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Golpe de Estado Chileno 1973

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Golpe de Estado Chileno 1973
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11 de septiembre de 1973

El golpe de Estado en Chile del 11 de septiembre de 1973 fue una acción militar llevada a cabo por las Fuerzas Armadas de Chile conformadas por la Armada de Chile, la Fuerza Aérea de Chile y el Ejército de Chile en conjunto con Carabineros de Chile para derrocar al presidente socialista Salvador Allende Gossens y al gobierno izquierdista de la Unidad Popular.

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Contenido

Salvador Allende asumió en 1970 como Presidente de Chile, siendo el primer político de orientación marxista en Occidente que accedió al poder a través de elecciones generales en un Estado de Derecho. Su gobierno, de marcado carácter reformista, se caracterizó por una creciente polarización política en la sociedad y una dura crisis económica que desembocó en una fuerte convulsión social.

La posibilidad de ejecutar un golpe de Estado contra el gobierno de Allende existió incluso antes de su elección. El gobierno de Estados Unidos, dirigido por el presidente Richard Nixon y su secretario de Estado Henry Kissinger, influyeron decisivamente en grupos opositores a Allende, financiando y apoyando activamente la realización de un golpe de Estado.[1][2][3][4] Dentro de estas acciones se encuentran el asesinato del general René Schneider y el Tanquetazo, una sublevación militar el 29 de junio de 1973.

A mediados del año 1973, tras el Tanquetazo, grupos dentro de la Armada de Chile planean derrocar al gobierno, al que posteriormente se suman los altos mandos de la Fuerza Aérea y grupos dentro de Carabineros. Días antes de la fecha planificada para la acción militar, se sumó Augusto Pinochet, comandante en jefe del Ejército. En la mañana del 11 de septiembre, las cúpulas de las Fuerzas Armadas y de Orden lograron rápidamente controlar gran parte del país y exigieron la renuncia inmediata de Salvador Allende, quien se refugió en el Palacio de La Moneda. Tras el bombardeo de la sede presidencial, Allende se suicidó y la resistencia en el Palacio fue neutralizada.

El golpe de Estado marcó el fin del gobierno de la Unidad Popular, que sería seguida por el establecimiento de una junta militar liderada por Augusto Pinochet. Chile, que hasta ese entonces se mantenía como una de las democracias más estables en América Latina, entró en una dictadura cívico-militar que se extendió hasta 1990. Durante este período, fueron cometidas sistemáticas violaciones a los derechos humanos, se limitó la libertad de expresión, se suprimieron los partidos políticos y el Congreso Nacional fue disuelto.

11 de septiembre de 1973

Valparaíso

El 10 de septiembre, a las 16:00 horas, zarpa la escuadra, tal y como estaba previsto, ya que debe participar en las maniobras navales internacionales UNITAS XVI. Mientras el Ejército se acuartela. La razón dada: el probable desafuero de Altamirano y Garretón el día 11. Este desafuero, según explicó Pinochet al Ministro de Defensa Orlando Letelier, podía causar disturbios, por lo que se hacía necesario el acuartelamiento.

En la madrugada del 11 de septiembre, la escuadra reaparece en Valparaíso y las fuerzas armadas toman la ciudad. El prefecto de Valparaíso, Luis Gutiérrez, realiza una llamada por el único teléfono que funciona en el puerto, el suyo (línea dejada libre estrategicamente), para avisar al subdirector de Carabineros, general Jorge Urrutia, que la infantería de marina está en las calles y ha empezado a tomar posiciones de combate. Urrutia telefonea al presidente, que se encuentra en su residencia de Tomás Moro. Allende, calmado, pide ubicar a Pinochet y a Leigh, pero son inubicables.

Santiago

A las 7:20, Allende, en su automóvil Fiat 125, y el GAP se enfilan hacia La Moneda, al que llegan veinte minutos después. Viste Salvador Allende una chaqueta de tweed y un pantalón marengo. Carga con un fusil AK-47, regalo de Fidel Castro, y el GAP ingresa al palacio de gobierno dos ametralladoras y tres RPG-7, además de sus armas personales.

Paralelamente llega a esas horas Augusto Pinochet al comando de telecomunicaciones, en Peñalolén, con capacidad de anular las comunicaciones de algunas emisoras de radio, un poco retrasado en la hora. Se organizan las redes de comunicaciones con las demás ramas de las Fuerzas Armadas, especialmente con Leigh, que se encuentra en la Academia de Guerra Aérea, y con Patricio Carvajal que esta en el ministerio de defensa, que será el coordinador de todo el Golpe de Estado Chileno 1973.

Allende trata de obtener información sobre el movimiento, al no poder contactar a Pinochet exclama, "Pobre Pinochet, debe estar preso". Sepúlveda, director general de Carabineros llega a La Moneda, y le asegura que Carabineros le seguirá fiel al gobierno. Lo ignora, pero Carabineros ya estaba controlado por los generales César Mendoza y Arturo Yovane.

Allende emitirá a continuación su primer mensaje del día a la nación, en el que advierte la sublevación de un sector de la marinería. No llama al pueblo a las armas ni a la violencia, sino que a la prudencia. Allende se queda en palacio junto al dispositivo de seguridad del GAP, sus médicos personales, algunos colaboradores cercanos, su secretaria personal, como también se encontraban en La Moneda detectives del Servicio de Investigaciones, actual PDI, al mando del Inspector Juan Seoane Miranda, seguido de los detectives Fernando del Pino Abarca, Carlos Espinoza Pérez, Quintín Romero Moran, David Garrido Gajardo, Eduardo Ellis Belmar, Pedro Valverde Quiñones, Erasmo Torrealba Aliaga, Douglas Gallegos Todd, Carlos San Martín Zúñiga, José Sotomayor Álamos, Juan Romero Moran, Luis Henríquez Seguel, Reinaldo Hernández Tarifeño, Héctor Acosta Rey, Gustavo Basaure Barrera y Juan Collio Huenuman, quienes pese a que Allende anteriormente los había dejado en libertad de acción, no abandonaron el lugar, aduciendo que quedarse a defender el palacio era cumplir con el deber.

Primera proclama golpista

A las 8:42, la «Cadena Democrática», formada por las radios Minería y Agricultura, emite la primera proclama militar. Allende debe hacer entrega inmediata de su cargo a la junta de gobierno, integrada por los jefes supremos de las fuerzas Armadas: Pinochet, Leigh, Merino y Mendoza —los dos últimos recién acababan de tomar las jefaturas supremas de sus ramas, Armada y Carabineros respectivamente—.

Aún a esa hora, las cadenas de reacción de la UP en la periferia de la ciudad no se habían agrupado, cosa que les pareció sorprendente a los oficiales de las FF. AA. que tenían conocimiento de ellas a través de los informes de inteligencia, de la prensa y de los mismos sectores de izquierda que aseguraban tener estos grupos de reacción provistos de armamento liviano. A las 11:00 horas la mayoría de estas cadenas habían sido anuladas por personal de Carabineros o de las FF. AA., siendo la única sin desarticular la unidad perteneciente a La Legua, que sorprendió y repelió a las fuerzas de Carabineros encargadas de anularlas.

La proclama leída por el teniente coronel Roberto Guillard decía:

A partir de este momento damos paso a una red provincial y nacional de radiodifusión de las fuerzas armadas. Se invita a todas las radioemisoras libres a conectarse a esta cadena.

Santiago, 11 de septiembre de 1973. Teniendo presente:

  • 1.º- La gravísima crisis económica, social y moral que está destruyendo el país;
  • 2.º- La incapacidad del Gobierno para adoptar las medidas que permitan detener el proceso y desarrollo del caos;
  • 3.º- El constante incremento de los grupos armados paramilitares, organizados y entrenados por los partidos políticos de la Unidad Popular que llevarán al pueblo de Chile a una inevitable guerra civil, las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile declaran:
  • 1.º- Que el señor Presidente de la República debe proceder a la inmediata entrega de su alto cargo a las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile.
  • 2.º- Que las Fuerzas Armadas y el Cuerpo de Carabineros de Chile están unidos, para iniciar la histórica y responsable misión de luchar por la liberación de la Patria del yugo marxista, y la restauración del orden y de la institucionalidad.
  • 3.º- Los trabajadores de Chile pueden tener la seguridad de que las conquistas económicas y sociales que han alcanzado hasta la fecha no sufrirán modificaciones en lo fundamental.
  • 4.º- La prensa, radiodifusoras y canales de televisión adictos a la Unidad Popular deben suspender sus actividades informativas a partir de este instante. De lo contrario recibirán castigo aéreo y terrestre.
  • 5.º- El pueblo de Santiago debe permanecer en sus casas a fin de evitar víctimas inocentes.

Firmado: Augusto Pinochet Ugarte, General de ejército, Comandante en jefe del Ejército; Toribio Merino Castro, Almirante, Comandante en jefe de la Armada; Gustavo Leigh Gúzman, General del Aire, Comandante en jefe de la Fuerza Aérea de Chile; y César Mendoza Durán, General, Director General de Carabineros de Chile.

Se le da también al presidente un ultimátum: si La Moneda no es desalojada antes de las 11, será atacada «por tierra y aire». El ambiente en La Moneda es de tristeza, lo peor que podía ocurrir estaba pasando. Carabineros retira las tanquetas apostadas frente a La Moneda y el personal se retira.

Primeras reacciones de partidarios del Gobierno de la UP

Muchos reaccionan de forma violenta contra la proclama. La CUT llama los trabajadores a ocupar fábricas y fundos, organizar la resistencia y esperar instrucciones, con la esperanza de poder detener el golpe, por medio de los cordones industriales. Allende, que da otro discurso, por el contrario no hace ninguna referencia a la lucha armada ni instrucciones a los líderes de la UP. Mientras un séquito de ministros aparecen y entran a conversar con el presidente para conocer su opinión. A pesar de las ideas de sacarlo, él es tajante con su idea de defender su puesto hasta el final.

Los militares se contactan con La Moneda y le hacen la proposición de sacarlo del país, pero reciben una respuesta clara, Allende no se va a rendir. Pinochet se contacta con Carvajal, quien le indica la negativa del presidente a rendirse:

Carvajal: Yo hablé personalmente con él, le intimé rendición en nombre de los comandantes en jefe. Eh... Contestó con una serie de garabatos, no más.

Pinochet: O sea, quiere decir que a las 11, cuando lleguen los primeros pericos... Vai a ver lo que va a pasar. ¡A las 11 en punto se bombardea!

Carvajal: Cuando se evacue la Moneda va a ser más fácil asaltarla.

Pinochet: Una vez bombardeada la asaltamos con el Buin y con la escuela de infantería. Hay que decirle a [Herman] Brady.

Carvajal: Conforme. Vamos a esperar no más que evacuen los edecanes y los carabineros.

Pinochet: Conforme.

A las 9:55 los tanques del general Palacio ingresan en el perímetro de La Moneda; hacía poco que se había desatado el fuego. Francotiradores apostados en los altos edificios aledaños tratan de repelerlos, y se inicia la balacera, pero La Moneda aún no es atacada.

Ataque de artillería contra la Casa de Gobierno

A las 10:30, los tanques abren fuego contra La Moneda; les siguen las tanquetas y los soldados, fuego que es respondido por los miembros del GAP y francotiradores apostados en los edificios aledaños.

Carvajal se comunica nuevamente con Pinochet, informándole de la intención de parlamentar.

Ataque aéreo contra la Casa de Gobierno y la Casa Presidencial

Alrededor del mediodía, los aviones Hawker Hunter de la Fach, inician su ataque a La Moneda, disparando en cuatro oportunidades sus cohetes Sura P3 sobre la casa de gobierno; el daño causado es devastador. Tal como lo demuestran los videos hechos por los canales de televisión, desde la azotea del Hotel Carrera frente al costado oeste de la Plaza de La Constitución, en el primer ataque los cohetes destruyeron el portón norte y los techos del primer piso; en el segundo ataque los cohetes cayeron en el pabellón que separa los patios de Los Cañones y Los Naranjos. En el tercero un cohete rebotó en una de las gárgolas de la fachada y estalló en el segundo piso del lado sur; en el cuarto los cohetes cayeron de lleno sobre la fachada y una bola de fuego saltó a la calle y al quinto los aviones dispararon sus cañones automáticos Rolls Royce Aden calibre 30 mm. Otros dos aviones bombardean la residencia presidencial de Tomás Moro, a la sazón defendida por algunos miembros del GAP que no alcanzaron a irse con Allende a La Moneda. Realmente los pilotos encargados, eran los mejores. Su habilidad y puntería quedo demostrado en los mismo videos.

Nombres de los pilotos

El 6 de julio de 2011 el periodista y escritor Eduardo Labarca reveló los nombres de los pilotos que bombardearon La Moneda y Tomás Moro. Hasta entonces, sólo se conocía el del líder del grupo de bombardeo, general (R) Mario López Tobar, quien escribió un libro[5], en el que no identificaba a los otros participantes. La revelaciones fueron hechas 24 horas después de que el juez Mario Carroza, que investiga las causas de la muerte de Allende, interrogara al jefe de la Fuerza Aérea de Chile (FACH), Fernando Matthei, quien aseguró no conocer los nombres de los pilotos a cargo del ataque.

Mario López Tobar —nombre de combate: Libra; comandante del "Grupo de Aviación N.º 7 y piloto del Avión 1— cuenta en su libro citado que el ataque comenzó con el bombardeo de cinco antenas, en el que participaron él y otros tres aviones.

El primer disparo contra La Moneda, que perforó la puerta principal, lo hizo el teniente de 24 años Ernesto Amador González Yarra (Pekín), "famoso por su talento de piloto y certera puntería" Uno de los mejores pilotos que a tenido Chile. El segundo ataque estuvo a cargo de Fernando Rojas Vender (Rufián), quien llegó a ser comandante en jefe de la FACH. Su primer disparo apuntó al techo del palacio presidencial. En una última pasada, los pilotos usaron cañones de 30 mm. La operación fue coordinada desde tierra por el operador aéreo, comandante Enrique Fernández Cortez (Gato).

La residencia de Tomás Moro —donde estaba Hortensia Bussi, la esposa de Allende— fue atacada por los Hawker Hunter que piloteaban el capitán Eitel von Mühlenbrock y el teniente Gustavo Leigh Yates, hijo del entonces comandante en jefe de la FACH y miembro de la junta militar. Fue Leigh el que "equivocó el blanco y bombardeó el Hospital de la FACH, por lo cual hasta su muerte hace tres años era objeto de bromas y tallas en la institución".

Labarca constata también las discrepancias que hay en torno a la hora exacta del ataque a La Moneda: "Según el coronel López Tobar, comandante de la operación, comenzó pocos minutos antes de las 11.30. El almirante Patricio Carvajal, jefe del estado mayor del golpe, sitúa el ataque entre las 11.52 y las 12.08. Según el general Gustavo Leigh, entonces comandante en jefe de la FACH, el ataque tuvo lugar “después de las 12”.

Asalto de infantería contra la Casa de Gobierno

El ataque prosigue al palacio de gobierno con el uso de gases lacrimógenos, pero al ver que La Moneda todavía se negaba a rendirse, el general Javier Palacios decide tomarla y envía a un grupo de soldados a derribar la puerta del palacio, son las dos y media de la tarde. Dentro le gritan a Allende: ¡Presidente!, ¡el primer piso está tomado por los militares! ¡dicen que deben bajar y rendirse!.

Llamamiento a la rendición en el Palacio de La Moneda y posterior suicidio de Allende

El presidente dispone rendirse: ¡Bajen todos! ¡dejen las armas y bajen! Yo lo haré al último.

Entonces, según el testimonio de uno de sus doctores, Patricio Guijón, que regresó para llevarse su mascarilla antigas ("de recuerdo", dice), Allende grita ¡Allende no se rinde, milicos de mierda! y con el fusil AK-47 que le había regalado Fidel Castro se dispara en la barbilla, ("Más de un disparo, y menos de una ráfaga", según su testimonio), explotando la bóveda craneana y muriendo al instante.

Palacios entra en el salón Independencia, y se encuentra con Allende y el doctor Guijón. Llama al oficial de radio y entrega su escueto informe: “Misión cumplida. Moneda tomada, presidente muerto".

Le informan a Pinochet de la muerte del presidente Allende

A las 14.38, Carvajal le informa a Augusto Pinochet y a Leigh: «Hay una comunicación, una información de personal de la Escuela de Infantería que está ya dentro de La Moneda. Por la posibilidad de interferencia, la voy a transmitir en inglés: They say that Allende committed suicide and is dead now».

Los bomberos apagaron el fuego de La Moneda entre las 14:30 y las 16 horas. En el libro de incidentes del Cuerpo de Bomberos de Santiago, que apagó el incendio la tarde de ese mismo día después que los militares entraron al edificio, quedó el siguiente registro:

«El trabajo en el incendio del Palacio de La Moneda se organizó con el material movilizado, en forma de evitar que el fuego se propagara más allá de lo que tenía comprometido a la llegada del Cuerpo, y que era todo el amplio sector comprendido por el frente de la calle Moneda (excepto la primera oficina del lado oriente) y el de la calle Teatinos hasta más o menos 25 metros de distancia de la esquina de la Plaza de la Libertad, incluidas las edificaciones que existían dentro del Palacio circundando el patio cercano a la entrada por calle Moneda y el bloque que atravesaba de oriente a poniente, al ala norte del patio de Los Naranjos, excepto el Gran Comedor, denominado también Salón Toesca. Se logró detener el fuego.

En consecuencia, no sufrió daño alguno la zona del edificio comprendida desde Morandé 80 hacia el sur y la que tiene frente a la Plaza de la Libertad, desde Morandé hasta Teatinos. La extinción total de los escombros sólo se logró el viernes 14 de septiembre y explica que el miércoles 12 de septiembre de 1973 debieron acudir 7 compañías en distintas horas, y 5 más el viernes 14 de septiembre de 1973

Primera reunión tras la muerte del presidente Allende

A las 18 horas se reunieron y se abrazaron en la Escuela Militar los cuatro comandantes máximos de las Fuerzas Armadas, eran la nueva Junta Militar. A excepción de unas pequeñas escaramuzas en sitios aislados de Santiago, la junta toma el poder del país. La Unidad Popular y su presidente habían muerto, se iniciaban los 16 años y medio del Régimen Militar.

Consecuencias

Inmediatas

Se declaró el toque de queda en todo el territorio nacional a partir de las 15 horas del 11 de septiembre de 1973, se permitió a los civiles previo control abandonar el centro de las ciudades y dirigirse a sus casas. En Santiago, inmediatamente las instalaciones de las radios Portales, Magallanes y Corporación, todas las estaciones de TV excepto Canal 13 fueron silenciadas y sus operadores, locutores y directores detenidos a las 13.30 horas y llevados al Banco del Estado de Chile. Los diarios Clarín, El Siglo y otros fueron allanados y sus prensas destruidas.

En las zonas rurales se detuvieron a muchos dirigentes de la Reforma Agraria, muchos fueron ejecutados en el lugar de detención. La colonia alemana benefactora Villa Baviera, ubicada en la zona central, sirvió como centro de detención y lugar de desaparición de muchos activistas de la Unidad Popular.

Cientos de miles de proallendistas tomaron aquellas especies, registros, carné de partidos, libros y propaganda comprometedora y se deshicieron de ella enterrándolas, quemándolas o botándolas a los cauces de ríos. Se declaró ilegal y proscrito al Partido Comunista y Socialista; los partidos Nacional, Democratacristiano y Radical fueron suspendidos cuando se disolvió el Senado. Se conminó a todos los ciudadanos a entregar sus armas de fuego en las comisarías de Carabineros.

Se instó a denunciar a los adherentes al gobierno, por ser traidores a la Patria, según decía el comunicado militar denunciándolos ante las comandancias y cantones. Se publicaron bandos que instaban a la población a delatar a los líderes más prominentes de la UP tales como Carlos Altamirano, Volodia Teitelboim, José Tohá, Luis Corvalán y otros.

Se llamó a aquellos que tuvieran cargos y representatividades de grupos sociales a entregarse a las comisarías para regularizar su situación. Se detuvieron a miles de personas y fueron conducidas el Estadio Chile y luego al Nacional, a aquellas personas que fueron llamadas a viva voz y respondieron de entre la multitud fueron ejecutadas en el mismo lugar, como es el caso de Víctor Jara.

En la Universidad Técnica del Estado de Santiago, militares hicieron allanamientos y ejecutaron a decenas de estudiantes combatientes en las mismas aulas. Muchas ejecuciones fueron hechas a la "bala en fila". Fueron allanadas las fábricas, las reparticiones públicas y las mineras forzando a los trabajadores a seguir laborando y manteniendo la producción en marcha. En muchas fábricas se realizaron detenciones de todos los sindicalistas y representantes de gremios de la Unidad Popular.

Las poblaciones populares tales como La Legua, La Victoria y San Ramón (La Bandera) fueron allanadas y sus pobladores detenidos en masa. En la Villa La Reina se produjeron ejecuciones sumarias a aquellos líderes que se sorprendieron ocultos. Durante todo el día y la noche y toda la semana se escucharon disparos de ametralladoras en distintos puntos de la capital.

En el sur de país, el 12 de septiembre un grupo trabajadores, campesinos y activistas del Movimiento Campesino Revolucionario intentaron tomarse el retén de carabineros de Neltume en la cordillera valdiviana en un intento fallido de defender el gobierno de la UP, que acabó sin muertos ni heridos. Por dicho acto serían ejecutados sumariamente 12 personas tres semanas más tarde en Valdivia.

Miles de perseguidos políticos se refugiaron en las embajadas de gobiernos amigos de la Unidad Popular, como es el caso de Suecia, Italia, Canadá, Australia, Dinamarca, México, Unión Soviética y Cuba. Otras personas, especialmente ajenas a la política, se refugiaron en Canadá. En principio, Canadá no permitió a muchos chilenos refigiarse en su país debido a sus estrictas leyes de inmigración. Pero en 1976, con la ayuda de trabajadores del gobierno, como Bob Thompson; iglesias, grupos de los derechos humanos, y muchos más, se modificáron las leyes de inmigración en Canadá. Después, a millones de chilenos se les permitió el ingreso al país. Esta operación fue conocida como «Movimiento Especial de Chile».

El 15 de septiembre de 1973, Nixon llamó a Kissinger nuevamente. Se lamentaron sobre lo que Kissinger calificó como los diarios llorones y la sucia hipocresía de la prensa por concentrarse en la represión de los militares chilenos y las condenas al rol jugado por Estados Unidos.

En esta conversación telefónica, que fue desclasificada en mayo de 2004, Nixon señala:Nuestra mano se mantiene oculta en esto. Y Kissinger replica: No lo hicimos nosotros… Quiero decir, les ayudamos. creó las máximas condiciones posibles… En la era de Eisenhower, seríamos considerados héroes.

Como ocurrieron los hechos

05:30

El secretario del Comandante en Jefe del Ejército, llama muy temprano a Roberto Aurelio Sanchez Celedón, Edecán aéreo del presidente Salvador Allende, para que partiera lo antes posible al Ministerio de Defensa, porque ya estaban en conocimiento que las FFAA se tomarían el poder. 24 horas antes, varios generales recibían las órdenes por cumplir de parte del ya auto-denominado “Comandante en Jefe del Ejército”, Augusto Pinochet Ugarte, quién hasta el día anterior le juraba ‘lealtad al pueblo’.

6:00

Hugo García, guardia personal del Presidente Salvador Allende, tomó su puesto muy temprano en Tomás Moro Nº 200. Alrededor de las 06:15 AM recibe una llamada que venía de parte del General Urrutia, General en Jefe de Carabineros. Don Hugo García, despierta al Presidente Salvador Allende. Entre dormido, el Presidente sin entender qué pasaba se fue en bata a su despecho.

Salvador Allende se entera en ese momento que en Valparaíso la marinería se había sublevado. Junto a su asesor político, Joan Enrique Garcés, intentaban comunicarse telefónicamente con todos los Comandantes en Jefe del Ejército, pero a esa hora, ninguno contestaba.

El Edecán aéreo del presidente Salvador Allende, Roberto Aurelio Sánchez Celedón, llega al Ministerio de Defensa donde recibe la orden del Secretario del Comandante en Jefe del Ejército, Augusto Pinochet, para convencer al presidente Salvador Allende que abandonara el país en un avión que se había destinado especialmente para él.

El chófer de entonces del presidente Salvador Allende, Julio Soto, ya había recibido la orden de dirigir al Presidente Salvador Allende a La Moneda. En el trayecto, Santiago era una ciudad fantasma, no había nadie en las calles. Don Julio Soto, tenía que llegar rápido, antes que la Marina. La única información que Salvador Allende disponía era que el Ejército y Carabineros estaban respaldando al Gobierno, las dos únicas Fuerzas Militares básicas que podían hacer fuerzas y así sofocar el amotinamiento.

07:45

Al llegar a La Moneda, el Presidente nota que Carabineros ya estaban en posición de defensa al interior del Palacio de Gobierno. Alrededor de las 07:45 Salvador Allende llama por teléfono a su esposa Hortensia Bussi para que se quedara en la residencia de Tomás Moro. Allende estaba tan convencido que no iba a pasar nada en la casa presidencial que le dijo a su esposa, que llamara a sus hijas y nietos, y fueran inmediatamente a acompañarla porque que creía que era un lugar seguro para ellos.

08:00

El Ministro de Vivienda y Urbanismo, Aníbal Palma Fourcade, llega a La Moneda, precisamente en el momento en que el presidente Allende estaba en comunicación vía telefónica con Radio Magallanes, único medio que estaba transmitiendo en vivo lo que sucedía desde el Palacio de La Moneda. Desde el inicio del Gobierno Constitucional del Presidente Salvador Allende, Noviembre de 1970, donde declara, "Junto a mí, el pueblo entra a la Moneda". Su victoria al frente en medio de la coalición de la unidad política cayó como un mazazo en el panorama político chileno, americano e incluso europeo. Una gran esperanza inundó al pueblo de Chile ¿Sería éste el inicio a una sociedad más justa?

Por primera vez las papeletas y no las balas parecían haber ganado, permitiendo que un candidato claramente marxista se transformara en Presidente de un país latinoamericano. La democracia chilena y las instituciones tradiciones habían posibilitado la elección de Allende, pero ¿Tolerarían el Socialismo? A pesar de su legalidad, la revolución chilena chocaba con los intereses de la Burguesía, con los más ricos de Chile. Desde el principio desató reacciones violentas.

Arturo Jirón, Jefe del equipo médico y ministro de Salud de Salvador Allende, también llega a La Moneda en medio de una agitación tremenda. Mucha gente alrededor, oficiales de Carabineros, entre otros, que con el correr de los minutos el ambiente tendía muy tenso. Cuando ya estaba claro que había una gran sublevación, el presidente Allende estaba preocupado por lo que le estuviera pasando al General Pinochet.

Carlos Jorquera, jefe de prensa del Presidente Salvador Allende, le pregunta al presidente por el General Pinochet, (quién también era amigo personal de Jorquera) y se dan cuenta de la traición de Augusto. El Presidente Allende muy dolido le dice a Carlos Jorquera, "El pobre Pinochet debe estar preso".Augusto Pinochet había sido nombrado Comandante en Jefe del Ejército por el Presidente tan solo 18 días antes del Golpe de Estado. Pinochet era un oficial de poco carisma y bastante ignorante. Nunca dejó la oportunidad de declarar su "Lealtad" al Jefe de Estado.

El Presidente Allende había escogido el día 10 septiembre para anunciar públicamente un plebiscito que resolvería la crisis política que vivía el país. Si Allende perdía este referéndum, dimitiría. Allende confió en Pinochet hasta tal punto que le contó su iniciativa, pero éste lo convenció para que aplazara aquel anuncio hasta el día 11 de septiembre. Llegado aquel día, era obvio el plan que Pinochet traía entre manos, por lo que nunca se pudo convocar el plebiscito.

Allende en el instante en que su jefe de prensa, Carlos Jorquera le pregunta, ya se habían dado cuenta de su decepcionante traición.

08:45

Augusto Pinochet, Comandante en Jefe del Ejército, se encontraba en su puesto de Mando ubicado en la Central de Telecomunicaciones de Peñalolén, en el sector oriente de Santiago. El almirante Patricio Carvajal, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, tenía su puesto de Mando en el Ministerio de Defensa, a unos metros de La Moneda. Allí se encontraban también los generales de Ejército Sergio Nuño y Ernesto Baeza y el general de Aviación, Nicanor Díaz Estrada. El Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea, Gustavo Leigh, tenía su Puesto de Mando en la Academia de Guerra de la FACH en Las Condes. Muchas de las más importantes decisiones militares y políticas del Golpe Militar fueron tomadas y ejecutadas por estos tres diferentes Puesto de Mando.

Lo que sigue, es cómo se gesta el Bombardeo de La Moneda y la muerte de Salvador Allende, según las órdenes y conversaciones textuales de Pinochet, Carvajal, Leigh y otros. Los Altos Mandos estaban en permanente contacto a través de comunicaciones radiales que fueron registradas en grabación de aquel fatídico martes 11 de septiembre de 1973.

- Atención Puesto 1, Puesto 1 de Puesto 5, adelante, cambio.

- Puesto 1, Puesto 1 a Puesto 5, adelante, cambio.

- Carvajal: Patricio necesita hablar con Augusto.

- Pinochet: "Augusto escuchando, Augusto escuchando".

- Carvajal: "Allende está en La Moneda"

- Pinochet: "Entonces hay que estar atentos, matar la perra se acaba la leva".

- Carvajal: -Ellos están ofreciendo parlamentar.

- Pinochet: -Rendición incondicional, nada de parlamentar. Rendición incondicional.

- Carvajal: -Muy bien, conforme. Rendición incondicional en que lo toma preso, ofreciéndole nada más que respetar la vida, digamos.

- Pinochet: -La vida y su integridad física y en seguida se le va a despachar para otra parte.

- Carvajal: -Conforme, o sea que se mantiene el ofrecimiento de sacarlo del país.

- Pinochet: -Se mantiene el ofrecimiento de sacarlo del país... Y el avión se cae, viejo, cuando vaya volando.

- Carvajal: -Conforme... conforme (Risas)

09:00

Isabel Allende Bussi, hija del presidente, entra al Palacio de La Moneda por Morandé 80 con la imperiosa misión de acompañar a su padre en aquel trágico momento.

09:00 AM

Las fuerzas de Carabineros que estaban protegiendo el Palacio de La Moneda, son retiradas, y en ese momento Salvador Allende se da cuenta de que había un Golpe Interno de Carabineros que fue aislado de las unidades del Alto Mando.

Tres años del gobierno popular, habían sido suficientes para enfurecer a una oposición intransigente que exigían al ejército para que abandonaran el poder. La extrema derecha y la Democracia Cristiana (DC), no toleraban esta revolución que había desafiado a la burguesía llevando el socialismo al país sin quebrantar la ley. Salvador Allende había acelerado el ritmo de la reforma de la tierra, radicalizándolo. Había nacionalizado los bancos, las entidades de créditos y algunas industrias. Pero cuando se Nacionalizó el Cobre, los Estados Unidos montaron en cólera.

El presidente Richard Nixon, entregó los fondos necesarios para desestabilizar al gobierno cuyo ejemplo podía ser "contagioso". Ordenó un bloqueo oficial contra Chile. La CIA apoyó varias huelgas, como la de transportistas y de comerciantes, y los precios de los alimentos de toda clase empezaron a subir. El país estaba paralizado, los esfuerzos de Salvador Allende se habían entorpecido por desuniones dentro de la misma izquierda, que de todas formas, el apoyo a la unidad política estaba creciendo, en cada elección más adherentes respaldaban a Allende. La derecha, la Democracia Cristiana y la CIA, empezaron a comprender que era muy difícil derrocar a Allende con métodos democráticos.

9:10

En la hora que se pudo comunicar con Radio Magallenes, Salvador Allende comienza el último discurso de “Las grandes Alamedas”.

"Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar!"

9:20

Con la mano derecha levantada y mirando hacia su izquierda, Salvador Allende se asoma a la Plaza de la Constitución y se despide de Chile.

10:50

Los militares, encabezados por Augusto Pinochet, comienzan a dar fuego al Palacio Presidencial de La Moneda. La guardia personal del Presidente (GAP), quienes tenían pocas armas para defenderse, no eran más de 30 personas y, el propio Presidente Salvador Allende, que hacía parte como un soldado más.

Tanques y ametralladoras comienzan a abrir fuego, cuando empieza la balacera. La guardia personal del Presidente Allende recibe la orden de tomar posición, y ocupar el Ministerio de Obras públicas. Se ubicaron el 7° y 8° piso, hasta que empezaron a aparecer las primeras tropas de Infantería del Ejército. El rol de la escolta del Presidente era que los militares no entraran al Palacio de la Moneda por la Alameda.

Comienza el Ataque Terrestre a La Moneda.

El ambiente dentro del Palacio de La Moneda era muy tenso; las bombas lacrimógenas y el humo del desastre del bombardeo mismo, hicieron del aire irrespirable, lo que se respiraba ahí adentro era "aliento de la muerte". En un momento, el presidente Salvador Allende se pierde del lado de la guardia presidencial, sólo tenía el casco y la metralleta. Arturo Jirón,Ministro de Salud del Gobierno popular quién se encontraba en La Moneda sale a buscarlo y hasta cuando lo encontró lo toma y lo arrastra de los pies, Allende le dice: "Ah, eras tú Jironcito, viste que era más serio de lo que tú creías".

El Presidente Allende ordena a todos quienes se encontraban en el Palacio de La Moneda que se reunieran en El Salón Toesca. Salvador Allende explica a sus colaboradores personales que él como Presidente iba a cumplir con su labor de defender la Institucionalidad Republicana frente a la sublevación, pero que ese era un compromiso suyo y dejaba en libertad de acción a todos sus colaboradores para salir del Palacio de La Moneda, porque quería evitar muertes inútiles. Pero nadie se fue, nadie obedece al Presidente, todos se quedaron, porque era una forma de responder a la lealtad de quién fuera el jefe de estado durante los 1.000 días de la Unidad Popular.

El presidente Salvador Allende, se percata que todos sus colaboradores más cercanos, miembros del GAP y Arturo Jirón se quedaron a acompañarlo. Pero Allende estaba muy angustiado porque sus hijas, Isabel y Beatriz se encontraban dentro del Palacio de La Moneda, por lo que les exigió se retiraran. Salvador Allende despide a sus hijas hasta la puerta de Morandé 80, se abrazaron, solo se miraron. En ese momento las palabras sobraban. Así fue que Isabel como Beatriz "La Tati", sería la última vez que verían a su padre.

11:55

Se hizo muy intenso el bombardeo terrestre, había mucho disparo, y vino el bombardeo aéreo. En Chile nunca se había visto algo similar, era muy terrible escuchar las explosiones de los cristales, las bombas, el polvo, el fuego. Las cañearías se habían roto, porque se inundó todo el primer piso, el aire seguía siendo irrespirable.

Una de las escenas más traumáticas para el Presidente y para todos quienes estaban en La Moneda, fue la muerte de Augusto "Perro"Olivares. Salvador Allende sufrió mucho esa pérdida. Todos los presentes hicieron un minuto de silencio y rindieron un sentido homenaje al "Perro" Olivares.

La Payita (amante de Allende) levanto el ánimo de sus compañeros, impartir instrucciones, organizar la defensa y trazar las líneas generales en el combate. En su lucha en La Moneda,refleja toda la fuerza que es capaz de vivir el ser humano en los momentos más dramáticos: ansiedad, audacia, sacrificio, valentía, abnegación, fraternidad,comprensión. Detalles hasta hoy ignorados, plenos de calidad humana, imparten una significación histórica a su testimonio. Miria Contreras, muere en noviembre del año 2002.

Seguía pasando el tiempo y el ambiente estaba irrespirable, fuego por todos lados, por lo que no tuvieron otra alternativa que bajar al primer piso, por calle Morandé 80, donde el Presidente Salvador Allende dijo: "Aquí en esta casa de los presidentes de Chile, hemos resistido heroica y dignamente, el ataque de una junta fascista".

Todos los miembros que estaban ahí adentro estaban en el primer piso, menos el presidente, quién seguía en el segundo piso. Arturo Jirón ya sabía de antemano, que el Presidente Allende había dado su vida por el pueblo, combatiendo hasta el último momento con la metralleta AK-47 que le había dado su amigo cubano, Fidel Castro.

Pueden ver acá los momentos, del último combate del presidente Allende: http://youtu.be/2etKfhpFiv8

Los militares entran con violencia, y sacan a los 26 colaboradores del Presidente Allende, incluso a Miria Contreras (La Payita) y que salieran en una fila, donde finalmente fueron brutalmente golpeados y vejados. A culatazos, con las manos en la nuca, les ordenan que salieran por la puerta de Morandé 80.

Una tropa de soldados con sus fusiles, seguían golpeando brutalmente a la escolta y colaboradores del Presidente Allende. Les ordenaron lanzarse al pavimento, donde a su lado había un tanque de guerra que lo ponen frente a la línea de compañeros en el suelo. El oficial arriba del tanque, le dice al General, Javier Palacios: "Permiso mi general para pasarles el tanque arriba de la cabeza a estos conchasumadres".

Un suboficial alerta al General Javier Palacios, que el presidente estaba muerto en el Salón Independencia,y éste ordena que no tocaran el cadáver del Presidente Allende y que lo envolvieran en una manta boliviana para retirarlo de La Moneda en camilla y llevarlo a un Camión de Sanidad del Ejército Militar, donde proceden a llevarse al presidente Allende.

Al día siguiente, el 12 de septiembre de 1973, se procede a sepultar al Presidente Salvador Allende, de los uniformados iban 6 oficiales de cada rama de las Fuerzas Armadas, más Hortensia Bussi de Allende. Cruzaron el cementerio,hasta llegar al mausoleo de Eduardo Grove Vallejo, casado con Inés Allende.Antes que bajaran el ataúd con el cuerpo, Hortensia Bussi hizo el esfuerzo enorme para no quebrarse y no derramar ni una sola lágrima, para que no darles el gusto a los militares de verla llorar.

Tencha, en sus últimas palabras dijo: "Quiero que sepan que acá se está sepultando al Presidente Salvador Allende, de manera anónima, porque no quieren que se sepa,pero yo les pido a ustedes, los sepultureros, los jardineros, a todos los que trabajan aquí, que cuenten en sus hogares, que acá está el cuerpo de Salvador Allende, y que nunca le falten flores".[6]

El Complot de Estados Unidos en contra del Gobierno de Salvador Allende.

Unos años antes de 1970, los Estados Unidos, ya estaban fraguando la intervención de un posible Gobierno Socialista y evitar que Salvador Allende se convirtiera en Presidente. En 1964, cuando Salvador Allende compitió con el Demócrata Cristiano, Eduardo Frei. EE.UU ya movía los hilos de la política chilena. El Gobierno de Richard Nixon se gastó 2,7 millones de dólares para la intervención a través de la CIA en las elecciones, y muchos millones más fueron entregados por la gente contactada por Estados Unidos, en Europa, en los sectores privados y públicos; el Partido Demócrata Cristiano de Europa, El Vaticano, La casa Real de Bélgica y de Holanda, el Partido Demócrata Cristiano de Alemania y muchas otras organizaciones privadas, como la Iglesia Católica de los Estados Unidos, fueron contactados para que entregaran grandes sumas de dinero para que la CIA hiciera de Guardia Urbano señalando la dirección hacia donde debían ir. El dinero era para una enorme campaña propagandista a favor de Eduardo Frei Montalva, advirtiendo la amenaza comunista que representaba Salvador Allende; esa era la propaganda. Parte del dinero también fue para persuadir a las personas, partidos y personalidades que se oponían a Frei y así cambiaran su voto.

Todo valía en esos momentos de la historia. Richard Nixon ordenó a la CIA evitar que Salvador Allende fuera presidente. Posteriormente a su triunfo, Nixon planificó junto a los militares chilenos la intervención, y dar un Golpe de Estado. Todo fue planificado por los Estados Unidos a través de Richard Nixon, quién planeó desde un comienzo cómo iba a machacar a Allende. Para Nixon, Allende no pasaba a ser más que un "bastardo" y un "hijo de puta", fue así cómo lo llamó y quedó registrado en archivos secretos que 35 años más tarde, se revelarían

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. En la víspera del 35.º aniversario del golpe militar en Chile, el Archivo de Seguridad Nacional publicó inéditas transcripciones oficiales secretas de las conversaciones telefónicas de Henry Kissinger que desataron un esfuerzo masivo de Estados Unidos para derrocar al recién electo gobierno socialista de Salvador Allende. «No dejaremos que Chile se vaya por el desagüe», dijo Kissinger al director de la CIA Richard Helms el 12 de septiembre de 1970.
  2. El 15 de septiembre de 1970, Nixon ordenó a la CIA evitar que Allende asumiera el poder o derrocarlo. Esta fecha era considerada el punto de partida para las operaciones encubiertas de Estados Unidos que contribuyeron al derrocamiento del gobierno de Salvador Allende, pero transcripciones de conversaciones entre Nixon y Kissinger hechas públicas posteriormente revelaron que estos políticos habían iniciado sus planes para revertir los resultados de las elecciones chilenas tres días antes. Al mediodía del 12 de septiembre de 1970, Kissinger llamó a Helms para agendar una reunión urgente del Comité 40, un grupo de alto rango que supervisaba las operaciones encubiertas del gobierno de los Estados Unidos. Aproximadamente 35 minutos más tarde, en medio de un informe verbal que se le entregaba a Nixon sobre un secuestro de avión con rehenes en Amman, Jordania, Kissinger le dijo al presidente: «El gran problema hoy en día es Chile».
  3. Un par de días antes del atentado al edecán, los dirigentes del grupo armado de ultraderecha Patria y Libertad, Roberto Thieme y Miguel Cessa, se reunieron en un departamento de Vitacura con dos oficiales de la Armada. Uno de ellos del cuerpo de almirantes. Los oficiales les informaron que el día 25 de julio de 1973 se iniciaría en el país un nuevo paro nacional y que para incrementar la tensión requerían que Patria y Libertad realizara atentados dinamiteros. Con ello, la facción golpista de la Armada sellaba un pacto con Patria y Libertad. Pero necesitaba algo más, una chispa para desatar el pandemonio. El asesinato del comandante Arturo Araya Peeters pudo haber sido esa chispa, así como el homicidio del general Prats también pudo haberlo sido tres años antes. Al menos así lo pensaron los que organizaron el complot para matarlo.
  4. Este calibre es el usado por los asesinos CIA específicamente para su fusil Remington XP100 Fireball.
  5. López Tobar, Mario El 11 en la mira de un Hawker Hunter : (las operaciones y blancos aéreos de septiembre de 1973). Santiago, Chile :Editorial Sudamericana,1999. 145 p., [12] p. de láms. ;21 cm.
  6. Fuente: Facebook/Minuto a Minuto del 11 de septiembre y el inicio de 17 años de Dictadura.

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