¡Llegamos a 25.998.700 visitas gracias a ustedes! ☆

Incendio de la Iglesia de la Compañía

De WikicharliE
Incendio de la Iglesia de la Compañía
Bienvenido a Departamento Historia de Chile de WikicharliE

8 de diciembre de 1863

Iglesia de la Compania de Jesus.jpg

El Incendio de la Iglesia de la Compañía de Jesús, ocurrió el 8 de diciembre de 1863, en Santiago. Esta es una de las tragedias más grandes de la historia chilena. Cerca de 2.500 personas murieron quemadas dentro de la iglesia, de las cuales 2.000 eran mujeres. Estaba ubicada a una cuadra al poniente de la Plaza de Armas de Santiago, en la esquina norponiente de las actuales calles Compañía (nombrada de este modo por el templo) y Bandera, donde hoy se encuentran los jardines del edificio del ex Congreso Nacional de Chile. La tragedia ocurrió durante el gobierno de José Joaquín Pérez.

WikicharliE Patrimonio de Chile

Contenido

1593

La primera iglesia de la Compañía fue edificada, no en el sitio que ocupa la actual, sino en el centro de la manzana que los jesuitas se procuraron para su Colegio el año de 1593, 52 años después de la fundación de Santiago.

Llegaron los religiosos a la capital en número de ocho, presididos por el padre Baltazar de Piñas (que fue su primer provincial) el lunes santo, 12 de abril de 1593, y se hospedaron en el convento de Santo Domingo.

Pero apenas había pasado el día de pascua, se reunió el pueblo, el Cabildo de Santiago y la Iglesia para designar a los misioneros, el sitio en que debían edificar su claustro y su iglesia.

El sagaz Piñas declaró, en aquella reunión, que ni él ni sus compañeros querían gravar en lo menor al pueblo de Santiago, empobrecido por cuarenta años de guerra, y afirmó que el ánimo de la órden "era no tener lugar fijo en Chile sino recorrer todas las comarcas."

"Esta conducta eminentemente política de los jesuitas,[1] les concilió aun en mas alto grado la benevolencia del pueblo."

Pero el padre Baltazar de Piñas no quiso aceptar por motivo alguno, aquella manifestación de sincero o fingido desprendimiento. Luego convoco a todos a donar una limosna, la que bastó para reunir el dinero para comprar una de las principales casas del lugar. Esta se encontraba a una cuadra de la plaza y de la Catedral. Lo increíble es que el mismo dueño de la casa, aporto ochocientos pesos de su valor, más lo reunido por la limosna que fueron 3.600 pesos. [2]

Se construyo, en el solo seis semanas, una capilla provisoria en el centro del claustro.

La Iglesia de la compañía con sus casi 90 metros de largo y conformada por tres naves, fue construida por los jesuitas en la calle Bandera y desde su comienzo arrastró consigo una cantidad de maldiciones; primero fue una capilla situada en el mismo centro de esa misma manzana edificada por los jesuitas para su Colegio en 1593.

1631

Podemos observar en este dibujo de la calle Bandera, la silueta de la Iglesia de la Compañía de Jesús, al fondo. (Calle Bandera al norte).

Fue reemplaza por un segundo edificio que fue concluido en 1631, y era el mejor de los templos de Chile, todo de cal y canto, adornado de elegantes y costosos artesonados. En su techo y próximo al presbiterio, tenia una gran cúpula por donde penetraba la luz.

1647 destruida por terremoto

Este templo fue arrasado por el terremoto del año 1647 inmediatamente se comenzó a reedificar en el mismo sitio la tercera iglesia en cuya obra se empleó cerca de cuarenta años. Se le había hecho una inmensa torre en el frontispicio, adornada con un magnífico reloj que hoy se encuentra en la torre de Santa Ana.

1730 destruida por terremoto

8 de julio de 1730: Este nuevo templo fue arruinado por el gran terremoto de este día, pero se procedió muy pronto a su reparación. A consecuencia de ello se reforzaron los arcos de las naves laterales con murallas trasversales a las que se dejó un pequeño arco, más como pasadizo que como adorno; de aquí resultó una serie de estrechas y oscuras capillas en los dos costados.

1767

Expulsados los jesuitas en 1767, la iglesia quedó casi abandonada hasta 1803, en que se hizo su capellán el clérigo Manuel Vicuña Larraín, después obispo de Santiago.

Manuel Vicuña y Larraín (Santiago, 20 de abril de 1778-†Valparaíso, 3 de mayo de 1843) fue un religioso y parlamentario chileno, que fue designado como el primer arzobispo de Santiago en 1840.Fue tío abuelo de Benjamín Vicuña Mackenna.

1841 Incendio

31 de mayo de 1841: Este la rehabilitó para el servicio del culto, hasta que fue devorada por el incendio, que la redujo a escombros, quedando sólo en pié sus sólidas murallas.

Se volvió a construir gracias a una suscripción popular, que en pocas semanas produjo una importante suma. Los clérigos como agradecimiento hicieron de la iglesia un lugar de oración a la Virgen de Orito, que es una advocación mariana. Pero el destino, ensañado con esta iglesia, le preparaba el peor de sus ataques que no estaba dirigido únicamente a ella, sino también a sus fieles y casi todas mujeres.

  • 9 de junio de 1841: Según El Mercurio, en la primera semana después del incendio se reunieron 30,000 pesos para la reedificación de la iglesia.

1863 Gran incendio

Iglesia de la Compania.jpg

8 de diciembre de 1963: fecha en que se celebra una de las fiestas más importantes de la iglesia. Como es de suponerse el templo se encuentra abarrotado por gran cantidad de feligreses que acuden a la eucaristía; finalizando la tarde el altar se encontraba engalanado con todo aquello que caracteriza estas celebraciones y que añaden un toque magnificencia a dichos lugares el santuario estaba iluminado por miles de lámparas de hidrógeno, parafina y aceites y adornado con cortinajes, globos de colores, cintas y flores de papel.

18:45

Una lámpara de hidrógeno habría fallado cerca del Altar Mayor, comenzó un foco de fuego y las llamas se apoderaron de un retablo de madera y un lienzo al fondo, subiendo desde allí a la cúpula. Una estampida de personas corrió frenética hacia las puertas de las cuales las laterales se hallaban cerradas, ellas se abrían hacia el interior pero la muchedumbre presionaba desesperada hacia el exterior, mientras le llovían vigas y tablas ardientes sobre la cabeza.

20:00

Grabado frances del incendio de la Compañía

La torre con el reloj se desplomó. En poco más de una hora, la iglesia quedó completamente en ruinas.

Iglesia de la Compañía después del incendio de 1863 en Santiago. donde carretas retiran los cuerpos calcinados. Fotografía publicada por C. Peña Otaegui en "Santiago de siglo en siglo" (1944).

El número de víctimas fue abrumador para una ciudad que tenía aproximadamente 100.000 habitantes. El retiro de los 1.500 a 2.500 cadáveres tardó cerca de diez días. Debido a la imposibilidad de reconocer a los fallecidos sólo se reconocieron siete de ellos, según los textos que tratan sobre este hecho las víctimas debieron ser sepultadas en una fosa común de 25 m², frente al Cementerio General.

Los muros de la Iglesia que soportaron las llamas fueron demolidos acabando así con 270 años de tragedias asociadas a un sitio que se suponía fuera de recogimiento y encuentro con Dios pero que finalmente sólo llevo a sus desafortunados asistentes a vivir un infierno en la tierra, en su lugar se plantó un jardín con un monumento en recuerdo de las víctimas. Posteriormente, el monumento fue trasladado al Cementerio General de Santiago.

A raíz de este suceso se creó el cuerpo de bomberos de Santiago, un esfuerzo del pueblo para intentar que esta clase de hechos no se repitieran.

Restos y badajo de las Campanas de iglesia de la Compañía de Jesús, que fueron construidas en España en 1753.
Una de las campanas de la Iglesia de la Compañia, después del incendio de 1863.

1880 Las campanas en la Iglesia de Todos los Santos de Oystermouth, Inglaterra

Tras el incendio, tres campanas fueron enviadas a Swansea por el comerciante galés, Graham Vivian, para fundirlas, como se hacía con el mineral que se extraía de nuestras minas en el norte chico. Afortunadamente, su hermano Henry, al darse cuenta de su valor, propuso que la comunidad donde la familia tenía sus tierras, en Oystermouth cerca de Swansea, las instalase en su campanario, donde permanecieron colgadas por un siglo.

El oleo de la época muestra a las las Campanas de la Iglesia arribando a Oystermouth, Inglaterra

Una vez instaladas las campanas en la espadaña normanda de la Iglesia de Todos los Santos de Oystermouth, la comunidad que la recibió, tal como Henry Vivian, reconoció su valor e historia y cuidaron de ellas hasta ahora. En 1964, fueron descolgadas debido al daño que su peso estaba causando al campanario y fueron ubicadas en el pórtico de la Iglesia, junto a los jardines, siendo exhibidas desde entonces bajo la inscripción “The Bells of Santiago, Chile”, con una placa que tenía una breve descripción. Cabe señalar que en Oystermouth las campanas eran muy apreciadas, e incluso se compuso una pieza musical en su homenaje, “The Bells of Santiago”, y anualmente se celebraba un concierto en los jardines del Castillo de Oystermouth.[3][4]

2010 Regresan a Chile las campanas de la Iglesia de la Compañía de Jesús

Campana de Iglesia de la Compania de Jesus

En el marco de la conmemoración del Bicentenario, el Ministerio de Relaciones Exteriores, a través de su Dirección de Asuntos Culturales (DIRAC), llevó a cabo las gestiones para el retorno, desde el Reino Unido, de las campanas pertenecientes a la antigua Iglesia de la Compañía de Jesús, destruida en el incendio de 1863. Entonces perecieron más de dos mil personas, en una tragedia que sigue siendo considerada uno de los sucesos más dolorosos de nuestra historia moderna.

Hoy, gracias a un acto noble y generoso de la comunidad anglicana de la Iglesia de Todos los Santos, en Oystermouth, estamos recuperando una parte importante de nuestra memoria que viene, además, a enriquecer nuestro acervo patrimonial.

Las campanas arribaron a Chile a mediados de septiembre a bordo de un buque de la Real Armada Británica y el miércoles 29 de septiembre de 2010, fueron entregadas oficialmente al pueblo de Chile en una ceremonia que cerro las festividades del Bicentenario, y que conto con la presencia del ex-Presidente de la República, Sebastián Piñera Echenique.

La ceremonia fue encabezada por el Ministro de Relaciones Exteriores, de ese entonces señor Alfredo Moreno Charme, junto al Embajador británico, señor Jon Benjamin.

Dos de las tres campanas devueltas están en los jardines del ex Congreso, en una estructura diseñada por la arquitecta Cazú Zegers, que consta de cuatro pilares, denominados penitentes, donde cada uno lleva un atributo que recuerda el ciclo de la evolución humana, y a los que se clavaron 2 mil 500 tachones de cobre en memoria de las víctimas fallecidas en el incendio que destruyó la Iglesia de la Compañía, el 8 de diciembre de 1863. La tercera de las campanas fue donada al Cuerpo de Bomberos y se instaló en el Cuartel de Calle Santo Domingo, una vez concluida la ceremonia en el ex Congreso Nacional.[5]

Campanas Iglesia de la Compañía, hoy en los jardines del Ex Congreso nacional

El largo camino a casa

El valor de este proyecto también radica en la motivación que despertó en todos los ámbitos, público y privados que se unieron para hacer realidad este sueño, que fue presentado a la Cancillería por el realizador audiovisual Pedro Pablo Cabrera y su madre María Teresa Guzmán.

Liderado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, participaron en su realización la Embajada Británica, la Real Armada Británica e instituciones públicas como la Presidencia, el Congreso de la República, la Armada de Chile, el Ejército, la Intendencia, el Consejo de Monumentos Nacionales y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

A este esfuerzo se sumaron también Bomberos de Chile, el Coro de Cámara de la Universidad Alberto Hurtado, dirigido por Violaine Soublette, la Universidad Finis Terrae y la Universidad de las Américas. Prestaron su colaboración la Compañía de Jesús, la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana y el diario El Mercurio. Un valor adicional fueron los aportes de la Empresa privada- Fundación CAP, Mega, Banco Santander, Aira, Atika- sin los cuáles no habría sido posible vivir este momento y demuestra que cuando las voluntades públicas y privadas se unen son los chilenos los que ganan.

La ceremonia del miércoles 29 se inicio con un toque de campana de Martina Maturana, la niña que tocó el gong en la Isla Juan Fernández alertando a los isleños sobre el terremoto y maremoto el 27 de febrero. El Presidente de la República, concluyo con un discurso de agradecimiento y el toque final de las campanas. [6]

Las crónicas de la época

Periódico El Ferrocarril

En primera instancia, luego de sofocado el fuego, se calculó que la cantidad de muertos producto de esta tragedia ascendía a 600, pero a medida que pasaban las horas y comenzadas las labores de rescate de los cuerpos se aclara que el número superaría los 1.800. Las llamas habrían sido provocadas por la falla de alguna de las miles de lámparas (de gas hidrógeno, parafina y aceite) con que esa noche se iluminaba la iglesia, los aterrados feligreses trataron de escapar, pero el fuego se propagó rápidamente, los que no murieron abrasados fueron aplastados bajo el peso de los que intentaban huir de las llamas. "En los umbrales mismos han perecido centenares de personas, quemadas a la vista de un pueblo inmenso a que dirijian sus brazos en ademan suplicante i que en esos momentos era impotente para salvarlas" (el Ferrocarril, diciembre 10, 1863).

"Había mujeres resistiendo el peso de diez o doce, otras tendidas encima, a lo largo, a lo atravesado, en todas direcciones. Era materialmente imposible desprender una persona de esa masa compacta y horripilante. Los más desgarradores lamentos se oían del interior de la iglesia".

"Aunque estamos enteramente persuadidos de que los hábitos religiosos de profesión y el misticismo producen alguna frialdad para con las criaturas perecederas, no queremos dar oídos a semejantes relatos porque ello sería espantoso. No obstante es indudable que en la plazuela de la Compañía no estuvieron como debieron estarlo los numerosos presbíteros que hay en Santiago para salvar a esas pobres mujeres que se quemaban en la misma casa a que ellos contribuían tanto a llamarlas. Habríamos deseado ver a los sacerdotes en general dando muestras de esa caridad que es natural suponerles, y que ellos, no los legos, hubieran sido los primeros héroes de la triste jornada del 8. En esta parte hemos sufrido una completa decepción".

"Se circulan voces que causan, con justicia, un marcado disgusto en la mayoría de la población. Hay quien afirma que la Compañía será reedificada, pues así lo quiere el metropolitano apoyado por dos de los ministros". "¿Qué importaría el intentar semejante reedificación? Un reto al país que desde la primera hora ha dicho, en Santiago, en Valparaíso y donde quiera que la noticia ha llegado: ¡Que desaparezca la Compañía! ¡Qué no quede piedra sobre piedra de ese templo perseguido por la fatalidad!"

Diario La Patria

"La tercera parte de las casas de la población mantiene sus puertas cerradas en señal de luto".

Crónica del día 9

"Ayer se creía que el número de víctimas no pasaba de quinientas; ¡hoy la claridad de la mañana ha manifestado toda la extensión del horrible estrago! Las bóvedas de la Compañía contienen en su recinto más de 800 cadáveres descubiertos, y todavía los escombros cubren gran número de esqueletos". La mayoría de los cadáveres se apilaban "bajo la muralla espesa de los arcos", pues los infelices habían intentado refugiarse allí de los maderos, vigas y trozos ardientes del techo que caían sobre sus cabezas."El mayor número de heridos ha muerto; los hospitales han permanecido ocupados tan sólo veinticuatro horas. Respecto de los enfermos asistidos por sus familias, se nos refiere a cada momento que alguien ha sucumbido al dolor".

Diario "La Voz de Chile"

"A nadie en particular podemos hacer responsable; pero si los templos, si las horas de función, si la concurrencia hubiesen estado, como debían estarlo, sometidos a racionales y necesarias prescripciones de policía, el incendio, que muchos temían, no habría tenido lugar; y ni no hubiese habido carencia total de recursos, de hombres diestros y de disposiciones para combatir las llamas y salvar a las personas, aún después de declarado el incendio, las desgracias que lamentamos no habrían sobrevenido: porque el atolondramiento y el pánico originados por el fuego, en los espectadores y principalmente en las infelices personas que estaban en el templo, no se habrían pronunciado y nuestra sociedad no habría tenido el indecible martirio de sentir y conocer que había medios para salvar a las dolientes víctimas..."

El Mercurio

"...que sus murallas dos veces en el espacio de veinte años cubiertas del hollín de catástrofes que han llevado el luto a toda la nación, no estén recordando a cada familia una víctima, a cada transeúnte el horror de estos recuerdos".

  • “Solo se reconocieron siete de ellos” (ver el libro de Benjamin Vicuña Mackenna, p. 106), que es distinto. Es por esta razón que se hizo una fosa común a la entrada del Cementerio General, justo donde hoy esta el primer monumento a las victimas del incendio, al final de la Av. La Paz

Fue destruida por:

Pizarra

Logo Pizarra WikicharliE.JPG
  • Profecía. Andrea Núñez era una joven sencilla y piadosa que vivió en San Felipe y en la Correccional de Santiago acompañando a las Hermanas del Buen Pastor. Fue favorecida por Dios con locuciones y revelaciones. El 8 de diciembre de 1863, amaneció llorando y repetía sin consuelo: “La Iglesia de la Compañía está ardiendo”, “La Compañía se quema”, “Incendio en la Compañía”. Nadie daba crédito a su afirmación puesto que la Iglesia de la Compañía estaba en perfecto estado y nadie podía consolarla. (Antonio Hernández CMF, Poema heroico de Amor, 1948. p 134-135 RADE Buenos Aires.
  • Para el chileno actual, las tierras de Gales son, en el mejor de los casos, sinónimo del príncipe Carlos y de galeses famosos como Tom Jones. No parece lógico el hecho de que tres campanas sobrevivientes del pavoroso incendio ocurrido en la iglesia de San Miguel de la Compañía de Jesús -en el cual murieron más de 1.500 personas- terminaran instaladas en el templo anglicano de All Saints, en Oystermouth, en los suburbios de la ciudad de Swansea.
  • Pocos chilenos saben, también, que allí cada 8 de diciembre "se ofrece una misa de réquiem por las víctimas del incendio", según nos relata el párroco de Oystermouth, Keith Evans. Ese día se recuerda en Gales la tragedia ocurrida en plena fiesta de la Inmaculada Concepción, cuando ardió la iglesia de la Compañía y murieron cientos de fieles (mujeres, en su gran mayoría), que no pudieron salir por las escasas vías de escape del templo. Según recuerda Abdón Cifuentes en sus "Memorias", la propia cúpula y la torre de La Compañía, con su magnífico reloj y sus enormes campanas, aplastaron a centenares de víctimas.

Visita otros de nuestros artículos

TODAS LAS PAGINAS.png
Haz click en el emoticón

Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Vistas
Acciones
Navegación
Herramientas
Contacta a Orquesta Tabaco y Ron para Eventos y Matrimonios http://tabacoyron.cl/