Llegamos a 24.032.622 Millones de Visitas, gracias a ustedes!!

Historia de la Telefonía Chilena

De WikicharliE
DOCUMENTOS CHILENOS WikicharliE.jpg

Antes de comenzar a leer el articulo, debes saber que el inventor del teléfono fue Antonio Meucci y no Graham Bell

WikicharliE Patrimonio de Chile

Contenido

1. Compañía Chilena de Teléfonos de Edison

A mediados de 1878 llegaron al puerto de Valparaíso noticias de la invención en los Estados Unidos de un aparato capaz de transmitir y recibir voz humana con toda su calidad, y cuyo uso se expandía rápidamente a lo largo y ancho del país.

Intuyendo la posibilidad de realizar un buen negocio, el comerciante norteamericano avecindado en el puerto, Joseph Dottin Husbands, viajó a Estados Unidos con el propósito de obtener la licencia correspondiente para implantar el incipiente sistema en nuestro país.

1879

Septiembre de 1879: Husbands obtuvo de Thomas Alva Edison una pequeña central telefónica con seis instrumentos conectados. Al volver a Chile, esta fue instalada en la casa de otro comerciante norteamericano, Mr. Peyron, en la avenida Cochrane de Valparaíso, donde la invención fue admirada por la gente. Paralelamente, informaba al Presidente de la República, Aníbal Pinto, de las bondades de la telefonía, solicitándole la concesión del privilegio exclusivo a Thomas Edison para la implantación y explotación en Chile del sistema[1][2].

1880

En virtud de las expectativas futuras del teléfono, Husbands comenzó negociaciones con la Western Union Telegraph Company, de propiedad de Edison, para adquirir los derechos exclusivos del servicio telefónico en Chile, con la idea de extenderlo posteriormente a Bolivia, Perú y Ecuador.

27 de febrero de 1880: Edison designó a Husbands como su agente en esos países para efecto de obtener patentes de invención respectivas, tras el pago de 40 mil dólares en oro al Cónsul norteamericano en Valparaíso, Lucius Foot, designado por Edison como el receptor del capital a cambio de la cesión de sus derechos.

26 de abril de 1880: Dos meses después, el Presidente de Chile Aníbal Pinto firmaba la primera concesión telefónica en Chile, a nombre del célebre inventor norteamericano.

No obstante, en mayo de 1880, después de un complejo litigio, un tribunal norteamericano concedía a Alexander Graham Bell el derecho exclusivo de explotación del teléfono. Husbands, que había importado todos los aparatos técnicos necesarios de la Western Union Company, se encontraba ahora dueño de una concesión obsoleta ante el desarrollo de los acontecimientos en los Estados Unidos.

7 de mayo de 1880: Gracias a las gestiones del Cónsul norteamericano en Valparaíso, la situación fue rápidamente resuelta cuando el propio Bell lo designó como su agente en Chile, si bien hubo de mantenerse momentáneamente, por razones legales, el privilegio exclusivo a nombre de Edison.

La primera comunicación a larga distancia en el país

Superado este obstáculo, Husbands se vio en la imperiosa necesidad de conseguir inversionistas, pues carecía del capital suficiente para iniciar una compañía de explotación del servicio telefónico. Por ello, entre abril y agosto de 1880, llevó a cabo una serie de demostraciones públicas en torno a la practicidad del aparato.

28 de abril de 1880: Usando las líneas del telégrafo entre Valparaíso y Santiago, logró establecer la primera comunicación a larga distancia en el país, conectando a la Quinta Compañía de Bomberos de la capital, con el Cuartel General de Bomberos de Valparaíso. La prensa destacó entusiasmada el evento:

'Este ensayo se hizo a presencia de numerosas personas, reunidas tanto en el cuartel jeneral como en el de la 5ª compañía.'

Se conversó, se cantó, se tocó una corneta en este último lugar, reproduciéndose en el cuartel la voz i los sonidos de la manera mas perceptible aun para las personas colocadas a mayor distancia del teléfono.

Esperamos ver mui luego planteada entre nosotros esta útil invencion, adoptada ya por el comercio de Valparaiso i que ha dado oportunos i eficaces resultados.


Julio de 1880: La expectación causada por el teléfono llamó la atención a dos comerciantes norteamericanos, Pedro Mac Kellar y Santiago Martin, quienes, en julio de 1880, ofrecieron a Husbands establecer una sociedad de explotación del servicio aportando parte su capital. Posteriormente, Lucius Foot, el ya señalado Cónsul norteamericano en Valparaíso, se uniría a la sociedad6.

25 de agosto de 1880: Joseph Husbands, en compañía de Mac Kellar, Foot y Martin, este último como socio capitalista y en representación de la Sociedad Martin y Mac Neil, se presentaron ante el notario público Francisco Pastene y constituyen la Compañía Chilena de Teléfonos de Edison. En el acto, los socios ratificaron a Husbands como el concesionario de los derechos de explotación en Chile del invento de Edison, a la vez que aseguraban su propia participación en el cincuenta por ciento de la sociedad aportando un capital inicial de cien mil pesos. Los otros cien mil serían cedidos por el propio Husbands quien, por su condición de representante, también fue designado Gerente de la Compañía, "mientras los socios acuerden otra cosa".

Primer conflicto

6 de septiembre de 1880: El primer conflicto entre la Compañía y la autoridad (el primero de muchos que tendría a lo largo de la historia), ocurrió cuando la compañía solicitó al alcalde de Valparaíso, Tomás Eastman, permiso para colocar postes en las principales calles del plan porteño:

...hasta la fecha he podido colocar los teléfonos en el barrio del Puerto llevando los alambres por los techos de las casas que por su elevacion y la calidad de los techos lo permitían. Este mismo sistema no es aplicable en algunos barrios del Almendral, y como hay muchos vecinos que desean servirse del teléfono en esos barrios, veo que es necesario recurrir al sistema de postes iguales a los del telégrafo...

La Municipalidad del puerto aceptó la solicitud, a cambio de cumplir determinadas especificaciones técnicas. Los postes, por ejemplo, no debían medir menos de siete metros, estar pintados, pulidos y bien pegados a la solera a fin de no interrumpir el tránsito en aceras y calles. A la vez, se reservaba el derecho de poner término al permiso de postación, por su propia voluntad y sin lugar a reclamo11.

Junto a esto, la Compañía de Edison debía pagar a la Municipalidad 500 pesos anuales de impuesto, cifra considerable para la época, por el privilegio de ocupación de caminos públicos. Cuando meses después la Municipalidad solicitó otros quinientos pesos adicionales por el mismo concepto, la empresa protestó ante los Tribunales de Justicia, zanjándose la situación solo con la firma de un acuerdo entre ambas partes, concediendo el permiso a la Compañía Chilena de Teléfonos de Edison para erigir postes hasta el 1 de julio de 1882.

La Compañía en sus primeros años mostraba una creciente expansión del servicio, lo cual hizo necesarios nuevos capitales. La idea de Husbands de viajar a Europa para estudiar otros sistemas telefónicos, fue un buen pretexto para organizar una nueva compañía telefónica con la participación de capitales extranjeros y que abarcase toda la costa oeste sudamericana.

15 de diciembre de 1880: los socios constituyeron una sociedad anónima, conforme a sus estatutos.

El capital estaba dividido en cuatrocientas acciones de quinientos pesos cada una, de las cuales doscientas fueron extendidas a nombre de Husbands, a quien pertenecería solo una tercera parte, mientras los restantes dos tercios serían de Edison "a razón de los contratos existentes entre ambos". La firma de los estatutos significó también el término de los derechos exclusivos de Husbands cedidos por Edison:

el capital de la sociedad se considera totalmente pagado en virtud de la cesión de todos sus derechos al privilejio concedidos al señor Edison por el Gobierno de Chile i a la empresa establecida en Valparaiso ...i de los cuales (los socios) eran dueños en conformidad al contrato del veinticinco de agosto de mil ochocientos ochenta. El documento especial que el señor Edison debe dar en conformidad a su contrato con el señor Husbands será estendido a la Compañía Chilena de Teléfonos de Edison para confirmar asi el traspaso que se conviene en favor de la sociedad anónima i radicar en ella el dominio de los inventos i privilegios de Edison.

1881

6 de mayo de 1881: Joseph Dottin Husbands, seguiría hasta 1884 como Gerente de la empresa, a cargo de "todo lo relativo a obtener aprobación, legalización, toma de razón, publicación y autorización para aceptar cualquiera modificación de Gobierno".

Este día un decreto aprobó los estatutos de la sociedad, quedando legalmente instalada y fijando el 20 de mayo como fecha de inicio de sus funciones.

2. The West Coast Telephone Company

Joseph Dottin Husbands llevó en su viaje a Europa un prospecto en el que señalaba que su Compañía adquirió para Chile, Perú, Ecuador y Bolivia los derechos exclusivos para la exportación desde los Estados Unidos de todos los instrumentos y aparatos manufacturados bajo la patente de la American Bell Telephone Company Limited y compañías asociadas.

Se advierte que la concesión otorgada por el gobierno chileno, en abril de 1880, fue hecha antes de la amalgamación de los intereses telefónicos en Estados Unidos entre Edison y Bell. Esta salvedad estaba destinada a evitar inquietudes por la mantención del nombre de Edison en la Compañía, cuando este ya no tenía derechos legales sobre la invención, al menos en el país del norte.

Después de permanecer poco más de un año en Inglaterra, sin éxito, Husbands volvía a comienzos de 1883 a los Estados Unidos, con la intención de interesar a representantes de alguna gran compañía.

Durante su estadía en Nueva York, y después de una prolongada espera, pudo contactarse con influyentes personajes del sector telefónico de su época, tales como H.L. Storke, futuro Presidente de la Empire State Telephone Company, y Albert Sawyer, Director Asistente de la Bell Company. Interesados con el proyecto, y obtenido el capital, establecerían una nueva compañía, The West Coast Telephone Company. Si bien la compra de la Compañía Chilena de Teléfonos de Edison se confirmó a mediados de 1883, la nueva telefónica, al parecer por una serie de trabas legales, solo fue registrada como propiedad en septiembre de 1884.

Según el convenio de compra firmado por Joseph Dottin Husbands y los inversionistas americanos, la nueva Compañía no limitaría su giro a la prestación del servicio telefónico en Chile, sino que lo extendería, como señalaba su nombre, a toda la costa occidental de América del Sur, llegando posteriormente a los Estados Unidos. Del mismo modo, sus intereses serían ampliados al telégrafo, uniendo los mismos puntos geográficos que el servicio telefónico:

The general route of the said line, or lines, of telegraph is from a point in the city of Concepcion, in the Republic of Chile, Bolivia, Perú, Ecuador and Colombia, and the several villages, cities and town, situated in said several states, and thence to a point in the city of New York in the State of New York, and through all intermediate point and connecting said villages, cities and towns...the object of establishing said line, or lines, being to transmit telegraphic and telephonic signals, or messages, between and connecting such points...

1883

11 de diciembre de 1883: En Chile, los accionistas de la Compañía Chilena de Teléfonos de Edison, en Junta General Extraordinaria celebrada este día, acordaron liquidar la Compañía, de acuerdo a lo establecido en los estatutos, disolución aceptada por decreto de 28 de marzo de 1884.

1884

23 de mayo de 1884: Joseph Dottin Husbands, fue delegado por la recién creada Compañía para resolver los problemas y allanar el camino de su futura instalación en Chile.

Husbands solicitaba a una comisión de peritos el privilegio exclusivo de representación de los inventores "Bell, Blake, Watson, Ander, y de las Compañías Americana de Teléfonos de Bell, Continental de Teléfonos y Americana Tropical de Teléfonos", renunciando a su vez a los derechos cedidos por Edison en 1880. Posteriormente, en julio de 1884, una vez liquidada definitivamente la Compañía Chilena de Teléfonos de Edison, compraba todas sus propiedades, derechos y franquicias.

28 de julio de 1884: El privilegio exclusivo fue cedido a Joseph Dottin Husbands, por un término de diez años, teniendo el derecho exclusivo de importar al país los elementos necesarios para establecer el servicio telefónico en el país. Poseedor de un verdadero monopolio telefónico, cedería finalmente todos sus derechos a la West Coast Telephone Company la que, una vez operativa, instaló sus oficinas en la calle Prat número 73 de Valparaíso.

1887

La nueva Compañía expandirá paulatinamente su servicio en el país: en 1887, se le concede el permiso para colocar postes en caminos públicos, tender alambres y fijar soportes a fin de establecer líneas telefónicas entre Concepción, Penco y Tomé, con la condición de "no perjudicar el tráfico público".

  • 23 de julio de 1887: Este año, permitió, gracias a la cesión del uso de las líneas del telégrafo, la comunicación telefónica entre Santiago y San Antonio.
  • También en 1887 se establecerá definitivamente el servicio telefónico entre Santiago y Valparaíso, "a fin de aumentar las comunicaciones permitiendo una inmediata i continua relación al comercio i a los particulares de ambas ciudades, i con el objeto de facilitar desde luego el desarrollo de este importante ramo".

La concesión otorgada a la West Coast Telephone duraría tres años, pudiendo utilizar los postes del Telégrafo del Estado para instalar sus líneas. El tendido debía efectuarse en un tiempo máximo de dos meses, bajo la supervisión de la Dirección General de Telégrafos; la Compañía, a su vez, se comprometía a mantener "personas de reconocida competencia" para atender las líneas entre Santiago, Limache y Valparaíso. Del mismo modo, se colocarían gratuitamente aparatos telefónicos en las oficinas telegráficas de dichas ciudades, sin gastos para el Estado.

1888

21 de septiembre de 1888: El gobierno de José Manuel Balmaceda promulgó un decreto que se constituiría en el primer cuerpo legal relativo a teléfonos. Este tuvo origen en la necesidad de reglamentar las condiciones a que se debían someter quienes solicitaran concesiones para tender líneas telegráficas, telefónicas o cables submarinos, con el fin de asegurar la construcción de las líneas autorizadas.

La normativa señalaba que quien quisiera tender una línea, debía presentar una solicitud al Presidente de la República, adjuntando los siguientes datos:

  • 1º Reseña de la línea, con indicación de los puntos iniciales y de término, lugares y ciudades que debía recorrer y oficinas de servicio que se deseasen establecer.
  • 2º Plano del terreno que ocuparía la línea.
  • 3º Fijación de los plazos dentro de los cuales el solicitante debía comenzar y terminar los trabajos.
  • 4º Distancia kilométrica de toda la línea.

Los solicitantes debían acompañar sus peticiones con una garantía de cincuenta pesos por kilómetro lineal; no obstante, el monto final de esa garantía sería fijado por la Dirección General de Telégrafos. El Estado se reservaba el derecho de adquirir las líneas, oficinas y anexos según tasación de peritos, previo aviso a la empresa con seis meses de anticipación.

El decreto otorgaba el permiso a particulares para la ocupación y uso de terrenos fiscales, a cambio del libre uso de los servicios por parte del Estado en caso de interrupción de las líneas estatales, sin especificar más en el punto. Por último, otorgaba el derecho a las empresas del sector de fijar sus propias tarifas de acuerdo al servicio prestado.

3. The Chili Telephone Company

1889

19 de junio de 1889: Winston A. Pitmann firmaba en Londres un compromiso de compra a la West Coast Telephone Company una parte de sus instalaciones. 15 de agosto de 1889: Un documento publicado en esa ciudad señala el extraño proceso de compra por parte de la compañía telefónica:

The property of the West Coast Telephone Company in Chile y Ecuador, has, by contract dated June 19, 1889, between F. A. Jones and W. A. Pittman, been agreed to be acquired by Mr. Pittman at the price of L150.000 in cash, and by a contract dated July 9, 1889, made between himself and the Company, he has agreed to sell to the Company the concessions and property in Chile, together with the plant, material, and assets of every description, with the good will of the business there, for the sum of L150.000 in cash, reserving to himself the concessions and whatever business there may be in Ecuador.

La Chili Telephone Company fue una compañía inglesa creada especialmente para adquirir las instalaciones y extender la propiedad y negocios de la West Coast Telephone en Chile. Registrada en Londres el 28 de junio de 1889, se constituyó con un capital de £ 250.000 (dividido en 50.000 acciones de £ 5 cada una). El objetivo de la nueva compañía era expandir el negocio de la West Coast Telephone, según se desprende de sus estatutos:

Hacer el negocio de una Compañía de teléfonos, telégrafos y proveedora de luz, calor y fuerza eléctrica, y especialmente establecer, explotar, administrar, gobernar y regular centros telefónicos y talleres para el establecimiento de luz, calor y fuerza motriz eléctricos, y transmitir y facilitar la transmisión de comunicaciones y mensajes, y emprender la iluminación de ciudades, calles, edificios, y otros lugares, y el abastecimiento de calor y fuerza motriz eléctricos para objetos públicos o particulares.

Al establecerse en el país, la Chili Telephone Company Limited se haría cargo del negocio telefónico de la West Coast Telephone en las ciudades de Santiago, Valparaíso, Iquique, Pisagua, La Serena, Coquimbo, Talca, Chillán, Concepción, Talcahuano, Tomé, Penco, Coronel y Lota.

Edificio de The Chili Telephone Company, luego del terremoto de Valparaiso 1906

1892

12 de julio de 1892: Se firma un convenio entre el Ministro del Interior, Ramón Barros Luco, y el gerente general de la Chili Telephone Company, James Kerr, sentaría las relaciones futuras entre la Compañía y el Gobierno, al delimitar normativas relacionadas al trazado de las líneas y en especial frente al problema tarifario, no regulado por la autoridad hasta entonces. Esto se constituiría en el primer indicio de un incipiente pero significativo intento gubernamental en orden a regular este aspecto:

...No obstante, si durante la vijencia de este contrato el tipo internacional llegare a treinta i dos peniques, los precios aludidos se rebajarán en una cuarta parte de su monto mientras el cambio permanezca a ese tipo o a un cambio superior; i si el cambio alcanzare a treinta i seis peniques, los precios primitivos se descontarán en una tercera parte de su monto.

El acuerdo, además, comprometía a la empresa a invertir durante los tres próximos años la suma de treinta mil libras para mejorar las oficinas e instalaciones.

El convenio de 1892 fue el intento inicial del gobierno por fiscalizar la prestación del servicio telefónico en condiciones enteramente satisfactorias para el público; a cambio, el Gobierno usaría exclusivamente los servicios de la Compañía en todas las oficinas de su dependencia que estuviesen dotadas de teléfonos y las que en el futuro dotare, los teléfonos de la Chili Telephone Company, con exclusión de los que pudieran instalarse por otras compañías o personas.

1897

Central de la Compañia de Teléfonos de Chile. Santiago de Chile, 1897.

Octubre de 1901

Este año entró al estudio de la Comisión de Industria y Obras Públicas de la Cámara de Diputados un proyecto de ley sobre servicios eléctricos. Exceptuando el decreto de 21 de septiembre de 1888 respecto a líneas telegráficas, telefónicas y cables submarinos, ningún otro cuerpo legal velaba por este sector.

Un precedente en la necesidad de regular los servicios eléctricos está en las consecuencias del incumplimiento del convenio firmado a mediados de 1901 entre la Chili Telephone y la Chilian Electric Tranway, destinado a mejorar las defensas en sus conexiones eléctricas paralelas a fin de evitar accidente entre los servicios de tracción y teléfonos, numerosos en esa época. El no pago por parte de la Compañía de Tracción de la suma convenida para iniciar los trabajos forzó a la Chili Telephone a denunciar a su contraparte ante los tribunales. La impasse, que solo se solucionaría con la intervención del Ministro del Interior y el nombramiento de una comisión garante del convenio anteriormente, reflejó la urgencia de legislar al respecto28.

1903

23 de octubre de 1903: El representante de la compañía, Antonio Huneeus, presentaba ante el Senado una serie de observaciones al proyecto de servicios eléctricos. En ellas se señalaba que el plazo de dos años, establecido en el proyecto de ley para efectuar la canalización de las líneas, era muy breve, siendo necesario un mínimo de cuatro años para realizarlo. Por otro lado, reconocían como una medida discriminatoria el hecho de que no se autorizasen líneas telefónicas aéreas donde existían líneas de tracción eléctricas, sosteniendo que la coexistencia de las líneas telefónicas con el servicio de trolley estaba exenta de todo peligro en calles anchas, donde aquellas iban en reducido número y a prudente distancia de ese servicio de transporte.

La compañía, continuaba Huneeus, estaba muy interesada en el pronto despacho de dicho proyecto de ley. Sin embargo, ante el artículo que ordenaba la canalización de todas las instalaciones eléctricas en Santiago y Valparaíso, indicaba una nueva aprensión:

...jamás pensamos que se propusiera para Santiago otra canalización que el área comprendida entre (las calles) Breton i Brasil, la Alameda i el rio, i la de las calles de Catedral, Compañía, Dieciocho i Ejército Libertador en toda su lonjitud...

La transformación subterránea de todo el barrio urbano, obligaría a la Chili Telephone a retirar de Santiago una línea telefónica de un solo alambre de extensión de un mil doscientos sesenta i cinco mil kilómetros, sin contar, naturalemente, las líneas comprendidas en las zonas que la Compañía propone canalizar.

Concluye señalando que, en espera del inicio de las obras en el alcantarillado en el centro de la capital, los trabajos de canalización de líneas telefónicas se ejecutarían paralelamente a las antes señaladas. Del mismo modo solicitaba que los permisos para las líneas subterráneas se extendieran a veinticinco años, en vez de diez, como estaba estipulado, porque el costo de las obras no permitía amortizar su capital en menos tiempo.

La discusión del proyecto de ley no estuvo exenta de críticas. El senador José Balmaceda Fernández​ (☆ Renca, 23 de agosto de 1850 -† Santiago, 7 de agosto de 1911), hermano del Presidente José Manuel Balmaceda señalaba poca seriedad en el hecho de que bastaba que las compañías telefónicas canalizasen sus líneas para que adquirieran el derecho a seguir explotándolas, sin imponerles ninguna condición para garantizar el buen servicio:

Me ha parecido sumamente grave que por el hecho de imponer a las empresas de teléfonos la obligación de canalizar sus líneas, se les reconozca implícitamente, por esta circunstancia, un derecho que no tienen, una concesión que ha caducado. Una vez que hayan canalizado las líneas, nada ni nadie podrá impedirles que sigan adelante, ni negarles ese derecho salvo el caso de expropiación (sic), con todas las gabelas que esto envuelve para el Estado.

Interesante es también un informe entregado por el Senador Balmaceda con observaciones respecto a la Chili Telephone; luego de señalar el hecho, las empresas telefónicas se convierten en monopolios inconvenientes para el país, indica la conveniencia de no autorizar más concesiones a la empresa telefónica hasta que se asegurase al público un buen servicio a un costo accesible:

Si una empresa telefónica se instala i cobra a sus suscriptores una cuota exajerada por la instalación del servicio i otra igualmente exajerada por el servicio mismo, es evidente que el público quedaría entregado a merced de la empresa si no se le hubieran prefijado condiciones al hacérsele la concesión. Si el servicio es malo, si las líneas pasan enteramente cruzadas i la comunicación interrumpida i se reclama en vano a la empresa i el servicio se hace ilusorio, mientras la empresa ha recibido el pago anticipado de un servicio correcto, es menester que haya amparo eficaz para el público i que este no quede mal de su grado, sometido a los caprichos o negligencia de la misma...¿que se diría i a quien se le ocurriría si una empresa telefónica, para instalar un servicio en una fábrica o lugar distante del radio de una ciudad, exijiera un abono en superior al doble del costo real de la instalación?

Por último, indica las ventajas de la participación del Estado en el negocio telefónico, citando como ejemplo que la mayoría de los países europeos tienen servicios estatales:

...lójico sería que el Estado emprendiera la construción de redes telefónicas i tomara sobre sí este ramo tan importante de servicio público. Cuanto más centralizado esté el servicio telefónico, más ventajoso será para los suscriptores i más correcto su funcionamiento. Estando el servicio en una sola mano, las instalaciones se harán con más perfección i ventaja para el público.

El senador Ramón Barros Luco se sumaba a las críticas hacia la compañía de teléfonos, señalando la "gran brutalidad" de ver, en pleno centro de la ciudad, postes de quince o más metros de alto que ocupaban en su base más de la cuarta parte de veredas.

1904

  • 4 de agosto de 1904: La Ley Nº 1.665 de Servicios Eléctricos, promulgada en el Diario Oficial este día, señalaba que todas autorizaciones y concesiones debían ser otorgadas exclusivamente por el Presidente de la República, quien fiscalizaría las empresas y líneas en lo que respecta a condiciones de seguridad; los permisos para instalaciones eléctricas subterráneas podían otorgarse por un plazo de veinte años, mientras las aéreas no podían exceder los diez; por último, en Santiago, Valparaíso y en las ciudades en que existieran líneas telefónicas, estas se canalizarían subterráneamente, en un plazo de cuatro años desde la dictación de la ley. Por último, normaba las instalaciones telefónicas y telegráficas, obligando a las empresas a colocar y conservar sobre sus líneas sistemas de protección en prevención de accidentes.

A raíz de la dictación de esta ley, The Chili Telephone Company solicitó al Gobierno autorización para mantener las instalaciones telefónicas establecidas en Iquique, La Serena, Coquimbo, Viña del Mar, Los Andes, San Felipe, Santiago, Talca, Chillán, Concepción, Talcahuano y Traiguén.

Septiembre 1904: En septiembre de ese año esta comisión presentó un proyecto de ley para servicios telefónicos, que intentaba establecer medios para el desarrollo y modernización del servicio telefónico público en Chile. Establecía dos tipos de servicios, los privados y los públicos; el primero refiere su uso por intereses particulares, quedando todas las regulaciones en este ámbito reservadas a la aplicación de la ley N° 1.665 de 1904. Todas las concesiones debían ser aprobadas por el Presidente de la República quien, en concordancia con la nueva ley, debía autorizar las concesiones por un máximo de cincuenta años a partir de la fecha de promulgación del decreto respectivo. Al término de la concesión, las instalaciones telefónicas y todas las propiedades muebles e inmuebles pasarían a manos del Estado.

Este proyecto no fue aceptado por la mayoría del comité, dilatándose en largas discusiones al interior de esta que retrasaron la decisión final durante el resto de 1923; el año siguiente se iniciarían las campañas electorales, las que retrasarían aún más las discusiones.

  • 7 de octubre de 1904: Si bien tenía en estas ciudades concesiones vigentes, todas habían sido cedidas por la municipalidad o autoridad local correspondiente; la autorización de ellas, previo el estudio de los antecedentes, le fue otorgada por el Presidente Germán Riesco, por decreto N° 3.823 de 7 de octubre de 1904.
  • 22 de octubre de 1904: Otro decreto de este día, ampliaba las concesiones para las instalaciones establecidas en Temuco, Lautaro y Nueva Imperial, concediéndose además un plazo de dos años para concluir las instalaciones en Carahue, Pitrufquén y Valdivia.

14 de diciembre de 1904: Posterior a la aprobación la extensión de las concesiones, y como complemento de la Ley de Servicios Eléctricos, el Gobierno definió el mecanismo para otorgar concesiones aprobando un reglamento sobre otorgamiento de permisos para la instalación y vigilancia de las empresas eléctricas, en especial respecto a las condiciones de seguridad que debían ofrecer su instalación y funcionamiento.

1905

  • Mayo de 1905: La Chili Telephone notificó al Gobierno que la canalización subterránea de las líneas se llevaría a cabo tan pronto como la obra de alcantarillado estuviese concluida en el centro urbano de Santiago, basándose en el hecho que el alcantarillado se extendía longitudinalmente, mientras que la canalización telefónica seguía diferentes direcciones y en que las cañerías de desagüe quedarían a mayor profundidad que los tubos de los cables telefónicos, razón que obligaría a la Compañía a remover o destruir dichos tubos si fueran colocados con anterioridad a la construcción de las alcantarillas.
Central de la Compañía de Teléfonos fotografiada el 26 de febrero 1905 en Santiago de Chile. Era el trabajo más moderno existente y avanzado de la época

Central de la Compañía de Teléfonos "Chili Telephone", fotografiada el 26 de febrero 1905 en Santiago de Chile. Era el trabajo más moderno existente y avanzado de la época. La central se encontraba en Calle Carrascal en Quinta Normal, Santiago.

1905

3 de junio de 1905: El gobierno de Germán Riesco establecía que la canalización de las líneas telefónicas se fijaría tan pronto como el estado de la obra del alcantarillado permitiera su ejecución.

1906

6 de noviembre de 1906Finalmente, por decreto, se ratificaba lo dispuesto por el artículo 2º de la Ley N°1.665, que indicaba que las instalaciones subterráneas que se hicieran en Santiago y Valparaíso tendrían una concesión de veinte años, "en las artes en que la Compañía citada proceda a canalizar sus líneas actuales".

1908

Los trabajos de la canalización subterránea de las líneas telefónicas en el centro de Santiago solo comenzarían en 1908, inmediatamente después de concluidas las obras del alcantarillado, progresando lentamente en los años posteriores.

1911

6 de marzo de 1911: fue promulgada una nueva disposición complementaria a las normativas técnicas en las instalaciones eléctricas. Indicando que la coexistencia de dos líneas eléctricas aéreas en una misma calle o recinto constituían graves peligros para la población, señalaba la prohibición de instalar tendidos paralelos; en caso de existir dos o más concesionarios, el segundo y siguientes instalarán sus líneas por cables subterráneos.

Esta situación presentaba un serio problema para la planificación de la Compañía, a la vez que obligaba a realizar menores gastos en inversión en determinados lugares en los cuales las concesiones vencerían pronto, en desmedro de otras más recientes. Frente a esto, el gerente de la compañía, William Johnston, solicitó al Gobierno la dictación de un decreto que igualase en su fecha de término las distintas concesiones obtenidas por la compañía en distintos años.

8 de mayo de 1911: El Gobierno, después de estudiar la solicitud anunció, la caducidad de los plazos de duración de las concesiones otorgadas, hasta esa fecha, a la Chili Telephone Company para mantener sus instalaciones eléctricas en el país. Señaló, a su vez, que a partir de la fecha de dicho decreto comenzaría a regir un plazo de diez años para todas las concesiones otorgadas y para las que en lo sucesivo se otorgasen a la Compañía; de ese modo, todas las concesiones, cualesquiera fueran las fechas de iniciación, caducarían el 8 de mayo de 1921.

Lineas telefónicas en Pratt, Kansas, 1911

1914

22 de agosto de 1914: Envuelta en constantes polémicas con las autoridades y con problemas en la prestación del servicio, la imagen pública de la principal compañía telefónica del país no podía ser de las mejores. Este día El Mercurio acusaba a la Chili Telephone de maniobrar con los intereses de las personas, al aumentar el valor del servicio:

Con gran sorpresa para el público la Compañía de Teléfonos, que no logró imponer hace poco el recargo al tipo de cambio de 10 peniques ha hecho ahora un alza de diez por ciento sobre sus cuentas. Ya en varias ocasiones hemos llamado la atención de nuestros lectores hacia las consecuencias del monopolio de hecho de esta compañía. Es indispensable combatir un sistema en que estamos a merced de una sola compañía...

Menos halagadores son los comentarios hechos por un observador extranjero:

The telephones system is controlled by two British companies, whose stumpy ugly poles along the principal streets of Santiago and Valparaíso.

1916

  • 15 de marzo de 1916: Fue promulgado el decreto N° 777, que estipulaba que toda empresa eléctrica cuyas tarifas no habían sido aprobadas por ley o decretos, o establecidas por contrato o concesión municipal, debían someterse a la aprobación del Presidente de la República, las cuales, una vez fijadas, no podrían ser alteradas. En caso de no cumplir la fijación de tarifas dispuesta anteriormente por el Presidente, las empresas podrían perder la concesión o su renovación. La fijación de las tarifas se haría consultando a las empresas involucradas, las que deberían aceptar una rebaja del cincuenta por ciento en la prestación del servicio en las oficinas públicas.
  • a) Servicio directo a la oficina central dentro de dos kilómetros, cien pesos anuales.
  • b) Después de dos kilómetros, por cada kilómetro extra, además de la renta anual, diez pesos.
  • c) Líneas de extensión dentro de cinco cuadras de distancia de la instalación directa, cuarenta pesos anuales.
  • d) Líneas de extensión, dentro del mismo edificio, veinte pesos anuales.

Además, las oficinas públicas tendrían un descuento de un 25% en los precios señalados.

Días antes de la promulgación de este decreto, el gerente general de la Chili Telephone Company, William Johnston, consultado por El Diario Ilustrado señalaba, ante las críticas del elevado valor de la suscripción anual, lo siguiente:

...una compañía como la nuestra no puede aceptar las contingencias que pueden devenirse de una moneda, cuyo valor varía con más facilidad que el carácter de las personas. Nosotros calculamos nuestros gastos y ganancias en moneda fija de oro, justo es, en consecuencia, que cobremos por nuestros servicios a un tipo de cambio igual parejo.

Frente a las críticas surgidas en torno a las elevadas ganancias de la empresa, Johnston las niega indicando un listado de artículos de primera necesidad importados para la mantención y extensión de líneas, cuyos costos se habían quintuplicado con motivo del estallido de la guerra en Europa, encareciendo los ingresos de la empresa. Suma a esto, como factor influyente de las bajas entradas, los servicios gratis o a muy bajo costo en las oficinas y reparticiones estatales.

Concluye, aludiendo a la inminente dictación del decreto tarifario, que ello no constituía una señal de control por parte del gobierno del monopolio de hecho que ejercía la Compañía: Sí, mantenemos un monopolio de hecho, en virtud a nuestro trabajo, y de nuestros buenos servicios, no superados... nuestro monopolio no se basa en leyes protectoras o prohibitivas que impidan la libre competencia; al contrario, todos los que lo deseen, pueden, y quieren establecer nuevas compañías telefónicas para servir al público, ¿por qué no lo hacen?.

La Chili Telephone Company no daría cumplimiento a dicho decreto alegando que era contrario a la Constitución, la que garantizaba la libertad de la industria y el comercio; a la vez reclamaba la violación de la Ley de Servicios Eléctricos, la cual no disponía de la autorización del gobernante para fijar las tarifas de las empresas operando bajo concesión.

El gerente general de la Compañía Nacional de Teléfonos, Oscar Alonso y Alvarez, se quejaba de la discriminación sufrida por su compañía ante la telefónica inglesa, a pesar de mantener tarifas más bajas:

... cuando hay que instalar un teléfono, no se busque a la Compañía Nacional... es lata... y si en alguna ocasión el Fisco por economizar ha resuelto suprimir un servicio telefónico, el que se suprime es el de la Compañía Nacional...

El caso de la Compañía Nacional de Teléfonos presenta todo un caso típico, de lo que en realidad es nuestro carácter profundamente antipatriota, adulados de la explotación que nos llega del extranjero, verdugo de las buenas, de las nobles iniciativas, que tantas veces, en mala hora, supieron germinar y crecer entre nosotros...

José Pedro Alessandri, desde su escaño en el Senado, llamó constantemente la atención de las tarifas cobradas por la Chili Telephone, y la división de Santiago en zonas del servicio, lo cual dificultaba las comunicaciones. Demostraba la deficiencia del servicio y hablaba de la conveniencia de establecer un servicio fiscal de teléfonos, de llegar al establecimiento de un monopolio estatal de telégrafos y teléfonos como en otros países:

Un servicio como estos, que puede en diversos casos a comprometer la seguridad pública, requiere un control eficaz por parte del Estado

1919

Marzo de 1919: El representante de la Chili Telephone, Antonio Huneeus, solicitaba al Ministro del Interior, Armando Quezada Acharán, la renovación total de las concesiones, las obras de canalización de las líneas en Talca, Valparaíso, Concepción, y de la calle Providencia en la capital, no habían sido iniciadas. La compañía responsabilizó a las municipalidades respectivas por la demora en el término de la ejecución de los trabajos de instalación de los sistemas de alcantarillado y por falta de los materiales necesarios a causa de la guerra europea. Debido a esto, indicaba, tan solo algunas de las obras acordadas estarían concluidas en la fecha de término de la concesión.

Huneeus solicitaba la extensión por diez años de las concesiones aéreas y de veinte a todas las líneas subterráneas establecidas y por establecer, renovando del mismo modo las concesiones para usar bienes nacionales ocupados en sus instalaciones. A la vez, pedía que se declarasen caducas todas las concesiones hechas en años anteriores. Al concluir señala:

Es evidente que la uniformidad de los (servicios de) teléfonos públicos requiere igualmente uniformidad en los períodos en los cuales las concesiones son otorgadas... para evitar la interrupción en el servicio la Chili Telephone Company solicita obtener todas las concesiones de modo uniforme, determinadas a través de una nueva Ley a promulgar por el Supremo Gobierno.

La Compañía ofrecía a cambio las mejoras de las plantas operativas, la extensión del servicio a otras ciudades del país y la obtención de cuantiosos créditos para desarrollar dichos trabajos.

Extendida esta solicitud, el Ministro del Interior la envió a la Dirección de Telégrafos, la que a su vez pidió a la Inspección de Instalaciones Eléctricas un informe para evaluar la petición de la Compañía.

A comienzos de mayo, la Inspección de Instalaciones Eléctricas, respondió a la Dirección de Telégrafos, haciendo ver la conveniencia de nacionalizar el servicio telefónico, a la vista de todas las faltas imputables a la empresa. El informe acusaba a la Compañía, entre otros puntos, de no haber cumplido el decreto tarifario de 11 de junio de 1916 y de haber realizado cobros más altos que las que se habían autorizado; insistía además en la presentación de los planos de la red telefónica y el cumplimiento del decreto N° 3.333 de 18 de julio de 1912 que obligaba a la canalización de las líneas en la zona centro, compromiso no cumplido por la compañía

  • Noviembre de 1919, Las Ultimas Noticias: El diario Las Ultimas Noticias reproduce una conversación que a su juicio representaba el discreto nivel del servicio telefónico de la Chili Telephone, "que cada día se hace más insoportable":

– ¡Aló! ¡Aló! Déme el 125, Parque.

– Listo, Señor.

– ¡Aló! ¿Con el 125 Parque?

– No, Señor, con la Panadería San Diego.

– ¡Corte , Sr! ¡¡Aló!! ¡Oficina!

– ¿Aló?

– Le he pedido el 125 Parque y me da con la Panadería San Diego

– Es que como el 125 estaba ocupado...[3]

1920

6 de mayo de 1920: El director de Correos y Telégrafos, Luis Eduardo Cifuentes, remitió esta opinión al Ministro del Interior, quien días después inició conversaciones preliminares con ejecutivos de la Compañía respecto a la posible venta de sus instalaciones al Estado.

La Chili Telephone estuvo de acuerdo con la posible transacción, pero pidió, mientras ello no se materializara, el otorgamiento de una concesión que le permitiera cierta seguridad y la posibilidad de uniformar el término de las mismas61. El temor de la compañía era no solo que no le fuese renovada la concesión, sino que, una vez aceptada esta, que el gobierno condicionara el cobro del servicio a los suscriptores en el valor correspondiente a moneda nacional, sin fijación a moneda inglesa. El Superintendente de la Compañía aseguraba que dentro de la concesión vigente no había limitaciones al aumento de las tarifas, las que eran cubiertas por el fluctuante valor del peso chileno:

If Telephone Company is to be able to pay reasonable dividends in Great Bretain it must have some meas to cover financial lones due to decline in purchasing power of peso.

El Ministro del Interior, Anselmo Hevia, expresó su disposición a extender el permiso de concesión a la telefónica, aceptando además las sugerencias hechas por la empresa para llegar a una pronta solución del conflicto

El Gobierno está animado del propósito invariable de rescatar, dentro de los plazos prudenciales, todos aquellos servicios entregados hoy día a particulares, en virtud de concesiones del Estado, y entre ellos los servicios telefónicos y telegráficos.

15 de septiembre de 1920: Fue promulgado el decreto N° 3.626, donde se organizaba una comisión que debía estudiar y proponer al Gobierno las bases sobre las cuales debía otorgarse la prórroga de las concesiones solicitada por la Chili Telephone. Se nombró a los señores José Pedro Alessandri, Senador; Pedro Aguirre Cerda, Diputado; Víctor Vidaurre Leal, Subsecretario del Interior; Luis Eduardo Cifuentes, Director de Correos, Telégrafos y Teléfonos, y los vecinos Carlos Balmaceda y Alejandro Valdés Riesco, junto con las personas que designase la Chili Telephone.

Al mismo tiempo, en la Cámara de Diputados, se aprobaba una moción del diputado Pablo Ramírez, en relación a nombrar una comisión especial de ocho miembros para que estudiase la nacionalización de esos servicios proponiendo el correspondiente proyecto de ley.

11 de diciembre de 1920: En medio de esta situación, el Gobierno dictó el decreto N° 4.603 de este día, por el cual concedía a la Compañía una prórroga provisional de dos años, a contar desde el 8 de mayo de 1921, para mantener sus instalaciones en el territorio de la República en las condiciones actuales, obligándose la Compañía a terminar completamente la canalización subterránea de sus líneas dentro del sector de la ciudad de Santiago, en el plazo de un año y medio a partir de la fecha de renovación.

1921

Marzo de 1921: El Gobierno señalaba nuevamente que se tomaría un tiempo para examinar las condiciones para establecer las condiciones futuras de la Compañía.

Mayo de 1921: Las conversaciones de compra de Chili Telephone Company por parte de International Telephone and Telegraph (ITT) comenzarían en mayo de 1921, si bien un primer antecedente de la venta de la Compañía Inglesa a la multinacional es posible encontrarlo en la 65ª sesión de la Cámara de Diputados de 7 de septiembre de 1920, cuando en la votación que formaría una comisión que estudiaría la nacionalización de los servicios telefónicos, un diputado señalaba que "una importante compañía norteamericana se prepara para hacer una instalación completa a lo largo del país y ofrecer el servicio a precios equitativos".

1922

Los diputados Jorge Silva Somarriva y Agustín Correa Bravo presentaron un proyecto de ley sobre la producción y distribución de energía eléctrica que incluía una referencia a la industria telefónica

...tomando en cuenta que existen empresas de teléfonos de vital importancia que esperan para instalarse en el país el despacho de una legislación amplia que les otorgue concesión a largo plazo, sin restricciones estrechas que a este respecto contiene la Ley Nº 1.665 de 4 de agosto de 1904, de que hay necesidad urgente de proveer a la República de una ley que dé facilidades exigidas para el establecimiento rápido de estas empresas cuyos servicios se reclaman con verdadero e insistente apremio.

Este proyecto de ley establecía dos tipos de concesiones, una provisional limitada a dos años, y otra, llamada "concesión definitiva", aprobada por el Presidente de la República por un plazo entre 40 y 80 años, dependiendo de la importancia de la empresa. Durante la vigencia de la concesión provisional el solicitante se obligaba a presentar un exhaustivo estudio del proyecto y suministrar una completa planificación de la obra a ejecutar.

Indica, además, que todas las empresas debían fijar y suministrar el valor de las tarifas a aplicar a sus suscriptores y los diferentes tipos de servicios ofrecidos, para su posterior aprobación por parte del Presidente. Este proyecto de Ley nunca se concretó.

1923

Al vencer la concesión provisional en mayo de 1923, ni el Gobierno ni el Congreso tenían solución concreta al problema planteado por las concesiones telefónicas. El 5 de junio de ese año el Presidente Arturo Alessandri constituyó una nueva comisión, la cual tuvo la misión de "estudiar las nuevas condiciones en que hayan de otorgarse las concesiones a los particulares o compañías que quieran instalar servicios de esta naturaleza, para ponerlos en cuanto sea posible a la altura de los últimos adelantos de tales servicios".

4. La Compañía de Teléfonos de Chile

1926

Si bien el proceso de compra no fructificó durante estos años, en 1926 la ITT inició una agresiva campaña de internacionalización del negocio telefónico, centrando su interés en la adquisición de buena parte de las compañías latinoamericanas del sector.

1927

A fines de mayo de 1927, la ITT adquiría en Londres la totalidad de las propiedades e instalaciones de la Chili Telephone Company, pagando por cada teléfono instalado 2.161 pesos de la época.

Coincidente con esto ocurrió la elección de Carlos Ibáñez como Presidente de la República, quien se convertiría en el principal impulsor del establecimiento de la ITT en nuestro país, situación que se corrobora en sus constantes apariciones en inauguraciones y estrenos de los nuevos servicios telefónicos.

1928

Durante este año se llevó a cabo una serie de transformaciones al interior de la empresa; para el servicio local, se preparó un programa de trabajo que comprendía sustanciales mejoras en todas las plantas telefónicas de la Compañía a lo largo del país, en especial por la instalación en todas las capitales de provincias una base de batería central, "recomendado por la experiencia como el más eficaz y adecuado para estas ciudades"; de igual modo, se abrieron por vez primera oficinas comerciales en Santiago, Valparaíso y Concepción y fueron reemplazados todos los circuitos de alambre entre el puerto y la capital.

En lo que se refiere a servicio larga distancia, fue inaugurado en junio de 1928 el servicio de larga distancia entre Santiago y Buenos Aires, más una intensiva postación entre Iquique y Temuco; el servicio de comunicación internacional se vio facilitado por la promulgación de tres decretos; el primero autorizaba a la Chili Telephone Company a efectuar el servicio telefónico con Argentina y Uruguay; otro le permitía establecer servicios de comunicaciones a larga distancia entre distintas ciudades y un último para establecer comunicaciones en el servicio internacional

1929

30 de enero de 1929: Este día el resultado de los estudios de la Comisión fueron ratificados por el Presidente de la República, y pasaron como proyecto de Ley al Congreso Nacional, donde fue sometida a análisis por parte de una Comisión Mixta de Diputados y Senadores.

26 de mayo de 1924: El principal obstáculo que encontró la nueva administración fue la vigencia del decreto Nº 1.723, el cual limitaba en el tiempo las concesiones a veinte años las subterráneas y a diez las aéreas. Ejecutivos de la Chili Telephone Company señalaban que "esta limitación de obras que significan un gran esfuerzo de todo género, tenían que necesariamente restringir el financiamiento de la compañía telefónica". Frente a esta eventualidad, el Gobierno nombró una Comisión para que estudiase el problema y propusiese un proyecto de Ley que regulase las relaciones entre el Gobierno de Chile y la Compañía, disponiéndose del tiempo suficiente para idear un sistema que fuera conveniente para los intereses del país".

Edificio de la Chile Telephone Co. ubicada en calle Huito con esquina Yungay, en Valparaíso, c1930

1930

Operadora de la Compañía de Teléfonos de Chile, c1930.

1950

Archivo:Operadoras de la Compañía Teléfonos de Chile, 1950.

Visita otros de nuestros artículos

TODAS LAS PAGINAS.png
Haz click en el emoticón
Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Vistas
Acciones
Navegación
Herramientas
Contacta a Orquesta Tabaco y Ron para Eventos y Matrimonios http://tabacoyron.cl/