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Pielonefritis

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Pielonefritis
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Presentación

La enterobacteria Escherichia coli

La pielonefritis o infección urinaria alta es una enfermedad de las vías urinarias que ha alcanzado la pelvis renal. Normalmente, los microorganismos ascienden desde la vejiga hasta el parénquima renal.

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Contenido

Epidemiología

Existe mayor probabilidad en mujeres que en hombres, siendo 12,5 casos por cada 10.000 habitantes para ellas y 2,3 para ellos. También varían según la franja de edad: las mujeres jóvenes, por su mayor actividad sexual, y los ancianos y niños, por sus cambios anatómicos y hormonales.[1] Además un 1-2% de las embarazadas desarrollan la enfermedad.[2] Hay diferentes factores de riesgos, entre las que se pueden destacar, por ser más comunes:

  • El reflujo vesicoureteral: consiste en un reflujo persistente de orina desde la vejiga a las vías urinarias en sentido ascendente, con estancamientos de orina en la pelvis renal;
  • La uropatía obstructiva: es un taponamiento de las vías urinarias produciendo el estancamiento de la orina. Existen muchas causas de uropatía obstructiva (embarazo, masas abdominales, etc), pero la causa más frecuente es la urolitiasis.

Escherichia coli

Una bacteria E.Coli puede dividirse en 2 cada 20 segundos. Si nada la detuviera, en dos días habría 22 tredecillones de bacterias (2,2 x 1043). Suponiendo que estas bacterias pesan entre 1 femtogramo y 10 picogramos, el peso de todas ellas sería de cerca de 8 veces el peso de la Tierra. Por suerte, están genéticamente programadas para detenerse antes

Una bacteria E.Coli puede dividirse en 2 cada 20 segundos. Si nada la detuviera, en dos días habría 22 tredecillones de bacterias (2,2 x 1043). Suponiendo que estas bacterias pesan entre 1 femtogramo y 10 picogramos, el peso de todas ellas sería de cerca de 8 veces el peso de la Tierra. Por suerte, están genéticamente programadas para detenerse antes.

La Escherichia coli (pronunciado /eske'rikia 'koli/), también conocida por la abreviación de su nombre, E. coli, es quizás el organismo procariota más estudiado por el ser humano. Se trata de una enterobacteria que se encuentra generalmente en los intestinos animales, y por ende en las aguas negras, pero se lo puede encontrar en todos lados, dado que es un organismo ubicuo. Fue descrita por primera vez en 1885 por Theodore von Escherich, bacteriólogo alemán, quien la denominó Bacterium coli. Posteriormente la taxonomía le adjudicó el nombre de Escherichia coli, en honor a su descubridor.

Son más comunes en mujeres por la corta longitud de la uretra (25 a 50 mm), en comparación con los hombres (unos 15 cm). Entre los ancianos, las infecciones urinarias tienden a ser de la misma proporción entre hombres y mujeres. Debido a que la bacteria invariablemente entra al tracto urinario por la uretra (una infección ascendente), los malos hábitos sanitarios pueden predisponer a una infección, sin embargo, otros factores cobran importancia, como el embarazo, hipertrofia benigna o maligna de próstata, y en muchos casos el evento iniciante de la infección es desconocido. Aunque las infecciones ascendentes son las causantes de infecciones del tracto urinario bajo y cistitis, no es necesariamente esta la causa de infecciones superiores como la pielonefritis, que puede tener origen hematógeno.

Los científicos comenzaron a traspasar genes de una especie a otra en la década de 1970. En un experimento en el año 1973, los investigadores transfieren un gen de rana en Escherichia coli. El microbio del intestino utiliza este gen para hacer una proteína de rana.

No pasó mucho tiempo antes de que los investigadores encontraron la manera de utilizar la ingeniería genética para convertir microbios en fábricas. Cuando los científicos insertaron el gen de la insulina humana en E. coli, las bacterias fueron capaces de fabricar un medicamento que previamente había sido cosechada solo en el páncreas de las vaca. Entonces el E. coli se convirtió en el caballo de batalla de la biotecnología, escupiendo medicamentos, vitaminas y materiales industriales.

Clasificación y etiología

Para clasificar una pielonefritis debemos tener en cuenta si existen complicaciones o no y el tiempo que lleve la infección. La división más común es la que se establece entre pielonefritis aguda y crónica, que a su vez se pueden subdividir en complicada o no, unilateral o bilateral, u otros tipos según la asociación a diferentes procesos, como la pielonefritis xantogranulomatosa.

Pielonefritis aguda

Ésta forma es una infección del parénquima renal originado secundariamente a una infección de las vías urinarias, pero también la colonización del riñón se da por vía hematógena desde focos infecciosos a distancia. Escherichia coli es la bacteria aislada en la mayoría de los casos, pero también se pueden encontrar otros microorganismos involucrados: Staphylococcus aureus, Pseudomonas aeruginosa, Salmonella spp, Mycobacterium tuberculosis, Candida spp y otras micosis diseminadas.

El mecanismo más frecuente en la génesis de la PA es el ascenso de los microorganismos desde la vejiga hasta la pelvis renal a través de los uréteres, gracias a diferentes condiciones favorecedoras, dependientes tanto del microorganismo como del huésped, principalmente relacionadas con los mecanismos de adherencia de los microorganismos al urotelio y la existencia de factores mecánicos, como obstrucción del flujo urinario, traumatismos, reflujo vesicoureteral, disfunción vesical neurogénica o la presencia de sonda vesical.[3]

Cabe destacar la pielonefritis aguda complicada, que es aquella que se desarrolla en pacientes inmunodeprimidos o con alteraciones anatómicas y/o funcionales de la vía urinaria: neoplasias, estenosis, embarazadas y diabéticos, entre otros. Las infecciones recurrentes u hombres con focos prostáticos también se consideran complicadas.[4]

Pielonefritis enfisematosa de Diabéticos

La pielonefritis enfisematosa es una infección necrótica del riñón caracterizada por la presencia de gas en el interior del parénquima renal, en estructuras excretoras o en los espacios perirrenales. Es un proceso poco frecuente, que afecta sobre todo a las personas diabéticas, y que se asocia a la proliferación de bacterias no anaerobias formadoras de gas. También es un proceso grave, capaz de provocar la muerte con rapidez, como consecuencia del estado de shock séptico y del síndrome de disfunción multiorgánica que origina. El diagnóstico debe sospecharse ante una pielonefritis que no responde bien al tratamiento o que muestra signos de gravedad, sobre todo en los pacientes diabéticos. La exploración de elección es la tomografía computarizada, pues permite tanto el diagnóstico de certeza, basado en la presencia del gas, como la clasificación radiológica, que posee valor pronóstico.

La actitud terapéutica depende del análisis repetido del estado clínico del paciente y de las imágenes de tomografía computarizada. Requiere un tratamiento antibiótico precoz. En la mayor parte de los casos, el primer paso del tratamiento es, casi siempre, la evacuación mediante drenaje percutáneo, pero no conviene retrasar una eventual nefrectomía de salvamento.

Pielonefritis crónica

Se trata de una infección de vías urinarias más grave que la forma aguda. La pielonefritis crónica ocurre de forma mucho más frecuente cuando existe el llamado reflujo vesico-ureteral, debido a anomalías estructurales congénitas que impiden el vaciado normal de los túbulos colectores renales. Las complicaciones más temibles son el daño de los túbulos renales que puede progresar a una insuficiencia renal crónica. En algunos casos puede existir sepsis.

  • Ésta forma es una infección del parénquima renal originado secundariamente a una infección de las vías urinarias, pero también la colonización del riñón se da por vía hematógena desde focos infecciosos a distancia y puede causar la muerte.

Al ser una infección por un defecto congénito, es más frecuente diagnosticarlo en niños, a veces de manera tardía, cuando el daño renal está demasiado avanzado.

Cuadro clínico

Un paciente afectado de pielonefritis, presentará los siguientes signos y síntomas:

  • malestar general, inapetencia y anorexia;
  • fiebre mayor de 39 °C (102 °F) y que dura más de dos días;
  • escalofríos;
  • dolor del costado o de espalda uni- o bilateral, a veces también abdominal;
  • náuseas y vómitos;
  • dolor al orinar;no necesariamente lo debe tener y cuando lo tiene es ardor
  • polaquiuria y disuria, con orina turbia y de fuerte olor;
  • hematuria

Diagnóstico

Con los síntomas antes descritos se debe sospechar de una pielonefritis. El paciente presentará dolor al palpar la zona del riñón y en los análisis de orina se podrán detectar proteinuria, hematuria, leucocitos y bacterias. En caso de encontrar también cilindros de leucocitos, significa que la infección ha llegado a los túbulos renales (es el lugar donde se forman los cilindros).

Cultivo de E. coli.

De la orina se realizará un cultivo que revele el microorganismo causante de la infección. En este mismo urocultivo se podrá realizar un antibiograma para el posterior tratamiento. Los cultivos sanguíneos suelen mostrar la misma bacteria.[5]

Se pueden realizar estudios por imagen del paciente. Así, con una ecografía abdominal se puede descartar litiasis, situación en la que se puede observar hidronefrosis. Los estudios radiológicos en los que se puede inyectar por vía intravenosa una sustancia yodada para que de mayor contraste al riñón, se observará una excreción de contraste muy disminuida. Además, en una pielonefritis crónica existirán asimetría e irregularidades en los bordes del riñón, deformación de cálices renales y cicatriz en ellos.[6]

Tratamiento

Los objetivos del tratamiento son la remisión de la infección y la reducción de los síntomas agudos, que, generalmente, persisten incluso más de 48 horas después del inicio del tratamiento. Para ello se debe utilizar:

  • Antibióticos selectivos para controlar la infección bacteriana como el Ciprofloxacino, antibiótico del grupo de las fluoroquinolonas. La sustancia activa, el Ciprofloxacino, mata las bacterias que causan infecciones gastrointestinales (la diarrea del viajero), cistitis y otras infecciones bacterianas. También se receta Flavoxato o Bladuril, que es un antiespasmódico del tracto genitourinario. Relaja las fibras del músculo liso de las vías urinarias, aliviando el dolor y las molestias que acompañan a diversos trastornos urológicos. Tiene actividad analgésica en cólico renal agudo. Promueve la excreción de litos en caso de litiasis uretral o renal.
  • Si la infección es grave y el riesgo de complicaciones es alto, los antibióticos se suministrarán vía intravenosa. Puede que se necesite estar con antibiótico durante un largo período de tiempo. Es necesario realizar un antibiograma del urocultivo para administrar los antibióticos más efectivos contra las bacterias sin llegar a concentraciones nefrotóxicas. Generalmente se receta Ciprofloxacina. reposo absoluto, analgésicos y calor local a través de guateros para aquellos que lo deseen.
  • Analgésicos y antitérmicos, para controlar el dolor, la fiebre y el malestar.
  • Líquidos intravenosos (sueros) en los primeros días de tratamiento, para hidratar lo mejor posible y acelerar la llegada de los antibióticos al riñón.

Por otra parte, el tratamiento de cualquier complicación debe ser rápido y completo. Puede incluir hospitalización con cuidados intensivos, medicación para mejorar el estado cardiovascular, u otros tratamientos. El tratamiento suele conllevar cultivos de orina para asegurar que la bacteria ha sido eliminada por completo.

Pronóstico

La mayoría de los casos de pielonefritis se resuelven sin complicaciones después del tratamiento. A veces el tratamiento puede resultar largo y agresivo. En cualquier caso, el objetivo es evitar complicaciones como:

  • Recurrencia de la pielonefritis aguda, provocando una pielonefritis crónica;
  • Sepsis o infección diseminada por todo el cuerpo;
  • Insuficiencia renal o incapacidad del riñón para fabricar orina por el daño severo al parénquima renal.

Prevención

El rápido y completo tratamiento de las cistitis y el resto de infecciones urinarias en general, especialmente si son crónicas o recurrentes, podría prevenir el desarrollo de muchos casos de pielonefritis.

Asimismo, el tratamiento previo de las situaciones que aumentan el riesgo, como el reflujo vesico-ureteral o la uropatía obstructiva, previenen esta situación. En algunos casos de cistitis a repetición, se intenta usar de manera profiláctica el uso de antibióticos para evitar las reinfecciones. En las embarazadas, se podría evitar un gran número de casos si se detectase la bacteriuria cuando aún es asintomática.

Pizarra

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Una bacteria E.Coli puede dividirse en 2 cada 20 segundos

Si nada la detuviera, en dos días habría 22 tredecillones de bacterias (2,2 x 1043). Suponiendo que estas bacterias pesan entre 1 femtogramo y 10 picogramos, el peso de todas ellas sería de cerca de 8 veces el peso de la Tierra. Por suerte, están genéticamente programadas para detenerse antes.

  • E. coli normalmente coloniza nuestro tracto intestinal dentro de las 40hs del nacimiento, llegando a través de alimentos o contacto con otros seres humanos.
  • En un experimento de 12 años de duración, una sola bacteria produjo 50.000 generaciones completas, cada una con cambios evolutivos específicos.

¨Manipulando adecuadamente su ADN, la bacteria Escherichia coli se puede usar como un procesador gráfico.

La “Regla de los cinco segundos”

Un experimento reveló que el tiempo transcurrido durante el contacto entre la comida y el suelo es proporcional a la cantidad de bacterias transferidas al alimento, avalando el conocimiento popular –que muchos consideran un mito– de que es “seguro” comer algo que estuvo en contacto con el piso durante menos de cinco segundos.

Durante el experimento se dejaron caer diferentes comestibles sobre distintas superficies y, curiosamente, resultó que el potencial más bajo de transferencia de bacterias se da cuando el suelo tiene una alfombra, mientras que las superficies más contaminantes resultaron ser la madera y los azulejos.

Lo de la alfombra, tras pensarlo un instante, tiene perfecto sentido: la cantidad de superficie en contacto es mínima, con una enorme cantidad de espacio entre ella y el alimento. En contraste y consecuencia, las superficies más lisas, como el azulejo, maximizan los puntos de contacto y facilitan el paso de las bacterias. Es lógico suponer también que la textura del alimento juega un rol similar.

Pese a todo, en general, la “regla de los cinco segundos” parece aplicarse en todos los casos: es básicamente seguro comer algo que estuvo en el piso por menos de ese lapso, aunque, por supuesto, depende del ambiente y del tipo de bacterias presentes en ese momento (en el estudio se midió la presencia de E. coli y Staphylococcus aureus).

El cuerpo tiene más baterías que todas nuestras células

Las bacterias son los organismos más abundantes del planeta y son imprescindibles para la vida de los animales, incluyéndonos. En el cuerpo humano hay diez veces más células bacterianas que humanas, estando la mayor parte en el sistema digestivo: más de cien trillones de bacterias de 400 especies diferentes.

Gracias a ellas podemos digerir los alimentos, sintetizar vitaminas y hasta generar antibióticos contra otras bacterias que causan infecciones. Estas bacterias son adquiridas en las primeras 48 horas de vida después del nacimiento, ya que el útero materno está completamente esterilizado.

  • En total tenemos más de 2.000 especies de bacterias en todo el cuerpo.
  • Hay cuarenta millones de células bacterianas en un gramo de tierra.
  • Hay cerca de un quintillón de bacterias (5×1030) en el mundo.
  • Todos los medicamentos terminados en “cilina” (ej: penicilina) son para combatir bacterias.

Del peso de nuestro cuerpo el 1.3 kilos pertenece a bacterias

De las 2.000 especies bacterianas que aloja nuestro organismo, sólo 100 pueden llegar a ser perjudiciales (patógenas). Muchas son esenciales para la vida humana, especialmente las que trabajan en nuestro sistema digestivo.

Por ejemplo, en el colon, donde la comida pasa entre 24 y 48 horas, la concentración es tan alta que suma hasta un 50% del contenido, y representan cerca de 900 gramos del peso de la persona. De hecho, aunque el colon sea considerado un órgano del sistema digestivo, la mayor parte del trabajo es realizado por esta flora intestinal.

El intestino delgado también tiene bacterias digestivas, aunque en mucha menor concentración, ya que los alimentos lo atraviesan en un par de horas. A esto deben sumarse las bacterias de la vagina, cuyo trabajo es proteger de infecciones, las que prosperan en los mocos y los restos de comida en la boca, que son de entre 500 y 600 tipos distintos, las de la piel, donde hay quizá hasta 100.000 por cm2, etcétera, e igualamos casi un kilo y medio de bacterias, que es el 10% del peso del cuerpo seco.

  • Se estima que hay en torno a un millón de células bacterianas en un mililitro de agua dulce.

El olor a lluvia es producido por una bacteria

Ese inconfundible perfume que libera la tierra al detener las primeras gotas de una lluvia se llama geosmina, un compuesto químico producido por la bacteria Streptomyces coelicolor. El olor a tierra mojada es, en realidad, el olor de esta bacteria al hidratarse.

  • Muchos animales, desde insectos hasta camellos, navegan las zonas secas con la geosmina como brújula.
  • Algunas plantas han aprendido a imitar su aroma y así atraer a los insectos y engañarlos para que las polinicen.
  • El olfato humano es tan sensible a la geosmina que puede detectar una de sus moléculas diluida en 200.000 moléculas de aire.

Estudios revelan que el apéndice sirve para proteger a las bacterias “buenas” del intestino

Hasta hace poco se creyó que el apéndice (apéndice vermiforme) era sólo un vestigio evolutivo que no cumplía ninguna función. Pero recientemente algunos estudios han encontrado que este órgano sirve para dar asilo a las bacterias “buenas” del intestino cuando hay alguna emergencia, como una infección. Es, en pocas palabras, un búnker bacteriano.

Aunque aún queda mucho por estudiar, los hallazgos sugieren que el apéndice recibe algunas de las bacterias para hacer una especie de backup de la flora intestinal y poder repoblar el intestino cuando éste retorne a un estado saludable.

  • El apéndice tiene unos 10 cm de largo y apenas 7 mm de ancho.
  • Cerca del 7% de la población es operado de apendicitis.
  • Las mujeres tienen el doble de riesgo de padecer apendicitis.
  • Una de cada 100.000 personas nace sin apéndice.

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. Czaja CA, Scholes D, Hooton TM, Stamm WE (2007). «Population-based epidemiologic analysis of acute pyelonephritis». Clin. Infect. Dis. 45 (3): pp. 273–80. doi:10.1086/519268. PMID 17599303.
  2. Martha C. Heppard, Thomas J. Garite (2003). Urgencias obstétricas (3ª edición). Mosby. ISBN 84-8174-654-1. Consultado el 26 de enero de 2011.
  3. Swearingen, P.L. (2008). «Trastornos renales». Manual de enfermería médico-quirúrgica: intervenciones enfermeras y tratamientos interdisciplinarios (6ª edición). Elsevier. p. 265. ISBN 978-84-8086-370-4.
  4. Yomayusa N, Altahona H. > «Capítulo X:Pielonefritis aguda». Guías para urgencias.
  5. King Strasinger S, Schaub Di Loren M (2010). Análisis de Orina y de los Líquidos Corporales (1ª edición). Médica Panamericana. p. 153. ISBN 978-950-06-1938-7.
  6. Wein AJ, Kavoussi LR, Novick AC, Partin AW, Peters CA (2007). «Infecciones urinarias». Urología, Tomo I (9ª edición). Médica Panamericana. p. 279. ISBN 978-950-06-8267-1.

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