Jenaro Gajardo Vera
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Dueño legal de la Luna

*Autor: Miguel Angel Ducci.
Jenaro Gajardo Vera (☆ Traiguén, 18 de noviembre de 1919-† Santo Domingo, 3 de mayo de 1998) fue un abogado, pintor y poeta chileno conocido por haberse proclamado, desde el 25 de septiembre de 1954 hasta su muerte, el propietario legal de la Luna.
"SE LE FUE A DON JENARO GAJARDO DECIRLE A RICHARD NIXÓN, QUE CONCEDÍA EL PERMISO PARA ALUNIZAR, CON LA ÚNICA CONDICIÓN QUE JUNTO A LA BANDERA DE ESTADOS UNIDOS, ESTUVIERA TAMBIÉN UNA BANDERA CHILENA , ESO HABRÍA SIDO UNA MEDALLA DE ORO PARA CHILE.
Frase de Miguel Angel Ducci
WikicharliE Patrimonio de Chile
“Jenaro Gajardo Vera, abogado, es dueño, desde antes del año 1857, uniendo su posesión a la de sus antecesores, del astro, satélite único de la Tierra, de un diámetro de 3.475 kilómetros, denominada Luna, y cuyos deslindes por ser esferoidal son: Norte, Sur, Oriente y Poniente, espacio sideral. Fija su domicilio en calle 1 oriente 1270 y su estado civil es soltero. Jenaro Gajardo Vera Carné 1.487.45-K Ñuñoa Talca, 25 de septiembre de 1954.”
El abogado Gajardo Vera fue el sexto de nueve hermanos. Casado tres veces y padre de cuatro hijos fue un hombre soñador, que además de las leyes practicó la música, la pintura y las letras publicando tres libros: EL zapatero silencioso (Cuento), Copas de Fuego (poesía) y Algunas cosas sencillas (ensayo). Gajardo falleció en Rocas de Santo Domingo a los 79 años.
1951 en Talca
Jenaro Gajardo Vera, aunque nacido en Traiguén, en 1919 se radicó muy joven en Talca – a principios de 1951 – a ejercer su profesión.
Una vez ambientado, se dio a la tarea de crear una Sociedad Telescópica Interplanetaria. En su directorio figuraba nada menos que el Obispo Manuel Larrain, lo que acalló cualquier comentario burlón en torno a la institución. Uno de los objetivos era – ni más ni menos - que “formar un comité de recepción a los primeros visitantes extraterrestres…”
1954 La Inscripción de la Luna
Fue su “apropiación de la luna”, lo que inmortalizó a Gajardo y esto se gestó de la siguiente manera:
Club Talca

Existe en la capital maulina, desde 1868, el Club Talca. Allí reconocían lugar los miembros de la ya rancia y alicaída aristocracia talquina. Los Silva, Donoso, Cruz y Concha eran los apellidos que se repetían entre los socios. En sus amplios salones de la calle 1 Oriente, entre 1 sur y 1 norte, se debatían y armaban candidaturas que impidieran el ingreso de ideas revolucionarias que pusieran en riesgo sus rancios privilegios.
24 de septiembre de 1954: Jenaro Gajardo intentó ser socio del exclusivo Club, por lo que fue invitado, una noche de septiembre a una comida. Se le dijo que su condición de profesional le daba opción para ser aceptado como miembro, pero, uno de los integrantes se opuso a su afiliación, por cuanto debía acreditar un bien raíz.
Gajardo recuerda: “Cuando salí de la sesión, me fui caminando hasta la Plaza. Me molestó que se diese tanta importancia a las cosas materiales”.
Fue entonces que advirtió a la luna llena que brillaba en el cielo. No tardó en discurrir su iniciativa: inscribiría al satélite natural de la tierra como su propiedad.

25 de septiembre de 1954: En la mañana temprano, se presentó ante el Notario de Talca, César Jiménez Fuenzalida y le solicitó dejar constancia de que se declaraba dueño de la luna, para lo cual acreditaba que lo era desde antes de 1857 (fórmula usada en la época para sanear terrenos sin título de dominio) del satélite natural de la tierra, describiendo sus medidas y límites.
El Notario leyó con sorpresa la petición. Finalmente respondió a Gajardo:
“Mira, la inscripción cumple con los requisitos: es un bien cierto, pertenece a la tierra, tiene deslindes y dimensiones, pero te van a tildar de loco”.
“No importa”, dijo Gajardo.
Es más, con posterioridad a la inscripción de la escritura, efectuó las tres publicaciones en el Diario Oficial, todo lo cual le costó $42.000 mil pesos de la época.
Con el título en sus manos, volvió al Club Talca. Hubo sonrisas, caras de sorpresas y asombro. Pero fue aceptado como socio. Uno de los integrantes dijo a Gajardo: “En realidad nos has dado una lección”.
1955
El abogado formó parte del grupo “Coalma”, creado en 1955, junto a Mario Poblete Oyarzún y Osvaldo Moreno donde desarrolla sus inquietudes intelectuales. Juntos realizaron publicaciones literarias y periodísticas en el diario La Mañana. Para hacerlo más atractivo crearon la primera Sociedad Telescópica Interplanetaria de Latinoamérica, de la cual fue su presidente
Sábados Gigantes
El hecho, desde luego, no pasó inadvertido. Diarios de América y Europa dieron cabida al curioso incidente. Pocos años más tarde, un tabloide norteamericano publicó una nota: “Abogado chileno inscribió la luna a su nombre”.
Mario Kreutzberger (Don Francisco) vio la información y lo invitó a “Sábados Gigantes”. Con su carácter burlón, el animador le dijo que, mucha gente, lo consideraba “rayado” por aquella propiedad lunar. Gajardo le respondió “Le voy a contar por qué inscribí la Luna: no me agrada la gente que habita el planeta tierra. No me gusta que no hayamos podido eliminar el odio, la envidia, la maledicencia, el rencor…”.
El Apolo 11

Una situación de contienda judicial internacional se suscitó cuando Estados Unidos preparaba su viaje a la luna, en 1969, con tres astronautas a bordo. Gajardo, en conformidad a las disposiciones legales internacionales, había gestionado, a través del abogado Enrique Monti Forno, la revalidación de su dominio en Washington.

Todo ello, por cuanto las normas universales de la ONU sólo reconocían propiedad privada hasta una altura de 80 kilómetros, pero como esa reglamentación era de 1967 – y la escritura de Gajardo de 1954 – ésta prevaleció sobre aquella.
Richard Nixon
Entonces el Presidente Richard Nixon, a través de la embajada americana y la Cancillería, envió un cable a Gajardo, donde le pedía autorización para descender en el satélite. Ésta fue concedida por el dueño chileno.
El chileno cuenta que todo fue tan legal que el 20 de julio de 1969, el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, le mandó un mensaje a través de la embajada para solicitarle formalmente diera su consentimiento para el alunizaje.
Jenaro contesto
"En nombre de Jefferson, de Washington y del gran poeta Walt Whitman, autorizo el descenso de Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que me pertenece, y lo que más me interesa no es sólo un feliz descenso de los astronautas, de esos valientes, sino también un feliz regreso a su patria. Gracias, señor Presidente”.
"SE LE FUE A DON JENARO GAJARDO DECIRLE A RICHARD NIXÓN, QUE CONCEDÍA EL PERMISO PARA ALUNIZAR, CON LA ÚNICA CONDICIÓN QUE JUNTO A LA BANDERA DE ESTADOS UNIDOS, ESTUVIERA TAMBIÉN UNA BANDERA CHILENA, ESO HABRÍA SIDO UNA MEDALLA DE ORO PARA CHILE. Frase de Miguel Angel Ducci
Problemas con Impuestos Internos y el ingenio de Jenaro

1989 En Sábados Gigantes
En Sábado Gigante contó que le pidieron pagará los impuestos por la posesión de su terreno lunar, al ver que no tenía salida y tenía que pagar dijo: “Perfecto. Yo pago la deuda. Pero exijo que visiten mi propiedad y la tasen primero. Luego me pasan la factura”[1].
La historia
Pero si don Jenaro fue ingenioso al hacerse tan audazmente propietario de la romántica luna, más aguzado pretendió ser Impuestos Internos, quien envió un par de inspectores a visitarlo, nada menos que para el cobro de las contribuciones.
Ni corto ni perezoso, don Jenaro les dijo:
“Ningún problema en reconocer la deuda, pero exijo que, en conformidad a la ley, Impuestos Internos visite mi propiedad y la tase. Después hablamos”.
Desde luego, el SII no insistió nunca más.
Anécdota con el planeta Marte
Pero la situación incluso sentó jurisprudencia en materia de propiedad espacial.
Una vez, el entonces Ministro de la Corte Suprema Rubén Galecio Gómez le dijo: “Bueno, si tú inscribiste la luna, yo puede hacer lo mismo con el planeta Marte”.
Gajardo respondió ágilmente: “No puedes, por cuanto el Derecho Civil impide reclamar propiedad sobre un bien que no pertenece a la Tierra, como es el caso de Marte”.
1998 Lega la Luna a Chile
Poco antes de fallecer, en 1998 – sus últimos días los pasó en el Balneario de Santo Domingo – extendió su testamento en la Notaría de Ramón Galecio en Santiago. Al referirse a sus bienes, expresó. “Dejó a mi pueblo la luna, llena de amor por sus penas”.
Pizarra
- En 1967 se suscribió el tratado del espacio exterior,11 actualmente ratificado por 981 países y firmado por otros 27, que prohibió la compraventa de objetos en el espacio exterior. Pese a lo anterior, en 1980 el estadounidense Dennis Hope formalizó en San Francisco la «compra» de la Luna, dedicándose a vender parcelas en terreno selenita desde entonces.3812
- 1 de julio de 1984: Entró en vigor un acuerdo internacional en que se considera a la Luna como Patrimonio Común de la Humanidad, y como tal nadie puede apropiarse de ella.
- Cuando volvió al Club, le dijo a quien objetó su pertenencia: "ahora tengo una propiedad, ya que para ustedes son tan importantes las posesiones materiales.". A lo que el "objetador" respondió: "lo siento, Jenaro, me has dado una lección". Y desde entonces fue parte del Club Talca.
- Don Jenaro explicó, que la decisión de inscribirla tenía dos grandes objetivos:
-1: Efectuar un acto poético de protesta, interviniendo en la selección de los posibles habitantes del satélite. Planeaba habitar un mundo sin violencia, sin envidia, sin odio, ni vicios✨.
-2: El segundo objetivo fue patentar la Luna para poder formar parte del Club Social de Talca, para el cual era requisito de afiliación tener alguna propiedad.
🇨🇱 "Dejo a mi pueblo la Luna, llena de amor por sus penas"
Fuentes y Enlaces de Interés
*Autor: Miguel Angel Ducci.
