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Por qué bostezamos

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  Por qué bostezamos   Bienvenido a Departamento de Psicología  

Presentación

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Aunque los científicos propusieron varias causas de porqué bostezamos, ninguno consiguió resolver la duda. Algunos lo relacionan con la fatiga, el aburrimiento o el estrés; y otros a la falta de oxígeno en el cerebro. Mientras intentamos buscar una respuesta, te contamos algunos datos sobre este fenómeno, y te aseguramos que, a medida que leas esta información, te darán ganas de bostezar.

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Definición

Un bostezo u oscitación es la acción incontrolada de abrir la boca, con separación muy amplia de las mandíbulas, para realizar una inhalación profunda a la que sigue una espiración de algo menos de lo inhalado, con cierre final de la apertura bucal. Cuando se bosteza, además, se estiran los músculos faciales, se inclina la cabeza hacia atrás, se cierran o entornan los ojos, se lagrimea, se saliva, se abren las trompas de Eustaquio del oído medio y se realizan muchas otras, aunque imprecisas, acciones cardiovasculares, neuromusculares y respiratorias.[1][2]

La teoría fisiológica

Se basa en la necesidad del cuerpo humano por obtener oxígeno y eliminar la acumulación de dióxido de carbono. Es decir que cuando nos falta oxígeno (sin llegar a extremos como el ahogo o la asfixia), nuestro cuerpo intenta encontrarlo en una gran bocanada de aire. Este principio sería la razón, explica la teoría, de por qué bostezamos cuando estamos con un grupo de personas en una habitación cerrada por ejemplo.

La teoría de la evolución

Este supuesto encuentra una explicación al bostezo en nuestros antepasados, quienes bostezaban para mostrar sus dientes como forma intimidatoria. Es decir que para ésta teoría, el bostezo sería algo voluntario e intencional.

Adaptarse a la marea

En su ensayo Adaptarse a la marea, Eduardo Punset sostiene que «los bostezos son un legado de nuestra condición animal anterior a la de humanos, que cumplían una finalidad social en el caso de los primates —transmitir la necesidad imperiosa de iniciar una acción colectiva y preventiva frente a intrusos—. La Ciencia no ha descubierto en el bostezo ninguna utilidad en la vida moderna; ni siquiera la de oxigenar los pulmones. Experimentos realizados en la Universidad de Maryland (Estados Unidos) han demostrado que las personas sometidas a sobredosis de oxígeno no disminuyen la frecuencia de sus bostezos; son un puro residuo ancestral y genético».

Empatia social

Diversos estudios recientes de escáneres cerebrales han demostrado que el bostezo provoca una única actividad neuronal en las áreas del cerebro que están directamente involucradas en la generación de conciencia social y la creación de sentimientos de empatía. Una de esas áreas es el precúneo, una pequeña estructura oculta en los pliegues del lóbulo parietal. Según los investigadores del Instituto de Neurología de Londres, el precúneo parece desempeñar un papel central en la conciencia, la auto-reflexión y la recuperación de la memoria. El precúneo también es estimulado por la respiración yóguica, que ayuda a explicar por qué las diferentes formas de meditación contribuyen a un mayor sentido de auto-conciencia. También es una de las zonas más afectadas por enfermedades relacionadas con la edad y problemas de déficit de atención, así que es posible que el bostezo deliberado pueda reforzar realmente esta parte importante del cerebro.

Un estudio reciente de Ivan Norscia y Elisabetta Palagi de la Universidad de Pisa (Italia), encontró que el contagio del bostezo es probable que ocurra entre miembros de la misma familia, un poco menos entre amigos e incluso menos entre conocidos y extraños. Además, la demora entre el bostezo y la respuesta es mayor entre conocidos y extraños. El estudio sugiere que la empatía y la familiaridad social desempeña un rol en le determinar la presencia, la frecuencia, y la demora del contagio de bostezos, que puede ser generado, ante todo, por la cercanía emocional entre individuos y no por otras variables consideradas, tal como la nacionalidad.[3]

La teoría del aburrimiento

Sin dar demasiados fundamentos, se atribuye al cansancio, el estrés, el exceso de trabajo y el aburrimiento, el poder de hacernos bostezar.

La teoría del enfriamiento del cerebro

Andrew C. Gallup profesor de Psicología de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany, USA

Se trata de la teoría sobre el bostezo más reciente, formulada por el profesor de Psicología Andrew C. Gallup y sus colegas de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany, Estados Unidos. El bostezo sería la manera que tiene el cuerpo para enfriar el cerebro, es decir para regular la temperatura cerebral cuando otros sistemas del cuerpo no lo hacen de modo suficiente.

Al bostezar se expanden y contraen las paredes del seno maxilar para bombear aire al cerebro, lo que hace disminuir su temperatura. Ubicado en nuestros pómulos, el maxilar es una de las cuatro cavidades más grandes en las cabezas humanas.[4]

2007

Gallup testó la teoría tanto en animales como en humanos. Gallup y su equipo implantaron sondeos en los cerebros de ratas y registraron los cambios de temperatura del cerebro antes, durante y después del bostezo de las ratas. Descubrieron que la temperatura cerebral sufría de cambios abruptos en los prolegómenos de un bostezo, donde la temperatura empezaba a declinar y finalmente retomaba la temperatura previa a este fenómeno. Esto sugiere que los bostezos se provocan por un aumento en la temperatura cerebral y ayudan a enfriar el cerebro.

Por qué es contagioso el bostezo

Para dar esta respuesta tampoco existe un consenso científico ni médico. Opiniones diferentes indican que puede ser un acto psicológico de empatía con la persona que vemos bostezar, para sincronizar los ciclos del sueño, y como un reflejo para que no nos quiten el oxígeno del medio, entre otras opiniones.

Además que los niños comienzan a desarrollar este comportamiento de contagio a partir de los cuatro años de edad y que en niños con autismo existe la mitad de posibilidades de que el bostezo se contagie. Algo realmente sorprendente, ¿no?


Pizarra

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  • Los bebés pueden bostezar a partir de las 11 semanas de concepción.
  • El 55% de las personas que te ven bostezar harán lo mismo en los 5 minutos siguientes.
  • Un bostezo dura aproximadamente unos 6 segundos.
  • Tu ritmo cardíaco puede aumentar un 30 por ciento cuando bostezas.
  • Los monos, los perros, los peces, las serpientes, las tortugas, los cocodrilos y las aves bostezan.
  • Las personas no videntes pueden bostezar cuando escuchan un bostezo en una cinta.
  • Los atletas olímpicos bostezan antes de una competencia.
  • Todos los bostezos son prácticamente iguales, pero su forma y duración puede variar.

Fuentes y Enlaces de Interés

  • Provine, Robert R., "medicina interna", Mente y sistema nervioso, 18, 2006, págs. 17-25.
  1. Neuroanatomía Funcional de Bergman y Afifi, ISBN 970-10-5504-7
  2. Norscia, I., Palagi, E. Yawn contagion and empathy in Homo sapiens. PLos ONE 6(12): e28472; doi=10.1371/journal.pone.0028472
  3. Norscia, I., Palagi, E. Yawn contagion and empathy in Homo sapiens. PLos ONE 6(12): e28472; doi=10.1371/journal.pone.0028472
  4. Andrew C. Gallup. Yawning and the thermoregulatory hypothesis Articulo en ingles

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