Estanislao del Canto Arteaga

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Militar chileno

Estanislao del Canto Arteaga (☆ Quillota, 23 de noviembre de 1840 - † Santiago, 23 de junio de 1923). Fue un militar chileno que participó en la Guerra del Pacífico y en la Guerra Civil de 1891.

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Hijo de José Alejo del Canto Alderete y de Mercedes Arteaga Moraga. En 1856 ingresa a la Escuela Militar. En 1859, participó en el Combate de Cerro Grande, como sargento primero. Participó en la ocupación de la Araucanía tomando posesión de Angol, organizando su reconstrucción y fortificación. Durante La Guerra con España rechazó a la fragata Resolución que llegó a Talcahuano en 1866. Al final de la guerra, regresó a Arauco, cooperando en la fundación de fuertes como Cañete.

Con el grado de mayor, hizo las primeras campañas de la Guerra del Pacífico. En abril de 1882, dirigió una división para combatir a Andrés Avelino Cáceres, derrotándolo en el Primer Combate de Pucará, aunque el jefe de la resistencia peruana pudo escapar y rehacerse. Además, tuvo la misión de retirar las fuerzas chilenas desde las Breñas peruanas hacia Lima; en esa etapa ocurre el Combate de La Concepción. Esta batalla, cuyos resultados fueron en contra del ejército de ocupación chileno, fue directa responsabilidad de Del Canto, quien no tomó las iniciativas tendientes a resguardar la guarnición en dicho poblado pese a tener evidencias contundentes de que la rebelión indígena de Comas iba a descargarse por ese sector.

Batalla de San Francisco

19 de noviembre de 1879

Estanislao del Canto (Parte 5 y final):

“El resultado de la batalla de San Francisco fue un triunfo completo para las armas chilenas".

Según los prisioneros, ya se dejaba notar muy francamente, por medio de acaloradas disputas, la divergencia entre peruanos y bolivianos, aplicándose las causales de la derrota del día.

Un prisionero del batallón peruano Lima N°8 dice que perdido en la pampa por la oscuridad de la noche, se encontró con un coronel boliviano, que iba con alguna tropa, y quien le dijo: “Yo, muchachos, me voy a mi casa y les aconsejo a Uds. hacer otro tanto”

Los bolivianos se quedaron con tamaña boca abierta, mientras el Coronel se perdía a caballo en medio de la oscuridad, dispuesto a poner en práctica su proyecto. Por fin, creyendo que ese era el consejo más cuerdo, se decían unos a otros: “Mi amo se va a los toros; vámonos todos…” Y realmente pusieron los pies en polvorosa.” Andrés Avelino Cáceres. (Parte 5 y final)

"La Batalla de San Francisco, si bien no paso de ser una acción táctica de escasa magnitud, tuvo, sin embargo, trascendentales proyecciones de carácter estratégico. Fue ciertamente un triunfo obsequiado por los aliados al enemigo común, pues en rigor no hubo derrota de las armas aliadas, sino que ellas mismas causaron su desastre”.

Ruperto Marchant Pereira (Parte 1)

¿A quién se ha encomendado, capellán?

“Llego el día 19 en que el telégrafo anuncio que, en Dolores, los aliados atacaban la división Sotomayor. En el acto el capellán, acompañado de 3 jóvenes de la Ambulancia Valparaíso, partió en esa dirección. Había que repechar el San Roberto, encumbrado cerro que arranca de la altiplanicie por donde va la línea férrea, que fue la senda que siguieron. Oías el lejano cañoneo y, a medio camino, les sorprendió la noche con una espesísima camanchaca. Caminaban de a uno en fondo, encabezados por el sacerdote que, al divisar el reflejo de una vislumbre: “¡Jazpampa!”, grito a sus compañeros, y casi al mismo tiempo con voz de espanto: “¡El tren! , ¡el tren!” volvió a repetir, dejándose caer del caballo y tomándolo de las riendas para sacarlo fuera de las líneas y lanzarlo cuesta abajo, porque ahí el cerro, casi en la roca viva, se halla cortado a pique. En menos de 1 segundo, como un rayo paso el tren de bajada, alcanzándose a percibir los gritos de los palanqueros, al divisar el grupo que se revolvía entre los peñascos. Cuando, encendiendo fósforos, pudieron reconocerse y verse salvos: “¿A quién se ha encomendado, capellán?”, decían los jóvenes medio aturdidos. Con no poco trabajo consiguieron al fin llegar a Jazpampa, alojándose en el recinto del horno de una calichera”.

Foto: Fosa común en la caída sur del cerro San Francisco de soldados chilenos que murieron en la batalla de San Francisco o Dolores. Esta tumba fue saqueada muchos años atrás. Quienes cerraron con una reja la tumba y colocaron una placa como un homenaje a esos héroes fueron alumnos y la profesora Dalia Cid Morales del colegio Lirima de Iquique[1].

Fotografía de Estanislao del Canto con 41 años, tomada en 1881

En abril de 1883, realizó la nueva campaña de apoyo de la divisiones de Urriola y León García, que persiguieron a Cáceres.

Terminado el conflicto, fue designado coronel subdirector de la Escuela Militar en abril de 1885 y Comandante de la Policía de Santiago, desde septiembre de 1887 hasta 1889. Debido a un incendio de los carros del ferrocarril urbano, el gobierno de José Manuel Balmaceda pidió su renuncia al cargo.

El coronel del Canto renunció en el acto y se convirtió en el más firme opositor al Guerra Civil de 1891 balmacedista. Debido a sus ideas políticas fue exiliado a Tacna en 1890 y al estallar la Guerra Civil de 1891 ayudó a organizar al ejército congresista.

Fue comandante del batallón “Pozo Almonte" y luego del batallón “Taltal" Nº4. Al mando de una columna fue derrotado en el combate de Zapiga el 21 de enero de 1891.

Estanislao Del Canto, con 51 años. Fotografía tomada en 1891.

Estando ya como general de brigada, dirigió casi todas las acciones en la campaña de la Guerra Civil en el norte de Chile (Pisagua, Huara, Pozo Almonte, etc.) En Pisagua una parte de su ejército fue capturado por una estratagema de los militares pro-balmacedistas, las cuales después recuperó con un contragolpe, como asimismo las batallas decisivas para la causa congresista de Concón y Placilla.

Victorioso por apoyar al Congreso, se le ascendió a general de división, con fecha 12 de noviembre de 1891.

La Presidencia de la República le envió en comisión militar a Europa, en donde permaneció hasta 1896 (esta fue una forma de alejarlo del ambiente político, puesto que trató infructuosamente de postularse a la Presidencia de la República).

† Su muerte en 1923

El general de división Estanislao del Canto falleció en Santiago, el 23 de junio de 1923, a los 84 años de edad. Sus restos descansan en el Panteón de Jefes y Oficiales del Ejército de Chile, Patio Nº 25 del Cementerio General, de las calles Romero con Hermanas.[2]

Fuentes y Enlaces de Interés

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