Asociación Folklórica Chilena

Presentación

La Asociación Nacional del Folclore de Chile es una institución cuya finalidad es promover, rescatar y difundir la cultura tradicional chilena, para lo cual realiza actividades pedagógicas, genera espacios de reflexión y organiza actos de difusión.
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La organización nació en la década de 1980 como Asociación Metropolitana del Folclore de Chile (AMFOLCHI), asociación regional que agrupó a los Conjuntos de Proyección Folklórica (CPF) de la Región Metropolitana con el objetivo de actuar como base, junto a otras asociaciones regionales y agrupaciones provinciales del país, en la Confederación del Folklore de Chile (COFOLCHI).
En este primer período, entre 1988 y 1991, la asociación fue presidida por Lucy Casanova, Alejandro Hermosilla, Osvaldo Jaque y Gabriela Pizarro. Pertenecieron a ANFOLCHI algunos investigadores y cultores folclóricos como Margot Loyola, Pedro Yánez, Fidel Sepúlveda, René Largo Farías, Jorge Yánez y María Ester Greve, entre otros.
Con el tiempo, el campo de acción de AMFOLCHI se extendió más allá de la Región Metropolitana, realizando una importante labor en la valoración y difusión de la cultura tradicional, organizando encuentros, seminarios y congresos, así como también a través de la publicación de artículos y entrevistas a cultores e investigadores del folclor en el Boletín AMFOLCHI, su medio de difusión propio, luego convertido en la revista El Arado.
Producto de esta trayectoria, el 24 de junio de 1994, se formalizó su alcance a nivel nacional creándose la Asociación Nacional del Folklore de Chile (ANFOLCHI)[1].
Historia
1943
La Asociación Folklórica Chilena surgió por iniciativa de Oreste Plath (1907-1996), quien le planteó a Aureliano Oyarzún Navarro (1858-1947), director del Museo Histórico Nacional (MHN), la creación de una entidad que permitiera "la apreciación amplia y profunda del folklorismo nacional, considerado histórica-culturalmente, al igual que cualquier otro fenómeno etnográfico o etnológico de los que determinan la idiosincrasia de nuestro pueblo", retomando los antiguos principios promovidos por el lingüista alemán avecindado en Chile, Rodolfo Lenz Danzger (1863-1938), en la Sociedad de Folklore Chileno (1909-1913)[2].
Tras una serie de gestiones, el plan de Oyarzún y Oreste Plath convocó a treinta artistas, escritores e intelectuales, materializándose en la sesión inaugural de la Asociación Folklórica Chilena, llevada a cabo el 3 de febrero de 1943 en el auditórium del Museo Histórico Nacional. Las bases de la Asociación dan cuenta de este hito para los estudios del folclor chileno con la inclusión de nueve mujeres: Carlota Andrée (seudónimo de Mercedes Ponchier Riquelme); Camila Bari Vélez; María Bichon Carrasco (1898-1977); Cora Bindhoff Enet; Emilia Garnham (nombre artístico de Emilia Trujillo Escobar); Henriette Morvan (Enriqueta Petitpas Cotton); Juana Risi Scheggia; María Luisa Sepúlveda Maira; y Josefa "Pepita" Turina (1907-1986) [3].

La Asociación se dividió en tres grupos: Tradición chilena, que abarcó costumbres, lengua y literatura; Ergología folclórica, conformado por artes plásticas y artesanías; y Música y coreografía populares. Según sus bases, la Asociación se propuso estudiar: "El folklore integralmente, es decir, en todas las proyecciones de su estructura, con el objeto de que, mediante el auxilio de las ciencias afines o concurrentes, se pueda llegar a desentrañar sus fuentes originarias y precisar las características de su desarrollo, contornos y pluralidad de sus manifestaciones. Por lo tanto, no solo atenderá al aspecto artístico, sino a todo lo que tenga el sello de lo eminentemente popular"[4].
El primer directorio lo integraron: Aureliano Oyarzún (presidente), Oreste Plath (vicepresidente), como directores Carlos Samuel Reed Rosa (1888-1949), ornitólogo y primer director del Zoológico Nacional; Carlota Andrée (1902-1988) y Sady Zañartu Bustos (1893-1983), escritor que obtuvo en 1974 el Premio Nacional de Literatura.
Las sesiones abordaron diversas temáticas y estaban abiertas a cualquier persona que quisiera asistir. Para ejecutar las acciones se proyectaron archivos, bibliotecas y registros fónicos; actividades de campo, de extensión y producción intelectual. Entre las iniciativas de la Asociación se propuso la publicación de un boletín que iba a reunir las actividades e investigaciones, sin embargo, por varias circunstancias, este no fue publicado[5].
Del programa planteado en las bases, destacaron la Semana del Folklore Chileno, de la que existen registros documentales hasta 1959; y la Semana del Folklore Americano, que tuvo dos versiones en suelo chileno en los años 1953 y 1955, y una tercera versión realizada en Perú, según se indica en los registros de los "Archivos Peruanos de Folklore", redactados por el estudioso peruano Efraín Morote Best (1921-1991)[6]. Las dos versiones realizadas en Chile contaron con el apoyo de Domingo Santa Cruz Wilson (1899-1987), miembro fundador de la Asociación Folklórica Chilena, en su rol de vicerrector de la Universidad de Chile, además de la cooperación del rector Juvenal Hernández Jaque (1899-1979) y de Amanda Labarca (1887-1975).
Entre otras de sus actividades: en el año 1946 se recibió al actor y cantante mexicano Jorge Negrete Moreno (1911-1953), ocasión en la que Oreste Plath le obsequió dos ejemplares de su libro Baraja de Chile (1946), uno para él y otro para el dibujante e investigador mexicano Vicente T. Mendoza (1894-1964). En 1951, se realizó el homenaje a la locera Sara Gutiérrez, quien era cultora de la técnica ceramista de las monjas clarisas. No obstante estas actividades desarrolladas hasta la década de 1950 (principalmente gracias a la gestión de Oreste Plath, María Bichon Carrasco y Leopoldo Pizarro Leiva (1899-1980)), por razones administrativas y financieras, en 1955 se propuso una reestructuración de la Asociación que derivó en un receso y, posteriormente, en la disgregación del grupo inicial de artistas, escritores e intelectuales que la conformaron.
Respecto de las razones que motivaron dicho receso están: el fallecimiento de algunos de sus miembros, entre ellos el periodista Rafael Fernández Rodríguez, en 1952; el arquitecto Ismael Edwards Matte, en 1954; la compositora María Luisa Sepúlveda Maira, en 1958, entre otros; el autoexilio y posterior deceso de Carlos Lavín Acevedo (1958-1962); y el nombramiento del historiador Carlos Larraín de Castro (1899-1973) como director del Museo Histórico el 6 de marzo de 1963, quien terminó disolviendo la sección de folklore del MHN y desintegró las colecciones de objetos[7].
Fuentes y Enlaces de Interés
- ↑ Estudios de folclor, cultura popular y patrimonio cultural inmaterial (1909-2003). Asociación Nacional del Folklore de Chile
- ↑ "Bases de la Asociación Folklórica Chilena". Millantún. Número 6, Santiago de Chile, febrero de 1943, p. 47
- ↑ p. 47
- ↑ p. 47-48
- ↑ p. 48
- ↑ Sociedad Peruana de Folklore. Archivos Peruanos de Folklore. Año I, número 1. Cuzco, Perú, 1955, p. 212
- ↑ Oreste Plath (1907-1996) Estudios de folclor, cultura popular y patrimonio cultural inmaterial (1909-2003) Asociación Folklórica Chilena (1943-1963)
