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Haumea (planeta enano)

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Haumea (planeta enano)
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Presentación

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Haumea, designado por el Minor Planet Center (MPC) como (136108) Haumea,n. es un planeta enano que se encuentra más allá de la órbita de Neptuno, en el cinturón de Kuiper. Su designación provisional fue «2003 EL». El 17 de septiembre de 2008 la Unión Astronómica Internacional (UAI) lo clasificó como planeta enano y plutoide, nombrándolo en honor de la diosa hawaiana de la natalidad.[1] Tiene la forma de un balón de rugby aplanado de unos 2.000 km de largo, y da un giro completo en menos de cuatro horas, con una de las velocidades de rotación más rápidas del sistema solar.[2]

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Contenido

Fue descubierto en 2003 por un equipo dirigido por José Luis Ortiz Moreno en el Observatorio de Sierra Nevada en España y en 2004 por un equipo dirigido por Mike Brown del Caltech en el Observatorio Palomar en los Estados Unidos. Las circunstancias en torno a su descubrimiento generaron gran controversia, por lo que la UAI no nombró un descubridor oficial, aunque en su base de datos y en otras páginas oficiales se indica que el observatorio responsable del hallazgo fue «Sierra Nevada». En contrapartida, el nombre elegido fue el propuesto por el equipo del Caltech, en lugar de Ataecina, que había sido sugerido por el de España. Esto generó sospechas de amiguismo por la relación entre Brown y el director del MPC, Brian Marsden, miembro del comité encargado de asignar los nombres a los objetos catalogados por la institución.

Aunque su forma no ha sido observada directamente, los cálculos de su curva de luz sugieren que es elipsoide, con el eje mayor el doble de largo que el menor. Su masa es un tercio de la de Plutón y la superficie, que está cubierta de una capa de hielo, es muy brillante y presenta una gran mancha roja. Estas características lo hacen único entre los planetas enanos conocidos. Existen varias hipótesis para explicar el alargamiento, su rotación inusualmente rápida y los altos valores de densidad y albedo. La mayoría incluye un impacto gigante que hizo de Haumea el mayor miembro de una familia de colisión formada por varios objetos transneptunianos (TNO) grandes y sus dos lunas conocidas. Sin embargo, casi todas implican una única colisión con baja probabilidad de ocurrir. En 2010 se postuló la formación de un protoplaneta a partir de muchos impactos, que habría sido a su vez fracturado, dando origen a los demás elementos de la familia de Haumea. Esta hipótesis, comprobada por simulaciones numéricas, plantea el escenario más probable.

Nombre

Hasta que se le dio un nombre permanente, el equipo del Caltech utilizó internamente el apodo de «Santa», debido a que habían descubierto Haumea el 28 de diciembre de 2004. El equipo español propuso un descubrimiento independiente al MPC en julio de 2005.

29 de julio de 2005: Haumea recibió la designación provisional 2003 EL61, con el «2003» basado en la fecha de la imagen del descubrimiento por los españoles.

7 de septiembre de 2006: Se numeró y admitió a Haumea en el catálogo oficial como el planeta menor (136108) 2003 EL61.

Nombres

En setiembre de 2006 el equipo del Caltech envió los nombres de la mitología hawaiana a la UAI para (136108) 2003 EL61 y sus lunas propuestos por David Rabinowitz para «rendir homenaje al lugar donde se descubrieron los satélites». Haumea es la diosa patrona de la isla de Hawái, donde está ubicado el Observatorio Mauna Kea. Algunas historias la identifican con Papahānaumoku, la diosa de la tierra y esposa de Wākea. También es la diosa de la fertilidad y el parto, y tuvo muchos hijos que brotaron de diferentes partes de su cuerpo; entre ellos, la matrona de la isla de Hawái, Hiʻiaka, nació de su boca y Namaka —un espíritu del agua— de su cuerpo.

La elección de estos nombres se corresponde con la composición del planetoide, así como la hipótesis de Brown de su origen y el de la familia colisional a la que pertenece, que afirma que a partir de una antigua colisión se desprendió un enjambre de cuerpos helados del planeta enano, entre los que se encontrarían las dos lunas conocidas del cuerpo celeste.

El crédito por el descubrimiento

El protocolo de la UAI indica que el crédito por el descubrimiento de un planeta menor le corresponde a quien presente primero un informe al MPC con suficientes datos de posición para una determinación precisa de su órbita, y que el descubridor acreditado tendrá prioridad en la elección de un nombre.

Sin embargo, el anuncio de la UAI de que Haumea había sido aceptado como un planeta enano, el 17 de septiembre de 2008: No mencionó un descubridor. Si bien indicaba que el descubrimiento se hizo en el Observatorio de Sierra Nevada donde trabaja el equipo español, el nombre elegido, Haumea, fue el propuesto por el Caltech.

El grupo de Ortiz había sugerido Ataecina, la antigua diosa ibérica de la primavera, debido a su conexión con Plutón, pues Proserpina (asimilada a Ataecina) era la esposa del dios y porque el nombre destacaba la asociación con Andalucía, donde se encuentra el Observatorio de Sierra Nevada en el que hicieron sus observaciones. La proposición no fue aceptada por la UAI, no solo a causa de la polémica con Brown sobre el descubrimiento, sino también porque las deidades ctónicas se reservan para nombres de objetos que orbitan en resonancia con Neptuno.

«El problema es que el MPC-CSBN sólo da recomendaciones sobre los nombres, no son reglas que haya que cumplir a rajatabla. Es una excusa más para quitar nuestro nombre de en medio y dar el crédito, de forma encubierta, al grupo de Brown, curiosamente estadounidense, como gran parte de los miembros del CSBN-WGPSN», indicó Pablo Santos Sanz, del equipo español.

Que pasa si se rechaza el nombre sugerido?

En la reunión del Comité de Nomenclatura, si se rechaza el nombre sugerido por el descubridor, se recomienda no tomar la propuesta de otro sino llegar a un punto intermedio. Pero en este caso no fue así: aunque un miembro del CSBM habría propuesto el nombre neutral de Dagda, dios de la mitología irlandesa, finalmente se decidieron por el nombre propuesto por el Caltech, al tener en cuenta además que las dos lunas con nombres hawaianos, descubiertas por los californianos, acompañarían a un planeta enano nombrado como una deidad ibérica.

Según el periódico alemán "Frankfurter Allgemeine Zeitung", la decisión de elegir el nombre de Brown y no el de Ortiz levantó sospechas de que hubiera sido influenciada por el contacto entre el científico estadounidense y Brian Marsden, quien durante treinta años ha sido director del MPC, encargado de asignar los nombres.

Clasificación

Haumea es un planeta enano y plutoide que se ubica más allá de la órbita de Neptuno. Que sea planeta enano significa que se presume que es lo suficientemente masivo como para haber sido redondeado por su propia gravedad, pero no tiene la dominancia orbital suficiente. Aunque Haumea parece estar lejos de ser esférico, se cree que su forma elipsoidal es el resultado de su rápida rotación, de igual forma que un globo de agua se extiende cuando se hace girar y no tiene gravedad suficiente para vencer el esfuerzo de compresión de su material. Haumea fue catalogado inicialmente como un objeto clásico del cinturón de Kuiper en 2006 por el MPC. La órbita prevista sugiere que está en resonancia con Neptuno en un quinto orden 7:12n. pues la distancia del perihelio de 35 ua está cerca del límite de estabilidad con Neptuno. Se necesitan nuevas observaciones de la órbita para verificar su estado dinámico.

Órbita

Haumea tiene la órbita típica de un objeto del cinturón de Kuiper, con un período orbital de 283 años de la Tierra, un perihelio de 35 ua y una inclinación orbital de 28º. Pasó el afelio a principios de 1992, y a finales de 2014 estaba a 50,7 ua del Sol.34 Su órbita excéntrica lo lleva hasta una distancia del Sol de 35 ua, más cerca que la distancia media de Plutón, que es de 39 ua.

La órbita de Haumea tiene una excentricidad ligeramente mayor que otros miembros de su familia colisional. Se cree que esto se debe a que la resonancia orbital de quinto orden de Haumea con Neptunon, modificó gradualmente su órbita inicial en el curso de mil millones de años, a través del efecto Kozai, que permite el intercambio de la inclinación de la órbita por una excentricidad mayor.

Con una magnitud visual de 17,334 Haumea es el tercer objeto más brillante en el cinturón de Kuiper, después de Plutón y Makemake, y es fácilmente observable con un telescopio de aficionado grande. Sin embargo, dado que los planetas y los cuerpos más pequeños del Sistema Solar comparten una alineación orbital común desde su formación en el disco primordial del Sistema Solar, los estudios más tempranos para los objetos distantes se centraron en aquellos cuya órbita coincide con el plano de la eclíptica.

Animación de la rotacion de Haumea

A medida que la región del cielo cerca de la eclíptica llegó a ser bien explorada, comenzaron los estudios en busca de objetos que habían sido enviados a órbitas de elevada inclinación, así como objetos más distantes, con movimientos medios lentos a través del cielo. Estos estudios finalmente cubrieron el lugar de Haumea, con su inclinación orbital alta y la posición actual lejos de la eclíptica.

El brillo de Haumea presenta grandes fluctuaciones cada 3,9 horas, lo que solo puede explicarse por un período de rotación de esta duración. Es más rápido que cualquier otro cuerpo en equilibrio conocido del Sistema Solar, y que cualquier otro cuerpo conocido de más de 100 km de diámetro. Brown afirma que esta rotación rápida tuvo su origen en el impacto que creó sus satélites y la familia colisional.

Características físicas

Como Haumea tiene lunas, la masa del sistema se puede calcular a partir de sus órbitas utilizando la tercera ley de Kepler. El resultado es 4,2×1021 kg, un 28 % de la masa del sistema plutoniano y el 6 % de la masa de la Luna. Casi toda esta masa corresponde a Haumea.

Tamaño, forma y composición

El tamaño de un objeto del Sistema Solar se puede deducir de su magnitud óptica, su distancia y su albedo. Los objetos aparecen brillantes para los observadores terrestres, ya sea porque son grandes o porque son altamente reflectantes. Si se es capaz de determinar su reflectividad —albedo—, se puede hacer una estimación aproximada de su tamaño. Se desconoce el albedo de los objetos más distantes, pero Haumea es grande y lo suficientemente brillante como para medir su emisión térmica, lo que ha dado un valor aproximado para su albedo y por lo tanto su tamaño. Sin embargo, calcular sus dimensiones es complicado por su rápida rotación. La física de rotación de cuerpos deformables predice que en tan poco tiempo como cien días, un cuerpo que gira tan rápidamente como Haumea se distorsiona en la forma de equilibrio de un elipsoide escaleno. Se cree que la mayor parte de la fluctuación en el brillo de Haumea no es causado por las diferencias locales en el albedo sino por la alternancia de la vista lateral y desde un extremo desde la Tierra.

La rotación y la amplitud de la curva de luz de Haumea crean fuertes restricciones sobre su composición. Si Haumea tuviera una densidad baja como Plutón, con una espesa capa de hielo sobre un pequeño núcleo rocoso, su rápida rotación lo habrían alargado en mayor grado que lo permitido por las fluctuaciones en su brillo. Tales consideraciones limitan su densidad a un rango de 2,6-3,3 g/cm3. Este intervalo cubre los valores de silicatos minerales como el olivino y el piroxeno, que presentan muchos de los objetos rocosos del Sistema Solar. Esto sugiere que la mayor parte de Haumea es piedra cubierta con una capa relativamente delgada de hielo. Un manto de hielo de mayor grosor, típico de los objetos del cinturón de Kuiper, pudo haberse desprendido durante el impacto que formó la familia colisional de Haumea.

Existen varios modelos de cálculos elipsoides para las dimensiones de Haumea. El primer modelo propuesto después del descubrimiento del planeta fue establecido a partir de observaciones terrestres de su curva de luz en longitudes de onda ópticas: proporcionó una longitud total de 1960 a 2500 km y un albedo visual (pv) mayor de 0,6. La forma más probable es un elipsoide triaxial con unas dimensiones aproximadas de 2000×1500×1000 km, con un albedo de 0,71.38 El telescopio espacial Spitzer estimó el diámetro de Haumea en 1150 +250 -100 kilómetros y un albedo de 0.84+0.1 -0.2, con fotometría en longitudes de onda infrarrojas de 70 µm. Análisis posteriores de la curva de luz sugirieron un diámetro circular equivalente de 1450 km. En 2010, un análisis de las medidas tomadas por el telescopio espacial Herschel junto con mediciones antiguas del telescopio Spitzer arrojaron una nueva estimación del diámetro equivalente de Haumea de unos 1300 km. El promedio de estas estimaciones independientes del diámetro medio geométrico del planeta es de unos 1400 km. Esto hace que Haumea sea uno de los mayores objetos transneptunianos descubiertos, menor que Eris, Plutón, Makemake y posiblemente (225088) 2007 OR10, y mayor que Sedna, Orcus y Quaoar.

Haumea es tan brillante como la nieve, con un albedo en el rango de 0,6-0,8,38 lo que está de acuerdo con la modelización de mejor ajuste de los espectros de superficie, que sugirió que entre el 66 y el 80 % de la superficie de Haumea parece ser hielo cristalino puro, con un contribuyente al alto albedo que podría ser cianuro de hidrógeno o arcillas de filosilicatos. También podrían estar presentes sales de cianuro inorgánico, tales como cianuro de potasio o de cobre. En 2005 los telescopios Gemini y Keck pudieron obtener de forma independiente el espectro de Haumea, que muestra gran cantidad de cristales de hielo, similar a lo visto en la superficie de Caronte, la luna de Plutón. Otros estudios de los espectros visible e infrarrojo cercano sugieren una superficie homogénea cubierta por una mezcla 1:1 de hielo amorfo y cristalino, junto con no más de un 8 % de compuestos orgánicos.49 Esto es inusual, ya que el hielo cristalino se forma a más de 100-110 K, pero la temperatura de la superficie es inferior a 50 K, la cual es termodinámicamente más favorable para la formación de hielo amorfo. Entonces, para que se formara hielo cristalino debió existir un aumento de la temperatura, ya sea por colisiones que calentaran las capas superficiales o por calor que emanase desde el interior del planetoide.

El calor obtenido a partir de la gran cantidad de energía liberada en las colisiones puede haber erosionado materiales que se sublimaron y distribuyeron por toda la superficie del planeta, en una escala de tiempo de decenas de horas. Posteriormente la temperatura descendió a aproximadamente 40 K. Sin embargo, la estructura cristalina es inestable bajo la constante lluvia de rayos cósmicos y partículas energéticas procedentes del Sol que ataca los objetos transneptunianos, En estas condiciones, el tiempo que tarda el hielo cristalino en convertirse en amorfo es del orden de diez millones de años, pero los objetos transneptunianos han estado en sus presentes ubicaciones, de menor temperatura, durante miles de millones de años.52 Esto lleva a pensar que Haumea y sus familiares son objeto de un proceso de renovación de la superficie que produce hielo cristalino. Para ello se necesitan fuentes adicionales de energía que mantengan la organización cristalina del hielo, como la que puedan generar elementos radiactivos (potasio-40, torio-232 o uranio-238) en el interior del planeta, o los efectos de marea entre Haumea y sus satélites, similares a los que ocurren entre la Tierra y la Luna.

El efecto de la radiación también enrojece y oscurece la superficie de los objetos transneptunianos helados donde hay presencia de compuestos orgánicos y otros similares a tolinas, como es el caso de Plutón. Sin embargo, todos los miembros de esta familia colisional parecen tener superficies brillantes, con espectros de hielo cristalino, lo que parece ser una excepción entre TNO.

La ausencia de cantidades medibles de metano en los espectros de Haumea es consistente con una historia de colisiones frecuentes que habrían liberado suficiente energía para sublimar y perder los compuestos más volátiles antes de que se formaran los hidrocarburos de orden superior al metano, responsables de estos efectos superficiales. Sin embargo, otros TNO también han sufrido impactos similares. La ausencia de hidratos de amonio excluye criovolcanismo y los estudios dinámicos confirman que el evento de colisión debe haber ocurrido hace más de 100 millones de años. Otra posibilidad es que estos compuestos nunca hayan estado presentes.

Además de las grandes fluctuaciones en la curva de luz de Haumea debido a la forma del cuerpo, que afecta a todos los colores por igual, las variaciones de color más pequeñas independientes observadas en las longitudes de onda tanto del rango visible como del infrarrojo cercano muestran una región en la superficie que se diferencia en color y albedo. Más específicamente, en setiembre de 2009 se observó una amplia zona de color rojo oscuro en la superficie blanca brillante de Haumea. Según Pedro Lacerda, uno de los descubridores de la mancha, «Mi interpretación de la fotometría de infrarrojos es que esa zona podría ser más rica en agua helada cristalina que el resto de la superficie», aunque agrega que también podría tratarse de la irradiación de algún mineral o materia orgánica. «El hecho por el que creo que encontré más agua cristalina en la mancha significa que la temperatura allí puede haber sido un poco más alta en el pasado, por lo que podría haberse calentado allí», dice Lacerda. Su hipótesis es que la fuente de calor pudo haber sido el impacto de un objeto pequeño, probablemente rojizo y con moléculas orgánicas, pero «es todo muy especulativo», ya que no se sabe a ciencia cierta qué tamaño tiene la mancha, pues la distancia al planeta enano es tan grande que no se puede resolver ningún detalle de su superficie. «Podría ser muy grande y no muy diferente en color, solo ligeramente rojiza y ligeramente más oscura que el objeto, o podría ser mucho más pequeña pero mucho más roja y más oscura». Al no detectarse atmósfera, no es posible atribuir su formación a una condensación irregular de gases, a la vez que la falta de variación acromática en brillo sugiere que la mancha no se trata de un accidente geográfico, como un valle o una montaña.

Satélites

26 de enero de 2005: El Observatorio W. M. Keck descubrió un satélite natural que tiene un 1 % de la masa de 2003 EL61.

Ya que el equipo de Brown había denominado «Santa» a Haumea, al satélite le dieron el nombre provisional de «Rudolph». Posteriormente recibió el nombre de (136108) Haumea I Hi'iaka. Es el satélite más externo, grande y brillante de Haumea, con unos 310 km de diámetro. Orbita en una trayectoria casi circular con un periodo de traslación de 49 días a una distancia de 50 000 km. Sus características de absorción fuerte en 1,5 y 2 micrómetros en el espectro infrarrojo son consistentes con el hecho de que su superficie esté cubierta en gran parte con hielo cristalino casi puro. El inusual espectro, además de unas líneas de absorción similares a las de Haumea, llevó al equipo del Caltech a la conclusión de que la captura era un modelo poco probable para la formación del sistema, y que las lunas deben ser fragmentos del propio planeta enano.

30 de junio de 2005: Se descubrió un nuevo satélite al que se le dio el nombre provisorio de «Blitzen», luego rebautizado (136108) Haumea II Namaka.

Es el satélite más pequeño y que se encuentra más próximo a Haumea. Tiene un décimo de la masa de Hi'iaka, una órbita altamente elíptica, no kepleriana, que recorre en 18 días, y según mediciones realizadas en 2008 se inclina 13° respecto al plano de la órbita del satélite mayor, que perturba la suya. Las excentricidades relativamente grandes y la inclinación mutua de las órbitas de los satélites son inesperadas ya que deberían haber sido amortiguadas por los efectos de las mareas. La resonancia (3:1) podría explicar las actuales órbitas de las lunas de Haumea.

En 2014 las órbitas de estas lunas aparecen casi exactamente de canto desde la Tierra, lo que produce que Namaka oculte de forma periódica a Haumea. La observación de dichos tránsitos proporcionaría información precisa sobre el tamaño y la forma de Haumea y sus lunas, como sucedió a finales de 1980 con Plutón y Caronte. La última vez que Hiʻiaka ocultó a Haumea fue en 1999, unos años antes de su descubrimiento, y no lo hará de nuevo por unos ciento treinta años. Sin embargo, en una situación única entre satélites, la órbita de Namaka tiene un gran torque debido a Hiʻiaka, conservando el ángulo de visión de los tránsitos Namaka-Haumea por varios años más.

En la siguiente tabla se listan los satélites de Haumea, ordenados de menor a mayor período orbital

Nombre Diámetro promedio (km) Masa (×1021 kg) Semieje
mayor (km)
Período orbital (días) Excentricidad Inclinación Fecha de descubrimiento
Haumea II Namaka /nɑːˈmɑːkə/ ~170 (?) ~0,08 ~39 000
si e = 0
34,7 ± 0,1
si e = 0
desconocido 39 ± 6° de Hiʻiaka 2005
Haumea I Hiʻiaka /hiːʔiːˈɑːkə/ ~310 ~0,4 49 500 ± 400 49,12 ± 0,03 0,050 ± 0,003 234,8 ± 0,3° 2005
[3]

El "misterioso" brillo del planeta enano Haumea

El hielo cristalino que cubre este planeta y sus dos satélites (Hi?iaka y Namaka) les hace brillar en la oscuridad del espacio. Ahora un equipo internacional de investigadores ha confirmado que el 75% de Haumea y el 100% de Hi?iaka (de unos 400 km de diámetro) están cubiertos de agua congelada cristalina (con estructura ordenada), y no, como cabría esperar, por hielo amorfo desorganizado por la radiación solar. El estudio plantea que el planeta está formado por la capa exterior helada y una fracción interna de entre un 88% y 97% de roca (con una densidad de 3,5 g/cm3).

Más allá de la órbita de Neptuno se mueve el diminuto y extraño planeta Haumea. Tiene la forma de un balón de rugby aplanado de unos 2.000 km de largo, y da un giro completo en menos de cuatro horas, con una de las velocidades de rotación más rápidas del sistema solar. El hielo cristalino que cubre este planeta y sus dos satélites (Hi?iaka y Namaka) les hace brillar en la oscuridad del espacio. Ahora un equipo internacional de investigadores ha confirmado que el 75% de Haumea y el 100% de Hi?iaka (de unos 400 km de diámetro) están cubiertos de agua congelada cristalina (con estructura ordenada), y no, como cabría esperar, por hielo amorfo desorganizado por la radiación solar. El estudio plantea que el planeta está formado por la capa exterior helada y una fracción interna de entre un 88% y 97% de roca (con una densidad de 3,5 g/cm3).

"Como la radiación solar destruye constantemente la estructura cristalina del hielo en la superficie, se requieren fuentes de energía que lo mantengan organizado; y las dos que consideramos son la que puedan generar elementos radiactivos (potasio-40, torio-232 y uranio-238) desde el interior, y los efectos de marea entre Haumea y sus satélites (como ocurre entre la Tierra y la Luna)", explica a la agencia SINC Benoit Carry, coautor del trabajo e investigador del centro ESAC de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Madrid.El investigador también destaca otras particularidades de Haumea, como que "su plano orbital está inclinado 28º respecto al habitual de los planetas del sistema solar, las órbitas de sus satélites tampoco están en el mismo plano -lo que es muy poco frecuente-, y todo el sistema pertenece a una familia única dentro de los objetos helados del Cinturón de Kuiper (a una distancia de entre 4,5 y más de 15 mil millones de kilómetros del Sol)".

Chile

Para realizar el estudio, que publica la revista Astronomy & Astrophysics, se han utilizado las observaciones del instrumento SINFONI del Very Large Telescope (VLT), el enorme telescopio del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile. Según los científicos, el impacto de otro objeto sobre Haumea pudo originar los dos satélites y activar la rápida rotación del planeta enano (3,9 horas), además de moldearle con la forma de balón de rugby. Algunos modelos numéricos demuestran que un choque bastante tangencial puede producir esta configuración.

Haumea es el quinto planeta enano del sistema solar, junto a Plutón, Ceres, Eris y Makemake. Su existencia se comunicó en 2005 y entonces se denominó 2003 EL61 (según el código de nomenclatura internacional: año de la primera observación, quincena y número de orden). Todavía no se conocen con exactitud las órbitas y tamaños del planeta enano -aunque se manejan unas dimensiones aproximadas de unos 2.000 x 1.500 x 1.000 km- ni de sus satélites. En realidad se trata de puntos brillantes muy alejados, cuyos datos se obtienen de forma indirecta.

Descubrimiento

Dos equipos reclamaron el crédito por el descubrimiento de Haumea. Pablo Santos Sanz, estudiante de José Luis Ortiz del Instituto de Astrofísica de Andalucía en el Observatorio de Sierra Nevada —España— examinó los registros fotográficos que ambos, junto con Francisco Aceituno, habían tomado desde diciembre de 2002.

A mediados de julio, Santos Sanz encontró el planeta enano en imágenes precovery tomadas entre el 7 y el 10 de marzo de 2003.

Por su parte, el 28 de diciembre de 2004 Mike Brown, Chad Trujillo —del Caltech— y David Rabinowitz —de Yale—, descubrieron en imágenes precovery tomadas el 6 de mayo de 2004 el tercero de un grupo de objetos celestes de tamaño similar o mayor que Plutón, a los que internamente denominaron «Santa» (Haumea), «Easterbunnyn» (Makemake) y «Xena» (Eris), respectivamente. Todos fueron detectados con el telescopio Samuel Oschin de 48 pulgadas en el Observatorio Palomar.

Sin embargo, los investigadores no anunciaron sus hallazgos para redactar el artículo científico que informaría del descubrimiento. El 7 de julio, un día antes de la fecha prevista para la presentación, nació la hija de Brown, por lo que pospuso la noticia. El 20 de julio publicaron un resumen de avance indicando su intención de anunciar el descubrimiento en una conferencia en setiembre.

En esa época, utilizando Google para determinar si se trataba de un objeto conocido, descubrió en Internet un resumen de Brown en el que se describía un objeto transneptuniano muy brillante, similar al que acababan de encontrar. Rastreando el código interno con el que el Caltech lo designaba —K40506A— llegaron a los logs que incluían las posiciones observadas de «Santa» en una página web con los datos de observación del sistema de telescopios SMARTS en el Observatorio de Cerro Tololo en Chile, que el equipo norteamericano utilizaba para rastrear el objeto. Según Santos Sanz, la página no aportaba información suficiente para confirmar si era el mismo objeto.

Los españoles también verificaron que el Minor Planet Center (MPC) no tenía registros de su existencia.

27 de julio de 2005: En la noche Ortiz le envió un correo electrónico al MPC con su descubrimiento, titulado «Gran descubrimiento TNO, urgente», sin mencionar que habían investigado los registros del Caltech, hecho que repitieron la mañana siguiente. Posteriormente le pidieron nuevas observaciones a Reiner Stoss, en el Observatorio Astronómico de Mallorca. Stoss encontró imágenes precovery de Haumea en diapositivas digitalizadas del Observatorio Palomar desde 1955, y lo visualizó con su propio telescopio en la noche del 28 de julio.

El equipo de Ortiz presentó entonces un segundo informe al MPC que incluía estos nuevos datos, otra vez sin hacer mención de que habían accedido a los registros del Caltech. Al día siguiente, el MPC hizo pública la noticia y le dio el nombre provisional de 2003 EL61. En una conferencia de prensa ese mismo día, Ortiz nombró a Haumea «el décimo planeta». Brown inicialmente le dio el crédito del descubrimiento a Ortiz, pero al poco tiempo el MPC le informó que el código interno con el que designaron el objeto y sus datos estaban disponibles al público, y habían sido consultados.

¡No no no no no no no no! Me quedé horrorizado. La primicia de mi descubrimiento me había sido arrebatada por un grupo que decidió no esperar a saber más. Ellos no sabían nada de la información que teníamos de Santa, en particular, que tiene un satélite y que de la órbita del satélite se podría decir que tenía sólo 1/3 del tamaño de Plutón, y que sin duda no era el décimo planeta. Peor aún, algunos meses antes, habíamos descubierto algo que era más grande que Plutón. Esto no iba a causar más que confusión.

Mike Brown

Richard W. Pogge —de la Universidad Estatal de Ohio, que mantiene el servidor de SMARTS—, utilizó registros digitales de un servidor de terceros para determinar que se había accedido a la página web unas ocho veces entre el 26 de julio y el 28 de julio de 2005 desde una dirección IP del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA) donde trabajaba el equipo de Ortiz. Según Brown, estos logs incluían información suficiente para que los españoles pudieran recuperar datos de Haumea y notificar su descubrimiento al MPC, así como realizar las confirmaciones posteriores.

El mismo día en que Ortiz hizo su anuncio, Brown presentó a The Astrophysical Journal un borrador con los datos de la luna que había descubierto el 26 de enero de 2005. Además, informó del descubrimiento de otro objeto del cinturón de Kuiper, Eris, más lejano y más grande que Plutón, al que denominaron «el décimo planeta». El anuncio fue hecho antes de lo previsto para evitar que ocurriera algo similar a lo acontecido con el descubrimiento de Haumea, porque el MPC les dijo que no solo se habían consultado esos datos, sino también los de Eris.

Una vez que la investigación reveló el origen de las consultas, Brown le pidió explicaciones a Ortiz mediante correos electrónicos y llamadas telefónicas, pero no recibió respuesta. Finalmente Ortiz le envió un correo electrónico en el que no afirmaba ni negaba haber accedido a los datos, pero criticaba su actitud al haber escondido la información. «Y recuerde, la única razón por la que ahora estamos intercambiando correos electrónicos se debe a que usted no reportó su objeto».

En un correo a Brown, José Carlos del Toro —entonces director del IAA— se distanció de Ortiz diciendo: «Le ruego su comprensión en separar claramente al instituto en su conjunto de sus miembros individuales: las acciones de los investigadores son de su única responsabilidad». En setiembre de 2005, el mismo Ortiz y su equipo admitieron haber accedido a los registros digitales de observación del Caltech pero negaron mala intención, diciendo que solamente verificaban si habían descubierto un nuevo objeto. De acuerdo a un artículo de Santos Sanz, cuando se enviaron los datos al MPC por primera vez «aún teníamos dudas» y tras el segundo envío «era casi seguro un transneptuniano».

Enlaces y Fuentes de Interés

  1. nasa/2003 EL61
  2. wikipedia/Haumea
  3. nasa/136108 Haumea (2003 EL61)
  • M. E. Schwamb, M. E. Brown, D. L. Rabinowitz (2008). «Constraints on the distant population in the region of Sedna». American Astronomical Society, DPS meeting #40, #38.07 (en inglés). Bibcode:2008DPS....40.3807S
  • Brown, Michael E. (2008). «The largest Kuiper belt objects». The Solar System Beyond Neptune (en inglés): 335 – 344. ISBN 9780816527557.
  • Brown, Michael E. (2012). Spiegel & Grau, ed. How I Killed Pluto and Why It Had It Coming (en inglés). p. 271. ISBN 9780385531108.

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