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Meningitis

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Meningitis
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Presentación

Meningitis membrana inflamada.png

Meningitis es la inflamación de las meninges (leptomeninges). Las meninges son unas membranas que cubren el sistema nervioso central, es decir el cerebro y la médula espinal. Las meninges están bañadas en un líquido (líquido cefalo-raquídeo) y protegen el cerebro.

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Contenido


El 80% de las meningitis está causada por virus, entre el 15 y el 20% por bacterias, el resto está originada por intoxicaciones, hongos, medicamentos y otras enfermedades. La meningitis es poco frecuente pero potencialmente letal. Puede afectar al cerebro ocasionando inconsciencia, lesión cerebral y de otros órganos. La meningitis progresa con mucha rapidez, por lo que el diagnóstico y tratamiento precoz es importante para prevenir secuelas severas y la muerte.[1]

Causas

Meningitis Bacteriana.jpg

La inflamación de las meninges, en prácticamente todos los niños con meningitis, está causada por una infección. Los gérmenes responsables de las infecciones que pueden ocasionar meningitis, salvo muy raras excepciones, son virus o bacterias.

Las meningitis causadas por virus (meningitis virales) son las meningitis más frecuentes de la infancia. Más del 90% de estas meningitis están causadas por virus pertenecientes al grupo llamado de los enterovirus y la evolución y el pronóstico, salvo casos excepcionales, son favorables. Este tipo de meningitis suele presentarse de forma de epidemias fundamentalmente, finales de primavera y, ocasionalmente, en otoños.

Las meningitis causadas por bacterias (meningitis bacterianas) son menos frecuentes.

Las bacterias implicadas con mayor frecuencia en nuestro medio son: neumococo, meningococo (tipos B y C) y, menos, haemophilus influenzae tipo b. La meningitis bacteriana es una enfermedad extremadamente grave, de ahí los esfuerzos médicos en intentar por un lado erradicarla (por medio de vacunas incluidas en el calendario de vacuna: anti-haemophilus influenzae tipo b, y, por otro, tratarla de manera agresiva una vez adquirida. Este tipo de meningitis es más frecuente en los meses invernales.

Como reconocer la Meningitis

La presentación de la meningitis es diferente en función de que se trate de una meningitis viral o bacteriana, y también en función de la edad del niño. Hay que recordar, de todas maneras, que, en su fase inicial (las primeras horas) una meningitis es indistinguible de una infección viral sin importancia.

  • Un niño mayor con una meningitis viral suele referir dolor de cabeza intenso y presentar vómitos y fiebre, que generalmente suele ser moderada.

Si es un niño pequeño, la cefalea es sustituida por una sensación de irritabilidad (llanto continuo).

Los niños pueden estar así varios días.

  • Un niño mayor con una meningitis bacteriana presenta dolor de cabeza, vómitos y fiebre generalmente elevada. En estas primeras horas puede ser indistinguible de un proceso gripal. En pocas horas, el estado del niño empeora de manera llamativa (decaimiento, tendencia al sueño), además de persistir los síntomas iniciales. En ocasiones, aparecen manchas en la piel
  • Un niño pequeño con una meningitis bacteriana presenta, en las primeras horas síntomas que similares a los que provocan otros procesos infecciosos sin importancia: fiebre, vómitos e irritabilidad. En pocas horas, comienza a predominar el decaimiento y el niño comienza a presentar mal aspecto, apareciendo, en ocasiones, manchas en la piel.

Cómo confirmar el diagnóstico

Cuando un niño tiene una meningitis, además de la inflamación de las meninges, el líquido cefalo-raquídeo que baña las mismas también se altera. Para realizar el diagnóstico se requiere examinar el líquido cefalo-raquídeo que baña las meninges del paciente. Para conseguir una muestra de este líquido, es necesario hacer una punción lumbar. Esta punción consiste en pinchar al niño en un espacio situado entre 2 vértebras en la parte baja de la columna vertebral (columna lumbar). Así se obtiene una muestra de ese líquido, cuyo análisis confirmará o descartará la existencia de una meningitis.

El análisis de este líquido también es útil para diferenciar si un niño padece una meningitis viral o bacteriana. La decisión de realizar una punción lumbar la toma el médico tras una exploración minuciosa del niño.

Un análisis de sangre no sirve para diagnosticar una meningitis. Tiene utilidad para intentar diferenciar una meningitis viral o bacteriana, pero no para saber si un niño tiene o no una meningitis.

Qué hacer

  • Si pensamos que un niño puede tener una meningitis, debemos acudir rápidamente a un Centro de urgencia
  • No todos los niños que presenten un dolor de cabeza discreto, vómitos y fiebre deben acudir a un hospital. En la gran mayoría de las ocasiones se tratará de enfermedades banales (infecciones virales, procesos gripales,...) o enfermedades menos severas (neumonía, infección del tracto urinario,...) que pueden ser diagnosticadas por el pediatra habitual del paciente.

En cambio, si el niño presenta un deterioro del estado general (tendencia al sueño, le cuesta responder o hablar espontáneamente,...) es recomendable consultar con rapidez en un Servicio de Urgencias.

Qué es lo que no debemos hacer

  • ¿Sin consultar previamente con el pediatra, no administraremos al niño antibióticos. Si el niño presenta dolor de cabeza, vómitos y fiebre es bueno consultar, pero no administrar un antibiótico por nuestra cuenta. En el caso de que el niño padezca un proceso viral, el antibiótico no tiene ninguna utilidad y, si el niño padece una meningitis, un antibiótico por vía oral no cura jamás a un paciente y, en cambio, puede dificultar el llegar a un diagnóstico correcto.

Cómo se trata

  • Meningitis viral: un niño con una meningitis viral requiere reposo, tomar líquidos abundantes y analgésicos (ibuprofeno o paracetamol).
  • En el caso de que un niño presente cefalea muy intensa o vómitos repetidos es necesario el ingreso transitorio en el hospital para administrar líquidos y/o analgésicos intravenosos.
  • Meningitis bacteriana: el tratamiento será siempre hospitalario. El niño debe ingresar en un Hospital para ser tratado y observado. Incluso, en ocasiones, los niños requieren permanecer las primeras horas en una Unidad de Cuidados Intensivos.

Cómo prevenir

  • Vacunaciones: el desarrollo de ciertas vacunaciones ha conseguido prácticamente erradicar algunas enfermedades, no sólo algún tipo de meningitis bacteriana.

Es el caso de la vacuna anti-haemophilus influenzae tipo b (anti-Hib). Esta vacuna fue introducida hace ya años en nuestro calendario vacunal habiendo disminuido dramáticamente la incidencia de meningitis por este germen..

Desgraciadamente aún no se dispone de vacuna frente a los gérmenes que ocasionan la meningitis bacterianas frecuentes en nuestro medio: meningococo tipo B. No existe vacunación frente a los virus causantes de meningitis virales.

Ha llegado una revolucionaria vacuna para ayudar a proteger a su hijo contra la enfermedad Neumococica Invasiva. Consulte a su medico pediatra para su protección.

Contactos

  • Contacto con meningitis virales: no se requiere ninguna medida especial.
  • Contacto con meningitis bacterianas: en caso de contactos estrechos (convivientes o compañeros de aula escolar) con niños que padecen una meningitis bacteriana por meningococo (tipos B y C) o haemophilus influenzae tipo b, está indicada la administración de un antibiótico profiláctico lo antes posible (a ser posible, en las primeras 24 horas).

Esto no sucede en el caso de que la meningitis bacteriana esté causada por un neumococo.

Tras recibir el alta hospitalaria, un niño que ha padecido una meningitis bacteriana puede reincorporarse a su vida habitual (familia, colegio y amigos), sin ninguna medida especial.

Vigilancia de los niños que han contactado con un paciente con meningitis bacteriana: los niños que han contactado con una meningitis bacteriana en su escuela, jardín o su familia deben ser observados. Los niños expuestos que comiencen con un proceso febril requieren una valoración inmediata por un pediatra.

Secuelas de la Meningitis

  • Meningitis virales: son prácticamente inexistentes, y las raras excepciones se dan en los niños más pequeños. Aun en estos últimos la curación sin secuelas es la norma.
  • Meningitis bacterianas: una meningitis bacteriana no tratada es una enfermedad devastadora que conduce a la muerte o deja unas secuelas neurológicas muy graves.

Hoy en día, con una tratamiento adecuado y rápido, la mortalidad se sitúa alrededor del 4-5% de los pacientes y las secuelas observadas con mayor frecuencia son la afectación de la audición y pequeñas discapacidades intelectuales.

La Academia Americana de Pediatría recomienda que todos los niños menores de 2 años de edad reciban la vacuna antineumocócica conjugada Prevenar®. La vacuna debe aplicarse a los 2, 4, 6 y el refuerzo entre los 12 a 15 meses de edad. Si se inicia su aplicación después del año, sólo se aplica una dosis. También se les debe aplicar a los niños entre los 2 y los 5 años, en especial a los que tienen algún problema de salud que los hace estar en riesgo de adquirir el neumococo [1]

Historia de la Meningitis

Se ha sugerido que el concepto de la meningitis existió desde los días de Hipócrates, y médicos pre-Renacimiento incluyendo Avicenna. Se le atribuye a Sir Robert Whytt, el médico de Edimburgo, la descripción del término meningitis tuberculosa, en un reporte posmortem que apareció en el año 1768, aunque no se estableció en ese entonces la asociación con la tuberculosis y su microorganismo causal, sino hasta un siglo después.[2][3]

Por su parte, la meningitis epidémica parece ser un fenómeno relativamente reciente. El primer brote importante se registró en Ginebra en el año 1805. Otras epidemias reportadas en Europa y Estados Unidos se describieron poco después, mientras que el primer reporte de meningitis epidémica en África apareció en el año 1840. Las epidemias africanas resultaron mucho más frecuentes en el siglo XX, comenzando con epidemias que arrasaron con Nigeria y Ghana entre 1905–1908.

El primer reporte de una bacteria específica que cause meningitis fue hecha por el bacteriólogo australiano Anton Weichselbaum, quien en 1887 describió al Meningococcus. Los primeros reportes indicaban que la tasa bruta de mortalidad era tremendamente alta, cerca del 90%. Para 1906 se produjo un antisuero extraído de caballos, mejorado por Simon Flexner, un científico estadounidense que disminuyó marcadamente la mortalidad por la enfermedad meningocócica.

En 1944, se reportó por primera vez que la penicilina era efectiva combatiendo la meningitis. Finalmente, con la producción de la vacuna anti Haemophilus conllevó a una caída notoria en el número de casos de meningitis asociados con esa bacteria, y evidencias publicadas en el año 2002 demostraron que el tratamiento con esteroides mejoraba el pronóstico de la meningitis bacteriana.[4]

Bandera Chilena mini.png Plan de Acción W-135 en Chile

A partir del 1 de marzo comienza la vacunación de refuerzo contra la infección por W-135 para todos los niños menores de dos años que ya recibieron la primera dosis entre octubre y diciembre del 2012. Se estima que el universo de la población objetivo asciende a 283 mil niños en todo el país.

A diferencia del proceso anterior, en que se aplicó la vacuna en las salas-cuna y jardines infantiles, esta segunda dosis se administrará en los consultorios y vacunatorios privados en convenio.

La vacunación es gratuita para todos los niños del grupo objetivo, independientemente si es beneficiario de Fonasa o Isapre.

¿Por qué se coloca una segunda dosis sólo a los menores de dos años? La razón es que a esa edad el sistema inmunológico de los niños no es suficientemente maduro como para generar el nivel de anticuerpos necesario contra esta cepa de la bacteria, por lo tanto son necesarias dos dosis para darles protección suficiente contra esta enfermedad.

En el caso de los niños mayores de 2 años y menores de 5 años que ya fueron vacunados contra la W-135, esto no es necesario ya que han quedado protegidos contra la enfermedad con la vacuna que se les suministró.

100% de los niños de Chile inmunizados

La campaña de vacunación contra W-135 comenzó en octubre del año pasado 2014 para todos los niños mayores de 9 meses y menores de cinco años del país, por ser el grupo más vulnerable a la enfermedad, y se extendió hasta el 30 de junio del 2015.

A la fecha, el 100% de los niños de la población objetivo han sido inmunizados, anticipando la meta del Gobierno.

Sin embargo, esto no quiere decir que la campaña termina ahí. Por el contrario, continúa ahora en marzo, dando paso a una nueva etapa: completar la protección de los menores de 2 años, e incorporar a los niños que han cumplido o cumplirán sus 9 meses entre el 1 de enero y el 30 de junio de este año. Sólo así se cumplirá el gran objetivo inicial: que todo niño menor de 5 años quede protegido antes de este invierno.[5]

Meningococo

Síntomas y agente causante

Copyright Dennis Kunkel Microscopy, Inc. Neisseria meningitidis, bacteria que provoca la enfermedad meningocócica, aumentada 3750 veces

La bacteria Neisseria meningitidis, también llamada meningococo (o meningococos es su forma plural) es una causa importante de meningitis bacteriana y sepsis (infección del torrente sanguíneo) en Estados Unidos. Los meningococos también pueden provocar neumonía, otitis media (infección de los oídos), artritis y otras infecciones, aunque son menos usuales. De manera colectiva, a las diferentes enfermedades provocadas por N. meningitidis se les conoce como enfermedad meningocócica.

Los síntomas de la meningitis meningocócica incluyen: fiebre, dolor de cabeza, confusión y cuello rígido, que también pueden estar acompañados por náuseas, vómito y sensibilidad a la luz. Los síntomas de la bacteriemia meningocócica (o meningococcemia, infección del torrente sanguíneo) incluyen aparición repentina de fiebre y erupciones en la piel. Otras formas de la enfermedad meningocócica tienen síntomas relacionados con el órgano afectado: la otitis media produce dolor de oído; la artritis produce dolor e inflamación de las articulaciones.

La enfermedad meningocócica invasiva puede ser fatal; los sobrevivientes pueden tener lesiones permanentes, que incluyen daño cerebral, pérdida de la audición o de una extremidad.

Transmisión

Hasta un 10 a 20% de los adolescentes y adultos están colonizados por la N. meningitidis; aunque pueden no enfermarse, estas personas pueden ser portadoras de la bacteria durante semanas o meses. La bacteria se puede contagiar a otras personas por contacto directo, como besarse, o por secreciones respiratorias por toser o estornudar.

Las personas con una función anormal en el bazo tienen un mayor riesgo a desarrollar una enfermedad meningocócica grave. La infección por VIH, algunos factores genéticos y fumar cigarrillos también pueden aumentar el riesgo de la enfermedad meningocócica. Los familiares de una persona infectada también tienen mayor riesgo.

Aunque no surgen epidemias de meningococo a nivel nacional en los países desarrollados, existen riesgos para los viajeros que visitan partes del mundo donde ocurren epidemias con regularidad. La región con el riesgo más elevado de una enfermedad meningocócica epidémica es África subsahariana.

Tratamiento y cuidado

Se utilizan antibióticos para tratar la enfermedad meningocócica. Como los síntomas de la meningitis meningocócica son similares a las formas de meningitis ocasionadas por otras bacterias, los antibióticos que se utilicen inicialmente en el tratamiento pueden brindar una amplia protección, hasta que se pueda confirmar que la N. meningitidis es la causa de la infección. Después de que confirmarlo, se puede aplicar penicilina u otro agente individual correspondiente para completar el curso de tratamiento.

Complicaciones y mortalidad

La enfermedad meningocócica invasiva puede ser sumamente grave. La meningitis meningocócica, la forma más común de la enfermedad meningocócica “siempre debe verse como una emergencia médica” y requiere de hospitalización inmediata, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.

En Estados Unidos, cada año se presentan entre 1,400 y 2,800 casos de enfermedad meningocócica. La enfermedad meningocócica invasiva puede ser fatal, aun con tratamiento de antibióticos, la tasa de mortalidad se encuentra entre el 9 y 12%; hasta un 20% de los sobrevivientes de la enfermedad meningocócica invasiva tienen lesiones permanentes que incluyen daño cerebral, pérdida de la audición o de una extremidad.

Vacunas disponibles y campañas de vacunación

Cinco serogrupos (grupos de bacterias que contienen un antígeno común capaz de generar una respuesta inmunológica) son responsables de casi todas las enfermedades meningocócicas invasivas: grupos A, B, C, Y y W-135; cuatro de ellos (todos, menos el serogrupo B) están cubiertos por cada una de las vacunas meningocócicas tetravalentes utilizadas en Estados Unidos. Vacunas contra la enfermedad meningocócica del grupo B fueron autorizada en los Estados Unidos en 2014 y 2015.

Existen dos tipos principales de vacunas meningocócicas. Desde la década de 1970 se ha tenido disponible una vacuna meningocócica polisacárida. Sin embargo, de manera similar a la vacuna polisacárida contra la enfermedad neumocócica, es más eficaz en adultos y no genera la inmunidad en niños pequeños de manera uniforme.

La primera vacuna meningocócica conjugada en Estados Unidos, la MCV4 (Menactra), obtuvo autorización oficial en 2005, y una segunda, MenACWY-CRM (Menveo), obtuvo autorización oficial en 2010. Estas vacunas son las preferidas para las personas que tienen entre 2 y 55 años de edad; Menactra está aprobada para personas que tienen entre 2 y 55 años, y Menveo para personas que tienen entre 11 y 55 años (si desea saber más sobre cómo se producen estas vacunas, consulte nuestro artículo Diferentes tipos de vacunas).

Las vacunas contra meningococos del serogroup B son MenB-FHbp (Trumenba, Wyeth Pharmaceuticals, Inc.), una vacuna de tres dosis, y MenB-4C (Bexsero, Novartis Vaccine), una vacuna de dos dosis.[6]

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. Wikipedia/Meningitis
  2. The Genesis of Neuroscience By Earl A. Walker Escrito por Arthur Earl Walker
  3. Whytt R (1768). Observations on the Dropsy in the Brain. Edinburgh: J. Balfour.
  4. Dexamethasone in Adults with Bacterial Meningitis
  5. emol/Minsal presentó el "Plan de Acción W135" contra la meningitis a 500 directores de escuelas
  6. Centers for Disease Control and Prevention. Meningococcal Disease. Epidemiology and Prevention of Vaccine-Preventable Diseases. Atkinson W, Wolfe S, Hamborsky J, McIntyre L, eds. 13th ed. Washington DC: Public Health Foundation, 2015. http://www.cdc.gov/vaccines/pubs/pinkbook/downloads/mening.pdf. (593 KB). Acesado el 4 febrero 2016.
  • Fotografía Sebastián Kaulitzki

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