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Antártida

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Antártida
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Presentación

Antartida.jpg

Antártida. Continente que ocupa la zona geográfica polar del hemisferio sur. Se caracteriza por estar permanentemente helado y habitado por una fauna restringida en la que predominan las aves. En el se encuentra el punto donde se produjo la temperatura más baja de todo el planeta: la estación científica rusa Vostok donde se alcanzó un valor de -89°C. En ella habitan investigadores científicos de varios países temporalmente en estaciones habilitadas para ello.

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Contenido

Es un territorio bajo control internacional con el auspicio y control por parte de la Organización de Naciones Unidas y ningún estado del planeta tiene soberanía sobre él o sus recursos.

Definición y extensión

Ártico proviene del vocablo griego αρκτικως «arktikos», "de la osa", en referencia a la constelación boreal llamada Osa Menor, en la que se encuentra la Estrella Polar, que señala al Polo Norte, mientras que ανταρκτικως «antarktikos» significa "opuesto a la osa"; es decir, se alude al Polo Sur, que se encuentra ubicado en este continente. Se considera que quien primero utilizó el nombre Antarctica para denominar al entonces "nuevo" continente fue el cartógrafo escocés John George Bartholome en 1890.

Ubicación Geográfica

Existen diversos criterios para determinar el área geográfica que abarcan los espacios polares: ártico y antártico, pero para éste último, en virtud de sus características peculiares, se determinó el de línea de la convergencia antártica, en que el límite está dado donde las aguas se hunden bajo las más calientes que se desplazan hacia el sur. A diferencia del ártico en el espacio antártico predomina la estructura helada rodeada de un amplio cinturón marítimo y su temperatura es mucho más fría.

Mapa físico de la Antártida desarrollado a partir de datos del radar de apertura sintética RADARSAT. RADARSAT es un satélite canadiense. Fuente: U.S. National Oceanic & Atmospheric Administration

Este continente, con más de 14 millones de km² y el 10% de la superficie continental del mundo, es de posición geográfica circumpolar circunscripta en su mayor parte por el Círculo Polar Antártico (66º 33’ S) y se extiende más allá del casquete polar meridional hasta la convergencia Antártica, abarcando el continente polar austral y el océano antártico.

En general, su forma es circular con un largo brazo – la península antártica- , que se prolonga hacia América del Sur, con dos grandes escotaduras, los mares de Ross y Weddell y sus plataformas de hielo. Se encuentra cubierto por una capa de hielo permanente, que alcanza un promedio de 2.000 metros de espesor.

La Antártida consta de dos zonas geológicas importantes: antártica oriental y antártica occidental. La más grande es la antártida oriental que se extiende por el hemisferio oeste, en su mayor parte, siendo un escudo precámbrico cubierto por miles de metros de hielo. El relieve de altiplanicie es el más extendido y contiene considerables elevaciones como la del Rey Haakon VII de 2805 metros.

En cuanto a la Antártida occidental, se encuentra casi en su totalidad dentro del hemisferio oeste, siendo una continuación de los Andes sudamericanos; formada por un conjunto ortográfico alpino, glaciólogos y geólogos especulan con la posibilidad de que se convirtiera en un archipiélago si la capa de hielo se retirase. La zona cubierta de hielo alcanza en esta parte el mayor espesor, habiéndose calculado la existencia de más de 4.000 metros de hielo de profundidad.

Los suelos antárticos se clasifican como suelos secos de desierto polar y se encuentran en varios valles en desglaciación y en partes de la península Antártida. Las zonas libres de hielo continuo colonizadas y potencialmente colonizables por la flora y fauna son sumamente escasas.

Durante el invierno, la Antártida alcanza el doble de superficie en virtud de la cantidad de hielo marino que se forma en su periferia. La capa de hielo se mueve continuamente, grandes ríos de hielo drenan el interior del continente formando barreras de hielo y los valles costeros drenan partes de la masa continental al mar. El hielo se extiende en forma de plataformas flotantes y permanentes siendo la más grande la plataforma de Ross, que tiene cerca del tamaño de Portugal y España juntos.

El aislamiento de la Antártida del resto del mundo ha permitido evitar la polución común a los otros continentes, por ello la nieve y el hielo son los más puros del mundo.

Islas cercanas

  • Isla Decepción, a poco más de 100 kilómetros de distancia de la península Antártica, su naturaleza volcánica la convierte en un puro contraste, la última erupción del volcán en los años 70.
  • Islas Orcadas del Sur
  • Islas Shetland del Sur

Fauna

La fauna es muy escasa en el continente, pero en el océano que lo rodea, cuyas aguas están apenas sobre el punto de congelación del agua marina (es decir sobre los -1.8 °C), abunda en el estío la fauna marina, pues éste ecosistema es muy propicio para la productividad biológica gracias a la mayor cantidad de horas de luz fruto de los largos "días" del verano polar. Foca weddel

El leopardo marino, las focas de Weddell y los pingüinos son ejemplos de la fauna en la Antártida. Llaman especialmente la atención peces adaptados a vivir bajo el 0 °C como los pertenecientes a la familia de los Nototheniidae y de esta particularmente las especies bacalao antártico, Trematomus bernacchii y Trematomus hansoni cuya sangre y demás humores poseen glicoproteínas anticongelantes.

También gozan de estas cualidades los peces zoárcidos que viven a más de 550 metros de profundidad en zonas abisales del Mar de Bellingshausen entre los que se destaca el anguiliforme Gosztonyia antarctica. Las aguas casi heladas que rodean a la Antártida son el hábitat del mayor de los animales conocidos de todas las épocas: la ballena azul, y del mayor de los invertebrados conocido: el calamar colosal (también llamado Calamar Gigante o Kraken); este calamar puede llegar a pesar unos 500 kg y tener (con los tentáculos) una longitud de más de 15 metros.

El aumento de solo 1 °C debido al calentamiento global en las aguas del Océano Glacial Antártico amenaza con provocar un importante y brusco cambio del ecosistema, especialmente en las aguas de las Antillas del Sur y en las aguas oceánicas que rodean el norte de la Península Antártica con la irrupción de especies depredadoras que hasta hace poco se mantenían alejadas por el frío. Ya se observa a inicios del siglo XXI dicha irrupción de cangrejos y más esporádicamente tiburones. En la Península Antártica, y también en las islas subantárticas, se encuentran las skúas, aves rapaces pertenecientes a dos especies distintas: el escúa pardo y el escúa antártico, ambos son depredadores de peces y de otras aves como los petreles. Entre los cetáceos abundan las orcas, las ballenas francas australes, ballenas minkes, cachalotes, y la ballena azul.

Entre las aves podemos encontrar especies como el cormorán antártico, petreles como el petrel gigante y el blanco, albatros, la gaviota dominicana antártica, el gaviotín antártico, y la paloma antártica.

Las demás especies sólo ocupan la zona costera que se descubre de hielo en verano, a veces en forma de grandes colonias de varios miles de ejemplares, pero cuando empieza el invierno migran debido al casquete de hielo que se forma al congelarse el mar adyacente al continente.

Algunas de estas especies son: pinnípedos como el lobo marino antártico, el leopardo marino, la foca de Weddell, la foca cangrejera, y la foca de Ross; aves voladoras, y aves no voladoras como los pingüinos de barbijo, el de vincha o papúa antártico, y el de ojo blanco o de Adelia.

El único representante de la fauna que pasa el invierno antártico sobre el hielo es el mayor de los pingüinos, el pingüino emperador, cuyos machos permanecen incubando los huevos puestos por las hembras, que vuelven al océano.

En las zonas continentales septentrionales de la Antártida el principal depredador es Raghidia gerlachei un ácaro que se alimenta de pequeños insectos colémbolos como el Criptopygus antarcticus y Friesea grisea o moscas no voladoras como la Paruchlis steineniis o la Belgica antarctica, mientras que el insecto más difundido es un pequeño mosquito no volador de solo 0,5 milímetros de longitud.

Antecedentes Históricos

1770

La Antártida no fue descubierta sino hasta principios del siglo XVIII , aunque ya los antiguos griegos teorizaron sobre su existencia al suponer que en el hemisferio sur debían existir grandes continentes para equilibrar los del hemisferio norte. El capitán de navío británico James Cook fue el primer explorador en cruzar el círculo polar antártico a partir de 1770 pero, aunque circunnavegó la Antártida, nunca avistó el continente, si bien se dio cuenta de que existía un continente meridional por los depósitos de rocas en los icebergs.

1776

La Corona Española consideró como propias las regiones polares antárticas e incorporó a las mismas al Virreynato del Río de la Plata por Real Cédula. Desde entonces, numerosas exploraciones se arriesgaban a llegar a la región pero sólo con fines de caza de ballenas y focas y aunque avistaban tierra, no desembarcaban.

1821

El primer desembarco conocido fue realizado el 7 de febrero de 1821 por un cazador de focas norteamericano, el capitán John Davis y en 1823 el ballenero británico James Weddell descubrió el mar que lleva su nombre, penetrando hasta el punto más meridional que ningún otro barco alcanzara.

1829

El gobierno de Buenos Aires emite un decreto que marca un hito histórico y jurídico pues crea la Comandancia Política Militar de las Islas Malvinas y se dicta la primer norma legal conocida que obliga a la protección y conservación de la fauna en las islas adyacentes al Cabo de Hornos, esto es: las islas antárticas.

1840

Sin embargo, recién en 1840 se le concedió el rango de continente, en virtud a tres expediciones separadas – francesa, británica y estadounidense – que navegaron un trecho de la costa dándose cuenta que la tierra cubierta de hielo avistada era realmente una masa continental.

Sobre sectores del continente antártico, debido al creciente interés no ya solamente económico y científico sino estratégico-político, se han producido reclamaciones de soberanía territorial desde principios del Siglo XX.

1908 Reino Unido

Así podemos citar las del Reino Unido, en 1908 aunque fue redefinida en 1917, su reclamo fue formulado a fin de asegurar el control de la caza de ballenas en el océano sur

1923 Nueva Zelanda

Nueva Zelanda, en 1923, que tiene base en el reclamo británico y cubre la región de Ross y costas adyacentes

1924 Francia

Francia, en 1924, se anexionó el Territorio de Adelie que forma una cuña con la zona reclamada por Australia aunque en 1938 llegó a un acuerdo con dicho país a fin de delimitar su reclamaciones, extendiendo dicho territorio hasta el Polo

1933 Australia

Australia, también tiene base en el reclamo británico, siendo la más extensa de todas las zonas reclamadas ( un tercio del continente)

1939 Noruega

Noruega, que anexó en 1927 la isla subantártica de Bouvet, la isla Pedro I en 1929 y la zona de la costa entre los sectores británico y australiano en 1939

1940 Chile

Chile, que reclama el sector comprendido entre los 53º y 90º longitud oeste y Argentina, en 1942, aunque ya había reclamado sin delimitar zona por medio de nota a la Unión Postal Universal en 1927. Por último, cabe agregar que existe una amplia zona que no ha sido reclamada por ningún otro país y que se halla comprendida entre la zona chilena y la neozelandesa.

La fundamentación de estos reclamos territoriales se ha dado en el marco de diversos títulos jurídicos, así podemos distinguir: el descubrimiento y exploración ( Australia, Francia, Gran Bretaña, Noruega y Nueva Zelanda); la continuidad (Argentina y Chile); la ocupación (Argentina, Chile, Gran Bretaña y Nueva Zelanda); la teoría del cuadrante, en que se divide a la Antártida por meridianos en cuatro cuadrantes: el sudamericano, el Pacífico, el australiano y el africano, o la del sector – aplicada en el sector Ártico-, esto es un triángulo esférico cuya cúspide está constituida por el Polo (Argentina, Chile, Francia y Nueva Zelanda).

En el caso de Argentina y Chile además invocan un ius possidetis en su condición de estados sucesores de España, ya que en virtud de las bulas papales Inter Caetera de 1493 y el Tratado de Tordesillas de 1494 le fueron atribuidas las nuevas tierras descubiertas en el Nuevo Mundo.

Cabe destacar que los países reclamantes se reconocen mutuamente soberanía a excepción de aquellas que se superponen, tal es el caso de Argentina, Chile y Gran Bretaña, e incluso algunos han extendido sus reclamos a espacios marítimos (como Chile), empero los demás estados desconocen estas reivindicaciones pues entienden que no se dan los requisitos exigidos para la adquisición de territorios – la ocupación , en particular -, en virtud de ser considerada terra nullius. Por último, existe un grupo de países que no sólo desconocen los reclamos de soberanía sino que propugnan, atendiendo al valor de la región, el sometimiento del sector a un control internacional considerando que no es territorio susceptible de ser adquirido por los estados y que debe pertenecer a toda la humanidad.

Antartida y los reclamos de soberanía territorial

1957

A mediados del siglo XIX crece el interés científico y con la celebración del Año Internacional Geofísico – del 1 de julio de 1957 al 31 de diciembre de 1958- comenzaron las exploraciones científicas y sistemáticas a largo plazo. Los estados que reivindicaban derechos – soberanía territorial – consintieron el acceso libre de científicos de todas las nacionalidades y se generó el intercambio sin restricciones de los resultados de las investigaciones llevadas a cabo.

1959

Este clima de cooperación internacional propició la firma del Tratado Antártico, en diciembre de 1959 en la ciudad de Washington, y la creación de un Comité Científico de Investigación Antártica – SCAR- que es un ente no gubernamental destinado a estudios sobre las investigaciones científicas realizadas en la región, con el fin de asegurar la continuidad de esta cooperación.

La importancia que este tratado marcó fue la de generar la posibilidad de adoptar otros instrumentos que reglamenten temas particulares de la región, como efectivamente sucedió con los convenios celebrados con posterioridad, a saber: Londres (1972), en que se adoptó la Convención para la conservación de las Focas Antárticas, como medida para la preservación de esta especie y control de su explotación comercial; Camberra (1980), con la firma de la Convención sobre la conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, promoviendo la protección efectiva de la fauna marina; Wellington (1988), con la Convención para la Reglamentación de las Actividades sobre Recursos Minerales Antárticos, tomando como principio la protección del medioambiente y ecosistema de la región ( aunque por desacuerdo posterior entre los estados partes y adherentes no entró en vigor, siendo desechado del sistema antártico); y Madrid (1991), con el Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente, en el que se reafirma el interés de mantener la región como área de conservación especial; tampoco podemos olvidar mencionar las Medidas Acordadas para la Protección de la Fauna y Flora, adoptadas en el marco del Tercer Encuentro Consultivo, acorde al Tratado Antártico (artículo IX), en que se establece a la región como Área de Conservación Especial y promueve la investigación en colaboración de los estados.

Hallan miles de formas de vida en un lago a 3 km bajo el hielo de la Antártida

Una sorprendente variedad de bacterias y otros organismos sobrevive y se reproduce en el Vostok, el más extremo de los ambientes, en completa oscuridad, con un frío intenso y apenas nutrientes

El lago Vostok, enterrado bajo un glaciar en la Antártida desde hace 15 millones de años, es tan oscuro, profundo y frío que los científicos creían que nada podía vivir allí. Sin embargo, investigadores estadounidenses han descubierto una sorprendente variedad de formas de vida que sobreviven y se reproducen en el más extremo de los ambientes. La investigación, que aparece publicada en PLOS ONE, describe más de 3.500 especies identificadas a través de análisis genéticos.

El lago Vostok.jpg

«Los límites de lo que es habitable y lo que no están cambiando», afirma el responsable del estudio, Scott Rogers, de la Bowling Green State University. El Vostok tiene unas dimensiones descomunales. Es el cuarto lago más profundo de la Tierra, y el más grande de los más de 400 lagos subglaciales conocidos en la Antártida. El hielo que lo ha cubierto durante los últimos 15 millones de años tiene ahora más de tres kilómetros de profundidad, creando una enorme presión. Hay pocos nutrientes disponibles. El lago se encuentra muy por debajo del nivel del mar en una depresión que se formó hace 60 millones de años, cuando las placas continentales se movieron y fracturaron. El clima allí es tan duro e impredecible que los científicos que lo visitan deben contar con equipo especial y realizar antes un entrenamiento de supervivencia.

En estas condiciones, la mayoría de los científicos habían creído que el Vostok era completamente inhóspito para la vida, y algunos incluso pensaron que podría ser estéril. Nada más lejos de la realidad. El equipo de Rogers trabajó con secciones retiradas de la capa profunda de hielo donde se encuentra el lago, un hielo tan claro como el diamante obtenido de la cuenca principal y cerca de una ensenada en el extremo sudoeste del lago.

Al secuenciar el ADN y el ARN de las muestras de hielo, el equipo identificó miles de bacterias, incluyendo algunas que se encuentran comúnmente en los sistemas digestivos de peces, crustáceos y gusanos anélidos, además de hongos y dos especies de arqueas, organismos unicelulares que tienden a vivir en ambientes extremos. Otras especies que identificaron están relacionados con los hábitats del lago o sedimentos del océano. Se encontraron psicrófilos, organismos que viven en el frío extremo, junto con termófilos amantes del calor, lo que sugiere la presencia de fuentes hidrotermales profundas en el lago. Según Rogers, la presencia de las especies marinas y de agua dulce apoya la hipótesis de que el lago estuvo alguna vez conectado con el océano, y que el agua dulce fue depositada en el lago por el glaciar primordial.

La tenacidad de la vida

Lago Vostok

«Encontramos mucha más complejidad de lo que nadie pensaba», afirma Rogers. «Realmente muestra la tenacidad de la vida, y cómo los organismos pueden sobrevivir en lugares donde hace un par de docenas de años pensábamos que no podía haber nada».

Hace más de 35 millones de años, la Antártida tenía un clima templado y estaba habitada por un conjunto diverso de plantas y animales. Pero después se produjo un gran descenso de la temperatura y el hielo cubrió el lago, cuando probablemente todavía estaba conectado al Océano Austral. Esto redujo el nivel del mar en alrededor de 300 metros, lo que podría haber cortado el lago Vostok desde el océano. La capa de hielo era intermitente hasta que una segunda gran caída de temperatura se produjo hace 14 millones de años, y el nivel del mar se redujo aún más.

El lago se sumergió en la oscuridad total y quedó aislado de la atmósfera, con una creciente presión por el peso del glaciar. Mientras que muchas especies probablemente desaparecieron del lago, muchas parecen haber sobrevivido, según los resultados de los investigadores.[1][2]

Sistema Bedmap

Bedmap es un nuevo sistema, que permite la recopilación de datos de la Antártida, a un programa computacional avanzado de gráfica en 3D, permitiéndonos ver una imagen en tiempo real de la superficie y del sub-glacial antártico, desde el hielo de la superficie hasta la roca madre. El producto final en 3D fue el resultado del trabajo dirigido por la British Antarctic Survey[3], donde los investigadores recopilaron décadas de mediciones geofísicas, elevación de la superficie de hielo, elevación de la tierra y datos del espesor del hielo, todos datos recogidos en la Operación IceBridge con el satélite ICESat.

La imagen nos muestra la superficie de la Antártida sin el hielo que la cubre. Una imagen real del continente con detalles topográficos increíbles. La Escala vertical ha sido aumentada en un factor de 17, para hacer que las características del terreno, como montañas y valles más visible. La imagen realizada por el proyecto Bedmap2 fue compilado por el British Antarctic Survey e incorpora millones de nuevas mediciones, incluyendo conjuntos de datos sustanciales del satélite ICESat de la NASA, y una suspensión en el aire misión llamada Operación IceBridge./Créditos: Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA

La imagen nos muestra la superficie de la Antártida sin el hielo que la cubre. Una imagen real del continente con detalles topográficos increíbles. La Escala vertical ha sido aumentada en un factor de 17, para hacer que las características del terreno, como montañas y valles más visible. La imagen realizada por el proyecto Bedmap2 fue compilado por el British Antarctic Survey e incorpora millones de nuevas mediciones, incluyendo conjuntos de datos sustanciales del satélite ICESat de la NASA, y una suspensión en el aire misión llamada Operación IceBridge

La Antártida desempeña un papel importante en el sistema climático global, con efectos que van desde influir en las corrientes oceánicas hasta la elevación del nivel del mar. Los investigadores están utilizando una variedad de métodos para comprender cómo reacciona la Antártida ante un clima cambiante, pero la información es limitada debido al espesor del hielo y de lo que hay debajo de este. Ahora, gracias al trabajo dirigido por la British Antarctic Survey y que fue publicado recientemente en la revista La criosfera, los científicos tendrán un nuevo mapa detallado del continente helado.

Bedmap es una colección de datos de la antartida en 3D, divididos en:

  • Elevación de tres conjuntos de datos de la superficie
  • Espesor del hielo
  • Topografía del lecho rocoso.

Para este proyecto los investigadores utilizaron datos satélitales, aeronaves e imágenes de la superficie, lo que les permitió construir un producto final de mayor resolución, mayor cobertura y una mejor precisión. Tanto los dos proyectos Bedmap y Bedmap2, se presentan como cuadriculas que cubren todo el continente, pero con una malla más apretada. Bedmap2 incluye imágenes de la superficie y del sub-hielo, con millones datos adicionales, también cubre un porcentaje mayor de la Antártida. Además, el amplio uso de la información de los GPS en la información más reciente, mejora de gran manera la precisión del nuevo conjunto de datos en la imagen, aumentando la resolución, cobertura y precisión del lugar, dando la posibilidad a cálculos más precisos sobre el volumen de hielo y la contribución potencial a la subida del nivel del mar.

En relación a esto último, el volumen total del hielo y la contribución del nivel del mar siguen siendo similares a los cálculos utilizando en el Bedmap original. La diferencia de datos entre ambos proyectos arrojo como resultado variables y alteraciones en la profundidad media lecho rocoso de la Antártida, como también un incremento en el punto. Los estudios mediante este proyecto ha permitido aumentar nuestro conocimiento del entorno sub-glacial, siendo de gran ayuda para futuras investigaciones sobre la capa de hielo antártica, siendo un recurso importante para la próxima generación de los modeladores de la capa de hielo, oceanográficos, físicos y geológicos estructurales. [4]

Fluidez del agua Antártica hacia el mar

Fluidez del agua Antártica hacia el mar

De quien es la Antártida

El 14 de diciembre de 1911, el noruego Roald Amundsen consiguió alcanzar por primera vez el Polo Sur terrestre. Desde entonces otros muchos exploradores se lanzaron a la conquista de este nuevo continente helado, siendo acompañados muchas veces estos viajes por reivindicaciones territoriales nacionales sobre la Antártida.

En 1908 el Reino Unido había reclamado soberanía territorial sobre todas las tierras al sur del paralelo 60º S, entre los meridianos 20ºO y 80ºO con vértice en el Polo Sur, teniendo este territorio una superficie estimada de unos 1.709.400 km2. Otros estados, animados por esta nueva ola de interés por el continente helado y por esta primera acción inglesa, pusieron sus reivindicaciones sobre la mesa.

En 1923 Nueva Zelanda hizo lo propio sobre la llamada Dependencia Ross, comprendiendo esta todas las tierras entre las longitudes 160º E y 150º O con vértice en el polo sur. En 1924 Francia reclamó la soberanía sobre la llamada Tierra de Adelia, comprendiendo esta las tierras entre los meridianos 136º E y 142º E con vértice en el polo sur. Además de estas primeras demandas territoriales se produjeron otras por parte de Australia en 1933, de Noruega en 1939, de Chile en 1940 o de Argentina en 1942. Hay que aclarar aquí que las reclamaciones de Reino Unido, Nueva Zelanda, Francia, Australia y Noruega han sido aceptadas mutuamente, caso distinto son las reclamaciones chilenas y argentinas las cuales se producían sobre terrenos que ya habían sido reclamados total o parcialmente por Reino Unido.

Es significativo resaltar que durante estos años ni la Unión Soviética ni los Estados Unidos realizaron reivindicación territorial alguna sobre la Antártida, no reconociendo tampoco las hechas por otros estados. Y aunque muchos expertos opinan que esto se debió a que ninguna de las dos potencias quería extender su pugna global a la Antártida, este hecho facilitó mucho las negociaciones sobre el futuro estatus jurídico que tendría “el continente helado”.

Las primeras negociaciones sobre la soberanía antártica

El primer intento para establecer un régimen jurídico especial para la Antártida vino de la mano de los Estados Unidos, los cuales, tratando de atajar de una manera temprana el problema, propusieron en agosto de 1948 que esta quedara bajo tutela de las Naciones Unidas. Sería administrada por Chile, Argentina, Australia, Francia, Estados Unidos, Reino Unido y Nueva Zelanda. Sin embargo, desde un primer momento esta idea se encontró con la oposición frontal de Argentina, Australia, Chile, Francia y Noruega, los cuales aún esperaban poder integrar territorios de la Antártida bajo su soberanía. Tras este primer fracaso inicial de encontrar una solución al problema que suponían las reivindicaciones territoriales sobre la Antártida, la situación pasó a un segundo plano internacional durante dos años, no volviendo a suscitar interés el continente en las grandes potencias hasta que en 1950 la URSS anunció que no aceptaría ningún acuerdo sobre la Antártida en el que ella no estuviera representada.

Ante esta situación era evidente que el problema necesitaría una solución de consenso. En un principio podía parecer algo bastante difícil, pero acabaría siendo propiciada por los esfuerzos de la comunidad científica internacional, la cual consiguió que coincidiendo con la celebración del Año Geofísico Internacional en 1957 se permitiera por parte de todos los estados que revindicaban territorialmente la Antártida el libre acceso de científicos de cualquier nacionalidad al continente, así como el libre intercambio de los resultados científicos. La comunidad científica consiguió algo que a la diplomacia le había resultado imposible, un clima de cooperación y dialogo internacional sobre la Antártida. Este nuevo contexto propició la firma el 1 de diciembre de 1959 del Tratado sobre la Antártida. En este tratado, Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Francia, Japón, Reino Unido, Nueva Zelanda, Noruega, Estados Unidos, Sudáfrica y la Unión Soviética se comprometían a una seria de puntos básicos sobre el continente blanco. El tratado entró en vigor el 23 de junio de 1961.

El Tratado de la Antártida

En primer lugar, el tratado Antártico, antes de desarrollar todo su contenido en sus diversos artículos, nos define qué se entenderá por espacio Antártico: será aquel que se encuentre al sur de los 60 grados de latitud sur, incluyendo todas las barreras de hielo.

Una vez el tratado nos ha definido claramente su ámbito de aplicación, desarrollará una serie de artículos que darán un régimen jurídico especial a la Antártida. En el artículo 1 se establecerá la desmilitarización del continente antártico, definiéndose que el espacio en cuestión se utilizará exclusivamente para fines pacíficos, quedando terminantemente prohibidas en el continente las bases militares, la realización de maniobras militares o el ensayo de cualquier tipo de armas. La desmilitarización de la Antártida tendrá un pleno desarrollo en el artículo 5, el cual prohibirá toda explosión nuclear en la Antártida y la eliminación de desechos radiactivos en la región. Hay que recordar que en el ámbito de la Guerra Fría estas cuestiones tenían una importancia capital alejando a la Antártida de cualquier confrontación militar entre el bloque occidental y el soviético.

En el artículo 2, por otro lado, se proclama la libertad de investigación científica y cooperación científica en la Antártida, siendo desarrollada esta cuestión en el artículo 3.

El artículo 4 también tiene consecuencias importantes, ya que especifica la congelación de todas las pretensiones de soberanía territorial sobre la Antártida, no pudiendo durante el periodo de vigencia del tratado hacerse nuevas reclamaciones o ampliar las anteriormente hechas; aunque también, en el artículo se especifica que no se eliminaban o renunciaban los derechos de soberanía territorial que los estados habían reclamado previamente.

El artículo 7, establece el derecho de nombrar observadores con libertad de acceso a todas las regiones de la Antártida con el fin de asegurar el cumplimiento de los objetivos del tratado.

El artículo 9, que determina la celebración de reuniones periódicas de los estados originalmente firmantes del tratado, mas otros estados, entre los que se encuentra España, a los que se ha concedido carácter consultivo por haber realizado misiones científicas importantes en la Antártida. De estas convenciones establecidas en el artículo 9 surgirían compromisos como la conservación de la flora y fauna de la Antártida o la conservación de los recursos marinos vivos del continente.

Complementos al Tratado de la Antártida

A pesar del increíble avance que supuso en un primer momento la firma de este tratado, dando un carácter jurídico especial a la Antártida, en el año 1991 se decidió ir un paso más allá en la conservación del continente helado. Cuestiones como el cambio climático y la necesidad de proteger los diversos ecosistemas de nuestro planeta que empezaban a estar ya en la agenda de muchos gobiernos del mundo, por lo que también tuvieron su eco sobre la cuestión antártica.

El especial ecosistema que el continente helado representaba debía ser protegido, firmándose en concordancia con esas nuevas preocupaciones sobre el planeta Tierra el llamado Protocolo al Tratado Antártico sobre protección del medio ambiente. Este protocolo se firmó el 4 de octubre de 1991 en la ciudad de Madrid por los integrantes del Tratado sobre la Antártida y prohibía cualquier tipo de explotación de los recursos minerales de la Antártida, solo permitiendo la misma para fines científicos. Esta prohibición solo podía ser levantada por acuerdo unánime de todas las partes y alejaba a la Antártida de posibles rapiñas por sus grandes recursos minerales.

Se convertía así este continente en el único lugar del mundo en el cual, hasta ahora hombre y naturaleza han sabido coexistir, volviéndose lo que un día fue la más apartada e inhóspita de las regiones terrestres en un ejemplo de cooperación y convivencia para toda la humanidad.

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