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Miguel Woodward Iribarri

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  Miguel Woodward Iribarri   Bienvenido a Derechos Humanos  

Presentación

Miguel Woodward Iribarri.jpg

Sacerdote Miguel Woodward Iribarri, ( ☆ Valparaíso, 15 de diciembre de 1930 -† 22 de septiembre de 1973), fue un sacerdote chileno-británico, que murió a causa de las torturas recibidas en la Universidad Técnica Federico Santa Maria los días posteriores al golpe militar en Chile el 11 de septiembre de 1973.

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1930

Nace en el seno de una distinguida familia. Sus padres fueron el irlandés Edward Gerard "Roy" Woodward, empresario, y la chilena Mary Iriberry, hija de Federico Iriberry (de ascendencia vasca) y de madre (de apellido Cannon) descendiente de irlandeses. Sus estudios secundarios los realizó en Inglaterra en un internado dirigido por monjes benedictinos.

1948

A los 18 años inició los estudios de Ingeniería, graduándose de Ingeniero Civil en la década de 1950. Una vez titulado regresó a Chile e ingresó al seminario; el obispo Raúl Silva Henríquez lo ordenó sacerdote diocesano en la Catedral de Valparaíso en 1961. Ese año, su familia, decidió mudarse a Inglaterra pero Miguel Woodward optó por permanecer en Valparaíso.

1959

Como muchos sacerdotes de esa época imbuido de los vientos transformadores del Concilio Vaticano II (25 de enero de 1959), quiso ser sacerdote obrero, y se puso a trabajar como tornero en los Astilleros Las Habas, en el puerto de Valparaíso y también fue profesor del CESCLA (Centro de Estudios y Capacitación Laboral), de la Universidad Católica de Valparaíso.

1969

Renunció a la Parroquia de Peñablanca y se incorporó al ejercicio religioso público: Construyó una casita en la Población Progreso, en el Cerro Los Placeres de Valparaíso, donde encabezó una comunidad religiosa. Fue parte del movimiento Cristianos por el Socialismo y simpatizó con el gobierno de Salvador Allende. Ingresó al partido MAPU (Movimiento de Acción Popular Unitaria).

1972 en la JAP

Fe dirigente local de las Juntas de Abastecimiento y Precios (JAP) que dirigía el general Alberto Bachelet. Luego, entró en conflicto con la autoridad eclesiástica de Valparaíso, el obispo Emilio Tagle Covarrubias, por lo que fue apartado de las prácticas sacerdotales.

1973

16 de septiembre de 1973: Fue detenido por miembros de la Inteligencia Naval en su casa de la Población Progreso. Fue torturado primero en la Universidad Técnica Federico Santa Maria, y luego al Buque Lebu y finalmente al Buque Escuela Esmeralda, barcos que eran utilizados por la Armada de Chile como lugares de detención de prisioneros políticos después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973.

Tras su muerte, se le envió a la familia del sacerdote en Inglaterra, un certificado de defunción, donde se anotaba la causa de muerte como paro cardíaco. Sin embargo, la Armada ocultó su cuerpo y falsificó su certificado de defunción.

25 de septiembre de 1973: Fue sepultado clandestinamente, presuntamente en el Cementerio de Playa Ancha en una fosa común. Hoy existe un memorial, frente al mar, en esa necrópolis, que resguarda su memoria. El memorial es una placa de piedra con la inscripción

“Aquí en una fosa común, yacen cuerpos abrazados. Otros cuerpos, solos, yacen en tierras cercanas y en el mar. Un nombre les representa: Miguel Woodward Yriberry, 1932-1973”.

El Memorial fue inaugurado en presencia del Subsecretario de Relaciones Exteriores, Cristián Barros y del embajador del Reino Unido en Chile, Howard Drake, familiares y amigos del sacerdote Miguel Woodward.

El caso de Miguel Woodward se inscribe dentro de las complejas y confusas relaciones que vivieron en Chile, la Iglesia y el Estado durante los años 1970 y 1980.

Investigaciones

Según los informes de la Organización de Estados Americanos (OEA) y Amnistía Internacional, unas 110 personas fueron llevadas al buque-escuela Esmeralda, pero sólo Woodward figura como muerto a causa de los interrogatorios y torturas, como así consta en el Informe Rettig.

El Consejo de Defensa del Estado (CDE) se hizo parte de la causa judicial por su muerte en 1973, a través de la presentación de una querella criminal en contra de quienes resulten responsables de su muerte. La decisión del CDE se basa en el Art. 5 e) de su Ley Orgánica referido a "hechos que puedan originar grave daño social o cuando sea conveniente para los intereses del Estado o de la sociedad".

Entrega de la bitacora

En marzo del 2006 la Armada de Chile hizo llegar a la jueza de Valparaíso, Eliana Quezada, que instruye el proceso por la muerte y desaparición del cuerpo del sacerdote chileno-británico Miguel Woodward, la bitácora del buque-escuela donde se registró el ingreso del religioso.

Refiriéndose al acto de entrega de esta bitácora treinta y tres años después de ocurridos los sucesos a bordo de la Esmeralda, el secretario general de la institución, el contraalmirante Cristián Millar manifestó que: "esto demuestra que la Armada y su comandante en jefe, el almirante Rodolfo Codina, están con la mejor disposición de seguir contribuyendo con las investigaciones, para que todo esto llegue a su término. También es relevante esta entrega porque los antecedentes que aparecen en ese documento pueden ser muy contribuyentes para la investigación que desarrolla la jueza”.

18 de abril de 2008: 34 años después de su muerte y a seis años de abierta la investigación, la jueza Eliana Quezada ordenó la detención de seis personas por el asesinato de Miguel Woodward: cuatro vicealmirantes, un capitán de navío y un teniente primero todos ya retirados de la Armada de Chile, un mes más tarde serán dejados en libertad por falta de pruebas.

18 de mayo de 2011: un juez chileno dicta una nueva acusación contra 10 ex-uniformados de la Armada de Chile por las responsabilidades en la muerte del sacerdote Miguel Woodward Iribarri, además de determinar, sobre la base de abundantes antecedentes recopilados, que el buque escuela Esmeralda, buque de instrucción naval de la Armada de Chile, fue utilizado como centro de vejámenes y torturas contra prisioneros políticos luego del golpe militar en Chile el 11 de septiembre de 1973, entre los cuales estuvo el sacerdote.

22 de julio de 2011: La Corte de Apelaciones de Valparaíso confirmó el sobreseimiento de 19 oficiales en retiro que habían sido procesados por la desaparición del sacerdote británico-chileno Miguel Woodward. El abogado querellante del caso, Boris Paredes, dijo hoy que estudia ahora presentar ante la Corte Suprema un recurso de queja contra el fallo del jurado, que tildó de “aberrante”.

2002 La querella

La querella interpuesta el 30 de enero de 2002 por Patricia Woodward fue dirigida en contra de los oficiales en retiro, vicealmirante Adolfo Walbaum, contralmirante Hugo Cabezas Videla, los capitanes de navío, Sergio Huidobro Justiniano, Arnt Arentsen Pettersen, Jorge Sabugo Silva, Guillermo Aldoney

Hansen (llegó a integrar el cuerpo de almirantes) y los capitanes de fragata Keneth Gleiser Jo (médico que integró el cuerpo de almirantes el año 2001 como Director de Sanidad Naval) y Julio Vergara.

Se sumaron también los tenientes de Infantería de Marina Rafael Yussef Sotomayor, Guillermo Morera, Luis Rebolledo, Roberto Camus, y otros de apellidos Middleton, Rodríguez y Luna.

Además la querella fue dirigida en contra del abogado Enrique Vicente (actual Abogado Procurador Fiscal del Consejo de Defensa del Estado en la Quinta Región) y el religioso de la Universidad Católica de Valparaíso, Jorge Bosagna[1].

2005

Corte de Valparaíso ordena reabrir caso Woodward

25 de febrero de 2005[2]: Por unanimidad, la Primera Sala de la Corte de Apelaciones de Valparaíso decidió revocar la resolución de la jueza Gabriel Corti, quien habría sobreseído en noviembre pasado la causa por la muerte del sacerdote anglo chileno Miguel Woodward Iribarri, fallecido en septiembre de 1973 tras su detención en el buque escuela Esmeralda.

La decisión de tres votos contra cero fue adoptada por los ministros Mario Gómez, presidente de la sala, Mónica González, y el abogado integrante Carlos Müller.

La resolución de la sala del tribunal de alzada porteño establece que “del examen de los antecedentes se desprende que la investigación no se encuentra agotada, lo que impide, en estas circunstancias, dictar resoluciones conclusivas”.

Por ello, añade la resolución, “de conformidad con lo dispuesto en los artículos 413 y siguientes del Código de Procedimiento Penal, se revoca la resolución de fecha dieciséis de Noviembre de dos mil cuatro mediante la cual se sobreseyó definitivamente en el conocimiento de esta causa, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 408 Nº 5 del Código de Procedimiento Penal, que se lee desde fs. 754 a 758 vta.”

Asimismo, la instancia ordenó a la jueza efectuar diligencias, que se mantienen en reserva y no han trascendido a la prensa: la causa –dice la resolución- retorna “al estado de sumario, disponiendo su reserva hasta que se efectúen las diligencias que se ordena realizar y que en sobre cerrado se remiten”.

La querella

El sacerdote Miguel Wooward, quien se había integrado a realizar trabajos sociales en el cerro Los Placeres y otros lugares de Valparaíso durante el gobierno de Salvador Allende, estaba vinculado al MAPU y fue detenido días después del golpe militar por la Armada y llevado al Buque Escuela Esmeralda.

Testigos aseguran que lo vieron tendido en una camilla agonizando producto de las torturas. Algunas versiones sostienen que desde la Esmeralda fue llevado al Hospital Naval del cerro Playa Ancha, lugar donde habría fallecido el 22 de septiembre de 1973. Su cuerpo nunca fue encontrado.

La versión del Informe Rettig sobre el caso del sacerdote es la siguiente: “Ha quedado acreditado que fue detenido por una patrulla naval en el Cerro Los Placeres el 16 de septiembre de 1973 y que en su lugar de reclusión fue torturado. Un médico de la Armada intentó darle atención de urgencia en el molo de abrigo, recinto custodiado por la Armada en que se hallaban atracados el Buque Escuela "Esmeralda" y el carguero "Lebu", Desde allí fue llevado al Hospital Naval donde falleció a causa de un "paro cardiorespiratorio", producto del lamentable estado físico en que se encontraba”.

La querella interpuesta el 30 de enero de 2002 por Patricia Woodward, hermana del religioso, fue dirigida en contra de los oficiales en retiro, vicealmirante Adolfo Walbaum, contralmirante Hugo Cabezas Videla, los capitanes de navío, Sergio Huidobro Justiniano, Arnt Arentsen Pettersen, Jorge Sabugo Silva, Guillermo Aldoney Hansen (llegó a integrar el cuerpo de almirantes) y los capitanes de fragata Keneth Gleiser Jo (médico que integró el cuerpo de almirantes el año 2001 como Director de Sanidad Naval) y Julio Vergara.

Se sumaron también los tenientes de Infantería de Marina Rafael Yussef Sotomayor, Guillermo Morera, Luis Rebolledo, Roberto Camus, y otros de apellidos Middleton, Rodríguez y Luna.

Además la querella fue dirigida en contra del abogado Enrique Vicente (actual Abogado Procurador Fiscal del Consejo de Defensa del Estado en la Quinta Región) y el religioso de la Universidad Católica de Valparaíso, Jorge Bosagna.

Luego que la jueza Corti sobreseyera el caso en noviembre pasado, aplicando la figura de prescripción al delito de secuestro, los abogados querellantes la acusaron por prevaricación ante la Corte Suprema, al considerar que la magistrada obvió la legislación internacional sobre derechos humanos que señala que los delitos de lesa humanidad no se pueden amnistiar y tampoco prescriben[3].

2013

Familiares exigen que la Armada entregue restos de Miguel Woodward

3 de octubre 2013: Los amigos y familiares del sacerdote católico Miguel Woodward Iribarri, quien fue torturado en el buque escuela Esmeralda y asesinado por militares de la Armada en 1973, entregaron una carta en el Palacio de La Moneda en la cual solicitan la intervención del Presidente Sebastián Piñera, con el propósito de que la Armada de Chile entregue los restos del cadáver del religioso chileno-británico[4].

Nómina de Procesados [5]

  • 1.- Víctor Valverde Steilein (capitán navío R)
  • 2.- Luis Holley de la Maza (capitán navío R)
  • 3.- José Yáñez Riveros (capitán fragata R)
  • 4.- Marcos Silva Bravo (capitán fragata R)
  • 5.- José García Reyes (suboficial R)
  • 6.- Alfredo Mondaca Salamanca (subof. R)
  • 7.- Luis Pinda Figueroa (subof. R)
  • 8.- Carlos Miño Muñoz (subof. R)
  • 9.- José Rojas Araya (subof. R)
  • 10.- Pedro Vidal Miranda (subof. R)
  • 11.- Héctor Palomino López (subof. R)
  • 12.- Guillermo Inostroza Opazo (subof. R)
  • 13.- Claudio Cerezo Valencia (subof. R)[6]

WOODWARD MURIÓ OFICIALMENTE A BORDO DE LA ESMERALDA

Articulo extraído de: icad-latinoamerica.blog/Javier Rebolledo / La Nación/25 de mayo de 2008

Así lo establece la Bitácora del Buque Escuela

La investigación de la jueza Eliana Quezada revela detalles respecto al caso del sacerdote, torturado hasta morir en dependencias de la Marina. Los documentos señalan que fue sacado del buque escuela a las 12:30 del 22 de septiembre de 1973, media hora después de su fallecimiento.

El último respiro de Miguel Woodward habría sido arriba de la Esmeralda y no camino al Hospital Naval, como aseguran los marinos que han testificado en el caso por la muerte del sacerdote anglo-chileno. Probablemente no querían que fuera un hombre de la Iglesia la primera y única víctima mortal a bordo de la "Dama Blanca". Pero el dato que así lo ratifica es la investigación judicial, realizada a partir de la propia bitácora del buque escuela.

A 34 años de la muerte del religioso, las pesquisas lograron establecer que Woodward fue sacado del buque el 22 de septiembre de 1973 a las 12:30 del día. Si a este dato se suma que el certificado de defunción señala que el deceso se produjo exactamente al mediodía, es lógico concluir que el religioso murió antes de llegar a tierra.

En 2006, y luego de que la Armada le entregara una fotocopia de la bitácora de la Esmeralda, la ministra de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, Eliana Quezada, a cargo de la investigación, citó a declarar a los dos guardiamarinas que dejaron inscrita la entrada y salida de Woodward desde el buque escuela. Se trata de los oficiales en retiro Thomas Ilich y Humberto Toro Santa María.

Consultados por la jueza respecto de si conocían el motivo de la citación, ambos respondieron afirmativamente, según dijeron, porque ya habían sido entrevistados sobre el tema por el entonces auditor general de la Armada, el contraalmirante José Antonio Galván Bernabeu, quien se acogió a retiro en diciembre de 2006. Hace dos semanas, y citado a declarar por este motivo, Galván tuvo que dar explicaciones en los tribunales sobre las diligencias realizadas.

Hace alrededor de un mes, el senador UDI Jorge Arancibia señaló mediante una carta que la investigación de la ministra era "oscura" y defendió a los procesados por el caso. Pero, pese a sus dichos que recibieron el apoyo de la bancada gremialista y le costaron una funa en el Congreso , prácticamente no quedan dudas de los aspectos fundamentales del caso Woodward. Incluso los propios procesados, en sus confesiones judiciales, echan por tierra la versión de Arancibia, como lo publicó LND hace dos semanas.

Hoy, las pesquisas buscan aclarar la única arista del caso que no está totalmente despejada: quienes y a qué hora detuvieron al sacerdote. Sólo se sabe que fue en la noche, probablemente el 20 de septiembre de 1973, en su casa del cerro Los Placeres, y que desde allí fue llevado a la Academia de Guerra, en Playa Ancha, donde sufrió torturas. En este lugar habría permanecido por lo menos tres días.

Testimonio Clave

El principal testimonio de la causa, y que confirma los apremios que recibió Woodward en ese lugar, fue el capitán (R) de Carabineros Nelson López Cofré, quien fue miembro del equipo que interrogó al religioso. Según declaró López a la justicia, Woodward fue amarrado a una silla, golpeado e interrogado durante cerca de una hora por un grupo de 10 personas, entre las que se encontraban funcionarios de la Armada y Carabineros. En su declaración, el ex policía nombró a los procesados Juan Mackay Barriga y Ricardo Riesco Cornejo, ambos marinos, y a cinco carabineros, entre ellos el sargento (R) Jorge Leiva Cordero. El policía también dijo que el equipo de torturadores había utilizado una máquina que producía corriente y, si bien aseguró que no había participado en los apremios ilegítimos más allá de uno que otro golpe, detalló minuciosamente el tipo de cable y la caja de madera utilizados, así como las secciones del cuerpo del detenido donde "los otros" ponían la corriente.

Otra declaración judicial en este caso de María Elena Gálvez Valdenegro, detenida en ese mismo recinto a partir del 18 de septiembre de 1973 da luces sobre el estado en que se hallaba Woodward en su paso por la Academia de Guerra. Gálvez dice que vio en el frontis del edificio a un hombre que los custodios identificaban como un "cura revolucionario que adiestraba universitarios en los cerros". Según su testimonio, se trataba de un hombre alto, de contextura delgada, que tenía la vista vendada, las manos atadas detrás de la espalda y estaba de pie y descalzo sobre una baldosa. Cuando perdía el equilibrio, sus carceleros lo hacían volver a su posición original a punta de violentos culatazos.

Los últimos momentos

Tampoco está claro aún el motivo por el cual Woodward fue sacado de la Academia de Guerra y llevado, en pésimas condiciones físicas, a la Esmeralda, que estaba atracada en el molo de abrigo. Cuando la camioneta que lo transportaba llegó a ese lugar, de ella bajaron dos hombres vestidos con traje azul de mezclilla, encargados de su custodia. Ahí, según declaraciones del proceso, se produjo una fuerte discusión entre el comandante del buque escuela, el capitán de navío (R) Jorge Sabugo Silva, y su segundo en el mando, Eduardo Barison Roberts. Mientras este último insistía en que Woodward no debía subir al buque escuela, debido al pésimo estado en que se encontraba y a las heridas que lo hacían sangrar profusamente, Sabugo, quien hoy está muerto, señalaba lo contrario. Finalmente, el comandante del buque impuso su jerarquía y el sacerdote fue subido a bordo.

En el proceso, sin embargo, se responsabiliza de la decisión al entonces jefe de Estado Mayor de la Primera Zona Naval, Guillermo Aldoney Hansen. Éste declaró que había recibido un llamado de Sabugo solicitándole aprobación para embarcar al detenido, y que le ordenó proceder debido a que el comandante del buque le aseguró que Woodward padecía una pulmonía.

En su declaración judicial, Barison confirma las malas condiciones en que llegó el sacerdote. Y su testimonio es refrendado por la declaración de otro detenido durante esos días en el buque escuela, Jorge Basaude Sagredo. Según este último, cuando llegó prisionero al molo de abrigo, antes de que lo subieran a la nave, vio en dicho lugar a un hombre que, luego supo, era un sacerdote que trabajaba en el sector del cerro Los Placeres. El detenido, relata, estaba casi inconsciente, aunque logró exhalar un quejido agónico, y los dedos de sus manos estaban quebrados y de un color negruzco.

El entonces marinero primero Lorenzo Felipe Rivas añade en el proceso que vio a tres o cuatro personas ajenas a la Esmeralda trasladar el cadáver de una persona, de cerca de 35 años, con una herida en la frente. Y señala que luego se enteró que se trataba de un sacerdote.

Ahora los esfuerzos de la jueza Eliana Quezada están centrados en reconstruir los momentos que precedieron a la detención del sacerdote: dónde y a qué hora fue detenido, y también si fue llevado a otro sitio antes de la Academia de Guerra. Esos hallazgos no sólo podrían dar lugar a nuevos procesamientos. También permitirían cerrar uno de los casos más controvertidos de la dictadura.

La declaración del tercer hombre de la Armada

El momento exacto de la muerte de Miguel Woodward no es la única novedad en la causa que sustancia la ministra Eliana Quezada. En abril de este año, la tercera antigüedad de la Armada, el vicealmirante Cristián Gantes Young, fue citado a declarar en la causa, debido a antecedentes que indican que él habría estado a bordo de la Esmeralda en los días en que murió Woodward. La pista principal fue una carta anónima que, a mediados de 2007, llegó simultáneamente a La Moneda, al Senado y al tribunal porteño. La misiva detalla, con un extremo grado de conocimiento, los nombres de cada uno de los altos oficiales que habrían permanecido en el buque escuela después del golpe de Estado. De todos ellos, sin duda el nombre más revelador es el de Gantes, actual director de Servicios de la Armada y el único de todos los oficiales mencionados que permanece en servicio activo.

En su declaración ante la jueza Quezada, Gantes señala que permaneció en la Esmeralda justo hasta el 11 de septiembre, día en que se dio a conocer una resolución en la cual se transbordaba personal guardiamarina del buque escuela. “En mi caso fui transbordado al destructor Blanco Encalada (…). Desde ese momento me desentendí por completo del curso de instrucción del buque escuela Esmeralda”.

Por ese entonces, Gantes estaba en pleno curso –bajo el mando del instructor de guardiamarinas Fernando Espinoza Simonetti–, y el 10 de septiembre de 1973, junto a una extensa dotación de oficiales, había llegado de vuelta del viaje anual por Europa. La Esmeralda partió a Talcahuano esa misma noche, pero se devolvió para estar el día del golpe absolutamente operativa en el molo de Valparaíso.

La declaración de Gantes también señala que para alcanzar al barco Blanco Encalada, recalado en Talcahuano, “el día 12 de septiembre de 1973 debí dirigirme vía aérea hasta la señalada ciudad, donde abordo dicha nave y me integro a su dotación alrededor del mediodía”. Más adelante, el vicealmirante relata que, una vez a bordo del Blanco Encalada, el buque se dirigió a Valparaíso, donde llegó el 17 de septiembre de 1973, para zarpar al día siguiente a la isla Juan Fernández, desde donde volvió el 22 de septiembre de 1973.

LND solicitó a la Dirección de Relaciones Públicas de la Armada la hoja de vida y la orden de trasbordo de Gantes, pero no hubo respuesta formal a este requerimiento.

El martes, el Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, una de las partes querellantes en el caso, solicitó a la jueza que llame a declarar al instructor de Gantes, Fernando Espinoza Simonetti, y a otros tripulantes del buque escuela.

Los Procesados

En abril de 2008, la ministra Eliana Quezada procesó a seis oficiales (R) de la Armada, en una resolución que, esencialmente, responde a la estructura jerárquica de la época. Cinco están encausados como autores de secuestro calificado:

  • El capitán de navío Ricardo Riesco Cornejo, quien habría sido uno de los jefes de los equipos de interrogadores –compuesto por infantes de Marina y carabineros– tanto en la Esmeralda como en la Academia de Guerra. A la cabeza del grupo se encontraba el fallecido Jorge Román. Según la declaración de Riesco, en los interrogatorios se aplicaba corriente para que los detenidos entregaran información.
  • Por sobre Riesco en la cadena de mando estaba Juan Mackay Barriga, quien era el jefe operativo, supervisaba interrogatorios y, además, rendía cuentas directamente al Servicio de Inteligencia de la Comandancia del Área Jurisdiccional de Seguridad Interior (SICAJSI).
  • Por sobre Mackay se encontraba el vicealmirante Sergio Barra von Kretschmann, jefe del SICAJSI. Barra se desempeñó más tarde en el Comando Conjunto y después llegó incluso a ser subdirector de la DINA.
  • Siguiendo la cadena de mando, el jefe de Estado Mayor de la Primera Zona Naval era el vicealmirante Guillermo Aldoney Hansen, encargado de dictar las normas a seguir al SICAJSI. Su superior y máxima jerarquía de la época era el vicealmirante Adolfo Walbaum Wieber, comandante de la Primera Zona Naval.
  • El único procesado como encubridor es el entonces teniente primero de Sanidad Carlos Costa Canessa, quien firmó el certificado de defunción de Woodward –donde señala que murió por un paro cardiorrespiratorio en la vía pública–, sin ver jamás el cuerpo del sacerdote.[7]

Referencias y Enlaces de Interés

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