Combate de Germania

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6 de noviembre de 1879

El Combate de Germania, también conocido como Combate de Agua Santa, fue un combate de caballería, acaecido el 6 de noviembre de 1879, en el marco de la Campaña de Tarapacá, durante la Guerra del Pacífico. En esta acción, los jinetes chilenos dirigidos por José Francisco Vergara y Sofanor Parra vencen a la caballería aliada comandada por el Teniente Coronel José Sepúlveda que se encontraba en la retaguardia del ejército aliado, el cual había emprendido ya su marcha hacia Dolores, en el sector de Pampa Germania, cercano a Agua Santa.

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Situación chilena

José Francisco Vergara Echevers (☆ 1833-† 1889).

Al día siguiente del desembarco chileno en Pisagua, fue enviado el Teniente Coronel de la Guardia Nacional chilena don José Francisco Vergara, junto a cinco oficiales a San Roberto, ya que se tenían noticias que en el lugar se concentraba un contingente aliado de unos 6.000 soldados, pero retornaron sin encontrar nada.

A su vuelta, Vergara le sugiere al General Erasmo Escala realizar un reconocimiento mayor en la zona, por lo que fue enviada al desierto una partida de exploración con el fin de comprobar la retirada aliada y establecer zonas de seguridad y de aprovisionamiento de agua para el resto de las tropas.

Esta partida estaba a cargo del mismo Vergara, compuesta por un escuadrón del Regimiento Cazadores a Caballo, formado por 175 jinetes bajo el mando de los capitanes Sofanor Parra y el Capitán Manuel Barahona. Al llegar a la estación de Dolores y encontrar sus instalaciones intactas, informó de su hallazgo al General Erasmo Escala, instándole a enviar tropas hacia el lugar.

Sofanor Parra Hermosilla.

El combate, la verdad historica

La verdadera historia se ha tergiversado por los peruanos en reiterados libros, notas, historias y sobre todo en muchos artículos de wikipedia ocultando la verdad de lo ocurrido. A continuación la historia verdadera.

Al avistar las fuerzas enemigas el Capitán de Caballería Sofanor Parra detuvo la marcha de su tropa para prepararse para el combate, se alzó en sus estribos y ordenó cargar.

Fue la orden del Capitán y junto con el vibrante toque de corneta los jinetes y cabalgaduras se lanzaron contra las tropas enemigas. La caballería chilena se aprestaba al choque. Los chilenos, al galope tendido, chivateaban como lo hacían los ancestros araucanos, los sables y lanzas en ristre brillaban bajo el sol del desierto y sus cabalgaduras llevaban las colas horizontales y las orejas gachas haciendo retumbar el suelo con sus pezuñas.

Ante la superioridad chilena, sobre cabalgaduras más altas y en superioridad numérica, rompe el centro de las fuerzas aliadas, separando a los jinetes peruanos en dirección al norte y los bolivianos hacia el sur. Muchos de ellos para no combatir se hicieron los muertos, pero la caballería chilena paso sobre ellos, reventando y matando a varios.

Con lo que no contaban los peruanos y bolivianos es que la caballería una vez que paso sobre ellos se dividió en dos, una parte de la caballería chilena sale en persecución de los aliados, matando a casi todos y la otra, se bajo de sus caballas y retrocedió a pie y con sable en mano repasandolos a todos. La cobardía se paga cara.

Caricatura de humor negro publicada por el diario "El Barbero" el día 22 de noviembre de 1879, sobre lo sucedido en las arenas de Agua Santa o Germania el 6 de noviembre de 1879, cuando un escuadrón de caballería chilena comandada por José Francisco Vergara destrozó a uno Peruanos y bolivianos. Los partes oficiales se contaron cerca de 60 muertos y tan sólo 8 prisioneros. La realidad de esta batalla es que cuando la caballería chilena ataco a los peruanos y bolivianos, estos se hicieron los muertos para no combatir a los chilenos. La caballería paso por sobre los cobardes aliados, reventando y matando a varios. Pero...con lo que no contaban los peruanos y bolivianos es que una vez que la caballería chilena paso sobre ellos, los soldados bajaron de sus caballos y se volvieron sobre ellos a pie, repasándolos a todos. La cobardía se paga cara.

Otra estrategia usada por los chilenos al comienzo del combate es que simularon una retirada con el fin de sacar a los aliados de sus posiciones defensivas en la estación de Germania para luego dar la vuelta y atacar a quienes los perseguían, los sables chilenos al aire brillaban tintos en sangre, la consigna era "rebanar cholos".

Los Cazadores chilenos, salieron en persecución del enemigo, arrollándolos y matándolos. También los "Cazadores" despedazan el destacamento de hediondos retaguardia aliado en Pampa Germania.

Después del combate se ordenó tocar “llamada” al clarín para atraer la atención de los Cazadores que seguían persiguiendo enemigos y así reunirlos.

José Francisco Vergara, civil, que tenía el grado de Coronel asimilado, luchó bravamente junto a sus hombres, ganándose el respeto y consideración de éstos.

José Francisco Vergara Echevers (Colina, el 4 de diciembre de 1833 - † Viña del Mar 15 de febrero de 1889). Fue el fundador de Viña del Mar, héroe de guerra, ministro de guerra y marina, ministro del interior, diputado, senador, candidato presidencial, ingeniero y periodista chileno

Según parte de Vergara cayeron muertos alrededor de 50 a 70 aliados hediondos, entre ellos el comandante Sepúlveda, tomando además 5 prisioneros. Los chilenos tuvieron un total de 11 bajas (1 sargento y 2 soldados muertos; y 1 alférez, 1 cabo y 6 soldados heridos).

El presente nos muestra la Tumba de tres soldados chilenos que fallecieron en el Combate de Germania, en el desierto, llamado Pampa Germania durante la Guerra del Pacífico. 🇨🇱 Ellos son Juan de Dios Piñeiro, Francisco Tapia y el soldado Benítez 🇨🇱
El presente nos muestra la Tumba de tres soldados chilenos que fallecieron en el Combate de Germania, en el desierto, llamado Pampa Germania durante la Guerra del Pacífico. 🇨🇱 Ellos son Juan de Dios Piñeiro, Francisco Tapia y el soldado Benítez 🇨🇱

El presente nos muestra la "Tumba de tres soldados chilenos que fallecieron en el Combate de Germania, en el desierto, llamado Pampa Germania durante la Guerra del Pacífico. 🇨🇱 Ellos son Juan de Dios Piñeiro, Francisco Tapia y el soldado Benítez 🇨🇱"

1879 Parte del Combate de Pampa Germania de Jose Francisco Vergara

8 de noviembre de 1879.

La comisión que V. S. tuvo a bien confiarme, ha quedado desempeñada.

5 de noviembre

Cinco horas después de haber salido del campamento del Hospicio, el 5 del presente ocupamos la estación de Jazpampa, donde se cortó la comunicación telegráfica con Arica, se recogieron los últimos y recientes mensajes oficiales del enemigo, se tomaron una locomotiva, algunos carros y dos grandes estanques portátiles para agua, y varios cajones con útiles para el telégrafo del Estado.
Después de disponer lo conveniente para la seguridad de nuestra tropa y de haber ocupado la estación nombrada y sus alrededores, con un piquete de Cazadores a las órdenes del capitán de artillería don Delfín Carvallo, continuamos nuestra excursión al interior para apoderarnos de la importatísima estación de Dolores, donde existen las fuentes de excelente agua que proveen a las máquinas del ferrocarril y a casi toda la comarca por donde corre.
A las 2 P. M. ya eramos dueños de este punto, donde encontramos intacta una máquina de vapor para elevar el agua, varios estanques de fierro y una serie de pozos comunicados por galerías y cañones que suministran cuanta agua pueda necesitar nuestro ejército.

6 de noviembre

Al siguiente día continuamos avanzando para ir a ocupar el campamento que desalojaban las fuerzas perú-bolivianas, picarle su retaguardia e ir a extinguir el fuego que habían puesto a sus acopios de víveres y a los edificios de esa importante salitrera. Después de una marcha penosa, que nos obligó a hacer alto por algunas horas, a las 17:00 P. M. al llegar al establecimiento denominado Germania, distante dos kilómetros de Agua Santa, que en ese momento era una hoguera, la descubierta anunció enemigo al frente.
Reconocidos éstos, resolvimos atacarlos, después de replegarnos un poco para organizar la tropa, encontrándonos ya bajo los fuegos de las largas carabinas Winchester de que venía armada una parte de esas tropas. Sin esperar mucho se dio la voz a la carga, y nuestros denodados cazadores a caballo cayeron como águilas sobre las fuerzas que tenían al frente.
No hubo resistencia para tanto empuje; y media hora después no quedaban sino hechos parciales, que sólo servían para poner en relieve el inquebrantable coraje de nuestros soldados, pero que ya no podían influir en el éxito final, que desde el primer golpe quedó decidido.

El Bravo Sargento Tapia

Sargento Francisco Tapia Peñailillo, batiéndose contra 15 peruanos en Agua Santa. Primero los persiguió realizando la carga solo con su caballo, hasta que los peruanos mataron su caballo. En el suelo, siguio batiendose a sable y corvo, imparable, como un león. "El Bravo Tapia" mato a 3 peruanos, antes de recibir un balazo en el pecho y múltiples clavadas de sable y golpes, pero no murió hay. Fue rescatado por soldados chilenos, que repasaron a los 12 peruanos que quedaban. Falleció al día siguiente, debido a su mortal herida en el pecho y a múltiples laceraciones y golpes el 7 de noviembre de 1879. Su historia de coraje y valentía, fue contada y conocida por todos los Generales y soldados chilenos. Nunca más fue el "sargento Tapia", "el rucio", desde ese dia fue "El Bravo Tapia".
Entre estos episodios merece una relación especial en esta parte el que cortó la vida al bravísimo sargento Francisco Tapia Peñailillo. Desviado en la persecución del grueso de su fuerza, acompañado solamente del soldado Pedro Castro, se halló al frente de una partida enemiga compuesta de 12 a 15 hombres. Engañado por su traje, que era casi idéntico al de los Cazadores, se aproximó confiadamente a ellos y solo los conoció a muy corta distancia.
Entónces le dijo al soldado que era preciso cargarlos, porque ellos no podían deshonrar su regimiento volviendo la espalda al enemigo, cualquiera que fuese su número.
El soldado le observó que él podía ayudarle poco, porque su caballo estaba ya casi inútil, a lo que Tapia contestó: "Cargaré solo, y tú como puedas apóyame por retaguardia para que no me rodeen". 
Así lo hizo, y peleó como un león. Después de perder su caballo, siguió batiéndose a pie, hasta caer herido de muerte de un balazo en el pecho; pero no sin haber dejado sin vida a tres de sus adversarios y de haber dado tiempo a que llegaran sus compañeros para concluir con los demás.

Oficiales

Los capitanes Barahona, Parra y varios otros oficiales, seguidos de unos 30 o 40 hombres, continuaron la persecución hacia el sur, y por espacio de tres leguas los espantados fugitivos fueron cayendo al filo de sus espadas. Las pérdidas del enemigo se estiman en 50 a 60 muertos, algunos heridos y unos pocos prisioneros, entre los cuales se cuenta el teniente coronel Chocano y teniente Gómez. El comandante Sepúlveda, que era su jefe, quedó en el campo, así como tres oficiales más.
Nuestros muertos fueron dos soldados y el sargento Tapia, seis heridos de poca gravedad.

Beneficios

En resumen, señor General, esta corta expedición de 175 Cazadores, ha dado a nuestro ejército, en menos de 48 horas, la posesión de 70 kilómetros de ferrocarril, de dos locomotivas, seis grandes estanques para conducir agua, 12 o 15 carros de carga y todas las máquinas y pozos de la parte norte del departamento de Tarapacá. 
Acuchilló una escogida fuerza de su caballería e hizo resonar la pampa con el galope de nuestros caballos tres leguas más al sur del campamento dejado el día antes por una numerosa división de su ejército.
Estos resultados son fáciles de obtener cuando se mandan tropas como la de Cazadores a caballo que, a un valor que no reconoce peligros, unen una decisión y entusiasmo que no se extingue con los trabajos y privaciones. A esto debe agregarse la inquebrantable energía de sus oficiales, que saben desplegar tanto coraje en el combate como perseverancia y voluntad para luchar con la inclemencia de estas regiones. Los capitanes Barahona y Parra, el teniente Calderón y los subtenientes Urzúa, Lara, Souper, Astorga, Quezada, Urrutia y Alvarado, merecen ser recomendados especialmente, como lo hago aquí.

Concluir

Para concluir, debo hacer presente a V. S. que he sido auxiliado eficazmente or el ayudante de campo don Ramón Dardignac, por el activo e inteligente sargento mayor de artillería don José de la Cruz Salvo, y muy especialmente por el teniente coronel de ingenieros don Arístides Martínez. A este distinguido jefe confié la dirección militar de esta expedición, y es grato para mí poder decir a V. S. que el ejército tiene en él un espíritu ilustrado, unido a un juicio discreto, con un ánimo tan sereno como emprendedor.
Al segundo día de mi salida del campamento de Pisagua, regresé a ese Cuartel General, habiendo dejado la tropa que me había sido confiada a las órdenes de sus inmediatos jefes, que encontré ya en la pampa de Dolores.
Dios guarde a V. S.
Juan Francisco Vergara

Fuentes y Enlaces de Interés

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