban, pero las personas que podían leer música expresaron que veían la partitura por un período de tiempo mayor si esta resultaba idéntica a la melodía que estaban escuchando.

Lo que esto implica, según los investigadores, es que si el cerebro tiene información simbólica abstracta como el lenguaje de las partituras musicales la utiliza para interpretar el entorno, sin embargo esto solo sucede cuando una persona tiene dicha noción almacenada en su conciencia.

Entonces suponemos que si un músico va caminando por las calles mientras escucha alguna canción en sus audífonos quizás va observando notas musicales trepadas en los autos, edificios o debajo de las banquetas, realizando un paseo en el discurrir de una partitura que aparece en el escenario al cual se va integrando.

Cómo se ve la música en un medio virtual

Se puede ver la música en visualizaciones de su forma de onda o en la partitura, pero que tal si capturas los movimientos que los músicos realizan cuando la interpretan. El artista Stephen Orlando logro capturarlos de esta sencilla manera.

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El Artista utilizo luces led y fotografía de larga exposición para capturar el movimiento de los músicos. Coloco las luces en arcos especiales y luego pidió a violinistas y Chelistas que tocaran, de esta manera convirtió sus movimientos en ondas que representan la música.[5]

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