Puerto Perales

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Presentación

Mapa de la ubicación del desaparecido puerto que tenia Talca, llamado Puerto Linares de Perales.
Mapa de la ubicación del desaparecido puerto que tenia Talca, llamado Puerto Linares de Perales.
Mapa de la ubicación del desaparecido puerto que tenia Talca, llamado Puerto Linares de Perales.

Autor: Miguel Angel Ducci

El Histórico puerto Perales

Imagen de un Falucho maulino llamado "Pamela" navegando por el río Maule con destino a Constitución. Recordamos hoy el desaparecido e histórico Puerto de Perales (también conocido como Linares de Perales), que quedaba en la ribera sur del río Maule, específicamente en la confluencia del río Maule con el río Claro y el estero los Puercos, a unos 57 kilómetros de Talca y a 49.78 kilómetros de la desembocadura en Constitución. Este era el puerto de la ciudad de Talca para trasladar mercaderías desde Talca hasta Constitución y vice-versa. Desde "Conti" a Talca eran 8 días de navegación fluvial con carga hasta Puerto Perales (Talca). Hoy en día, su ubicación exacta corresponde a los alrededores del paradero ferroviario El Morro, en la comuna de Maule, muy cerca del límite con la comuna de San Javier. Los primeros Faluchos comenzaron a construirse después de la Guerra del Pacífico, cuando los rudos marineros y soldados volvieron de la contienda y buscando ganarse la vida y optaron por la construcción de estas naves. //Fecha: 1940 //Fuente: Miguel Angel Ducci //Extraída del libro: Historias de Talca Léase su historia: Puerto Perales."

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Texto tomado del libro "Historias de mi Talca y su gente" de Miguel Angel Ducci. Editorial Alma Matter 2026

El histórico Puerto de Perales (también conocido como Linares de Perales) quedaba en la ribera sur del río Maule, específicamente en la confluencia de este con el río Claro, a unos 57 kilómetros de Talca y a 49.78 kilómetros de la desembocadura en Constitución. Este era el puerto de la ciudad de Talca para trasladar mercaderías desde Talca Hasta Constitución y vice-versa. Eran 8 días de navegación fluvial desde Constitución la carga a puerto Perales (Talca).

Hoy en día, su ubicación exacta corresponde a los alrededores del paradero ferroviario El Morro, en la comuna de Maule, muy cerca del límite con la comuna de San Javier.

Datos clave de su ubicación e historia

El extremo del Maule navegable: Durante el siglo XIX, antes de que existiera el ferrocarril, este puerto fluvial era el punto de partida estratégico donde se cargaban las cosechas agrícolas del valle central chileno.

Conexión con la costa: Desde Perales, los famosos lanchones planos de madera y "faluchos" navegaban río abajo a vela o remo hasta el puerto marítimo de Constitución (antigua Nueva Bilbao), en un viaje que tomaba varios días según el viento y la corriente.

Cómo llegar hoy: El sector sigue conservando el nombre rural de Linares de Perales. Se puede acceder a la zona a través de caminos rurales desde la Ruta 5 Sur a la altura de la comuna de Maule o bordeando el trazado del emblemático buscador del ramal ferroviario.

La ruta de navegación por el río Maule desde el Puerto de Perales hasta Constitución era una travesía fluvial de aproximadamente 40 kilómetros. Se trataba de una ruta comercial sumamente estratégica y dinámica durante el siglo XIX, pero también peligrosa, extenuante y completamente dependiente de la naturaleza.

1. El viaje de bajada (Hacia la costa)

Llegar a la desembocadura en Constitución desde Perales aprovechaba la fuerza del río. Sin embargo, requería una destreza técnica monumental por parte de los tripulantes:

A favor de la corriente: El viaje río abajo cargado con sacos de trigo, harina, quesos, vino y madera era relativamente rápido gracias al impulso fluvial.

Los desaparecidos Guayanes, señores del río

Los "Guayanes": Los marineros que conducían estas naves eran conocidos popularmente como guayanes o marinos de agua dulce. Con ganchos, pértigas y remos gigantescos debían esquivar constantemente los bancos de arena movedizos, los troncos flotantes y las corrientes traicioneras que cambiaban después de cada invierno. Antes de la construcción de carreteras o el ferrocarril, ellos eran la principal vía de conexión y comercio entre la precordillera, Talca y el puerto de Constitución.

La vida de los guayanes (también llamados maulinos o marineros de agua dulce) era ruda, nómade y profundamente ligada a los ritmos del río Maule. Estos hombres formaron una subcultura popular única en Chile durante el siglo XIX, caracterizada por su fuerza física, su lenguaje propio y un estilo de vida que mezclaba el aislamiento con la camaradería extrema.

El esfuerzo físico y la rutina a bordo

El día a día de un guayán estaba marcado por el trabajo pesado. No existían comodidades a bordo del falucho maulino, que era una embarcación de carga abierta.

Dormir a la intemperie

Los marineros dormían sobre la misma carga (sacos de trigo, tablones de madera) o en las playas de arena del río, tapados con mantas de lana cruda para capear el frío y la densa neblina matinal del Maule.

El rigor del "sirgado"

Su musculatura y resistencia eran legendarias. Cuando el viento fallaba al subir el río, debían bajarse a la orilla y arrastrar el falucho con cuerdas (sirgas) contra la corriente, caminando sobre piedras calientes en verano o gélidas en invierno.

Alimentación rústica

Su dieta se basaba en alimentos no perecederos que resistieran el viaje: charqui (carne seca), harina tostada con agua o chicha (el famoso "ulpo"), legumbres cocinadas en fogatas improvisadas en las riberas y pescados que obtenían del mismo río.

El diseño del Falucho

Los primeros faluchos comenzaron a construirse después de la Guerra del Pacífico, cuando los rudos marineros y soldados volvieron de la contienda y buscando ganarse la vida optaron por la construcción de estas naves.

En la rivera del río maule existieron muchos astilleros que comenzaron a construir este tipo de naves, debido a la alta demanda por ellos, especialmente desde el norte de Chile, Perú y Ecuador. Muchos grandes barcos no atracaban en tierra por lo que se necesitaban este tipo de embarcaciones para trasladar la mercadería a tierra, con un alto tonelaje. Muchos de estos faluchos eran capaces de transportar entre 2o a 25 toneladas de mercadería, principalmente de madera.

Eran construidos con una sola gran vela de genero y algunas veces otras más pequeña llamada "solano". Esto dio trabajo a mucha gente como carpinteros, pintores, fogoneros, corvineros, hacheros, fragueros. Sin dejar de lado a tripulantes, vendedores (varios), cocineras, cazadores y transportistas de carretas con bueyes y un gran mercado de venta y trueque de herramientas[1].

Estos "faluchos maulinos" construidas de roble pellín en los astilleros de Constitución, tenían un casco plano o de doble proa. Esto les permitía flotar en aguas muy poco profundas sin encallar cuando el río bajaba su caudal en los meses de verano. Eran botes de aspecto muy rustico, con un largo de 20 a 22 metros. De ancho algunos llegaron a tener sobre los 6 metros, dependiendo de la necesidad del cliente y para que lo usaría. Su construcción demoraba solo tres meses.

Casco de doble proa de 60 a 200 toneladas de capacidad, y con cubierta y escotilla, construido con madera de roble pellin y pintado al alquitrán. Su origen es normando, pero sus planos fueron modificados en la ría maulina. Con plantilla en mano buscan los trozos de madera con la forma exacta, aquí está el secreto de su larga vida, que alcanza los 100 años. Con un par de velas cuadradas, su interior carece de comodidades, solo llevan una cocinilla, sin instrumental, sin salvavidas.

  • Eslora: aprox. 18 metros
  • Manga: aprox. 8 metros
  • Altura hasta cubierta: 5 metros
  • Puntal: aprox. 8 metros

Al ser tan bajos y llevar mucha carga el agua de mar entraba, cargando aún más su tonelaje, por lo que cada día los marineros debían baldear miles de litros hacia el mar, para que no se hundiera. Esta misma agua, ablandaba las cuerdas que sostenían la carga, por lo que debía ser apretada y estivada constantemente.

1. El viaje de subida (El verdadero desafío)

El retorno desde Constitución hacia el Puerto de Perales para buscar nueva carga era la parte más dura y lenta de la ruta:

A fuerza de viento y brazos: Los faluchos contaban con una gran vela latina (triangular). Si el viento del océano soplaba a favor (viento de costa a cordillera), la travesía avanzaba con rapidez.

El "sirgado" o remolque humano: Cuando el viento caía o la corriente del río era demasiado fuerte, los marineros debían bajar a las orillas pedregosas o arenosas del Maule. Amarraban cabos gruesos al mástil y arrastraban la embarcación a pie desde la ribera, caminando contra la corriente en un esfuerzo físico sobrehumano

2. Las paradas en la ruta

El trayecto no se hacía de un solo tirón. El río dictaba el ritmo y las naves paraban constantemente en pequeños embarcaderos intermedios para capear temporales, descansar o sumar cargamento. Se detenían en sectores que hoy coinciden con las estaciones del actual Buscarril, como Pencahue, Curtiduría, González Bastías (antigua Infiernillo), Corinto o Rancho Astillero

3. El obstáculo final. La Barra del Maule

Para los faluchos que no solo se quedaban en el río, sino que continuaban viaje en el mar hacia Valparaíso o el norte de Chile, el mayor peligro de la ruta estaba al final: la barra de la desembocadura en Constitución. Se trata de un banco de arena submarino extremadamente inestable donde chocan las aguas del río con el oleaje del Pacífico. Cruzar la barra exigía esperar condiciones perfectas de marea; un error de cálculo significaba el naufragio seguro de la carga y la tripulación.

El fin de la ruta

Hacia fines del siglo XIX, la combinación del progresivo embancamiento del río y, sobre todo, la construcción del Ramal Ferroviario Talca-Constitución (que corre exactamente por la misma orilla norte que miraba pasar a los faluchos) terminó por sepultar la navegación comercial del Maule, volviéndola obsoleta ante la velocidad del tren.

  • En Constitución los Faluchos tuvieron su auge, después de la Guerra del Pacífico. Muchos de sus capitanes fueron guerreros chilenos en aquella guerra.
  • El último Falucho fabricado en los astilleros de Gabriel Muñoz fue cercano a 1990. Fue botado en el Maule y navego hasta Mejillones, gobernado por su patrón López Basualto y tres marineros, incluyendo Pedro Basualto su hijo[2].

Las Leyendas

Las fogatas de los guayanes en las riberas del Maule no solo servían para capear el frío y cocinar el charqui, sino también para mantener vivas historias donde el río se transformaba en un ser vivo y misterioso.

Estas son las leyendas más famosas que se contaban de boca en boca durante las noches fluviales:

1. El Cuero del Río (o la Manta del Maule)

El Cuero en el río era la leyenda más temida por los marineros, ya que explicaba las desapariciones misteriosas de bañistas y tripulantes en los pozones profundos del río:

El Mito: Se decía que en los fondos calmos del Maule habitaba una criatura con la forma de un cuero de vaca extendido, pero cuyos bordes estaban llenos de garras afiladas y ojos rojizos.

La Historia: Cuando un guayán o un animal se acercaba a la orilla, el "Cuero" flotaba suavemente imitando una manta perdida. Al tocar el agua, la criatura envolvía a su víctima con una fuerza descomunal, succionándole la sangre y arrastrándola hacia las profundidades de las que nadie regresaba.

El Lugar Exacto: Justo en el área donde iniciaba la navegación (el tramo entre la confluencia con el río Claro y el paradero El Morro), el río describe curvas pronunciadas conocidas históricamente como las "vueltas". Al haber mucha vegetación nativa y troncos sumergidos arrastrados desde la cordillera, era el hábitat perfecto para que los marineros imaginaran al "Cuero". Decían que la criatura se camuflaba entre las ramas sumergidas de la ribera de la comuna de Maule para atrapar a los animales que bajaban a beber agua.

2. El Pacto del Viento con el Mandinga (El Diablo)

Subir el río Maule a contracorriente desde Constitución hasta Perales era una tortura física. Por eso, el diablo (llamado popularmente Mandinga) protagonizaba muchas fogatas:

El Mito: Se contaba que ciertos patrones de faluchos lograban avanzar velozmente río arriba a medianoche, con las velas infladas a tope, incluso cuando el aire estaba completamente calmo y no corría ni una brisa.

La Historia: Los guayanes aseguraban que ese patrón había hecho un pacto con el Mandinga en algún recodo oscuro del río (como el sector de Infiernillo, hoy González Bastías). El trato consistía en entregar el alma de un marinero al final de la temporada a cambio de un viento negro y eterno que empujara la nave sin esfuerzo.

El sector de "Infiernillo" (Hoy Estación González Bastías)

El Lugar Exacto: Este recodo del río era el más temido por los guayanes. Al estar encajonado por cerros, el viento se cortaba de golpe y se formaban gigantescos remolinos y pozones oscuros de gran profundidad. Los marineros decían que el diablo habitaba en la ribera sur de este sector y que el "Cuero" acechaba en el fondo de sus aguas calmas esperando que los faluchos encallaran. El nombre original del pueblo, Infiernillo, nació justamente por lo infernal que era cruzar este tramo a puro pulso.

3. Las Sirenas de las Rocas de Constitución (La Calabocilla)

Al acercarse a la desembocadura del río, las historias se volvían más marinas y seductoras:

El Mito: Cerca de la temida "Barra del Maule" y en las cavernas de la Iglesia de Piedra, los guayanes juraban haber visto y escuchado a las sirenas maulinas.

La Historia: Al caer la neblina densa (camanchaca), estas criaturas de agua dulce y salada cantaban melodías hermosas que hipnotizaban a los timoneles. Los guayanes más jóvenes eran advertidos de taparse los oídos con cera o vela, ya que el canto hacía perder el rumbo del falucho, llevándolo directo a estrellarse contra las rocas o a encallar en los bancos de arena de la barra.

El Lugar Exacto: En la mismísima desembocadura del río Maule, donde el agua dulce choca con el Océano Pacífico. Los guayanes aseguraban que las sirenas se posaban en los roqueríos de la Piedra de la Iglesia y en los acantilados bajos del Cerro Mutrún. El eco del viento marino entrando por las cavernas de piedra creaba el "canto" que confundía a los timoneles antes de cruzar la peligrosa barra. Además, en las faldas del Mutrún, mirando hacia el río, se ubicaban las cuevas asociadas al "Chivato".

4. La Luz de los Faluchos Fantasmas

El Maule tiene un largo historial de naufragios coloniales y combates de la Independencia, lo que alimentaba las historias de aparecidos:

El Mito: En las noches de tormenta o de luna nueva, los marineros divisaban una luz blanca o amarillenta que flotaba a ras de agua, avanzando a contra viento a una velocidad imposible.

La Historia: Afirmaban que era el eco de un falucho que se había hundido décadas atrás con toda su tripulación atrapada. Ver la luz de frente era un augurio de mal viaje o de muerte. Sin embargo, los guayanes más viejos decían que si la luz parpadeaba tres veces, te estaba indicando la ubicación de un banco de arena oculto para salvar tu embarcación.

El Lugar Exacto: Estas zonas se caracterizan por extensas playas de arena y un cauce que se ensancha y se vuelve muy playo (bajo). Aquí los faluchos solían encallar por las noches si no calculaban bien el canal de navegación. Los guayanes afirmaban que en las noches cerradas de invierno, entre los sauces de las riberas de Curtiduría y Toconey, aparecía la luz parpadeante de las naves fantasmas, flotando exactamente sobre los bancos de arena donde otros marineros habían muerto de frío o naufragado años atrás.

Hoy sabemos que muchas de las luces sobre el agua pueden ser un indicio de la presencia o emanación de gases. Dependiendo de la naturaleza y el origen de los gases, el fenómeno luminoso ocurre de distintas maneras. Microdestellos por burbujas de gas: Investigaciones científicas han documentado que la interacción de gases (como el metano) y líquidos puede generar diminutos relámpagos o destellos breves. Estos ocurren por diferencias de carga eléctrica entre las burbujas de gas que ascienden en el agua. Emisiones químicas (Biogás): En zonas pantanosas o lagunas, la descomposición de materia orgánica libera gases como el metano o el fosfano. Estos gases pueden inflamarse espontáneamente al entrar en contacto con el oxígeno del aire, produciendo pequeñas luces o llamas intermitentes conocidas popularmente como "fuegos fatuos".

5. El tesoro de las Cuevas de Chivato

Cerca de los cerros que bordean el río, los Guayanes hablaban de riquezas ocultas y seres mitológicos guardianes:

El Mito: En las cuevas del sector de Constitución habitaba el "Chivato", una transfiguración del demonio en forma de cabrío humanoide que custodiaba los tesoros de los antiguos piratas que entraban al Maule.

La Historia: Los guayanes desafiaban su suerte planeando expediciones nocturnas para robar el oro. La leyenda decía que para entrar a la cueva debías ir completamente desnudo y sin cruces, pero el terror al silbido del Chivato en la oscuridad del río siempre terminaba ganándoles.

6. Isla del Guayacán (Frente a Rancho Astillero)

La Leyenda: Apariciones y entierros de piratas. El Lugar Exacto: Río abajo, antes de llegar a Constitución, existían pequeñas islas fluviales que cambiaban de forma con las crecidas del invierno. Una de las más famosas era la zona cercana a Rancho Astillero.

Al ser un lugar de detención obligatoria para reparar los faluchos, los guayanes acampaban en estas islas y aseguraban escuchar ruidos de cadenas arrastrándose y ver fuegos fatuos (luces que brotan de la tierra), señal de que allí había tesoros ocultos o entierros de antiguos viajeros del río.

Visita la ruta en automóvil

Para visitar en auto los accesos ribereños históricos donde los guayanes vivieron y forjaron sus leyendas, debes recorrer la Ruta K-60 (por la orilla norte del río) y la Ruta K-630 (por la orilla sur). Ambos caminos conectan la ciudad de Talca con la costa y te permiten tocar el agua en los puntos clave del mito.

1. Sector de Linares de Perales (El inicio de la ruta)

Este es el punto de partida histórico donde quedaba el puerto fluvial.

Cómo llegar: Desde Talca, toma la Ruta 5 Sur hacia el sur. Pasa el cruce de Maule y dobla a la derecha en el Cruce Duao (Ruta K-610) en dirección al poniente. Sigue los caminos rurales hacia el sector costero de la comuna de Maule hasta llegar a la zona ribereña conocida como Linares de Perales (cerca del paradero ferroviario El Morro).

El acceso: Encontrarás caminos de tierra agrícolas que bajan directo a la ribera sur del río, justo antes de la confluencia con el río Claro.

2. Sector de Curtiduría (La playa de los faluchos fantasmas)

Es uno de los pocos puntos de la orilla norte donde el auto llega literalmente a tocar la arena del río Maule.

Cómo llegar: Desde Talca, cruza el puente el Claro y toma la Ruta K-60 en dirección a pencahue / Constitución. Al pasar el pueblo de Pencahue, continúa unos 15 kilómetros y dobla a la izquierda en el desvío señalizado hacia Curtiduría / Corinto (Ruta K-620).

El acceso: El camino te llevará a cruzar la vía férrea del Buscarril y se transforma en una huella que termina en una gigantesca playa de arena gris y sauces, el escenario exacto de las apariciones lumínicas que temían los marineros.

3. González Bastías / Antiguo "Infiernillo" (El pacto con el diablo)

Llegar en auto al corazón del cañón del Maule requiere un viaje escénico por la ribera sur.

Cómo llegar: Desde Talca, viaja hacia el sur por la Ruta 5 Sur y entra a la ciudad de San Javier. Desde ahí, toma la Ruta L-30-M (camino pavimentado hacia Constitución). A la altura del kilómetro 30, aproximadamente, debes tomar el desvío a la derecha hacia González Bastías (Ruta L-244). El acceso: Este camino es de ripio sinuoso y bordea los cerros de la ribera sur. Te dejará justo en el pueblo frente a la estación de tren, donde puedes caminar hacia el río para ver el estrecho codo de agua encajonado donde los guayanes desafiaban al "Mandinga".

4. Cerro Mutrún y Piedra de la Iglesia (Constitución)

El desenlace de la ruta fluvial, donde las leyendas de sirenas cobraban vida en el choque del río con el mar.

Cómo llegar: Desde Talca, toma la Ruta K-60 (vía Pencahue) o la Ruta L-30-M (vía San Javier) directo hacia el poniente hasta llegar a Constitución.

El acceso: Una vez en la ciudad, conduce hacia la costanera del río Maule (Avenida Marítima). Para ir a las cuevas del "Chivato", sube por el camino pavimentado hacia el mirador del Cerro Mutrún. Para ver el sitio de las sirenas, continúa por la costanera sur hasta los estacionamientos frente al monumento natural de la Piedra de la Iglesia.

Estaciones del Ramal ferroviario

El histórico ramal ferroviario del Maule cuenta con 11 estaciones y 7 paraderos operativos que conectan Talca con Constitución. Su trazado atraviesa las siguientes paradas principales:

  • Talca (Estación de origen y conexión)
  • Colín
  • Corinto
  • Curtiduría
  • González Bastías (Punto central y estación de cruzamiento)
  • Toconey
  • Pichamán
  • Forel
  • Huinganes
  • Maquehua
  • Constitución (Estación terminal)

Además de estos puntos principales, el buscarril realiza paradas en los apeaderos intermedios (como Limávida, Los Llocos, Agua Fría, etc.) para servir a las comunidades rurales.

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. Ingeniería de una Negociación. Miguel Angel Ducci. Editorial Alma Matter NY.
  2. La Odisea de un Falucho. Alfredo Silva.
  • Texto tomado del libro "Historias de mi Talca y su gente" de Miguel Angel Ducci. Editorial Alma Matter 2026.
  • Constitución
  • Talca

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