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Diego de Almeyda

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  Diego de Almeyda   Bienvenido a Personajes Destacados de nuestra Historia  

Explorador y minero chileno

Diego de Almeyda de Aracena y Godoy (Copiapó, 1780 – † Santiago, 6 de agosto de 1856), patriota y explorador minero chileno.

WikicharliE Patrimonio de Chile

Don Diego de Almeyda y Aracena fue hijo de José Cayetano Almeyda, un noble portugués que había llegado a Chile en 1778 y que contrajo matrimonio con una joven de la ciudad de Coquimbo llamada María Antonieta Aracena y Godoy. Sus padres se establecieron en la ciudad de Copiapó para dedicarse a la industria minera y explotar un yacimiento de cobre al interior de Tierra Amarilla.

El pequeño Diego realizó sus estudios en Copiapó, siendo joven se vinculó a la minería gracias a las actividades de su padre. Este hecho marcaría más adelante su vida.

Al morir su padre en el año 1805, la familia se trasladó a Valparaíso. En esta ciudad Diego se dedica a la actividad comercial de productos agrícolas que suministraba a los barcos que recalaban en el puerto para abastecerse. Se abastecía gracias a que poseía una propiedad agrícola cerca de la ciudad de Rancagua. En esta ciudad conoce a Rosario Salas del Castillo, con quien contrajo matrimonio y tuvo nueve hijos.

Durante los acontecimientos revolucionarios de 1810 formó parte del bando patriota y proveyó al ejército libertador, sin embargo, debido a los retrasos en los pagos su fortuna se vio seriamente afectada. Posteriormente fue apresado por los realistas, pero pudo escapar del barco que lo llevaba a la reclusión en el Archipiélago de Juan Fernández, y permaneció oculto hasta la victoria de Chacabuco en 1817.

Gracias a sus aportes a la independencia de América, recibió el reconocimiento de "Ciudadano Americano Benemérito en grado Eminente" por parte del Gobierno del Perú.

Culminada la Independencia, se deshizo de sus negocios en Valparaíso y se trasladó a Copiapó junto a su esposa e hijos menores, convirtiéndose en uno de los más notorios e infatigables exploradores mineros del desierto de Atacama.

† 1856 Su muerte

6 de agosto de 1856: Don Diego fallece en la ciudad de Santiago, a la edad de 76 años.

Tras su muerte y como un homenaje póstumo a sus descubrimientos, el ingeniero Francisco J. San Román renombró a la sierra oriental de la Región de Antofagasta con el nombre Sierra de Almeyda. Esta sierra limita con la Provincia de Salta y la Provincia de Catamarca en Argentina y que se desprende desde el Volcán Socompa y termina cerca de la localidad de Tilopozo.

Su historia

Se instaló en una desértica caleta de pescadores changos a la cual llamó Caldera, desde este este punto inició varias de sus expediciones hacia el norte por la costa y hacia el valle de Copiapó. Esta es la razón por la cual se le considera el primer habitante de la ciudad de Caldera.

En abril de 1827 descubre entre la caleta de Flamenco y Chañaral tres vetas de cobre y una de plata en un sector que llamó "Las Ánimas", este yacimiento lo explotaría más tarde con su socio británico Onofre Bunster. En este mismo período descubre una veta al interior del valle de Copiapó en el sector de "Punta Brava". En 1833 salió de Copiapó y encontró un quebrada donde encontró yacimiento de cobre, al que llamó La Fortunata. Como cateador, descubrió los minerales de Taltal, Chañaral, Cachinal, San Bartolomé de Atacama, Lechuzas, Quebrada Seca, Quebrada Loa, Algarrobo, Punta Brava, Morado, Vaca Muerta y Bellavista del Roco, que le reportaron gran fortuna.

Poseía un notable entusiasmo, recorría gran parte del desierto a pie, dormía donde lo encontrara la noche y en ocasiones cavaba su lecho en la arena, por estos motivos fue apodado cariñosamente por sus amigos como "El loco Almeyda".

Almeyda acostumbraba a llevar en sus viajes y expediciones al desierto sarmientos de higuera y semillas de árboles frutales que plantaba en las aguadas que encontraba en el desierto, ésto con la finalidad de que los fatigados viajeros pudieran encontrar sombra y frutos en sus viajes. Aspecto por el cual también fue conocido.

Con la idea de exportar los minerales de cobre de "Las Ánimas" funda el sábado 26 de octubre de 1833 el Puerto de Chañaral de las Ánimas, su primer embarque lo realiza en un barco ballenero con rumbo a Europa. Por esto se le considera el fundador de la actual ciudad de Chañaral.

Exploración del Desierto

Chile no tenía cabal conocimiento de su territorio, sólo transitaba por las sendas del despoblado de Atacama la población nativa (costera y altiplánica) que conocía el secreto de las escasas aguadas o puquios. El conocimiento sistemático del desierto es emprendido por el gobierno a partir de 1853.

Diego de Almeyda se inicia tardíamente en la minería, transformándose en el más incansable explorador. Descubre el famoso mineral de cobre Las Animas y funda Chañaral; también explora tres veces hasta los confines del salar de Atacama, descubriendo y explotando minas que abren una insospechada perspectiva de riqueza a la Región. Su última salida al desierto, a los 73 años de edad, la realiza en 1853, acompañando la expedición de R. A. Philippi. Junto con José Santos Ossa y el Manco Moreno (ver biografías abajo) forma la trilogía de los legendarios exploradores y ricos mineros del desierto.

Rodulfo Amando Philippi naturalista alemán, llegado al país en 1851 y encargado por el gobierno para hacer una descripción geográfica, minera y de historia natural del despoblado de Atacama. Parte de Copiapó en Noviembre de 1853, continuando por la costa hasta Taltal y Paposo, para cruzar el desierto hasta San Pedro de Atacama y volver a Copiapó por el camino del Inca en Mayo de 1854.

Francisco San Román geógrafo e ingeniero de minas, oriundo de Copiapó, designado por el gobierno como director de la Expedición Exploradora del Desierto en 1883, destinada a hacer el levantamiento cartográfico del territorio. Fue la expedición más equipada y trabajó durante 5 veranos, bautizando todos los nombres geográficos actuales.

Federico Philippi hijo del naturalista, encargado por el gobierno para una descripción botánica y zoológica del altiplano, y recolección de plantas y animales disecados para el Museo de Historia Natural. Salió de Copiapó en enero de 1885 y, caminando 90 días en mula por la gran depresión o bacín cordillerano, viajó hacia el norte hasta el salar del Huasco, para bajar a Pica y de ahí a Iquique.

Otros exploradores del desierto chileno

Eso fue un grupo de hombres singulares, oriundos o educados en la región de Copiapó, donde conocieron el oficio de caminar por las duras sendas del desierto, el arte del "cateo" y la compleja organización de faenas mineras en despoblado, La cultura minera" acrisolada durante dos siglos de la Colonia, fue la que conquistó este desierto.

1830

En la década de 1830, Diego de Almeyda recorre el desierto por las múltiples sendas, descubriendo e instalando faenas mineras, incluso en San Bartolo, junto al salar de Atacama;

Rodulfo Amando Philippi

1854: A los 74 años de edad Diego de Almeyda viaja como compañero y guía de Rodulfo Amando Philippi en expedición encomendada por el gobierno, que parte de Paposo hasta San Pedro de Atacama y vuelve por camino del Inca hasta Copiapó.

José Antonio Moreno

1832: Admirador y discípulo de Almeyda fue José Antonio Moreno, que inicia exploraciones en 1832 descubriendo importantes minas de cobre próximas a Copiapó, que le dan fortuna. En 1845 emprende colosal cateo barriendo toda la costa hasta paralelo 23°, descubriendo minas de cobre en Taltal, Paposo y El Cobre, las que explota con gran éxito. Se instala con familia en esa soledad y más tarde descubre el Cantón Salitrero de Taltal. Sus instalaciones mineras fueron la más avanzada posesión chilena en el difícil conflicto de límites con Bolivia.

José Santos Ossa

1846: y a los 19 años, se instala en Cobija José Santos Ossa y en los próximos treinta años recorre el desierto en fructíferas expediciones de cateo que le dieron fama, fortuna y frecuente riesgo de muerte (fue encontrado en el desierto al borde de la muerte por inanición, por expedición de J. A. Moreno). Gran empresario y minero, siempre en busca de nuevos desafíos, trabajó minas hasta en Peine, en salar de Atacama. Pero su mayor logro fue el descubrimiento y explotación del salitre en salar del Carmen, que dio origen a la ciudad de Antofagasta.

José Díaz Gana

1860: José Díaz Gana se instala en Cobija y Mejillones, recorriendo infatigablemente durante los próximos 10 años el desierto, en compañía de un cateador de cobre, un arriero, un peón y un perro. En 1870 encuentra, cerca de Sierra Gorda, un rodado de piedras que resultó ser de plata, había entonces que encontrar la mina. Trae desde la cárcel de Huasco a "el Cangafa", ladrón y famoso cateador de plata que se incorpora al grupo y descubren la comarca de plata de Caracoles el 24 de marzo de 1870, que dio fortuna al país durante las próximas dos décadas.

La Mineria

A comienzos del 1700 fueron descubiertas en Freirina las minas de Capote, llamadas Reales Minas de Sta Rosa, que entregaron el oro con que se acuñaron los "doblones" que circularon en Chile en ese siglo. Por Chañaral se embarca en 1824 la primera partida de cobre exportada por la República. Describiremos las principales minas a partir de su puerto de embarque:

Chañaral en 1823, Diego de Almeyda descubre Las Animas, trabajándolas por más de medio siglo. En 1833, el cobre aflora en El Salado y poco más tarde en Carrizalillo; Chañaral contaba en ese entonces con tres fundiciones. En 1927 inicia su producción Potrerillos, la mayor mina de cobre de esta Zona.

Huasco y Carrizal Bajo por ambos puertos se exportó el cobre de los ricos yacimientos de Labrar, Fraguitas, El Sauce y Carrizal Alto. Hacia 1832, A. Edwards Ossandón inicia su fortuna habilitando a mineros del área, y Walker Hnos. abren casa de compra de minerales en Vallenar. En 1820 había fundición de cobre en Labrar y más tarde en El Sauce, Huasco y Carrizal Bajo, las que apagaron sus fuegos hacia 1900.

Caldera puerto de salida de los minerales del gran valle de Copiapó, principalmente cobre de los ricos mantos de Amolanas, El Checo y otros; también de algunas minas de plata como Tres Puntas, hasta el descubrimiento de Chañarcillo.

Chañarcillo descubierta en 1832 por el cateador Juan Godoy, fue la tercera mina de plata más grande de América y la fortuna de la Región y el país. Sus propietarios fueron muchos copiapinos o avecindados en la zona, que trabajaron distintas pertenencias en el cerro. Característica de este sector es que los mineros e inversionistas extranjeros – principalmente ingleses – no participaron activamente en ChañarciIlo; fue una gesta mayoritariamente chilena, que permitió la aparición de una nueva clase industrial, financiera y política.

Junto a la mina se levantó una ciudad provisoria, la segunda en población de la Región. Para su purificación, el mineral requería de energía y agua y se lo transportaba hasta el Río Copiapó, entre la ciudad y Pabellón, donde existió una poderosa industria derivada de Chañarcillo con veinte trapiches movidos por fuerza hidráulica y más de 120 bateas de amalgamación de plata.

La epopeya del agua

Cerca del 80% de la población de esta Zona habita en la costa, lugar sin recursos naturales de agua potable. Además la minería del salitre y cobre requieren, para sus poblaciones y procesos industriales, urgentes recursos de agua industrial y potable en pleno desierto. Esta dramática carencia fue resuelta inmediatamente en el siglo XIX, importando agua en barcos cisternas desde Arica y Valparaíso. Cuando los puertos adquirieron mayor población, se instalaron plantas de destilación de agua de mar, usando como combustible el carbón. Existieron en todos los puertos y fueron grandes negocios para sus propietarios: la de Cobija perteneció a José Santos Ossa.

En este contexto acontece un hecho singular, celebrado y recordado a nivel mundial: en 1872, Carlos Wilson, inglés nacido en Escandinavia y avecindado en Chile, donde formó familia y murió hacia fines de siglo en Arica, construye en Salinas (al costado de Carmen Alto) una planta de destilación solar de su invención, que es considerada internacionalmente como la primera aplicación industrial en el mundo del uso de la energía solar.

Los planos de esta instalación han sido publicados en revistas especializadas, consistía en casi una hectárea de cajones de madera calafateados, de 30cm de alto, pintados de negro y cubiertos herméticamente por un vidrio en pendiente. Desde un pozo se bombeaba agua salobre que corría por los cajones, el calor solar evaporaba el agua, condensándola en los vidrios, la que escurría por canales a estanques recolectores. Este agua potable servía a la población vecina y a las enormes recuas de mulas que bajaban mineral desde Caracoles a la estación Salinas.

La apariencia exterior de la instalación semejaba un gran invernadero de plantas, su rendimiento ha sido calculado como muy próximo al óptimo alcanzado hoy por instalaciones basadas en el mismo principio. Dejó de funcionar en 1914, cuando el ferrocarril de Antofagasta a Bolivia entra en el negocio del agua potable y construye el primer acueducto desde la cordillera Siloli Polapi hasta Antofagasta. Hoy sólo quedan vestigios de vidrios rotos junto a estación Salinas.

La demanda creciente de agua potable en poblaciones costeras y mineras y las nuevas tecnologías aplicadas en minería basadas en fuerte consumo de agua industrial han cambiado el paisaje y el equilibrio ecológico en las fuentes de extracción. Junto a todas las carreteras transversales corren gruesos acueductos de acero. Cuando el terreno es salobre, van apoyados sobre muros para evitar la corrosión, y la mayor de las veces corren cubiertos a tramos con tierra. Vienen desde fuentes en la alta cordillera y extraen los recursos hídricos de una población de pastores y agricultores. Ello ha producido el paulatino despoblamiento de la Alta Cordillera, visible por ejemplo en las Vegas de Turi y al pie del volcán San Pedro.

Ejemplo positivo de corrección de los recursos de agua es la desviación en 1951 del Río Salado (salobre y contaminador del Río Loa), destinado como agua industrial para nueva planta de sulfuros en Chuquicamata. También, la construcción del tranque Conchi en la década de 1970, para regular el regadío del Loa. Anterior el Tranque Sloman*, en el curso inferior del Loa, destinado originalmente a las salitreras y que hoy beneficia a la agricultura en Quillagua. La más dramática expresión de esta demanda de agua se aprecia en el puente de Conchi, en el alto Loa, hacia donde convergen seis gruesos acueductos de acero que atraviesan el profundo cajón del Río Loa y siguen su curso hacia las ciudades costeras y empresas mineras.

Sin embargo, las soluciones tecnológicas actuales generaron un profundo cambio ecológico.

  • Tranque Sloman. Represa hidroeléctrica construida en 1905 por el Alemán Henry B. Sloman para dotar de energía eléctrica a las máquinas elaboradoras y a los campamentos de sus oficinas salitreras Buena Esperanza, Rica Aventura, Prosperidad, Grutas y Empresa.

Los Ferrocarriles

La minería es el gran impulsor de los ferrocarriles, pues requiere movilizar rentablemente grandes volúmenes de insumos, como carbón y agua potable en el desierto, además de sacar minerales a los puertos de embarque. No extraña por tanto que aquí se construyera el primer ferrocarril de Chile y América del Sur.

Toda línea de ferrocarril se iniciaba en un puerto, donde se instalaba la maestranza para recibir, armar y mantener el equipo rodante proveniente de Inglaterra o EE.UU. y desde el puerto se construía el tendido hacia el interior.

En la zona de Copiapó se construyeron tres líneas de ferrocarriles particulares, cada una perteneciente a sociedades formadas por los propietarios de minas junto con los contratistas del tendido ferroviario o los proveedores extranjeros. La característica de estas líneas es que eran todas transversales, desde el puerto hacia la cordillera; sólo en el siglo XX es construido por el Estado el ferrocarril longitudinal norte, que une el país por el centro, transformando las antiguas líneas en ramales. Estas eran:

Caldera línea ferroviaria hasta Copiapó que se inaugura el 25 de Diciembre de 1851, constituyéndose en la primera de Sudamérica. En 1854 se inauguran ramales desde Pabellón a Chañarcillo y de Paipote a Puquios, por el valle de Paipote. Hacia 1860, la línea continúa por el valle de Copiapó hasta San Antonio, para recibir los minerales de Amolanas.

Carrizal Bajo en 1866 se instala la maestranza, para inaugurar al año siguiente el tendido que sube por quebrada Carrizal hasta mina Carrizal Alto y pronto dos ramales penetran hasta el llano central.

Chañaral por quebrada El Salado sube la línea hasta el mineral El Salado, inaugurada en 1871, con inmediato ramal hacia el sur a mina Las Animas y prolongación hasta el llano central en Pueblo Hundido hoy Diego de Almagro. En 1925 se construye la unión longitudinal desde Pueblo Hundido a Puquios, quedando interconectados los ferrocarriles de Chañaral y Caldera.

Huasco este último tendido ferroviario llega a Vallenar en 1892, construido por una empresa norteamericana para Ferrocarriles del Estado.[1]

Fuentes y Enlaces de Interés

  • Carlos Gispert (2000) - Enciclopedia de Chile, Diccionario, Tomo 1. Editorial OCEANO

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