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Masacre de Ránquil

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6 de julio de 1934

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La Masacre de Ránquil se produjo el 6 de julio de 1934, cuando campesinos de la Provincia de Malleco (Chile) se sublevaron en contra de los abusos de sus patrones, provocando una revuelta de proporciones insospechadas.

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La revuelta tiene su base en las míseras condiciones de vida que llevaban los campesinos y los obreros del sector. Estas condiciones eran en cierto sentido similares a las que se llevaban en las plantas salitreras del norte chileno, donde los trabajadores se encontraban sujetos a la total autoridad de su empleador. El pago no se realizaba en dinero si no en fichas, que a su vez sólo se podían cobrar en las pulperías del empleador. El principal efecto de la represión en Ránquil, fue postergar indefinidamente el estudio de la Ley de Sindicalización Campesina, que recién había sido promulgada a fines de 1960.

Los orígenes de la rebelión son múltiples según han circulado en diversas fuentes historiográficas, por una parte, el masivo plan de Colonización impulsado por el Gobierno de Chile entre 1881-1914 por la instalación de 15 mil colonos extranjeros (Alemanes, Franceses, Suizos, Bohemios, etc.) lo que tuvo como consecuencia la disminución drástica del territorio Mapuche y su patrimonio en zonas pehuenche, wenteche, nagche, huilliche y lafkenche, los que presionados por la continua enajenación de tierras por parte del Estado de Chile se convirtieron en empobrecidos agricultores como ocurrió en zonas como Lonquimay y Altos del Bio Bio.

Otro de los argumentos, se encuentra en las condiciones de semi-esclavitud, que llevaban los campesinos en su mayoría Pewenche del sector. Estas condiciones eran en cierto sentido similares a las que se llevaban en las plantas salitreras del norte de Chile, donde los trabajadores se encontraban sujetos a la total autoridad de su empleador. El pago no se realizaba en dinero si no que en fichas, que a su vez sólo se podían cobrar en las pulperías de propiedad del empleador.

Además, desde fines del siglo XIX se había provocado graves condiciones a las comunidades mapuches, antiguas propietarias de la zona, que habían sido expulsados de sus tierras históricas, por ser estas distribuidas entre colonos extranjeros. La decisión de una empresa, la Sociedad Puelma Tupper de exigir el desalojo de los “ocupantes” o “usurpadores” de las tierras que le habían sido asignadas por el gobierno. Esto produjo la disputa entre las comunidades y el gobierno. Pese a que se llevaron conversaciones entre las partes, fuerzas de Carabineros de Chile empezó a hostigar a los ocupantes.

Ante este escenario se generó un levantamiento de los campesinos mapuches en el territorio Pewenche, y por su parte se levantaba una protesta de los trabajadores de los lavaderos de oro de Lonquimay. Estos se alzaron en contra del patrón de la pulpería por los tratos abusivos. Ante esta situación el gobierno del presidente Arturo Alessandri Palma envió un cuerpo de Carabineros y de fuerzas militares a la zona, que atacó la rebelión y en vez de disolver las acciones de protesta provocó la unión de los obreros, los campesinos y las comunidades mapuches asumiendo varios grupos las armas para defenderse, que tuvo como respuesta el envió de un regimiento entero de policías y militares atacando cerca del Fundo Ranquil el día 6 de julio de 1934 asesinando a cerca de quinientas personas.

El lider, Juan Leiva Tapia

Se agregó que los colonos del vecino fundo Ranquil estaban también sufriendo enormes penurias -dado que disponían de muy poca tierra y por el impacto de la gran depresión y las pésimas condiciones climáticas- con lo que estaban todas las variables para una sublevación campesina, la que fue acordada por el Sindicato Agrícola de Lonquimay el 26 de junio.[1]

El jefe de la sublevación fue Juan Leiva Tapia, quien había apoyado a Juan Esteban Montero en 1931 afiliándose luego al Partido Comunista. En esta calidad había sido relegado por Arturo Alessandri Palma a Melinka, en 1933, luego de haber obtenido éste facultades extraordinarias del Congreso. Y en mayo de 1934 había sido candidato a diputado por el PC en una elección complementaria por Laja, Mulchén y Angol.

Leiva arengó a los sublevados señalándoles que su levantamiento era parte de un movimiento insurreccional, a nivel nacional, destinado a “establecer un régimen proletario, antiburgués, de dominio colectivo sobre los bienes de producción, empezando por la tierra”[2]. El levantamiento contó con el apoyo del PC, de acuerdo a Luis Corvalán [3] y Andrew Barnard[4], y al reconocimiento del secretario general comunista de entonces, Carlos Contreras Labarca, en un informe suyo a la Internacional Comunista[5].

La rebelión fue muy violenta, fruto del hambre y la desesperación; produciendo la muerte de 10 personas, entre ellos dos[6] o tres carabineros[7]. Entendiendo que se preparaba una represión inmisericorde, el diputado Huenchullán le solicitó “clemencia” a Arturo Alessandri Palma y que “se sirva suspender las órdenes impartidas dando un tiempo prudencial a esta gente revoltosa para que se rinda” y “pido también que se arbitren los medios para que un ministro de la Corte de Apelaciones de Temuco se aboque al conocimiento de estos hechos, para que la justicia tranquila determine quiénes son los culpables de lo que ha ocurrido; para que en seguida se apliquen las sanciones a quienes corresponda; pero que no se persiga con carabineros y ametralladoras a los colonos que son hombres honrados”. Tan sensata era la petición, que incluso el más “duro” y anticomunista de los diputados conservadores de entonces, Ricardo Boizard, señaló inmediatamente: “Muy lógica la petición de Su Señoría”[8] .

Sin embargo, el ministro del Interior, Luis Salas Romo, desmereció la preocupación expresada en la Cámara: “Se ha pedido que el ministro del Interior tome medidas a fin de que los carabineros que intervienen en esos sucesos aseguren y den garantías de las vidas de las personas que detengan. Los carabineros desempeñan una alta función pública, y nunca han sido asesinos”[9]. Aunque precisamente, todo indica que Alessandri envió al propio director de Carabineros, general Humberto Arriagada Valdivieso, a sofocar la revuelta con la máxima brutalidad, dando lugar a una espantosa masacre de centenares de personas.[10]

Más de medio millar de asesinados

La masacre de Ranquil.jpg

Avanzado ya el invierno, en junio de 1934, la desesperación, el hambre, el frío y el odio, dieron paso a la revuelta. Varios miles de campesinos y mapuche, armados de viejos fusiles y escopetas, asaltaron las pulperías y bodegas de los latifundios cercanos, y asumieron posiciones de enfrentamiento. El 29 de junio de 1934, el diario La Nación titulaba "Armados Avanzan sobre Lonquimay" y el decano patronal de la prensa nacional, El Mercurio, titulaba cuatro días más tarde: "Se acentúa la gravedad de los sucesos del sur", en clara alusión al avance de los campesinos alzados en armas por su dignidad.

El historiador Ricardo Donoso, desde su particular visión política, dice de ello en su libro ‘Alessandri, Agitador y Demoledor’: "Un grupo de inquilinos del Fundo Ranquil, levantados en armas, abandonaron sus tierras y en una semana se desparramaron en una extensión de 150 kilómetros, pasando a cuchillo a pulperos, mayordomos y propietarios que intentaron oponérseles". El gobierno movilizó para sofocar la rebelión a tropas policiales desde Temuko, Victoria, Mulchén y Santa Bárbara, con el apoyo de aviones de la Fuerza Aérea.

En piquetes de 20 carabineros, las fuerzas represivas se internaron en la zona, en una primera etapa de poca eficacia, pero que más tarde con el apoyo de 100 policías venidos desde Santiago al mando del propio Director General de Carabineros, Humberto Arriagada Valdivieso, endurecieron su accionar represivo, cometiendo toda clase de abusos. En una maniobra de arrinconamiento de los rebeldes, que desde el lado sur eran atacados por las tropas al mando del Comandante Délano Soruco y por el norte, desde Mulchén, bajo el mando del propio Arriagada, enfrentaron acciones sumarias y muchos fueron pasados por las armas a pesar de haberse rendido ante las fuerzas militares.

A principios de julio, un grupo rebelde seguía manteniéndose fuerte en los cerros de Llanquen. Los que sobrevivieron a los fusilamientos indiscriminados fueron apresados o huyeron hacia la cordillera, abandonando a sus familias. Las mujeres que se quedaron en los improvisados campamentos fueron violadas y erradicadas para siempre con sus hijos de la zona. El gobierno los acusó de "bandoleros y subversivos", justificando de ese modo la brutal represión desatada contra ellos. Según el Senador Pradenas, -parlamentario por Temuco en aquella época- resultaron detenidos 500 personas, de las cuales sólo 23 llegaron a la capital de la provincia de Cautín, ciudad en la que se inició el proceso judicial. Sobre el destino de las personas detenidas que no llegaron al juicio, no existe una versión oficial y se les da por muertos, que se vienen a sumar a los que cayeron durante los enfrentamientos registrados en la montaña.

Muchos de los que sobrevivieron, chilenos y mapuche, tras duras jornadas escapando por la cordillera, terminaron dispersos en estancias o en los huertos de Neuken y Río Negro donde rehicieron sus vidas, luego de cruzar hacia el Puelmapu tras padecer indescriptibles fatigas y penalidades. Al final, tal como ocurrió muchas veces en la agitada vida política del Chile de los años ’20 y ’30, el olvido y las infaltables leyes de amnistía terminaron por echarle tierra a la masacre, olvidándose de ello una sociedad entera... tal como antes, tal como después.

Fuentes y Enlaces de Interés

  • Reportaje publicado en el Periódico Mapuche Azkintuwe, Julio de 2004. Pág. 7.
  1. ver Gonzalo Vial, Historia de Chile (1891-1973). Volumen V, De la República Socialista al Frente Popular (1931-1938). Edit. Zig-Zag, 2001; pp. 369-72
  2. Vial; p. 372
  3. De lo vivido y lo peleado. Memorias, LOM, 1997; p. 27
  4. The chilean communist party, 1922-1947, tesis inédita, University of London, 1977; pp. 143-5
  5. Ver Olga Ulianova y Alfredo Riquelme Segovia, Chile en los archivos soviéticos 1922-1991. Tomo 2, Komintern y Chile 1931-1935, LOM, 2009; pp. 420-42
  6. Boletín de la Cámara de Diputados; 2 de julio de 1934
  7. Vial, ibid, p. 373
  8. Boletín de la Cámara; 2-7-1934
  9. Boletín citado
  10. elclarin.cl/Primeros-detenidos-desaparecidos-en-chile-La Masacre de Ranquil

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