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Por qué nos dan risa los chistes

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Por qué nos dan risa los chistes
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Presentación

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Un chiste nos hace pensar de una manera al inicio y durante la narración va cambiando nuestra idea para, al final, ofrecernos una sorpresa; es decir lo inesperado nos hace reír. Un chiste es un dicho u ocurrencia aguda y graciosa. Es una corta serie de palabras o una pequeña historia hablada o escrita con fines cómicos, irónicos o burlescos, contiene un juego verbal o conceptual capaz de mover a risa. Muchas veces se presenta ilustrado por un dibujo, y puede consistir solo en este.

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Se debe distinguir de la broma, que consiste en crear una situación cómica a partir de una persona, una situación o un evento real, mientras que un gag difiere del chiste en que el humor no es verbal sino visual como en el caso del tortazos o lanzamiento de pasteles o tortas de crema a la cara de alguien característico de la comedia de tipo slapstick.

Esa es la hipótesis que formula el investigador estadounidense Scott Weems en Ha! The Science of When We Laugh[1], y además bautizó este breve acto mental como “la patada de descubrimiento”, en honor de la frase que expresó Richard Feynman al enterarse de que había ganado el Premio Nobel en 1965. Pero el humor es diferente para cada persona, por eso quizá es tan vago su análisis, y explica que otra de las causas de por qué nos dan risa los chistes es la confusión mental que logra la información en nuestras cabezas.

Alguien cuenta una historia pero el desenlace es completa- mente irreal, absurdo, y si es divertido, pues reímos”.

Qué pasa cuando te trabas al hablar

Tiene que haber una congruencia entre lo que dices, piensas y haces; cuando no la hay, se dice que entras en un estado de disonancia cognoscitiva”. Esta teoría fue creada en 1957[2] por el psicólogo Leon Festinger, quien decía que hay disonancia cuando existe una incoherencia entre dos cogniciones (capacidad de procesar información).

Leon Festinger

Por ejemplo, consumimos alimentos con muchas calorías y sabemos que eso nos perjudica, sin embargo, lo hacemos. Dicha incongruencia es motivada por estímulos exteriores que son fáciles de reconocer y eliminar para la mayoría de las personas, ya que la tendencia siempre será hacia el equilibrio, hacia el bienestar. “Hay casos de disonancia cognoscitiva graves, que ponen en juego los valores, y la resolución puede ser muy compleja; ahí es necesaria la ayuda de un profesional que facilite las condiciones para hacer una revisión de la situación o pensamiento contradictorio”.

Cómo funciona la plasticidad del cerebro

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Nuestro cerebro tiene la capacidad para adaptarse a nuevas condiciones luego de haber sufrido un daño cerebral o un deterioro cognitivo, como pérdida de la memoria, atención o velocidad.

A eso se le conoce como plasticidad cerebral. En algunos estudios sobre este tema, con personas que han pasado por la amputación de un brazo o una pierna, “se comienza a ver —en modelos experimentales— cómo esas neuronas que se dedicaban a mover la extremidad, ahora trabajan en otra cosa; es decir, cambia toda la organización somatotópica (correspondencia de un área del cuerpo con una zona específica del sistema nervioso) y ahí surge la plasticidad, en cómo el cerebro y las neuronas se reorganizan”.

La plasticidad puede tener lugar en tres niveles básicos: cuando hay una lesión en el cerebro o fuera de él, llamada nivel neuronal; cuando todos los cambios que surgen de las células del cerebro se modifican y este intenta recuperar las mismas funciones que tenían, y plasticidad funcional, que depende de la conducta, de lo que sucede en el exterior, de la forma como el organismo genera estrategias.

“Cuando estás rehabilitando a un paciente que ha tenido un infarto cerebral que le provocó cambios en la organización cortical y subcortical, y ha perdido la comprensión del lenguaje, tu labor es darle pistas para que él haga las inferencias y pueda tener, nuevamente, esa capacidad para entender una estructura gramatical completa. En el momento en el que le pides que cambie el tiempo de un verbo y él lo entiende y te señala la respuesta correcta, ese es el momento en el que la neurona acaba de conectar y ocurrió la plasticidad cerebral”.

Las investigaciones también han encontrado que el cerebro tienen la capacidad de cambiar a cualquier edad. Así, por ejemplo, un estudio del Centro de Envejecimiento Cognitivo y Epidemiología Cognitiva de la Universidad de Edimburgo[3], mostró que personas de la tercera edad que aprendían idiomas tardaban entre cuatro y cinco años en presentar defectos en la memoria; eso es interesante porque habla de la reserva cognitiva que guarda el cerebro.

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. The guardian/Ha! The Science of When We Laugh and Why by Scott Weems, and Humour by Noël Carroll/Cons. 17 oct 2014
  2. Simplypsychology/Cognitive Dissonance/Cons. 21 oct 2014
  3. The University of Edinburgh

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