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Motín del Maule

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Motín del Maule
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25 Agosto 1828

La indulgencia de Aníbal Pinto Garmendia con los autores e inspiradores de la sublevación de Colchagua obedeció fundamentalmente a su concepto de que los consejos y la benignidad eran más eficaces que las sanciones para conservar el orden público. Esperaba que cada individuo indultado. agradecido, se convirtiera en sostén del gobierno. Pero esperaba, además que la constitución ya próxima a ser promulgada. pondría término definitivo a los motines.

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Contenido

8 de agosto

8 de agosto de 1828: Como si se hubiera propuesto desengañado de ambas ilusiones el coro­nel Urriola había aceptado el indulto sólo para derribar al presidente. El 8 de agosto, al día siguiente de firmarse la constitución. se descubrió un nuevo complot dirigido por aquel jefe, que debía estallar en la noche de ese día. Estaban comprometidos los dos cuerpos indultados, pero no sus jefes, Vidaurre y Caso, que habían reñido con Urriola, y varios oficiales de la guarnición.

17 de agosto

17 de agosto de 1828: Aunque se logró frustrar el golpe, el día 17 el Batallón número 7 de Dragones, bajo el mando del teniente Gregorio Murillo, se sublevo y se dirigieron al sur, al parecer con ánimo de reunirse a las bandas de los Pincheira. Bulnes, al frente de la guarnición de Parral, consiguió someterlos, el 25 de agosto, al pasar el Maule, bajo la promesa de un nuevo indulto.

Pero, por una ironía más, el gobierno de este mandatario, enemigo de las sanciones, debía ser el más sangriento de los que se sucedieron hasta 1891. Sin su orden, el comandante Urquiza había fusilado en Talca a un sargento y tres soldados, y el ministro Carlos Rodríguez, estimando que los indultos importaban una invitación a repetir los motines, los obligó a autorizar nuevos fusilamientos hacia el final de su gobierno.

22 de octubre

22 de octubre de 1828: Pasando por sobre la indulgencia enfermiza del presidente y el acuerdo unánime de la cámara, el 22 de octubre hizo fusilar a los subtenientes Trujillo y Paredes, indultados por Pinto en la sublevación de San Fernando, que aparecían comprometidos en la nueva tentativa de Urriola. Se les degradó militar­mente antes de fusilarlos, y enseguida sus cadáveres se alzaron en la horca.

6 de diciembre de 1828

6 de diciembre de 1828: A mediados de noviembre fueron condenados a la pena de muerte el Subteniente Lorenzo Villegas y ocho sargentos, que intentaron sublevar el Batallón número 7. Ante la actitud del congreso, le fue necesario a Rodrí­guez transar. El 6 de diciembre de 1828 se fusiló a Villegas en la plazuela de San Pablo y se conmutó la pena de los sargentos.[1]

Cámara de Senadores: SESIÓN 4/ 5 de septiembre de 1828. Preside Don Juan de Dios Vial del Río.

Núm. 363

3 de septiembre de 1828: El cuerpo de Dragones, que por sugestión del teniente don Gregario Murillo y otros tres oficiales subalternos del mismo, se sublevaron el 18 de Agosto último hallándose acantonados en el lugar de Apoquindo, se han sometido a las órdenes del coronel del regimiento de Granaderos a caballo, don Manuel Bulnes, cuyo jefe ha dirigido la nota que, con otros documentos relativos al mismo asunto, se acompaña, por la que solicita el indulto a favor de los amotinados. Como el Gobierno no se halla facultado para acceder a la petición de dicho jefe por ser atribución exclusiva del Congreso Nacional, el Vicepresidente de la República tiene el honor de elevar el expediente de la máteria, para que en vista del contenido se digne resol ver lo que crea mas conveniente.

Con este motivo el que suscribe saluda al Presidente de la Cámara del Senado con las consideraciones de su mayor distinción y aprecio.

-Santiago, 3 de septiembre de 1828. F. A. PINTO. -José Manuel Borgoño. Al Presidente de la Cámara de Senadores. • Se dirigió a la Cámara de Diputados con el número 9 y se contestó con el número 13. Sala de Senadores, 5 de septiembre de 1828. Amunateguí. A las Comisiones Militar y de Gobierno[2].

Núm. 364

27 de agosto de 1828: En virtud de la nota de V. S., fecha 22 de agosto de 1828, dirigida a este Gobierno, referente a hallarse restablecido el orden que la división amotinada había perturbado, se hallaba este pueblo en la mas perfecta tranquilidad y contento. No ha dudado un momento esta corporación en creer que el benéfico y digno corazón del señor Vicepresidente de la República, con sus acertadas medidas hubiese logrado conciliar los ánimos de estos extraviados para hacerlos entrar en sus deberes. Pero desgraciadamente no fue éste el último resultado de aquella insurrección, pues cuando mas distantes nos creíamos de una convulsión (que tantos males origina) fuimos repentinamente informados de una nueva sublevación en esa capital por el regimiento de Dragones, y que éstos se encaminaban a esta provincia, para hacer una guerra desolante.

Esta funesta noticia puso a este pueblo en la mayor consternación, sin tener un recurso suficiente que fuese capaz de impedir los grandes males que a este desgraciado partido se le reparaba con la introducción en su territorio de unos hombres corrompidos (pues así los creíamos) y que tal vez unidos con los facinerosos de Pincheira, acabarían de concluir con nuestras vidas y haciendas.

Este Gobierno, en circunstancias tan apuradas, mandó reunir un escuadrón de milicias de caballería acordonándolo inmediatamente en las márgenes del rio Maule; ordenando al mismo tiempo que las embarcaciones se sacasen a tierra, para de este modo impedir el tránsito de los sublevados. Del mismo modo se hizo cortar el puente del Andanibel para quitarles todo recurso en su pasaje, hasta tanto disponía otro cosa el señor comandante general del cantón don Manuel Bulnes, que se hallaba en la plaza del Parral. Sin embargo de estas medidas, ellos se resolvieron a vadear el rio no obstante lo peligroso de él.

Queri en Maule.png

Hallándose de esta parte dirigieron desde allí (el vado de Queri, Provincia: Linares Comuna: Yerbas buenas) una nota a este Gobierno, fecha 24 del actual, en que anuncia el comandante de aquella división don Gregorio Murillo, que sus miras eran pacíficas; y que solo trataban de obtener un indulto de sus extravíos por el influjo de estos pueblos y el señor comandante general don Manuel Búlnes.

En estas circunstancias y cuando ya se hallaba en esta plaza el señor Bulnes con sus Granaderos, por haber activado prontamente sus marchas, se dirigió a encontrarlos con su regimiento que a distancia de tres leguas de esta población se hallaban; y apersonándose con ellos, logró persuadirlos y atraerlos con su persuasiva y modales de su benéfico corazón; ahorrándonos este digno jefe con su actividad y oportunas medidas los inminentes males que indispensablemente acarreaba el extravío de estos hombres.

Es un deber de esta Ilustre Municipalidad, solicitar del piadoso corazón de S. E. el señor Vicepresidente de la República, se digne ratificar el indulto y perdón a todos los amotinados, pues se han hecho acreedores por la buena disposición con que se han conducido; y que protestan una eterna sumisión al orden y al digno jefe que con tanto honor manda la República. Esta corporación espera de V. S. se sirva elevar esta súplica al superior conocimiento de S. E. el señor Vicepresidente, ofreciéndole a V. S ., al mismo tiempo, todas las consideraciones de nuestro respeto.

Sala capitular del Interior, 27 de agosto de 1828: Juan Antonio Lavín. -Antonio Salvador Toro. Manuel Novoa.-Francisco Moya. Joaquín Barros. Vicente Basualto. Andrés Hosse. Señor Ministro del Interior.[3].

Núm. 365

23 de agosto de 1828: Cuando el teniente Murillo llegó a este pueblo comandando el cuerpo de Dragones, fugado de esa capital, solicitó se reuniese el cabildo y vecinos, porque dijo quería manifestar sumisamente y con el mayor interés el dolor de que se hallaba penetrado por el atentado cometido, a que le había estrechado la necesidad de salvar la vida; y de que se confesaba arrepentido, protestando no hacer mal alguno, ni permitir lo hiciesen los individuos de su tropa; que su fin no era otro que esta corporación implorase el perdón ante el Soberano Congreso y Supremo Gobierno de la República.

Reunido el cabildo con los vecinos, y oído le su exposición se franqueó a interponer su valimento, atendiendo a que los hombres extraviadas del camino que debe conducirlos por la senda de la razón y la justicia, precisamente han de caer en el despeñadero de su total infelicidad. Así sucede con los que haciendo el mas triste recuerdo de su situación tocan el único arbitrio que les queda para restituirse a la gracia perdida. La soberanía tiene potestad para perdonar si el Supremo Gobierno se mueve a otorgar el indulto.

¿Qué no pierde la patria, señor, con perder a esos bravos defensores? ¿Y qué de males no causaran si desesperados de alcanzar indulgencia se reúnen al enemigo?.

El Gobernador y cabildo que suscribe, vive en la seguridad de que ambas magistraturas, penetradas de estas reflexiones, se prestarán a indultar a esos desgraciados por quienes se interpone y a este fin suplica a V. S. se digne trasmitir el presente reclamo a las manos de S. E. el señor Vicepresidente de la República. Esta Corporación logra la oportunidad de reiterar a V. E., las protestas de su mas distinguido aprecio.

Gobierno y cabildo de Curicó, 23 de agosto de 1828. Francisco Merino, José María de Labbé, José Domingo Urzúa. Manuel J. Fernandois, José A. Mardones. Al señor Ministro de la Guerra[4].

Núm. 366

24 de agosto de 1828: Cuando me empeñaba en emplear la fuerza para hacer entrar al órden al regimiento de Dragones nuevamente separado de él, he tenido la satisfacción en este momento, que so n las doce de la noche, de recibir del oficial que los manda el adjunto oficio que tengo el honor de incluir a V. S.; por él supongo cortados ya los males que amenazaban a la República con la separación de estos individuos, de su deber. Yo me apresuro a comunicarlo a V. S. tanto para su satisfacción cuanto para tener el placer de ofrecerle las consideraciones de mi aprecio.

Comandancia interina del ejército, Cuiñepemo, 24 de agosto de 1828. -Manuel Bulnes. Al comandante de armas de! cantan del Maule coronel don José Francisco Gana.

Núm. 367

24 de agosto de 1828: Noticio a V. S. como me hallo en este lado a las riberas del Maule con tres compañías del regimiento de Dragones; el objeto de mi marcha es tomar un lugar donde podamos salvarnos en caso que el Gobierno y los pueblos que se me han ofrecido el garantizarnos como lo verá V. S. -por copia que acompaño.

El motivo de haber dado el paso que hemos verificado es sumamente poderoso, del que haré relación a V. S. cuando se sirva contestarme ésta o tener la bondad de venirse a ver conmigo acompañado del teniente Gómez, que ha venido mandado por el señor Intendente de San Fernando; advierto a V. S. que la tropa que va a mis órdenes va con el orden y subordinación que debe.

Queri, Agosto 24 de 1828. Dios guarde a V. S. muchos años.

-Gregorio Murillo.--Al comandante de Granaderos don Manuel Búlnes.

Núm. 368

26 de agosto de 1828: Instruido por el comandante General del cantón de Maule en fecha 22 del actual, que e! cuerpo de Dragones había segunda vez sido sublevado y que se dirigía a esta provincia con el objeto de hacer en ella una guerra de montoneras, emprendí mi marcha con el regimiento de mi mando el 23, desde la Villa del Parral en donde me hallaba situado.

El 24, venciendo mil dificultades por la falta de caballos, pude llegar a la de Linares en la que los vecinos y la hacienda de Longaví me facilitaron algunos, con los que pude montar el mismo día ochenta granaderos que al mando del sargento mayor Letelier, fueron destinados a las riberas del Maule, pues por las espías sabia que aun no se habían pasado.

A las seis u ocho horas de haber salido esta partida, di orden a Letelier se retirase a la misma Villa en donde yo había quedado tomando providencias para perseguirlos al siguiente día, por saber ya estaban todos a esta parte del Maule.

A los pocos momentos después se me presentó el teniente Gómez, mandado por el de igual clase don Gregario Murillo, para que implorase el perdón por ellos a S. E. el Vicepresidente de la República y que mientras tanto llegaba el credencial, tomarían un lugar en la provincia.

El empeño del cabildo de esta villa y sus vecinos, las reflexiones de humanidad que era justo tenerlas con unas soldados que tantas veces han dado glorias a la República y los males que podría traer una negativa, me hizo comprometerme asegurándoles el perdón que solicitaban.

Así es que hoy a las cuatro de la tarde salí con mi regimiento a encontrarlos a distancia de tres leguas de este pueblo y allí vinieron a recibirme llenos de confianza en mi protección el teniente Murillo, Baes, ayudante Hermosilla y el mayor Aranis, con ciento veintidós dragones a quienes he traído al pueblo y pienso llevarlos al de Chillan. V. S. debe penetrarse que si ofrecí el perdón, ha sido por evitar males que lloraría la provincia muchos años. Y por lo mismo, mi honor comprometido le sacará V. S. airoso, interponiendo todo su influjo con S. E. a fin que se les manden las garantías de seguridad que les ofrecí.

Me es muy satisfactorio al mismo tiempo de mostrar a V. S. la confianza que siempre inspiran los oficiales y tropa de Granaderos, cuando se llega el caso de sostener el orden, como suplicarle a V. S. se sirva ponerlo en conocimiento de S. E. el Vicepresidente de la República, y admitir al que firma las consideraciones de su aprecio y respeto.

Comandancia interina del ejército. Linares, 26 de Agosto de 1828 /Manuel Bulnes. Señor jefe del Estado Mayor del Sur, coronel don Benjamín Viel [5].

Núm. 370 Decreto de Indulto

Las Comisiones Militar y de Gobierno, vistos los antecedentes que acompañan a la nota del Poder Ejecutivo sobre el indulto que implora el escuadrón de Dragones, que fugo de esta capital, han considerado detenidamente por una parte la economía con que deben dispensarse estas gracias, por la influencia de un perdón en la repetición de los crímenes que desgraciada-mente se ven tan multiplicados por la impunidad; por otra pesan bastante en su ánimo la mediación respetable de los cabildos y autoridades que se interesan en su concesión y pesando lo que por uno y otro extremo se ofrece a la consideración, opina: que en obsequio de dicha mediación debe sancionarse el siguiente proyecto

Decreto

Artículo PRIMERO. Insultase al escuadrón de Dragones de la pena corporal a que se había hecho acreedor por sus excesos. ART. 2.° El Poder Ejecutivo procederá en lo demás como lo exija el interés general, consultando en todo caso la seguridad y tranquilidad del Estado.

Casimiro Albano, Francisco Calderón, Joaquín Prieto, P. S. Prado Montaner, M. A, Recabárren[6].


Fuentes y Enlaces de Interés

  1. Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de la República de Chile/1828/Sesión de la Cámara de Diputados, en 6 de diciembre de 1828
  2. bcn/archivo/Cámara de Senadores: SESIÓN 4. 5 de septiembre de 1828/Presidencia de Don Juan de Dios Vial del Río./Núm. 363
  3. bcn/archivo/Cámara de Senadores: SESIÓN 4. 5 de septiembre de 1828/Presidencia de Don Juan de Dios Vial del Río./Núm. 363/Pág.312
  4. bcn/archivo/Cámara de Senadores: SESIÓN 4. 5 de septiembre de 1828/Presidencia de Don Juan de Dios Vial del Río./Núm. 363/Pág.313
  5. bcn/archivo/Cámara de Senadores: SESIÓN 4. 5 de septiembre de 1828/Presidencia de Don Juan de Dios Vial del Río./Núm. 363/Pág.313
  6. bcn/archivo/Cámara de Senadores: SESIÓN 4. 5 de septiembre de 1828/Presidencia de Don Juan de Dios Vial del Río./Núm. 363/Pág.314

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