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Joseph Stiglitz

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Joseph Stiglitz
Bienvenido a Premio Nobel

Premio Nobel de Economía 2001

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Joseph Eugene Stiglitz (Gary, Indiana, 9 de febrero de 1943) es un economista y profesor estadounidense.

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Ha recibido la Medalla John Bates Clark (1979) y el Premio Nobel de Economía (2001). Es conocido por su visión crítica de la globalización, de los economistas de libre mercado (a quienes llama "fundamentalistas de libre mercado") y de algunas de las instituciones internacionales de crédito como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

En 2000, Stiglitz fundó la Iniciativa para el diálogo político, un centro de estudios (think tank) de desarrollo internacional con base en la Universidad de Columbia (EE. UU.) y desde 2005 dirige el Instituto Brooks para la Pobreza Mundial de la Universidad de Mánchester. Considerado generalmente como un economista de la Nueva Economía Keynesiana, Stiglitz fue durante el año 2008 el economista más citado en el mundo. En el 2012, ingresó como académico correspondiente en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras de España.

Algunas de las contribuciones más importantes de Stiglitz a la economía

Asimetría de la información

La investigación más famosa de Stiglitz es sobre el screening, una técnica usada por un agente económico para extraer la información privada de otro. Esta importante contribución a la teoría de la información asimétrica le valió compartir el Premio Nobel de Economía6 en 2001 con George A. Akerlof y Michael Spence.

La literatura económica neoclásica tradicional asume que los mercados son siempre eficientes excepto por algunas fallos limitados y bien definidos. Los recientes estudios de Stiglitz y otros revocan esa presunción: es solo bajo circunstancias excepcionales que los mercados son eficientes. Stiglitz (y Greenwald) muestra que "cuando los mercados están incompletos y/o la información es imperfecta (lo que ocurre prácticamente en todas las economías), incluso en un mercado competitivo, el reparto no es necesariamente Pareto eficiente. En otras palabras, casi siempre existen esquemas de intervención gubernamental que pueden inducir resultados Pareto superiores, beneficiando a todos.

Aunque estas conclusiones y la generalización de la existencia de fallos de mercado no garantiza que la intervención del Estado en cualquier economía sea necesariamente eficiente, deja claro que el rango "óptimo" de intervenciones gubernamentales recomendables es definitivamente mucho mayor que lo que la escuela tradicional reconoce Para Stiglitz, no existe la denominada "mano invisible".

  • Cuando hay "externalidades" -donde las acciones de un individuo tienen impactos en otros, por las cuales no pagan o no son compensados-, los mercados no funcionarán bien. Pero la investigación reciente ha mostrado que estas externalidades son penetrantes, cada vez que hay información imperfecta o riesgo de mercados imperfecto - esto ocurre siempre.
  • El verdadero debate hoy en día gira en torno a encontrar el balance correcto entre el mercado y el gobierno. Ambos son necesarios. Cada uno puede complementar al otro. Este balance será diferente dependiendo de la época y el lugar.

En una entrevista, Stiglitz explicó:

  • "Las teorías que desarrollamos explican por qué los mercados sin trabas, a menudo, no sólo no alcanzan la justicia social, sino que ni siquiera producen resultados eficientes. Por determinados intereses aún no ha habido un desafío intelectual a la refutación de la mano invisible de Adam Smith: la mano invisible no guía ni a los individuos ni a las empresas -que buscan su propio interés- hacia la eficiencia económica."

Salarios de eficiencia: el modelo Shapiro-Stiglitz

Stiglitz también ha investigado sobre los llamados salarios de eficiencia y ha colaborado en la creación de lo que se conoce como el "modelo Shapiro-Stiglitz" que explica la existencia del desempleo, y por qué los salarios no son arrastrados siempre a la baja por los parados que buscan empleo (y en la ausencia de salarios mínimos) lo que provocaría que todo aquel que quiera un empleo pudiera encontrar uno, cuestionando así el paradigma neoclásico que no explica el empleo involuntario.13 La respuesta a este rompecabezas fue propuesta por Carl Shapiro y Stiglitz en 1984: El desempleo es motivado por la estructura informativa del empleo. Dos observaciones básicas sostienen su análisis:

  • 1- A diferencia de otras formas de capital, las personas pueden escoger su propio nivel de esfuerzo.
  • 2-Es costoso para las empresas determinar cuánto esfuerzo están realizando sus trabajadores.
  • 3-Los salarios no disminuyen lo suficiente durante las recesiones como para evitar que aumente el desempleo. Si la demanda laboral cae, esto aminora los salarios. Pero debido a que los salarios han caído, la probabilidad de que los trabajadores no ejerzan su mayor esfuerzo se incrementa. Si los niveles de empleo deben mantenerse, por medio de una rebaja suficiente de los salarios, los trabajadores serán menos productivos que antes. Como consecuencia, en el modelo, los salarios no caen los suficiente como para mantener los niveles de empleo de la situación previa, debido a que las empresas quieren evitar que los trabajadores eludan excesivamente sus responsabilidades. Luego el desempleo debe aumentar durante las recesiones debido a que los salarios se mantienen 'muy altos'.
  • 4-Corolario: Aletargamiento de salarios. Se requerirá que cada empresa re-optimice repetidamente los salarios en respuesta a la tasa cambiante de desempleo. Las empresas no pueden reducir salarios hasta que el desempleo aumente de manera suficiente (un problema de coordinación).

El resultado nunca es Pareto eficiente.

  • 1-Cada empresa emplea muy pocos trabajadores debido a que se enfrenta a unos costes particulares mayores que el coste social, el cual es igual en todos los casos.
  • -También existen externalidades negativas. Cada empresa incrementa el valor activo del desempleo para todas las otras firmas al dar empleo a alguien. Pero el primer problema domina claramente desde que la 'tasa natural de desempleo' es siempre muy alta.

Chile debe poner fin a las AFP dice premio nobel de economía

Joseph Stiglitz, el afamado Premio Nobel de Economía del año 2001, puso el dedo en la llaga respecto al sistema de pensiones de nuestro país y abrió la puerta para validar un posible cambio de fondo al modelo chileno en este tema, al señalar que se debería transitar a un sistema público.

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Invitado al cierre de un seminario organizado por la comisión que estudia cambios al sistema de AFP y que preside David Bravo, el economista hizo –vía videoconferencia– un duro diagnóstico del funcionamiento del sistema financiero mundial, el cual, aseguró, no funcionó ni antes ni después de la crisis subprime de 2008.

Su presentación pareció respaldar la campaña de No+AFP y que fue portada del diario Pulso de ayer, debido a una noticia en la que dicho medio cuestionaba que un funcionario de la Subsecretaría de Previsión Social –que ayer abría el evento– la respaldara en Twitter.

"A pesar de que toda la sociedad está pagando este enorme costo, aquí el que gana, ciertamente, es el sector financiero. Esto simplemente ha realzado el ingreso al sistema financiero en ese país, lo cual resulta en un juego de suma cero. Esto es una enorme pérdida para la sociedad y es muy importante alejarse del segundo pilar que se refiere al sistema privado", afirmó.

"Chile debiese estar sumamente preocupado por tener un sistema de pensiones privado, ya que es uno de los países más desiguales de la OCDE y ese modelo genera mayor desigualdad", planteó el economista estadounidense, agregando que Chile debiera tomar un camino que lo aleje “del segundo pilar del sistema privado"

"Esto me lleva a mi recomendación de políticas: lo que necesitan (en Chile) es un primer pilar más fuerte. Resulta más necesario para evitar pobreza en la vejez y asegurar un nivel mínimo de seguridad. Se debería crear un segundo pilar público, que debe tener un componente de redistribución importante y debe haber un elemento de suavidad intergeneracional que evite la relativa pobreza en la vejez", sostuvo, puntualizando que podría tener el carácter de voluntario.

"La situación actual no es adecuada, ni en Chile ni en el mundo", aseguró, destacando que hay sistemas alternativos que han sido exitosos.

Entre ellos, el conocido fondo gubernamental creado en Canadá, el cual posee alta rentabilidad y tiene autonomía respecto del ciclo político. O los modelos implementados en Holanda y Noruega, que tienen bajos costos de transacción y buenos niveles de rentabilidad.

Incluso, se refirió a la recomendación que ha hecho el Banco Mundial en el sentido de tener un tercer pilar, que permita contar con alternativas públicas como vehículo de inversión alternativa, con bajos costos, en ambientes de gestión menos riesgosos y donde los ciudadanos sientan que no se abusa de ellos.

Referencias y Enlaces de Interés

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