° ¡Llegamos a 28.900.477 millones de visitas gracias a ustedes!

Los Zarpazos del Puma

De WikicharliE
Saltar a: navegación, buscar
Logo LIBROS Y NOVELAS WikicharliE.jpg

Extracto

WikicharliE Patrimonio de Chile

Contenido

Capítulo 1: El hombre del golpe

  • - Usted es el hombre, mi general -dijo

el coronel con tono solemne, al mismo tiempo que detenía la marcha y rubricaba sus palabras con un asentimiento de cabeza.

  • - No, no puede ser, contestó el general Sergio Arellano Stark.
  • - ¿Por qué no, mi general?, insistió el coronel.
  • - Usted lo sabe tan bien como yo... ¿Cómo voy a pasar por encima de 18

generales más antiguos que yo? Usted sabe lo que eso significa para el Ejército - replicó el general Arellano.

  • - Sí, lo sé. Pero el hecho es que nosotros estamos con usted, mi general,

insistió el coronel. El general Sergio Arellano Stark era "el hom bre" del golpe militar, al promediar el invierno de 1973, para los que complotaban en el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada, pese a que prácticamente no t enía mando de una gran tropa. Estaba a cargo del Comando de Tropas de Peñalolén; en el sector oriente de la capital chilena . que incluía Telecomunicaciones y Aviación militar. Pero su innato don de liderazgo, sumado a sus conocimientos de la política local, su anticomunismo y sus contactos con el Partido Democrat acristiano (había sido edecán militar del Presidente Eduardo Frei), lo habían llevado a dirigir la iniciativa golpista que se movía sigilosamente en cuarteles y academias uniformadas. Después del fallido "tanquetazo" del 29 de junio de 1973, los complotadores lograron un biombo autorizado por el Alto Mando para justificar sus encuentros y acciones: el "Comité de los Quince", un grupo de trabajo formado por cinco altos oficiales de cada rama que debían estudiar la situación y proponer soluciones al Ejecutivo. No todos los generales y almir antes participaron del secreto. Pero el general Arellano no dio puntada sin hilo. Se encargó del "Plan Campana", cuyo objetivo era averiguar la capacidad de fuego de los cordones industriales y proponer la fórmula para anular el peligro. Y para ello debió tomar contacto con los oficiales de la Academia de Guerra del Ejército. De la zona céntrica no se preocuparon: el peritaje balístico ordenado por el general Augusto Lutz, director del Servicio de Inteligencia, indicaba con claridad qué tipo de armamento y desde dónde se había disparado contra los militar es en la intentona golpista del 29 de junio.

Los complotados creyeron estar en serio peligro, a fines de agosto, tras la dimisión del general Carlos Prats a la comandancia en jefe del Ejército . Porque en la primera reunión con su sucesor, el general Augusto Pinochet, le escucharon decir con abierto enojo que "lo que han hecho a mi general Prats se lavará con sangre de generales" y, acto seguido, les pidió sus renuncias. Los generales Arellano, Palacios y Vi veros no entregaron sus renuncias por escrito. Y, al paso de las horas, te mieron que todo se fuera por la borda si Pinochet los destituía. El general Arellano decidió, entonces, que había llegado la hora. Encargó a su hijo abogado - del mismo nombre- que se contactará con el hijo del Contralor General de la Repúblic a, Héctor Humeres, y lograra un aviso inmediato si el decreto de destitución llegaba a la Contraloría, así como procurar que detuviera el proceso de "toma de razón".

El tenso fin de semana debió culminar con el "vamos" al golpe militar el lunes 27 de agosto para entrar en acción el miércoles 29 . Los generales Arellano, Palacios, Nuño y Viveros afinaron todos los detalles: los profesores de la Academia de Guerra traspasarían la or den a los comandantes de unidades. Se esperaba contar con gran parte del Ejército y la totalidad de la Armada y la Fuerza Aérea. Por Carabineros, el general Yovane aseguraba que podría neutralizar las fuerzas en pro del gobierno. Pero el propio general Pinochet se encargó de desarticular el movimiento. Ese mismo día lunes 27 se reunió con el al to mando militar y -sorpresivamente- cambió su discurso: en lugar de insistir en las renuncias, habló de estrechar filas dentro del Ejército y con las otras ramas armadas... y planteó la posibilidad de una "intervención militar" si las circunstancias lo hacían necesario. ¿Qué hacer? ¿Era fiable o no el general Pinochet?.. Hasta entonces, "todos creíamos que Pinochet se oponía al golpe", recuerda el general Nicanor Díaz Estrada, uno de los principales gestores del complot por parte de la Fuerza Aérea. Federico Willoughby, participante del complot por el grupo de civiles del movimiento militarizado de extrema derec ha "Patria y Libertad" (vocero del gobierno militar tras el golpe), explicó así lo sucedido:

  • - Pinochet era un hombre de mucha confianza para Allende...

¡Si lo nombró comandante en jefe! Hay una mistificación en torno a la personalidad del general Pinochet que lo pudiera hacer aparecer como un traidor, en el sentido de que es un hombre que cambia demasiado rápidamente de una posición a otra. Mi explicación, por lo que yo conozco, es que él es ciento por ciento militar, un hombre que entra a los quince años al Ejército, es decir, lleva casi sesenta años en la institución, y tiene que mantenerse dentro del Ejército para avanzar y para subir, siguiendo las corrientes de la época, siguiendo las opiniones predominantes, porque el que no lo hace así, se va, es expulsado por el sistema. Entonces, si hay que ser católico, es católico; si hay que ser masón, es masón; si hay que cuadrarse antes los políticos, se le cuadra a los políticos, si es Fidel Castro, se le cuadra a Fidel Castro. Por eso no lo ha hecho solamente Pinochet, lo han hecho todos los que permanecen en las instituciones uniformadas, siempre. El que ha sido siempre el más leal colaborador de su jefe.

Entonces, claro, era el hombre de mayor confianza para el general Prats. A su turno también puede sucederle. Lo que pasa es que Pinochet no le soltó prenda a nadie. Fue absolutamente cauteloso y desconfiado.

Igualmente cauteloso y desconfiado , el general Arellano discutió largamente el asunto con los otros conjurados. Toda la Armada, toda la Fuerza Aérea, la mayor parte del Ejército y buena parte de Carabineros parecían asegurar el triunfo.

Obviamente se minimizaban los costos si se lograba que el comandante en jefe del Ejército encabezara la acción, dada la prusiana formación castrense. Decidieron que Pinochet sacaría la misma cuenta. El día clave para el general Arellano fue el sábado 8 de septiembre. Ya el golpe tenía su día "H". No podía ser más allá del 19 de septiembre, para no tener que rendirle honores al Presidente Allende en la Parada Militar y... evitar el peligro de ser detenidos todos juntos si el complot se hubiera filtrado. No podía ser en día lunes, porque los mínimos preparativos en la víspera -domingo- darían motivo de alerta. Sí, debía ser un martes. ¡Que sea el martes 11!

Willoughby señala: "Efectivamente, circuló la especie de que el general Sergio Arellano Stark visitó al general Pinochet el día sábado 8 de septiembre para señalarle que si él no iba, se iba a quedar abajo no más. Así fue. Para todos los efectos prácticos, Arellano, es cier to, era el hombre que representaba estos sentimientos dentro del Ejército, era la voz cantante del desencanto". Y el general Díaz Estrada, casi diecis éis años después, en su departamento de la comuna de Providencia, recordó:

  • - Ya estábamos a punto y nadie había hablado con Pinochet. Yo había estado

hablando solamente con Arellano. El sábado 8, por la mañana, le insistí: "Y bueno, ¿cuándo van a hablar con Pinochet?" Me respondió: "Esta tarde voy a ir a su casa". Como el almirante Carvajal estaba en Viña y volvía con noticias esa noche, le dije a Arellano: "Juntémonos en la casa de Carvajal a las nueve y media" Arellano no llegó a la reunión. Recuer do que le comenté a Carvajal: "Deben haberlo tomado preso después de hablar con Pinochet". Porque jugábamos con fuego, no sabíamos cómo iba a reaccionar Pinochet. Y sigue Díaz Estrada:

  • - Me despedí a Carvajal a las once y media de la noche. Tomé mi auto y me

dirigí hacia la salida de la Quinta Normal, por calle Santo Domingo. Justo voy doblando cuando aparece el general Are llano, caminando, muy elegante:

  • - ¿De dónde viene, general? -le preguntó Díaz Estrada.
  • - De un matrimonio -contestó Arellano, muy tranquilo.
  • - ¿Habló con el general Pinochet? -insistió Díaz Estrada.
  • - No, no hablé -dijo, lacónicamente Arellano.
  • - Y, entonces, ¿qué viene a hacer aquí? Alzó su voz ronca el general de la

FACH, molesto consigo mismo por haber temido que Arellano estuviese preso. La versión de Díaz Estrada agrega que dos capitanes de navío - que habían salido de la reunión, se acercaron y les insinuaron seguir hablando en la casa de uno de ellos para evitar tan peligrosa discusión en plena calle. "El general Arellano no se atrevió a hablar con Pinochet", asegura Díaz Estrada. Pero el general Arellano tiene otra versión. Ese sábado 8, tras informar a otros generales de Ejército, llegó a la casa del General Pinochet alrededor de las 20,30 horas: "Su reacción fue una mezcla de sorpresa y molestia. Al tomar conciencia de que sólo se requería su adhesión a una decisión ya tomada, pareció abrumado". Y cuando Arellano le dijo que el comandante en jefe de la Fuerza Aérea estaba esperando su llamado telefónico, Pinochet "pidió unos minutos, asegurando que luego lo haría. Por ahora necesitaba reflexionar". En ese momento conforma la clave de la posterior defensa del general Arellano: el momento en que revela a su comandante en jefe que la acción golpista está en la recta final y le ofrece su conducción. El hecho es que el general Leigh no recibió llamada alguna ese día. Y cuando ya tenía escrita la proclama del golpe, decidió ir a la casa de Pinochet, como a las cinco de la tarde del domingo 9, interrumpiendo la fiesta de cumpleaños de la pequeña Jacqueline. Su recuerdo de esa conversación indica que Pinochet efectivamente había hablado con Arellano:

  • - Estaba en una posición muy tranquila, me escuchó el planteamiento en el

sentido que no le veíamos vuelta al asunto. "¿Qué piensas hacer tú? Porque lo que es nosotros, no damos más. Creo que estamos ya en un punto en que, si no actuamos, el país va al caos", le dije.

  • - ¿Y qué le contestó el general Pinochet?
  • - Me dijo: "¿Tú has pensado en que esto nos puede costar la vida a nosotros y a

muchos más?". Lo he pensado, respondí. La reunión fue interrumpida por la llegada de los enviados del almirante José Toribio Merino: los almirantes Carvaj al, Huidobro y el comandante González. Traían el breve texto manuscrito que sellaría el golpe. Leigh firmó de inmediato. Pinochet vaciló. "Si esto se filtra, puede sernos de graves consecuencias", dijo Pinochet, según lo recuerda Leigh.

  • - Pinochet dudó unos instantes y el general Leigh lo empujó diciéndole:

"Decídase, mi general, firme". Pinochet fue a su escritorio, abrió un cajón, sacó lapicera y un timbre. Y finalmente firmó -recuerda - Díaz Estrada.

A partir de ese momento, la alerta roja in visible comenzó a ulular sin descanso. A treinta y seis horas del golpe militar, el general Augusto Pinochet pasaba a formar parte del complot. Si algo le sucedía, sería reemplazado por el general Oscar Bonilla.

Uno de los primeros acuerdos fue poner a salvo a las familias para el caso de que algo fallara. Cada uno decidiría su lugar más seguro. El general Pinochet eligió la Escuela de Alta Montaña. A una hora no determinada del lunes 10, Lucía Hiriart de Pinochet y sus hijos menores llegaron al recinto militar comandado por el coronel Renato Cantuarias Grandón. ¿Qué razón le dio ella para justificar la presencia de la familia del comandante en jefe? ¿Qué necesitaban un descanso ante la tensa situación de la capital? Lo que estaba claro es que ella no podía hablarle del golpe inminente porque el coronel Cantuarias estaba catalogado como "no fiable" por los computados. ¿Por qué eligió Pinochet la Escuela de Alta Montaña y al coronel Cantuarias como el "lugar seguro" para su familia? Una respuesta la da su primo, el ex ministro Orlando Cantuarias, quien ocupó la cartera de Minería durante la Administraci ón Allende: "Mi primo era un caballero, muy correcto, leal y noble. Y no tengo duda que, si el golpe hubiera fracasado, él se habría jugado por sacar de Chile a la esposa y a los hijos de Pinochet. No me cabe duda alguna que los habría puesto al otro lado de la frontera, que está a tan pocos kilómetros". Otra explicación, dada en fuentes castrenses , fue más dura: "Pinochet, dirigió el golpe desde Peñalolén, donde disponía de helic ópteros para llegar rápidamente a la Escuela de Alta Montaña. Si el gol pe fracasaba, podía escapar por esa vía y cruzar la cordillera. Incluso más. Si lo decidía a tiempo, podía usar al coronel Cantuarias -conocido como proclive a la Unidad Popular- para iniciar desde allí la ofensiva contra los insurgentes y tratar de salvar la situación, manteniéndose en el poder castrense".

La versión de lo que realmente ocurrió en la Escuela de Alta Montaña quedó sepultada junto con el acribillado cuerpo del coronel Cantuarias antes de que terminara ese mes de septiembre. Quince años después, Willoughby respondió al periodista Sergio Marras:

  • - ¿Hubo resistencia en el Ejército?
  • - Que yo sepa, no. Entiendo que hubo lugares donde no se acataron las órdenes

y de inmediato tomaron medidas discip linarias con esa gente. Precisamente donde se había ido la familia Pinochet, en el Regimiento Guardia Vieja, en Los Andes, murió el comandante Cantuarias. Allá pasó la señora Lucía con los niños el día 11 de septiembre.

  • - ¿Se resistió el comandante?
  • . No sé detalles, pero Canuarias murió.

El general Díaz Estrada dijo: "Al coronel que estaba a cargo de la Escuela de Alta Montaña -justamente donde se refugió la señora de Pinochet para el día 11- lo trajeron preso al día siguiente a la Escuela Militar y le dejaron un revólver sobre la mesa para que se suicidara.

  • - ¿No lo fusilaron?
  • - No, se suicidó.

¿Qué sucedió realmente? Orlando Cantuarias vio a su primo poco antes de morir y recuerda, con emoción, el encuentro: Después del 18 de septiembre de 1973, yo andaba escondido en operaciones de desmantelamiento del aparato del Partido Radi cal. Un día se me ocurrió que ya no me buscaban y volví a mi casa. Ese mismo día llegaron a buscarme. Registraron todo. El oficial de Carabi neros, luego de dirigir el allanamiento y no encontrar nada anormal, me dijo que desgraciadamente me tenía que llevar a la Escuela Militar porque tenía instrucciones. "Cuando estaba en la Escuela, me hicieron pasar a una oficina y, de repente, bajó Renato, con uniforme de campaña, y con el pañuelo de color fuerte que usaban. Me dijo: "Compadre, ¿qué está haciendo a esta hora aquí?" Respondí: ¡Qué se yo, pues, compadre, me hicieron venir acá" Y él me dijo: ¿Qué va a decir mi tía? Me va a matar si sabe". "Yo lo vi normal. O quizás el perturbado era yo. ¿Qué si estaba armado? No lo recuerdo. Llamó a un teniente y le ordenó...

  • Podía dar órdenes?
  • - Sí, todo parecía normal. Era algo así como ayudante del Estado Mayor.

Después lo he pensado mejor y creo que era un sutil prisionero. Lo tenían ahí a buen recaudo, sin mando de tropa. El hecho es que llamó al teniente que era su ayudante, de apellido Allende, y le ordenó que tomara un jeep y me fuera a dejar a la casa con escolta. Al despedirse me di jo: "No le vaya a decir nada a mi tía, compadre, porque ¡qué va a decir!... Él quería mucho a mi mamá. "A las dos y tanto de la mañana me fueron a dejar a la casa. Y poco después me vi obligado a entrar a la embajada de Suecia, de la que salí luego. Tres o cuatro días después de lo ocurrido en la Escuela Militar, supe que mi primo se había suicidado. Nada más. Nunca averigüé nada más.

  • - ¿Y le parece posible el suicidio?
  • - No. Era muy católico y muy vital. Algui

en me dijo, como explicación oficial, que había operado un tribunal de honor, tribunal que había estimado que al no cumplir la orden de bombardear a los obreros de la Minera Andina, lo que correspondía era la degradación o el suicidio. Pero estoy convencido de que, de una u otra manera, lo mataron...

El teniente coronel Olagier Benavente, en cambio, supo -en el Regimiento Talca- que el coronel Cantuarias fue castigado por no llegar a tiempo con sus tropas a Santiago. En el curso de una exhaustiva investigación, el periodista Ignacio González estableció que el movimiento de tropas de Los Andes el lunes 10 de septiembre "se había originado en una orden impartida des de Santiago: debían dirigirse a la capital un batallón del regimiento Andino, parte de la Escuela de Montaña y un regimiento de San Felipe" No hay más datos fidedignos al respecto. Sobre el coronel Cantuarias no puede hablarse con su familia directa. La sola mención hecha por el general Díaz Estrada en 1988 le significó la indignada visita de la viuda y la hija, exigiendo que se retractara. Y es que la viuda -María Antonieta Bernal Cantuarias, prima a su vez del fallecido coronel- volvió a casarse con un alto oficial de Ejército. La hija también tuvo contrajo matrimonio con otro oficial y el hijo también lo es, ambos del Ejército.

El ex ministro Cantuarias lo recuer da como "un hombre buena persona, cordial, muy alegre. Amaba la vida. Tenía una gran afición por la lectura, lo que lo hacía distinto a otros militares. Mi padre, que era profesor de Historia, tenía una gran biblioteca y recuerdo a Renato leyendo mucho. Aseguraba que "no era un hombre de Izquierda ni mucho menos. Si se daba cuenta de la necesidad del cambio, del progreso, de que mejorara la condición de los sectores desposeídos, pero sin afectar el marco de la sociedad en que estaba inserto como militar. Y tenía un respeto irrestricto - en eso era tan dogmático como en la religión católica que profesaba por la voluntad popular. Por eso se sentía cercano a Schneider y a Prats. Ambos lo habían distinguido con su amistad, tanto como parecía distinguirlo Pinochet hasta el golpe militar". Lo vi muchas veces durante el gobierno de la Unida Popular. Iba a verlo al regimiento de Los Andes "Guardia Vieja", donde era segundo comandante, y él venía a verme a mí. Luego fue comandante de la Escuela de Alta Montaña, cerca de Portillo. Sé que cuando fue allá el Presidente Allende, Renato, le dijo: "Presidente, bienvenido, aquí tiene el mando y, desde este momento, la responsabilidad por su seguridad está a mi cargo, a los miembros de su escolta les tengo preparado todo, con las mejores atenciones, afuera. Porque a mi regimiento no entran". Le molestaba la guardia presidencial personal de los GAP, así como sé que le molestaba que no fuéramos capaces de terminar con el problema del desabastecimiento de productos esenciales recordó, el ex ministro Cantuarias. De lo sucedido al coronel Cantuarias supo también el mayor Fernando Reveco Valenzuela -quien actuó como presidente del consejo de guerra en el Regimiento Calama- cuando lo sometieron a la primera sesión de interrogatorio.

  • - Dijeron que era un traidor a la patria.. Lo mismo que al mayor Iván Lavanderos

Lataste, quien fue mi compañero de curso y dicen que se suicidó en la Academia de Guerra del Ejército. En la primera sesión que tuvo conmigo el "polaco" Rodríguez, me amenazó diciendo: "Ya se han matado dos, Cantuarias y Lavanderos".

  • - ¿Se suicidó Lavanderos?
  • - No creo en su suicidio. Era soltero, hijo único de madre viuda, sin ninguna

tendencia a la depresión. Dicen que tenía a un grupo preso, que se le ablandó el corazón y lo dejó frente a una embajada. Y después, algo ocurrió en la Academia de Guerra: lo obligaron a pegarse un tiro o lo mataron. Otra versión asegura que el mayor Lavanderos Lataste fue fusilado en el Estadio Nacional, al igual que otro centenar de prisioneros. Respecto de la acción que le costó la vida, se aclara que "decidió evitar la muerte de 41 uruguayos y los entregó al embajador de Suecia en Chile".

Capítulo 2: ¿De qué guerra me habla, mi general?

La noticia de la extraña muerte del coronel Cantuarias se esparció rápidamente por cuarteles y casinos. En el Regimiento Talca, el comandante Efraín Jaña Girón recuerda que "alguien me dijo que se había suicidado en la Escuela de Alta Montaña. Conociendo a Cantuarias, me parec ió muy raro. Porque era tan vital, tan correcto, un militar a la antigua. Pe ro reconozco que en esos días estaba con tanto trabajo que no hice nada por averiguar más". El segundo comandante del Regimiento Ta lca, teniente coronel Olagier Benavente, asegura que "todos sabíamos que lo habían matado. Porque no puede ser que, estando detenido en la Escuela Militar y declarando en su proceso, pida permiso para ir al baño y se suicide, se dispare. Todos sabíamos que un militar detenido no puede estar armado.. ¿El proceso? Supimos que no llegó a tiempo cuando le ordenaron trasladar tropas de la Escuela de Alta Montaña. Y se decía que era uno de los coroneles leales al general Prats, por eso lo enjuiciaron". El teniente coronel Benavente, quien ac tuaba como fiscal militar, tenía muy presente el caso Cantuarias el domingo 30 de octubre de 1973 cuando el helicóptero militar Puma aterrizó y llegó al Regimiento Talca el general Sergio Arellano Stark y su comitiva. Así lo recordó:

  • - La caravana del general Arellano llegó un domingo sin aviso previo. Me

llamaron por teléfono a la casa y partí de inmediato. Yo vivía muy cerca. Me extrañó todo desde el principio, por que el general Arellano llegó con una protección militar inusitada, todos de ca scos y ametralladoras en mano. De hecho, cuando llegué a la oficina de la comandancia, él estaba instalado ahí y su guardia no me permitió entrar. Como había tantos vericuetos, me metí por otra sala y entré no más... El teniente coronel Benavente ev oca la escena con claridad:

  • - Estaba el general Arellano usando el teléfono directo, el que no pasaba por la

compañía, hablando a Concepción. Cuando colgó, me preguntó que problemas tenía en Talca. Yo le respondía que, afortunadamente, no teníamos problemas. El insistió en saber cuáles eran los casos más difíciles entre los presos políticos. Yo le dije que ninguno en ese moment o, porque una semana antes habíamos fusilado al intendente Castro en el regimiento".

  • - ¿En qué calidad actuaba?
  • - Me dijo que venía con amplias atribuci

ones del comandante en jefe del Ejército, como delegado de él.

  • - ¿Conocía a algunos de los integrantes de su comitiva?
  • - Sí, conocía al menos a dos de los que andaban con él. Marcelo Moren Brito

había sido teniente mío en Cauquenes y tenía un historial de locuras, porque era muy exaltado. Estaba también Antonio Pa lomo, piloto del helicóptero y también subteniente mío en Cauquenes. Un muy buen muchacho. Entre tanto, el comandante del Regimi ento Talca estaba en la oficina de la Intendencia. Ahí lo llamó el teniente coronel Benavente para decirle que el general Arellano quería verlo de inmediato.

  • - Tomé mi jeep y llegué al Regimiento en un par de minutos. El general Arellano

me recibió en el Casino de Oficiales. De pie en el salón, con un vaso en una mano y en la otra una metralleta. Omitió el saludo de rigor observado entre caballeros y hombres de armas. Se limitó, en forma tajante, a preguntarme el número de bajas registradas en mi jurisdicción. El comandante Efraín Jaña recuerda que se sintió sorprendido y ofendido en su doble calidad de Comandante de Regimiento y anfitrión. Y le respondió:

  • - Mi general, la guarnición de Talca sin novedad.
  • - ¿Cómo que sin novedad? ¿Cuántas bajas?

-inquirió- con molestia Arellano.

  • No hay bajas ni procesos en curso, mi general. El único problema que tuvimos, y que pudo haberse evitado con órdenes oportunas, ya fue resuelto. El ex Intendente fue procesado y fusilado - respondió el comandante Jaña.
  • - ¡Acaso no sabe que estamos en guerra!-

dijo el general Arellano, alzando la voz.

  • - No sé de qué guerra me habla, mi general -contestó- Jaña, masticando las palabras. "Yo podía hablarle así, porque él había sido al

umno mío. Yo actué, en el Estado Mayor, como profesor de Inteligencia de los agregados militares. Palacios, Lagos, Alvarez, Benavides y Arellano fueron mis al umnos. Además, Arellano me escribía desde España llamándome "mi querido amigo". Así que cuando lo vi en el casino de mi Regimiento, arrogante y frío, no pude evitar contestarle en tono golpeado". "Le dije que para nosotros era un orgullo que en Talca todo estuviera normal. Le conté que cuando Inteligencia del regimiento me informó que era posible que la cosecha fuera quemada por campesinos descontentos, había ido en mi jeep, sin armas y sólo con el conductor, a entrevistarme con mil 200 campesinos. Que todo se había aclarado y ellos terminaron apoyando mi gestión como autoridad local. Y que lo mismo hice con los obreros en una reunión en el Estadio Municipal. Le dijo que yo entendía que la Junta Militar necesitaba que el máximo de gente se plegara activamente al apoyo de la nueva gestión gubernamental".

  • - Y este bando, ¡qué significaba este bando!.interrumpió el general Arellano.

El comandante Jaña miró el papel que Arellano lanzó sobre la mesa y se lo explicó: "Era un bando en que yo llamaba a la ciudad de Talca al reencuentro, a reconciliarnos, en que pedía que nos olvidáramos de posiciones antagónicas., que el pueblo se uniera a sus Fuerzas Armadas para así mantener la paz interna. El general Arellano me rechazó la explicación. Estaba muy enojado. Después lo entendí: yo estaba llamando a la amist ad cívico militar en un momento que no calzaba con los planes superiores, justo cuando se buscaba exacerbar la furia militar contra la Izquierda usando el llamado Plan Zeta. Pero Talca no calzaba con el plan. Estaba todo tranquilo, justo cuando se requerían muchos presos y procesados para acusarlos por el Plan Zeta". El comandante Jaña recuerda que, finalmente, le dijo al general Arellano que el coronel von Chrimar había revisado todo lo obrado en Talca y había rendido informe al general Washington Carrasco, je fe de la División, quien había mostrado su total conformidad: "No quería escuchar. Estaba muy molesto." Le ordenó que esperara en una sala próxima a la Comandancia. Y se reunió con otros oficiales del regimiento: "Yo esperé con un estado anímico especial, tranquilo por haber cumplido con mis deberes y preocupado por la actitud del general Arellano". "Una hora después me comunicó que en su calidad de Delegado del Comandante en Jefe del Ejército y de la Junta de G obierno, yo debería entregar el mando para continuar mis servicios en el Estado Mayor del Ejército".

  • - Tómese el tiempo necesario para este efecto - dijo finalmente Arellano.
  • - A primera hora entregaré el mando

- respondió el comandante Jaña y de inmediato hizo el saludo militar de rigor, dándose la media vuelta. El general Arellano comunicó al teni ente coronel Benavente que debía asumir transitoriamente el mando del Regimient o y se fue tras firmar el siguiente documento, con carácter de "Reservado".

RESERVADO

Ejército de Chile.

Comando de Tropas del Ejército.

Delegado Junta Militar de Gobierno.

Talca, 30 de septiembre de 1973

ORDEN N° 1 DEL DELEGADO DE LA JUNTA MILITAR DE GOBIERNO Y DEL COMANDANTE EN JEFE DEL EJÉRCITO CONSIDERANDO:

  • 1- Que el Intendente de Talca y Com

andante del Regimiento de Montaña N° 16 "Talca", TCL. EFRAIN JAÑA GIRON no ha dado debido cumplimiento a lo dispuesto por la Junta Militar de Gobierno en Jefe del Ejército.

  • 2- Que los allanamientos a partir del

11.IX.973, se efectuaron con retraso y no con la intensidad que el caso aconsejaba.

  • 3- Que no se cumplió la orden del Cdte

. En Jefe de la III D.E., transmitida el martes 11.IX.973 por el Jefe del Estado Mayor, CRL., LUCIANO DIAZ MAIRA, de nombrar Director del Hospital Regional al CAP. De Sanidad CARLOS VALVERDE VILDOSOLA en vez del Dr. Alberto Contre ras Garrido de filiación comunista, el cual se mantuvo en funciones hasta el jueves 13.IX.973, fecha en que se nombró al CAP. De Sanidad de Carabineros CARLOS CAPONASSI.

  • 4- Que se mantuvo en sus puestos a los Jefes de Servicio de la Unidad Popular

hasta el jueves 13.IX.973, con todos los problemas que ello significaba y proporcionándoles la oportunidad de destruir documentación comprometedora y de cometer todo tipo de irregularidades. Todo ello sin considerar el peligro a que pudo haberse sometido el regimiento ante la reacción desfavorable de la población civil si hubiera sido incitada por los Jefes de Servicio de la UP que se mantuvieron en sus puestos los días 11, 12 y 13 IX. 973.

  • 5- Que no se cumplió la orden de detener al ex Intendente de la Provincia GERMAN CASTRO, de filiación socialista,

impartida telefónicamente por el Cdte.

En Jefe de la III D:E. General de Brigada WASHINGTON CARRASCO FERNANDEZ, el martes 11.IX.973 a las 08.30 horas, ya que en vez de enviar en forma inmediata una patrulla a cargo de un Oficial, le avisó telefónicamente al interesado que se presentara al Regimiento en calidad de detenido, lo que aprovechó para fugarse, organizar una guerrilla y asaltar el retén de Carabineros de Paso Nevado el mismo día a las 12.30 horas, ocasionando heridas graves al Cabo ORLANDO DEL C. ESPINOZA FAUNDEZ, quien falleció posteriormente. Que la comunicación a la Prefectura de Carabineros para que cumpliera la orden de detención llegó tarde ya que GERMAN CASTRO, debidamente advertido por la llamada telefónica antes mencionada,se había fugado de la Intendencia.

ORDENO:

  • 1. -Relévase con fecha 30 de septiembre de 1973 de su cargo al Intendente de la

Provincia de Talca y Comandante del Regimiento de Montaña n° 16 "Talca" al TCL. EFRAIN JAÑA GIRON.

  • 2. EL TCL. OLAGIER BENAVENTE BUSTOS pasará a desempeñarse , a partir de esta fecha y en forma interina, como Intendente de la Provincia de Talca y Comandante del Regimiento de Montaña N° 16 "Talca".
  • 3- El TCL. EFRAIN JAÑA GIRON se presentará al Jefe de Estado Mayor general

del Ejército, General de División don ORLANDO URBINA HERRERA, el lunes 1° de Octubre de 1973.

SERGIO ARELLANO STARK ,GDB Oficial Delegado del Presidente Junta de Gobierno y Cdte. En Jefe del Ejto. DISTRIBUCIÓN:

  • 1. - Sr. Presidente de la J:M. de Gobierno.
  • 2. - Sr. Jefe del Estado Mayor General del Ejército.
  • 3. - Sr. Cdte en Jefe de la III D.E.
  • 4. - TCL. Efraín Jaña Girón.
  • 5. - TCL Olagier Benavente Bustos
  • 6. - GDB. Sergio Arellano Stark.

La copia del comandante Jaña Girón nunca llegó a sus manos. Casi 16 años después, revisamos juntos los cargos y escuché sus descargos, evocando el contexto de esos días entre el golpe militar de 1973 y la visita inspectiva del general Arellano que puso brusco fin a su impecable carrera militar.

  • - ¿Se efectuaron realmente los allanamientos con retraso y sin la intensidad que el caso aconsejaba?

Coronel Efraín Jaña Girón

El coronel Efraín Jaña Girón, recuerda que el general Sergio Arellano Stark lo saludó fríamente: "Se limitó, en forma tajante, a preguntarme el número de bajas registradas en mi jurisdicción". De ahí en adelante, la confusión fue en aumento. El coronel Jaña, experto de Inteligencia Militar, le aseguró a Arellano que Talca estaba en calma, que ya se había reunido con campesinos y obreros, que estaba promoviendo la buena relación cívico—militar. Y el general Arellano le hablaba de guerra y del recién descubierto "Plan Zeta" .

Resultado: "El general Arellano me comunicó que, en su calidad de Delegado del Comandante en Jefe del Ejército y de la Junta de Gobierno, yo debería entregar el mando para continuar mis servicios en el Estado Mayor del Ejército", recordó el coronel Jaña. El documento que relevó del mando al coronel Jaña, con carácter de "reservado", es el único que se conservó con la firma del general Sergio Arellano en su calidad de Oficial Delegado. Y el coronel Jaña partió a Santiago, fue luego arrestado y sometido a un consejo de guerra que presidió el propio general Arellano, ya en calidad de Juez Militar de Santiago y de comandante en jefe de la Segunda División de Ejército. Acusado de "incumplimiento de deberes militares", se condenó al coronel Jaña a tres años de presidio.

18 de octubre de 1973

El general Sergio Arellano Stark llegó a Antofagasta el 18 de octubre de 1973, alrededor de las diez de la mañana. Y se fue el día siguiente, muy temprano, sin tener la menor idea de lo que había pasado. Así se lo dijo al ministro Juan Guzmán, reiterando la misma versión que había sostenido por años. Tampoco tuvo idea de lo que pasó ese día en Antofagasta el general Joaquín Lagos Osorio, comandante en jefe de la Primera División de Ejército. Sólo se enteró al día siguiente, muy temprano.

¿Cómo es posible que dos generales del organizado y disciplinado Ejército chileno no se enteraran, estando en la ciudad, de la masacre de catorce prisioneros políticos?

Hay que ordenar la historia para entenderla. La víspera, desde Copiapó, el general Arellano llamó por teléfono al general Lagos. Ya estaba en su zona jurisdiccional. "Me pedía permiso para entrar en mi zona jurisdiccional, pues venía en helicóptero por orden del Comandante en Jefe del Ejército, a uniformar criterios sobre la administración de justicia", aseguró Lagos. No le contó que venía investido con el rango especial de Oficial Delegado, un cargo que entre los militares era calificado como "la droga heroica" —según dice Lagos—porque implica una acusación y una intervención: el Comandante en Jefe interviene por medio de un Oficial Delegado cuando un jefe militar no cumple debidamente su cometido. ¿Cómo era la relación entre el general de división Lagos y el general de brigada Arellano? Hay dos versiones en este punto. El general Arellano sostuvo, ante el juez, que Lagos le tenía "antipatía". Y su defensa planteó, en el proceso, que dicha antipatía era más bien envidia porque "un general menos antiguo obtuvo, sin buscarlos, nombramientos a los que él desembozadamente aspiraba". El general Lagos, en cambio, sostiene que era una buena relación, sellada por los años en que fueron vecinos de casa en la Escuela Militar y sus hijos se hicieron muy amigos. Una buena relación entre "camaradas de armas" que explicaba la ayuda que le prestó a Arellano para ingresar a la Academia de Guerra y luego, en Estados Unidos, hasta le reservó una casa cuando éste fue a hacer un curso en Fort Leaven—worth.

El hecho cierto —reconocido por Arellano—es que Lagos fue su anfitrión en Antofagasta. Lo invitó a alojar en su casa, lo acogió en la intimidad de su familia, pudiendo haberlo dejado en la casa de huéspedes o en el mejor hotel de la ciudad. —Cuando me llamó, dijo que necesitaba alojamiento para unas diez personas. Le contesté que descendiera en el regimiento "Esmeralda" y que él tendría alojamiento en mi casa. Y al preguntarle con quién más venía, mencionó —entre otros—al teniente coronel Sergio Arredondo, quien había sido mi segundo comandante en el regimiento "Coraceros". Le dije, entonces, que Arredondo debía alojarse en mi casa también —relató el general Lagos.

Así, Lagos ordenó a su ayudante y a su jefe de relaciones públicas que hicieran los preparativos para recibir a la delegación encabezada por el general Arellano. Y esa misma mañana del 17 de octubre, Lagos recibió una llamada del general Óscar Bonilla, ministro del Interior, diciéndole que se contactara con el Colegio de Abogados de la ciudad, que sería conveniente que esa institución asumiera la defensa de los prisioneros políticos en los consejos de guerra. De ahí que, al mediodía, estuvieran seis profesionales presididos por José Luis Cromez.

Tras los saludos, Lagos buscó especificar la misión del general visitante para ayudarlo en su cometido: "Me repitió que traía la orden del general Pinochet de uniformar criterios sobre la administración de justicia y me pareció que eso encajaba con la petición que, el día anterior, me había hecho el general Bonilla". No le mostró el documento que lo designaba Oficial Delegado. El general Arellano agregó otra petición: quería reunirse con todo el personal de la guarnición militar para tratar el tema de la debida conducta en un momento tan crucial para el país. La reunión se efectuó esa misma mañana en la Escuela de Unidades Mecanizadas.

¿Qué dijo a los uniformados? El teniente coronel Arredondo declaró que, en Antofagasta, el general Arellano profundizó en el tema relativo "a la calidad del enemigo que teníamos al frente, la proliferación de armas que había en el país y el clima político que, en definitiva, provocó la revolución". El recuerdo del general Lagos fue más benévolo: "Centró su exposición sobre la conducta del personal, la que debía ser ejemplar, evitando todo abuso de poder". Tras el almuerzo —donde se comentó la situación de Santiago, además de los asuntos personales—el general Lagos se fue a su nueva oficina en la Intendencia y el general Arellano partió a la comandancia. Allí trabajó, con la asesoría del comandante Herrera Aracena, a quien sí le mostró el documento oficial que lo investía del poder de Oficial Delegado.

—Me exhibió un documento, que no leí, y me manifestó que, desde ese instante, él pasaba a tener el mando de toda la situación relativa a procesos y consejos de guerra, en calidad de Delegado de la Junta de Gobierno y del Comandante en Jefe del Ejército, títulos que lo convertían en una autoridad superior al general Lagos —declaró el teniente coronel Herrera Aracena. — ¿Consultó al general Lagos respecto de la mayor jerarquía con que venía investido el general Arellano? —Guardé prudencial silencio. — ¿Por qué? —Porque, dentro de la institución, un principio importantísimo es no efectuar murmuraciones cuando no se tiene facultades para intervenir en un hecho.

Enfundado en su traje de combate, con armas al cinto, el general Arellano intimidó al auditor de justicia Herrera Aracena con su sola presencia y sus voces de mando: "Como hombre de Derecho, en tiempos normales la situación era inaceptable. Pero no olvidemos que en esa época incluso la legislación era creada por simples bandos".

En la Intendencia, entretanto, a media tarde, el general Lagos recibió la noticia de que el general Pinochet estaba por llegar a Antofagasta, en una escala técnica del avión que lo llevaba desde Santiago a Iquique. Ordenó que se avisara a todos los jefes máximos de las otras instituciones armadas y al general Arellano. Así fue como, a las 18.30 horas, estaban todos listos en el hangar del aeropuerto para rendir honores al Presidente de la Junta Militar de Gobierno.

— ¿Y qué le pasa al general Arellano que está allá, tan lejos? —preguntó un general a Lagos. —¡Bah, no me había dado cuenta! —respondió Lagos, observando que Arellano y su comitiva estaban en la pista, a varios metros de distancia. — ¿Y a qué vino? —inquirió otro alto oficial. —Misión oficial encargada por el Comandante en Jefe. Hay que uniformar criterios en los consejos de guerra —explicó Lagos. Llegó el general Pinochet y su esposa, Lucía Hiriart, quien se quedaría en la ciudad para ver a sus nietos. Tras los saludos de rigor, el general Lagos le informó "que Antofagasta estaba en la más absoluta calma". Y le comentó de lo dispuesto por el Ministro del Interior, para garantizar la debida defensa de los procesados. El general Pinochet estaba de buen humor y, en un momento de la charla, llamó al teniente coronel Sergio Arredondo para darle personalmente la buena noticia. Lo había designado director de la Escuela de Caballería, un premio mayor para el comandante equitador.

No está establecida, en el proceso, la hora exacta en que el general Pinochet siguió viaje hacia Iquique. Sabemos que ya anochecía y que el general Lagos le dijo al general Arellano algo así como "vayámonos a la casa en mi auto". El comandante Arredondo, entonces, preguntó si podía quedarse con el automóvil que se le había asignado a Arellano por ese día. "Claro que sí. ¡Y dale mis saludos a tu hermano!", le contestó el general Lagos, suponiendo que iría con su familia para festejar su nombramiento. En el trayecto del aeropuerto a la casa, cruzando la ciudad, el general Arellano se extrañó por la forma de conducir del chofer, respetando todas las señales de tránsito. "Me dijo que eso era una estupidez, que había que saltarse las señalizaciones y que los escoltas abrieran paso. Le contesté que me parecía algo innecesario y, más aún, una prepotencia. Ni siquiera se justificaba por razones de seguridad ya que, en Antofagasta, vivíamos un clima de paz".

- ¿Qué sucedió después en la casa? El general Lagos recuerda haberle preguntado por su evaluación tras examinar los procesos: "Me contestó que nada de importancia había y que, al día siguiente, conversaríamos respecto a detalles que ya había hablado con el auditor". Se recibió también la llamada del comandante Arredondo, disculpándose porque no vendría a comer: "Pensé que se quedaría con su hermano". Y casi al terminar la comida, el general Arellano se preguntó en voz alta qué sería de su gente: "Demostró preocupación y yo le ofrecí llevarlo al Hotel Antofagasta. Pero después no volvió a mencionar el asunto". Se dieron las buenas noches y se retiraron a dormir.

Al día siguiente, 19 de octubre de 1973, muy temprano, se sirvió el desayuno en los dormitorios respectivos. Y poco después de las ocho de la mañana, cuando se alistaban para ir al regimiento "Esmeralda", donde el helicóptero esperaba para seguir viaje a Calama, llegó el comandante Marcos Herrera Aracena —auditor militar—"a sacarle unas firmas al general Arellano. Según me informó el mismo general Arellano, eran por el trabajo efectuado el día anterior", recordó Lagos.

Partió el helicóptero y el general Lagos, al llegar a su oficina en la Intendencia, se enteró de lo ocurrido. — ¿Qué vamos a hacer ahora, mi general? —preguntó el mayor Manuel Matta, encargado de relaciones públicas, con el rostro desencajado. — ¿Hacer de qué?... —Pero..., ¿cómo? ¿Acaso no sabe, mi general, lo que ocurrió anoche? — ¿De qué está hablando? —De veras, mi general.... ¿no lo sabe? —No, ¡no sé de qué me está hablando!... ¡Dígalo de una vez por todas, mayor! Así recordaba el general Lagos el breve diálogo que anticipó la tragedia. "Sólo entonces me informó que, en la noche, la comitiva del general Arellano había sacado del lugar de detención a catorce detenidos que estaban en proceso, los había llevado a la Quebrada del Way y los habían muerto a todos con ráfagas de metralleta y fusiles de repetición. Después habían trasladado los cadáveres a la morgue del Hospital de Antofagasta y como ésta era pequeña y no cabían todos los cuerpos, la mayoría estaba afuera. Los cuerpos estaban despedazados, con más o menos cuarenta tiros cada uno y, en esos momentos, así permanecían al sol y a la vista de todos cuantos pasaban por ahí".

La confusión fue total. ¿Qué había pasado, de qué se trataba? Todavía estaba el general Lagos tratando de entender, cuando le pasaron la llamada urgente de su esposa. "Me pedía explicaciones porque, frente a la casa, tenía a más de veinte mujeres llorando a gritos, que pedían la razón de la muerte de sus esposos, hijos o hermanos y le rogaban que intercediera para que les entregaran los cadáveres", recordó Lagos.

—Fue un momento terrible. Yo estaba atendiendo a Lucía Hiriart, la señora del general Pinochet, cuando entró el ordenanza y me pidió salir por algo urgente. Salí hasta la puerta de calle para ver qué quería el grupo de mujeres. Las escuché sin poder creer lo que estaba oyendo. Las calmé como pude y entré a la casa. Tomé un teléfono y llamé a Joaquín. Fue realmente espantoso —me aseguró Margarita Gude de Lagos. Nada le comentó la esposa del general Lagos a la esposa del general Pinochet. Disimuló como mejor pudo. No está en las reglas del ghetto militar que las mujeres comenten asuntos de servicio, más aún si sus palabras pueden afectar a sus maridos.

En su oficina de la Intendencia, el general Lagos estaba furioso y estupefacto a la vez. Así lo confirmó su ayudante, el entonces capitán Juan Emilio Zanzani Tapia, ante el juez: "Cuando llegué a la Intendencia, el general Lagos estaba fumando como una chimenea y, muy molesto, me dijo: 'Mire lo que ha pasado. ¿Usted supo que fusilaron a numerosas personas en Antofagasta y que esto me lo hizo Arellano? Muchas personas están llorando en mi casa y mi señora me avisa de esta situación'. Ante lo ocurrido, el general Lagos citó a toda la gente, oficiales y civiles que trabajaban en la Intendencia. En el transcurso del día, supe que los cadáveres habían sido trasladados a la morgue. Yo nunca vi los cuerpos de los fusilados". El estado de confusión del general Lagos fue de tal magnitud que ni se le ocurrió volver a llamar a Calama. Quizás estaba operando el mismo estado emocional de desconcierto que dominaba, en Copiapó, al coronel Óscar Haag, quien aún no le contaba a su superior directo la masacre de trece prisioneros fuera de todo procedimiento legal de tiempo de guerra. Haag, al menos, sabía que lo ocurrido era responsabilidad del Oficial Delegado del Comandante en Jefe del Ejército y Presidente de la Junta de Gobierno. Lagos no sabía del poder extraordinario que detentaba Arellano y lo primero que se le ocurrió fue denunciarlo al general Pinochet. —Intenté varias veces hablar con el general Pinochet, pero se encontraba viajando entre Iquique y Arica —explicó el general Lagos. Entre llamados y órdenes, el comandante en jefe de la Primera División decidió que encararía al general Arellano al día siguiente, a su regreso de Calama, y que denunciaría lo ocurrido al general Pinochet también al día siguiente, cuando pasara por Antofagasta de regreso a la capital. Por ahora debía averiguar qué había ocurrido exactamente y debía responder la demanda de las familias de las víctimas. Ese día 19 de octubre quedó marcado a fuego en su memoria. —Mi general, la directiva del Colegio de Abogados está aquí y quiere verlo con urgencia —le comunicó el capitán Zanzani. Ahí estaban los mismos abogados con los que había pactado colaboración dos días antes. "Les expliqué que recién me había enterado de lo sucedido, que todo se había hecho a mis espaldas, que yo no había citado a consejo de guerra y que no había firmado ninguna sentencia de muerte. Les dije que les agradecía su cooperación y que tal vez sería la última vez que los vería, porque iba a renunciar al Ejército —al día siguiente, ante el Comandante en Jefe—por lo ocurrido", recordó Lagos. Siguieron las órdenes del general Lagos. Que el capellán de la cárcel hable con las familias de las víctimas. Que los médicos "armen" como puedan los cuerpos y los entreguen en urnas selladas a las familias. Que se presenten de inmediato todos los comandantes de unidades de la guarnición... A la reunión llegaron los comandantes citados de urgencia: el coronel Sergio Cartagena, jefe del Estado Mayor; el coronel Adrián Ortiz, director de la Escuela de Unidades Mecanizadas; el teniente coronel Enrique Valdés, comandante de la Unidad de Artillería; el teniente coronel Lagos Fortín, comandante de la Unidad de Infantería; el teniente coronel Victorino Gallegos, comandante de la Unidad de Telecomunicaciones; y el teniente coronel Juan Bianchi, comandante de la Unidad de Logística. ¿Qué sucedió en esa reunión? El relato del general Lagos es el siguiente: "Mi primera pregunta hacia ellos fue si tenían conocimiento de lo que había sucedido la noche recién pasada. Todos guardaron silencio. A continuación pregunté quién había facilitado vehículos para transportar a los detenidos a la Quebrada del Way y, después, trasladar los cadáveres a la morgue. El coronel Adrián Ortiz, director de la Escuela de Unidades Mecanizadas, me contestó que él. Le pregunté por orden de quién. Ya no me contestó. Les dije que era yo quien respondía por lo que se hacía en mi zona, que sólo con mi autorización podían moverse vehículos, sobre todo para ser empleados en tareas como esa".

Estaba furioso el general Joaquín Lagos: "Les enrostré su total carencia de lealtad y agregué que no tomaba medidas porque, al día siguiente, dejaría mi cargo a disposición del Comandante en Jefe, quien regresaba de Iquique a Santiago. Todos, en forma unánime, me pidieron que no lo hiciera, dada la situación que vivía el país. Pero les dije que no podía aceptar el atropello de que había sido objeto, que no podía aceptar estos crímenes que enlodaban al Ejército y al país, sin respeto alguno por las normas legales vigentes". ¿A qué se debió el silencio de los comandantes? El general Lagos comprendió, tiempo después, que "se debió al estupor. No entendieron mi pregunta porque todos estaban convencidos de que yo estaba al tanto de todo, de que conocía los resultados de la misión del general Arellano. Así que ni ellos entendían qué me pasaba y yo, furioso, no entendía qué había pasado. ¡Imagínese mi estado de ánimo! ¡Un general de la República había sido mi huésped por pocas horas y, a mis espaldas, había ordenado el asesinato de catorce prisioneros, prisioneros que en su mayoría se habían entregado voluntariamente, confiando en mí. Prisioneros por los cuales yo debía responder, de acuerdo a la Convención de Ginebra!"

Las víctimas de Antofagasta no pasaron a ser detenidos—desaparecidos. Sus cuerpos fueron entregados a las familias. Esta situación de excepción se explica por la reacción del general Joaquín Lagos, quien no sabía de la especial investidura de Oficial Delegado que detentaba el general Arellano, no recibió instrucciones para el entierro clandestino de los cadáveres y, por tanto, ordenó entregarlos a las familias.

Ya sabemos que el general Lagos decidió, ese mismo 19 de octubre de 1973, renunciar al Ejército. Pero ese día seguía siendo tanto el comandante en jefe de la Primera División como el Intendente de Antofagasta y actuó como tal. Decidió, por ejemplo, que había que mentir para encubrir lo ocurrido delante de la ciudadanía. Tuvo que mentir, dijo, para conservar su "ascendiente sobre la ciudadanía". Ordenó que se publicaran dos noticias, dando cuenta de sólo siete "ejecutados". En la primera, publicada por El Mercurio de Antofagasta, se informó de la ejecución de Mario Silva, Eugenio Ruiz-Tagle, Washington Muñoz y Miguel Manríquez, ejecuciones "ordenadas por la Junta Militar de Gobierno a fin de acelerar el proceso de depuración marxista y de centrar los esfuerzos en la recuperación nacional". Titular de esa noticia: "Planeaban asesinatos en masa en Antofagasta". La segunda publicación, tres días después, también en El Mercurio de Antofagasta, se tituló "Ejecutados tres extremistas". Y el texto daba cuenta del fusilamiento de Luis Alaniz, Danilo Moreno y Guillermo Cuello "por resolución de la Honorable Junta de Gobierno". Razón de las ejecuciones: estar "comprometidos en activismo político y conspiración terrorista" Nada se dijo públicamente acerca de las otras siete víctimas.

Las víctimas de la Caravana de la Muerte en Antofagasta:

  • Luis Eduardo Alaniz Álvarez, 23 años, estudiante de Periodismo de la Universidad del Norte, militante del Partido Socialista. Se entregó voluntariamente a las autoridades militares en la ciudad de Arica al saber que era requerido por un bando militar en Antofagasta. Fue trasladado, a comienzos de octubre de 1973, a la cárcel de Antofagasta. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.
  • Mario Arqueros Silva, 45 años, gobernador de Tocopilla, militante del Partido Comunista. Arrestado en su casa cuatro días después del golpe militar. Primero estuvo en la cárcel de Tocopilla y de ahí fue llevado a la de Antofagasta, cuatro días antes de su asesinato. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.
  • Dinator Ávila Rocco, 32 años, empleado de la estatal Sociedad Química y Minera de Chile (Soquimich), militante del Partido Socialista. Detenido a fines de septiembre en la localidad de María Elena, trasladado luego a la comisaría de Tocopilla y luego a la cárcel de Antofagasta. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.
  • Guillermo Cuello Álvarez, 30 años, funcionario de la estatal Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), militante del Partido Socialista. Se presentó voluntariamente, dos días después del golpe militar, en la comisaría de Antofagasta y de allí fue llevado a la cárcel. Dos prisioneros declararon ante el juez que vieron a Cuello ser bajado en andas al salir de la cárcel, ya que le habían fracturado la columna durante las torturas. El oficial que dirigió los tormentos era el mayor Patricio Ferrer (SIM). Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.
  • Marco Felipe de la Vega Rivera, 46 años, casado, tres hijos, ingeniero, alcalde de Tocopilla, militante del Partido Comunista. Detenido en su casa cuatro días después del golpe militar. Desde la cárcel de Tocopilla fue llevado a la de Antofagasta, cuatro días antes de su asesinato. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.
  • Norton Flores Antivilo, 25 años, asistente social de la estatal Sociedad Química y Minera de Chile (Soquimich) en la localidad de María Elena, militante del Partido Socialista. Detenido en su casa el 1º de octubre de 1973, trasladado a Tocopilla y de ahí a la cárcel de Antofagasta. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.
  • Darío Godoy Mansilla, 18 años, estudiante de enseñanza media, militante del Partido Socialista. Detenido en su casa, en Tocopilla, y luego trasladado a la cárcel de Antofagasta. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.
  • José García Berríos, 66 años, trabajador marítimo y dirigente sindical. Militante del Partido Comunista. Detenido en Tocopilla al día siguiente del golpe militar. De la comisaría de esa ciudad fue trasladado a la cárcel de Antofagasta. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.
  • Miguel Manríquez Díaz, 24 años, casado, un hijo, profesor, empleado de la estatal empresa de cementos Inacesa, militante del Partido Socialista. Detenido en su casa dos semanas después del golpe militar, llevado primero al cuartel de Investigaciones y de ahí a la cárcel de la ciudad. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.
  • Danilo Moreno Acevedo, 28 años, chófer de la estatal Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), dirigente sindical, militante del Partido Socialista. Se presentó voluntariamente, el 8 de octubre de 1973, al ser llamado por un bando militar. Estuvo una semana incomunicado en el cuartel de Investigaciones y de ahí fue llevado a la cárcel de Antofagasta. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.
  • Washington Muñoz Donoso, 35 años, interventor estatal de la Compañía de Cervecerías Unidas (CCU) Antofagasta. Detenido en su casa y recluido en la cárcel de la ciudad. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.
  • Eugenio Ruiz-Tagle Orrego, 26 años, casado, una hija, ingeniero, gerente de la estatal industria Inacesa, militante del MAPU. Se presentó voluntariamente en la Intendencia de Antofagasta, al día siguiente del golpe militar, al ser requerido por bando militar. Por once días estuvo detenido en la Base Aérea de Cerro Moreno, donde fue torturado, y de ahí lo trasladaron a la cárcel de la ciudad. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.
  • Mario Silva Iriarte, 38 años, casado, cinco hijos, abogado, gerente de la estatal Corporación de Fomento de la Producción (Corfo—Norte), ex concejal de Chañaral, secretario regional del Partido Socialista. Viajó especialmente desde Santiago para presentarse ante las nuevas autoridades de Antofagasta, al día siguiente del golpe militar. Su voluntaria presentación se efectuó en la Intendencia de la ciudad. Y luego, desde la Base Aérea de Cerro Moreno, fue llevado a la cárcel. Varios testimonios de ex prisioneros coinciden en señalar que, por ser muy jóvenes, buscaron su consejo. Él estaba muy tranquilo, dicen, convencido de que se haría justicia y que —a lo más—serían relegados por pocos meses a un lugar alejado. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.
  • Alexis Valenzuela Flores, 29 años, empleado de la Sociedad Química y Minera de Chile (Soquimich), presidente del sindicato, dirigente de la Central Única de Trabajadores (CUT) de la zona, regidor de Tocopilla, militante del Partido Comunista. Fue detenido una semana después del golpe militar, en su casa de Tocopilla. De la cárcel de esa ciudad fue llevado a la de Antofagasta el 15 de octubre, cuatro días antes de su asesinato. Durante toda su detención estuvo incomunicado. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.

Los certificados de defunción que se entregaron fueron iguales para los catorce asesinados: Fecha: 19 de octubre de 1973 Hora: 01.30 horas Causa de muerte: Anemia aguda, lesiones debidas a proyectil.

Temuco. Las otras nueve víctimas de la Caravana de la Muerte.

La Caravana de la Muerte llegó al Regimiento de Infantería Tucapel de Temuco en el atardecer del 2 de octubre de 1973 y allí pernoctaron esa noche, también lo hicieron la noche del 3 y 4 de octubre, días en que fueron asesinados nueve prisioneros políticos en la ciudad, crimen que en forma lógica tienen que ser de responsabilidad de la Caravana de la Muerte, ya que estaban en la región como representantes de Pinochet con la única misión de pasar por sobre los mandos regionales, matando a los prisioneros de estos, los que eran de sus responsabilidades, para así y de esa forma imponer violentamente una nueva línea de acción que de allí en adelante asesinaría sin considerar tratados internacionales de respeto a los derechos humanos ni códigos de justicia militar. Por lo tanto, resulta evidente que estando siendo controlada la zona por un delegado de Pinochet que en ese momento era el único que decidía quien moría en el lugar donde él y su comitiva llegaban, sea él el principal responsable, junto a su comitiva, de la muerte de los cuatro ejecutados en el Regimiento Tucapel, de los dos en la Base Aérea de Maquehue, un desaparecido en la Base N°3 de Helicópteros de la FACH, un desaparecido en la cárcel local y uno en el regimiento.

El 2 de octubre fueron ejecutadas cuatro personas en el Regimiento Tucapel de Temuco. Las autoridades militares publicaron que estas muertes fueron debido a un intento de fuga de dos de los prisioneros y agresión a los centinelas de parte de los otros dos. Lo que fue imposible, dado que los cuatro ejecutados se encontraban privados de libertad en un recinto militar fuertemente custodiado y porque los detenidos se encontraban en un deteriorado estado físico, producto de las torturas aplicadas en ese lugar de detención. Por lo cual, la Comisión Rettig tuvo la convicción de que José Ortigosa , Daniel Mateluna, Pedro Ríos y Guido Troncoso fueron ejecutados por agentes del Estado, quienes les privaron de su derecho a la vida al margen de toda legalidad.

Más adelante, a través del Bando Nº 9 del 5 de octubre de l973, la Comandancia de Guarnición de Temuco, informó a la ciudadanía que "ante el intento de fuga planificado por Alejandro Flores Rivera en complicidad con Hernán Henríquez Aravena, detenidos en el Cuartel del Grupo Nº 3 de Helicópteros y en connivencia con individuos que desde el exterior trataron de ayudarlos, fueron eliminados por la Guardia. Agregando que los sujetos externos huyeron sin obtenerse bajas y que los elementos extremistas habían sido enterrados. Testigos de los hechos han declarado que ambos prisioneros políticos estaban en malas condiciones físicas producto de las torturas recibidas y que en la noche del día 2 de octubre fueron sacados de ese recinto por efectivos de la Fuerza Aérea, siendo ésta la última vez que se les vio con vida. Sus certificados de defunción señalan como fecha de muerte el 2 de octubre de l973. Sus cuerpos no fueron entregados a sus familiares, por lo que Alejandro Flores Rivera y Hernán Henríquez Aravena son detenidos desaparecidos hasta el día de hoy.

El 3 de octubre, a las 23 horas, Dixon Retamal Cornejo, estudiante universitario, fue detenido por efectivos de la de la Fuerza Aérea de Chile de Temuco, quienes irrumpieron violentamente en la casa-pensión donde alojaba, entrando en su pieza y deteniéndolo, para luego ser trasladado a la Base N°3 de Helicópteros de la FACH, donde desapareció, perdiéndose todo rastro de él hasta hoy. Omar Venturelli fue detenido el 25 de septiembre de 1973, en el Regimiento Tucapel de Temuco, en donde se presentó voluntariamente, luego que fuera requerido por la radio Cautín a presentarse en dicha unidad. Al día siguiente fue trasladado a la Cárcel Pública de esa ciudad, desde donde desapareció el 4 de octubre de 1973. Tanto la autoridad militar como Gendarmería reconocen su arresto, asegurando que fue puesto en libertad en la tarde del 3 de octubre de 1973.

El día 6 de septiembre de 1973, Rubén Morales Jara, fue detenido en su domicilio, acusado de infracción a la Ley de Control de Armas, por su presunta participación en una "Escuela de Instrucción Guerrillera" en la localidad de Nehuentue. El 11 de septiembre de 1973 debía prestar declaración ante la Fiscalía Militar, lo cual no se produjo, perdiéndose a partir de esa fecha toda pista acerca de su paradero, a pesar que estaba detenido por orden de un tribunal bajo régimen de prisión preventiva en una cárcel del país. La explicación que dieron las autoridades a sus familiares y a los tribunales que investigaron su desaparición fue que Rubén Morales se habría fugado desde el Regimiento de Temuco el día 4 de octubre de 1973, desconociéndose hasta la fecha su suerte y paradero.

En el mes de julio del año 2013, el abogado Rodrigo Bustos, defensor de una decena de efectivos en retiro de la FACh que permanecían detenidos y procesados en Temuco por violaciones a los Derechos Humanos, aportó nuevas pruebas para el esclarecimiento de los hechos ocurridos en octubre de 1973, pidiendo investigar la estadía de la Caravana de la Muerte en los casos de violaciones de DD.HH en la ciudad, estadía que habría durado más de 48 horas, indicando que sus representados no tenían ninguna participación en los homicidios y apremios ilegítimos porque los días 2 y 3 de octubre de 1973 estuvo en Temuco la denominada Caravana de la Muerte, cuyos integrantes serían los responsables directos de los homicidios.

Agregando que la Caravana de la Muerte encabezada por el general de ejército Sergio Arellano Stark tenía una consecuencia a nivel nacional, ya que de norte a sur ejecutó personas y curiosamente no existía proceso originado en Temuco, asegurando que existe documentación que acredita que el helicóptero Puma de la mencionada caravana estuvo posado tanto en la losa de Maquehue como en el patio interior del Regimiento Tucapel, donde habrían acontecido los decesos de las víctimas.

Con el tiempo y las investigaciones hechas para esclarecer los hechos, tanto los familiares, como los abogados y organismos de derechos de derechos humanos llegaron a la convicción de que las ejecuciones fueron responsabilidad de Sergio Arellano Stark y su comitiva, por la fecha y la forma. Intentos de fuga e intentos de atacar a los guardias militares, para luego constatar en las autopsias que fueron asesinados con tiros en la sien, cráneos destrozados sin balas en el cuerpo y balas que no se hallaron en las espaldas de los supuestos fugitivos sino que eran balas que hicieron estallar cráneos frontalmente.

El Ministro de la Corte de Apelaciones de Temuco, Álvaro Mesa, quien investigaba los casos de violación a los Derechos Humanos en la región en el año 2013 declaró: “en la investigación de muchas causas hay pactos de silencio; o sea, tanto de soldados, conscriptos, suboficiales y oficiales, y por eso cuesta mucho llegar al punto final e investigar los casos”.

En diciembre de 2015 el ministro Álvaro Mesa Latorre, sometió a proceso y prisión preventiva a cuatro funcionarios en retiro del Ejército por los homicidios calificados de Hernán Henríquez Aravena y Alejandro Flores Rivera.

En septiembre de 2016, el Colegio Médico de Chile presentó una querella criminal en contra de quienes resulten responsables de la ejecución extrajudicial, desaparición forzada, inhumación ilegal y de otros ilícitos que eventualmente se establezcan en contra del Dr. Hernán Henríquez

Ejecutados

Daniel de los Ángeles Mateluna Gómez (53)

2 de octubre de 1973: Trabajador de la salud, médico en práctica y ex-suboficial de carabineros de Chile. Consejero de la Central Única de Trabajadores CUT de Temuco. Simpatizante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR. Muy conocido en la ciudad por sus luchas sindicales y obreras. Se entregó voluntariamente a las autoridades luego del golpe militar para proteger a su familia, luego de lo cual su familia sufrió 18 allanamientos con robos y detención de sus hijos. Fue ejecutado el 2 de octubre, en los momentos en que la Caravana de la Muerte estaba en el Regimiento Tucapel de Temuco, comunicando posteriormente las autoridades en la prensa local que había sido eliminado en un intento de fuga, por lo que no existen dudas de la autoría de la Caravana de la muerte en este y los otros ocho asesinatos cometidos en Temuco durante el dos, tres y cuatro de octubre, de los que cobardemente se escabulleron con pactos de silencio.

Guido Troncoso Pérez (21)

2 de octubre de 1973: Mecánico. Militante del Partido Socialista. Había sido detenido días antes en su domicilio, por efectivos de Investigaciones de Temuco quienes lo torturaron, lo dejaron en libertad y lo detuvieron nuevamente el 2 de Octubre. Sus captores lo condujeron al Regimiento Tucapel y fue ejecutado ese mismo 2 de octubre, en los momentos en que la Caravana de la Muerte estaba en el Regimiento Tucapel de Temuco, comunicando posteriormente en la prensa local que había sido eliminado en un intento de fuga, por lo que no existen dudas de la autoría de la Caravana de la muerte en este y los otros ocho asesinatos cometidos en Temuco durante el dos, tres y cuatro de octubre, de los que cobardemente se escabulleron con pactos de silencio.

Pedro RIOS CASTILLO (43)

13 de septiembre de 1973: Profesor en la Universidad de Concepción. Vice Presidente de la Junta de Desarrollo de Bío Bío, Malleco y Cautín. Militante del Partido Socialista. El 11 de septiembre se presentó voluntariamente ante las autoridades al ser requerido a través de los comunicados oficiales, quedando en libertad. Luego, el 13 de septiembre fue detenido en Los Ángeles por efectivos militares junto a su hijo menor de edad y trasladado al Regimiento de esa ciudad, desde allí a la Cárcel de Temuco y luego al Regimiento Tucapel. Al día siguiente fue ejecutado por intento de fuga, lo que es imposible ya que se encontraba en muy malas condiciones físicas producto de las torturas a que fue sometido. Fue ejecutado el 2 de octubre, en los momentos en que la Caravana de la Muerte estaba en el Regimiento Tucapel de Temuco, por lo que no existen dudas de la autoría de la Caravana de la Muerte en este y los otros ocho asesinatos cometidos en Temuco durante el dos, tres y cuatro de octubre, de los que cobardemente se escabulleron con pactos de silencio.

Alejandro FLORES RIVERA (33)

2 de octubre de l973: Funcionario del Hospital Regional de Temuco. Presidente Regional de la Federación Nacional de Trabajadores de la Salud FENATS. En los días posteriores al Golpe de Estado fue citado y se presentó voluntariamente ante la Fiscalía Militar, quedando bajo arresto domiciliario. Posteriormente fue detenido y trasladado a la Base Aérea Maquehua. Testigos señalan que estaba en malas condiciones físicas producto de las torturas recibidas. En la noche del día 2 de octubre fue sacado de ese recinto por efectivos de la Fuerza Aérea. Tres días más tarde, a través de un Bando Militar, la Comandancia de Guarnición de Temuco, informó a la ciudadanía que había sido eliminado por intento de fuga en el Cuartel del Grupo Nº 3 de Helicópteros. Su cuerpo no fue entregado a sus familiares por lo que se mantiene hasta hoy día como detenido desaparecido. Su certificado de defunción señala como fecha de muerte, el 2 de octubre de l973, fecha en que la Caravana de la Muerte se encontraba en la ciudad de Temuco asesinando prisioneros políticos de la zona, por lo que no existen dudas de su autoría en los nueve crímenes allí cometidos durante el dos, tres y cuatro de octubre, de los que cobardemente se escabulleron con pactos de silencio.

Hernán HENRIQUEZ ARAVENA (38)

2 de octubre de l973: Médico cirujano. Jefe Zonal del Servicio Nacional de Salud de las Provincias de Malleco y Cautín. En los días posteriores al Golpe de Estado fue citado y se presentó voluntariamente ante la Fiscalía Militar, quedando bajo arresto domiciliario. Posteriormente fue detenido y trasladado a la Base Aérea Maquehua. Testigos señalan que estaba en malas condiciones físicas producto de las torturas recibidas y en la noche del día 2 de octubre fue sacado de ese recinto por efectivos de la Fuerza Aérea. Tres días más tarde, a través de un Bando Militar, la Comandancia de Guarnición de Temuco informó a la ciudadanía que había sido eliminado por intento de fuga en el Cuartel del Grupo Nº 3 de Helicópteros. Su cuerpo no fue entregado a sus familiares por lo que se mantiene hasta hoy día como detenido desaparecido. Su certificado de defunción señala como fecha de muerte, el 2 de octubre de l973, fecha en que la Caravana de la Muerte se encontraba en la ciudad de Temuco asesinando prisioneros políticos en la zona, por lo que no existen dudas de su autoría en los nueve crímenes allí cometidos durante el dos, tres y cuatro de octubre, de los que cobardemente se escabulleron con pactos de silencio.

Dixon RETAMAL CORNEJO (24)

3 de octubre de 1973: Estudiante universitario de construcción civil UTE Temuco. Militante del MIR. El 3 de octubre, a las 23 horas fue detenido por efectivos de la de la Fuerza Aérea de Chile de Temuco, quienes irrumpieron violentamente en la casa-pensión donde alojaba para ser trasladado a la Base N°3 de Helicópteros de la FACH, desde donde desapareció, perdiéndose todo rastro de él hasta hoy. Al día siguiente la dueña de la pensión junto a otros pensionistas concurrieron al Regimiento Tucapel y a la Cárcel Pública de Temuco, pero en ambos lugares negaron que Dixon Retamal estuviera detenido, su padre, don Juan Bautista Retamal González, se dirigió al Grupo N°3 de Helicópteros de la FACH, donde un oficial le informó que Dixon había estado detenido en esa unidad, negándose a dar mayores informaciones, señalando que los antecedentes los tenía Carabineros, quienes negaron toda participación en los hechos. Este crimen fue cometido en los momentos en que la Caravana de la Muerte se encontraba en la ciudad de Temuco asesinando prisioneros políticos en la zona, por lo que no existen dudas de su autoría en los nueve crímenes allí cometidos durante el dos, tres y cuatro de octubre, de los que cobardemente se escabulleron con pactos de silencio.

Omar RobertoVenturelli Leonelli (31)

4 de octubre de 1973: Profesor del Departamento de Educación de la Universidad Católica, sede Temuco. Militante de Cristianos por el Socialismo. El 25 de septiembre de 1973 se presentó voluntariamente en el Regimiento Tucapel de Temuco, luego de que fuera requerido por intermedio de radio Cautín a presentarse en dicha unidad. Al día siguiente fue trasladado a la Cárcel Pública de la ciudad, desde donde desapareció el 4 de octubre de 1973, momento en que tanto la autoridad militar como Gendarmería reconocen su arresto y aseguran que fue puesto en libertad el 3 de octubre de 1973, fecha desde la cual es un detenido desaparecido y fecha en que la Caravana de la Muerte se encontraba en la ciudad de Temuco asesinando prisioneros políticos en la zona, por lo que no existen dudas de su autoría en los nueve crímenes allí cometidos durante el dos, tres y cuatro de octubre, de los que cobardemente se escabulleron con pactos de silencio.

Rubén Eduardo Morales Jara (28)

4 de octubre de 1973: Profesor de Matemáticas de la U. de Chile, sede Temuco. Militante del MIR. Fue detenido el 6 de septiembre de 1973 en su domicilio en Temuco, por orden de la Fiscalía Militar de Cautín. Fue ingresado a la Cárcel de Temuco donde fue visitado por varios de sus alumnos quienes le llevaron ropas y alimentos. El 11 de septiembre de 1973 debía prestar declaración ante la Fiscalía Militar, lo cual no se produjo, perdiéndose a partir de esa fecha toda pista acerca de su paradero, a pesar que estaba detenido por orden de un tribunal bajo régimen de prisión preventiva en una cárcel del país. La explicación que dieron las autoridades a sus familiares y a los tribunales que investigaron su desaparición, es que "se habría fugado desde el Regimiento de Temuco" el día 4 de octubre de 1973, lo que resultó inverosímil en la investigación judicial ante las contradicciones de las autoridades en cuanto a las circunstancias en que se habría dado la fuga. En un oficio emanado de la Alcaidía de la Penitenciaría de Temuco, en el cual se informa sobre lo solicitado por el Tribunal en relación a su desaparición, se comunica los siguiente: "De acuerdo a lo solicitado por el Segundo Juzgado del Crimen de Temuco, en causa rol 45.39-P, recaído en el ciudadano Rubén Eduardo Morales Jara, cúmpleme informar a US lo siguiente: El ciudadano Morales Jara ingresó a esta Penitenciaría el 6 de septiembre de 1973, por orden de la Fiscalía de Ejército de Cautín, Temuco, en el delito de infracción a la Ley 17.798, y el egreso del ciudadano se registra con fecha 4 de octubre de 1973 por haberse fugado desde la Guardia del Regimiento de Temuco. Firman el oficio, Sigisfredo Jara Contreras, Mayor de Gendarmería Alcaide Subrogante y Enrique Méndez Fuentes, jefe de Sección Estadística". El 4 de octubre la Caravana de la Muerte se encontraba en la ciudad de Temuco asesinando prisioneros políticos, por lo que no existen dudas en la autoría de los nueve crímenes allí cometidos, de los que cobardemente se escabulleron con pactos de silencio.

Julio Gastón Valenzuela Bastías (28)

29 de octubre de 1973: Militante del Partido Socialista. Radio operador del Ferrocarril Arica La Paz. Asesinado el 29 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Arica.

Manuel Francisco Donoso Dañobeitia (26)

29 de octubre de 1973: Sociólogo. Militante del Partido Socialista. Profesor de la Universidad del Norte. Asesinado el 29 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Arica.

Oscar Walter Pedro Ripol Codoceo (38)

20 de octubre de 1973: Ingeniero metalúrgico. Militante del Partido Socialista. Funcionario del Servicio de Cooperación Técnica SERCOTEC. Asesinado el 20 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Arica.

Jorge Rubén Yueng Rojas (37)

19 de octubre de 1973: Obrero de la Empresa Nacional de Explosivos ENAEX. Sin militancia política. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Roberto Segundo Rojas Alcayaga (36)

19 de octubre de 1973: Obrero de la Empresa Nacional de Explosivos ENAEX. Sin militancia política. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Víctor Alfredo Ortega Cuevas (34)

19 de octubre de 1973: Obrero de la Empresa Nacional de Explosivos ENAEX. Militante del Partido Socialista. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Milton Alfredo Muñoz Muñoz (33)

19 de octubre de 1973: Obrero de la Empresa Nacional de Explosivos ENAEX, Militante del Partido Socialista. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Rosario Aguid Muñoz Castillo (26)

19 de octubre de 1973: Obrero de la Empresa Nacional de Explosivos ENAEX. Militante del Partido Socialista. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Rolando Jorge Hoyos Salazar (38)

19 de octubre de 1973: Obrero de la Empresa Nacional de Explosivos ENAEX. Dirigente sindical. Militante del Partido Socialista. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Manuel Hidalgo Rivas (23)

19 de octubre de 1973: Obrero de la Empresa Nacional de Explosivos ENAEX. Dirigente sindical, militante del partido comunista. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Luis Alberto Gahona Ochoa (28)

19 de octubre de 1973: Obrero de la Empresa Nacional de Explosivos ENAEX. Militante del Partido Socialista. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Bernardino Cayo Cayo (43)

19 de octubre de 1973: Obrero de la Empresa Nacional de Explosivos ENAEX. Militante del Partido Comunista. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Jerónimo Carpanchi Choque (28)

19 de octubre de 1973: Chófer de la Empresa Nacional de Explosivos ENAEX. Militante del Partido Socialista. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Domingo Mamani López (41)

19 de octubre de 1973: Obrero y Presidente del Sindicato de la Empresa Nacional de Explosivos ENAEX. Militante socialista. Detenido el 30 de septiembre de 1973, por personal de Carabineros, permaneciendo incomunicado en una casa especial de interrogatorio y tortura ubicada en el sector de Dupont, sin que su familia tuviera noticias de su paradero hasta el 12 de octubre de l973 fecha en que es ingresado a la Cárcel Pública. Se le acusaba injustamente de actos de sabotaje con explosivos y tenencia de los mismos. A la fecha de su ejecución se encontraba condenado a 20 años de prisión, a la espera de ser trasladado a Santiago para cumplir la pena. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

José Gregorio Saavedra González (18)

19 de octubre de 1973: Dirigente estudiantil de enseñanza media. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR. Fue detenido el 24 de septiembre, sin tenerse noticias de su paradero hasta el día 29, fecha en que es llevado a la Fiscalía Militar. Tras ser procesado por un Consejo de Guerra, es condenado a seis años de relegación al sur del paralelo 38, acusado de participar en reuniones prohibidas en tiempos de guerra. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Alejandro Rodríguez Rodríguez (47)

19 de octubre de 1973: Dirigente sindical en Chuquicamata, ex Presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre. Regidor de Calama. Militante socialista. Quedó detenido el 17 de septiembre cuando se presentó voluntariamente al Cuartel de Investigaciones ante un llamado oficial y fue enviado a la Cárcel de Calama. No se conocen los cargos que habría en su contra y su situación procesal, aun cuando sus familiares indican que habría sido condenado a 6 meses de prisión por un Consejo de Guerra. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Sergio Moisés Ramírez Espinoza (29)

19 de octubre de 1973: Empleado. Sin militancia conocida. Fue detenido en fecha indeterminada y por motivos desconocidos. Tampoco se sabe cuál era su situación procesal a la fecha de su ejecución. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Carlos Alfonso Piñero Lucero (29)

19 de octubre de 1973: Chófer en Chuquicamata. Militante comunista. Detenido en los primeros días de octubre, por Carabineros, en casa de unos amigos y conducido a la Comisaría de Calama y dos días después a la Cárcel del lugar. Se ignora si fue sometido a proceso. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Rafael Enrique Pineda Ibacache (24)

19 de octubre de 1973: Obrero de Chuquicamata. Militante socialista. Fue detenido por militares el 17 de septiembre en el Aeropuerto de Calama, cuando abordaba un avión con destino a Santiago, quienes tras interrogarlo lo condujeron a la Cárcel de Calama. Allí comunicó a sus padres que sería relegado, aun cuando se ignora la efectividad de que hubiese sido sometido a proceso y condenado. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

David Miranda Luna (48)

19 de octubre de 1973: Subgerente de Relaciones Industriales en Chuquicamata, dirigente nacional de la Confederación Minera, militante comunista. El día 16 de septiembre se presentó ante las nuevas autoridades para hacer entrega voluntaria de su cargo, quedando detenido bajo arresto domiciliario. Ese mismo día fue trasladado por una patrulla militar al Regimiento de Calama y días más tarde, a la Cárcel Pública. Se desconocen los cargos en su contra y su situación procesal al momento de la ejecución. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Luis Alfonso Moreno Villarroel (30)

19 de octubre de 1973: (hermano de Hernán Moreno, asesinado junto a él). Obrero de Chuquicamata, militante socialista, detenido el 12 de octubre de l973 cuando se presentó voluntariamente a declarar, al enterarse que existía una citación de la Fiscalía Militar en su contra. Fue recluido en la Cárcel Pública de Calama. Se ignora si existió un proceso o condena en su contra. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Hernán Elizardo Moreno Villarroel (29)

19 de octubre de 1973: (hermano de Luis Moreno, asesinado junto a él). Secretario de la Gobernación de la Provincia del Loa, militante socialista. Mantenido bajo arresto domiciliario desde el 12 de septiembre hasta el 12 de octubre, fecha en la cual ingresó a la Cárcel de Calama. No existe información precisa respecto de los cargos que se le imputaban ni sobre el proceso que se le siguió, aun cuando existen versiones de que había sido condenado a dos años de prisión. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama. La imagen puede contener: una o varias personas

Luis Alberto Hernández Neira (32)

19 de octubre de 1973: Empleado del mineral Chuquicamata. Militante comunista. Detenido el 29 de septiembre de 1973, en su domicilio en Chuquicamata, trasladado a la Comisaría de Calama y luego a la Cárcel Pública. Se desconocen los motivos de su detención, los cargos en su contra y si se encontraba sometido a proceso. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Daniel Garrido Muñoz (22)

19 de octubre de 1973: Ex‑funcionario del Ejército. Sin militancia política. Detenido el 5 de octubre de 1973 por Carabineros de Calama y trasladado a la Cárcel de la ciudad. No se ha podido determinar la causa de su detención. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Carlos Alfredo Escobedo Caris (24)

19 de octubre de 1973: Chófer en Chuquicamata. Militante socialista. Detenido el 24 de septiembre en su domicilio, habiendo sido arrestado previamente en dos oportunidades, quedando en esas ocasiones en libertad. A la fecha de su ejecución se hallaba recluido en la Cárcel de Calama y le había comunicado a su familia que sería relegado a la Isla Dawson. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama

Haroldo Cabrera Abarzua (34)

19 de octubre de 1973: Ingeniero, sub - gerente de finanzas en Chuquicamata. Militante socialista. Se presentó voluntariamente ante las autoridades militares el 12 de septiembre. Sometido a Consejo de Guerra, fue condenado el 29 del mismo mes a 17 años de presidio, acusado de tenencia ilegal de armas y falsa malversación de caudales públicos. Al momento de su ejecución se hallaba cumpliendo su pena. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Carlos Berger Guralnik (30)

19 de octubre de 1973: Periodista y abogado, director de la Radio El Loa y jefe de Relaciones Públicas de Chuquicamata, militante comunista. Detenido el 11 de septiembre en las dependencias de Radio El Loa, sometido a Consejo de Guerra el 29 de Septiembre y condenado a 60 días de prisión. Al momento de su ejecución se encontraba cumpliendo su condena. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Mario Arguelles Toro (34)

19 de octubre de 1973: Taxista, dirigente socialista. Detenido el 26 de septiembre de 1973 y condenado por Consejo de Guerra de 16 de octubre a tres años de relegación al sur del paralelo 38. A la fecha de su ejecución se encontraba detenido en la Cárcel a la espera de la Comisión de Gendarmería que lo llevaría al lugar de su condena. Asesinado el 19 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Calama.

Alexis Valenzuela Flores (29)

18 de octubre de 1973: Empleado de la Sociedad Química y Minera de Chile (SOQUIMICH). Presidente del Sindicato de esa empresa y Tesorero de la Central Única de Trabajadores CUT Regional, Regidor de Tocopilla, militante comunista. Detenido el 17 de septiembre en su domicilio de Tocopilla, llevado a la Cárcel de esa misma ciudad y trasladado el 15 de octubre a la de Antofagasta. Permaneció incomunicado durante toda su detención. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.

Héctor Mario SILVA IRIARTE. 38 años de edad.

18 de octubre de 1973: Abogado, Gerente de la Corporación de Fomento de la Producción CORFO Norte, ex Regidor de Chañaral. Secretario Regional del Partido Socialista. Viajó desde Santiago, donde se hallaba, para presentarse voluntariamente en la mañana del día 12 de septiembre ante las autoridades militares, junto a otras personas, en las oficinas de la Intendencia de Antofagasta. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.

Eugenio Ruiz-Tagle Orrego (26)

18 de octubre de 1973: Ingeniero, Gerente de la Industria INACESA. Militante del Movimiento de Acción Popular Unitaria MAPU. Se presentó voluntariamente a la Intendencia de Antofagasta el 12 de septiembre, ante un requerimiento público. Desde ese lugar fue trasladado a la Base de Cerro Moreno, donde permaneció hasta el 23 de septiembre, fecha en fue trasladado a la Cárcel de Antofagasta, donde fue sometido a tortura. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.

Washington Radomil Muñoz Donoso (35)

18 de octubre de 1973: Profesor. Militante del Partido Socialista. Interventor en la Compañía de Cervecerías Unidas CCU. Detenido en Antofagasta en fecha indeterminada y recluido en la Cárcel de esa ciudad. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.

Danilo Moreno Acevedo (28)

18 de octubre de 1973: Chófer en la Corporación de Fomento de la Producción CORFO. Dirigente sindical. Militante socialista. Se presentó voluntariamente el 8 de octubre al Cuartel de Investigaciones de Antofagasta ante un requerimiento público. Permaneció allí, incomunicado, hasta el 15 de octubre, cuando fue trasladado a la Cárcel Pública. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.

Miguel Hernán Manriquez Díaz (25)

18 de octubre de 1973: Profesor, empleado de la industria de cementos INACESA. Militante socialista. Fue detenido el 20 de septiembre por detectives y efectivos militares y llevado al Cuartel de Investigaciones de Antofagasta y desde allí a la Cárcel Pública de esa misma ciudad. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.

José Boerlindo García Berrios (66)

18 de octubre de 1973: Trabajador marítimo y dirigente sindical, militante comunista; detenido en Tocopilla el 12 de septiembre, llevado a la Comisaría de esa ciudad y de ahí trasladado a la Cárcel de Antofagasta. En varias oportunidades, durante su detención, fue llevado junto a su hija a interrogatorios en Cerro Moreno. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.

Darío Armando Godoy Mansilla (18)

18 de octubre de 1973: Estudiante de enseñanza media, militante socialista. Detenido en Tocopilla y desde allí trasladado a la Cárcel de Antofagasta. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.

Segundo Norton Flores Antivilo (25)

18 de octubre de 1973: Asistente social de la Sociedad Química y Minera de Chile (SOQUIMICH) en María Elena, militante socialista; detenido el 1º de octubre en su domicilio de María Elena, desde donde es trasladado a Tocopilla y a la Cárcel de Antofagasta, posteriormente. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.

Mario Arqueros Silva (45)

18 de octubre de 1973: Gobernador de Tocopilla, militante del Partido Comunista. Arrestado en su casa cuatro días después del golpe militar. Primero estuvo en la cárcel de Tocopilla y de ahí fue llevado a la de Antofagasta, cuatro días antes de su asesinato. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.

Luis Eduardo Alaniz Álvarez (23)

18 de octubre de 1973: Estudiante de Periodismo de la Universidad del Norte. Dirigente de la Federación de Estudiantes de Antofagasta. Militante del Partido Socialista. Se entregó voluntariamente a las autoridades militares en la ciudad de Arica al saber que era requerido por un bando militar en Antofagasta. Fue trasladado, a comienzos de octubre de 1973, a la cárcel de Antofagasta. Asesinado el 18 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Antofagasta.

Benito Tapia Tapia (32)

18 de octubre de 1973: Empleado de COBRESAL, actual División Salvador de CODELCO. Dirigente Nacional de los Trabajadores del Cobre y miembro del Comité Central de las Juventudes Socialistas. Fue secuestrado el 17 de octubre por miembros de la caravana de la muerte y llevado al Regimiento de Copiapó donde fue torturado y ejecutado en la madrugada del 18 de octubre de 1973. Su cuerpo no fue entregado a sus familiares, por lo que se encuentra hasta hoy desaparecido, en situación de secuestro permanente.

Ricardo García Posada (43)

18 de octubre de 1973: Ingeniero Civil y Economista. Gerente General del Mineral de El Salvador. Militante del Partido Comunista. Se presentó a las autoridades, siendo trasladado a la cárcel de Copiapó. Desde allí fue secuestrado por miembros de la caravana de la muerte y llevado al Regimiento de Copiapó donde fue torturado y ejecutado en la madrugada del 18 de octubre de 1973. Su cuerpo no fue entregado a sus familiares, por lo que se encuentra hasta hoy desaparecido, en situación de secuestro permanente.

Maguindo Castillo Andrade (40)

18 de octubre de 1973: Empleado de COBRESAL, Campamento Minero El Salvador. Militante del Partido Socialista. Fue secuestrado el 17 de octubre por miembros de la caravana de la muerte y llevado al Regimiento de Copiapó donde fue torturado y ejecutado en la madrugada del 18 de octubre de 1973. Su cuerpo no fue entregado a sus familiares ni hallado en la fosa clandestina, por lo que se encuentra hasta hoy desaparecido, en situación de secuestro permanente.

Néstor Leonello Vincenti Cartagena (33)

17 de octubre de 1973: Profesor de Física en la UTE de Copiapó. Secretario Regional del Partido Socialista. Fue detenido por militares y llevado al Regimiento donde fue torturado y luego trasladado a la cárcel local. Desde allí fue secuestrado y masacrado por la Caravana de la Muerte en la madrugada del 17 de octubre de 1973. Su cuerpo mutilado con corvos y cuchillos fue hallado en una fosa común clandestina el 27 de julio de 1990.

Atilio Ernesto Ugarte Gutiérrez (25)

17 de octubre de 1973: Técnico en Construcciones Metálicas y estudiante de Ingeniería en Minas en la Universidad Técnica del Estado de Copiapó. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR. Fue detenido en su casa y llevado al Regimiento, luego a la cárcel local donde fue secuestrado y masacrado por la Caravana de la Muerte en la madrugada del 17 de octubre de 1973. Su cuerpo mutilado con corvos y cuchillos fue hallado en una fosa común clandestina el 27 de julio de 1990.

Jaime Iván SIERRA CASTILLO, 27 años.

17 de octubre de 1973: Locutor y Comunicador Social de la Radio Atacama. Militante del Partido Socialista. Fue detenido el 20 de septiembre en su domicilio y llevado al Cuartel de Investigaciones, luego al Regimiento de Copiapó, donde estuvo recluido hasta la llegada de Arellano Stark y su comitiva. Fue masacrado por la Caravana de la Muerte en la madrugada del 17 de octubre de 1973. Su cuerpo mutilado con corvos y cuchillos fue hallado en una fosa común clandestina el 27 de julio de 1990.

Pedro Emilio Pérez Flores (29)

17 de octubre de 1973: Ingeniero en Minas y Profesor de la Escuela de Minas UTE de Copiapó. Interventor de la Planta Minera Elisa de Bordo. Militante y Dirigente del Partido Socialista. Fue detenido el 25 de septiembre en su domicilio por investigaciones y llevado a la cárcel local. Desde allí fue secuestrado y masacrado por la Caravana de la Muerte en la madrugada del 17 de octubre de 1973. Su cuerpo mutilado con corvos y cuchillos fue hallado en una fosa común clandestina el 27 de julio de 1990

Adolfo Mario Palleras Norambuena (26)

17 de octubre de 1973: Comerciante. Presidente dela Junta de Vecinos del Campamento de Pobladores Arnoldo Ríos. Dirigente Regional del Movimiento de Pobladores Revolucionarios de Atacama, MPR. Militante y Vocero del MIR en Copiapó. Fue llamado por bando militar y detenido en la clandestinidad, llevado al Regimiento donde fue torturado y luego trasladado a la cárcel local. Desde allí fue secuestrado y masacrado por la Caravana de la Muerte en la madrugada del 17 de octubre de 1973. Su cuerpo mutilado con corvos y cuchillos fue hallado en una fosa común clandestina el 27 de julio de 1990.

Edwin Ricardo Mansilla Hess (21)

17 de octubre de 1973: Estudiante de Pedagogía y Presidente del Centro de Alumnos de la Escuela Normal de Copiapó. Secretario Regional del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR. Fue llamado por bando militar y detenido en la clandestinidad, llevado al Regimiento donde fue torturado y luego trasladado a la cárcel local. Desde allí fue secuestrado y masacrado por la Caravana de la Muerte en la madrugada del 17 de octubre de 1973. Su cuerpo mutilado con corvos y cuchillos fue hallado en una fosa común clandestina el 27 de julio de 1990.

Raúl Leopoldo Larravide López (21)

17 de octubre de 1973: Estudiante de Ingeniería en Minas y Presidente de la Federación de Estudiantes de la UTE, sede Copiapó. Dirigente del Movimiento de Universitarios Revolucionarios MUI y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR. Fue detenido el 12 de septiembre al interior de la Universidad, llevado al Regimiento donde fue torturado y luego trasladado a la cárcel local. Desde allí fue secuestrado y masacrado por la Caravana de la Muerte en la madrugada del 17 de octubre de 1973. Su cuerpo mutilado con corvos y cuchillos fue hallado en una fosa común clandestina el 27 de julio de 1990.

Raúl del Carmen Guardia Olivares (23)

17 de octubre de 1973: Funcionario Público. Militante del Partido Socialista. Fue detenido y llevado al regimiento de Copiapó, donde estuvo recluido hasta la llegada de Arellano Stark y su comitiva. Fue masacrado por la Caravana dela Muerte en la madrugada del 17 de octubre de 1973. Su cuerpo mutilado con corvos y cuchillos fue hallado en una fosa común clandestina el 27 de julio de 1990.

Alfonso Ambrosio Gamboa Farías (35)

17 de octubre de 1973: Profesor de la Escuela Normal de Copiapó y Director de Radio Atacama. Militante del Partido Socialista. Al presentarse ante carabineros por ser requerido en bando militar, fue detenido y llevado al regimiento, donde fue torturado y luego trasladado a la cárcel local. Desde allí fue secuestrado y masacrado por la Caravana de la Muerte en la madrugada del 17 de octubre de 1973. Su cuerpo mutilado con corvos y cuchillos fue hallado en una fosa común clandestina el 27 de julio de 1990.

Agapito del Carmen Carvajal González (32)

17 de octubre de 1973: Funcionario Público. Militante del Partido Socialista. Fue detenido en su domicilio y llevado al regimiento de Copiapó, donde estuvo recluido hasta la llegada de Arellano Stark y su comitiva. Fue masacrado por la Caravana de la Muerte en la madrugada del 17 de octubre de 1973. Su cuerpo mutilado con corvos y cuchillos fue hallado en una fosa común clandestina el 27 de julio de 1990.

Winston Dwight Cabello Bravo (28)

17 de octubre de 1973: Ingeniero Comercial. Jefe de la Oficina Regional de Planificación ODEPLAN. Militante del Partido Socialista, con doble militancia en el MIR. Fue detenido el 12 de septiembre en la Intendencia y llevado al Regimiento de Copiapó, donde estuvo recluido hasta la llegada de Arellano Stark y su comitiva. Fue masacrado por la Caravana de la Muerte en la madrugada del 17 de octubre de 1973. Su cuerpo mutilado con corvos y cuchillos fue hallado en una fosa común clandestina el 27 de julio de 1990.

Manuel Roberto Cortazar Hernández (19)

17 de octubre de 1973: Estudiante secundario y Presidente del Centro de Alumnos del Liceo de Hombres “José Antonio Carvajal”. Dirigente del Frente de Estudiantes Revolucionarios FER y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR. Fue llamado por bando y estando en clandestinidad decidió entregarse. Fue llevado al Regimiento donde fue torturado y luego trasladado a la cárcel local. Desde allí fue secuestrado y masacrado por la Caravana de la Muerte en la madrugada del 17 de octubre de 1973. Su cuerpo mutilado con corvos y cuchillos fue hallado en una fosa común clandestina el 27 de julio de 1990.

Fernando Carvajal González (30)

17 de octubre de 1973: Empleado particular. Militante del Partido Socialista. Fue detenido en su domicilio y llevado al Regimiento de Copiapó donde fue torturado y luego trasladado a la cárcel local. Desde allí fue secuestrado y masacrado por la Caravana de la Muerte en la madrugada del 17 de octubre de 1973. Su cuerpo mutilado con corvos y cuchillos fue hallado en una fosa común clandestina el 27 de julio de 1990.

Oscar Armando CORTES CORTES, 48 años

16 de octubre de 1973: Campesino, militante del Partido Comunista. El 22 de septiembre fue detenido en su domicilio por efectivos de Carabineros de Ovalle y llevado a la Comisaría. Posteriormente es trasladado a la Cárcel de La Serena. Asesinado el 16 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en La Serena.

Manuel Jachadur Marcarian Jamett (31)

16 de octubre de 1973: Agricultor, militante del Partido Comunista. Detenido el 16 de septiembre, en Los Vilos, por efectivos de Carabineros. Fue conducido a la Cárcel de Illapel, Recinto en el cual permanece hasta el 18 de septiembre, fecha en que es trasladado a la Cárcel de La Serena. Asesinado el 16 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en La Serena.

Víctor Fernando Escobar Astudillo (22)

16 de octubre de 1973: Técnico agrícola, funcionario de la Empresa de Comercio Agrícola (ECA) y Secretario Comunal del Partido Comunista. El 1º de octubre es detenido por Carabineros de Salamanca y conducido a la Subcomisaría de esa localidad. Trasladado a la Cárcel de Illapel y luego a la Cárcel de La Serena. Asesinado el 16 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en La Serena.

José Eduardo Araya González (23)

16 de octubre de 1973: Campesino, militante del Partido Comunista. Fue detenido en Salamanca y llevado a la Cárcel de esa localidad; al cabo de cuatro días es trasladado a la Cárcel de Illapel, lugar en el cual permanece hasta el l5 de octubre, fecha en que es conducido a la Cárcel de La Serena. Asesinado el 16 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en La Serena.

Jorge Ovidio Osorio Zamora (35)

16 de octubre de 1973: Profesor universitario, militante socialista. Fue detenido por funcionarios de Investigaciones en las dependencias de MANESA el l7 de septiembre y conducido a la Cárcel de La Serena. Asesinado el 16 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en La Serena.

Julio Gastón Valenzuela Bastías (28)

Militante del Partido Socialista. Radio operador del Ferrocarril Arica La Paz. Asesinado por la Caravana de la Muerte en Arica.

Carlos Enrique Alcayaga Varela (38)

16 de octubre de 1973: Albañil, Secretario Regional de la Central Unica de Trabajadores (CUT), Gobernador de Vicuña y militante del Movimiento de Acción Popular Unitario (MAPU). Fue detenido el l2 de septiembre por Carabineros de Vicuña y llevado a la Comisaría de esa ciudad, lugar desde el cual es trasladado a la Cárcel de La Serena. Asesinado el 16 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en La Serena.

Gabriel Gonzalo Vergara Muñoz (22)

16 de octubre de 1973: Campesino, militante del Movimiento de Acción Popular Unitario (MAPU). Fue detenido el 12 de octubre de l973 por efectivos de Carabineros de Ovalle; luego de permanecer dos días en la Comisaría de esa localidad, es trasladado al Regimiento "Arica" de La Serena. En ambos lugares permaneció incomunicado. Luego es trasladado a la Cárcel. Asesinado el 16 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en La Serena.

Jorge Mario Jordan Domic (29)

16 de octubre de 1973: Médico, militante del Partido Comunista. Se presentó a la Comisaría de Ovalle el 12 de septiembre luego de ser requerido por un bando. Estuvo detenido un día y luego permaneció bajo arresto domiciliario. El l6 de septiembre es detenido nuevamente y conducido al Regimiento de La Serena, desde allí es llevado a la Cárcel de la ciudad. Asesinado el 16 de octubre por la Caravana de la Muerte en La Serena.

Roberto Guzmán Santa Cruz (35)

16 de octubre de 1973: Abogado, asesor de la Compañía Minera Santa Fé y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR). El l4 de septiembre se presenta voluntariamente al Retén de Incahuasi luego de informarse que había sido requerido por las autoridades de La Serena. Es detenido y desde allí conducido a la Cárcel de La Serena. Procesado por infracción a la Ley de Seguridad Interior del Estado. En Consejo de Guerra del 27 de septiembre es condenado a la pena de presidio por 5 años. El 26 de junio de 1975, cuando ya había sido ejecutado, por decisión del Comandante en Jefe, se modificó la sentencia y su condena fue rebajada a 541 días. Asesinado el 16 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en La Serena.

Jorge Abel Contreras Godoy (31)

16 de octubre de 1973: Campesino, sin militancia política conocida. Fue detenido por Carabineros, conducido a la Comisaría de Illapel y desde allí a La Serena. Permaneció incomunicado. Asesinado el 16 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en La Serena.

Hipólito Pedro Cortes Álvarez (43)

16 de octubre de 1973: Obrero, funcionario municipal, dirigente del Sindicato de la Construcción y militante del Partido Comunista. Detenido en su lugar de trabajo por Carabineros de Ovalle, trasladado hasta la Comisaría de esa localidad y desde allí a la Cárcel de La Serena. Asesinado el 16 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en La Serena.

Jorge Washington Peña Hen (45)

16 de octubre de 1973: Músico y profesor universitario. Militante socialista. Es detenido el l9 de septiembre por funcionarios de Carabineros de La Serena, trasladado a la Comisaría y luego a la Cárcel de esa ciudad, recinto en el cual es visitado por su familia. Asesinado el 16 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en La Serena.

Mario Alberto Ramírez Sepúlveda (44)

16 de octubre de 1973: Profesor universitario, militante del Partido Socialista. Se presentó al Cuartel de Investigaciones de La Serena el 27 de septiembre luego de ser citado. Fue detenido e inmediatamente trasladado al Regimiento y luego a la Cárcel de esa ciudad. Su familia sólo pudo visitarlo en dos oportunidades. La mayoría del tiempo permaneció incomunicado. Asesinado el 16 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en La Serena.

Marcos Enrique Barrantes Alcayaga (26)

16 de octubre de 1973: Supervisor en la Planta de Manufacturas de Neumáticos S.A. (MANESA), militante socialista. Fue detenido en su lugar de trabajo el 16 de septiembre por efectivos militares, conducido al Regimiento de La Serena y desde allí a la Cárcel local. Asesinado el 16 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en La Serena.

Oscar Gastón Aedo Herrera (23)

16 de octubre de 1973: Técnico forestal. Militante comunista. Detenido por Carabineros de la Comisaría de Salamanca el 6 de octubre, incomunicado hasta el 12 de octubre, trasladado a la Cárcel de Illapel y desde allí al Regimiento de La Serena, donde llega en la madrugada del 16 de octubre. Asesinado el 16 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en La Serena.

Francisco Lara Ruiz (22)

5 de octubre de 1973: Militante del Partido Socialista. Integrante del Equipo de Seguridad del Presidente Allende, denominado Grupo de Amigos Personales del Presidente, GAP. Asesinado el 5 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Curicó.

Wagner Salinas Muñoz (30)

5 de octubre de 1973: Militante del Partido Socialista. Integrante del Equipo de Seguridad del Presidente Allende, denominado Grupo de Amigos Personales del Presidente, GAP. Asesinado el 5 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Curicó.

Miguel Muñoz (21)

Funcionario de la CORA. Militante del partido Socialista. Arrestado en su casa poco después del golpe militar. Estaba detenido en el cuartel de investigaciones. Asesinado por la Caravana de la Muerte en Cauquenes.

Manuel Plaza Arellano (25)

4 de octubre de 1973: Técnico agrícola, funcionario de la CORA, militante del Partido Socialista. Fue arrestado en su casa en la madrugada del 20 de septiembre de 1973 y llevado al cuartel de Investigaciones. Asesinado el 4 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Cauquenes.

Pablo Vera (22)

4 de octubre de 1973: Estudiante y funcionario de la Corporación de Reforma Agraria (CORA), dirigente de la Juventud Socialista. Fue detenido en la calle el mismo día del golpe militar, golpeado y luego liberado. Poco después, su casa fue allanada y tanto el padre como el hijo fueron detenidos. Pablo fue asesinado el 4 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Cauquenes.

Claudio Lavín Loyola (29)

4 de octubre de 1973: Militante del Partido Socialista. Casado, con dos hijos. Técnico agrícola, trabajaba en el Banco del Estado. Fue detenido el 2 de octubre por detectives, cuando se presentó a Investigaciones a cumplir con su firma diaria, trámite que le había ordenado el Jefe de Zona en Estado de Sitio, Rubén Castillo White. Asesinado el 4 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Cauquenes.

Luís Mario Valenzuela Ferrada (20)

4 de octubre de 1973: Obrero Maderero. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR. Miembro del Movimiento Campesino Revolucionario MCR. Asesinado el 4 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Valdivia.

Rudemir Saavedra Bahamondes (29)

4 de octubre de 1973: Obrero Maderero. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR. Pertenecía al Movimiento Campesino Revolucionario MCR. Asesinado el 4 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Valdivia.

Víctor Segundo Saavedra Muñoz (24)

4 de octubre de 1973: Obrero Maderero. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR. Pertenecía al Movimiento Campesino Revolucionario MCR. Asesinado el 4 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Valdivia

Víctor Eugenio Rudolph Reyes (32)

4 de octubre de 1973: Obrero Maderero. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR. Pertenecía al Movimiento Campesino Revolucionario MCR. Asesinado el 4 de octubre por la Caravana de la Muerte en Valdivia.

José Gregorio Liendo Vera (28)

3 de octubre de 1973: Estudiante de agronomía. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y líder del Movimiento Campesino Revolucionario (MCR) del Complejo Maderero y Forestal Panguipulli, también conocido como "Comandante Pepe". Asesinado el 3 de octubre por la Caravana de la Muerte en Valdivia.

Luis Hernán Pezo Jara (29)

4 de octubre de 1973: Obrero maderero. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR. Perteneciente al Movimiento Campesino Revolucionario MCR. Asesinado el 4 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Valdivia.

Víctor Fernando Kraus Iturra (24)

Estudiante Universitario. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR. Dirigente Regional Valdivia. Asesinado el 4 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Valdivia.

Luís Enrique del Carmen Guzmán Soto (21)

4 de octubre de 1973: Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR. Pertenecía al MCR, Movimiento Campesino Revolucionario. Asesinado el 4 de octubre por la Caravana de la Muerte .en Valdivia.

Santiago Segundo Garcia Morales (26)

4 de octubre de 1973: Obrero maderero. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR. Asesinado el 4 de octubre de 1973 por la Caravana de la Muerte en Valdivia.

Sergio Jaime Bravo Aguilera (21)

4 de octubre de 1973: Obrero maderero. Complejo Maderero y Forestal Panguipulli. Casado un hijo. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR. Asesinado por la Caravana de la Muerte el 4 de octubre de 1973 en Valdivia.

Roberto Segundo Rojas Alcayaga (36)

Obrero de la Empresa Nacional de Explosivos (ENAEX), sin militancia política. Asesinado por la Caravana de la Muerte en Calama.

Víctor Alfredo Ortega Cuevas (34)

obrero de la Empresa Nacional de Explosivos (ENAEX), militante socialista. Asesinado por la Caravana de la Muerte en Calama.

Milton Alfredo Muñoz Muñoz (33)

Obrero de la Empresa Nacional de Explosivos (ENAEX), militante socialista. Asesinado por la Caravana de la Muerte en Calama.

Rosario Aguid Muñoz Castillo (26)

Obrero de la Empresa Nacional de Explosivos (ENAEX), militante socialista. Asesinado por la Caravana de la Muerte en Calama.

Léase en WikicharliE

Visita otros de nuestros artículos

TODAS LAS PAGINAS.png
Haz click en el ícono

{{#leaseEnWikicharliE: Libros y Novelas }}