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El Caleuche

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El Caleuche
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Mito y Leyenda Chilena

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Cuenta la leyenda que el Caleuche es un "buque fantasma" que navega y vaga por los mares de Chiloé y los canales del sur. Parte de los mitos y leyendas Chilenas.

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Contenido

Está tripulado por almas en pena, y en las noches oscuras va profusamente iluminado. En sus navegaciones, a bordo se escucha música sin cesar. Se oculta en medio de una densa neblina, que él mismo produce. Jamás navega a la luz del día.

Si casualmente una persona, que no sea bruja se acerca, el Caleuche se transforma en un simple madero flotante; y si el individuo intenta apoderarse del madero, éste retrocede. Otras veces se convierte en una roca o en otro objeto cualquiera y se hace invisible. Sus tripulantes se convierten en lobos marinos o en aves acuáticas.

Al Caleuche, no hay que mirarlo, porque los tripulantes castigan a los que los miran, volviéndose la boca torcida, la cabeza hacia la espalda o matándole de repente, por arte de brujería. El que quiera mirar al buque y no sufrir el castigo de la torcedura, debe tratar de que los tripulantes no se den cuenta. Este buque navega cerca de la costa y cuando se apodera de una persona, la lleva a visitar ciudades del fondo del mar y le descubre inmensos tesoros, invitándola a participar en ellos con la sola condición de no divulgar lo que ha visto. Si no lo hiciera así, los tripulantes del Caleuche, lo matarían en la primera ocasión que volvieran a encontrarse con él. Todos los que mueren ahogados son recogidos por el Caleuche, que tiene la facultad de hacer la navegación submarina y aparecer en el momento preciso en que se le necesita, para recoger a los náufragos y guardarlos en su seno, que les sirve de mansión eterna.

Orígenes del Caleuche

Barco fantasma almas.jpg

Los orígenes del Caleuche tienen dos vertientes. La primera, en cuanto al significado de la palabra "Caleutún": cambiar de condición, y "che": gente). Es decir, "gente cambiada de condición". La segunda tiene que ver con la desaparición de un buque holandés apodado "Calanche".

Lo que sí está claro es su apariencia. Similar a la de un buque escuela iluminado y de fiesta, el Caleuche emerge en medio de la oscuridad del sur chileno intentando dar alegría y entretención para la espera inmortal de sus tripulantes.

Si bien nadie conoce sus rutas ni puertos, se le puede ver en años bisiestos navegando por Chiloé, donde, generalmente, se le ha visto recalando en Licaldad, Ten Ten o Quicaví, cerca de Castro.

Su capacidad para desplazarse lo hace inasible; puede deshacerse en una niebla que él mismo provoca, volverse tronco, roca u otro objeto, y sus tripulantes pueden convertirse en lobos o aves marinas. Algunas versiones hablan que los tripulantes del barco se mueven solo en una pierna y la otra la tienen pegada a la espalda, como el Imbunche, pero otros relatos los mencionan como personas muy bien vestidas, donde lo único extraño es la gelidez de sus manos. Normalmente reclutan a brujos, pero el resto de la tripulación son marineros muertos en el mar, percadores aprisionados, ahogados o, incluso, niños vendidos, debido a que algunos padres entregan a sus hijos con el objeto de que el Caleuche los aprovisionen de todo tipo de alimentos. Una vez joven, el abandonado pasará a llamarse "Tripulante-Caleuche" y solo podrá visitar a sus padres después de un año arriba del barco. Lo siniestro de esta aparición es que cualquier persona que toca el Caleuche se deforma e idiotiza.

Además del transporte de brujos y de ser el hogar de los infortunados, la actividad principal del caleuche es mercantil, específicamente, de contrabando. Muchas personas de los olvidados puertos del extremo sur chileno realizan pactos con la tripulación, asegurándose así que tendrán siempre aprovisionadas sus tiendas.

O lo que se cuenta en Chonchi, donde un padre, al entrerarse de la desaparición del bote de su hijo, lejos de entristecerse, esbozó una extraña sonrisa. Desde esa fecha el hombre comenzó a enriquecerse, su hijo no apareció más y, de noche, sus vecinos escuchaban las cadenas de los marinos inmortales del Caleuche llevando la mercadería. El pago por ello claramente había sido su hijo. También, más de una vez ha sucedido en esos locales, o almacenes, amanecen sin sus dueños, sin mercaderías y sin ninguna huella, algo ha cambiado en el trato y el dependiente ha sido raptado por el barco.

Sin embargo, no todo es malo en el Caleuche. Rondan las historias de muchos hombres que, siendo secuestrados por su tripulación, son llevados a las ciudades del fondo marino y sus enormes tesoros. Y si bien estos viajes no deben ser nunca revelados, pues se corre el riesgo de ser asesinados por la misma tripulación, hay algunos marineros que conocen muchos más lugares que los que hay sobre el mar y nadie sabe cómo llegaron a ellos.

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Historias y semejanzas con otros barcos

1610-1613 La goleta del pirata Vincent van Eucht, que ha sido llamado en la memoria popular como "El Calanche"

La versión que más se ha tomado por cierta, sobre el posible origen del mito del "Caleuche" es la que señala como gestor de la historia a la goleta del pirata Vincent van Eucht, que ha sido llamado en la memoria popular como "El Calanche". Van Eucht era de origen holandés, entonces, es que se ha creído que el "Caleuche" sería sólo una analogía chilota del barco fantasma europeo.

"El Calanche" en realidad se habría llamado "Kalache", y pasó por el archipiélago chilote en el siglo XVIII, provocando terror entre los habitantes que sabían que estaba tripulado por peligrosos corsarios. Autores como Oreste Plath y Renato Cárdenas Álvarez, también hacían notar que el nombre de "El Caleuche" puede guardar alguna relación con el de este navío, aunque ninguno de los dos lo da por seguro.

El origen del pánico hacia la goleta, tampoco está claro. Algunas tradiciones hablan de maldiciones sobre el navío, o bien de tropelías y saqueos cometidos por el mismo en algunas partes de la isla grande. Incluso se recuerdan supuestas prácticas de hechicería que involucraban a Van Eucht o a su entorno, desatando fuerzas desconocidas sobre la nave, pero quizás, esto no sea más que un mito dentro de otro mito.

La versión popular entre los chilotes decía que el "Kalache" tocó muelle en Castro, donde se aprovisionó de mercaderías. Después de zarpar, naufragó misteriosamente desapareciendo en junio de 1614, cayendo desde entonces en un eterno peregrinar por esas costas y dando origen a la leyenda de "El Calanche". A su vez se confirmó la realización de un oficio ceremonial en el barco y ejecutado en ese entonces, en el antiguo libro del servicio religioso del Convento de San Francisco de Castro, cuyo corregimiento tenía sede en esta misma ciudad.

Este registro fue hecho por don Baltasar Ruiz de Pliego, caballero de origen español residente en la isla, así que al menos una parte de la leyenda es real. Esto es interesante, porque el mito del "Holandés Errante" que supuestamente sería la base del relato folklórico de "El Caleuche", si bien se gesta en el mismo siglo se populariza recién en el siglo XIX, principalmente por obras escritas como las de Marryat, Fitzball o la famosa ópera de Wagner.

Oriflama y Lucerna

Más aún, existen otras leyendas en nuestras vastas costas que involucran también a distintos barcos espectrales, como el caso de El Oriflama, el terrorífico navío de los muertos, o el gigantesco "Lucerna", barco tan grande que abarca todo el horizonte chilote y que ocuparía toda la vida de un hombre para ir desde la popa a la proa. Se ha hablado también de barcos espectrales naufragados en Matanzas y de legendarios submarinos del III Reich en costas del Sur. "El Caleuche" es, así, sólo el principal y más extendido de estos míticos navíos fantasmas navegando por las costas chilenas.

Barcoiche y El Gualtecas

Leyenda del Caleuche

Llamado en el pasado también "Buque de Arte", "Barcoiche" y "Barco de los Brujos", el origen de la macabra leyenda del "Caleuche" es un tema que ha sido debatido por varios autores, partiendo por el propio nombre del mismo, que coincide con el de un misterioso y pequeño pueblo indígena, los caleuches, ya desaparecido de la zona como los keyes, los tayalaf, los los lecheyel y otras razas identificadas allí por investigadores de la primera mitad del siglo XX como Carlos Oliver Schneider. Para Oreste Plath, por ejemplo, la expresión puede provenir del mapudungún calen, calenches y caleuches, que se traduciría como "otra gente", habitantes del Golfo de Penas y traídas por los misioneros hasta Chiloé, usando el término para referirse a la llegada de buques misteriosos y naufragios. Sin embargo, para Marco Antonio Román el nombre del barco derivaba de caulul, que significa cuerpo humano, y que unida a che equivale a hablar de personas o gentes como entidad concreta. Rodolfo Lenz, por su parte, consideraba que "Caleuche" provenía de caleutún, que significa transformarse o mudar de condición. Por el mismo sentido, en el mapudungun caleutun, unido a che, "hombre", se traduciría como "gente transformada" u "hombres transmutados". Para el poeta y autor esotérico Miguel Serrano, así, la traducción correcta sería "hombre que vendrá", "hombre que retornará", señalando que en otros lados el barco es llamado también "El Gualtecas"

La Goleta pirata Calanche

Algunos han pretendido relacionar el origen del mito con otros episodios reales de la historia como naufragios, hundimientos de navíos en el Estrecho de Magallanes y batallas en la zona del Reloncaví, como la documentada en la época de la Guerra contra España de 1865-1866.

También se han supuesto como inspiraciones las aventuras de Sir Francis Drake, en el siglo XVI, o las aventuras del pirata Baltazar de Cordes del siglo XVII. No han faltado, además, quienes hablan del barco fantasma como un carguero real que desapareció misteriosamente en los años de la fiebre salitrera, cuando navegaba cargado de "oro blanco" de los desiertos, entre ellos el propio Corrientes.

Se sabe que piradas holandeses visitaron la isla de Chiloé, impactando a los habitantes con sensaciones de temor e intriga, al ver a estos hombres que venían de lugares desconocidos o se marchaban luego hacia sitios aún más impensados, y quizás éste sea el vínculo con el mito del "Holandés Errante".

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1930

Este insólito caso, es comentado por el investigador Diego Corrientes en artículo de una edición de 1941 de la revista "En Viaje". Agrega que hay otro caso documentado a mediados de los 30´, y esta vez por marinos alemanes, que vieron también a un navío fulgurante como un incendio arrojarse contra ellos en medio de la noche y sin responder a las desesperadas señales de advertencia: cuando la nave se iba a estrellar con la de ellos, atravesó al navío como si fuera de vapor y siguió a toda marcha perdiéndose en la oscuridad.

1941 El Caleuche en la Capitanía de Puerto de Valparaíso

El caso ocurrido cercano a los días del Primer Centenario, cuando parte de la tripulación, el oficial de guardia y el lamparero del carguero "Copiapó II", vieron sobre las aguas, en horas nocturnas, el paso de un siniestro barco luminoso, que corrió a toda prisa y en silencio junto a ellos, como quedó testimoniado en los archivos de la Capitanía de Puerto de Valparaíso, por los sorprendidos hombres de mar.

El COPIAPO II de Chile

1961

Como dato curioso de desapariciones y reportes relacionados, El buque escuela la “Esmeralda” de la Armada nacional, durante uno de sus clásicos cruceros para preparar grumetes en alta mar, en el año 1961 frente a las costas francesas, divisaron al barco escuela alemán “Pamir”. Lo extraño de este reporte recogido por la prensa de la época es que el “Pamir” se había hundido el 22 de septiembre de 1957 a 1000 kms., al suroeste de las Islas Azores.

El "Pamir" era un barco Escuela para oficiales, cadetes y grumetes perteneciente de la marina Alemana, que realizaba cursos de instrucción a sus marinos a lo largo del mundo, como nuestra Esmeralda.

Te Deum sobre el Kalache,por parte del sacerdote Juan Evangelista Olmedo

Te Deum en el Kalache.jpg

Por otro lado, se cuenta que allá en el puerto de Castro, la cubierta del barco pirata había sido escenario de la realización de un Te Deum por parte del sacerdote Juan Evangelista Olmedo, pero que Dios no aceptó el sacrilegio de realizar una misa sobre un navío con tan infame reputación y lo condenó a naufragar en las aguas del Pacífico, para luego navegar eternamente y a la deriva, entre los canales y costas chilotas. Nacía así "El Caleuche".

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