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La Calchona

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La Calchona
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Presentación

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La leyenda no es clara en el lugar que se inicia, algunos dicen que en Talca, otros en el Melocotón, en fin, nos remitiremos por el momento a la leyenda y su historia.

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Contenido

Orígenes

Muchas son las versiones que se han tejido en torno a la fantástica historia de la calchona. Mientras algunas personas se refieren a ella como una mujer fea y malévola que ataca a los jinetes, otras dicen que, tomando forma de animal, ataca a los hombres desobedientes e infieles. Existe, además, la versión de la mujer que por las noches se transforma en diferentes animales.

  • El término antiguamente también se utilizaba igualmente para describir a las mujeres indicadas de brujas.
  • Existe un canal o estero llamado "La Calchona" en el pueblito de Melocotón, pequeña localidad cordillerana ubicada en el valle del Cajón del Maipo a 1000 metros sobre el nivel del mar y a 7 km de San José de Maipo.

Zapatero se casa con una bruja

Un zapatero (otros dicen que un herrero) se casó con una bruja, sin saber éste su condición. De ese matrimonio nacieron tres hijos y la vida entre ellos era normal a simple vista, pero lo que no sabía este zapatero es que su señora, producto de sus orígenes hechiceros, todas las noches se hacía invisible o se transformaba en algún animal muy lanudo, probablemente una oveja. A este efecto se debe que la gente le llamaba La Calchona, que en Mapudungún es velluda, peluda. (kal, lana, vello; kalchaki, lanudo). Para esto, ella utilizaba unos ungüentos que elaboraba de hierbas que cultivaba y de entrañas de animales. Era muy necesario que la mezcla cubriera todo el cuerpo. Invisible o en forma de animal, salía a vagar por los campos a cometer sus actos brujos.

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A esta mujer no le bastó transformarse solamente ella sino que también empezó a transformar a sus tres pequeños hijos. Así, comenzó a salir, siempre a escondidas de su marido, con sus hijos convertidos en ovejas.

Pasó el tiempo y este ritual se repetía noche tras noche después de que su esposo se quedaba dormido. Una noche, cuando el zapatero comenzó a sospechar que algo raro estaba pasando, sólo se hizo el dormido y observó sigilosamente dándose cuenta de toda la situación. Cuando su esposa finalmente salió, éste la siguió en una carretela y cuando les dio alcance, le arrebató a los pequeños y rápidamente los echó arriba de la carretela.

Ya en casa, y sin que su mujer llegara aún, comenzó a untarlos con los ungüentos que la bruja utilizaba para lograr volverlos a la forma humana. Una vez terminado, se aseguró de botar, a un canal, todos las pomadas para que su esposa no tuviera con qué continuar sus actos de brujería.

Cuando esta mujer, ya de vuelta en casa y aún en forma de oveja, no encontraba a sus hijos, comenzó a desesperarse, pero lo que más le enfureció fue que de sus pomadas no quedaba nada. Ella sabía que en esa condición física no podría volver a preparar más sus pócimas. En un último intento de recuperar su forma humana, recogió los envases que su esposo había vaciado y como pudo los raspó y logró sacar una mínima porción.

Con mucha dificultad se comenzó a esparcir estos residuos pero lamentablemente sólo le alcanzó hasta la cara, por lo que el cuerpo le quedó de oveja y sólo la cara humana.

Desde ese momento, y en su definitivo cuerpo de oveja y cara de mujer, comenzó la búsqueda de sus hijos y su esposo. Ella logró averiguar que ellos vivían cerca de la entrada norte de Talca y se dirigió hasta allá. Agazapada en las orillas del canal, esperaba que apareciera algún jinete y se le subía a la grupa preguntándole: ¿Eres tú marido mío? ¿Dónde están mis hijos? Pero del herrero y sus hijos, nunca más se supo.

Desde entonces todos los jinetes que pasaban por ese puente de noche eran abordados por La Calchona. Esto dio motivo para que el puente de ese sector fuera desde entonces conocido como El Puente de la Calchona.

La Calchona del Melocotón

El Melocotón Alto, San José de Maipo Santiago-Chile

Incluimos una de las verdaderas leyendas acerca de La Calchona, sabiendo que tiene más de una versión y por las coincidencias con otros crímenes llamados de la misma forma, "La Calchona"

La historia contada de boca en boca, por los habitantes del Melocotón dice que existió una pastorcita de cabras de 15 años y que respondía al nombre de "Calchoncita" y que vivía en los cerros de Melocotón Alto, en San José de Maipo. Un día de junio la pastora fue salvajemente asesinada por unos jinetes que iban a un rodeo en San José de Maipo. Fue uno más de esos actos enajenados que inexplicablemente suelen realizar los seres humanos. Aquellos hombres actuaron en grupo.

Los hombres abusaron de ella, dejándola moribunda, después la remataron y, por último, utilizando corvos, mutilaron su cuerpo salvajemente, de su sexo hasta el pecho. Finalmente la enterraron debajo de un sauce que había estero adentro y que hoy lleva el nombre de Estero La Calchona.

El alma de la pastora comenzó a aparecerse al que pasase por allí de noche. Herida para la eternidad por aquellos violadores de cuerpos y vidas, esta alma humillada juró venganza, y manifestándose como una brisa helada, acompañada de gritos de ultratumba, inició la acción de derribar de sus caballos a los jinetes que osaban pasar por el lugar. Fueron muchos los inocentes que murieron por el impacto de las caídas, y otros sufrieron diversos males. Dicen que a algunos les chupaba la sangre. Los sobrevivientes contaban que una forma blanquecina que hedía a putrefacción y muerte los botaba del caballo al lograr que éstos se espantaran con sus gritos.

Las apariciones de La Calchona duraron mucho tiempo. Los vecinos del lugar aseguraban escuchar extraños gritos y lastimeros aullidos por las noches, provenientes del puente, y también decían ser testigos de las fuertes ventoleras que solían sacudir los árboles del sector, como queriendo arrancarlos de cuajo, mientras la vegetación aledaña permanecía en calma. Era la furia de un alma humillada manifestándose ante la maldad humana.

La gran cruz de hierro

Un día, algunos pobladores se pusieron de acuerdo para expulsar a esta vengativa alma, que les causaba tantos padecimientos y temores. Para ello forjaron una gran cruz de hierro y la hicieron bendecir por alguna santidad. Luego la clavaron en el supuesto lugar donde se aparecía La Calchona. Sin embargo, todo lo que lograron con esta acción fue que su espíritu se pusiera aún más vengativo, pues desde entonces aumentaron sus andanzas y los ataques a los jinetes se hicieron aún más temidos.

Restos encontrados

Pero como todo tiene un fin, un día unos arqueólogos encontraron los restos de la pastorcita. Se reunió la gente del lugar y después de arduas discusiones se pusieron de acuerdo para sepultar aquellos huesos en el cerro en que la pastora guardaba sus cabras antes de ser atacada. Así se hizo, y se bendijo el lugar de su tumba. Desde entonces La Calchona nunca más se apareció por esos lugares y la gente pudo dormir con tranquilidad.

Mas, este relato no termina aquí. Hay una historia que cuenta de una dama que se comenzó a vestir con pieles de cabra y a maquillarse con pinturas blancas. Se les aparecía a los hombres que vivían en San Alfonso y sus alrededores cuando volvían a sus casas, borrachos en sus caballos, de noche. Esta falsa Calchona, seguramente guiada por un sentido solidario con aquella su igual que un día había sido ultrajada, asustaba a los jinetes, se las arreglaba para derribarlos del caballo y les robaba lo que llevasen encima. Pero una noche, un hombre que no conocía el miedo salió a encontrarla simulando que estaba borracho. Cuando la mujer se le acercó, este sacó su pistola y le disparó a quemarropa. La mujer quedó sólo herida y fue encarcelada. Después de esto nunca se volvió a saber de algún incidente de falsas Calchonas en el sector de Melocotón Alto.

No obstante, hay personas que aún hoy en día aseguran escuchar los aullidos de La Calchona y que piensan que su espíritu todavía no puede despegarse de esta tierra, y que vaga triste por los cerros esperando el día de su verdadera venganza. Pero hay también quienes aseguran que La Calchona ya no volverá, pues su historia aconteció hace tantos años, que sus asesinos ya están muertos y hechos tierra. Si es así, dicen aquellos, de seguro ha sido en otra dimensión donde la pastora y ellos habrán arreglado cuentas.

Crimen de la Calchona en Talca

24 de junio de 1989: En Talca el brutal asesinato quedó al descubierto la mañana del 25 de junio de 1989, luego que unos niños encontraron en las cercanías del Puente La Calchona, sector norte de Talca, un cadáver con 25 puñaladas en sus extremidades, cuello y zona genital. La noche anterior, María Soledad Opazo, quien en ese entonces tenía una hija de un año y medio, había discutido con su esposo. Salió a caminar y encontró la muerte al ser atacada y luego arrojaron su cuerpo al canal Baeza, a unos 40 metros del puente La Calchona.[1]

Puente La Calchona de Talca, 11 de marzo 2018
  • Errores ortográficos y de redacción: Articulo extraído del Diario El Amaule, de Luis E. Marqués, 25 de enero 2012

Tres profesionales se unen para publicar un libro acerca del horrendo crimen que nunca ha sido aclarado pero que está en la conciencia de todo talquino, más que nadie en quienes lo cometieron y entre quienes saben quién son los libres culpables. Entre 3 y 5 criminales.

Talca “Dormía plácidamente en mi casa cuando a media noche me despertó el teléfono, la llamada fue de un inspector de Investigaciones que me pedía tomar la causa de tres detenidos en el cuartel” así inicia su relato el abogado René López Farías que fue el primer y único litigante que tuvo contacto con la original verdad de este crimen, era miembro de la Corporación de Asistencia Judicial de esa época, el año 24 de junio 1989, la Noche de San Juan, fecha en que ocurrió este horror, contra María Soledad Opazo Sepúlveda, de 19 años, madre de una hija de 1 año 9 meses, oriunda de la Población Cancha Rayada de Talca.

Allí estuvieron detenidos los verdaderos criminales, todos vinculados a gente de dinero de la ciudad, de bastante dinero, y pobreza moral, miseria moral.

¿De qué estamos hablando?

Esa noche de 1989 también mientras la gente normal dormía en sus casas, en las cercanías del puente llamado “La Calchona” llegaban un grupo de “lindos muchachos “ en un vehículo y al ver una muchacha que caminaba sola hacia su casa, optaron por detenerse para sexualmente agredirla sin mayor tapujos, ellos portaban la licencia absoluta que el dinero del daba, acostumbrados a hacer cuanta barbaridad es posible y quedar permanentemente en total impunidad, atropellando a toda autoridad, la de la policía, la de sus padres, y la de quien se les atravesaba en su derecho indiscutible a entretenerse a costa de todo y todos, ellos necesitaban beber, pasarlo bien, gastar dinero hasta donde fuera posible. Para ellos el violar niñas pobres, o incluso conducirlas a la prostitución por la necesidad económica, era y sigue siendo una tarea fácil y permanente, era una gracia, y una prueba de poder y hombría.

María Soledad Opazo Sepúlveda asesinada en Puente La Calchona de Talca

Nos podemos imaginar entonces la cara de esta muchacha cuando estos “matones del sexo” insasiados se bajan del vehículo y empiezan a seguirla y a darle agarrones por su trasero y ante lo que ella reaccionaba con ira e inmenso miedo, fue el miedo lo que de ella se apodera, el terror más tremendo. No contentos estos hombrecillos con reírse y darle agarrones, terminaron arrojándola a suelo y a turnarse en bajarle los calzones, destruirle su modesta ropa y violarla con maldad y maldad ensangrentada. Ante la brutal defensa de su honor e intimidad, la víctima logra zafarse de uno de ellos y éstos se indignan “ como se atreve a no aceptarnos y callar “ es la reacción instintiva de estos criminales ante lo cual no contentos con saciar sus salvajes instintos, proceden a cortarla con una corta pluma y para hacerlo le meten la corta pluma en la vagina y la corta desde allí hacia arriba igual a como ellos han visto hacerlo en los mataderos con los animales que después se venden en supermercados en trozos.

Estos, como lo señalo, “no eran unos pobres diablos”, por contrario, gente llenos de mugriento dinero, del que se hizo fácil, con las mañas del comercio viciado, acaparando productos en tiempos de incertidumbre, especulando y robando.

El periodista Daniel Ortiz, en la época Director del diario “El Centro” realizó una de las gestiones de investigación periodísticas más destacadas en un órgano de prensa regional y llegó a la médula de una situación que involucró personajes de la judicatura, abogados, policías y aquellos que “taparon el sol con el dedo”. Posteriormente le periodista Ortiz Alfaro fue Director del diario “La Región”.

Lugar del crimen de la Calchona en Talca

Allí quedó botada la pobre víctima, que fue pronto encontrada por otros transeúntes de la noche Talquina, quienes llaman a la policía en cuyo furgón ella muere, no pasan muchas horas y los actores son detenidos para ser soltados con destinos distintos, fueron escondidos por sus familias, y preparado viajes secretos fuera de Chile.

Pasa casi un año, y se prepara la acusación de tres inocentes que meten presos a sabiendas que nunca han sido culpables, pero el sistema necesita sangre y culpables, y allí los tienen, hasta que son finalmente liberados después de 4 años de cárcel injusta, y por el actuar del abogado Roberto Celedón, quien a partir de ese logro judicial, ha sido visto como una adalid de la justicia.

Muchas cosas pasaron posterior a este crimen y vinculado a los actos, compromisos, silencios, complicidades, etc. que se generaron. Talca y su gente observa con estupor como caminan por la vida estos criminales, todo Talca sabe quien comentó este horrendo crimen y este secreto s voces pasa a ser parte del acervo moral de la hipocresía social de la decadencia de fondo de una sociedad del dinero sucia y ahora ensangrentada.

En alguna ocasión hablé de este crimen con Monseñor Carlos González, nuestro Obispo y con un gesto de ira y frustración me dijo conocer la verdad del crimen debido a que uno de los asesinos se le ocurrió confesarlo a un sacerdote, en “secreto de confesión”.

¿Cómo toda una comunidad puede dormir en paz a sabiendas que estos criminales, hoy de cuello y corbata, no solo están sueltos, sino gozan de prestigio?

Lo impactante de esto es que ya nadie se acuerda de esto, nadie pregunta, nadie dice nada, o más bien a nadie le importa, pero en el Hall de Entrada de los Tribunales talquinos debiera haber un lienzo que a todos nos recordara que en Talca sucedió uno de los más horrendos crímenes y que se esfumó en la niebla del tiempo y el poder sucio de unos pocos.

No contentos con pagar silencios y actuaciones fallidas, se resolvió inculpar a inocentes que permanecieron en la cárcel para calmar los nervios de los verdaderos asesinos; la actuación destacada del abogado Roberto Celedón regresó el cauce de las aguas a su nivel normal y logró la libertad de los inocentes, de los que todo Talca supo que nunca habían sido los autores. Ah, pero eran lo suficientemente pobres como para inculparlos, y encarcelarlos…

Los asesinos talquinos hoy gozan de una vida familiar, de libertad, progreso y cuanto la vida le da a un ser que supo esquivar la justicia. ¿Qué sortearán en sus actuales vidas? ¿Sus conciencias? ¿Se puede?

Me pregunto cómo habrán acomodado sus conciencias. Ojalá alguien me ayude a responder esta inocente inquietud.

El libro en cuestión, dirá todo lo que un buen lector encuentra en una narrativa exigente e inteligente, las gruesas pinceladas de la verdad provocarán a muchos, a otros, como siempre les dará exactamente lo mismo..

Talca siempre ha tenido mucho de sórdido en su vida e historia social.-[2]

Quien cometió el asesinato

Todo Talquino de esa época sabe quienes asesinaron a la pobre chica María Soledad Opazo en el puente La Calchona. Es un grito a voces que los asesinos fueron hijos de empresario talquinos, con fuerte poder adquisitivo. Uno de los asesinos fue Marcelo Rojas, hijo del empresario millonario E. Rojas, dueño del desaparecido supermercado Hipersur, que junto a otros amigos, también hijos de empresarios talquinos, abusaron y dieron muerte a la humilde muchacha. También se sabe que se le dio una cuantiosa suma de dinero a la madre de la niña asesinada, para que retractase toda demanda judicial.

Puente La Calchona en Avenida Lircay de Talca 2018.

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  • En enero del 2012 Universal (USA) a través de la señal cable:Canal 33 en Chile, presento un capitulo de la serie "Grimm", donde la trama estaba basada en la leyenda de origen Chileno.
  • La Noche de San Juan la encontró un trabajador que vive en La Cancha Rayada

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