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Catedral de Santiago

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Presentación

Catedral de Santiago de Chile.jpg

La Catedral Metropolitana de Santiago es la sede de la Arquidiócesis de Santiago de Chile y principal templo de la Iglesia Católica en el país. Está dedicada a la Asunción de la Santísima Virgen.

Se ubica en la comuna de Santiago, frente a la Plaza de Armas. El conjunto arquitectónico de la Catedral está compuesto por el Palacio arzobispal, la Parroquia del Sagrario y el templo propiamente tal. Todos estos edificios son considerados monumentos nacionales.

Contenido

1522

Mapa de Santiago en 1552, donde ya se asoma la Catedral en el cuadrante 7, marcado con una cruz. Dibujo en crokis de Thomas Thayer Ojeda Siglo XVI

1558

Por cédula real de 8 de agosto de 1558, el rey había dispuesto que para la construcción de la iglesia mayor de Santiago contribuyesen por terceras partes la Real Hacienda, los indios de la juris­dicción de Santiago y los vecinos encomenderos, aunque añadió que si vivieran en ella otros españoles que no fuesen vecinos también debían aportar su contribución.

1561

El gobernador de Chile García Hurtado de Mendoza (periodo 1557-1561), que se encontraba en Santiago en el referido año 1561, inició para ello la búsqueda de dinero, logrando reunir entre los vecinos la suma de 20.000 pesos de oro con los que comenzaron los trabajos. Pronto quedó de manifiesto que tal cantidad era insuficiente, por lo que sus sucesores dispusieron nuevas derramas.

Garcia Hurtado de Mendoza.jpg


La iglesia mayor de Santiago que fundó Valdivia se transformó en cate­dral cuando el papa Pío IV, por bula de 27 de junio de 1561, erigió a esta ciudad como sede de un extenso Obispado.

1566

Según una inscripción que existió en la fachada, la obra se inició en 1566. Por tanto, antes de esa fecha, sólo hubo acarreo de materiales, ya que consta en las actas del Cabildo que el maestro cantero pidió en junio de ese año prórroga para acabar su trabajo que no había podido hacer por falta de materiales y por no pago de su salario. Lo mismo ocurría con los carpinteros que iban a hacer la enmaderación.

1568

En mayo de 1568 estaba el municipio pidiendo presupuestos y averiguando acer­ca del número de operarios que requeriría la obra de carpintería de la catedral. Sin embargo, uno de los maestros había hecho un modelo dibu­jado "conforme a la obra de carpintería del monasterio de Nuestra Seño­ra de la Merced de esta ciudad".

1576

Pero las obras apenas avanzaban. Sin duda que esta lentitud se debía a tres factores: falta de dinero, defectuosa construcción de lo poco que se había adelantado y vacancia permanente de la sede obispal santiaguina. Por tanto, la llegada de un obispo eficiente y trabajador como era fray Diego de Medellín (☆1576-†1592) no sólo permitió abrigar espe­ranzas de que lograra terminarla, sino que efectivamente, pese a su avan­zada edad, a su muerte la dejó casi concluida, faltando sólo los anexos que fueron construidos en los años siguientes a su fallecimiento.

1574

El cantero Juan de Lezana había iniciado en 1574 la construcción de las portadas, arcos y pilares de dicho templo. Dos años más tarde tenia terminadas las dos terceras partes de esa obra deteniéndose allí la construcción.

La historia de los canteros se remonta a la Colonia. Ellos llegaron a Chile en 1556 encabezados por Juan de Lezana (☆1523-†1591) y eran parte de los refuerzos que trajo, en ese entonces, el nuevo gobernador García Hurtado de Mendoza luego de que Pedro de Valdivia muriera en la batalla de Tucapel. Su misión fue construir en Cañete una nueva fortaleza de piedra en reemplazo de la antigua de madera que había sido destruida por los mapuches. Ese fue el inicio. Luego los canteros se establecieron en la capital, lugar donde comenzaron a trabajar en las grandes obras de infraestructura y principales edificios de la ciudad. Su mano está presente en casi todo el casco histórico, algo que el mismo Abarca constató al encontrar las firmas esculpidas en los bloques de piedra de varias de estas construcciones: la Catedral Metropolitana, en el Edificio de la Real Audiencia (actualmente el Museo Histórico Nacional), el Palacio de La Moneda, el canal San Carlos, las iglesia San Francisco, de la Compañía y San Agustín, la parroquia Santa Ana y varios puentes. Dentro de ellos, el de Cal y Canto fue su mayor desafío.[1]

1575

Terremoto de Santiago 17 de marzo de 1575. Documentos de la época señalan, 35 personas fallecidas, 150 heridas y unas 900 damnificadas. Se cree que hubo una magnitud de 7,3 en la escala de Richter.[2]

1584

El obis­po fray Diego de Medellín funda un seminario en 1584, de acuerdo a lo dispuesto por el III Concilio de Lima. Su construcción era muy modesta, de barro, paja y piso de tierra. Funcionó los primeros años en el mismo terreno donde se encuentra la catedral.

1585

Este año en el mes de agosto, el Cabildo de Santiago ordeno dar pregones por toda la ciudad buscando quien quisiera adjudicarse el termino o “remate de la obra de los arcos de la Iglesia de Santiago".

1586

Al año siguiente el trabajo seguía sin terminar, puesto que aún fal­taban tres arcos por cubrir, añadiéndose a esta carencia la circunstancia de que no podía decirse misa en la parte cubierta, porque se carecía "de ornamentos para el culto divino" y no había "libros para el coro ni para el altar". Estas penurias determinaron que la parte superior de los arcos y paredes de los claustros laterales y de las capillas fueran terminados con material de adobes.

Terminados los arcos y puesta la techumbre en la nave principal, pudo considerarse finalizado lo fundamental de la obra de la iglesia ma­yor.

1591

Se construyó la torre, también de adobes.

1593

Se enmaderaron las dos naves laterales siguiendo el estilo de la nave cen­tral, aunque obligándose a poner dos vigas en lugar de las tres que tenía aquélla.

1600

El 1 de marzo de 1600, el Cabildo de Santiago y la Iglesia, contrata para la construcción de las dos puestas laterales de la Catedral de Santiago a Juan García, maestro de cantería. Una de ellas, llamada luego Puerta del Perdón, en el lugar donde estaba el altar del señor San José y donde estaba sepultado el obispo don fray Diego de Medellín (costado oriental), mientras que la otra, situada en el lado occidental, en el "lado en que se encuentra enterrado el General Gonzalo de los Ríos", ambas "de cantería y molduras como está la puerta principal de dicha Iglesia".

Al parecer, la obra de la catedral, aunque era más pequeña que la actual, terminó siendo muy hermosa, tanto por la riqueza de sus adornos como por lo proporcionado de sus dimensiones. Como se ha dicho, mira­ba a la actual calle Catedral, abarcando su frente sólo un medio solar y su fondo extendiéndose en poco más de otro medio solar. Constaba de tres naves construidas de piedra de sillería, aunque también tenía unas capi­llas que surgían de sus costados oriental y occidental, todas de adobe. Según Ovalle, era toda de piedra blanca "de muy airosa y galana arqui­tectura". Lo mismo opinaba el obispo de Santiago, fray Gaspar de Villarroel (☆1638-†1651), el que refiere que por su arquitectura era "de tan excelen­te fábrica que, aunque hay otras más suntuosas, no hay en las Indias otra que se la pueda igualar". El mismo prelado dice que durante su gobierno se acabó de hacer una sacristía nueva, la cual fue adornada con muchas pinturas que trajo desde Lima.

Anexo a la catedral estuvo el seminario que había fundado el obis­po fray Diego de Medellín en 1584, de acuerdo a lo dispuesto por el III Concilio de Lima. De principios muy modestos, funcionó los primeros años en el local de la misma catedral.

1603

Por compra hecha en 19 de julio de 1603, adquirió un terreno situado en la misma calle de la Catedral, pero a algo más de cuatro cuadras de distancia, zona de extra­muros próxima a la ermita de Santa Ana.

1614

Según Vásquez de Espinoza, tenía ocho colegiales "con alguna renta y una chacara para su sustento". En ese terreno (Catedral esquina de Amunategui) y con el nombre de "Colegio de la Beca Azul", funcionó hasta el siglo XIX.

Catedral reconstruida

El costado occidental de la plaza, en cambio, se había mantenido sin grandes variaciones puesto que los trabajos de reconstrucción fueron rápidos.

1647 Terremoto

Santiago, 13 de mayo de 1647, a las 22.30 hora local. Magnitud estimada de 8,5 Escala Richter. Se estima que sobre 600 personas fallecieron. Debido a estas cifras, este terremoto es el quinto más mortífero en la historia de Chile. El sismo tuvo una duración del "tiempo que se demora uno en rezar entre tres o cuatro Credos". De acuerdo a geólogos modernos, dadas las características de intensidad y duración, este terremoto se produjo por la activación de la Falla de Ramón, falla geológica ubicada tan sólo a 8 kilómetros al oriente de la Plaza de Armas de Santiago.

El Cristo de Mayo de la Iglesia de San Agustín, en el centro de Santiago, queda con su corona de espinas en el cuello. La iglesia de la compañía se destruyo por completa.

La defensa de la Iglesia por sus tierras

Este terremoto devasto Santiago por completo. Su destrucción fue total e hizo que los habitantes de Santiago, quisieran abandonarlo para siempre. Solo la defensa de la Iglesia, que se opuso tenazmente a la idea, pues era propietaria de muchos y extensos terrenos en la zona, y veía como sus intereses se iban al basurero. Convenció y amenazo con los horrores del infierno y el Purgatorio, a los habitantes de Santiago, si es que se llevaba a cabo tal idea. Temerosos de Dios, los habitantes echaron pie atrás y Santiago siguió donde estaba.[4]

1650

Tres años después de ocurrido aquel terremoto, fray Gaspar de Villarroel había logrado reconstruir la catedral. Lo había hecho con notable rapidez para la época, gracias a que se aprovecharon la nave central y los pilares de piedra de la antigua iglesia construidos por Lezana en el siglo anterior. Como decía la Audiencia, "se había re­puesto en toda su perfección la obra de cantería y se había vuelto a le­vantar todo el edificio de adobes". Habría que agregar que se hizo una nueva enmaderación, se colocó un techo nuevo y sobre uno de sus costa­dos se levantó una torre. Finalmente, en el mismo año 1650, se informó que se había adornado el costado que daba a la plaza con tres ventanas "que con sus enrejados verdes hacen hermosa y alegre vista".

1657

Pero esta obra debió de estar muy mal hecha, porque se cayó a los pocos años a causa de un temblor ocurrido en Santiago. El jueves 15 de marzo de 1657, entre las ocho y las nueve de la noche un fuerte temblor remeció Santiago como consecuencia del terremoto que asoló a Concepción y a todo el sur de Chile. Aunque en Santiago no tuvo la violencia del sur arruinó y asoló toda la Catedral y sus arcos de piedra de la fachada, que cayeron a la calle poniente. Destruyo la sacristía y dañó todos los edificios que habían alcanzado a levantarse hasta en­tonces.

Por tanto, fue preciso comenzar una vez más. Al obispo Fray Diego de Humanzoro (☆1662-†1676) le correspondió esta vez ocuparse de la res­tauración de este templo basándose, como en el intento anterior, en la muralla de cantería de Lezana, permitiendo mantener por otros sesenta años la orientación norte-sur de la catedral.

1667-1670

Fue durante los años 1667 a 1670 cuando los trabajos tomaron un ritmo más intenso, poniéndose al frente de ellos a 40 oficiales expertos y numerosos peones, todo a un costo de 71.730 pesos. En ésta ya no se usó el adobe para terminar las murallas sino que toda entera, incluida la torre, fue completada de cal y piedra labrada asegurándose la obra con maderas de ciprés. Hay datos que confirman que el sagrario y el pulpito de la catedral, de un soberbio barroco, así como el tabernáculo de San Antonio y el de San José, fueron dorados con tejos de oro. Con todos estos esfuerzos, su terminación fue posible en el plazo de tres años, como anunciaba el Cabildo de Santiago en sesión de 3 de octubre de 1670.

1679

Durante el gobierno del obispo Fray Bernardo Carrasco de Saavedra (☆1679-†1695) se efectuó un ensanche de la catedral, construyéndose una suntuosa sacristía de cal y ladrillo y terminándose el coro. La sillería y la enmaderación de la sacristía costaron, sólo en concepto de honorarios, 2.150 pesos y si a esto añadimos el baptisterio y los estribos que se agre­garon al templo, debemos concluir que la obra reemprendida por el obis­po Carrasco fue de mucha magnitud y elevó el costo final de la catedral a una suma que bordeaba los cien mil pesos.

1687

Con todas estas demoras, la consagración de la catedral sólo vino a hacerse en 1687, según consta en un acuerdo del Cabildo de 28 de noviembre de 1687, el cual dispuso que se conmemorara el hecho con fiestas y Corridas de toros.

1690

Terremoto de 1690 de Santiago durante el mes de julio.

1730

Terremoto del 8 de julio de 1730 La Serena (Tsunami Mayor). 300 fallecidos, 570 heridos y 5.000 damnificados. Magnitud de 8,7 Escala Richter. [5]

El cronista Pedro de Córdoba y Figueroa, escribiendo después de ocurrido el terremoto de 1730, nos ha dejado su impresión sobre este edificio después de la restauración efectuada en la década de 1740. De­cía que todos los templos de Santiago eran ostentosos y que la catedral constaba de tres naves "de pulido maderamen su techumbre y sobre ca­nes y corpulentas trabes costosamente encolleradas". Agregaba que sos­tenían toda esta obra "dos órdenes de arquería de fina cantería de piedra de admirable simetría y proporciones", los mismos -agrega- que alababa el obispo Villarroel y que no son otros que la obra de Lezana de fines del siglo XVI. Esta catedral, por tener la misma planta que la primera, estuvo también rodeada por el cementerio a que nos referimos en la primera parte de este capítulo; en el solar que daba hacia la calle Compañía con­taba con oficinas del Obispado y con tiendas pertenecientes a la capellanía del obispo Salcedo, todas con frente a esa calle, pero la residencia episco­pal se encontraba en la actual calle Rosas, lo que motivó que entonces se llamara calle del Obispo.

La Segunda Catedral de Santiago

La catedral, a diferencia de lo ocurrido con los temblores del siglo XVII, en el de 1730 sólo perdió la torre, aunque ésta, en su caída, destruyó parte de la techumbre del templo. La restauración no se hizo esperar, ya que casi de inmediato fue construida otra torre en lugar más adecuado que, aunque es de adobes crudos, está revestida de maderas y sobre elevados cimientos de piedra de cantería, coronada de corredores y de una media naranja ovada de cal y ladrillo que será de mucha dura­ción y de bastante resistencia al ímpetu de temblores". Esta torre, dota­da de nuevas campanas, había sido hecha a imitación de la del monaste­rio de las Agustinas, la que basaba su prestigio en que, aunque construi­da en 1682, pudo resistir perfectamente el terremoto de 1730. Tenía una altura de casi 20 metros, contaba con balcones y celosías y estaba tam­bién rematada con una media naranja en su extremo.

1741

El problema de la catedral de Santiago, estructurada sobre la base de sus antiguos muros y con su frontis mirando a la actual calle Catedral, no era el de su reconstrucción, sino únicamente el de su mantenimiento y restauración permanentes. Por tanto, en un primer ins­tante se creyó que bastaría con reparar una vez más la techumbre y algu­nos arcos de piedra dañados, el baptisterio, el almacén y otras oficinas, gasto que en 1741 había sido apreciado en 17.500 pesos.

1747

Los peritajes fueron más pesimistas por lo que las autoridades eclesiásticas comenzaron a pensar en que la refac­ción de la vieja catedral no era una buena solución y en cambio si lo sería construir una nueva. Se unía a ello la constancia del daño de los muros de la vieja iglesia los que, en parte, estaban inclinados luego de soportar, en sus casi doscientos años de vida, muchos temblores y dos grandes terremotos. Al mismo tiempo, se consideró el aumento de población que había tenido la ciudad en este largo tiempo lo que hacia estrecho al viejo templo "para el numeroso gentío del pueblo". Se habló también de "su desproporcionada fábrica por haberse construido con la fachada y su puerta principal a una calle particular y dándole el costado a la Plaza Mayor", posición que producía una "incoherencia" con respecto al pro­greso urbano de Santiago, considerando que la Plaza Mayor o de Armas era el centro político, social, religioso y cultural de la ciudad y nada hacía suponer que no lo seguiría siendo.

1748

Se determinó construir una nueva catedral, la cual debe­ría ser más grande; para conseguirlo, debía cambiar su antigua orienta­ción sur norte para mirar ahora a la plaza. Tal propósito requirió de la inversión de la suma de 8.400 pesos en la compra de las casas de Antonio Bascuñán y del gobernador Juan de Ovalle, ambas situadas en la esquina de las actuales calles de Catedral y Bandera, lo que permitiría hacer este cambio.

Los trabajos se iniciaron, precisamente, por esta parte posterior en los terrenos recién adquiridos, decidiendo que, mientras se construía el nuevo edificio, se mantuviera el antiguo templo para no suspender las liturgias propias de la sede del obispo. Los planos se debieron a Matías Vásquez de Acuña, mayordomo de la "fábrica" de la catedral. Este quien tuvo que conciliar dos metas principales: levantar una iglesia de grandes pro­porciones y, a la vez, darle la solidez necesaria para resistir los futuros sismos que ocurrieran en Santiago.

La solución consistió en construir todos sus muros de piedra de cantería, hacer cimientos profundos (casi 4 metros) y darle una altura de 16 varas (13,37 metros) "que es lo menos a que se puede reducir, para que no quede dicha iglesia en despropor­ción notable respecto de las otras iglesias de esta Ciudad".

Pero así como los planos y la realización de ellos fueron obra del arquitecto Vásquez de Acuña, el impulso necesario para obtener los cuantiosos fondos que re­quirió levantar la nueva catedral se debió a dos obispos de Santiago: Juan González Melgarejo (1745-1754) y Manuel de Alday y Axpée (1755-1788), los que se comprometieron totalmente con esta obra, suplementando el presupuesto inicial que había sido de 230.114 pesos con 4 reales, de manera que en 1777 los aportes hechos, tanto por el rey como por los obispos de Santiago, sumaban 390.539 pesos.

3 de julio 1748

La construcción del nuevo templo se inició el día 3 de julio de 1748 a un ritmo relativamente rápido, pues ya en 1764 se informaba que la altura de las murallas había alcanzado el nivel planeado. Esto se refería a la parte trasera del nuevo templo, desde la actual calle Bandera hasta topar con el edificio de la antigua catedral. Faltaba aún demoler el tem­plo antiguo y construir, tanto lo que ocupaba el ancho de éste, como el espacio que existía entre dicha iglesia antigua y la Plaza Mayor, corres­pondiente al cementerio que en esa parte abarcaba el trecho de dos ar­cos y el frontis.

1768

Este notable avance de las obras permitió al obispo Alday en 1768, veinte años después de haberse iniciado los trabajos, informar que estaban terminadas las dos terceras partes del nuevo templo.

1769

Sin embargo, se presentó el inconveniente de que el 22 de diciem­bre de 1769 se incendió la vieja catedral. Esta desgracia provocó la des­trucción de casi todas las obras de arte que se conservaban desde media­dos del siglo XVII, entre ellas dos órganos, la sillería del coro tallada en cedro y trece altares con todos sus adornos. Ello obligó, tanto al obispo como a los canónigos, a ocupar la iglesia de la Compañía para hacer los oficios propios de la catedral.

1775

Este percance impulsó todavía más los trabajos de terminación de esta obra, la que pudo ser entregada al culto el 8 de diciembre de 1775. En esa fecha, la nueva iglesia tenía de largo (de oeste a este), 80 varas (66,88 metros), faltando sólo el Sagrario, le­vantar cuatro arcos cuyos cimientos ya estaban hechos, y labrar el frente a la Plaza Mayor. En cambio se encontraban terminadas las dos sacristías, el altar mayor y el presbiterio, una torre provisional de madera y, como se dijo, más de la mitad del largo total de las tres naves. Agustín de Jáuregui y Aldecoa Gobernador de Chile inaugura la Catedral de Santiago

1780

Habiendo fallecido Vázquez de Acuña en 1773, lo sucedieron di­versos mayordomos hasta que, en 1780, se designó al arquitecto italiano Joaquín Toesca para que terminara el nuevo templo. Este se abocó a hacer algunas precisiones a la fachada principal acompañando planos de las fachadas laterales y de la iglesia del Sagrario también frente a la plaza y junto a la catedral.

Joaquín Toesca y Ricci

1817

La nueva catedral, sin embargo, no dejó conformes a los habitantes de Santiago y tampoco atrajo especialmente la atención de los viaje­ros que visitaron Santiago a fines del siglo XVIII y principios del XIX, quienes le dedicaron breves observaciones. Así, Samuel Haig dijo en 1817 que el estilo de la catedral era el "más serio y puro que todo lo que antes había visto", mientras Johnston en 1812 agregó, sarcásticamente, que la catedral hacía cincuenta años que había sido empezada y sin duda demo­raría otros tantos años, porque así los sacerdotes podían seguir pidiendo limosna para su construcción.

Haenke, que la conoció en 1794, dedicó algunos párrafos a describirla diciendo que era "uno de los más nobles y majestuosos edificios que adornan la ciudad", agregando que, aunque estaba sin acabar, ya tenía de largo cien varas castellanas, se componía de tres naves, y su enmaderación era de colleras "afianzadas en su mura­lla". Terminaba diciendo que su altura, por temor a los temblores, no era proporcionada a su largo y ancho, afirmación corroborada por otros tes­tigos posteriores que la consideraban lóbrega, formando un conjunto triste y, a pesar de tener algunos magníficos altares, éstos no lograban luci­miento, debido a que las tres naves quedaban "oprimidas en una tétrica oscuridad".

Muchos opinaban que la solución a este problema consistiría en agrandar las ventanas y elevar las bóvedas a una altura que guardara proporción con el ancho y el largo del edificio y, sin duda, de esta opinión generalizada a lo largo del siglo XIX derivaron las modificaciones que el arzobispo Mariano Casanova (1887-1908) ordenó hacer a finales de ese siglo.

1818

Se cantó un Te Deum en la Catedral de Santiago el 13 de febrero de 1818 y al día siguiente, en la misma Catedral el 14 de febrero de 1818, se celebró una misa de acción de gracias. Al terminar esta última, Tomás Guido ofreció un discurso dirigido a felicitar al pueblo chileno, en nombre del gobierno de Buenos Aires. Las fiestas públicas en Santiago, por la proclamación y jura de la independencia, continuaron hasta el día 16 de febrero de 1818. El acta de la independencia impresa fue distribuida profusamente entre el pueblo; también se repartió, aunque en menor proporción, el Manifiesto que hace a las naciones el supremo director de Chile de los motivos que justifican la revolución y la declaración de su independencia, redactado por Bernardo Vera.

1860

1860
Catedral de Santiago, al frente la Guardia civil de la Municipalidad de Santiago con un músico Tambor a la cabeza c.1860-70

1867

Catedral de Santiago de Chile 1867
Catedral de Santiago 1867.jpg

1868

Se celebró el mayor número de bodas simultáneas en la Catedral de Santiago. Participaron en la ceremonia cien parejas de gente pobre que no podía costear los gastos de la boda.

1888

Catedral de Santiago 1888: Recorte de un diario francés en la ciudad de París donde Charles Wiener esctibe: La Catedral y el arzobispado de Santiago en la Plaza de Armas entre calles Catedral y Compañía. La Catedral fue construida internamente por una armadura de fierro lo que permite una solidificación del edificio, una notable obra de arte, 1888

1900

Catedral de Santiago desde la calle en Catedral 1900

1910

Catedral de Santiago 1910

1911

Los corazones de héroes

Luego de la muerte de toda la 4a compañía del Batallón Chacabuco en el combate de La Concepción, el comandante Marcial Pinto Agüero ordenó que fueran extraídos los corazones de Ignacio Carrera Pinto y de sus tres subtenientes, Julio Montt, Arturo Pérez Canto y Luis Cruz Martínez, con el objetivo de enviarlos a Chile.

Estos órganos fueron llevados a Lima, permaneciendo allí hasta marzo de 1883. Luego del término de la guerra del Pacífico, fueron trasladados a Santiago, quedando depositados en el Museo Militar. El 9 de julio de 1911, la urna que los contenía fue conducida a la catedral de Santiago.

Monumento Héroes de La Concepción

1932

Postal Catedral De Santiago Salida De Misa 1932

Postal Catedral De Santiago Salida De Misa 1932

1968

Un grupo de laicos izquierdistas y sacerdotes activos ocupan las dependencias de la Catedral de Santiago (principal templo católico de la nación) por primera vez en su historia para lanzar arengas de tipo progresista.

2005

Nave central

Desde principios del 2005 a principios del 2006 el altar mayor del templo fue completamente remodelado junto con la cripta arzobispal. Durante las excavaciones se encontraron los restos mortales de Diego Portales. En la cripta arzobispal descansan los restos mortales de todos los Obispos y Arzobispos de Santiago. Como Iglesia Catedral es la sede permanente del Arzobispo de Santiago y del Cabildo Eclesiástico Metropolitano.

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