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Batalla de Chorrillos, antes de la Batalla

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Batalla de Chorrillos, antes de la Batalla
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Eduardo Hempel

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Historia previa a la Batalla de Chorrillos por Eduardo Hempel

Corresponsal del Diario El Ferrocarril de Santiago

11 de enero de 1881 Chorrillos. Antes de la batalla

El día 11 de enero se disponía por la orden general "que todos los cuerpos del ejército se encontraran listos para marchar a primera orden". Al mismo tiempo se ordenaba que el sobrante de armamento y equipo de los diferentes cuerpos se entregara en la Intendencia General, al capitán agregado al Estado Mayor don Juan de la C. Saavedra, y se dictaban todas las medidas conducentes para emprender la marcha en pocas horas más.


A las 4 P.M. tenía lugar en el Cuartel General una reunión de todos los jefes de división, de brigada y de cuerpo, presidida por el General Manuel Baquedano, y a la que asistían el señor Ministro de la Guerra en campaña, el Jefe de Estado Mayor General y el General Saavedra.

La conferencia duró más de una hora, y en ella se trató del plan de ataque. Después se celebró otra reunión, a la que concurrieron el señor Ministro de la Guerra, Jefe de Estado Mayor y jefes de división, y que se prolongó bastante.

Según mis informes, los altos jefes del ejército chileno, se ocuparon largamente del plan de batalla, discutiendo las ventajas e inconvenientes de atacar por el lado de Chorrillos o por el punto en que el coronel Barbosa efectuó su último reconocimiento.

Orozimbo Barboza Puga

La gran mayoría de los jefes y el señor Ministro de la Guerra, siempre, según mis informes, opinaban por el ataque por la Rinconada y valles que siguen en dirección al norte. Pero el General en Jefe y el coronel Lagos eran de opinión contraria, sosteniendo el General Baquedano hasta el último momento la conveniencia de emprender el ataque por el lado de Chorrillos, y en conformidad al plan que había concebido.

Ya en todo el campamento se sabía que la marcha sobre Lima se iba a emprender de un momento a otro, reinando en todas partes gran animación, y retratándose en todos los semblantes cierta sonrisa de satisfacción, al ver acercarse el anhelado instante de coronar con nuevas glorias y nuevos laureles esa gran epopeya que se ha llamado la guerra del Pacífico y que ha permitido a los hijos de Chile poner tan alta la estrella de su bandera y el nombre santo de su patria.


La animación que dominaba en los campamentos fue en progresión creciente desde las 9 A.M., hora en que la Brigada Barbosa desembarcaba por el camino de Pachacamac a Lurín y pasaba a ocupar su puesto a retaguardia de la Brigada Gana.

Jefes, oficiales y soldados tenían la conciencia de la próxima marcha, y si alguna duda hubiera podido existir, ella fue disipada por una proclama del General en Jefe, que a las 11.30 A.M. del 12 se daba en la orden general y era leída a todo el ejército.

Esta proclama fue recibida en todos los cuerpos con atronadores vivas a Chile, y hasta en las ambulancias y hospital volante, adonde llegaron los ecos del patriótico entusiasmo, y donde yacían postrados oficiales y soldados, no se oyó sino un himno inmenso, entonado por esos nobles y generosos pechos que se levantaban unísonos para enviar su saludo a la patria ausente, por cuya honra y por cuyas glorias iban a verter su sangre. Y todos, jefes y oficiales, clases y soldados, sanos y enfermos, sólo tenían un único pensamiento - ¡Chile!

Y como en Tacna y como en Arica, como en todas partes donde se ha anunciado a nuestro ejército una próxima campaña, una batalla cercana, todos, todos sin excepción, olvidaban que el plomo o alevosa celada podía cortar el hilo de su existencia, que podían morir en extraña tierra y acaso sus cadáveres ser presa de las aves de rapiña; todo lo olvidaban y sólo tenían presente a su patria querida, a quien habían ofrecido su sangre y su vida, y a quien confiaban sus hijos y sus esposas; todo lo olvidaban y sólo una idea dominaba sus cerebros, hacía palpitar sus corazones - ¡Chile! Y solo una divisa, un canto heroico murmuraban sus labios – “Vencer o morir”.


En la misma orden general en que se dio la proclama, se disponía que la reserva la compusieran los regimientos 3º de línea, Zapadores y Valparaíso, y la artillería destinada a este objeto, mandada por el comandante Arístides Martínez.

Se ordenaba igualmente que en el cantón de Lurín quedaran dos compañías del Curicó y 50 hombres de caballería para custodiar los depósitos de víveres y pertrechos, y que 100 cazadores a caballo sirvieran de escolta al General en Jefe.

La 5 P.M. era la hora fijada para emprender la marcha.


Como es natural suponerlo, los oficiales y soldados a quienes cupo la mala suerte de quedarse de guarnición, hubieron de resignarse a la orden, cuando sus deseos eran compartir con sus compañeros los peligros y las glorias de la próxima batalla. Pero el patriotismo todo lo domina en el corazón del chileno, y los que en Lurín quedaron para servir de custodia a nuestros enfermos y a los depósitos de pertrechos y víveres, se conformaron con su suerte, acallaron sus aspiraciones de morir por la patria, y miraron partir a sus hermanos de armas con ojos en que brillaban lágrimas del más puro de los sentimientos y en que se reflejaba el más sagrado de los deseos: la victoria para Chile.

Croquis Batalla de Chorrillos, segun los primeros datos llegados a la oficina hidrográfica el 13 de enero de 1881. Publicado en el Diario el Ferrocarril el 2 de febrero de 1881

El total disponible de las fuerzas chilenas que iban a emprender la marcha sobre Lima era el siguiente el día 12 de enero, según las relaciones pasadas al Estado Mayor General:

• Artillería………………… 1.370 hombres.

• Infantería………………. 20.508 “

• Caballería……………… 1.251 “

 23.129 hombres.

Que se descomponen en la forma siguiente:

PRIMERA DIVISIÓN

1ª Brigada

• Regimiento 2º de línea……………………………………………………………….. 924 hombres

• Id. Atacama………………………………………………………………….. 1.078 “

• Artillería de Marina…………………………………………………………………….. 377 “

• Batallón Melipilla………………………………………………………………………… 400 “

• Regimiento Talca………………………………………………………………………… 1.054 “

• Id. Colchagua……………………………………………………………………… 773 “

2ª Brigada

• Regimiento 4º de línea………………………………………………………………… 882 “

• Id. Chacabuco………………………………………………………………… 923 “

• Id. Coquimbo…………………………………………………………………. 891 “

                                                                                                                 -----------------

• Infantería de la 1ª División…………………………………………………………. 7.302 hombres.

• Artillería………………………………………………………………………..…………… 477 “

• Regimiento de Granaderos………………………………………………………… 462 “

Total de la 1ª División………………………………………………………………… 8.241 hombres.

SEGUNDA DIVISIÓN

1ª Brigada

• Regimiento Buín………………………………………………………………………….. 924 hombres

• Id. Esmeralda……………………………………………………………….. 1.078 “

• Id. Chillán………………………………………………………………….….. 377 “

2ª Brigada

• Regimiento Lautaro……………………………………………….…………………… 882 “

• Id. Curicó……………………………………………………………………… 923 “

• Batallón Victoria……..…………………………………………………………………. 891 “


• Infantería de la 2ª División…………………………………………………………. 5.630 hombres.

• Artillería………………………………………………………………………..…………… 374 “

• Cazadores a Caballo…………………………………………………………………… 401 “

Total de la 2ª División………………………………………………………………… 6.405 hombres.

TERCERA DIVISIÓN

1ª Brigada

• Batallón Naval…….…………………………………………………………………..…… 877 “

• Regimiento Aconcagua………………………………………………………………… 1.064 “

2ª Brigada

• Regimiento Santiago….………………………………………………………………… 972 “

• Batallón Bulnes………….………………………………………………………………… 479 “

• Id. Valdivia………..….……………………………………………………………. 493 “

• Id. Caupolicán…………………………………………………………………….. 416 “

• Regimiento Concepción……………………………………………………………….. 665 “


• Infantería de la 3ª División…………………………………………………………. 1.079 hombres.

• Artillería………………………………………………………………………..…………… 519 “

• Carabineros de Yungay…….………………………………………………………… 388 “

Total de la 3ª División………………………………………………………………… 5.873 hombres.

RESERVA

• Regimiento 3º de línea……………………………………………………………….. 1.079 hombres

• Id. Valparaíso……………………………………………………………….. 828 “

• Id. Zapadores.…………………………………………………………………… 703 “

Total de la Reserva…….………………………………………………………………… 2.610 hombres.


Pero a los 23.129 hombres que arroja el cuadro anterior, debemos agregar el Batallón Quillota que se esperaba de un momento a otro y que puede estimarse fuerte de 500 plazas, e igual número de enfermos que se han dado de alta y que, a pesar de sus dolencias, han tomado sus rifles e ingresado en sus cuerpos. Sin embargo, debe observarse que el Quillota no alcanzó a tomar parte en la batalla de Chorrillos, peleando sí en la de Miraflores.

De manera que el efectivo de las fuerzas que marcharon sobre Chorrillos era, en números redondos, de 24.000 hombres de las tres armas.


La numerosa colonia china que se encontró en Lurín y que fue aumentada con los asiáticos que seguían a la División Lynch, se había presentado el domingo anterior ofreciendo sus servicios al General en Jefe, como una muestra de su reconocimiento hacia el ejército chileno que les había devuelto no sólo su perdida libertad, sino que los había alimentado y atendido.

Los chinos comenzaron desde ese día a prestar algunos servicios, entre otros el de transportar enfermos.


Desde una hora antes de la señalada para emprender la marcha se oían por todas partes los toques de clarín y tambor, entusiasta y atronadores vivas a Chile y a los jefes del ejército, y todo aquel mundo se movía como impulsado por un resorte.

Antes de las 5 P.M., y en medio de un contento general, las tres divisiones se encontraban formadas en sus campamentos y listas para emprender la marcha sobre las formidables posiciones que ocupaban los enemigos.

Los relojes de los jefes, que habían sido reglados por el General en Jefe, señalaban las 5 cuando comenzó a moverse la 1ª División y a desfilar por el puente de fierro del río Lurín. El Batallón Melipilla, que debía unirse con el Coquimbo, fue el primero en pasar, siguiendo el 2º de línea, Colchagua, Atacama, Talca, la brigada de artillería Gana y la Artillería de Marina, encargada de protegerla.

Marchaba enseguida el comandante Novoa con una sección de artillería de campaña que, tomando por el campamento que ocupaba la 1ª División, dejaba a la izquierda nuestra el puente para atravesar el río por la caja, un poco al norte del puente, como a ocho cuadras.

El paso de la artillería no era posible por el puente, que había sufrido algo con el peso de las primeras cureñas que lo salvaron.

Cerraba la marcha la primera ambulancia a las órdenes del doctor Arce, y una escuadra de chinos que llevaban la misión de recoger los heridos.

Más o menos en el mismo orden desfilaron la 2ª y 3ª División y la reserva, yendo la 1ª por el camino de la izquierda, que llamaremos de Lurín a Chorrillos, la 2ª por el centro y la 3ª por el de la derecha, como puede verse en el croquis. La reserva iba en pos de la 1ª División.


El desfile duró hasta entrada la noche, presenciándolo el Estado Mayor y Cuartel General. Y era un hermoso espectáculo el desfile de ese ejército, cuyas bayonetas relucían con los últimos rayos del sol.

Y todos esos soldados marchaban arma al brazo y a paso de vencedores. Y todos esos semblantes tostados por el sol del desierto y la pólvora de los combates, los iluminaba una sonrisa indescriptible.

Y todos, oficiales y soldados, iban como al asalto, y la artillería, arrastrada por fogosos caballos, avanzaba casi al trote, deseosos de medirse cuanto antes con sus eternos enemigos y vencerlos en sus últimos atrincheramientos.

Y nadie, al ver este ejército joven, formado ayer, arrancado a las tranquilas labores de la agricultura, de la industria, de las artes, por un enemigo que en la oscuridad y en las tinieblas había fraguado negra traición, aleve golpe contra la honra y dignidad de Chile, nadie, digo, le habría tomado sino por un ejército de veteranos. Obra del santo patriotismo que se anida como en puro nicho en el corazón de todos los chilenos, del rico y del pobre, del joven que calza guantes y pisa mullidas alfombras como del hombre que empuña la barreta y riega con su sudor la tierra que siembra.


Una vez que los cuerpos de la 1ª Brigada de la División Lynch, más arriba nombrados, pasaron el campamento de la Brigada Amunátegui, situado en el valle que se extiende a la derecha de las ruinas de Pachacamac, se le unieron el 4º de línea y el Chacabuco, continuando todos juntos por el camino de Chorrillos en este orden:

Melipilla y Coquimbo, por el lado de la playa de Conchan. Estos dos cuerpos debían seguir por la orilla del mar, dejando a su derecha las casas de Villa, para caer y sorprender, si era posible, al enemigo por el morro más avanzado a la izquierda nuestra y en dirección a las lagunas y vegas de Villa.

Regimiento 4º de línea y Chacabuco, a la derecha de los anteriores. Ambos regimientos marchaban en combinación para atacar de frente el morro grande de la izquierda, más al S.E. del Morro Solar, y que el Coquimbo y Melipilla debían flanquear casi por retaguardia.

Regimientos Atacama y Talca, encargados de apoderarse de los dos morros del centro.

Y por último, regimientos 2º de línea y Colchagua, que tenían a su cargo las alturas de más a la derecha, donde la cadena de cerros sufre una gran depresión, para continuar, firmando una especie de semicírculo, hacia el N.E.


La marcha continuó sin novedad hasta las 8 P.M., hora en que se dio un corto descanso, pues el camino era muy pesado y arenoso.

En esta situación llegó un granadero a caballo enviado por el ayudante del Estado Mayor General, sargento mayor Florentino Pantoja, que de orden del General en Jefe se había avanzado con 50 Granaderos para observar los movimientos de las fuerzas peruanas.

Pantoja anunciaba que no a mucha distancia se distinguía una columna enemiga, probablemente una avanzada, noticia que repetía con otro propio.

El coronel Urrutia, Jefe de Estado Mayor de la 1ª División, se adelantó con sus ayudantes en la dirección indicada por los granaderos; pero cuando llegó al punto señalado, el enemigo se había retirado, sin haber visto de seguro las postas chilenas.

__________

Poco después, la 1ª División proseguía adelante sin incidente digno de notarse, yendo a 300 metros a vanguardia una guerrilla del 4º, por la izquierda, y otra del 2º, por la derecha, hasta poco antes de las 12 P.M., acampando a una distancia de 5.000 metros, más o menos, de los primeros cerros que guarnecen a Chorrillos. __________ El Melipilla y el Coquimbo ya no eran visibles a las 1 A.M. para el resto de la división, pues a más de separarlos una regular distancia y las ondulaciones del terreno, la noche era oscura y el cielo estaba cubierto por espesas nubes.

Ambos cuerpos pasaban las vegas de Villa antes de amanecer, yendo inmediata a la playa una guerrilla del Melipilla, y dos compañías apoyando la derecha del Coquimbo por el lado de Villa. __________ La División Sotomayor marchaba por el camino del medio o Atacongo, con dirección al centro de la línea enemiga, donde la cadena de cerros deja un abra para el valle de San Juan.

La artillería de la división, Brigada Jarpa, compuesta de las baterías San Fuentes, Ferreira y Keller Banner, seguía en línea paralela con el Regimiento Chillán; pero, a causa de la oscuridad de la noche, las dos últimas tomaron más a la izquierda y felizmente por un camino más recto; pues el otro da un gran rodeo. __________ La División Lagos proseguía adelante por la ruta de la derecha y avanzaba sin novedad hasta las 12 P.M., en que hizo alto para dejar que desfilara la División Sotomayor que encontró en esa dirección, en la junción de los dos caminos cerca de una cuesta pedregosa y que se levanta en medio de ellos.

__________

La reserva seguía un poco a la derecha de la 1ª División que debía apoyar por ese costado, uniéndola, por decir así, con la 2ª.

Caminó toda la noche hasta las 3 A.M., hora que se hizo alto y acampó en una pequeña planicie detrás de los cerros que dan frente a las alturas fortificadas de San Juan. __________ Mientras la 2ª y 3ª marchaban por los senderos del centro y de la derecha, la 1ª acampaba a unos 5.000 metros de las posiciones enemigas a las 12 P.M., el Almirante Riveros se ponía en marcha con el Blanco, Cochrane, O’Higgins y Pilcomayo en dirección al Morro Solar para proteger las operaciones de la División Lynch, o más bien la izquierda de nuestra extensa línea de batalla, manteniéndose frente a la caleta de Chira hasta el amanecer. __________ El señor General en Jefe, Ministro de la Guerra, generales Maturana y Saavedra, Estado Mayor y Cuartel General, salieron de San Pedro de Lurín a las 2 A.M., llevando una escolta de 100 Cazadores a caballo al mando del capitán Juvenal Calderón.

Marchando por el camino seguido por la reserva, acampamos en las faldas del S.O. de una cadena de cerros que se levanta frente a San Juan. __________ Dejemos acampadas ya a la 1ª División, a la Reserva, Estado Mayor y Cuartel General, y en marcha todavía la 2ª y 3ª para entrar a dar una idea de la topografía del terreno que iba a servir de escenario al grande y sangriento drama que en pocos momentos más iba a desarrollarse, para ser el asombro de unos y la admiración de otros. __________ El valle de Chorrillos que se extiende al N.E. y se ensancha al norte regándolo el río Surco, o más bien anchos canales que nacen de este río, se halla cerrado al sur por una cadena de cerros arenosos unos y pedregosos otros, que forman una media luna, uno de cuyos extremos arranca del Morro Solar, en la costa, y el otro de un elevado cerro al S.E. de San Juan.

A esta cadena de cerros y montículos que se destacan al parecer aisladamente, a causa de las depresiones y abras de la cuchilla, siguen otras alturas sucesivas, en dirección siempre a Chorrillos. Dejando una pampa a la derecha, otro cordón de cerros más elevados se levanta para cerrar con sus contrafuertes el valle de Lima, donde se encuentran Tebes, Valverde, Monterrico, La Molina, Mendoza, y más al interior Pacayar, Mayorazgo, Monterrico Grande y Ate.

En todas estas alturas, los peruanos habían acumulado toda clase de obras de defensa, fosos, trincheras, parapetos, fortines, artillando todas las eminencias con cañones de diversos calibres y de largo alcance, especialmente Parrot, Rodman y algunos Wilwart de acero.

Después de la media luna de cerros que parten del S.E. de la inmensa mole que se llama el Morro Solar, se encuentra una angosta faja de terreno dividida en potreros, y más atrás otra serie más elevada de cerros que arrancan también de la costa y que uno de ellos, el más alto, domina por completo la cadena que se eleva más al sur, del lado de Lurín, o más claro el primer cordón de fortalezas enemigas.

Este elevado cerro, cuya cúspide es una empinada cuchilla, es casi plano, y es inaccesible por el sur, y sólo puede subirse a él por el lado del mar, faldeando al principio, no es más que una de las muchas eminencias que forman el Morro Solar y que, miradas desde el punto más culminante, presentan el aspecto de una altiplanicie cortada por profundas hondonadas u hoyos, pero que en realidad no son más que un grupo de contrafuertes que rodean el pico más alto y están encadenados a él.

Este grupo de cerros, que como todos los demás recorrimos en la tarde del combate con el capitán general señor Fontecilla, era donde los peruanos habían aglomerado sus elementos de resistencia, colocando cañones y ametralladoras en los puntos más convenientes, levantando fortines y trincheras que se protegían sucesivamente, sin dejar de aprovechar ninguna ventaja del terreno.

Es indudable que esas obras de defensa se habían construido después de prolijos estudios, combinando el arte de la guerra con los caprichos de la naturaleza que habían hecho de ese punto una fortaleza verdaderamente inexpugnable.

Una de las trincheras, la que más se avanzaba al mar por el lado de Villa, en el cerro a cuyas faldas comienzan los pajonales y vale de este nombre, partía desde un fortín que miraba al mar y defendido por dos ametralladoras Nordenfelt, y siguiendo las ondulaciones de la cima llegaba hasta otro cerro en que se ven las ruinas de una antigua población y un cementerio indígena.

Este último cerro venía a ser una especie de escalón del gran cerro de que he hablado más arriba y que dominaba las primeras series de fortificaciones en forma de media luna.

Descendiendo este escalón, se llegaba a un angosto callejón que conduce a la población de Chorrillos por los faldeos del Morro Solar, y que por el lado opuesto cierra en toda su extensión una tapia de adobones paralela a un ancho canal. Esta tapia había sido aprovechada como trinchera, y por Dios que era una excelente obra de defensa, desde que no era posible tomarla de frente sino por su flanco izquierdo.

De este canal y tapia se extiende para el N.E. un angosto valle dividido en potreros y que va a juntarse con las llanuras de San Juan, cerrando todo esto por el lado de Lurín el semicírculo de los primeros cerros y fortificaciones ocupadas por el enemigo.

Donde comienza el callejón que conduce a Chorrillos, parte, formando un ángulo, un angosto camino que, faldeando algunos morros, conduce a las casas de Villa.

Para ser más breve y más claro, diré que en pos de la medialuna de cerros, venía un valle, enseguida otro cordón de alturas y otro y otro, de tal modo que las abras de la primera serie eran cubiertas por los morros de la segunda y así sucesivamente hasta entrar al valle de Chorrillos.

Por el lado del mar no había solución de continuidad. La enorme masa del Morro Solar levantaba sus escarpados farellones, y erguía sus conos formidables asomando las negras bocas de sus cañones.

__________

Lo repetimos, los peruanos habían trabajado con tesón inquebrantable para convertir todas esas alturas en otras tantas ciudadelas inexpugnables, y a la verdad que lo habían conseguido y con mucho.

El Dictador Piérola, que dirigía personalmente esas obras durante el día y la noche, ha manifestado que estaba dispuesto a defender a Lima por todos los medios y a hacer pagar caro a los chilenos su entrada a la Ciudad de los Virreyes. Nada había omitido, y cuantos han recorrido el campo de batalla y sus atrincheramientos y fortificaciones no han podido menos de quedar sorprendidos del empuje y arrojo que se han necesitado para desalojar a los peruanos de sus formidables posiciones.

Y razón tenían los peruanos para creerse allí invencibles, como también lo creían los extranjeros que desde Lima y el Callao habían ido a visitar esas fortificaciones.

Que entre los peruanos había la convicción de que los chilenos serían vencidos y deshechos, lo manifiesta la siguiente carta que pudimos proporcionarnos y poseemos original:

Señora doña María Anchorena.- Arequipa, enero 8 de 1881.- Querida hermana: Hemos entrado al año nuevo de 1881 con la misma guerra de Chile que asola nuestro territorio y rodeados de las mismas calamidades que aquejaban nuestra desgracia patria, aunque ya éstas menos rigorosas y aquella corriendo a su término, parece de un modo favorable a nuestra causa".

En efecto: al presente las fortificaciones de Lima y el Callao, el ejército activo y de reserva de la capital y la aglomeración de toda clase de elementos bélicos de ataque y de defensa, es muy superior al ejército chileno invasor que tiene a sus puertas; todas las posibilidades de triunfo están por nosotros y sólo una desgraciada fatalidad de maldición de la Providencia nos haría perder. El tiempo de la prueba está muy cerca, y creemos que a fines de éste, o a principios del entrante, será la función decisiva de Lima.

En cuanto a nuestro ejército del sur, se halla ya bien organizado y consta de 8.000 y tantos hombres, debiendo tener 10.000 a fines de este mes; sus elementos de acción y movilidad se trabajan en ésta diariamente con una actividad inconcebible, y no dudamos que en su oportunidad, sabrá dejar su nombre bien puesto, que presumo no estará muy lejos después de la batalla de Lima. Dios quiera bendecir nuestras armas en la defensa de la justicia al través de tantos esfuerzos.

En el vapor anterior llegó el nuevo obispo de Arequipa doctor Huertas, su recepción fue suntuosa y muy cordial y cesó la viudez de la diócesis del Misti.

Hasta ahora no hay sino combates parciales de las avanzadas chilenas con nuestras montoneras, los más favorables a nosotros; ellos van acercándose de Chilca a Lima; el próximo vapor nos comunicará algo más, si aquellos permiten el curso de la comunicación; pues se asegura que desde este correo la cortan; a lo menos creo que aunque no las reciba de la capital, no dejaré de recibirlas de ti por la vía de Chala y tener el placer de ver tus letras. Deseándote un nuevo año tranquilo y feliz, te asegura nuevamente su invariable afecto tu obsecuente hermano y seguro servidor.- J. D. Anchorena”.

__________

Ahora, para dar una ligera idea de cómo estaban artilladas todas esas cumbres, diremos que sólo en el Morro de Chorrillos, propiamente dicho, es decir, el que domina el pueblo por el lado del mar, se tomaron los siguientes cañones:

• 2 Parrot de a 70.

• 1 Obús de bronce de 12 centímetros.

• 1 Rodman de a 300.

• 1 Welwart de acero, de los que tenía la Unión, y según entendemos llamado el Malcriado.

• 1 ametralladora bávara.

En otro de los fuertes, el más avanzado hacia Villa, se tomaron 2 ametralladoras, 2 cañones ingleses de fierro y 5 cañones de bronce, imitación Krupp, muy bien trabajados en la fundición de Piedra Lisa, y que tenían esta inscripción: “Juan Grieve – Lima – 1880”.

Por estas dos muestras puede formarse una idea de cómo estaba defendida esa serie de fortificaciones levantadas a toda costa.

Agréguese a esto las dificultades del terreno en su mayor parte arenoso, lo escarpado de los cerros, las defensas naturales, las bombas explosivas de que estaba sembrado todo el campo de batalla y que estallaban a cada segundo bajo las plantas de nuestros soldados y las patas de nuestros caballos, el fuego mortífero de artillería, ametralladoras y rifles, que de mampuesto hacía el enemigo, oculto tras sus fosos y trincheras, y véase si no tenían razón los peruanos para creerse invencibles.

Con esta ligera idea del terreno en que iban a obrar nuestras fuerzas, de las posiciones del enemigo, de sus fortificaciones, artillería y obras de defensa, volvamos ahora al punto en que dejamos a las diversas divisiones del ejército chileno, listas ya para entrar en la lid.

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