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Inés de Suárez

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Inés de Suárez
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Presentación

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Inés Suárez (Plasencia, Extremadura, España, 1507 - † Chile, 1580) fue una de las fundadoras de la actual ciudad de Santiago de Chile (por aquel entonces, Santiago de Nueva Extremadura) junto al conquistador de Chile Pedro de Valdivia, con el que mantuvo una larga relación extramatrimonial.

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Contenido

Infancia y juventud

Inés de Suárez nació en Plasencia en 1507, España. Su padre, murió antes de que ella naciera por una grave enfermedad que en ese tiempo no tenia cura, su enfermedad era relacionada con el estomago, por lo que su madre tuvo que apoyarse en su abuelo para poder criar a Ines.Su abuelo era un artesano ebanista, perteneciente a la cofradía de la Veracruz. Su madre, quien le enseñó el oficio de costurera, pertenecía al pueblo llano. Tenía una hermana llamada Inés Echeverría (era adoptada). Ella era su única amiga por ser ella alguien poco sociable que no se entendía bien con la demás gente.

1526

En 1526, a la edad de 19 años, conoció a quien sería su primer marido, Juan de Málaga. Contrajo matrimonio años después, gracias a las influencias de su abuelo, ya que Juan de Málaga era aventurero por naturaleza. De esta unión no nacieron hijos, pues la historia dice que Inés de Suárez era estéril.

1527 y 1528

Entre 1527 y 1528, Juan, su marido, se embarcó con destino a Panamá e Inés permaneció en España esperándole. Pasaron los años y sólo recibió noticias de él desde Venezuela. En 1537, consiguió licencia real y se embarcó hacia las Indias en busca de su marido.

Llegada a América

1537

Cuando contaba con algo menos de 30 años de edad, llegó a América en la búsqueda de su esposo, del que sólo tuvo información con motivo de su muerte en la Batalla de las Salinas.

Como compensación por ser viuda de un soldado español, recibió más tarde una pequeña extensión de tierra en Cuzco, donde se instaló, así como una encomienda de indígenas.

Conoce a Pedro de Valdivia

En Cuzco conoció a Pedro de Valdivia, maestro de campo de Francisco Pizarro y posterior conquistador de Chile, recién vuelto tras la batalla de las Salinas (1538). Entre ambos se forjó una estrecha relación que finalmente los llevó a ser amantes. No se han hallado evidencias de que llegasen a conocerse antes de 1538.

  • Habiendo nacido ambos en Extremadura (Pedro en Castuera, Badajoz), al menos un novelista afirma que existía entre ambos un romance nacido tiempo atrás, no obstante, no se han hallado evidencias de que llegasen a conocerse antes de 1538 (Inés tenía 32 años de edad entonces y Valdivia 42).

Bandera Chilena mini.png
Conquista de Chile

1539

Decidió marchar junto a Pedro de Valdivia en su expedición a las tierras de Chile. Para ello Valdivia solicitó autorización para ser acompañado por Inés, la que Pizarro concedió mediante carta, aceptando que la mujer le asistiese como sirviente doméstico, pues de otro modo la Iglesia hubiese objetado a la pareja. En el viaje, Inés prestó diversos servicios a la expedición, por lo que fue considerada entre sus compañeros de viaje, según Tomás Thayer Ojeda, como «una mujer de extraordinario arrojo y lealtad, discreta, sensata y bondadosa, y disfrutaba de una gran estima entre los conquistadores».

Salva la vida de Valdivia en el Desierto de Atacama

En la ardua caminata que siguió, la presencia de Inés resultó una ayuda inestimable, pues a lo largo de la larga y dificultosa marcha hacia el sur, Inés se encargó de tratar a los heridos, encontrar agua en medio del desierto, vigilar a los yanaconas, e incluso llegó a salvar la vida de Pedro de Valdivia cuando un contrincante venido desde España llamado Pero Sánchez de la Hoz, junto a otros cuatro españoles estuvo a punto de darle muerte en el Desierto de Atacama al interior de su carpa, plan que no resultó debido que Inés les brindo bebidas que provocó que se alcoholizaran y pudiera quitarle las cinco dagas doradas que portaban. Por ello fue considerada entre sus compañeros de viaje, según Tomás Thayer Ojeda, como " una mujer de extraordinario arrojo y lealtad, discreta, sensata y bondadosa, y disfrutaba de una gran estima entre los conquistadores"

Diciembre de 1540

A los once meses de viaje, la expedición arriba al valle del río Mapocho, donde fundaron la capital del territorio con el nombre de Santiago de Nueva Extremadura. Este valle era extenso, fértil y con abundante agua potable; pero ante la hostilidad de los naturales, la base de la ciudad se estableció entre dos colinas que facilitaban disponer posiciones defensivas, contando con el río Mapocho a modo de barrera natural.

Toma parte en la defensa de Santiago

Poco después de establecer un asentamiento en el lugar, Valdivia envió una embajada con regalos a los caciques locales con el propósito de demostrar su deseo de paz. Éstos, aunque aceptaron los presentes, lanzaron un ataque contra los españoles, con el cacique Michimalonco como líder. Según la historiografía española, ya a punto de derrotar a los españoles, los indígenas de pronto abandonaron las armas y huyeron en estampida, logrando ser capturados algunos de ellos.

El nombre de Santiago Extremadura febrero de 1541

Posteriormente los cautivos declararían haber visto "a un hombre montado sobre un caballo blanco que, empuñando una espada, bajó de las nubes y se abalanzó sobre ellos", siendo esta misteriosa aparición la que provocó su huida. Los españoles consideraron que la milagrosa aparición no era sino Santiago, por lo que, en señal de agradecimiento, dieron el nombre de Santiago de la Nueva Extremadura, a la recién fundada ciudad con fecha 12 de febrero de 1541.

9 de septiembre de 1541

9 de septiembre de 1541: Pedro de Valdivia, cuarenta jinetes y tropas auxiliares incas abandonaron la ciudad para sofocar una rebelión de los indígenas cerca de Cachapoal. Apenas llegada la mañana del día siguiente, una joven yanacona volvió con la noticia de que los bosques periféricos al asentamiento se encontraban llenos de indígenas hostiles. Al preguntar a Inés si consideraba que siete caciques que se encontraban prisioneros debían ser liberados en señal de paz, ella lo consideró como una mala idea, ya que, en caso de ataque, los líderes recluidos serían su única posibilidad de pactar una tregua. El capitán Alonso de Monroy, a quien Valdivia había dejado al mando de la ciudad, consideró acertada la suposición de Suárez y decidió convocar un consejo de guerra.

11 de septiembre

11 de septiembre: Jinetes españoles salieron de la ciudad para enfrentarse a los indígenas, cuyo número en un principio se estimaba en 8.000 hombres, y posteriormente 20.000. Pese a contar los españoles con caballería y mejores armas, los indígenas eran una fuerza superior, y al anochecer lograron que el ejército rival se batiese en retirada cruzando el río hacia el este, refugiándose de nuevo en la plaza.

Entre tanto, los indígenas, lanzando flechas incendiarias, consiguieron prender fuego a buena parte de la ciudad, dando muerte a cuatro españoles y varios animales. Tan desesperada parecía la situación que el sacerdote local, Rodrigo González Marmolejo, afirmó que la batalla era como el Día del Juicio y que tan sólo un milagro podía salvarlos.

Muerte de Quilicanta y caciques rehenes

Durante el ataque, la labor de Inés había consistido en atender a heridos y desfallecidos, curando sus heridas y aliviando su desesperanza con palabras de ánimo, además de llevar agua y víveres a los combatientes y ayudando incluso a montar a caballo a un jinete cuyas serias lesiones le impedían hacerlo solo.

Pero aún tendría que desempeñar un papel decisivo en la lucha: viendo en la muerte de los siete caciques la única esperanza de salvación para los españoles, Inés propuso decapitarlos y arrojar sus cabezas entre los indígenas para causar el pánico entre ellos. Muchos hombres daban por inevitable la derrota y se opusieron al plan, argumentando que mantener con vida a los líderes indígenas era su única baza para sobrevivir, pero Inés insistió en continuar adelante con el plan: se encaminó a la vivienda en que se hallaban los cabecillas, y que protegían Francisco Rubio y Hernando de la Torre, dándoles la orden de ejecución.

Testigos del suceso narran que de la Torre, al preguntar la manera en que debían dar muerte a los prisioneros, recibió por toda respuesta de Inés "De esta manera", tomando la espada del guardia y decapitando ella misma al primero a Quilicanta y después a todos los caciques tomados como rehenes, y que retenía en su casa, por su propia mano, arrojando luego sus cabezas entre los atacantes.

Afirma un testimonio que "(...) salió a la plaza y se dispuso frente a los soldados, enardeciendo sus ánimos con palabras de tan exaltadas alabanzas que la trataron como si fuese un valiente capitán, y no una mujer disfrazada de soldado con cota de hierro". Avivado el coraje de los españoles, éstos aprovecharon el desorden y la confusión causada entre los indígenas al topar con las cabezas decapitadas de sus caciques, logrando poner en fuga a los atacantes. La acción de Inés en esta batalla sería reconocida tres años después (1544) por Valdivia, quien la recompensó concediéndole una condecoración.

Inés cocina las primeras empanadas chilenas

La primera mujer que hizo empanadas en Chile, fue doña Inés de Suárez. La historia cuenta que un grupo de españoles acampo al otro lado del Mapocho,en un lugar que luego conoceríamos como "La Chimba" hoy Cerro Blanco. Doña Inés toma los ingredientes que tenia a mano y cocina las primeras empanadas que se hicieron en suelo chileno.

Unión ilegítima de Valdivia

A la luz de los hechos posteriores, la unión de más de diez años entre Pedro de Valdivia e Inés de Suárez no era bien vista entre algunos vecinos de marcado fervor religioso, hecho que se sumaba a otras críticas hacia el gobernador.

Valdivia sale hacia el Perú en 1548 junto a Jerónimo de Alderete a buscar ayuda y afianzamiento como gobernador ante el representante de la corona en el Perú. Se entrevista con Pedro de la Gasca, quien después de probar su fidelidad y gracias a la intervención del mismo Valdivia en la batalla de Jaquijahuana que derrota a Gonzalo Pizarro, se gana su estima y lo reconoce como gobernador de la Capitanía General de Chile, fijando sus límites y permitiéndole pertrecharse.

No obstante, la llegada de vecinos enemistados con Valdivia desde Chile provoca un juicio de residencia a Pedro de Valdivia, quien ya había tomado el camino del sur, y tiene que volver desde Arequipa a enfrentarse a los cargos en su contra, entre ellos la unión ilégitima con Inés de Suárez. El Virrey Pedro de la Gasca, después de escuchados los alegatos, lo exonera de todos los cargos, excepto en lo relacionado con Inés de Suárez. De la Gasca ordena imperativamente a Pedro de Valdivia que termine su relación con Inés de Suárez, ordenándole casarla con un vecino de su elección, recomendándole seguir las directivas de la iglesia respecto de su legítimo matrimonio con Marina Ortiz de Gaete. El Virrey, como sacerdote, no podía hacer la vista gorda ante una relación extramarital pública y notoria.

Ante esto, Valdivia promete su palabra de caballero de dar cumplimiento cabal a la sentencia dictada y de traer a su esposa al continente americano.

Valdivia cumple la sentencia de De la Gasca

Después de volver Valdivia del Perú en 1549, acata lo acordado con la sentencia de De la Gasca y arregla el matrimonio de Suárez con uno de sus mejores capitanes, Rodrigo de Quiroga. Para entonces tenía ella 42 años.

Valdivia ordena a Jerónimo de Alderete, entre otras cosas, regresar a España y traer de vuelta a Marina Ortiz de Gaete, su legítima esposa, a la que nunca llegaría a ver puesto que Pedro murió antes de que Marina Ortiz llegase a Santiago con el titulo de Gobernadora.

Valdivia es asesinado y Inés de Suárez ayuda a su viuda

Pedro de Valdivia no llegó a volverse a ver con su esposa Marina Ortiz de Gaete, pues moriría en Tucapel, el 25 de diciembre de 1553, cuando los mapuches comandados por Lautaro lo derrotaron.

El golpe de una maza en su cabeza le arrancó la vida. Su corazón fue repartido entre los principales jefes y comido siguiendo los ritos locales. Poco después llegaría de España la carta real por la que se le confirmaba la gobernación hecha por la Real Audiencia de Lima, sin que se accediese a sus peticiones de ampliar la provincia hasta el Estrecho ni sobre nombramientos, sueldos y privilegios.

Su esposa, doña Marina, se halló sola y desamparada en Chile, pues los servicios prestados al Rey por su difunto esposo y los altos cargos por él desempeñados no fueron suficientes, en tiempos de engorrosos trámites. Muchos dolores y privaciones sufrió antes de obtener, después de largas esperas y trajines, algo de lo que le correspondía en su condición de esposa de Valdivia.

Doña Inés se interesó de modo especial por esa viuda desgraciada, con quien se sentía ligada por un afecto común: ambas habían amado y veneraban la memoria de un mismo varón. Favorecida doña Inés con las ventajas del poder y la fortuna, compartía con la desvalida Marina sus recursos y comodidades.

Los vecinos de la Cañada de San Francisco veían con frecuencia a la Gobernadora, Inés de Suárez, ir a la casa de Doña Marina, quien vivía en una modesta vivienda, sola y pobre, llevándole alimento, dinero y consuelo en sus últimos días.

Últimos años

Tras casarse con Quiroga, Inés se caracterizó por llevar una vida tranquila y religiosa. Junto a su marido, quien fue Gobernador de Chile, pasando ella a ser "Primera Dama" del Reino de Chile.

Contribuyó enormemente a la construcción del templo de la Merced, donde hoy en un rincón, descansan sus restos, y de la ermita de Montserrat, en Santiago.

No tuvieron hijos. Rodrigo de Quiroga tuvo sólo una hija mestiza en forma extramarital.

† Su muerte en Santiago de Chile c1580
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Placa tumba Inés de Suárez Rodrígo de Quiroga

Doña Inés murió alrededor del año 1580,a los 73 años de edad, el mismo año que murió su marido Don Rodrigo. Sus restos se encuentran en la Basílica de la Merced o Iglesia de La Merced en Santiago de Chile, en donde una pequeña placa de mármol lo describe. Como coincidencia, los restos de Doña Ines se encuentran junto a los de Mercedes Fontecilla, quien fue enterrada en el mismo lugar 273 años después.

Basilica de La Merced, Santiago 1880
  • Llegó a América siendo pobre, acabó sus días siendo una de las mujeres más influyentes de todo Chile. El amor jugó un papel fundamental en el desarrollo de su vida, por amor fue a América, por amor permaneció en este continente, y por esta misma razón fundó Santiago.
  • También por amor acató la resolución de volver a casarse y por ese mismo amor ayudó a la viuda de Valdivia. Un amor que la llevó a la aventura, que comenzó como un sentimiento puro y a la vez oculto hacia un hombre prohibido, pero que terminó materializándose en una nación entera.

Medios

Cine

En la película "La Araucana" (1971), una adaptación libre del poema homónimo de Alonso de Ercilla y Zúñiga, Inés de Suárez fue interpretada por la actriz italiana Elsa Martinelli.

Óperas

El compositor chileno José Guerra estrenó en 1941 su ópera Inés de Suárez

Urbanismo

En 1994 fue inaugurado un parque de áreas verdes que lleva su nombre en la comuna de Providencia, asimismo para el año 2014 se contempla la inauguración de la nueva Línea 6 del Metro de Santiago que incluye una estación que llevará el nombre de Inés de Suárez por la cercanía al mencionado parque.

Novelas
  • Inés Suárez: Ay Mama Inés (1997) de Jorge Guzmán
  • Inés del Alma Mía (2006) de Isabel Allende

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