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Choque en La Cantera de Lautaro 1987

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Choque en La Cantera de Lautaro 1987
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21 de enero de 1987

Choque en La Cantera de Lautaro es un accidente ocurrido en el kilómetro 654 que une Lautaro con Temuco (Ruta-5), el 21 de enero de 1987, a las 7:30 horas de la mañana, con un saldo de 44 personas fallecidas. Los involucrados fueron un bus de la empresa Flecha Sur, conducido por Raimundo Páez Villalobos de 48 años, que transitaba de norte a sur, en el sector conocido como “La Cantera”. Este (el culpable de la tragedia), efectuó una imprudente maniobra de adelantamiento, colisionando de frente al camión de la empresa osornina "Casanova" que transportaba madera elaborada.

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Contenido

Imagen de un Bus Flecha Verde, MUY PARECIDO al del accidente en Lautaro. Debemos mencionar que el bus de la imagen, no corresponde al que participo en la tragedia.

Relato

Sebastián Quintana Cárdenas es un transportista que hoy tiene 58 años. Cuando tenía 34, el 21 de enero de 1987, a las 7.30 horas de la mañana, iba en un camión de 18 metros cargado con harina cruda en bolsas y mercadería de supermercado, desde Santiago, con destino a Chiloé.

Entre la cabina y la carga, en la litera trasera, iba durmiendo su pequeño hijo de 8 años.

Justo en ese momento, hace más de 23 años, pasaba por el kilómetro 654 que une Lautaro con Temuco. Por su retrovisor izquierdo, Quintana se percató que un bus estaba maniobrando para adelantarlo. De frente (por entonces, la Ruta-5 era sólo de una vía por lado) avanzaba un camión hacia el norte.

En cosas de segundos, y teniendo poca opción de una maniobra mayor, se cargó hacia la berma derecha, pero igual recibió un impacto del camión, que hizo que su pesada máquina saliera aún con más fuerza hacia el costado derecho.

Luego, un ruido ensordecedor le destapó los oídos.

Aún asustado, descendió de la cabina, y lo que vieron sus ojos, a más de 23 años aún le sigue provocando escalofríos recordarlo.

UN INFIERNO

Aquella mañana de verano, un bus de la empresa Flecha Sur, conducido por Raimundo Páez Villalobos (48) y que transitaba de norte a sur, en el sector conocido como “La Cantera”, efectuó una maniobra de adelantamiento, colisionando de frente al camión de la empresa osornina Casanova que transportaba madera elaborada.

La cabina del camión se incrustó en el bus, provocando una fusión de fierros, maderas y, fatalmente, cuerpos humanos.

El saldo de esta tragedia fue de 44 muertos, cifra que eleva a este hecho como el accidente carretero más grande ocurrido en nuestro país.

La parte superior del bus (cuyo trayecto era Santiago – Puerto Saavedra) quedó reducido a una maraña de fierros. Quintana, tras ser impactado por el lado salvándose milagrosamente, salió de su cabina y sólo vio chatarras, y en medio de ellas, cadáveres, sangre y cuerpos mutilados. El escenario lo completaban partes de cuerpos, cabelleras, ropas y zapatos tirados, más algunos gritos de auxilio de alguno de los once sobrevivientes al interior del bus.

“No tuve heridas físicas, pero sí sicológicas”, relató en exclusiva a este Diario, Sebastián Quintana Cárdenas, quien al momento de comunicarnos con él, iba sobre su camión, viajando hacia Santiago, desde Arica.

Hacía sólo un par de horas se había enterado del accidente en la Autopista del Sol, y su memoria lo llevó a La Cantera.

“Fue mucho lo que vi ese día. Tanto así, que dejé de trabajar un tiempo. No me podía reponer”, aseguró.

Su hijo también salvó con vida. Y por ir durmiendo, no se acuerda del choque, aunque sí del escenario posterior. Una foto de El Diario Austral de la época, muestra al camionero impactado, y se relata que mientras tanto, su pequeño hijo recorría las chatarras absorbiendo de primera fuente aquella pesadilla.

“Ni siquiera atiné a ayudar. Aunque en realidad no había nada qué hacer. Yo los vi a todos muertos… no quiero ni recordarlo”, asumió, con emoción.

Quintana es de familia de transportistas. Su padre, hermanos y sobrinos, poseen negocios de camiones. Él ha recorrido todo Chile y lo sigue haciendo. Con toda esa experiencia, aseveró: “No he visto nunca nada como eso. Y es casi imposible que vuelva a ocurrir un accidente así”, cerró.

EL PRIMER AVISO

Sólo minutos después de ocurrida la colisión, pasó por el lugar el odontólogo Ramón Hidalgo. El profesional, quien además era un activo radioaficionado, conectó el aparato de su vehículo y comenzó a avisar de la tragedia.

“Nunca vi tantos cráneos reventados, pese a mi experiencia como médico”, reveló en su momento a este Diario el ya extinto dentista traiguenino.

De inmediato su señal fue recepcionada por Fernando Álvarez, un septuagenario radioaficionado que lo primero que hacía por las mañanas, era encender su aparato.

Enterado Álvarez, fue él quien avisó al Hospital y a Carabineros.

La imagen nos muestra a Bomberos tratando de rescatar los cuerpos mutilados de entre los fierros retorcidos. Lautaro, 1987

Identificaciones

Hasta el lugar de la tragedia llegaron todas las fuerzas de rescate. El Hospital de Lautaro fue el primero que recepcionó a los once heridos de gravedad, entre ellos, la pequeña Margot Navarrete, de entonces 3 años, quien perdió a su madre.

Tras el primer día, la lista era incierta. A los cuerpos identificados, hubo otros que en las primeras 24 horas no pudieron ser reconocidos, debido al estado en el que se encontraban.

También había siete pasajeros que no pudieron ser encontrados en la primera jornada. Al día siguiente se pudo comprobar que seis de ellos estaban muertos. El séptimo, no había viajado en el bus.

Se trataba del conocido fonomímico Guillermo Almuna Ortiz, conocido en el ambiente artístico como Patricio “Chico” Gatti, quien tenía los boletos comprados, pero en el terminal se decidió a viajar en tren, junto a unos amigos.

De los 44 fallecidos, el menor tenía dos años, y el mayor 71[1].

Otro relato

EL fatídico fccidente El 21 de enero de 1987, la ruta 5 sur, exactamente en el kilómetro 654, fue testigo de uno de los peores y, más fuertes accidente que enlutaron al país. Un bus modelo Mercedes Benz 0302 Flecha Azul, que venia de Santiago con destino a Puerto. Saavedra colisionó con un camión de frente, como resultado; el fallecimiento de 44 personas casi instantáneamente.

Sólo sobrevivieron 11 personas. Según relató el chófer del camión, dijo que el bus trato de adelantar en una ruta de una vía detalla en la entrevista que él se dirigía por la ruta cuando divisó por el espejo lateral, que el bus intentaba realizar una maniobra de adelantamiento, un bus perteneciente a la empresa FLECHA SUR, al percatarse que al frente, a unos 300 mt, en sentido contrario, venía otro camión cargado con listones, sólo tuvo el reflejo de intentar salir de la ruta para dejar pasar al bus, pero ya era demasiado tarde, el camión que venía con listones, no salió de la ruta, al contrario, continuó por el centro de la vía, produciéndose el terrible accidente.

La cabina del camión quedo incrustada en el bus. El chófer que dio este relato viajaba junto a su pequeño hijo de 8 años, que dormía en la litera, quien sólo asimiló todo al bajar, y ver la espantosa escena. El hombre comenta que daños físicos no tuvo pero si psicológicos, debido a lo impactante que reflejaron sus ojos.

Un radio aficionado que paso por el lugar posterior al choque, dio aviso por radio a las autoridades, desplegándose distintos servicios de emergencias al lugar, quienes nunca imaginaron el panorama que vieron al llegar. Gritos, llantos, cadáveres esparcidos por la carretera, sangre, además de ropas, zapatos y pertenencias de los pasajeros eran parte de esta escena fatal. El radio aficionado que dio aviso dijo al diario dijo: “nunca vi tantos cráneos reventados, pese a mi experiencia como médico”.

El mensaje fue recepcionado por Fernando Álvarez, quien logró establecer las uniones para dar aviso sobre la emergencia. “Cuando llegamos, era un choque frontal, estaban fundidos los metales, daba la impresión que todo era una masa. La cantidad de cuerpos mutilados era impresionante. El trabajó por varias horas, consistió en retirar y tratar de armar cadáveres, para luego agruparlos en la berma y ser llevados al hospital de Lautaro, donde se improvisó una morgue en el patio trasero. "Hacer este trabajo nos llevó la mañana completa", dijo el director de bomberos, de aquél entonces.

Cuerpos

Choque en La Cantera de Lautaro 1987.png

El primer día la cantidad de víctimas no era exacta, habían cuerpos que si bien podían ser identificados, se les sumaban otros que no podían ser reconocidos a simple vista debido al estado en que se encontraban.

Actualmente, en el lugar y cercanías a Lautaro, se encuentra un monumento que deja ver los nombres de las victimas que lamentablemente terminaron su viaje en ese lugar. Así también, viajeros y vecinos del lugar, reportan el avistamiento de fenómenos extraños, personas paradas en la calzada, que luego desaparecen en una fracción de segundo, además de la presencia de niños pequeños solos en aquel lugar solitario.

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. Fuente, gentileza del Diario Austral de Temuco/24 de noviembre de 2010 Choque en La Cantera de Lautaro el año 1987 sigue siendo el peor del país


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