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Operación Condor

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Operación Condor
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Plan de inteligencia y coordinación de los servicios de seguridad de los regímenes militares del Cono Sur

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Operación Cóndor o Plan Cóndor. Nombre asignado a un plan de inteligencia y coordinación entre los servicios de seguridad de los regímenes militares del Cono Sur: Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, la contrarrevolución cubana y los servicios secretos de Francia en la década de los años 1970, y que se constituiría en una organización clandestina internacional para la práctica del Terrorismo de Estado con la cooperación de los Estados Unidos, con el fin de eliminar a las voces opositoras, principalmente de izquierda.

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Contenido

La Operación o Plan Cóndor, fue un pacto criminal que se puso en marcha cuando se contó con una verdadera red de dictaduras en el Cono Sur y en América Latina.

El general Alfredo Stroessner llevaba ya una década en el poder en Paraguay,-desde 1954- cuando los militares brasileños derrocaron al gobierno democrático y popular de João Goulart, en 1964. Después de una serie de golpes de Estado en Bolivia llegó al poder el general Hugo Bánzer en 1971. El 11 de septiembre de 1973, el general Augusto Pinochet y la Junta Militar, con el apoyo y las instrucciones de la CIA estadounidense, derrocaron al presidente Salvador Allende, quien se suicidó en la casa gubernamental bajo bombardeo.

Coincidiendo con el plan general de “ajustar” el Cono Sur, donde crecían movimientos populares de envergadura, también en 1973, se instaló la dictadura cívico-militar en Uruguay y sólo tres años después, el 24 de marzo de 1976, una Junta Militar, presidida por el general Jorge Rafael Videla, tomó el poder en Argentina derrocando a Isabel Martínez de Perón, bajo cuyo gobierno ya había comenzado a actuar la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) en una coordinación criminal, con Chile.

Historia

Uno de los primeros contactos para iniciar la organización ocurrió a mediados de 1975, cuando viajó a Paraguay el subdirector de la DINA, coronel Mario Jahn, miembro de las Fuerzas Armadas de Chile (FACH). En esa ocasión, invitó al coronel Benito Guanes, jefe del D-2 del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de ese país, a participar en la Primera Reunión de Trabajo de Inteligencia Nacional que se realizó en Santiago de Chile entre el 25 de noviembre y el 1 de diciembre de 1975.

25 de noviembre de 1975: Fecha oficial de la creación del Plan Cóndor, los líderes de los servicios de inteligencia militar de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay se reunieron, con Manuel Contreras, el jefe de la DINA (policía secreta chilena).

Jahn también había sido portador de un extenso documento con las proposiciones del entonces coronel Manuel Contreras para el funcionamiento de la red represiva en Sudamérica. En esa reunión se habrían establecido las bases de la Operación Cóndor con los seis países latinoamericanos, a los cuáles en 1978, se les habría unido Perú y Ecuador.

A partir de 1976, la DINA chilena y su par argentino, la SIDE, fueron la vanguardia del Plan Cóndor. Los "vuelos de la muerte", -también fueron ampliamente utilizados durante la Guerra de Independencia de Argelia (1954-1962) por las fuerzas francesas, a fin de que los cadáveres, y por lo tanto las pruebas, desaparecieran. También existieron muchos casos de tráfico de niños en el Proceso de Reorganización Nacional.

Si bien algunos de los gobiernos de facto negaron la existencia del Plan Cóndor los documentos desclasificados de la CIA indican lo contrario.

22 de diciembre de 1992: Un volumen importante de información sobre la Operación Cóndor salió a la luz, estos archivos recibieron el nombre de “archivos del terror””, en ellos se detalla el destino de miles de latinoamericanos secretamente secuestrados, torturados y asesinados por los servicios de seguridad de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Algunos de estos países han utilizado desde entonces algunas partes de este archivo para procesar a ex oficiales del ejército. Los archivos cuentan 50.000 personas asesinadas, 30.000 desaparecidos y encarcelados 400.000.

Según los archivos, otros países como Perú cooperaron en diversos grados, proporcionando información de inteligencia en respuesta a las peticiones de los servicios de seguridad de los países del Cono Sur. A pesar de que Perú no se encontraba en la reunión secreta de noviembre de 1975 en Santiago de Chile, hay pruebas de su colaboración con los regímenes del Cono Sur.

Los "archivos del terror" también revelaron la cooperación, en mayor o menor grado, de los gobiernos de Colombia y de Venezuela (se supone que Luis Posada Carriles se encontraba en la reunión secreta que ordenó el asesinato de Orlando Letelier con un coche bomba). Se ha alegado también que la organización paramilitar colombiana conocida como Alianza Americana Anticomunista puede haber cooperado con la Operación Cóndor. Brasil firmó el acuerdo más tarde -en junio de 1976-, y se negó a involucrarse en acciones fuera de América Latina.

La CIA

22 de agosto de 1978: La Revista Qué Pasa, publicó que el servicio de inteligencia norteamericano enviaba a sus principales embajadas en Sudamérica la siguiente advertencia: "La Operación Cóndor es un esfuerzo cooperativo de inteligencia y seguridad entre muchos países del Cono Sur para combatir el terrorismo y la subversión.”

La CIA también afirma en el documento que su primer conocimiento sobre esta organización data de marzo de 1976. "En ese tiempo se reportó que el coronel Manuel Contreras, jefe de la DINA, inició un programa de colaboración entre los servicios de inteligencia de distintos países de Sudamérica al que bautizó como “Plan Cóndor". No obstante, los estadounidenses sabían que esa cooperación existía desde comienzos de febrero de 1974 -la misma fecha en que Contreras asume como director de la DINA- y que el esfuerzo cooperativo no fue formalizado hasta mayo de 1976, tras una reunión que se llevó a cabo en Santiago.

18 de agosto de 1976: Un documento del Departamento de Estado, fechado, un mes antes del asesinato en Washington DC del ex Canciller Orlando Letelier, revela que el ex Secretario de Estado Kissinger y otros oficiales del mismo departamento habían sido alertados de "rumores" respecto de que entre los planes de la Operación Cóndor se incluían "asesinatos de subversivos, políticos y figuras prominentes tanto dentro de las fronteras nacionales como en países del Cono Sur y el extranjero".

Chile, Centro de operaciones de la Operación Cóndor

Informes contenidos en los documentos secretos señalan a Chile como el "centro de operaciones" de la Operación Cóndor, creada en 1976 por los regímenes militares de América del Sur para eliminar a la oposición de izquierda. Al mismo tiempo revelan que Estados Unidos conoció de la existencia de esta operación, así como los detalles sobre su organización poco después de su creación, en 1976.

El informe, que tiene su origen en Argentina, fue elaborado por el coronel Paul Coughlin, del Ejército de Tierra de Estados Unidos y miembro de la agregaduría militar en Buenos Aires.

Se detallan, también, algunos viajes de responsables de la inteligencia militar argentina a Chile para hablar sobre la operación.

El documento añade que los oficiales militares argentinos, "que antes habían estado mudos sobre el asunto, han comenzado a hablar abiertamente. Una frase favorita es que uno de sus colegas está fuera del país porque está volando como un cóndor".

Zona del Canal de Panamá

Un cable del embajador de Estados Unidos en Paraguay, Robert E. White, dirigido al Departamento de Estado en 1978, citó al jefe del Estado Mayor del dictador paraguayo Alfredo Stroessner diciendo que la instalación estadounidense en la Zona del Canal fue "empleada para coordinar información de inteligencia" entre los países sudamericanos. Decía el cable: "Obviamente, esta es la red Cóndor, de la que todos hemos escuchado hablar en los últimos años".

Principales acciones

Los agentes de la Operación Cóndor actuaron tanto en países de América Latina como en Estados Unidos y Europa.

Chile

General Carlos Prats

Carlos Prats.

El General Carlos Prats y su esposa fueron asesinados por la DINA chilena el 30 de septiembre de 1974 por un atentado con coche bomba en Buenos Aires, donde vivían en el exilio.

Cuerpo sin vida del general Carlos Prats.

Orlando Letelier

Otro objetivo fue Orlando Letelier, ex ministro del gobierno de Salvador Allende que fue asesinado por la explosión de un auto-bomba en Washington, el 21 de septiembre de 1976. Su asistente, Ronni Moffitt, un ciudadano de los EE.UU., también murió en la explosión.

Auto de Orlando Letelier 1976.

Fueron condenados por los asesinatos: Michael Townley, el general Manuel Contreras, ex jefe de la DINA, y el brigadier Pedro Espinoza Bravo, también de la DINA.

Argentina

30 de septiembre de 1974: En Buenos Aires, el general de ejército chileno Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert, fueron asesinados por una bomba activada a control remoto.

El autor material del atentado fue el ciudadano estadounidense Michael Townley, agente de la DINA.

Sin embargo, las operaciones no siempre se trataron de asesinatos, también se ocupaban de la captura y entrega de personas consideradas "sediciosas" o "subversivas" por los distintos regímenes dictatoriales. Un caso de importante repercusión fue el del matrimonio Zaffaroni, quienes fueron secuestrados y desaparecidos en Argentina el 27 de septiembre de 1976.

Brasil

El “secuestro de los uruguayos”, fue el hecho de mayor reconocimiento internacional ocurrido en noviembre de 1978. Bajo el consentimiento del régimen militar brasileño, altos oficiales del ejército uruguayo viajaron en secreto con dirección a Porto Alegre, capital del Estado de Río Grande do Sul. Allí secuestraron a una pareja de militantes de la oposición política uruguaya, Universindo Rodríguez Díaz y Lilian Celiberti, junto con sus dos hijos, Camilo y Francesca, 8 y 3 años de edad.

En 1991, a través de la iniciativa del gobernador Pedro Simón, el Estado de Río Grande do Sul reconoció oficialmente el secuestro de los uruguayos y los compensó por él, inspirando al gobierno democrático del presidente Luis Alberto Lacalle de Uruguay a hacer lo mismo un año después.

Paraguay

Los Archivos del horror de Paraguay de 1992 constituyen una de las evidencias más poderosas de la represiva dictadura paraguaya, según estos archivos, en la ciudad de Lambaré, Paraguay, en 1992, el Plan Cóndor dejó un saldo de 50.000 muertos, 30.000 desaparecidos y 400 000 presos.

Uruguay

Juan María Bordaberry se autonominó dictador prohibiendo al resto de los partidos políticos su existencia. En este país el golpe de Estado se dio en el año 1973 y perduró hasta 1985, lapso en el que se asesinó, torturó, encarceló, secuestró y desapareció a una gran cantidad de personas, bajo el argumento de la lucha contra la "subversión".

Italia

Atentado para asesinar en Roma a Bernardo Leighton, organizado por el terrorista italiano Stefano Delle Chiaie, quien era un miembro de la Operación Gladio. Quien accionó la ametralladora que hirió gravemente a Bernardo Leighton y a su esposa, fue el terrorista de origen cubano Orlando Bosch Ávila, implicado con Luis Posada Carriles en el Crimen de Barbados.

Italia vence e inicia proceso contra integrantes de la La Operación Cóndor

  • 1 de enero de 2015: Lo llamaron "Operación Cóndor", un nombre que simboliza la gran ave de presa poseedor de los cielos que se levantan en los Andes. No era un nombre elegido al azar: contenía el área geográfica en la que siete países de América Latina actuarían en perfecta armonía. En condiciones precisas, de ninguna legitimidad constitucional, como una verdadera banda terrorista armada.

Incluso Italia, después de Argentina, finalmente enfrentar esta planificación criminal atroz y hacer justicia a treinta hombres y mujeres, de origen italiano, engullidos en el agujero negro del secuestro, la tortura, las ejecuciones sumarias a menudo completa con vuelos secretos sobre el Océano Atlántico, desde donde los prisioneros eran arrojados al mar, aturdidos por sedantes.

El ministro de Justicia Andrea Orlando ha aceptado la petición del juez de primera instancia del Tribunal de Roma Alessandro Arturi, instando al tribunal por nueve acusados en virtud del artículo 11 del Código Penal. El ministro ha hecho decidido procesar a esas personas por el mismo delito con el que estaban encima de la barra en sus países de origen. Condición excluido de nuestro sistema. Con algunas excepciones, y la discreción que la jurisdicción italiana atribuye al Guardián y se apropió, de hecho, de Orlando. "Mucha gente - motivaron el Ministro en su decisión - incluso por el simple hecho de ser sospechosos de los militares en el Partido por la Victoria del Pueblo o tener una relación con los militantes de parentesco o amistad, fueron detenidos sin ninguna medida que vino por una autoridad legítima, sometido a detención ilegal y la tortura y luego asesinados en la más atroz ".

La idea era un oficial estadounidense, durante una reunión en Santiago, Chile. Pero se hizo oficial el 3 de septiembre de 1973, durante la Décima Conferencia de Ejércitos Americanos. Se convirtió en un promotor general brasileño Breno Borges Fortes. "Es s el tiempo - anunció el oficial superior - que creamos una gran alianza entre los diversos organismos de inteligencia para combatir el comunismo y cada propósito subversivo." Fue el principio del fin. Las jóvenes democracias borrado sólo de las guerras de liberación de los imperios coloniales, cada disenso tímida, el primer sindicato, la libertad de los pocos recién conquistados.

Obsesionado con la amenaza comunista, apoyado y subvencionado por una América dominada por los vientos "macartista" que veían en todas partes bolcheviques, Chile, Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay decidieron lanzar una gran ofensiva contra cualquier persona que pudiera tener simpatías, amigos o parientes, para los movimientos u organizaciones de la izquierda y sacó la más terrible masacre del siglo pasado. Se estima que desde 1973 hasta 1980 han desaparecido casi 30 mil personas, 50 mil otros murieron y 400.000 detenidos.

Una generación entera, luego veinte, en nombre de la lucha contra la subversión roja, fue cancelado. Los intelectuales, sindicalistas, profesores, arquitectos, médicos, sacerdotes, trabajadores, escritores, poetas, artistas, cantantes, estudiantes. Sus hijos arrancados de sus madres y adoptados por los verdugos. Abuelas perseguidos y silenciados. Los familiares amenazados, obligados al exilio, de izquierda a vagar en busca de sus seres queridos en una odisea marcada por el dolor, súplicas, indicaciones falsas, promesas incumplidas, las mentiras, la crueldad. Y gracias a la contribución decisiva de los EE.UU., a través de una importante financiación, el entrenamiento en las técnicas de la detención, el interrogatorio y la tortura.

La tierra, por otra parte, era favorable. Los siete países que participan en la "Operación Cóndor" fue dirigido por juntas militares llegaron al poder en un golpe de Estado. Bajo el disfraz de emergencia, las leyes especiales promulgadas, impusieron un toque de queda, anulados partes, se reunieron el ejército en las calles. Planearon arrestos masivos, detenciones de miles de personas en el estadio se convirtieron en campos de concentración. Allestirono grupos especiales de intervención, lo refinaron los servicios de inteligencia, hizo uso de ejércitos privados creados por los miembros de la clase media negro y conservador para crear escuadrones de la muerte reales que actúan con total impunidad. Encontraron la alianza silenciosa de la parte más conservadora del clero y se convirtieron en la persecución despiadada sacerdotes que tuvieron la fuerza para denunciar lo que estaba sucediendo.

Le tomó más de diez años para cerrar esta masacre. Sólo cuando las organizaciones humanitarias fueron capaces de hacer oír su voz, y decenas de miles de quejas llegaron a las Naciones Unidas, el mundo decidió que era el momento de cerrar este capítulo horrible. Las juntas militares echaron fuera del poder, comenzaron tímidas aperturas, de nuevo concedió la elección. Una condición tácita: el silencio durante todo impuesto. Nadie se hizo responsable de esta masacre espantosa. Lo que había ocurrido era parte de una guerra, decidió y llevó a cabo para salvar al país. Por los hombres que habían obedecido órdenes dadas de acuerdo con la línea de comandos y sobre la base de los principios y valores supremos. Ética, casi envuelta por un aura de religión.

El silencio y las omisiones sugello largos fueron los dos leyes, de punto final y obediencia, y el aval de dos indultos presidenciales en Argentina en 1989 y 1990. Los principales artífices de la masacre fueron protegidos y hacen inmune a cualquier proceso penal. Pero el frente unido del "Cóndor" comenzó a crujir. Los tiempos habían cambiado, la verdad comenzó a emerger. El golpe de gracia vino de un juez paraguayo, José Agustín Fernández. Durante una investigación sobre una estación de policía en Asunción descubierto un archivo que describe el destino de decenas de miles de víctimas, secuestrados, torturados y asesinados por las fuerzas armadas de los siete países que participan en el "Cóndor". Un archivo de terror. Otras investigaciones de periodistas y abogados encontraron nuevas evidencias salió a la luz y el barro.

Cuanto más se lee más cartas que has descubierto los horrores a los que habían abandonado los asesinos. Los fantasmas comenzaron a rondar a los autores y también corren el riesgo de pagar por todos los oficiales decidieron hablar.

Entre amenazas y muchas mentiras, Adolfo Scilingo, capitán de corbeta y ex miembro del aparato represivo del terror que gobernó Argentina entre 1976 y 1983, confesó al periodista Horacio Verbitsky y revela todas las responsabilidades de los vértices Giunta. Lo hace con los documentos oficiales que habían conservado y que muestran que las órdenes de ciertas prácticas de tortura y desaparición de los detenidos habían llegado directamente desde arriba. Gracias al libro "El vuelo", traducida al italiano por Fandango, surgió en todo su horror la culminación del genocidio que fue borrando la nueva generación de Argentina. ESMA, ejército mecánico de la escuela, se convirtió en un centro de tortura de la junta militar golpista del general Jorge Rafael Videla, se quitó docenas de aviones con cientos de prisioneros.

Sedado con un narcótico, pasar como una vaca normal, los hombres y las mujeres fueron arrojados al vacío. Sus cuerpos, reducidos a maniquíes dicen sobre el impacto en el suelo, y luego comenzó a aparecer en las playas y barrancos rocosos de la costa al sur de Buenos Aires y en el norte de Uruguay. Sólo unos pocos fueron recuperados y, gracias a largas discusiones con el ADN identificado.

Será interesante escuchar las versiones y justificaciones, las verdaderas estrellas de la década. Jefes de Estado Mayor, oficiales superiores, jefes de Estado, ministros de Interior y de Seguridad. Muchos de ellos ya han muerto. Otros fueron juzgados en tres procesos que Italia fue capaz de celebrar en los últimos años. Pero lo que se abrirá el próximo febrero ante el Tribunal de lo Penal de Roma tendrá el valor de una sentencia también histórica; tendrá en cuenta en nuestro país, de acuerdo con nuestras leyes, la responsabilidad individual.

No sabemos si esto va a volver un poco "de la justicia a miles de jóvenes han descubierto una represión ciega y brutal. Muchos eran de origen italiano, tenía dos pasaportes. Pero esto, aunque sea por el silencio de nuestras autoridades de la época, influenciados por la guerra fría y el espectro de una invasión del comunismo en el Atlántico, no ha retirado de la furia de asesinos cínicos. Recordemos sus nombres y clavado en la barra de sus verdugos no olvidarán. Para evitar que vuelva a suceder.[1]

Sigue impune, Kissinger, padrino USA de la Operación Condor

Henry Kissinger bien podría ser llamado el quinto hombre de la junta militar chilena. El inicio del juicio por la llamada Operación Cóndor, que desnuda la coordinación de las dictaduras y sus servicios de seguridad, constituye una reafirmación de la verdad y la justicia. Con seguridad quedará en evidencia -una vez más- el rol exacto de los Estados Unidos, su gobierno y el Secretario de Estado, Kissinger.

5 de marzo de 2013: comenzó en Argentina el histórico juicio contra la Operación Cóndor. El juicio no solo es una reafirmación de la verdad y la justicia sino un ejemplo para otras naciones con traumas similares. Sin embargo hay grandes ausentes. El rol exacto de los Estados Unidos – en la muerte o desaparición de más de 80 mil personas – será difícil de medir por su continua negación a cooperar con la justicia internacional para comenzar un proceso de verdad y la reconciliación como muchos países civilizados lo han hecho.

Mientras que Kissinger estaba en Santiago "conversando" con Augusto Pinochet, decenas de miles de personas estaban siendo secuestradas, torturadas y asesinadas por las dictaduras militares del continente americano. Uno de los íntimos participantes, todavía con vida, es el funesto Secretario de Estado de Richard Nixon, Henry Kissinger, quien sabía sobre el plan y no hizo nada para detenerlo. En este gran y necesario saldo de cuentas con la historia y los familiares de la víctimas, Henry Kissinger será el gran ausente en el banquillo de los acusados.

Según documentos desclasificados en el 2010, el Secretario de Estado Henry Kissinger anuló una directiva (aprobada por el mismo) con la cual pudo haber detenido la oprobiosa Operación Cóndor.

En un cable, fechado el 16 de septiembre de 1976, Kissinger anulaba una orden previa a los embajadores a ponerse en contacto con las más altas autoridades militares para advertirles en contra de la campaña de asesinatos internacionales planeada en conjunto por las dictaduras militares de la región. Descubierto entre miles de documentos desclasificados, el cable fue dado a conocer el 10 de abril por la organización Archivos de la Seguridad Nacional, Nacional Security Archive, NSA.

Esta orden no solo terminó con la presión política de Washington, por lo menos en contra de los descarados planes de eliminación física a la oposición política a las dictaduras, sino que reveló la profunda intromisión y el apoyo específico de Kissinger a las dictaduras militares. Además desenmascaró la mentira del asistente de Kissinger, William Rogers (QEPND), quien dijo en el 2004 que su jefe “no tiene nada que ver” con el cable hecho público.

21 de septiembre de 1976: 120 horas después que Kissinger envió el cable cancelando la presión política en contra de asesinatos políticos, agentes chilenos, cubanos y estadounidenses asesinaron con una poderosa bomba al canciller del gobierno de Salvador Allende, Orlando Letelier y a su ayudante Ronnii Moffitt en plena capital de Washington. Un acto terrorista en suelo estadounidense catalogado como el más grande después del ataque a las Torres Gemelas del 11 de septiembre del 2001.

Es la pieza final del histórico puzzle del rol de Henry Kissinger y el gobierno de los Estados Unidos en la acción e inacción después de haberse enterado de los planes asesinos de la Operación Cóndor … Ahora sabemos lo que pasó: El Departamento de Estado inició a tiempo un esfuerzo para coartar una fabrica de asesinatos en el Cono Sur y Kissinger, sin explicación alguna la abortó. Con la cancelación la alerta a las naciones Cóndor, kissinger previno la entrega de una protesta diplomática que pudo concebiblemente haber detenido un acto terrorista en Washington DC, dijo Peter Kornbluh, analista del NSA.

Kissinger fue Secretario de Estado desde 1973 hasta 1977. Han sido tan numerosos sus fiascos y crímenes internacionales que en el libro El Juicio a Henry Kissinger (2002), el autor Christopher Hitchens traza el camino legal para que cualquier humano fiscal en cualquier parte del mundo lo enjuicie por crímenes de guerra en Indochina, Bengala, Chile, Chipre y Timor del Este.

Según el programa Democracy Now, DN, la Operación Cóndor fue ideada y lanzada por el dictador Pinochet, con la complicidad de la CIA y el ex Secretario de Estado Henry Kissinger. En agosto pasado, un juez federal argentino emitió una petición formal al Departamento de Justicia del gobierno de Obama para interrogar a Kissinger. Obama nunca respondió.

DN entrevistó a John Dinges, autor del libro Los Años del Cóndor: Cómo Pinochet y sus aliados propagaron terrorismo a tres continentes. “Los Estados Unidos tenían conocimiento de estos asesinatos en masa. Se enteraron de Cóndor poco después de su creación. La evidencia más temprana viene un par de meses después de que comenzaron las operaciones. Sin duda sabían que estas cosas estaban sucediendo. Si nos fijamos en las reuniones, las transcripciones de las reuniones entre Henry Kissinger (y los militares) en Argentina y en Chile, donde tenemos los registros. Qué es lo que dicen en privado: ‘Apoyamos lo que están haciendo. Entendemos que usted tiene que hacer valer su autoridad. Haga su mejor esfuerzo para liberar a algunos presos, porque estoy bajo mucha presión en el Congreso, ya que los demócratas están tratando de, usted sabe, defender los derechos humanos. Haz lo mejor que puedas, entiendo lo que estás haciendo’”, dijo Dinges.

Profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, Dinges dijo que dos semanas después de que Kissinger visitó Santiago, hubo una segunda reunión de todos los países involucrados con la Operación Cóndor. “En esa reunión, en junio de 1976, se aprobaron operaciones de asesinato fuera de América Latina. El primer asesinato que ocurrió fue en Washington, DC, Orlando Letelier, el ex canciller de Salvador Allende, fue asesinado en las calles de Washington”.

“Nunca ha habido juicio alguno (por parte de La Corte Internacional) en contra de algún estadounidenses. Hubo un intento en Italia. Los Estados Unidos, por un motivo u otro, los demócratas y los republicanos, protegen a nuestros propios criminales”. Cuando se le preguntó si describiría a Kissinger como un criminal de los Derechos Humanos, Dinger respondió: “Sí, totalmente”.

Chile, una peligrosa daga

En Chile, desde antes que Salvador Allende fuera ratificado por la legislatura como legítimo presidente, el Premio Nobel de La Paz Kissinger – más conocido como el quinto hombre de la junta militar chilena – ya estaba planificando su derrocamiento y asesinato.

Alguna vez Kissinger dijo que Chile era una peligrosa “daga apuntando al corazón de la antártica”. Una daga que había que remover a cualquier costo. Allende tenía que ser detenido sin importar que en el proceso se destruyera la democracia misma. Así ideó la política de los “dos caminos”: por un lado aislar a Allende en el plano internacional y por otro, mucho más sucio, provocar a los militares chilenos a través de asesinatos, subversión política y sabotaje económico, para que se decidieran por el golpe de estado.[2]

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