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Juan Gómez de Almagro

De WikicharliE
Juan Gómez de Almagro
Bienvenido a Conquistadores Españoles

Primer Alguacil Mayor (Policía) chileno

Imagen idealizada del primer Alguacil Mayor (Policía) chileno, el Capitán Don Juan Gómez de Almagro. La imagen es del Instituto Histórico de Carabineros de Chile.

El conquistador Pedro de Valdivia nombró como Alguacil Mayor al Capitán Juan Gómez de Almagro, quien prestó el juramento de rigor ante el Cabildo de Santiago. Constan en el acta, las cualidades y virtudes de dicho alguacil para ser merecedor de tan importante cargo. Desde entonces y para siempre, sería imprescindible que quienes ostentarán tales ocupaciones fuesen personas de impecable conducta. Alguacil deriva del árabe al-wasir y debía llevar siempre consigo la «vara de la justicia», emblema o insignia de su cargo, consistente en un bastón de 60 cm. de largo terminado en una cruz para tomar sobre ella los juramentos.

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Contenido

Juan Gómez González, natural de la villa de Almagro del Campo de Calatrava, hijo de Alvar Gómez y de Catalina González, también naturales de Almagro. Marchó desde su ciudad natal de Almagro junto a su padre el hijodalgo Alvar Gómez al Nuevo Mundo, llegando hacia el año 1534 junto al gobernador de Nicaragua Rodrigo de Contreras, pasando posteriormente a Guatemala. Este trabajo trata de dar a conocer para la historia de la provincia de Ciudad Real y en concreto de la ciudad de Almagro, a uno de sus hijos que a pesar de su gran aportación al descubrimiento y conquista de Chile, solo aparece relacionado como uno de los que acompañó al capitán Pedro de Valdivia, cuando en realidad dedicó todo su vida a la conquista y apaciguamiento de aquellas tierras, siendo escasamente recompensado por ello y gracias al pleito que tuvo que mantener para hacer valer sus méritos de guerra, dicha información ha servido para poder reconstruir su vida y sus hazañas en la conquista de Chile, sirviendo siempre con sus armas y su hacienda a Su Majestad, participando en todas las guerras contra los naturales, apoyando a todos los gobernadores de Chile incondicionalmente, y como a muchos primeros conquistadores, con el paso del tiempo pasó a un estado casi de pobreza, teniendo que pleitear en la Audiencia de Lima, para hacer valer sus méritos que fueron muchos, y conseguir disfrutar de una encomienda digna que le pudiese dar la renta suficiente para alimentar a su familia y mantener sus armas y caballos, así como a sus soldados, que siempre estaban disponibles para calmar la tierra de los belicosos indios mapuches.

Su vida

A continuación paso a describir la vida del capitán Juan Gómez de Almagro en los reinos de Perú y de Chile, a través de los testimonios de los testigos presentados por dicho capitán Juan Gómez de Almagro en la probanza de sus méritos de guerra, con motivo de unos pleitos que tuvo en la posesión de unas encomiendas de indios en Chile, y cuya relación de testigos es la siguiente: don Pedro de Puertocarrero testigo en la ciudad de los Reyes; Gabriel de la Cruz testigo en la ciudad de los Reyes y en la conquista de Chile; licenciado Juan de Herrera; Antón Gutiérrez de San Juan; Vasco de Guevara que lo conoció en la ciudad de Cuzco que iba el capitán Juan Gómez junto al marqués don Francisco Pizarro; Alonso Pérez; otro testigo fue Gonzalo Sánchez que conoció al capitán Juan Gómez en los reinos de España desde que era muchacho y recordaba que hacía más de 30 años que Juan Gómez partió de su villa natal de Almagro para las Indias; Gaspar de Valladolid; Pedro de León, natural de Viso del Marqués, conoció al capitán Juan Gómez en la ciudad de los Reyes cuando llegó éste para ayudar al marqués don Francisco Pizarro, este testigo Pedro de León partió también junto al capitán Pedro de Valdivia y Juan Gómez a la conquista de Chile, donde participó en todas las batallas y fundaciones de casi todas las nuevas ciudades junto a don Pedro de Valdivia, Francisco de Villagra y don García Hurtado de Mendoza; otros testigos fueron don Antonio Bernal, Gabriel de Sosa, Bartolomé de Quiñones; Rodrigo Volante, Martín de Irízar, Diego Mexia, Martín de Montesclaros, don Luis Barba, Cristóbal Pérez Bravo, el licenciado Hernández de Castro, el maese de campo Juan Gómez de Don Benito, Gonzalo de los Ríos, Pedro de Miranda, Marcos Beas, Alonso de Escobar, Melchor de Écija, Pedro Aguayo, Francisco Peña, Pedro Gómez, Luis de Toledo, Diego García de Cáceres, Juan Godínez, el general Rodrigo de Quiroga, don Rodrigo González obispo de Chile, Juan de Monroy, Juan Pérez de Teruel, Antonio Rodríguez, licenciado don Antonio Vallejo, Lope de Ayala, Francisco Rubio, Bartolomé Flores, Juan de Cuevas, Juan Bautista de Pastene, Gaspar de Villarroel, Diego García Altamirano, Antonio Díaz Vera, don Felipe de Mendoza, Juan Moyano Puertocarrero, Diego de Pavía y Francisco Hernández Tarifeño. Todos ellos conocieron y participaron con el capitán Juan Gómez de Almagro en algunas de las muchas batallas que tuvo dicho capitán en los treinta años que llevaba en aquellas tierras de los reinos de Perú y de Chile, cuando se hizo dicha probanza de méritos en los años 1565 y 1566.

1537

Estando los indios rebelados por el inca en los reinos de Perú, el marqués y gobernador de Perú don Francisco Pizarro, solicitó ayuda a las provincias de Guatemala, para el envío de caballeros y soldados para combatir al inca y apaciguar el reino de Perú que estaba levantado en guerra. El capitán Juan Gómez y su padre Alvar Gómez partieron desde Guatemala con el capitán Diego de Rojas y otros caballeros y se presentaron en la ciudad de los Reyes (Lima, Perú) el año de 1537, siendo los primeros refuerzos que llegaron, para ponerse bajo el mando del marqués don Francisco Pizarro y apaciguar aquellos reinos de Perú luchando contra el inca.

El testigo Pedro de León (natural de Viso del Marqués), se encontraba en la ciudad de los Reyes y vio cuando llegó el capitán Juan Gómez acompañado de su padre Alvar Gómez, definiendo dicha llegada como muy en orden como hombres muy honrados con sus armas y caballos, siendo los primeros en llegar a la solicitud de socorro. Otros lo describían que llegaron con mucho lustre, bien aderezados, con muy buenas armas y caballos, como buenos hidalgos que eran.

Posteriormente el gobernador don Francisco Pizarro en recompensa por su lealtad y bravura en las batallas le dio al capitán Juan Gómez una encomienda de cientos de indios en la ciudad de San Juan de la Frontera que se pobló en el pueblo de Guamanga (Huamanga) que fue fundada y poblada por 22 españoles, donde estuvo residiendo y manteniéndola en paz junto a su padre Alvar Gómez, ya que los indios de esa comarca se levantaban en guerra con frecuencia, asegurando de esta forma la calma del inca y sus guerreros en aquella zona.

1539

Poco duró la vecindad en la ciudad de Guamanga al capitán Juan Gómez y a su padre Alvar Gómez. A finales del año 1539 partieron a la ciudad de Cuzco donde se encontraba el gobernador don Francisco Pizarro para hablar con él de negocios. Se alojaron en la casa de don Pedro Puertocarrero, que era vecino de Cuzco, y estando en esta ciudad se enteraron que el marqués don Francisco Pizarro había pedido al capitán don Pedro de Valdivia que juntase gente para ir a la conquista de Chile.

1540

El capitán Juan Gómez y su padre Alvar Gómez enseguida se unieron a don Pedro de Valdivia formando parte de las 10 primeras personas que partieron junto a Valdivia desde la ciudad de Cuzco hacia la conquista de Chile en el año 1540.

Alvar Gómez partió como maese de campo de don Pedro de Valdivia y como factor y veedor de Su Majestad.

La muerte de su padre

El maese e hijodalgo Alvar Gómez de Almagro falleció al caer enfermo durante el largo y penoso camino, en la región de Tarapacá, situada al norte de Chile.

En aquellas tierras desérticas su hijo el capitán Juan Gómez le dio cristiana sepultura acompañado del capitán general don Pedro de Valdivia y los caballeros que les acompañaban, rindiéndole un sincero y sentido homenaje ya que era muy querido por todos, según el testimonio de los testigos.

En su lugar don Pedro de Valdivia nombró como su maese de campo a Pedro Gómez de Don Benito, el cual en el año 1565 fue presentado como testigo por el capitán Juan Gómez de Almagro en su probanza de méritos ante el pleito que tuvo por el repartimiento de indios.

Cuando llegaron a la región de Atacama, el capitán general don Pedro de Valdivia, con motivo de un alboroto entre la gente que le acompañaba, dividió el grupo en dos partes, marchando el propio Valdivia con un grupo hacia el valle de Atacama la grande y el otro grupo los puso al mando del capitán Juan Gómez que permaneció en el valle de Atacama la chica donde estuvo durante un mes y medio, siendo respetado y obedecido por todos los caballeros y soldados a su cargo.

Después don Pedro Valdivia lo mandó llamar y el capitán Juan Gómez cruzó el despoblado de Copiapó con la gente a su cargo para reunirse con don Pedro de Valdivia y antes de partir desterró al Perú a los Guzmanes y a los Avalos cumpliendo el capitán Juan Gómez las órdenes de don Pedro de Valdivia, ya que estos caballeros se opusieron a los planes de don Pedro de Valdivia, creando alboroto y malestar entre los soldados españoles.

El testigo Gabriel de la Cruz dijo que había visto, ya que estuvo también presente, que el capitán Juan Gómez de Almagro iba con el gobernador don Pedro de Valdivia y con el dicho testigo que se unió a ellos en Tarapacá, en el viaje y camino hacia Chile en el cual padecieron mucha hambre y frío (nieve) y muchas necesidades ya que el camino era muy largo y tenía grandes despoblados, principalmente al norte de Chile en las regiones más desérticas y duras, Arica, Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y Atacama con el desierto más árido y seco de la Tierra ardiente de día y frío en la noche y Coquimbo hasta alcanzar la región de Valparaíso, encontrando en el camino a los indios naturales del lugar que eran muy belicosos.

1541 valle del Mapocho

12 de febrero de 1541: Una vez llegados al valle del Mapocho en diciembre de 1540, fundaron la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo y estuvieron en guerra con los naturales para pacificar aquellas tierras tratando de convertir a los naturales.

1545

Durante más de cuatro años, en los cuales pasaron mucha hambre, sed y muchas necesidades comiendo hasta cigarras, raíces, alimañas y pájaros y todo lo que les pudiera calmar el hambre.

Los españoles andaban vestidos de pellejos de zorras, guanacos y otros animales por la falta que padecían de las ropas y mercaderías de España, ya que ni por mar ni por tierra era posible en aquellos tiempos llegar a aquellas provincias de Chile desde Perú, ya que el camino era muy largo de más de 2.414 kilometros.

En aquellos años tuvieron muchas guazábaras[1] (peleas y pleitos) y guerras con los indios naturales de esas tierras donde pasaron muchos peligros ya que los indios eran muchos y muy guerreros, y por causa de la guerra los indios no sembraron y no hacían sementeras, creyendo que con ello los españoles se irían y dejarían aquellas tierras, como hizo anteriormente don Diego de Almagro.

A causa del hambre los conquistadores españoles acordaron sembrar la tierra, para el sustento de los propios españoles y de los naturales del lugar que también la padecían, y así todos araban y sembraban la tierra haciendo un paréntesis en la guerra, aunque mientras sembraban estaban armados para prevenirse de los posibles ataques de los indios, vigilando las sementeras.

La primera cosecha no se la comieron y volvieron a sembrarla hasta tener suficiente para alimentarse y volver a sembrar, en todas estas acciones se hallaba el capitán Juan Gómez de Almagro, que era alguacil mayor de la ciudad de Santiago, donde se encontraba asentado como cofundador y vecino de ella.

alguacil mayor del nuevo Reino de Chile

Nada más fundar la ciudad de Santiago, el capitán general don Pedro de Valdivia, nombró al capitán Juan Gómez alguacil mayor del nuevo Reino de Chile, y durante los siete años siguientes que duró la guerra el capitán Juan Gómez, disponía de tenientes alguaciles a su cargo y era respetado y obedecido por todos los caballeros, capitanes, soldados y vecinos como si el mismo don Pedro de Valdivia les ordenase, encargándose de mandar y ordenar las vigilancias y centinelas distribuyéndolas y visitándolas como maese de campo que era, sin que ningún otro capitán ni persona alguna interviniese en las disposiciones que para dicha guerra dirigía el capitán Juan Gómez de Almagro.

Don Pedro de Valdivia siempre enviaba al capitán Juan Gómez en las primeras corredurías que hicieron hacia al sur de Santiago para ir allanando y calmando la tierra y el capitán Juan Gómez fue el primero que derrotó a los indios y su cacique y asaltó el primer fuerte que tenían en Nabalquevi junto a Atalanga situado a siete leguas de la ciudad de Santiago, participando posteriormente en atraer a los naturales del lugar a la servidumbre de los españoles, pasando con ello grandes penalidades y hambre por servir a Su Majestad.

El trazado de la nueva ciudad de Santiago, fue diseñada en forma de damero por el alarife Pedro de Gamboa, en el centro la plaza mayor, reservando a su alrededor los terrenos para la Catedral de Santiago, la cárcel y la casa del gobernador.

Se construyeron ocho cuadras de norte a sur, y diez de este a oeste, cada solar estaba formado por un cuarto de cada cuadra, que fue entregado a los conquistadores quienes construyeron sus casas de barro y paja, entre ellos el capitán Juan Gómez de Almagro, que además tenía una encomienda de indios de rapel con el cacique de Topocalma (que disfrutó durante más de diez años). Estos le fueron asignados por don Pedro de Valdivia en Santiago.

Con los dineros que le reportaba dicha encomienda, siempre tenía en su hacienda a muchos soldados honrados y de gran valor a los cuales alimentaba y les facilitaba armas y caballo, gastándose más dinero con ellos que en su propia persona, siendo los gastos casi siempre superiores a la renta de su encomienda de Rapel. Debido al socorro que siempre realizaba hacia los más necesitados, por cuya causa era siempre muy querido y respetado por sus fieles criados y la soldadesca española de aquellas tierras de las provincias de Chile.

Don Pedro de Valdivia partió hacia el sur con los soldados para combatir al cacique Michimalonco, dejando 55 españoles en Santiago entre ellos el capitán Juan Gómez.

10 de agosto de 1545: En una carta dirigida a Su Majestad el Rey de España, aparece la firma del capitán Juan Gómez, como miembro de la justicia y regimiento de la ciudad de Santiago, cuando el cabildo, oficiales y vecinos de la ciudad de Santiago nombró oficialmente capitán general y gobernador de Chile a don Pedro de Valdivia, lo que confirma la gran confianza de don Pedro de Valdivia hacia el capitán Juan Gómez1, aunque ya desde junio de 1541 ejercía como gobernador de las tierras de Chile, a las cuales llamó Nueva Extremadura, en recuerdo de su tierra natal.

El capitán Juan Gómez de Almagro a requerimiento del gobernador don Pedro de Valdivia, dejó su casa en Santiago y se puso nuevamente al servicio de Su Majestad acompañando a Pedro de Valdivia en el descubrimiento y la conquista de las provincias de Tucapel, Arauco, Angol y otras de aquellas comarcanas, partiendo con sus armas, caballo y sus criados y hombres de valor que le acompañaban y que él mismo sustentaba, pasando muchas necesidades y peligros en la guerra con los indios.

11 septiembre de 1541 Ataque a Santiago

11 de septiembre de 1541: La ciudad fue arrasada por los indígenas, aunque finalmente los indios se retiraron al ver que sus caciques habían muerto. Inés de Suárez pareja de don Pedro de Valdivia, cortó la cabeza de los caciques y se las mostró a los indios que decidieron retirarse. La ciudad de Santiago fue lentamente reconstruida.

Batalla de Andalién

22 de febrero de 1550: Participo en la batalla de Andalien, en la población de la ciudad de Concepción, poniendo y gastando muchos pesos en oro de su hacienda sin recibir nada a cambio.

La llamada Batalla de Andalien fue un encuentro militar sucedido el 22 de febrero de 1550 entre las fuerzas españolas de Pedro de Valdivia y las mapuches del toqui Ainavillo.

A inicios de 1550 Valdivia había llegado con 200 españoles y una multitud de yanaconas marcharon hasta el río Biobío y en una zona pantanosa cerca de la actual Concepción llamado Andalién acamparon y de noche fueron atacados por sorpresa por un gigantesco ejército indígena13​ al cual apenas lograron rechazar por el uso de armaduras, armas de fuego y caballos. Aunque los indios estaban organizados en tres grandes cuerpos sólo pudieron atacar por un lado debido al terreno pantanoso a orillas de la Laguna Pineda donde estaba el ejército de Valdivia[2].​

Los españoles ganaron la batalla gracias a la superioridad de sus armas y haciéndose de unos 400 prisioneros los cuales fueron cruelmente escarmentados por Valdivia. En esta batalla, Lautaro, participó como escudero de Valdivia.

Posteriormente los españoles y sus aliados fundaron el fuerte Penco que en febrero de ese mismo año fue atacado por una fuerza más grande de mapuches dando lugar a la batalla de Penco.

Batalla de Penco

La batalla de Penco fue un enfrentamiento militar, el 12 de marzo de 1550, entre las fuerzas españolas a cargo del conquistador Pedro de Valdivia y las mapuches del toqui Ainavillo.

Tras su derrota en Andalién Ainavillo reunió unos 10 mil guerreros de Arauco y otros cinco mil de Tucapel, con estas fuerzas planeó un ataque contra el fuerte español de Penco.

A Valdivia le tomó ocho días construir una zanja de doce pies de profundidad y tras ella una pared de mil quinientos pasos de longitud hecha con la tierra extraída en la excavación. El fuerte contaba con tres puertas, tras su construcción el gobernador español fundó la ciudad de Concepción el 3 de marzo de 1550, desde ahí envió jinetes con mensajes de pacíficación a los pueblos cercanos.

12 de marzo de 1550: Un ejército de sesenta mil guerreros, según las fuentes de la época, al mando de Ainavillo avanzó contra la fortaleza en Penco en tres divisiones separadas, con 5000 escaramuzadores dirigiendo su avance. La rodearon y sitiaron pero estaban imposiblitados de asaltarla. Lanzaron flechas y piedras contra los defensores, estos últimos esperaban que los indígenas les presentaran batalla en campo abierto para poder usar su caballería.

Los conquistadores, ya conocedores de Ainavillo lo vieron en el campo y Jerónimo de Alderete sin permiso de su comandante cargó contra él, sin embargo, el toqui ordenó cerrar filas y le rechazó. Viendo el riesgo para Alderete el gobernador mandó a la caballería de Villagra en su ayuda, ambos españoles reorganizaron a sus jinetes y arrasaron con las fuerzas de Ainavillo aún en desorden tras la primera carga.

Los mapuches huyeron por un terreno imposible de transitar para la caballería o la infantería hispana, por lo que dejaron a sus yanaconas la labor de perseguirles[3].​

En el campo de batalla quedaron los cuerpos de hasta 4000 indígenas y cerca de 200 prisioneros[4],​ cerca de 300 murieron solo en las cargas de la caballería española[5].​ Valdivia para dar un escarmiento les cortó una mano y la nariz a cada prisionero para luego soltarlos.

Una vez apaciguada la tierra y tras muchas batallas, el Capitán Juan Gómez de Almagro, pidió permiso al gobernador Pedro de Valdivia y retornó a su casa de Santiago.

1553

Tres años despues el gobernador don Pedro de Valdivia funda los fuertes de Tucapel, Arauco y Purén y la ciudad de Angol. Nuevamente llama al capitán Juan Gómez de Almagro, quien parte desde Santiago hasta la ciudad Imperial. Al llegar a dicha ciudad el cabildo a los tres días de su llegada, lo envía como capitán y caudillo al fuerte de Purén y Tucapel, que se hallaban cercanos uno de otro, para socorrer a los españoles que allí se encontraban.

Primeramente el capitán Juan Gómez llegó al fuerte de Purén, los españoles que estaban en el fuerte de Tucapel fueron atacados por los indios y mataron a cuatro españoles y los otros siete tuvieron noticia que el capitán Juan Gómez había llegado con cinco soldados al fuerte de Purén que se hallaba cercano, abandonaron el fuerte de Tucapel y llegaron junto al capitán Juan Gómez.

Destacó por su valor y arrojo

Al amanecer del sexto día de su llegada a Purén, la casa estaba cercada por más de 20.000 indios de guerra según algunos testimonios y 15.000 según otros, en cualquier caso un número muy superior a los españoles, y con los 17 hombres que tenía a su mando se entabló la lucha que duró más de seis horas y finalmente en una gesta memorable y de las más señaladas que se habían hecho en las Indias, se venció y se desbarató a los indios con gran esfuerzo y a pura fuerza de brazos, algo que parecía imposible según el testimonio del testigo Antón Gutiérrez que se halló en dicha batalla junto al capitán Juan Gómez que destacó por su valor y arrojo, el cual montado en su caballo luchó en medio de los indios y cayó en uno de los hoyos que los indios habían hecho y a pie siguió luchando contra ellos desbaratándolos, tan solo sufrieron la pérdida de algunos caballos.

Diciembre de 1553

Después de la Batalla en el Fuerte de Purén, el capitán Juan Gómez recibió una carta del gobernador Pedro de Valdivia para que se reuniese con él en el Fuerte de Tucapel.

El capitán Juan Gómez de Almagro partió con catorce hombres a caballo (otros testigos dijeron que eran trece y catorce con el capitán) hacia el fuerte de Tucapel para reunirse con el gobernador Valdivia, dejando al resto en el fuerte de Purén, entre ellos al testigo Juan Gómez de Don Benito que se hallaba enfermo y como caudillo a don Pedro de Avendaño.

25 de diciembre de 1553: Al llegar a los llanos de Tucapel se encontró que el día anterior, el 25 de diciembre de 1553, los indios habían matado al gobernador don Pedro de Valdivia y a los cuarenta hombres que iban con él, en una emboscada dirigida por el indio Lautaro. Al capitán Juan Gómez le sorprendieron al amanecer los mismos indios que habían matado al gobernador, los cuales estaban envalentonados por la victoria sobre Valdivia y eran muchos.

Luchó con ellos en los llanos de Tucapel desde el amanecer hasta después de mediodía, viendo que no podían llegar al fuerte de Tucapel y que ya habían matado algunos españoles, iniciaron la retirada hacia el fuerte de Purén que estaba a seis leguas con un mal camino lleno de cuestas, anegas, grandes arroyos y pasos muy peligrosos y angostos. Recorrieron todo el camino luchando contra los indios que les siguieron hasta la cuesta del valle de Elicura (el valle de los Mapuches), situada a una legua del fuerte de Tucapel, y allí los indios apretaron consiguiendo la muerte de seis españoles así como sus caballos, ya que se encontraban muy cansados.

El capitán Juan Gómez se hallaba muy mal herido y estuvo defendiéndose a pie, ya que le mataron a su caballo, hasta que llegó la oscuridad de la noche, se metió en unos arrayanes donde estuvo toda la noche, tratando de retornar al fuerte de Purén. Entre los españoles que se salvaron estaba Gregorio de Castañeda y un tal Durán. Y gracias a la valentía, cordura y ánimo del capitán Juan Gómez en gobernar y acaudillar a sus hombres pudieron escaparse el resto de los soldados que llevó, en una gesta memorable digna y merecedora de una gran merced por parte de Su Majestad el Rey.

Al amanecer otros españoles entre ellos el testigo Antón Gutiérrez que tenían que reunirse con el capitán Juan Gómez, hallaron en el camino a Andrés Hernández de Córdoba que había ido con el capitán Juan Gómez, y el dicho Andrés se hallaba desbaratado y tenía los ojos quebrados de flechazos, al cual lo había llevado su caballo tras del soldado Moran que tenía una lanzada en un ojo, y estos entendieron que el capitán Juan Gómez se hallaría muerto.

Cuando iban todos en retirada hacia la ciudad Imperial, estando a cuatro leguas del fuerte de Purén en la orilla de un río donde tomaban fuerzas para continuar y para alivio de los heridos, un indio yanacona de los que acompañaban a los españoles corrió tras ellos y les dijo que el capitán Juan Gómez se hallaba vivo y mal herido y que si no querían que lo matasen, tenían que volver a socorrerle, ya que llevaba dos días escondiéndose de los mapuches. Entonces el testigo Antón Gutiérrez y cuatro más retornaron entre ellos don Pedro de Avendaño, Pedro de Arana y Martín de Irízar, llegaron al fuerte y lo hallaron destruido, estuvieron buscando al capitán Juan Gómez hasta que lo encontraron al tercer día de la batalla escondido en un pajonal, donde gracias al relincho de un caballo que hizo que el capitán Juan Gómez saliese de trigal donde estaba escondido y así pudieron localizarle, el cual se encontraba herido en el brazo, en la mano y otras muchas heridas.

Estando medio desnudo y descalzo pero con la espada empuñada en espera de los indios, que sabían que estaba vivo y querían matarlo, los españoles cogieron al capitán Juan Gómez y lo subieron a ancas en un caballo y partieron rápido para encontrarse con el resto hasta llegar a la ciudad Imperial, donde estuvo curándose de las heridas y de los malos tratamientos recibidos durante la batalla de la que se salvó milagrosamente. Esta jornada heroica de la retirada de Tucapel liderada por el capitán Juan Gómez de Almagro, pasó a la historia con el nombre de “los Catorce de la Fama”.

Francisco de Villagra

Estando el capitán Juan Gómez de Almagro aún en la ciudad Imperial y sin terminar de curarse totalmente las heridas, ya que había transcurrido apenas un mes desde que había llegado a ella muy mal herido, llegó a dicha ciudad Imperial el general Francisco de Villagra para reunir gente y vengar la muerte del gobernador Valdivia, ya que los indios estaban levantados en la Concepción.

El capitán Juan Gómez partió junto al general Francisco de Villagra y llegaron a la ciudad de Concepción y desde allí partieron hacia Arauco en Andalien con 150 hombres para enfrentarse con los indios y vengar la muerte del gobernador y tuvieron una gran batalla con los indios que eran cerca de 100.000, quienes mataron a 96 españoles.

Durante la batalla el capitán Juan Gómez se despeñó con sus caballos y pasó grandes peligros, otros que se despeñaron con él murieron, el capitán junto a otros dos españoles luchó a pie contra los indios, luego tomó un caballo de uno de los soldados muerto y montado en él pudo ponerse a salvo, saliendo nuevamente muy mal herido, ya que se encontraba algo débil debido a las secuelas de las heridas anteriores. Todos los españoles que sobrevivieron a dicha batalla se retiraron retornando a la ciudad de Concepción. Allí llegó muy mal herido y maltrecho el capitán Juan Gómez y en dicha ciudad permaneció curando sus heridas.

La ciudad Imperial

El general Francisco de Villagra y el capitán Juan Gómez junto a otros españoles, una vez curada sus heridas partieron hacia la ciudad Imperial y libraron muchas batallas con los indios que quisieron asaltar dicha ciudad, permaneciendo en la ciudad Imperial defendiéndola durante mucho tiempo y el capitán Juan Gómez sustentaba a muchos soldados durante su estancia en dicha ciudad, gastándose muchos pesos en oro en ello.

Durante el asedio de dicha ciudad Imperial por los indios que duró bastante tiempo, algunos vecinos y soldados españoles cansados de tantas penalidades y enfrentamientos quisieron abandonar dicha ciudad para regresar a la ciudad de Santiago, llegando a salir de la ciudad con riesgo de despoblarse, y el capitán Juan Gómez de Almagro gracias a su prudencia y al respeto y gran estima que le tenían los soldados, los convenció y regresaron a la ciudad Imperial, permaneciendo en ella hasta que se apaciguó la tierra.

1557 García Hurtado de Mendoza

Estando allí en la ciudad Imperial tuvieron noticias que el indio Lautaro reunió a muchos indios y partió hacia la ciudad de Santiago para asaltarla y también les llegó la noticia de la llegada del nuevo gobernador de Chile don García Hurtado de Mendoza.

El general Villagra y el capitán Juan Gómez salieron junto a otros muchos españoles y fueron en defensa de la ciudad de Santiago y en el camino asaltaron por sorpresa el campamento del indio Lautaro y libraron una gran batalla en abril de 1557, saliendo vencedores los españoles que desbarataron a los indios mapuches que lucharon con gran ardor y los indios a pesar de recibir trabucazos y lanzadas seguían luchando hasta caer totalmente muertos, el capitán indio Lautaro, que tenía la espada del gobernador Valdivia, murió de un lanzazo a la salida de su ruca. Consiguiéndose con ello una gran victoria para Su Majestad.

El nuevo gobernador don García Hurtado de Mendoza y Manrique (hijo del virrey de Perú don Andrés Hurtado de Mendoza) se hallaba en la isla de Quiriquina en la bahía cercana a la despoblada ciudad de la Concepción donde estableció su base militar.

El capitán Juan Gómez salió desde Santiago y embarcó para unirse con el nuevo gobernador en la isla, siendo el primero de los capitanes residentes en Chile que acudió a ponerse bajo el mando del nuevo gobernador de Chile. El gobernador mandó al capitán Juan Gómez junto a otros españoles para que levantaran un fuerte en las ruinas de Concepción para guarecerse de los ataques de los indios y esperar allí la llegada de los caballos que venían por tierra junto a los refuerzos de soldados españoles, entre ellos iba el testigo Pedro de León, natural de Viso del Marqués, junto a los criados y caballos del capitán Juan Gómez.

Cuando llegaron la gente de refuerzo y los caballos al fuerte de la Concepción, el capitán Juan Gómez partió junto al gobernador don García de Mendoza y participó en la conquista y población de Cañete (ayudando con sus propias manos a construir el fuerte) y Tucapel en la comarca de Arauco donde se libraron muchas batallas con los indios mapuches durante más de seis meses en el año 1557, donde según los testigos una vez más destacaba el capitán Juan Gómez por su valor.

Una vez pacificada esta zona el gobernador don García de Mendoza se quedó en Cañete y envió al capitán Gerónimo de Villegas y al capitán Juan Gómez de Almagro a la reedificación de la ciudad de Concepción.

1559

Allí el gobernador don García de Mendoza le dio casa y el capitán Juan Gómez permaneció durante dos años gastándose más de 15.000 pesos en sustentar entre 25 a 30 gentiles hombres de los soldados de guerra servidores de Su Majestad, para luchar contra los indios y pacificar aquellas provincias de Chile, en el mandato del gobernador don García Hurtado de Mendoza, durante los años 1557 a 1561. Entre los huéspedes que el capitán Juan Gómez alimentó en su casa de la ciudad de la Concepción, estuvo don Pedro de Portugal con sus mozos y criados.

El capitán Juan Gómez tenía a su servicio a tres soldados aguerridos y valientes que le acompañaban en las batallas contra los indios, y eran los encargados de hacer corredurías y de pacificar los repartimientos, a los cuales trataba y mantenía bien en su casa el capitán Juan Gómez.

Estos tres criados eran Juan Bautista Materano a quien le daba de salario 800 pesos de oro al año, Francisco de Baltanas y Juan de Villalobos ambos con sueldos muy aventajados. También el capitán Juan Gómez dotó de armas, caballo y sueldo al soldado Juan Alonso

Luengo enviándolo destacado en la ciudad de Cañete de la Frontera, que se encontraba falta de gente de guerra, donde estuvo sirviendo fielmente y con gran valor en la pacificación de la comarca durante dos años y todo ello costeado por el dicho capitán Juan Gómez.

En la ciudad de Santiago

El capitán Juan Gómez de Almagro estando pacífica la tierra, se fue a su casa de la ciudad de Santiago, para reclamar la posesión de su encomienda de indios en dicha ciudad y pedir justicia, ya que hasta entonces no había podido realizarlo, por encontrarse siempre en las guerras contra los indios al servicio de los gobernadores de Chile y al servicio de Su Majestad el Rey y gastando mucha cantidad de pesos en oro en las diferentes campañas.

Debido a la situación de guerra y la escasez de los alimentos, todas las mercancías eran muy caras, llegando a estar endeudado en gran cantidad de pesos (más de 20.000 pesos de oro), lo que tenia al capitán Juan Gómez y otros conquistadores en un estado de casi pobreza.

La mantención de caballos, armas y criados eran muy costosas, pero eran necesarias para poder atender las necesidades básicas para poder luchar contra los indios y pacificar las provincias de Chile.

Al capitán Juan Gómez después de ser de los primeros que fueron y permanecieron en la conquista de Chile, tan sólo tenía una encomienda de 80 indios de rapel y otra de 150 indios de quillota, estando además en pleito con ellos, mientras otros conquistadores que habían llegado después que él a Chile y no habían luchado ni participado en tantas guerras y con tanto valor como el capitán Juan Gómez, poseían encomiendas de miles de indios. Así el notario Agustín Brizeño que se casó con una hija mestiza de Antonio Tarabajano, poseía una encomienda de los indios de gualemo y rapel, sin haber participado nunca en ninguna guerra de las libradas en la pacificación de las tierras de Chile. El capitán Juan Gómez de Almagro estaba en pleito con Antonio Tarabajano por la encomienda de los indios de rapel y cacique de topocalma. Antonio Tarabajano era otro conquistador español que se unió a don Pedro de Valdivia en el valle de Tarapacá.

Los indios de Topocalma y quillotas del capitán Juan Gómez le fueron quitados por el gobernador Francisco de Villagra y los poseía Diego Mazo de Alderete que llegó a Chile para casarse con una cuñada de Villagra, y Alderete no había luchado por lo tanto en las guerras de Chile y por consiguiente no era merecedor de una encomienda al no ser un conquistador de aquellas tierras.

Según los testigos Francisco de Villagra le tenía enemistad al capitán Juan Gómez. Después el mismo Francisco de Villagra por el odio que le tenía le dio los indios de quillotas a Francisco de Irrazábal simplemente por el hecho de que éste llegó a Chile desde la ciudad de los Reyes para confirmarle el nombramiento de gobernador a Francisco de Villagra en nombre de virrey de Perú.

El Conde de Nieva, y Francisco de Irrazábal, que era un mozo enfermizo y corto de vista, estuvo un año escaso en Chile y nunca luchó ni hizo guardia y las armas que tenía eran prestadas, ya que no las llevó así como tampoco criados y se alimentaba en las casas de otros capitanes, y cuando más levantados estaban los indios se marchó de Chile y se fue a Perú.

Todos los testigos presentados expusieron que el capitán Juan Gómez de Almagro era casado en la ciudad de Santiago con hijos, y era una persona honrada, hijodalgo, buen cristiano, era querido y amado por los indios que tenía ya que siempre los trató muy bien, por ser un hombre pacífico, así como también los soldados españoles lo estimaban y respetaban mucho en todas las provincias, ya que siempre se preocupó mucho de ellos alimentándolos y facilitándoles armas; y siempre estaba dispuesto al servicio de Su Majestad en todas las conquistas y batallas para apaciguar las provincias de Chile.

Había ocupado muchos cargos, entre ellos de alcalde ordinario en Santiago y en la ciudad Imperial, también fue alguacil mayor con don Pedro de Valdivia y era el regidor perpetuo más antiguo de la ciudad de Santiago, dando siempre buena cuenta de todos ellos. Por todo ello los mismos testigos solicitaban que debido a los méritos de guerra y los grandes servicios prestados en nombre de Su Majestad por el capitán Juan Gómez y su padre Alvar Gómez, ya difunto, bien merecía una renta de 10.000 pesos al año, ya que siempre fueron leales a la Corona y nunca habían recibido ni un peso en recompensa, exponiendo siempre sus armas y caballos a su costa y manteniendo a muchos soldados españoles, endeudándose con ello y estando en un estado de pobreza, después de tanta lucha por conquistar y apaciguar aquellas tierras.

Y como ejemplo de todo lo contrario se expuso que Francisco de Irrazábal, simplemente por el hecho de ser Gentilhombre de Su Majestad, el virrey Marqués de Cañete, le dio dinero para ir a Chile y después le dieron 2.000 pesos para irse a España, sin hacer ningún mérito de guerra en el poco tiempo que estuvo en Chile.

1568 a España

Después de los pleitos el capitán Juan Gómez regresó a finales del año 1568 a España a su villa natal de Almagro.

1569 a Chile

En enero de 1569 regresaba otra vez desde España a Chile a su casa de la ciudad de Santiago, acompañado de gran parte de su familia:

  • Pedro Díaz, natural de la villa de Almagro, hijo de Pedro Calderón y de Catalina González se despachó a las provincias de Chile, con María Gómez, su mujer, hija de Alvar Gómez y de Catalina González, va por criado de su cuñado el capitán Juan Gómez.
  • María Gómez, viuda, natural de Almagro, hija de Alvar Gómez y de Catalina González, se despachó a las provincias de Chile con María y Catalina sus hijas solteras y en compañía del capitán Juan Gómez, su hermano.
  • Leonor Gómez, natural de Almagro, hija de Alvar Gómez y de Catalina González, se despachó a las provincias de Chile, soltera y en compañía del capitán Juan Gómez, su hermano.
  • Ana Calderón, natural de Almagro, hija de Juan Díaz Calderón y de María Fernández, se despachó a Chile, en compañía y por criada del capitán Juan Gómez.
  • Catalina Franco, natural de Almagro, hija de Alonso Franco y de Isabel de Córdoba, se despachó a Chile, por soltera y por criada del capitán Juan Gómez. 12-01-1569[6].
  • Gaspar Ruiz, natural de la villa de Almagro, hijo de Francisco Ruiz y de María Ordóñez, se despachó a Chile por soltero y en compañía del capitán Juan Gómez y se obligó en 200.000 maravedís en residir en Chile durante seis años. 21-01-1569[7].

Y por último también embarcó su cuñado Pedro de Morales, natural de Ciudad Real, hijo de Alonso de Morales y de Inés de Mérida, se despachó a las provincias de Chile con Aldonza Gómez (natural de Almagro, hermana del capitán Juan Gómez) hija de Alvar Gómez y de Catalina González, llevando consigo a Alonso, Pedro, Hernando, Baltasar, María, Ana, Isabel y Petronila, sus hijos solteros. 1-02-1569[8].

Anteriormente ya se habían embarcado para ir a reunirse con el capitán Juan Gómez en la ciudad de Santiago de Chile algunos vecinos de Almagro y su hermano Diego Gómez, vecino y natural de la villa de Almagro, hijo de Alvar Gómez (conquistador) y de Catalina González, se despachó para Chile con Elvira Hernández su mujer y una hija de año y medio, por cédula de su majestad en la nao de Alonso de Campos, en el año 1555. Y con Diego Gómez partieron Antón Hernández, vecino y natural de la villa de Almagro, hijo de Pedro Hernández y de Isabel de Villarreal, se despachó para Chile por soltero y hermano de Elvira Hernández mujer de Diego Gómez, por cédula de su majestad en la misma nao; y también Andrés Hernández, vecino y natural de la villa de Almagro, hijo de Rodrigo Hernández y María Hernández, se despachó para Chile por soltero y sobrino de Elvira Hernández mujer de Diego Gómez, por cédula de su majestad en la misma nao, el mismo año de 1555[9].

El capitán Juan Gómez de Almagro también conoció en Chile al capitán Antonio de Galiana, “el Bermejo”, natural de Ciudad Real, que participó en la pacificación de las provincias de Chile, y falleció a finales del año 1572 en la ciudad de Angol de Chile. Dejando a sus herederos 129 pesos y 4 tomines de buen oro, a su esposa María Romero y sus hijos Gonzalo, Lope, Gutierre, María, Constanza y Elena de Galiana, todos vecinos y naturales de Ciudad Real[10].

† Su muerte en 1569

El capitán Juan Gómez de Almagro falleció en el año 1569 en Panamá en su viaje de regreso que hacía con su familia procedente de su ciudad natal de Almagro a su casa de Santiago de Chile, según información del Instituto Chileno de investigaciones genealógicas en la “Revista de Estudios Históricos” número 48, basada en “Los Fundadores de Santiago, base social de Chile” por Carlos Celis Atria.

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. Palabra muy común en la antiguedad en que participa e interviene indígenas, bien sea entre ellos, así tenga las naciones o países civilizadas, es común en las hazañas de tipo histórica.
  2. Diego Barros Arana (2000). Historia general de Chile. Tomo I. Santiago de Chile: Editorial Universitaria, pp. 297. ISBN 978-9-56111-533-0.
  3. Lobera, Crónica, Capítulo XXXIII
  4. Según Lobera.
  5. Según Vivar.
  6. ES.41091.AGI/1.16404.42.4.2//CONTRATACION,5537,L.3.Pasajeros a Indias. 1563 – 1571.
  7. ES.41091.AGI/1.16404.42.4.2//CONTRATACION,5537,L.3.Pasajeros a Indias. 1563 – 1571.
  8. ES.41091.AGI/1.16404.42.4.2//CONTRATACION,5537,L.3. Pasajeros a Indias. 1563 – 1571.
  9. ES.41091.AGI/1.16404.42.4.2//CONTRATACION,5537,L.1. Relación de pasajeros. 1553 – 1557.
  10. ES.41091.AGI/1.16404.5.11.20//CONTRATACION,214,N.1,R.6.
  • Archivo General de Indias (AGI). Sevilla.
  • AGI. Justicia. Auto entre partes de Lima. Juan Gómez de Almagro contra Antonio de Tarabajano. Fecha de formación 26-04-1568, 07-06-1570. La Audiencia de Lima remite al Consejo el proceso seguido por el capitán Juan Gómez de Almagro, Alguacil Mayor y Regidor de Santiago de Chile, contra Antonio de Tarabajano, de la misma vecindad, sobre la posesión de los indios de Topocalma, en el término de dicha ciudad, bajo título de encomienda. Fecha de inicio: 1561-08-14. Comprende: Pieza 1. Proceso actuado ante el Consejo. 47 folios Pieza 2. Proceso original remitido actuado ante la Audiencia de Lima. 410 folios Pieza 3. Relación sacada de la probanza presentada por parte del capitán Juan Gómez. 24 folios Pieza 4. Relación sacada de la probanza presentada por parte del capitán Juan Gómez. 25 folios Pieza 5. Relación sacada de la probanza presentada por parte de Antonio de Tarabajano (☆ Villafranca de la Sierra, Ávila, Castilla La Vieja, 1515 –† Reino de Chile, 1567) . 26 folios
  • lacomarcadepuertollano.com

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