El asesinato de Sara Bell
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22 de octubre de 1896
Autor: Miguel Angel Ducci

El asesinato de Sara Bell Recabarren a los 23 años (1873 - † 1896), ocurrido la noche del 22 de octubre de 1896 en Santiago de Chile, fue uno de los escándalos judiciales y mediáticos más grandes del siglo XIX en el país. El crimen es ampliamente reconocido por la historiografía por dar origen a la narrativa policial chilena. Su asesino escapo y nunca fue condenado.
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Sara Bell
Sara Bell era hija de un ciudadano inglés y madre chilena vinculada a la alta sociedad. Tras quedar desamparada y separada de un breve matrimonio, entabló una relación sentimental con Luis Matta Pérez, un acaudalado abogado perteneciente a la élite política del bando vencedor de la Guerra Civil de 1891.
Sara Bell Recabarren fue una joven de 23 años cuya trágica vida previa al crimen estuvo marcada por la orfandad, el desamparo social, un matrimonio fallido y la estigmatización de la época. Su biografía ilustra vívidamente las nulas redes de apoyo que tenían las mujeres separadas a finales del siglo XIX en Chile.
Juventud en la beneficencia: Tras la prematura muerte de su padre, su madre volvió a casarse. Sara quedó desprotegida y pasó un tiempo en una casa de beneficencia (un hospicio o internado para huérfanos). Posteriormente, parientes de su padrastro la acogieron para ser educada y "tratada como una persona de familia.
Quienes la conocieron en su juventud temprana la describían como una joven sumamente atractiva, culta, entusiasta y de inclinaciones poéticas.
El fracaso matrimonial y el estigma social
Siendo muy joven, Sara contrajo matrimonio con un ciudadano argentino. La pareja se trasladó a Buenos Aires, pero el esposo la abandonó rápidamente a su suerte en la capital trasandina regresando a Chile. Al regresar a Santiago como una mujer separada, su familia biológica le dio la espalda. En el Chile conservador de 1890, el fracaso matrimonial condenaba a las mujeres al ostracismo social. Sara logró sobrevivir en esa época gracias a la caridad económica de algunas mujeres aristócratas que se apiadaron de su situación.
El origen del idilio con Luis Matta Pérez
Desesperada por su situación económica y legal, Sara acudió al distinguido estudio jurídico de Luis Matta Pérez. Buscaba asesoría legal para entablar una demanda alimentaria o de divorcio contra el esposo argentino que la había abandonado. El abogado, cautivado por la belleza de la joven, inició un romance con ella. Matta Pérez la instaló de manera oculta en una residencia de la calle Fontecilla (hoy calle Maturana #30) y financió sus gastos. Fruto de esta relación extramatrimonial, tuvieron un hijo.
Los meses previos: Celos, crisis e infidelidad
La aparente estabilidad de Sara se desmoronó cuando la primera amante oficial de Luis Matta descubrió la existencia de Sara. Esto desató un complejo conflicto de celos cruzados. Los testimonios recogidos tras el crimen por el detective Daniel Castro revelaron que los últimos meses de Sara Bell fueron un calvario. La joven sufría constantes crisis de nervios causadas por las infidelidades de Matta, las amenazas de abandono y la precaria condición de dependencia económica absoluta en la que se encontraba, lo que la dejó completamente vulnerable antes del trágico desenlace.
El crimen y escándalo
El asesinato de Sara Bell Recabarren, perpetrado la noche del 22 de octubre de 1896, no fue un acto impulsivo, sino un crimen planificado mediante intoxicación química y asfixia mecánica, ejecutado en conjunto por Luis Matta Pérez y la sirvienta de la casa, María Requena
- 1. El uso de somníferos y cloroformo. La relación entre ambos atravesaba una fuerte crisis de celos y discusiones. Aprovechando que Sara solía sufrir constantes crisis nerviosas, Matta Pérez y la criada utilizaban recurrentemente cloroformo sobre su nariz y boca. Le hacían creer que era un método paliativo para "calmar sus ataques de histeria", dejándola en un estado de vulnerabilidad y semiinconsciencia.
- 2. La administración del veneno. Una vez que Sara estuvo indefensa, se le suministró una dosis letal de cianuro de potasio mezclado con una bebida. El uso de este compuesto químico provocó una asfixia a nivel celular sumamente dolorosa. La prensa de la época familiarizó de inmediato al público con este veneno, evidenciando la frialdad con la que se planificó su muerte.
- 3. La intervención final. Para concluir el acto, los registros forenses indicaron que se recurrió a la asfixia mecánica. Según los peritajes de la exhumación, el deceso fue asegurado mediante la obstrucción de las vías respiratorias, lo que aceleró el desenlace fatal tras la ingesta de las sustancias químicas mencionadas anteriormente.
- 4. La alteración de la escena: Con el fin de evadir la justicia, Matta Pérez y María Requena intentaron ocultar las evidencias del crimen eliminando pruebas. Se deshicieron de los recipientes y materiales químicos utilizados.Arreglaron el entorno para sugerir que la joven había fallecido mientras descansaba. Intentaron que un médico certificara el fallecimiento como un síncope cardíaco, ocultando las marcas físicas de violencia bajo la vestimenta y la ropa de cama.
A pesar de estos esfuerzos por simular una muerte natural, la investigación posterior y los exámenes toxicológicos realizados días después revelaron la presencia de sustancias letales y signos de sofocación, lo que desmanteló la coartada de los acusados y convirtió el caso en uno de los escándalos judiciales más importantes del Santiago de fines del siglo XIX
La noche del crimen, Sara murió estrangulada en su residencia ubicada en la calle Fontecilla. Inicialmente se intentó hacer pasar el hecho como una muerte natural por problemas cardíacos. Sin embargo, denuncias anónimas forzaron una investigación judicial que determinó que se trataba de un homicidio. La implicación de Matta Pérez como el principal sospechoso desató un terremoto social, enfrentando las nociones de justicia y el blindaje del honor oligárquico de la época.
La investigación, el proceso judicial y el destino de los involucrados en el caso de Sara Bell Recabarren evidenciaron las profundas grietas de la justicia chilena a fines del siglo XIX, tensionada entre la presión popular y el poder de la oligarquía.
La Investigación de muerte natural a complot homicida
El encubrimiento inicial: Tras el fallecimiento de Sara la noche del 22 de octubre de 1896, se intentó sepultarla rápidamente argumentando un síncope cardíaco. Incluso se presentó un certificado de defunción falsificado o irregular.
La delación anónima: Días después, una serie de cartas anónimas enviadas a la policía alertaron que se trataba de un asesinato perpetrado por su amante y la empleada de la casa.
La exhumación y autopsia: La justicia ordenó desenterrar el cadáver en el Cementerio General. El análisis toxicológico arrojó que Sara Bell fue envenenada con cianuro de potasio y posteriormente asfixiada para asegurar su muerte.
El detective Daniel Castro Hurtado, de la Sección de Seguridad, lideró las pesquisas empíricas recolectando testimonios del círculo cercano. Descubrió que la relación estaba quebrada por los celos y las infidelidades de Matta.
El Juicio, Chivos expiatorios y privilegios de clase
28 de octubre de 1896: La policía detuvo a la sirvienta de la casa, María Requena, y a su hermano Pedro Pablo, quienes habían firmado como testigos del supuesto fallecimiento natural.
El rol de la empleada: El Promotor Fiscal acusó a María Requena de coautoría. Argumentó que ella sabía que Matta planeaba el envenenamiento y no alertó a la víctima. La defensa de la empleada, liderada por el abogado Teófilo A. Zapata, alegó que ella era un "chivo expiatorio" de la alta sociedad debido a su condición de pobreza e ignorancia.
La vergonzosa fuga de Luis Matta Pérez
Mientras la opinión pública exigía el arresto del acaudalado abogado, los tribunales actuaron con extrema lenidad debido a la influencia política de su familia. Aprovechando los retrasos de las órdenes judiciales, Luis Matta Pérez se dio a la fuga y escapó del país, burlando completamente la acción de la justicia institucional. En noviembre de 1896, mientras la policía acumulaba pruebas biológicas y testimoniales que lo incriminaban directamente, Matta Pérez aprovechó las trabas burocráticas del Tercer Juzgado del Crimen para salir clandestinamente de Santiago.
Sectores de la aristocracia y de la prensa conservadora (como el periódico El Chileno) intentaron matizar la culpa de Matta Pérez o desviar la atención. Su estatus como miembro del Club de la Unión y su cercanía con el bando vencedor de la guerra civil de 1891 le garantizaron una ventana de tiempo clave para abandonar el país
Condena y "Muerte Social"
Debido a su escape y a la falta de extradición efectiva en la época, Luis Matta Pérez nunca pisó la cárcel ni cumplió una condena penal efectiva en Chile por el homicidio. Aunque eludió los tribunales, el juicio de la opinión pública fue implacable. La prensa sensacionalista y las liras populares publicaron caricaturas, sátiras y décimas que sepultaron su reputación. Matta Pérez pasó a la historia chilena como el sinónimo del aristócrata corrompido que usó su poder para cometer un crimen y quedar impune, algo parecido con el crimen de La Calchona en Talca
Los cómplices
Los hermanos Requena enfrentaron el rigor de la ley penal que Matta esquivó. Aunque las crónicas de la época criticaron que los hilos del poder salvaron al autor intelectual, el proceso judicial contra los encubridores de menor rango continuó en el Tercer Juzgado del Crimen de Santiago.
Luis Matta Pérez jamás regresó a Chile ni cumplió condena alguna en prisión por el asesinato de Sara Bell. Gracias a las influencias de su poderosa familia y a la premeditada lentitud de las autoridades judiciales, logró huir al extranjero antes de ser capturado, permaneciendo prófugo el resto de su vida. Se cree que se refugió en otras naciones de Sudamérica o Europa bajo identidades falsas. El deficiente sistema de extradición internacional de fines del siglo XIX impidió que la justicia chilena pudiera rastrearlo de forma efectiva.
Fuentes y Enlaces de Interés
Autor: Miguel Angel Ducci
- UC/Los escándalos en Chile entre 1840 y 1920
- Gaete-Lagos, Jorge Luis. (2021). Ciudad de voces impresas. Historia cultural de Santiago de Chile, 1880-1910. Historia (Santiago), 54(1), 355-357. https://dx.doi.org/10.4067/s0717-71942021000100355
- Proceso por muerte de Sara Bell: defensa de María Requena por el abogado don Teófilo A. Zapata
- bibliotecanacionaldigital/El crímen de la calle Fontecilla : Matta Perez y Sara Bell : detalles completos Rosa Aravena.
- memoriachilena/Sara Bell, o, Una víctima de la aristocracia : novela histórica nacional
