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Cristóbal Colón

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Cristóbal Colón
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Presentación

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Cristóbal Colón, Cristoforo Colombo en italiano o Christophorus Columbus en latín, (República de Génova, 1436?-1456? -† Valladolid, Reino de Castilla, 20 de mayo de 1506), fue un navegante, cartógrafo, almirante, virrey y gobernador general de las Indias Occidentales al servicio de la Corona de Castilla. Es famoso por haber realizado el descubrimiento de América, el 12 de octubre de 1492, al llegar a la isla de Guanahani, actualmente en Las Bahamas.

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Contenido

Pocas figuras históricas han sido tan controvertidas y ofrecido tantos rasgos ambiguos como la del navegante que llamamos Cristóbal Colón, pese a que no nació con ese nombre. Es reconocido como el «descubridor de América», aunque él nunca lo supo y, desde un punto de vista estricto, no lo haya sido cabalmente. Su verdadera identidad, su lugar de nacimiento, su origen nobiliario o plebeyo, sus estudios o ignorancias, sus aventuras de juventud, sus ambiciones o mezquindades, sus conocimientos ciertos o delirios afortunados, se han prestado a numerosas disquisiciones y debates entre biógrafos e historiadores.

En lo que hace a su persona, los trabajos reunidos en la Raccolta Colombiana (Italia 1892-1896), el Documento Aseretto (hallado unos años después), las investigaciones de los eruditos españoles Muñoz y Fernández Navarrete y el más reciente Diplomatorio Colombino dan cuenta definitivamente de su origen genovés y humilde y permiten reconstruir sin mayores dudas ni lagunas los avatares de su agitada e intensa biografía. Respecto a la importancia de su hazaña cabe señalar que fue sorprendente en lo geográfico y oportuna en lo político, pero no tan novedosa en lo científico como se suele afirmar. La ciencia de fines del siglo XV ya aceptaba que la Tierra era un globo esférico, sabía que teóricamente se podía llegar a las antípodas navegando hacia el oeste, conocía la existencia de islas y tierras septentrionales exploradas por vikingos y daneses, y suponía que quien intentara arribar a las Indias por el poniente podía tropezar en su camino con alguna «terra incógnita».

Mar Tenebroso

Desde la Edad Media existían especulaciones y leyendas sobre los límites del Mar Tenebroso. El irlandés san Barandrán habló ya de un gran continente y de «una inmensa isla con siete ciudades», e historias parecidas se registran en las tradiciones gaélicas, celtas e islandesas, mientras que los árabes peninsulares mencionan la expedición de los magrurinos que zarparon de Lisboa y «después de navegar once días en dirección al oeste y veinticuatro días hacia el sur» llegaron a unas tierras donde pastaban ovejas de carne amarga.

Ya en siglo XIV, el veneciano Niccolò Zeno dibujó un mapa en el que se definían claramente Groenlandia y las costas de Terranova y Nueva Escocia. Y unos años antes el cardenal Pierre d'Ailly, en su obra Imago Mundi, desarrolló con toda amplitud la idea de llegar a los dominios del Gran Kan (descritos por Marco Polo) tras una travesía relativamente breve hacia el oeste. El propio Colón estaba absolutamente convencido de que hallaría tierra firme «unas setecientas leguas más allá de las Canarias».

El proyecto no era nuevo, sino incluso popular, entre cartógrafos y navegantes como posible alternativa a la larga ruta de las especias; tanto, que uno de los mayores temores de Colón era que otro se le adelantara en cruzar el Atlántico. Pero lo que ni él ni los sabios o los marinos de ese tiempo podían imaginar era la inmensa extensión de la «terra incógnita» ni la inesperada vastedad del Pacífico. Ése fue el verdadero descubrimiento científico que se inició aquel día de 1492: no sólo apareció un «Nuevo Mundo», sino que el antiguo globo terráqueo se expandió a casi el doble del tamaño que se le suponía.

Un joven aventurero

El estudio comparado de diversas documentaciones permite asegurar que el futuro navegante nació en Génova y que tal hecho debió de ocurrir entre el 25 de agosto y el 31 de octubre del año 1451. Se le dio el nombre de Cristóforo, y fue el primer hijo del matrimonio formado unos cinco años antes por Doménico Colombo y Susana Fontanarossa. La familia estaba asentada en la Liguria desde por lo menos un siglo atrás, aunque sus miembros siempre fueron campesinos o artesanos sin medios de fortuna. El propio Doménico parece haberse trasladado desde Quinto a Génova alrededor de 1429 para aprender el oficio de tejedor. Los Colombo tuvieron otros tres hijos y una hija, Bianchinetta. Dos de estos hermanos Colombo habrían de jugar un papel preponderante y continuo en las aventuras y desventuras del primogénito: Bartolomé y Giácomo. Al segundo de ellos se le llamaría Diego en España.

Apenas tenía edad bastante cuando Cristóforo ayudaba a su padre en sus sucesivos trabajos como quesero y tabernero o lo acompañaba en viajes de negocios a Quinto o Savona. Era un chico despierto e inquieto, pero no consta que hubiera seguido ningún tipo de estudios. Lo que verdaderamente le atraía era el puerto, los relatos de marineros, las naves que llegaban de tierras lejanas. Génova era un importante centro del comercio marítimo y no le costaba mucho al joven Colombo enrolarse en barcos de las grandes compañías navieras de la ciudad, realizando diversos itinerarios mercantiles por el Mediterráneo. Así aprendió, en la práctica sobre cubierta, el oficio del mar. Hablaba con los pilotos de vientos y corrientes, leía las cartas marinas y ensayaba el uso de los instrumentos náuticos. A los veinte años era ya un buen marinero.

Tras su probable alistamiento en una expedición de la armada ligur a la isla griega de Quíos, que formaba parte de los dominios genoveses, en 1476 Cristóforo se embarcó en una flotilla comercial con destino a Flandes. Pero a poco de atravesar el estrecho un suceso providencial cambiaría la vida del joven Colombo. Era el momento en que portugueses y franceses apoyaban a Juana la Beltraneja en la lucha por la sucesión de Castilla, y navíos de guerra galos atacaban sin mayor razón que el bucanerismo al convoy genovés.

Hundida su nave, Cristóforo alcanzó a nado la costa lusitana. Poco después se encontraba instalado en Lisboa, como agente de la importante casa naviera Centurione, armadora de la flotilla atacada. Allí cambió su nombre por Cristóbal y su apellido por Colomo o Colom, mientras se le reunió su hermano Bartolomé, también marino e interesado en la cartografía.

Cuenta la tradición que los Colomo llevaban una vida aposentada y tranquila, y que el mayor acostumbraba oír misa en el convento de Santos. Allí se fijó en una de las pupilas, Felipa Moniz Palestrello, joven hermosa y de familia importante. La madre, Isabel Moniz era de noble linaje, emparentado con el de Braganza; el padre, Diego Palestrello, también genovés, estaba estrechamente relacionado con las empresas náuticas de la corona portuguesa y era a la sazón gobernador de la isla de Porto Santo, en el archipiélago de Madeira. Cristóbal pidió y obtuvo la mano de Felipa en 1477, y un año después nació un hijo al que bautizaron como Diego.

Bajo la influencia de su suegro, Colón se interesó cada vez más en los aspectos geográficos y científicos de la navegación, apartándose de su faceta meramente comercial. En esto pudo pesar también su temprana viudez (Felipa murió un año después de dar a luz) y sus desavenencias con la casa Centurione, a la que puso un prolongado pleito, que fue la base del Documento Aseretto.

El gran proyecto

A partir de ese momento, Cristóbal comenzó a soñar y diseñar el ambicioso y desmesurado proyecto que habría de obsesionarlo toda su vida: descubrir una ruta más corta y segura a las Indias, navegando hacia occidente. Ya se ha dicho que la idea teórica estaba bastante difundida y se han citado antecedentes más o menos legendarios, a los que hay que agregar los que el propio navegante pudo recoger en sus estancias en Porto Santo y el claro talante de «expansión oceánica» que se vivía en Portugal a partir de los descubrimientos y exploraciones de los archipiélagos atlánticos y las costas de África.

Pero es probable que el factor desencadenante haya sido una carta del sabio florentino Paolo del Pozzo Toscanello al canónigo Fernando Martins, para que interesara al rey en sus ideas. El documento -o una copia de éste- llegó a manos de Cristóbal, quizá por mediación de Diego Palestrello. La teoría del humanista de Florencia resume los conocimientos de la época sobre el globo terráqueo, que acertaban en su forma esférica y erraban en el cálculo de sus dimensiones, adjudicando sólo 125 grados a la distancia que separaba Canarias de Asia.

Negociaciones para el primer viaje

Colón asumió la idea, la transformó en proyecto expedicionario y la elevó al rey Juan II. El monarca portugués puso como condición que no se zarpase desde las Canarias, pues en caso de que el viaje tuviera éxito, la Corona de Castilla podría reclamar las tierras conquistadas en virtud del Tratado de Alcaçobas. A Colón, que sólo confiaba en los cálculos que había trazado desde las Canarias, le pareció demasiado arriesgado partir de Madeira, de modo que no hubo acuerdo. Hay quien dice que el monarca recelaba de aquel extranjero sin títulos ni estudios, y envió en secreto otra expedición que terminó en fracaso. Resentido por este engaño, o más probablemente a causa de sus apuros económicos y la ilusión de encontrar otro protector, Cristóbal abandonó Lisboa junto a su hijo y su hermano Bartolomé. Bordearon la península, con intención de dejar al pequeño Diego a cargo de su tía materna Violante Moniz, que vivía en Huelva.

En el camino se detuvieron en el cercano convento franciscano de La Rábida, donde se alojaron como albergados. El padre guardián, fray Juan Pérez, que había sido confesor de la reina, se entusiasmó con el proyecto del extranjero que se hacía llamar Xrobal Colón (XR era en la época el anagrama de Cristo), e interesó en él a su erudito cofrade fray Antonio de Marchena, experto en astronomía y cosmografía. Ambos frailes le dieron recomendaciones para el duque de Medinaceli, quien se apasionó por la idea y retuvo a Colón durante más de un año, con el propósito de preparar la expedición. Pero los Reyes Católicos desautorizaron tal proyecto, y todo lo que pudo hacer el duque fue enviarles al navegante a su corte de Córdoba.

Una vez más, en 1485, un consejo de sabios reunido en Salamanca desaconsejó la empresa, quizá porque ya poseían indicios de lo extenso y arduo de la travesía. Pero Isabel, pese a estar enzarzada en la guerra de Granada, no descartó del todo la idea de llevar a las Indias el pabellón de Castilla. Otorgó una pensión al navegante y le rogó que permaneciera en Córdoba. Cristóbal se instaló en un mesón, donde entabló relación con la joven Beatriz Enríquez, veinte años menor que él. De esa unión nació en 1488 un hijo, Hernando, que sería el primer biógrafo del Almirante y principal responsable de los ocultamientos y ambigüedades que durante siglos envolverían a su figura.

Ultimada la conquista de Granada, los reyes recibieron con mejor talante a Colón. Pero las pretensiones del extranjero resultaban desmesuradas: el almirantazgo de la Mar Oceana, el virreinato hereditario de las tierras que encontrara y una parte importante de todas las riquezas que él o sus hombres obtuvieran por conquista o por comercio. Fernando le hizo notar su exceso, aunque Isabel le despidió con vagas promesas. Colón, harto de su deambular ibérico, resolvió llevar su proyecto ante el rey de Francia.

La Pinta, la Niña y la Santa María

Los frailes de La Rábida consiguieron disuadirlo y, con la colaboración de los cortesanos Luis de Santángel y Juan de Coloma, convencieron a los monarcas católicos de avenirse al llamado Protocolo de Santa Fe, que en 1492 concedió al Almirante los títulos y prebendas que exigía, aunque sólo el diez por ciento de los eventuales beneficios. Pero los exhaustos tesoros reales no aportaron un solo maravedí para financiar la expedición (pese a lo que diga la leyenda, las joyas de la reina ya habían sido pignoradas a los usureros valencianos). Con ellos tuvo relación Santángel, a quien se debió la brillante idea de hipotecar el arrendamiento de los derechos genoveses al puerto de Valencia, baza que tomó, por mediación del propio Colón, el rico banquero ligur Juanoto Berardi. Resuelto el problema financiero, sólo faltaba hallar los barcos y las tripulaciones.

La Pinta

La Pinta fue una de las tres carabelas que usó Cristóbal Colón en su primer viaje al Nuevo Mundo en 1492. Las otras naves eran La Niña y la Santa María, que era la nao capitana (el navío que dirigía la expedición al ir en él Cristóbal Colón). Historia La Pinta era propiedad de Cristóbal Quintero y Gomez Rascón. Su nombre hizo pensar a algunos historiadores que pertenecía a la familia Pinto, pero en realidad fue alquilada a los armadores Gómez Rascón y Cristóbal Quintero, que fueron en ella a América como marinos, por lo que probablemente su verdadero nombre fuera "La Pintá". Era una carabela nórdica de velas cuadradas con un velamen muy sencillo. Los palos de trinquete y mayor iban aparejados con una vela cuadrada de grandes dimensiones, en tanto que el palo de popa, llamado mesana, portaba una vela latina.

La Pinta era muy velera, de tal manera que, el 8 de octubre, en lucha por llegar los primeros a descubrir las nuevas tierras, alcanzó una velocidad de 15 millas por hora, una milla de la época equivale a 0,8 millas náuticas actuales, por lo que su velocidad sería de unas 12 millas por hora. El marinero Rodrigo de Triana, quien avistó por primera vez la tierra del Nuevo Mundo, el 12 de octubre, viajaba en esta carabela. Una lista de tripulantes de las más completas puede ser:

Tripulación de la Carabela “La Pinta”

1.- Martín Alonso Pinzón, capitán, (Palos de la Frontera)
2.- Francisco Martín Pinzón, patrón, (Palos)
3.- Cristóbal García Xarmiento, piloto, (Palos)
4.- Cristóbal Quintero, copropietario, (Moguer)
5.- Francisco García Vallejo, (Moguer)
6.- García Hernández, administrador, (Huelva)
7.- Gómez Rascón, copropietario, (?)
8.- Juan Bermúdez, (Palos)
9.- Juan Quintero, contramaestre, (Moguer).
10.- Juan Rodríguez Bermejo (Rodrigo de Triana), (Molinos-Sevilla)
11.- Pedro de Arcos, grumete, (Palos)
12.- Alonso de Palos, grumete, (Palos)
13.- Álvaro Pérez, marino, (Huelva)
14.- Antón Calabrés, marino, (Calabria)
16.- Diego Martín Pinzón, marino, (Palos)
17.- Fernando Méndez
18.- Francisco Méndez
19.- Gil Pérez, marino, (Huelva)
20.- Juan Quadrado, grumete, (Algorta)
21.- Juan Reynal, marino, (Moguer)
22.- Juan Verde de Triana, marinero, (Moguer)
23.- Juan Vecano, marino, (Palos)
24.- Maestre Diego, cirujano
25.- Pedro Tegero, marino, (Moguer)
26.- Sancho de Rama, marinero, (Palos)

[1]

La Niña

La Niña fue una de las tres carabelas que usó Cristóbal Colón en su primer viaje al Nuevo Mundo en 1492, junto a La Pinta y la La Santa María, que era la nao capitana (el navío que dirigía la expedición al ir en él Cristóbal Colón). Posteriormente atravesó el Atlántico en muchas expediciones descubridoras y exploradoras del nuevo continente. La Niña fue mandada construir en 1488 por el armador moguereña Juan Niño, con maderas de pino y chaparro de los montes moguereños, en los antiguos astilleros del Puerto de Moguer. En su botadura sobre el Río Tinto, la nave recibió el nombre de Santa Clara en honor al Monasterio de Santa Clara de dicha localidad, aunque pasó a la posteridad con el nombre de sus propietarios, los hermanos Niño.

Los hermanos Niño tuvieron una destacada participación en los preparativos y desarrollo del viaje descubridor. Una vez superadas las primeras reticencias al proyecto de Cristóbal Colón, se convirtieron en férreos defensores del viaje ultramarino y pusieron todo su empeño en llevar a cabo la empresa colombina. Convencieron a la marinería moguereña y al resto de marinos que habitualmente navegaban con ellos, para que se alistaran en el viaje descubridor. Aportaron, a su costa, la carabela La Niña, siendo los responsables de los preparativos de su nave, que se realizaron en julio de 1492, en el Puerto de Moguer, tal y como quedó recogido en las pleitos colombinos.[2][3]

La Niña partió al viaje descubridor, el 3 de agosto de 1492, contando como capitán a Vicente Yáñez Pinzón, con Juan Niño como propietario y maestre, y llevando una tripulación total entre diecinueve y veintidós personas. Una lista de las más completas de la misma puede ser:

Tripulación de la Carabela “La Niña”

1.- Vicente Yáñez Pinzón, capitán, (Palos de la Frontera)
2.- Juan Niño, propietario y maestre, (Moguer)
3.- Sancho Ruiz de Gama, piloto, (Santoña)
4.- Bartolomé Roldán, aprendiz de piloto, (Moguer)
5.- Bartolomé García, contramaestre, (Moguer)
6.- Maestre Alonso, físico (Moguer)
7.- Alonso de Morales, carpintero, (Moguer)
8.- Francisco Niño, marino, (Moguer)
9.- Juan Arraes, marino, (Moguer)
10.- Andrés de Huelva, grumete, (Huelva)
11.- Diego Lorenzo, despensero, (Huelva)
12.- Fernando de Triana, grumete (Sevilla)
13.- García Alonso, grumete, (Palos)
14.- Juan Arias, grumete, (Tavira)
15.- Juan Romero, marino,
16.- Miguel de Soria, sirviente, (Lepe)
17.- Pedro Arraes, marino, (Moguer)
18.- Pedro Sánchez, marinero, (Montilla)
19.- Rodrigo Monge, marino, (Palos)

La Santa María (barco)

La Santa María fue la mayor de las tres carabelas y asimismo la nao capitana empleada por Cristóbal Colón en su primer viaje al Nuevo Mundo en 1492. Era propiedad de Juan de la Cosa.

Las otras dos naves de la expedición fueron las carabelas La Niña y La Pinta. A diferencia de ellas, la Santa María no retornó a España porque embarrancó en la isla Española. A pesar que en el Diario de a Bordo de Cristóbal Colón, compilado por Bartolomé de las Casas, se dice que la Santa María fue una carabela y se habla de las "tres carabelas", sin embargo era la mayor de ellas y en varias jornadas se la define como una nao. Esto dio pie a un debate acerca del uso de la palabra nao que puede tener dos significados diferentes.

Mientras que un primer significado puede definir sencillamente a un navío, un segundo concepto puede significar a una carraca que era un gran navío de vela redonda de alto bordo que se dedicaba al transporte de grandes cargas en largos trayectos.

Pero de lo que no puede haber discusión es que la orden original a los concejos de "la mar de Andalucía" para que alquilen tres carabelas a Colón, dada en Santa Fe el 30 de abril de 1492 habló inequívocamente de tres carabelas, así como la orden a Diego Rodríguez Prieto y sus compañeros de Palos, dada en Granada el 30 de abril de 1492. También Francisco López de Gomara y Gonzalo Fernández de Oviedo mencionaron que la Santa María era una carabela. Tampoco hay discusión acerca de que la Santa María fue la "nao capitana" durante la Primer viaje de Colón, donde viajaba Cristóbal Colón y que, por consiguiente, capitaneaba la expedición.

El propietario de la Santa María fue Juan de la Cosa. Durante el transcurso del primer viaje al Nuevo Mundo, el 25 de diciembre de 1492, la nave encalló en la costa noroeste de la actual República Dominicana, quedando inservible o zozobrada y sus maderas se usaron para construir un fortín con empalizada que fue llamado "Fuerte Navidad".[4][5]

Cesáreo Fernández Duro lo refiere así:

Varó de noche sobre el Guarico (Santo Domingo) el 25 de diciembre y aunque se picaron los palos (desarbolar) y se alijó por completo (vaciar) con ayuda de canoas de indios, no pudo sacarse. Se salvo toda la gente y los pertrechos, Colon transbordó a la carabela Niña.[6]

La Santa María tenía en torno a 23 m de eslora y tres mástiles. Era el barco de mayor desplazamiento de los tres de la expedición. Una lista de tripulantes de las más completas puede ser:

Tripulación de la Carabela “La Santa María”

1.- Cristóbal Colón, capitán general, (Génova)
2.- Juan de la Cosa, propietario y patrón, (Santoña)
3.- Pedro Alonso Niño, piloto mayor, (Moguer)
4.- Diego de Arana, contramaestre, (Córdoba (España))
5.- Pedro Gutiérrez, administrador real y repostero, (Lepe)
6.- Rodrigo de Escobedo, notario, (Segovia)
7.- Rodrigo Sánchez, veedor, (Ronda)
8.- Diego Salcedo (soldier), sirviente de Colón, (Fuensaldaña)
9.- Luis de Torres, Intérprete (judío converso), (Moguer)
10.- Rodrigo de Jerez, marino, (Ayamonte)
11.- Alonso Chocero, grumete, (Palos)
12.- Alonso Clavijo, marino , (Moguer)
13.- Andrés de Yebenes, grumete, (Huelva)
14.- Antonio de Cuéllar, carpintero, (Cuéllar)
15.- Bartolomé Vives, marino , (Moguer)
16.- Bartolomé de Torres, marino, (Palos)
17.- Bartolomé García, contramaestre, (Moguer)
18.- Chachu, contramaestre, (Lequeitio)
19.- Cristóbal Caro, orfebre, (Sta. María de Anchitúa)
20.- Diego Bermúdez, grumete , (Palos)
21.- Diego Pérez, marino y pintor, (Murcia)
22.- Domingo de Lequeitio, tonelero, (Lequeitio)
23.- Domingo Vizcaíno, tonelero, (Lequeitio)
24.- Gonzalo Franco, marino, (Sevilla)
25.- Jacomel Rico, marino, (Génova)
26.- Juan de Jerez, marino, (Moguer)
27.- Juan Martines de Acoque, marino, (Deva (Guipúzcoa))
28.- Juan de Medina, sastre y marino, (Palos)
29.- Juan de Moguer, marino, (Moguer)
30.- Juan Sánchez, médico, (Córdoba)
31.- Maestre Juan
32.- Marín de Urtubia, grumete, (Sta. María de Anchitúa)

El almirante de la Mar Oceana

Tuvo entonces Colón otro encuentro providencial: Martín Alonso Pinzón, acaudalado armador, viejo lobo de mar y próspero mercader de Huelva, que se apasionó por el proyecto colombino. Fue gracias al prestigio de Pinzón que los recelosos marinos onubenses aceptaron enrolarse en la extraña empresa, y que los armadores Pinto y Niño aceptaron desprenderse de sendas carabelas que serían bautizadas con sus nombres. Martín Alonso y su hermano Vicente Yáñez pilotarían esas naves, mientras que el Almirante escogió una nao cantábrica anclada en el puerto de Palos, llamada Marigalante. Su armador, el cartógrafo Juan de la Cosa, ofreció incorporarse a la expedición como maestre y la nave capitana fue rebautizada Santa María. Restaba aún comprar aparejos y provisiones. Los hermanos Pinzón y sus amistades reunieron el dinero faltante, y todo quedó listo para hacerse a la mar.

Primer viaje de Colon 3 de agosto del 1492, partida del puerto de Palos

Salida desde el Puerto de Palos

La expedición partió del puerto de Palos el 3 de agosto de 1492. Pese a la oposición de Martín Alonso y las dudas de Juan de la Cosa, Colón insistió obcecadamente en mantener el derrotero que marcaba el grado 28 de latitud, que pasaba por la isla de Hierro. Por fortuna, intuición o saberes que el Almirante no reveló, ese rumbo se mostraba muy favorable para avanzar sin zozobra hacia el poniente. Y la pequeña escuadra se internó en el enigma del «Mar Tenebroso».

Primer viaje de Colon 3 de agosto del 1492

Pero pasaron más de dos meses sin avistar tierra y se produjeron conatos de rebelión, reducidos gracias a la autoridad indiscutida de Pinzón. Fue también el veterano piloto quien convenció a Colón finalmente de torcer el rumbo al sudoeste y pronto comenzaron a ver ramas flotantes, pájaros y otros signos inequívocos de que se acercaban a una costa (debe decirse que si hubieran seguido el derrotero del paralelo 28 hubieran llegado a la Florida, y quizá la historia de América hubiese sido otra).

En la noche del 11 al 12 de octubre el marinero Juan Rodríguez Bermejo, apodado el Trianero, dio el grito de «¡Tierra!» desde la cofa de La Pinta. Al amanecer desembarcaron en una isla (Guananahí o Walting, en las Bahamas) que Colón bautizó San Salvador. Convencido de encontrarse en dominios del Gran Kan, el navegante recorrió el archipiélago en busca de riquezas. Pero sólo hallaron forestas tropicales y nativos desnudos. Luego de tocar la isla de Juana (Cuba), la Santa María encalló irremisiblemente en la costa de La Española (actual Haití).

Descubrimiento de América 12 octubre de 1492

Colón decidió aprovechar los restos de la nave para construir un precario fuerte, que bautizó Natividad por ser 25 de diciembre. Quedaron allí unos pocos voluntarios y el resto de la expedición emprendió el regreso el 4 de enero de 1493. El Almirante capitaneaba La Niña y ordenó gobernar al norte, rumbo aparentemente erróneo. Pero una vez más acertó, pues la corriente del golfo lo enfiló sin dificultad hacia la península, mientras La Pinta de Martín Alonso era desviada por un temporal. Arribaron el uno a Lisboa y el otro a Bayona (Galicia). Y en tanto Colón rechazaba las ofertas de Juan II de Portugal para apropiarse del descubrimiento, Pinzón, enfermo, moría poco después.

Recibimiento triunfal en Barcelona

Recibimiento triunfal en Barcelona a Colón

Los Reyes Católicos recibieron a Colón en Barcelona con gran pompa y ceremonia, sin dejarse convencer por las intrigas que ya se tejían contra él. Le confirmaron sus títulos y privilegios y por real cédula acrecentaron un castillo y un león más en su escudo de armas. Pero el Almirante sólo pensaba en regresar a las Indias, y esta vez con gran despliegue náutico. El 25 de septiembre de 1493 zarpó de Cádiz al frente de una poderosa flota de 1.500 tripulantes, con capitanes como Ponce de León, Pedro de Margarit o Bernal Díaz, eclesiásticos, cartógrafos y el hidalgo conquense Alonso de Ojeda, que llegaría a ser paradigma del conquistador temerario.

Reyes Católicos recibiendo a Colon (1493)

Segundo viaje de Colón 25 de septiembre de 1493

Segundo Viaje de Colón 1493

Este segundo viaje duró más de dos años y en él se exploraron las Pequeñas Antillas y las islas de Puerto Rico y Jamaica, además de bordear las costas de Cuba. El antiguo fuerte Natividad había sido arrasado por los indios, y Colón fundó un nuevo enclave que denominó La Isabela. Dejó allí como adelantado y gobernador a su hermano Bartolomé, no sin antes reprimir duramente a los nativos con la ayuda de Ojeda. En el ínterin, habían llegado a la península noticias, quizás interesadamente exageradas, sobre las arbitrariedades del Almirante y las matanzas de indígenas. Lo cierto es que Colón resultó tan torpe gobernante en tierra como insigne nauta en el mar. Pero los reyes, por el momento, mantuvieron su confianza y autorizaron un nuevo viaje «para enmendar los yerros» que pudiera haber cometido.

Tercer viaje de Colon 1498

Tercer viaje de Colón 1498

Seis carabelas partieron de San lúcar de Barrameda el 30 de mayo de 1498, tripuladas en su mayor parte por penados. Tanto era el temor y la desconfianza que ya inspiraban las historias de mucho riesgo y poco beneficio que llegaban de las nuevas tierras. Esta tercera expedición fue la que llegó más al sur, circundando la isla Trinidad y avistando la desembocadura del Orinoco, en la actual Venezuela. Pero a Colón le acuciaba volver a La Española, tras una ausencia de treinta meses. Encontró allí un verdadero caos. El corregidor Francisco Roldán se había sublevado contra Bartolomé y Diego, apoyado por ex reclusos y caciques inamistosos, mientras las fuerzas regulares permanecían neutrales.

Incapaz de dominar la situación, el Almirante reclamó auxilio a la corona, reconociendo tácitamente sus desaciertos como virrey. Meses más tarde, tras nuevas bravatas de Roldán y excesos de los Colón, arribó el comisario real, Francisco de Bobadilla. Éste mandó apresar a los tres hermanos, que al llegar a la península permanecieron encarcelados en Cádiz. La historiografía actual entiende que la actuación de Bobadilla fue correcta, dadas las circunstancias. No obstante, los reyes ordenaron liberar a los detenidos, aunque privaron provisionalmente a Cristóbal Colón de la gobernación del Nuevo Mundo.

† Su muerte 1506

Tanto porfiaba el Almirante en volver que finalmente se le permitió embarcar, aunque con expresa prohibición de acercarse a La Española. En este cuarto y último viaje tocó las costas de Centroamérica (Panamá, Costa Rica, Nicaragua) y regresó cansado y enfermo para afincarse en Valladolid, donde (contra otro mito colónico) disfrutó de muy buenas rentas hasta que le sorprendió la muerte el 20 de mayo de 1506. Enterrado inicialmente en Sevilla, su hijo Diego trasladó sus restos años después a La Española (Santo Domingo), de la que era gobernador.

Cronología

  • 1451 Nace en Génova.
  • 1469 Viaje por el Mediterráneo.
  • 1476 Se establece en Portugal como agente comercial y realiza diversos viajes.
  • 1477 Boda en Lisboa con Felipa Moniz.
  • 1482 Propone a la corte portuguesa llegar a las Indias atravesando el Atlántico. Su plan es rechazado.
  • 1485 Se traslada a vivir a España.
  • 1486 Es recibido por los Reyes Católicos.
  • 1491 Los Reyes Católicos se avienen a su proyecto.
  • 1492 Zarpa del puerto de Palos. El 12 de octubre llega a las Bahamas, y más tarde a Cuba y Santo Domingo.
  • 1493 Segundo viaje y fundación de La Española.
  • 1498 Tercer viaje, partiendo de Sanlúcar de Barrameda, con seis carabelas. Descubre Trinidad y llega a tierra firme.
  • 1500 Apresado en Santo Domingo por Bobadilla, es devuelto a España.
  • 1502-1504 Cuarto y último viaje.
  • 1506 Muere en Valladolid.

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  • 1. Colón no tenía la intención de demostrar que la tierra era redonda: Colón no tenía ninguna necesidad de desacreditar a los que creían que la Tierra era plana, de eso ya se habían encargado los antiguos griegos. En el siglo VI a.C. Pitágoras dedujo que el mundo era redondo y dos siglos más tarde Aristóteles lo respaldó con sus observaciones astronómicas. En 1492, la gente más instruida sabía que el planeta no era plano.
  • 2. Colón no fue el primer europeo en cruzar el Atlántico: Ese honor lo tienen los vikingos de Leif Eriksson, que llegaron a la actual Terranova alrededor del año 1000, casi cinco siglos antes de que Colón iniciase sus viajes. Algunos historiadores afirman incluso que San Brendan de Irlanda u otros pueblos celtas cruzaron el Atlántico antes que Eriksson. Los EE.UU conmemoran el 'día de Colón', aunque éste no puso un pie en la parte continental de Norteamérica.
  • 3. Tres países se negaron a respaldar el viaje de Colón. Durante casi una década Colón presionó a las monarquías europeas para que le financiasen su búsqueda de una ruta hacia Asia occidental. Portugal, Inglaterra y Francia siempre se negaron. Los expertos decían al navegante que sus cálculos estaban equivocados y que el viaje llevaría mucho más tiempo de lo que él pensaba. Los asesores de los Reyes Católicos plantearon inquietudes similares y no andaban desencaminados. Colón subestimó la circunferencia de la Tierra y el tamaño de los océanos. Por suerte para él, se topó con el continente desconocido.
  • 4. La Niña y la Pinta no eran los nombres reales de dos de los tres barcos de Colón. En la España del siglo XV los barcos se bautizaban tradicionalmente con nombres de santos. Después los marineros se encargaban de ponerles apodos menos sagrados. Así, "la Pinta" realmente significaba "la pintada", y la Santa Clara fue apodada "la Niña" en honor a su patrón, llamado Juan Niño. La Santa María fue apodada "la Gallega", por haberse construido en Galicia.
  • 5. La Santa María naufragó el histórico viaje de Colón. En la Nochebuena de 1492 la Santa María encalló en un arrecife de coral en la costa norte de La Española. La tripulación pasó la noche intentando salvar el cargamento del barco. Colón regresó a España a bordo de la Niña, dejando atrás a 40 miembros de su tripulación para que pusieran en marcha el primer asentamiento europeo en aquellas tierras. Cuando Colón regresó a la colonia en otoño de 1493 ninguno de los tripulantes fue hallado con vida.
  • 6. Colón hizo cuatro viajes al Nuevo Mundo. Aunque es más conocido por su histórica expedición de 1492, Colón regresó a América más de tres veces en la década siguiente. Sus viajes lo llevaron a las islas del Caribe, América del Sur y América Central.
  • 7. Colón regresó a España encadenado en 1500. El gobierno de Colón en La Española parece que fue brutal y tiránico. A los isleños nativos que no reunían suficiente oro se les cortaban las manos y los colonos rebeldes españoles eran ejecutados en la horca. Los colonos se quejaron a la monarquía sobre la mala gestión del almirante, y un comisionado real enviado a La Española ordenó su detención y lo trajo a España encadenado. Aunque Colón fue despojado de su cargo de gobernador, el rey Fernando no sólo lo deja en libertad, sino que le financia un cuarto viaje.
  • 8. Un eclipse lunar puede haber salvado Colón. En febrero de 1504 un desesperado Colón quedó varado en Jamaica. Abandonado por su tripulación, los isleños se negaban a darle comida. Sabiendo por su almanaque que un eclipse lunar iba a tener lugar el 29 de ese mismo mes, el almirante advirtió a los isleños que su dios estaba enojado con ellos por no proporcionarle alimentos, y que la luna "se levantaría inflamada de ira". La noche del eclipse la luna se oscureció y adquirió un tono rojizo, y los isleños aterrorizados se pusieron a disposición de Colón y le suplicaron que abogara por la misericordia divina.
  • 9. Después de muerto, Colón siguió cruzando el Atlántico. Después de su muerte en 1506, Colón fue enterrado en Valladolid, España, y luego su cadáver se trasladó a Sevilla. A petición de su nuera, los cuerpos de Colón y su hijo Diego fueron enviados a través del Atlántico a la Española y enterrados en la catedral de Santo Domingo.
  • 10. Los herederos de Colón y la monarquía española estuvieron en litigio hasta 1790. Después de la muerte de Colón, sus herederos libraron una larga batalla legal con la corona española, alegando que la monarquía no había abonado el dinero y las ganancias debidas al explorador. La mayoría de los pleitos colombinos fueron resueltos en 1536, pero el proceso judicial se prolongó hasta casi 300 años después del famoso viaje de Colón.

Datos Curiosos

  • 1. Demostrar que la tierra era redonda nunca fue su intención: Ya los antiguos griegos se habían encargado de hacer tal afirmación, Pitágoras dedujo que el mundo era redondo en el siglo VI a.C. y dos siglos más tarde Aristóteles lo secundó. En 1492, ya se sabía que la tierra no era plana.
  • 2. Su verdadero nombre era Cristoforo Colombo: Se le conoce como Cristóbal Colón en español, Kristoffer Kolumbus en sueco y Christopher Columbus en inglés.
  • 3. Se destacó navegando pero erró gobernando: Así quedó demostrado cuando los reyes de España lo nombraron Gobernador en Santo Domingo. Allí rigió de forma déspota e inhumana. Se quedaba para sí la mayoría de las ganancias y se enfrentaba a los pobladores. Colón fue arrestado y enviado de vuelta a España y los reyes debieron enviar a un nuevo gobernador.
  • 4. No murió en la pobreza: Aunque algunos aseguran que murió pobre y solo, hay otros que afirman que si bien no era un acaudalado navegante cuando murió en España a los 54 años de edad en 1506, tampoco era pobre. Vivía dignamente en Valladolid.
  • 5. Nunca cobró las ganancias reales de sus viajes: Al haber sido arrestado por su terrible gestión como gobernador, y por actuar de forma brutal con los indígenas americanos, se le negó la mayor parte de las ganancias. Después de seis semanas de prisión fue puesto en libertad.
  • 6. Su familia quería su herencia: Los familiares de Cristóbal Colón, demandaron a la corona real, en una querella conocida como pleitos colombinos, estos se extendieron por casi 20 años, pero finalmente los herederos de Colón recibieron propiedades y riquezas.
  • 7. Le fue muy difícil conseguir el financiamiento de sus viajes: Por más de una década el navegante intentó conseguir los fondos para explorar una ruta que lo llevara a Asia occidental. Tres países se negaron a respaldarlo, Portugal, Inglaterra y Francia.
  • 8- Fue sumamente religioso: Se especula que Colón creía ser un elegido por Dios para los viajes del descubrimiento. Cuando por primera vez vio que el río Orinoco desembocaba en el Océano, creyó haber descubierto el Valle del Edén. Se dice que en sus últimos años vestía un hábito franciscano.
  • 9- Traficó con esclavos: Intentó hacer de los indígenas una mercancía explotable de sus viajes. Este negocio se le acabó cuando la corona decidió que los nativos del Nuevo Mundo eran sus súbditos y no podían ser esclavos.
  • 10. Inventó una teoría que acercaba América a Asia: A pesar del encuentro de nuevas tierras, Colón continuaba creyendo que Japón y China se encontraban muy próximos al lugar al que había llegado, incluso planteo una teoría en la cual la Tierra tenía forma de pera y que Asia se encontraba en el tallo, razón por la cual no la encontraba.
  • 11- Colón sacó mal las cuentas. Jamás aseguró que la Tierra era redonda porque era una obviedad: es más, en el siglo III a.C. ya se había calculado su circunferencia en unos 40.000 kilómetros. La discusión del navegante genovés con los geógrafos era por la distancia estimada para llegar a Catay, es decir, las indias. Colón calculaba que había 4.300 kilómetros de distancia mientras que para los geógrafos de la época señalaban que había 19 mil los kilómetros que había que navegar. Ellos estaban más cerca de la cifra real que el aventurero, que manejaban unos 38.000 kilómetros para la circunferencia terrestre. Así, Colón por ser mal geógrafo y de pura casualidad halló otro continente. Y ni siquiera se dio cuenta.
  • 12- En el primer viaje no viajó ningún cura o fraile, tampoco ninguna mujer. En 1497 las primeras mujeres embarcaron hacia el Nuevo Mundo. Además, las autoridades eclesiásticas españolas exigían que todos los soldados y marineros fueran casados. Los aventureros que acompañaron a Colón terminaron de cobrar su sueldo en 1513.
  • 13- Durante la noche del 11 al 12 de octubre de 1492, Colón sostuvo que había sido él el primero en ver las luces de la tierra que pensaba asiática, quitándole el honor y la recompensa de 10.000 maravedíes al humilde marinero de la Pinta, Juan Rodríguez Bermejo, sevillano nacido en Triana. Una reciente investigación afirma que fue un marinero de la Santa María llamado Pedro Izquierdo, quien dio la famosa alarma de ¡Tierra! de los manuales escolares.
  • 14- Nuevos estudios afirman que el grito del avistamiento de América se produjo el 13 y no el 12. El problema fue que este número era sinónimo de mala suerte y como el 12 de octubre era la fiesta de Nuestra Señora del Pilar, patrona de los Reyes Católicos, y ese año caía en viernes, día de la pasión de Jesús, el almirante habría cambiado la fecha a su antojo para quedar bien con sus benefactores.
  • 15- Guanahaní, la supuesta isla a la que arribó Colón el 12 o 13 de octubre, integraba un grupo de islas que a fines del siglo XV se denominaba Lucayas, hoy Bahamas. El navegante tomó posesión de esa isla en el primero de sus cuatro viajes a América pero no puede afirmarse con certeza en cuál de aquellas desembarcó. Las relaciones que mantuvieron luego los españoles con las Lucayas fueron pocas y discontinuas cuando las visitaban desde Cuba y La Española para apresar indios destinados a ser vendidos como esclavos.
  • 16- Las Bahamas no fueron consideradas parte del Caribe (zona que debe su nombre a la nación de indios guerreros que la habitaba), y por lo tanto, territorio español. Olvidadas por sus descubridores, fueron colonizadas por Inglaterra 150 años después de haber sido descubiertas. Ningún español disputó a los ingleses estas posesiones.
  • 17- Colón llegó a Cuba en noviembre después de haber estado más de dos semanas en las Lucayas. Envió a explorar la zona dos marineros quienes al regresar relataron habían hallado a gran número de indios con un tizón en las manos y ciertas hierbas para tomar como sahumerios, es decir, el tabaco. Colón le dio el nombre de Juana y luego de Fernandina a la isla de Cuba, nombre indígena que terminó prevaleciendo.
  • 18- Cerca de La Española (hoy República Dominicana y Haití) hay una pequeña isla a la que Colón bautizó con el nombre de la Tortuga. Esta isla jugó un papel muy importante en el Caribe y evoca de inmediato historias de piratas. En su diminuto perímetro lucharon a muerte los distintos imperios y sus "ladrones", más o menos autorizados.
  • 19 Puerto Rico fue descubierta por Colón el 19 de noviembre de 1493 en su segundo viaje y permaneció en ella tres días. La bautizó con el nombre de San Juan Bautista, que pasó a ser Bautista, luego San Juan, hasta que Fernando el Católico la llamó San Juan de Puerto Rico; finalmente quedó sólo Puerto Rico. Los indios la llamaban Borinquen. Colón halló a Tobago "cuyo nombre proviene de tabaco- en su tercer viaje (1498) pero no desembarcó, y estuvo en una bahía de Trinidad, nombre le dio a la isla, el 31 de julio de ese año. Trinidad fue la única colonizada por España, pero tardíamente: sólo en 1584 cuando fundó el primer pueblo español en ella y durante más de doscientos años vivió abandonada a su suerte, de ahí que cayera en manos inglesas en febrero de 1797.

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. Fernández Vial, Ignacio; Ollero Marín, Álvaro (1998). Las tres carabelas. Huelva: Diputación Provincial de Huelva. ISBN 84-8163-139-6.
  2. González Cruz, David, Descubridores de América, Colón, los marinos y los puertos. Editorial Silex, Huelva, 2012. (ISBN 978-84-7737-739-9).
  3. Fernández Vial, Ignacio; Ollero Marín, Álvaro, Las tres carabelas. Diputación Provincial de Huelva, Huelva, 1998. (ISBN 84-8163-139-6)
  4. Comisión arqueológica ejecutiva (1892). La Nao Santa María, Memoria de la comisión arqueológica, 1892. Library of Alexandría.
  5. Fernández Duro, Cesareo (1867). Naufragios de la Armada española: Relación histórica formada con presencia de los documentos oficiales que existen en el ministerio de marina. Madrid.
  6. Fernández Duro, 1867, p. 2.

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