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Diego Portales

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Diego Portales
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Ministro de Estado


Diego Portales Palazuelos en WikicharliE.jpg
Bandera Chilena mini.png
Diego José Victor Portales Palazuelos. (Estrella de nacimiento.png Santiago, 16 de junio de 1793 — †Valparaíso, 6 de junio de 1837).

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Contenido

Fue un político chileno, comerciante y ministro de Estado, una de las figuras fundamentales de la organización política de su país. Personaje controvertido, es visto por muchos como el Organizador de la República y por otros, como un dictador tiránico.

Nació el seno de una adinerada familia colonial. Hijo de José Santiago Portales Larraín y de María Encarnación Fernández de Palazuelos, se crió en una familia de 23 hijos.

En 1808 a los 14 años había ingresado Colegio Carolino durante la época de la independencia, pero el espíritu revolucionario no inflama en su alma, a diferencia de lo que le ocurrió al resto de su familia. Pasó después al recién instaurado el Instituto Nacional de Chile (1813) para estudiar leyes, pero abandonó sus estudios al cabo de un año.

Tomó algunas nociones de docimasia (arte de ensayar los minerales), con que llegó a recibirse de ensayador (1817) trabajando en la Casa de La Moneda, para poder ganar cierto sustento económico para casarse con su prima Josefa Portales Larraín, de la cual estaba profundamente enamorado.

Finalmente se casa con su prima, a la que llama "mi dulce Chepa", el 15 de agosto de 1819, teniendo con ella dos hijas, muertas a corta edad. Por entonces se inicia en el comercio, pero aún conservando su trabajo en la Casa de La Moneda.

Se sintió destrozado cuando se esposa falleció (1821) abandonó su trabajo y se dedicó únicamente a los negocios, trasladando el asiento de ellos al Perú, en sociedad con el comerciante don José Manuel Cea.

El comerciante y el estanco

La compañía que formo con Cea tuvo mucho éxito, y Portales la trasladó a Chile después de dos años, con el propósito de expandir los horizontes de sus especulaciones, y logró, en efecto, que la casa de Portales, Cea y Compañía fuera hacia 1824 una de las más destacadas en el comercio chileno.

Para desembolsar los gastos del gobierno y de la expedición libertadora del Perú, Bernardo O'Higgins envió a Antonio José de Irisarri a Inglaterra para obtener fondos. Con esta misión, Irisarri firmaba el 26 de agosto de 1819 un contrato con la casa Hullet Hnos. y Cía. por el valor de un millón de libras.

Una vez caído Bernardo O'Higgins, para sus sucesores se transformo en un terrible dolor de cabeza el pago de esta deuda, tomando la determinación de restablecer el estanco del tabaco, incluyendo además en este monopolio el té, los licores extranjeros y otros artículos de menos importancia, con la gracia de quien poseyese el estanco debía contribuir a pagar la deuda.

1823 Conoce a Constanza Nordenflycht

Conoce a Constanza Nordenflycht, quien sera su amante y le dara tres hijos.

1824

El único que se presento para hacerse cargo fue la Sociedad Portales, Cea y Cía., por lo que en agosto de 1824, durante la presidencia interina de Fernando Errázuriz, se celebro un contrato entre el Fisco y la Sociedad, en virtud del cual fue cedido a esta por el término de diez años el monopolio, comprometiéndose los concesionarios a pagar en Londres la cantidad de 355.250 pesos anuales por intereses y amortización del empréstito, y la cantidad de 5.000 pesos por año a la caja de descuentos de Santiago.

El estanco fue un total fracaso, el contrabando anuló toda posibilidad de que rindiera frutos y ni siquiera se pudo pagar el primer dividendo del pago del empréstito. Portales se ganó la enemistad de muchos, pero también empezó a hacerse de relaciones económicas y políticas cada vez mas fuertes.

1826

El Congreso Nacional, para revertir la situación, dictó una ley el 2 de octubre de 1826, dando el derecho del estanco al Fisco mediante la creación de una factoría general, y mandando verificar en el término de tres meses un juicio de compromiso con la firma para liquidar el negocio.

Del resultado del juicio, del que Portales salió victorioso, daba al Estado en la obligación de pagar mas de 87.000 pesos a Portales, Cea y Cía., por razón de administración, comisiones y pérdidas, saldo que la Sociedad decido no cobrar al Gobierno.

Además, el estanco dejo otro de resultado que afectaba la arena política. Portales, que se puso en campaña para defenderse de las acusaciones, y su círculo, fueron bautizados con el apodo de los Estanqueros, que además poseían un periódico, El Hambriento , papel público sin periodo, sin literatura, impolítico, pero provechoso y chusco, como se auto-definía en sus páginas. Pero Portales no se dedicaba a escribir en este diario, lo que hacía era conspirar para terminar con el gobierno liberal, que según las ideas de Portales estaban llevando al país al desastre, por lo que sería uno de los impulsores de la Guerra Civíl de Chile 1829.

El ideal político

El ideal político de Portales es mejor presentado usando sus propias palabras, sacadas de una de las cartas que le envió a su amigo Cea:

A mí las cosas políticas no me interesan, pero como buen ciudadano puedo opinar con toda libertad y aún censurar los actos del Gobierno. La Democracia, que tanto pregonan los ilusos, es un absurdo en los países como los americanos, llenos de vicios y donde los ciudadanos carecen de toda virtud, como es necesario para establecer una verdadera República. La Monarquía no es tampoco el ideal americano: salimos de una terrible para volver a otra y ¿qué ganamos? La República es el sistema que hay que adoptar; ¿pero sabe cómo yo la entiendo para estos países?.

Un Gobierno fuerte, centralizador, cuyos hombres sean verdaderos modelos de virtud y patriotismo, y así enderezar a los ciudadanos por el camino del orden y de las virtudes. Cuando se hayan moralizado, venga el Gobierno completamente liberal, libre y lleno de ideales, donde tengan parte todos los ciudadanos. Esto es lo que yo pienso y todo hombre de mediano criterio pensará igual.

En su actuación política, se podrá ver que el gran valor de Portales es haber reinstaurado en Chile el principio de autoridad, que era lo natural en Chile, “el peso de la noche” según sus palabras, pero olvidado por los últimos siete años desde la caída de O’Higgins.

Su actuar fue muy personalista, avasallando incluso al presidente de la república, pero su meta de un “Gobierno fuerte, centralizador, cuyos hombres sean verdaderos modelos de virtud y patriotismo, y así enderezar a los ciudadanos por el camino del orden y de las virtudes” daría estabilidad y crecimiento a Chile, hasta los últimos lustros del siglo XIX, cuando una guerra civil terminaría con la autoridad del presidente e instauraría el pseudo-parlamentarismo. Este último experimento político, la panacea de todos los males, seria un total fracaso, instaurándose en 1925 la autoridad perdida de los mandatarios, aunque sujetos a la dictadura de la ley, y no a la dictadura legal, que fue el modelo empleado por el estadista.

Se ha querido ver también en Portales al fundador de la institucionalidad chilena, lo que es discutible: Portales no confió el bien del país a la ley o a instituciones abstractas, sino que al presidente que podía y debía transgredir la constitución y las leyes, si así lo ameritaba el bien del país: "con ley o sin ella, a la señora que llaman Constitución, hay que violarla cuando las circunstancias son extremas y qué importa que lo sea, cuando en un año la parvulita lo ha sido tantas por su perfecta inutilidad!"

Ministro de Estado

Estatua de Diego Portales frente Palacio de la Moneda

En 1829 estalló la guerra civil entre grupos Pipiolos y Pelucones , apoyando el grupo de Portales a estos últimos, que estaban encabezados por el general José Joaquín Prieto Vial, que se rebeló desde Concepción con sus tropas contra el gobierno.

1830

Cuando todavía se estaba en guerra civil, el recién asumido presidente José Tomás Ovalle necesitaba un hombre para hacerse cargo del gobierno, responsabilidad que nadie quería aceptar, excepto Diego Portales, que juró el 6 de abril de 1830 su primer ministerio, en calidad de ministro de Relaciones Exteriores, de lo Interior y de Guerra y Marina. Once días después se libró la batalla de Lircay que dio el triunfo a la revolución.

Viva la patria. En este momento acaba de llegar el parte circunstanciado de la acción dada por el Jeneral en Jefe de Ejército, á las tropas amotinadas ... Valparaíso abril 21 de 1830......

Durante este primer ministerio que dura dieciséis meses, el ministro se dedica a sentar las bases del autoritarismo, empezando con la anulación de la oposición. José Antonio Rodríguez Aldea, uno de los aliados de Portales, luchaba en la revolución para traer de regresó a Bernardo O'Higgins , en lo que estaba de acuerdo con José Joaquín Prieto Vial. Pero Portales no deseaba la presencia del libertador, que de seguro provocaría otro conflicto interno, por lo que convenció a Prieto de la inutilidad de ese propósito, y de la necesidad de que el general se encumbrase a la presidencia de la república.

Con ese obstáculo soslayado, estaba el de el ejército vencido, que aun podía realizar acciones contra el gobierno. Su solución fue el descabezamiento del movimiento, con el exilio de todos los jefes que habían participado en la guerra del bando pipiolo. Como esto no le pareciese suficiente, y para vigilar estrechamente al ejército depurado, creó la guardia cívica, que tenia por misión velar que no se preparase ningún acto que pudiera entorpecer la acción del nuevo gobierno. Tuvo tal éxito, que los cívicos eran a su muerte más de 30.000 y el ejército de línea no llegaba a 3.000 hombres.

Diego Portales, Ministro de Guerra y Marina 1830

Entre las características mas destacadas de Portales está su conocimiento de los hombres, poseyendo la rara cualidad de distinguir valores nuevos, y para saber domarlos. La máxima demostración de esa capacidad fue el nombramiento del joven comerciante Manuel Rengifo y Cárdenas en el ministerio de hacienda. Se ha dicho ya los problemas causados por el excesivo endeudamiento por parte del estado, a lo que se le sumaba el nulo crecimiento económico durante la independencia y los años de disputa del poder. Rengifo no venía a realizar milagros instantáneos para sanear el déficit, sino que lo hizo con medidas sumamente cautas, pero en extremo hábiles, entre las que se cuenta la reducción del ejército, el sometimiento a un régimen común a las oficinas, la regulación de los decretos de pago, la publicación de los balances de la tesorería, el combate al contrabando, etc.

Los efectos de saneamiento de la economía, sorprendentemente hasta para el propio Rengifo, fue inmediato y en extremo positivo, recuperando el nivel económico perdido por las guerras, a lo largo del gobierno de Prieto.

Portales devolvió a la iglesia todos los bienes eclesiásticos que perdieron durante los años de incertidumbre (1823-1829) por los gobiernos liberales, y se le restableció el diezmo. Pero esto lo hacía no porque fuera un gran creyente (Es que usted, don Mariano Egaña, cree en Dios, y yo creo en los curas”) sino que porque lo consideraba uno de los pilares fundamentales en que debía basarse el gobierno, pues la iglesia era la institución más vieja y sólida que había existido en Chile. Pero todo esto siempre con la condición de que la iglesia estuviese subordinada al gobierno, por medio del patronato.

Combatió la delincuencia y el bandolerismo creando policías, realizando batidas a los salteadores y una directa vigilancia a los jueces que encargo de castigar los delitos. Una de sus ideas que no prosperó, fue de dar castigo a los delincuentes en celdas ambulantes, para darles escarmiento público.

Un caso olvidado con un Barco de Guerra Norteamericano

Siendo Ministro del Interior don Diego Portales, llegó a Valparaíso un buque de guerra yanqui, una noche desembarcaron sus marineros y cometieron en tierra toda clase de fechorías. Hirieron y atropellaron a medio mundo. La policía chilena aprendió a un marinero que había asesinado a una mujer, por lo que las autoridades chilenas lo condenaron a la pena de muerte.

En el acto el Comandante del buque yanqui manifestó a don Diego Portales que el marinero estaba amparado por la bandera estrellada, que pertenecía a la dotación de su buque i que, por consiguiente no debía ser fusilado. Don Diego Portales le contestó que el criminal había sido condenado de conformidad a las leyes chilenas y que al día siguiente seria fusilado y por último que si el buque tenia instrucciones de su gobierno para exigir la libertad del reo, él, Portales, no le respondía del pueblo de Valparaíso.

Al siguiente día se cumplió la sentencia judicial y el marinero fue fusilado. Los yanquis se habían encontrado con un verdadero hombre de Estado y fiel interprete del pueblo chileno y acataron la sentencia[1].

Intervalo

1831

Cuando consideró cumplida su labor de restablecer el orden, renunció a su puesto en julio de 1830. Ovalle y Prieto lo evitaron, pero la volvió a presentar a mediados de 1831, abandonando ahora sí el gobierno.

Dejó Santiago y se instaló en Valparaíso, pero que haya dejado el gobierno no significa que no se preocupase por su marcha. Era consultado frecuentemente por los ministros, por los hombres influyentes y por el propio Presidente Prieto. Antonio Garfias era su mensajero en Santiago, con el encargo de escribirle a diario las noticias del gobierno, y el estadista lo mandaba a entrevistarse con varias personalidades, desde el presidente hacia abajo. Intervino, además, indirectamente cuando le pareció que se cometían errores o que el rumbo se extraviaba.

Carta de Diego Portales a su amigo Antonio Garfia a proposito de la nueva invitación de integrarse al gobierno

Diciembre de 1831

Digale usted a los cojonudos que creen que conmigo solo puede haber gobierno y orden, que yo estoy muy lejos de pensar así, y si un dia me agarre los fundillos y tome un palo para dar tranquilidad al pais, fue solo para que los jodidos y las putas de Santiago me dejaran trabajar en paz. Huevones y putas son los que joden al gobierno y son ellos los que ponen piedras al buen camino de este, las familias de rango de la capital, todas jodidas beatas y malas obran con un peso enorme para la marcha de la dministración, diganle que si en mala hora se me antoja volver al gobierno los colgare de de un coco a los huevones y a las putas les sacare la chucha.

Diego Portales

1832

Por petición del presidente, aceptó permanecer de nombre como ministro de Guerra y Marina, permaneciendo en Valparaíso, pero la situación le incomodaba. Finalmente, el 7 de junio de 1832, para alivio suyo, el gobierno acepto su renuncia, después de varios rechazos.

En diciembre de 1832 aceptó por pocos meses el cargo de gobernador de Valparaíso, destacándose en la creación de una numerosa milicia cívica en la ciudad y sus famosas cárceles ambulantes, para castigar a los delincuentes.

1833

Durante su ausencia en el gobierno se redacto la constitución de 1833, que consagró en la ley el autoritarismo presidencial, e instauró en la practica una dictadura legal, en donde el presidente era el gran elector, que designaba diputados, senadores, jueces, intendentes, etc. No hay que decir que Portales no se intereso en la redacción del texto, pues él era muy escéptico sobre la verdadera utilidad de ellas: “No me tomaré la pensión de observar el proyecto de reforma. Ud. sabe que ninguna obra de esta clase es absolutamente buena ni mala; pero ni la mejor ni ninguna servirá para nada cuando está descompuesto el resorte principal de la máquina”.

Rengifo, por el crédito que había ganado en su acción como ministro de hacienda, formo un grupo político propio, los philopolitas, que querían llevar al ministro al sillón presidencia y desaparecer la influenica de Portales. Se enfrentó dentro del ministerio a Joaquín Tocornal, que se desempeñaba en interior, y que deseaba la reelección del presidente Prieto y mantener la alianza con Portales.

1834

Estas rivalidades alarmaron al presidente, que llevó a ambos a entregar su renuncia, llamó el 21 de septiembre de 1834 a Diego Portales para que enderezara la situación, designándolo ministro de Guerra y Marina. Se hicieron grandes esfuerzos por conservar a Rengifo, pero fue en vano, Tocornal lo reemplazo en Hacienda, quedando interior y relaciones en manos de Portales.

Regreso al gobierno

Durante su nuevo ministerio, Portales se volvió a preocupar de la Iglesia católica, trabajando para conseguir dos nuevos obispados en Coquimbo y La Serena, además de encumbrar el obispado de Santiago a arzobispado y crear el ministerio de Culto e Instrucción Pública. Trabajó por mejorar la marina mercante y la escuadra, consiguiendo la autorización del congreso para ampliarla.

Con su regreso al gobierno, la lucha de los philopolitas se hizo vana, siendo reelegido Prieto por 143 votos, contra 11 de José Miguel Infante, 2 por José Manuel Borgoño y 1 por Diego Portales.

Portales, que deseaba la hegemonía de Chile en el Pacífico, vio con preocupación la creación de la confederación Perú-Boliviana, encumbrada bajo el mando de Andrés de Santa Cruz. La decisión del ministro de declarar la Guerra a la confederación tenia muchos enemigos, ni el mismo presidente estaba convencido de aquello. Para el ministro en cambio era razón de supervivencia de Chile, y cuando Ramón Freire, caudillo liberal exiliado, intento realizar una expedición contra el gobierno, Portales vio la mano de Santa Cruz que deseaba destruirle su obra, y una excusa para desatar los acontecimientos.

1836

Diego Portales expone ante los notables en 1836, la situación de Chile ante la Confederación Perú-Boliviana

Se envió a parte de la escuadra al mando de Victorino Garrido, el 13 de agosto de 1836, para capturar los seis buques de que constaban la escuadra peruana, en una acción destinada a que Santa Cruz declarase la guerra a Chile.

Pero el protector no quería la guerra, antes era necesario afianzar su creación política, aunque no sentiría remordimientos si el gobierno chileno se hubiese derrumbado con su ayuda subterránea. Por estos motivos, Santa Cruz aceptó todas las condiciones propuestas por Garrido, estas consistían en que no se hostilizarían las naves y que si Ramón Freire y sus compañeros regresaban al Perú, se les juzgaría como rebeldes.

Portales no quedó satisfecho, su objetivo era que el protector iniciase la guerra, por lo que ideo una nueva táctica enviando a Mariano Egaña con un paquete de peticiones a exigir a Santa Cruz, que significaría que Perú y Bolivia quedasen como estados separados.

28 de septiembre de 1836

Ante la natural negativa del protector, el congreso chileno declaró la guerra el 28 de septiembre, e invistió al ejecutivo con la totalidad de los poderes del estado.

Las facultades extraordinarias entregadas por el congreso, las usó para castigar los delitos de traición y sedición al conocimiento de los tribunales ordinarios y someterlos al de un tribunal especial, el Consejo de Guerra Permanente con sede en la capital de cada provincia, compuesto por el juez de letras de ella y otros dos miembros designados por el Presidente de la República. Dijo el ministro: "La necesidad que hay de remover las causas que favorecen la impunidad de los delitos políticos, los más perniciosos para las sociedades y que consisten en los trámites lentos y viciosos a que tienen que ceñirse los tribunales ordinarios".

Dos meses después de la instauraron de los tribunales sucedió algo que conmovió a la sociedad. En Curicó fueron condenados a muerte por conspiración y ejecutados, el 7 de abril, tres conocidos vecinos de la ciudad. Portales había tenido noticia del proceso porque antes de dictarse sentencia el intendente Antonio José de Irisarri se había anticipado a pedir al gobierno el indulto de uno de los acusados para el caso de que fuera condenado a muerte. A lo que Portales respondió con una rotunda negativa fundada en el estricto respeto a la legalidad de las actuaciones del gobierno: "Este modo de proceder inusitado e informal sería muy poco honroso a un gobierno que desea conservar una escrupulosa regularidad en todos sus actos".

Otra frase famosa de su falta de indulgencia quedo gravada para la posteridad: Si mi padre conspirara, a mi padre fusilaría.

27 de mayo de 1837

27 de mayo de 1837: El ambiente alrededor del ministro se enrareció, sus medidas extremas le granjearon la animadversión de muchos de los soldados, que no entendían las razones de la guerra, y creían que era sólo para depurar al ejército de los liberales que aun había en el.

En el mismo mes de los fusilamientos se había acantonado en Quillota el batallón Maipú, al mando del coronel José Antonio Vidaurre. Portales había confiado en las capacidades de este militar, y le entregó toda su confianza, pero desafortunadamente para él, Vidaurre no era un precisamente un modelo de lealtad. Entró en contacto con los conspiradores contra el gobierno, decidiéndose a dar un golpe en Valparaíso, apoderarse de la escuadra, y si no se le plegase el resto del ejército, huir con las naves al Perú.

Vidaurre decidió colocarle una trampa al ministro, ante el temor que hubiera descubierto su conspiración. Si fracasaba en su plan sabía que el único en el país que se atrevería a matar a un coronel era Portales. El día 27 de mayo escriba el ministro a Tocornal: "Me llaman a Quillota".

Día 2 de junio

2 de junio de 1837: El ministro Diego Portales llega a Quillota, por lo que de inmediato acude a saludarle el coronel José Antonio Vidaurre. Al día siguiente empezó a pasar una revista general. El coronel mandó en ese momento, a que parte de su regimiento (que no estaba siendo revisado), se dirigiese al flanco izquierdo, formando un cuadro en el que encerraron a Portales y su comitiva. El capitán Narciso Carvallo le dijo con gran arrogancia: Dése usted preso, señor ministro, pues así conviene a los intereses de la república.

Día 4 de junio

4 de junio de 1937: Portales y su acompañante Nocochea fueron encerrados en el calabozo, exclamando con tristeza el primero: "¡desgraciado país! Hoy se ha perdido cuanto se ha trabajado por su mejoramiento". El día 4 de junio firmaron los conspiradores una acta, en la que decidían "suspender por ahora la campaña al Perú, a la que elementos ciegos de la voluntad un hombre, que no ha consultado otros intereses que los que halagan sus fines particulares y su ambición sin limites".

La noticia del motín llegó a la capital el mismo día que se firmaba el acta, despachandos inmediato el gobierno a los cívicos y soldados, mientras en Valparaíso Manuel Blanco Encalada preparaba la defensa de esa ciudad.

Alarmado porque la revolución no se propagaba, intentó como último recurso obligar a Portales una carta a Manuel Blanco Encalada para que rindiera la plaza. "Si no la escribe, se le darán cuatro tiros. Tiempo que debíamos haberlo fusilado", a lo que contesto el ministro: En nada estimo mi nada mi vida, sólo he anhelado el bien del país. He sacrificado mi fortuna y mi reposo en aras de la nación. Como hombre, he podido equivocarme; pero nunca he hecho nada que pueda perjudicarlo o denigrarlo" . En vista de las pocas opciones que tenía, acepto escribir, pidiendo la capitulación de la plaza, pero con una salvedad: "me han asegurado todos que este movimiento tiene ramificaciones en provincias... No haya guerra intestina, capitúlese, sacando ventajas para la patria...".

Día 5 de junio

5 de junio de 1837: Blanco rechazó terminantemente la petición de la carta. El día 5, cuando Vidaurre les leyó la respuesta de Blanco a sus compañeros, se decidió la suerte de Portales, ya que su vida ya no era de utilidad.

Bandera Chilena mini.png
Su Muerte 6 de junio de 1837

El batallón Maipú, llevando encadenados a Portales y su amigo Necochea, avanzó sobre Valparaíso y se dirigió a las posiciones del cerro Barón en la noche del 5 al 6 de junio. En medio de la batalla que se desarrollaba con las fuerzas leales, un oficial llegó hasta el coronel Santiago Florín, hijastro de Vidaurre, y le habló en voz baja. Acto seguido, este reunió a un grupo de 8 soldados e hizo detener el carro en que llevaban al Portales y Necochea.

Después de que llegara el mensajero de Vidaurre con la confirmación del destino de Diego Portales, Florín hizo bajar del "birlocho" (tipo de carruaje) al ministro y ordenó hacer fuego contra él. Después de algunas vacilaciones de los soldados, uno le colocó el fusil frente a la mejilla izquierda. Portales hizo el ademán de desviar o coger el arma, pero el soldado disparó arrancándole el dedo pulgar y atravesando la mandíbula. Un segundo balazo le fue disparado por la espalda, cuando Florín ordenó rematarlo a bayonetazos. Portales solo dijo: ¿es posible soldados, que me tiréis a mí?, y tras un momento de duda de los oficiales, dispararon a quemarropa. Recibió dos balazos, pero aún seguía con vida, por lo que fue rematado con más de 30 bayonetazos. Era pasada la medianoche, tres y media de la mañana del día 6 de junio de 1837.[2][3]

Grabado de la muerte de Diego Portales realizado en 1908
Fusilamiento de Portales, 1837.jpg

Los soldados del Regimiento Valdivia encontraron los restos de Portales y trasladado hasta la denominada Quinta de Portales, donde viviera por varios años, y que estaba ubicada en calle Eusebio Lillo con La Palma, donde hoy se ha levantado un establecimiento educacional.

Allí se le practicaba la autopsia en la misma noche y se le extraía el corazón, ya que una comisión de vecinos había solicitado al gobernador que quedara en Valparaíso.

En las afueras se apretujaba la gente, aún no convencida de que el amado líder y verdadero conductor de la nueva república, yacía allí sin vida.

El cuerpo fue puesto en su mismo dormitorio, sobre una cama y se dispuso que el pintor italiano Camilo Domeniconi hiciera algunos apuntes para un retrato, de aquel hombre que había muerto a los 44 años de edad.

En vida, don Diego se había negado a retratarse, de modo que se hacía necesario conservar su imagen. El pintor solicitó al hermano de Portales, Miguel, que tenía un gran parecido, que le posara, para definir la mandíbula que le fuera arrancada de un balazo.

La escritora Magadalena Petit recrea aquellos momentos.

Era mucho el parecido de las facciones entre los dos hermanos, pero cuan distinta la expresión. Nunca sabría este pintor que no había conocido a don Diego, reproducir aquella boca en cuyos labios finos vagaba -sutil diseño aflorante del alma- una ligera sonrisa, ya benévola, ya burlona o sarcástica; ni podría fijar aquellas pupilas engastadas en un iris claro, que miraban con intensidad y a veces clavaban.

El pintor miraba a su modelo entornando un poco los párpados y medía con el pulgar en alto ciertas misteriosas distancias. Trazó enseguida unas cuantas líneas.

-Basta para este esbozo -dijo-; cuando me ponga a la obra, necesitaré que me conceda usted dos o tres sesiones.

El fiel Antonio Garfias le decía al pintor:

-No volverá usted a ver nunca tan hermosa cabeza: como que cupieron en ella las más altas concepciones. La vida exuberante de don Diego tiene que dejarla usted estampada para siempre en su cuadro.

El corazón queda pues, en Valparaíso y el cuerpo de don Diego, embalsamado por el doctor francés Cazendre, después de 30 días en la Iglesia La Matriz, es llevado a Santiago para las honras fúnebres, escoltado el carro mortuorio por una compañía del Valdivia y otras de las guardias cívicas. Cabe recordar que la figura de don Diego que llevaban los billetes de cien pesos, del año 1975, se basó en el retrato de Domeniconi.

El Corazón de Diego Portales

La resolución oficial de dejar el corazón en Valparaíso, fue adoptada por el Ministerio del Interior el 14 de junio de 1837.

En 1941 la Municipalidad de Valparaíso aprobó el gasto para erigir un mausoleo en el Cementerio Nº 1 que guardaría el corazón del prócer. Los mármoles fueron encargados a Italia y la obra fue entregada en marzo de 1946. El mausoleo era uno de los lugares más visitados del camposanto.

El terremoto de 1906 redujo a ruinas el hermoso mausoleo. Un modesto jardinero del cementerio, Bernardino Castro, fue quien rescató el corazón. Según el historiador porteño, Roberto Hernández, Castro se detenía diariamente con inmenso respeto ante aquel corazón misterioso que se guardaba en una redoma de vidrio. El jardinero tenía verdadera reverencia por la reliquia de Portales y le ofrendaba algunas flores de las que se cultivan en los prados de las tumbas.

Trabajó afanosamente hasta que lo encontró entre las ruinas. La redoma la puso en manos del inspector del cementerio, Abel R. del Canto, quien a su vez lo entregó al gerente del Banco Edwards, Ricardo H, de Ferrari, que en un copón de plata, lo depositó celosamente en una caja de seguridad de la bóveda del banco, donde estuvo hasta el 21 de mayo de 1915, en que fue trasladado a una columna de mármol en la iglesia del Espíritu Santo.

El 6 de junio de 1956, luego que fuera demolida esta iglesia, el copón fue trasladao hasta la Iglesia Catedral, donde hoy permanece. [4]

En Santiago

Al anochecer del día 6 de junio de 1837, llegó a Santiago,(recordemos que fue asesinado pasada la medianoche, a las tres y media de la mañana del día 6 de junio) la noticia de los sucesos de Quillota y una gran multitud de personas se concentró a las puertas del, Palacio de La Moneda, las cuales permanecían completamente cerradas. Toda la gente, se mantuvo casi en silencio, atreviéndose sólo a hacer comentarios a media voz. De pronto, las puertas se abrieron.

Cuenta el relato de un testigo, que sin salir completamente al exterior del edifico, el coronel Nicolás Maruri , pidió al pueblo a nombre el primer mandatario José Joaquín Prieto, que se retiraran a sus respectivas casas y dijo: "El ministro ha sido asesinado" y volvió a cerrar de golpe las puertas. Se cuenta, que un rumor sordo, prolongado, se escuchó a lo largo de toda la multitud: "viva", "viva". A media voz, el pueblo se manifestaba favorable al hecho funesto, del ya otrora líder indiscutido, de la política chilena por casi diez años.

Fusilamientos y consecuencias

En el libro de don Benjamín Vicuña Mackenna, publicado en 1863 “INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE LOS DIEZ AÑOS DE LA ADMINISTRACIÓN MONTT”,[5] se pueden leer las declaraciones y testimonios del juicio realizado en esos años y que terminó con la ejecución del Comandante Vidaurre y los capitanes Santiago Florín, Narciso y Raimundo Carvallo, entre otros oficiales participantes en el motín. De dicho texto se extrae parte de la sentencia en donde se condena a los principales involucrados en la muerte de Diego Portales.

.. todo bien examinado i oídas las defensas de sus procuradores, ha condenado el consejo i condena a los reos ex – coronel del rejimiento de Maipo don José Antonio Vidaurre, ex – teniente coronel don José Antonio Toledo, ex – capitanes don Santiago Florín, don Narciso Carvallo, don Raimundo Carvallo, don Daniel Forelius, ex – teniente don Carlos Ulloa i ex – cabo de serenos Luis Ponce, a que sean pasados por las armas a las doce del día de mañana, i en consideración a no haber verdugo que ejecute la de horca prevenida por ordenanza en el artículo 26 del tratado 8.° título 10; que sean embargados los bienes de don José Antonio Vidaurre, don José Antonio Toledo, don Narciso i don Raimundo Carvallo i don Santiago Florín, para indemnizar los perjuicios irrogados a la caja del estinguido rejimiento Maipo, por ser probado que entre éstos se han repartido de sus caudales

El religioso franciscano Fray José María Pascual, uno de los sacerdotes que acompañaron a los condenados al patíbulo el 4 de julio de 1837, indica que el capitán don Santiago Florín, pocos momentos antes de ser ejecutado, le entregó personalmente una declaración en los términos siguientes:

"Yo, Santiago Florín, capitán del rejimiento Maipo. En fe de que muero como católico cristiano, declaro i confieso que la muerte del señor Ministro don Diego Portales fue obra espontánea de mi voluntad, sin que para ello hubiese tenido orden de mi coronel don José Antonio Vidaurre, ni tampoco hubiese tomado parte ninguna en la precitada muerte; pues, luego que la supo, la sintió mucho i dijo: somos perdidos. I para que esta mi confesión llegue a noticia de todos, i no se denigre a nadie injustamente, pido que se de a luz en los periódicos de la República. Así lo firmo en el mismo momento en que voi a dar cuenta de mi vida al Eterno Juez.- Firmado, Santiago Florín."

Asimismo, el ex – coronel Vidaurre, estando prisionero en el bergantín Teodoro, escribe su testamento. En él, declara por bienes un fundo entre los ríos Biobío y Duqueco, 400 vacas y 80 terneros. Asimismo, en dicho documento reafirma su completa y total inocencia en los hechos que terminaron con la muerte del ministro Portales, y termina encargando a su sus hijos para que se conviertan en personas de bien, y solicita que su desgracia no caiga sobre ellos.

La sentencia se ejecutó de acuerdo a lo establecido por el consejo de guerra, en la plaza de Orrego (actual Plaza Victoria), de acuerdo al informe entregado por el secretario señor Miguel Riofrío. Fray José continúa en su declaración, que se acercó al gobernador de la provincia, don Ramón Cavareda, a quien le mostró el manuscrito de Santiago Florín, junto a una carta despedida de Vidaurre a su familia y a otra de Forelius, quien encomendaba la educación de su pequeña hija a la señora Josefa Larraín. El Gobernador le indicó que no era necesario publicar la carta de Florín, quedándose el con el documento, y devolviendo las otras dos misivas para que fueran remitidas a sus destinatarios.

El diario “El Mercurio” publicaba el mismo día de la ejecución:

En el día de hoy, a la una y cinco de la tarde, fueron fusilados en la plaza de Orrego los reos siguientes: José Antonio Vidaurre, ex coronel; José Antonio Toledo, ex teniente coronel; Santiago Florín, ex capitán; Narciso Carvallo, ex capitán, Raimundo Carvallo, ex capitán; Daniel Forelius, ex capitán; Carlos Ulloa, ex subteniente; y Luis Ponce, ex cabo de serenos. El Consejo de Guerra de oficiales generales que sentenció ayer a los reos que anteceden, omitió la degradación de ordenanza, por estar dados de baja según se dice. Al reo Santiago Florín, según la sentencia del Consejo, se le cortará el brazo derecho y se fijará en una pica en el mismo lugar en que asesinó bárbaramente al finado señor ministro don Diego Portales, como también la cabeza, que se colocará en el mismo lugar en que fue aprehendido. La cabeza del ex coronel Vidaurre se colocará sobre una picota, según la sentencia, en la plaza de Quillota.

Sus acciones despertaron entre sus contemporáneos un fuerte rechazo así como también gran apoyo. A su primo Juan Vidaurre Morla, quien lo había combatido en el cerro Barón, se le concedió el permiso de complementar su apellido con el de Leal hasta por cuatro generaciones, generándose un nuevo apellido, “Vidaurre Leal”.

2005 Restos de Diego Portales fueron trasladados a cripta definitiva en la Catedral

Mientras el Obispo de Valparaíso libraba una batalla para mantener en la Catedral del puerto, el Cáliz de cobre en el que se encuentra depositado el corazón de Diego Portales; en Santiago, en los trabajos de remodelación de la cripta arzobispal de la Catedral, se encontraron dos sarcófagos. En uno de ellos, estaba el Presidente de Chile José Tomás Ovalle y en el otro, recubierto de plomo y con costillas de metal para conservar en el mejor estado posible el cuerpo embalsamado, fue hallado quién fuera uno de los grandes estadistas chilenos. Con una sierra se cortó el plomo y a la vista de todos apareció una momia en tenida militar, con los botones de la chaqueta verdes de óxido. junto al cadáver había un tubo de plomo y en su interior, un papel que sólo se leía "í837". Era la fecha de la muerte de Diego Portales.

Los restos de Portales fueron encontrados accidentalmente en marzo de 2005 durante excavaciones realizadas en el presbiterio de la Catedral para la remodelación de la cripta arzobispal.

Se dio curso al traslado final de los restos de Diego Portales en conformidad a la voluntad de la familia, que contó con el visto bueno de la Iglesia Católica y el Gobierno, por tratarse de un recinto catalogado como Patrimonio Cultural. La cripta cívica está ubicada en la parte posterior del altar mayor de la Catedral Metropolitana, donde podrá ser visitada por el público interesado. En el acto estuvieron presentes descendientes de Diego Portales, además de autoridades políticas y religiosas.[6]

Tumba de Diego Portales Catedral Metropolitana de Santiago de Chile, pero su corazón se conserva en una ánfora en la Catedral de Valparaiso

Anexo 2o mar 2005

En Hospital Clínico de la U. de Chile analizan restos de Diego Portales

Bajo estrictas medidas de seguridad y conservación, los restos de Diego Portales permanecen en el Pabellón 4 del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, lugar hasta el que fueron llevados el 18 de marzo de 2005, para confirmar su identidad luego de una reunión entre especialistas de las más importantes instituciones del país, quienes determinaron una mejor idoneidad del establecimiento por sobre el Servicio Médico Legal, centro que se barajó como segunda alternativa.

Desde su llegada al establecimiento, gran interés y conmoción ha causado entre los médicos y funcionarios del Hospital Clínico de la Universidad de Chile la presencia de los restos del ex ministro, que son custodiados permanentemente por un policía vestido con traje de pabellón, quien se asegura de que sólo ingresen a la sala personas estrictamente autorizadas para analizar los vestigios.

Desde el equipo que efectuó el hallazgo, integrado por los arqueólogos Pilar Rivas y Carlos Ocampo, hasta los expertos de la Universidad de Chile que estudian los restos, uno de los aspectos que más ha llamado la atención a las personas que han tenido la oportunidad de ver el cadáver, es el buen estado de conservación que presenta tanto el cuerpo, en que es posible apreciar rasgos faciales, la forma de las manos, como las vestimentas con las características del uniforme, botones e insignias, todo lo cual se protegió del paso de casi 170 años gracias a un procedimiento de embalsamamiento que se habría efectuado con algún tipo de alcohol, según detalla el paleopatólogo profesor doctor Mario Castro, quien lidera el equipo multidisciplinario que, a través de exámenes no invasivos y de imagenología, se encuentra trabajando en el análisis.

Aún no tenemos claro cuál fue la sustancia utilizada para embalsamar el cuerpo, aunque podría tratarse de ron o coñac. Esto no es nuevo, pues hay relatos de los siglos XVIII y XIX que hablan de este tipo de métodos de conservación, que muchas veces se aplicaban por motivos sanitarios. Para conocer el procedimiento con precisión realizaremos análisis químicos que demoran más tiempo”, explica el facultativo.

Restos de Don Diego Portales

En tanto, para confirmar la identidad de Portales, las osamentas fueron analizadas a través de exámenes de alta tecnología en imágenes, análisis químicos, de ADN e histiológicos. Los investigadores también buscan verificar las heridas que se supone causaron su muerte, así como el período previo y posterior a su fusilamiento en 1837, comparándolo con los antecedentes históricos que existen respecto de estos hechos.

Las pericias, que cuentan con el respaldo de los descendientes de Portales, se están realizando de acuerdo a la planificación elaborada por los especialistas en un ambiente de solemnidad y apego a los protocolos clínicos en resguardo del cuerpo.

Las muestras que permitieron la identificación definitiva del cadáver fueron tomadas el 22 de marzo con técnicas mínimamente invasivas, bajo la tutela de una especialista en conservación. Posteriormente, el equipo de antropólogos, arqueólogos, conservadores, médicos radiólogos, cirujanos y tecnólogos médicos, dirigidos por el doctor Castro, efectuó las primeras pruebas topográficas.

El profesor doctor Italo Braghetto, director del Hospital Clínico, se encargó de disponer todos los recursos necesarios para recibir el hallazgo en condiciones clínicas estrictas, que permitieron confirmar su identidad. De hecho, los restos momificados de Portales permanecen en el Pabellón 4, recinto que fue acondicionado especialmente para ello, retirando todo tipo de equipamientos e instalando una camilla sobre la cual se dispuso el ataúd del ex ministro. El lugar está sellado con protección de flujo laminar para proteger tejidos y textiles y cuenta con temperatura que se mantiene entre los 12° y 16° grados, así como humedad e iluminación controladas.

“Existían antecedentes que indicaban que Diego Portales estaba enterrado en la Catedral, pero se había perdido la pista de la ubicación exacta del féretro por remodelaciones anteriores del lugar, realizadas a fines del Siglo XIX”, señala el doctor Castro.

El paleopatólogo explica que la importancia de verificar la identidad reside en la relevancia histórica del personaje para nuestro país, así como la oportunidad de tener nuevos antecedentes sobre el desarrollo que ha tenido la medicina en Chile durante los últimos 168 años. “Para nosotros el hallazgo es muy interesante, porque existe información biomédica histórica sobre la muerte de Portales, lo que nos permite corroborar y contrastar esos datos con los resultados que podamos obtener de los análisis que estamos realizando ahora con tecnología de punta, todo lo cual nos da luces sobre la evolución de la tecnología y la medicina lo que es muy valioso”, agrega.

Por su parte, el doctor Braghetto dice que es un orgullo para el Hospital Clínico y para la comunidad académica de la Universidad de Chile encabezar un proceso que califica como un hecho histórico e inédito en nuestro país.

Cabe recordar que el Hospital Clínico realizó en 2003 el estudio del cuerpo momificado del niño del Cerro el Plomo, con un equipo multidisciplinario que logró identificar la causa del deceso y sus condiciones previas.

Las autoridades del establecimiento garantizaron las condiciones para que equipos de otros centros y unidades académicas conformen un equipo multicentro que está abordando en forma integral la certificación y estudio de los restos, que permanecen en un ambiente estéril y bajo custodia. [7]

Junto al cuerpo de Diego Portales encontraron un documento

Junto al cuerpo de Diego Portales encontraron un documento el cual por su estado fue difícil de tratar, este documento apenas lo vieron despertó gran curiosidad en los expertos y los medios y la razón es que siendo Diego Portales una personalidad altamente relevante en la historia de la nación, este documento podría contener información valiosa que incluso pudiera cambiar algunos pasajes de la historia de Chile.

El trabajo del equipo de investigación científica y de conservación de diferentes áreas, fue fundamental en el planteamiento de una hipótesis y desarrollo de análisis en la búsqueda de una o mas respuestas, en el estudio del documento en conjunto con el hallazgo del cuerpo lo que sin dudas constituyó un arduo trabajo que permitió comprender la pieza dentro de su contexto, esclareciendo entonces interrogantes y complementando la información obtenida a través de la observación e investigación realizada en el laboratorio.

El documento encontrado junto a Portales resulto ser su biografía la cual estaba contenida en una hoja de 74 centímetros de alto por 48 centímetros de ancho aproximadamente, cuyo soporte es de papel de fibras de trapo afuera solo decia 1837. En una de sus caras se observa un texto manuscrito con letra cursiva que corresponde a una biografía de Diego Portales la cual fue escrita por Fernando Urízar Garfias por encargo del gobierno de Chile tras la muerte de Portales, versión que fue posteriormente rescatada por N. Desmadryl, para ser incluida en la publicación “Galería nacional o colección de biografías y retratos de hombres célebres de Chile, tomo segundo”. En el documento y por debajo el cuerpo del texto en el margen inferior izquierdo existen anotaciones realizadas con caligrafía y tintas diferentes.

Tanto el soporte como la tinta presentaban un avanzado estado de deterioro. El soporte, conformado por materiales de características estables, se había oscurecido y se había tornado extremadamente friable, mientras que la tinta era visible en la mayor parte del texto sólo como impronta, lo que dificultaba en gran medida su lectura. En los márgenes inferiores se encontraba bien conservada, mientras que dentro de la pestaña inferior izquierda del formato se visualiza en forma de pequeños cristales depositados sobre la superficie.

Se desconocen las condiciones ambientales a que se vio expuesto el documento durante el período de entierro, sin embargo, el análisis por ICP-MS realizado a partir de una muestra de soporte identificó la presencia de una cantidad significativa de mercurio y plomo, además de descartar la existencia de arsénico, antecedentes coincidentes con los resultados obtenidos a partir del análisis realizado al cuerpo encontrado de Diego Portales. Posiblemente el mercurio provendría del proceso de embalsamamiento del cuerpo, mientras que la fuente del plomo sería el sello metálico del tubo contenedor del documento, sin embargo, no fue posible tener acceso al tubo, por lo que esto se planteo como supuesto.

El enrarecimiento del ambiente con los elementos señalados fue probablemente un factor que favoreció la degradación del soporte y los elementos del documento encontrado junto al cuerpo, pero igual y con mucho cuidado lograron descubrir que el texto contenía una nueva información, como algunas firmas y una escritura que dice “1843” encontrada en el margen inferior del documento. Por este documento se logro deducir por ejemplo que, si bien se sabe que la muerte de Diego Portales fue el año 1837, el cuerpo fue exhumado pocos meses más tarde. La existencia de estos datos propone interrogantes en relación a la identidad de los firmantes y el momento en que el documento fue introducido al cajón y que fueron materia de investigación también.[8]

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