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Francisco Bilbao

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Francisco Bilbao
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Escritor y pensador chileno, intelectual más destacado del siglo XIX


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Bandera Chilena mini.png Francisco Bilbao Barquín (☆ Santiago, 9 de enero de 1823 - † Argentina, La Plata, 19 de febrero de 1865). Escritor y pensador chileno, uno de los intelectuales revolucionarios más destacados de la sociedad chilena del siglo XIX.

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Contenido

Fue detestado por "loco" y "destructor de la sociedad", pero al mismo tiempo adorado como "genio precursor de grandes levantamientos sociales". La Iglesia en referencia a su libro decía "pequeño en su tamaño, pero inmenso en la perversidad".

Diego Barros Arana, nuestro historiador lo describe: "Dotado de una hermosa figura, de carácter suave y bondadoso, franco y espontaneo en sus relaciones de amistad, incapaz de odio y envidia, tan amante de sus padres, como respetuoso de sus maestros, Bilbao ante todo era un joven esencialmente simpático, querido por todos los estudiantes que fueron sus contemporáneos y condiscipulos".

Hijo de Rafael Bilbao Beyner (Pipiolo) y de la argentina Mercedes Barquín. En su niñez acompañó a su padre, dirigente liberal, que emigró tras el triunfo conservador en 1829. Junto a su familia regresó a Chile en 1839. Realizó sus estudios en el Instituto Nacional. En 1844 la publicación del artículo Sociabilidad Chilena generó un gran escándalo, y las cortes chilenas lo vieron como inmoral y blasfemo. Bilbao se trasladó a París, en donde entró en contacto con Lamennais, Michelet y, especialmente, con Edgar Quinet.

La sociabilidad chilena (1844)

Alcanzó notoriedad política a los 21 años durante el gobierno de Manuel Bulnes (1841-1851) con la publicación de La sociabilidad chilena (1844), en el cual criticaba duramente a la Iglesia, al clero y al sistema autoritario, y donde proponía algunas teorías políticas liberales. Por ello recibió duras sanciones, que incluían la quema de su publicación,(esta se hizo públicamente) el pago de una pena pecuniaria de $1.200 pesos (cifra altísima para esos años) y la expulsión de sus estudios de derecho y como profesor del Instituto Nacional. Sin embargo, el gran número de personas que se encontraba pendiente del juicio a las puertas del tribunal pagó la multa que se le había impuesto.

El Juicio 1844

El 20 de junio de 1844, con una gran claridad en sus ideas de reivindicaciones sociales, es sometido a juicio Francisco Bilbao. Temprano por la mañana, la Plaza Mayor de Santiago, empieza a colmarse de diversos grupos, lo que llego a convertirse en un tumultuoso juicio.

Con serenidad y altivez, propia de las más nobles causas, con su melena suelta al viento y su corbata bohemia caída sobre el pecho, Bilbao atravesó la plaza hasta avanzar frente a la sala para tomar asiento en la banco de los acusados. A un lado, los aristócratas con sus lujosos trajes y enjoyados dedos. Más allá, los liberales pacatos luchando entre su posición y su conciencia. Y en otro sector, la gente del pueblo, sencilla junto a los estudiantes del Instituto Nacional, quienes comentaban la actitud del joven acusado. Al fondo, el jurado.

El fiscal, en forma apasionada y parcial empezó a referirse al artículo publicado en El Crepúsculo, que motivaba aquella acusación.

El joven acusado escuchaba sereno, sin inquietarse, toda aquella larga y fastidiosa charla jurídica. Mientras tanto, desde las calles vecinas, llegaban los gritos de la muchedumbre: “¡Viva Bilbao!”, “¡Viva el defensor del pueblo!”.

Terminada la acusación, Bilbao se para y con voz fuerte y segura, se trasforma de acusado en acusador y exclama:

“Señores del Jurado, no soy blasfemo, porque amo a Dios; no soy inmoral, porque amo y busco el deber que se perfecciona; no soy sedicioso, porque quiero evitar la exasperación de mis semejantes oprimidos...” “...diviso un día en que mi Patria, impulsada por la actividad humana, arrojará una mirada sobre mí y esa mirada iluminará mi nombre. La Sociedad ha sido conmovida en sus entrañas. El lugar en que nos hallamos y la acusación que se me hace, revelan el estado en que nos encontramos en instituciones y en ideas. Aquí hay dos nombres enlazados por la fatalidad histórica y que rodarán, en la historia de mi Patria. Entonces veremos, el señor fiscal y yo, cual de los dos cargará con la bendición de la posteridad. La filosofía tiene también su código y este código es eterno. La filosofía os asigna el nombre de retrógrados y bien: ¡innovador! ¡he ahí lo que soy! ¡retrógrados! ¡he ahí lo que sois!.

Con los ojos centellantes de emoción, seguía de pie. Tieso como un mástil, pálido, revuelto el cabello, esperaba al jurado. Al cabo de un rato, ceremoniosamente, éste entraba en la sala para entrega su veredicto: se le condena "en tercer grado como blasfemo e inmoral", y, además, a pagar una multa de $1.200 pesos, cantidad bastante apreciable en esos tiempos, los que fueron cancelados con una colecta pública; lo cual muestra que sus ideas fueron populares o, mejor aún, que había ya suficientes hombres en Chile dispuestos a defender su derecho a expresarlas. A su vez fue expulsado del Instituto Nacional y el libro impreso fue mandado quemar por mano del verdugo.

Luego, los partidarios de Bilbao, lo sacaron en andas por las calles de la ciudad, cantando y pregonando la nueva verdad, por todas las principales calles de Santiago. Su artículo fue quemado públicamente al mismo tiempo que era excomulgado por los sacerdotes más exaltados de la época.

Las ideas expuestas y discutidas públicamente ante el jurado, por Bilbao, si bien no constituían nada nuevo y original en el campo de las doctrinas políticas, religiosas o sociales, tuvieron sí la virtud de inquietar la conciencia del pueblo, que vibró de entusiasmo, escuchándolas en labios de un joven romántico y apasionado.

En el Instituto nacional ¿que paso?

Francisco Bilbao de toga, cuando era profesor

Diego Barros Arana cuenta que la Iglesia mando a todas partes a refutar, las abominaciones del ponzoñoso libelo y se ordeno condenarlas. Extendiéndose a los colegios de la época, cumpliéndolas al pie de la letra. En el Internado del Instituto Nacional, los alumnos fueron reunidos en la gran capilla del colegio, donde el capellán agustino Fray José Santos Valero, pronuncio un discurso en contra de la doctrinas de Bilbao y su libro. Para todos los que estaban presentes, dice Barros Arana, no entendían una palabra, ni de que se trataba el asunto.

6 de octubre de 1844: Tras unas semanas en Valparaíso, donde se había establecido su familia, y decidido a poner el océano por medio, junto con sus amigos Francisco y Manuel Antonio Matta, embarcó en la fragata norteamericana Seaman rumbo al Havre, con escalas en Montevideo y Río de Janeiro.[1]

Poco después partió hacia Europa, donde contactó con destacados líderes del liberalismo y estudió idiomas, historia, filosofía y, paradójicamente, los Evangelios. A su regreso a Chile en 1849, siguió luchando por sus ideales y dio nuevo paso hacia la concreción del liberalismo al crear junto con amigos y partidarios (como Santiago Arcos y Eusebio Lillo) la Sociedad de la Igualdad, desde donde se disparaban los más enconados ataques al gobierno conservador de Manuel Montt y al clero católico. Gran orador, escribió en el periódico "El Amigo del Pueblo", en cuyas páginas fustigó a Montt y al clero, y sus Boletines del espíritu, de 1850, le costaron la excomunión. En no poca medida, sus palabras fueron causa motor de la revolución de 1851, que al ser derrotada le obligó a huir al Perú.

1850 Empleado público en Santiago de Chile y La Sociedad de la Igualdad

2 de febrero de 1850: Tras cien días de navegación y cinco años y medio después de su partida, vuelve Francisco Bilbao a Chile, por el puerto de Valparaíso. A su regreso a Santiago se incorpora a trabajar en la Oficina de Estadísticas, y como oficial de la Guardia Nacional. Dos meses después de su regreso, junto con su amigo Santiago Arcos (1822-1874), hijo del impulsor del primer banco chileno, a quien conoce desde París, organizan el 10 de abril de 1850 la Sociedad de la Igualdad, en la que es condición necesaria dar palabra de profesar los siguientes principios: «Reconocer la independencia de la razón como autoridad de autoridades. Profesar el principio de la soberanía del pueblo como base de toda política, y el deber y el amor de la fraternidad universal como vida moral.» Los miembros de esta sociedad se trataban entre sí de ciudadanos, y sus socios crecieron lo suficiente como para comenzar a preocupar de nuevo al clero. Al publicar Francisco Bilbao «Los boletines del Espíritu», informes que ofrecía un alma de las emociones que recibía en cada combate con los enemigos de la libertad, se incrementa la animadversión clerical y el arzobispo le excomulga.

28 de octubre de 1850

28 de octubre de 1850: Una sesión de la Sociedad en el teatro de la calle Duarte de Santiago, contó con 3.000 asistentes: «Allí terminó la última reunión general de la Sociedad de la Igualdad. El 5 de noviembre, Santiago era puesto en estado de sitio, y prohibida la Sociedad de la Igualdad, y cualquiera otra sociedad del mismo carácter, quienes infringieran el mandato de inmediato iba a prisión.

Cartel protesta Sociedad de la igualdad 1850

1851-1855, fracasado el golpe militar huye a Lima y se establece en Perú

Pronto comenzó a prepararse una conspiración contra el gobierno del presidente Manuel Bulnes y el candidato sucesor Manuel Montt Torres, el que sería frustrado golpe militar del coronel Pedro Urriola Balbontín y del Batallón Valdivia. Francisco Bilbao intervino en aquella intentona, comprometiéndose a concurrir al frente de los igualitarios, entre cuyos cabecillas estaban también Benjamín Vicuña Mackenna, José Miguel Carrera Fontecilla y Manuel Recabarren Rencoret. Pero como aquella conspiración liberal de 20 de abril de 1851 fue un fracaso. Francisco Bilbao tuvo que esconderse para no ser ajusticiado, y huir en cuanto pudo, embarcándose en Valparaíso para el Callao. Lima se convirtió en punto de reunión de proscritos chilenos, y como Bilbao comenzó pronto su activismo entre los peruanos, pronto se ganó la antipatía del general don Rufino Echenique, que ordenó apresarle, por lo que tuvo que asilarse en la legación francesa, donde permaneció hasta febrero de 1852.

La historia dice..

«Echenique le hizo llamar y conferenció con él. "Soy enemigo del socialismo", le dijo, "yo no permitiré que tales doctrinas se alberguen en el Perú. Soy el poder, usted está en un país en que no es ciudadano, no puede ni debe mezclarse en los asuntos de él. Si usted quiere permanecer aquí, gozar de hospitalidad, debe darme su palabra de no mezclarse en la política. A esta condición concedo a usted la libertad". –Acepto, le contestó Bilbao, pues mi posición es excepcional. Entonces Echenique se manifestó interesado en la suerte del proscrito y tentó de atraerlo a su devoción, haciéndole ofertas que fueron rechazadas.» (Manuel Bilbao, pág. CXXXIII-CXXXIV.)

En 1855, a pesar de que los hermanos Bilbao (Francisco y Manuel) habían apoyado al presidente Ramón Castilla, volvió a quebrarse la relativa tranquilidad de Francisco Bilbao en el Perú.

En Perú redactó dos folletos, Necesidad de una reforma y Los mensajes del proscrito; publicó luego Santa Rosa de Lima (1852). Viajó a Europa y en París publicó El dualismo de la civilización moderna (1856), a modo de tributo a Félicité de Lammenais. En Bruselas fue recibido por Edgar Quinet, desterrado allí, y en esa ciudad belga colaboró en la revista de los inmigrantes franceses Le Libre Recherche. Publicó un estudio, El movimiento social de los pueblos de la América Meridional y, de nuevo en París, Iniciativa de América.

1855 segundo viaje europeo

Este segundo y último viaje a Europa duró desde 1855 a 1857. Tenía interés en conocer la Francia Imperial de Napoleón III, sucesora del 1848 que había vivido, y saludar a sus antiguos maestros, Edgardo Quinet y Julio Michelet (Lamennais acababa de fallecer). Su primera impresión al desembarcar en Bolonia, tras cruzar el paso de Calais, fue comprobar que por primera vez en ese viaje, desde Lima, Guayaquil, Panamá, Cartagena, Southampton y Londres se le exigía pasaporte:

1857 Buenos Aires

Fallece su padre: «Y hoy, yo, Francisco Bilbao, escribía, en la ciudad de Buenos Aires, a 28 de agosto de 1862, a las once de la noche escribo esta fecha: a las 2½ de la tarde murió nuestro Padre. ¡Es mi primera noche sin Padre, Dios mío! ¡Padre mío!. Día 29. Y fui yo el que escribió el día, del otro nacimiento de mi papá. Mi primer día sin padre en la tierra. El cielo azul luminoso brilla aquí ya hoy para mi papá. Pero tú, Dios mío, me dices que brilla para él, otro día más espléndido. ¡Tú me ves, tú nos ves papá! Con los ojos del espíritu te busco, y tú nos bendices. ¡Consuélanos papá! Y mi papá nos consuela. Vives en el alma, padre amado.» (transcripción del diario de Francisco Bilbao por Manuel Bilbao, pág. CLXXIII-CLXXIV.)

Aca conoció a Pilar Guido Spano,con quien contrajo matrimonio. Hija del político Tomás Guido y nieta del coronel Carlos Spano. Con ella tendría un único hijo, llamado Lautaro, que falleció a los 43 días de nacido y enterrado en la bóveda de la familia de su esposa.

En julio de ese año puso en circulación La Revista del Nuevo Mundo y publicó La tragedia divina. Colaboró con diversos diarios y revistas, mantuvo polémicas filosófico-políticas, fundó la Sociedad Racionalista, organizó un club literario y se incorporó a la masonería. Escribió posteriormente La América en peligro (1862) para oponerse a las invasiones europeas en Santo Domingo y México, y El Evangelio americano (1864). Sus Obras completas (2 vols.) aparecieron póstumamente en Buenos Aires en 1866.

Bandera de Argentina.jpg
† Su Muerte en Argentina 1865

19 de febrero de 1865: La historia cuenta que su mujer estaba ahogándose en el Río de la Plata, y luego de lanzarse a salvarla, fue afectado de tuberculosis, la que con el tiempo se agravó.

Falleció entre vómitos de sangre y tras larga enfermedad tísica. Al día siguiente se condujo su cuerpo al cementerio de la Recoleta, marchando el cortejo fúnebre a pie. El féretro iba cubierto por la bandera de Chile, y fue depositado en un sepulcro cerrado con mármol donde bajo la inscripción «De la familia de D. Rafael Bilbao» figuran las palabras que el hijo dedicara a la memoria de su padre: Pater amor inmortalitas esto. A la iglesia no se le permitió intervención alguna. La muerte le llego joven, demasiado joven...a los 41 años, en Buenos Aires.

Repatriación a su querido Chile

27 de agosto de 1998: Luego de permanecer 134 años en una tumba familiar en Argentina, en el cementerio del barrio de la Recoleta (Buenos Aires), sus restos fueron repatriados a Chile.

1872

Unos años después de su muerte el gobierno Chileno de la época, intento recuperar su cuerpo, pero la familia se opuso drásticamente. En Chile se opusieron los conservadores y por supuesto que el Clero. Otros personajillos de la época como Crescente Errázuriz, Zorobabel Rodríguez y Rómulo Mandiola negaron la consistencia de sus principios y trataron muy mal su memoria.

1998

El gobierno chileno retorna los restos de Francisco Bilbao, pensador, político y periodista que murió exiliado en la Argentina y estuvo enterrado durante 134 años en el cementerio de Recoleta. Los chilenos habíamos perdido el rastro de su tumba. Recién en 1994, cuando su artículo Sociabilidad chilena -que dio a conocer sus ideas liberales en el diario "El crepúsculo" cumplió 150 años, el historiador Alfredo Lastra Norambuena inició una investigación. Y encontró su sepulcro en la Recoleta (Argentina). Su regreso a Chile, tuvo el patrocinio del propio presidente chileno, Eduardo Frei.

Como se encontró su tumba después de casi 134 años perdida

A comienzos de siglo, hubo un incendio en el cementerio La Recoleta de Buenos Aires, y se quemaron los archivos. Por eso, cada vez que se trataba de encontrar a Bilbao resultaba imposible. En una iniciativa del ex presidente Patricio Aylwin durante la presidencia de Raúl Alfonsín, el propio director del museo del cementerio afirmó que no tenía datos sobre la tumba. Entonces, el historiador Alfredo Lastra Norambuena, tomó un avión decidido a dar con la urna del prócer. Sin archivos, realizó un trabajo de búsqueda personal. Y a fines de 1994 conoció a un cuidador chileno en el cementerio: Este no pudo ayudarle, pero le presentó a otro cuidador argentino, que le contó que limpiaba un mausoleo imponente de la familia de Rafael Bilbao. Como así se llamaba su padre, le pidió que le permitiera ver las distintas urnas y allí encontró la de Francisco Bilbao, con su nombre.

Adios a Argentina

Después de obtener la autorización de sus familiares en la Argentina, descendientes del hermano, Manuel Bilbao, y del Gobierno argentino, se pudo finalmente repatriar los restos. Bilbao fue despedido en el cementerio.

Estaban presentes el ex presidente Raúl Alfonsín; el jefe y el vicejefe del Gobierno porteño, Fernando de la Rúa y Enrique Olivera; el embajador chileno, Edmundo Pérez Yoma; el embajador argentino en Chile, Alejandro Mosquera, y varios legisladores de los dos países, entre ellos el senador Antonio Cafiero y el diputado Guillermo Estévez Boero. La última despedida se realizó en el salón de honor del ex Congreso Nacional, en Santiago, antes de que la urna descanse en tierra chilena.

Bandera Chilena mini.png En Chile 27 de agosto de 1998

Sus restos fueron recibidos en el antiguo Salón de Honor del Congreso Nacional, con un discurso del ex-canciller y secretario general de la OEA), José Miguel Insulza.

Tiene un monumento que lo recuerda, pero no tiene ni siquiera una placa recordatoria por lo que nadie puede saber qué significa este monumento.[2]

Su Tumba

Los restos de Francisco Bilbao se encuentran en el Club Libertad, situado en Patricio Lynch 1266, donde se reúne la Logia Nº 23 de Iquique, institución que posee el nombre de este ensayista, reformador social y precursor del pensamientos liberal e integracionista.[3]

Pizarra

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  • El sitio memoriachilena.cl (promovido por la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile) mantiene desde 2004 una sección dedicada a Francisco Bilbao, y ofrece libremente varios facsímiles de sus obras. En 2006 inicia su actividad un Centro de Estudios Francisco Bilbao –www.cefbilbao.cl–, como capítulo de Chile del Congreso Bolivariano de los Pueblos, iniciativa impulsada por bolivariana Venezuela del presidente Hugo Chávez. Desde 2007 Google Books ofrece digitalizadas por internet, de forma íntegra, libre y gratuita, un par de colecciones de los dos tomos de la edición de las Obras Completas de 1866 (por lo que no importa que falten algunas páginas en cada tomo, por el ejecutivo pero eficaz proceso utilizado, pues se completan unos ejemplares con los otros redundantes).
  • El 29 de octubre de 1998, Correos de Chile emitió 50.000 sellos en homenaje a Francisco Bilbao, con un matasellos especial de primer día de emisión a base de símbolos masónicos, &c. Diez años después se puede advertir un notable incremento en la presencia del personaje y de sus obras.
  • El discurso igualador es desarrollado en Valparaíso por Francisco Bilbao, quien se radica en Valparaíso antes de emprender viaje a Europa y coopera con la edición de la "Gaceta del Comercio" (1844) a la fecha editado por su padre don Rafael Bilbao. En su recorrido por Francia (entre 1845-1850) conoció a Michelet, Quinet y Lamennais recogiendo las ideas del socialismo utópico.

La época en que Bilbao reside en París corresponde al período culminante del Romanticismo Social en Europa. En donde Carlos Fourier junto a Robert Owen y el conde Claude Henri Saint Simón someten a despiadadas críticas a la civilización en donde "la pobreza brota de la misma abundancia". Esto promueve el nacimiento de un urbanismo progresista donde Owen, Fourier, Considérant, Cabet y otros representantes de la corriente "Socialismo utópico" preconizan y difunden nuevas formas de asentamientos humano más perfectas, capaces de resolver los problemas creados por la urbanización galopante y de disolver la oposición campo y ciudad[4]. [5]

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. filosofia/Bilbao
  2. Repatriación de restos de don Francisco Bilbao Barquín Cámara de diputados de la República de Chile legislatura 335ª, sesión 3ª, de 03 de junio de 1997
  3. estrellaiquique.cl/Francisco Bilbao, su tumba
  4. La abstracción desde razones análogas a formalizaciones sociales es extremadamente abstracto, tenemos el "Falasterio" de Fourier, el "Paralelogramo" de Owen, o "Icaria" de Cabet. En el decir de Gravagnuolo...motivos de puntilloso realismo confundidos entre la más fragosa polifonía utópica".. en Cfr. HISTORIA DEL URBANISMO EN EUROPA (1750-1960) Benedetto Gravagnuolo, Akal Arquitectura, Madrid. 1991.
  5. web.uchile/alvarez

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