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11-S y los archivos de conspiración

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  11-S y los archivos de conspiración   Bienvenido a Misterios  

George W. Bush y su gobierno debería ser juzgado por el atentado terrorista y la muerte de miles de estadounidenses

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Se cumplió otro aniversario de los atentados que terminaron con la vida de casi tres mil personas en Nueva York, Washington y Pensilvania, y hacemos un repaso por las teorías de conspiración que desde entonces cobran fuerza cuestionando las versiones oficiales. Los misterios no resueltos acerca de lo que ocurrió el 11 de septiembre de 2001, donde se busca obtener nuevas respuestas sobre el sorpresivo derrumbe de la Torre 7, la acción tardía de las fuerzas militares y la muerte de Osama Bin Laden, entre otros temas que podrían develar desde impericia hasta un ataque interno de los Estados Unidos para invadir Irak.

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Si bien el gobierno del norte refutó la mayoría de las hipótesis a través de informes oficiales, aún un 15 por ciento de los estadounidenses están convencidos de que George W. Bush y otras autoridades estuvieron involucrados en los ataques.

Toda la historia sobre el 11 de Septiembre que han contado al mundo los ministerios de propaganda, o sea los grandes medios de la prensa occidental, no es más que un gigantesco insulto a la inteligencia más elemental. Lo que se le ha contado al mundo es el cuento de los reyes magos. Giulietto Chiesa, periodista.Corresponsal en USA de El Manifesto y de Avvenimenti.

El derrumbe de las torres: ¿Demoliciones controladas?

Algunos de los que cuestionan las versiones oficiales sostienen que los edificios del World Trade Center fueron demolidos por explosivos y no por el impacto de un Boeing 767. Esto es lo que explica el episodio 9/11 de The Conspiracy Files, donde se reúnen relatos de testigos y expertos que ponen en duda la veracidad de los informes del gobierno. Sucede que, de acuerdo a ingenieros y arquitectos, el diseño y la estructura de las torres –compuestas por 47 pilares internos- hacían imposible el derrumbe inmediato y total provocado por un impacto aéreo.

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Los teóricos de la conspiración sostienen que las construcciones se convirtieron enseguida en humo y polvo como respuesta a una demolición controlada, tal y como habría ocurrido con el edificio 7. El enigmático derrumbe de esta estructura es relatado en el segundo episodio del documental, llamado 9/11- The Third Tower.

Con 204 metros de altura, el edificio no sufrió ningún tipo de impacto pero se derrumbó siete horas después que las torres gemelas. Los informes oficiales explicaron que la destrucción fue provocada por los incendios descontrolados en las inmediaciones, aunque los críticos siguen sosteniendo que no hay evidencia científica para ello: hasta el momento, nunca un rascacielos de acero había colapsado a causa de un incendio.

El ataque contra las torres requirió de ayuda en tierra

Desde el primer momento en que la prensa se hace consciente de que no se trata de un accidente, inmediatamente se comienza a reconstruir el atentado, aun careciendo todavía de ninguna prueba. La culpa sería de Bin Laden. Grupos de fanáticos, organizados en comandos de cinco y armados con cúteres dominaron los aviones y los estrellaron contra las torres. El ejército gringo tuvo la suerte de confirmar esta hipótesis cuando descubre en uno de los escondites de Bin Laden, ni más ni menos, una bolsa de cúteres con la que habría entrenado a los secuestradores. ¡Qué suerte! Curioso que Bin Laden se atreviese a no dotar de armas a los secuestradores, cuando, según afirma Meyssan, es posible pasar armas en un aeropuerto siempre y cuando no sean metálicas. Existen pistolas de material sintético que los secuestradores podría haber usado, pero ya se sabe que los fundamentalistas islámicos prefieren degollar a sus víctimas. Ésta, aunque parezca mentira, es la prueba de que los secuestradores eran árabes.

Otras de las cuestiones que quedan si aclarar es cómo fueron identificados los terroristas. De hecho, el ministro saudí de exteriores afirmó en su momento que al menos cinco de las personas identificadas como terroristas no tenían nada que ver con los atentados. Por su parte, el ministro saudí de interior afirma que los norteamericanos nunca les ofrecieron pruebas que inculpasen a sus ciudadanos. Pero lo más impresionante, puntualiza Meyssan, es que si analizamos las listas de víctimas publicadas por las compañías aéreas vemos que en ellas no figuran los supuestos terroristas. Dice Meyssan que si se cuentan los nombres, aparecen 78 víctimas en el vuelo 11 de American Airlines (el de la torre norte); 46 en el vuelo 175 (el de la torre sur); 51 en el vuelo que supuestamente se estrelló en el Pentágono; 36, finalmente, el que se estrelló en Pensilvania. Si se hace referencia a los comunicados de las compañías aéreas el 11 de septiembre vemos que el vuelo 11 llevaba 81 pasajeros; el 175, 56 pasajeros; el vuelo 77, llevaba 58, y el 93 llevaba 38. Luego es imposible que el vuelo 11 transportara a más de 3 terroristas. Y con los otros tampoco salen las cuentas. «¡Más ridículo aún! ¡El FBI afirma haber descubierto el pasaporte intacto de Mohammed Atta entre las humeantes ruinas de World Trade Center! Se trata de un verdadero milagro» –dice Meyssan.

¿Hipótesis de Meyssan? El FBI inventó las listas a partir del retrato robot de los enemigos de Occidente y de Estados Unidos. No sabemos, pues, nada de los terroristas, pero sí existía una pista que, sin embargo, no se siguió. Y es que días antes de los ataques hubo movimientos especulativos en bolsa y alguien salió ganando con los atentados. El FBI renunció a investigar estas pistas y la IOSCO (Organización Internacional del Mercado de Valores) cerró sus investigaciones. Son varias las compañías y los accionistas implicados.

Finalmente, ¿cómo pilotos que sólo han tomado unas pocas clases de vuelo con avionetas son capaces de una proeza como esta? Antes de llegar a Nueva York los secuestradores tuvieron que hacer descender los aviones para poder ver las torres de frente y no desde arriba. Desde el cielo, dice Meyssan, las ciudades se presentan como un mapa y se pierden las referencias. Para estrellarse contra las torres era necesario colocarse a muy baja altitud, pero además, quizás más difícil, situar a los aviones lateralmente, para ser capaces de acertar en el centro de las torres. Cada torre mide 73 m 60 cm. Un mínimo desplazamiento de los aviones de 55m 65cm habría hecho que fallaran. A 700 km/h esta distancia se recorre en 3 décimas de segundo. Sólo pilotos profesionales y, así y todo, con excesivas dificultades, podrían haber logrado esto. Aunque existe otra posibilidad, y es que los aviones hubiesen sido guiados mediante balizas. Es decir, que los aviones, mediante señales emitidazas desde las mismas torres, fuesen teledirigidos. ¡La existencia de una baliza en el World Trade Center es atestiguada por radioaficionados que registraron su señal! Luego, requirieron ayuda en tierra y muy pocos secuestradores a bordo, pues, sólo necesitaban poner el avión en piloto automático.

Meyssan añade, además, que la caída de las torres no permite explicar la caída del tercer edificio, la Torre 7. La hipótesis de una desestabilización de los cimientos fue descartada por la Sociedad Norteamericana de Ingenieros Civiles. ¿Fue dinamitada? El caso es que no se inclinó, sino que se desmoronó sobre sí misma.


  • El ex presidente de EE.UU. George W. Bush programó el atentado del 11 de septiembre de 2001 para fortalecer la posición de la cúpula estadounidense. Philip Marshall, investigador del atentado del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Marshal y sus hijos fueron asesinados en una operación secreta de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU.

Ningún avión se estrelló en el Pentágono

Las pruebas demuestran que el Pentágono fue atacado por misiles de USA y no un avión comercial.

Así se titula, ni más ni menos, la obra de este politólogo francés, defensor de los derechos humanos y presidente de Réaseau Voltaire. Y parece ser que son muchos los que toman en serio su libro, sus argumentos y sus hipótesis. Según he leído en otras reseñas, acaso anda ya traducido a 14 idiomas y, según dice la solapa del libro, en Francia ya supera su venta los 200.000 ejemplares. Tan es así que, por lo visto, no hace mucho un congresista formuló preguntas al gobierno Bush II, sobre el 11 de septiembre y sobre las relaciones económicas de la clan Bush con la familia Laden apoyándose en los datos ofrecidos en este libro. Y es que lo que más asombra de esta investigación son sus fuentes: todas oficiales y consultables. Dejando incluso de lado que tomemos en serio las hipótesis que formula, lo cierto es que no está claro lo ocurrido aquél famoso día. Y además, al margen de que nos parezcan asumibles o no sus hipótesis, nunca está de más hablar mal de Bush. Así que cuento un poco lo que cuenta el tal Meyssan.

El Pentágono fue atacado por misiles del Ejército de los EEUU

La primera agencia de noticias en presentarse tras la explosión del Pentágono fue Reuters e inmediatamente informó de que un helicóptero había colisionado contra el edificio. Sin embargo, unos minutos más tarde el Departamento de Defensa corrige: se trata de un avión. A eso de las 10h 10' se hunde el ala del Pentágono. La prensa se mantiene alejada, pero la Associated Press logra hacerse con las fotografías tomadas por un particular desde un edificio adyacente. Horas más tarde, el general en jefe del Estado Mayor Conjunto informa de que el avión suicida era el Boeing 757-200 del vuelo 77 de American Airlines. Esta es la explicación oficial. Sin embargo, todo está confuso, según Meyssan.

Vídeo difundido por el Gobierno estadounidense del momento del impacto contra el Pentágono, que se ve un misil y no un avión/Pentagon Security cam of 9-11 attack. USA september 2001. La imagen ha sido compuesta con los ocho cuadros tomados por una de las cámaras de Seguridad del Pentágono, y dados a conocer por el Pentágono en 2002 (CNN, March 8, 2002).

Los controladores aéreos afirman que hacia las 8h 55' el Boeing descendió y dejó de responder a sus órdenes. Sólo se oyó su radio para transmitir la voz amenazadora de un individuo con acento árabe. Luego el avión tomó rumbo a Washington y lo perdieron. Entonces avisaron a la Federal Aviation Administration – FAA y ésta no se dio cuenta hasta media hora después de que se trataba de un nuevo avión desviado y sólo entonces advirtieron al Ejército. «Interrogado el 13 de septiembre por la Comisión Senatorial de las Fuerzas Armadas, el jefe de Estado Mayor Conjunto, el general Richard Myers, fue incapaz de referir las medidas que se tomaron para interceptar al Boeing. los parlamentarios llegaron a las conclusión de que no se había realizado ninguna acción para interceptarlo.» Para salir al paso de esta situación, al día siguiente, el Comando Norte-Americano de Defensa Aeroespacial (NORAD) comunicó que no había sido informado hasta las 9h 24', dando entonces orden de interceptación a dos cazas. Pero, curiosamente, no sabían dónde se encontraba el avión y entonces se dirigieron los cazas al norte. Cuando se pudieron dar cuenta ya era tarde. Dice Meyssan: «¿es posible creer que el sistema de radar militar de Estados Unidos fuese incapaz de localizar un Boeing en una zona de varias decenas de kilómetros de radio?»

OK, admitamos que esquivó a los cazas, pero es de esperar que una vez entrase en el espacio aéreo del Pentágono no iba a ser recibido con globos. El dispositivo antiaéreo del Pentágono comprende cinco baterías antimisiles y cazas estacionados en la base presidencial Andrews. Lo cierto es que esta defensa no actuó. Respuesta del portavoz del Pentágono: No nos lo esperábamos y nadie antes del 11 de septiembre se lo hubiese esperado.

«Para causar los mayores estragos –advierte Meyssan– el Boeing debería haberse estrellado contra el techo del Pentágono. En cambio, los terroristas prefirieron estrellarse contra una fachada, aunque su altura fuese sólo de 24m. El avión se acercó repentinamente al suelo, como para aterrizar. Manteniéndose en posición horizontal, descendió casi a la vertical, sin dañar las farolas de la autopista que bordea el aparcamiento del Pentágono, ni siquiera rozándolas. Sólo una luz del aparcamiento quedó seccionada. El Boeing chocó contra la fachada del edificio a la altura de la planta baja y la primera planta. Todo sin dañar el magnífico césped del primer plano, ni el muro, ni el aparcamiento, ni el helipuerto. A pesar de su peso (un centenar de toneladas) y de su velocidad (entre 400 y 700 km/h), el avión sólo destruyó el primer anillo de la construcción.». Eso sí, después de la peripecia de un piloto que había tomado una pocas clase de avioneta, toca la mala suerte de estrellarse con la parte del Pentágono que estaba en obras. Murió un solo militar.

Si miramos la famosa foto, dice Meyssan, queda claro que el Boeing incrustó contra la fachada del Pentágono exclusivamente su morro y que el fuselaje y las alas quedaron fuera. Más aún, sus alas ni siquiera tocaron la fachada. Por lo demás, tal hipótesis parece venir también confirmada por las palabras del capitán de bomberos del condado de Arlington, Ed Plaugher, en la rueda de prensa del 12 de septiembre. El tal Plaugher, interrogado por un periodista, afirma que no vio ni un solo trozo del avión ni nada por el estilo. Ni rastro del fuselaje. Eso sí, dice que son muchos los testigos que vieron el avión cuando se acercaba. Finalmente, tampoco las cámaras de video-vigilancia del aparcamiento del Pentágono registraron ningún avión desde ningún ángulo. «La versión oficial –sostiene Meyssan– no es más que propaganda. Lo que queda de ella es que ciento veinticinco personas murieron en el Pentágono y que un avión que transportaba a sesenta y cuatro pasajeros desapareció.»

La CNN afirma que «muchas personas que circulaban en coche por la autopista que bordea el Pentágono oyeron el estruendo de un avión que pasaba por encima de sus cabezas. El ruido era tan ensordecedor como el de un caza. No era como el de un avión comercial. Algunas personas afirman que vieron el aparato. Lo describen como un pequeño avión con capacidad para transportar de ocho a doce pasajeros, y no como un Boeing 757.» Daniel O'Brien, controladora aérea del aeropuerto de Dulles, relató a ABC News el comportamiento del aparato, observado desde el radar. Dada su velocidad y sus maniobras –dice– sólo podía tratarse de un avión militar y nunca de un vuelo comercial.

«El artefacto penetró en el edificio sin causar daños importantes en la fachada. Atravesó varios anillos del Pentágono, abriendo un agujero cada vez más ancho. El orificio final, con una forma perfectamente circular, medía aproximadamente 2'30 metros de diámetro. Todos estos testimonios y observaciones pueden corresponderse al disparo de un misil de última generación de tipo AGM, dotado de una carga vacía y punta de uranio empobrecido de tipo BLU, guiado por GPS. Este tipo de artefacto se asemeja a un pequeño avión civil. Produce un silbido comparable al de un caza y puede ser guiado con bastante precisión y atravesar los blindajes más resistentes y provocar. un incendio instantáneo que desprenda un calor de más de 2000ºC.

En resumen, sólo un misil del ejército de Estados Unidos de América que emita un código amigo puede entrar en el espacio aéreo del Pentágono sin que se desencadene la descarga de contramisiles. Este atentado sólo puede haber sido cometido por militares norteamericanos contra otros militares norteamericanos.»[1]

El ataque al Pentágono y la teoría del misil

Pasadas nueve y media de la mañana del 11 de septiembre, el vuelo 77 de American Airlines se estrelló contra el Pentágono, dejando 189 muertos. Sin embargo, al poco tiempo comenzaron a circular nuevas versiones de los hechos, entre ellas la que habla del impacto de un misil.

El periodista francés Thierry Meyssan afirmó en su investigación La gran impostura que el agujero provocado en el edificio es mucho más pequeño al que podría ocasionar un avión, además de no encontrarse restos de la nave. El problema es que las imágenes mostradas por la Casa Blanca no son nítidas ni aclaran qué fue lo que impactó contra el Pentágono, cosechando aún más dudas y polémica. De acuerdo a Meyssan, el vuelo 77 fue derrumbado previamente y el atentado contra la construcción se realizó a través de un misil lanzado por el propio gobierno.

Sus afirmaciones fueron cuestionadas por otros teóricos de la conspiración, como el ingeniero Jim Hoffman. Cuando finalmente se confirmó que la colisión se produjo por un avión comercial, las teorías comenzaron a girar en torno a la presencia de un piloto del Pentágono en lugar de al-Qaeda. Estas controversias tienen que ver con el misterioso hecho de que la nave no fue interceptada a tiempo por la fuerza aérea nacional.

Los vínculos con Bin Laden

El episodio Osama Bin Laden- Dead o Alive? examina qué fue lo que sucedió con el hombre más buscado del mundo desde el origen de los atentados hasta la actualidad. Algunas teorías sostienen que el terrorista tenía vinculaciones previas con agentes de la CIA y el propio George Bush, con quien lo unía un negocio familiar.

Cuando en 2011 el gobierno nacional dio a conocer la noticia de la captura y muerte del fundador de al-Qaeda, comenzaron a circular hipótesis diferentes a las de la administración de Obama. Entre ellas se desprende la posibilidad de que Bin Laden aún siga con vida o haya muerto mucho antes de la fecha señalada: el no haberse difundido videos o precipitar inmediatamente el cuerpo al mar generan dudas sobre su verdadero destino. Algunos ‘deathers’ –como se llama a los que cuestionan la muerte del líder-, explican que la versión oficial busca fomentar la militarización de América y reafirmar su política exterior.

Un joven Osama Bin Laden con su familia en Suiza 1970. El en cuclillas, de camisa verde y sombrero blanco, todo un hippie, muy diferente como nos lo muestra Estados Unidos.

Bin Laden es el hijo del Jeque Mohammed bin Laden fundador en 1931 del Saudí Binladen Group (SBG), el holding más grande de Arabia Saudí, con negocios en la construcción, ingeniería y telecomunicaciones.

El SBG posee importantes acciones en General Electric, Nortel Networks y Cadbury Scheweppes. El SBG ha sido durante mucho tiempo contratante exclusivo de servicios del régimen saudí, en especial la construcción y gestión de los lugares santos. Y más importante aún: la familia Laden se ha encargado de la construcción de las bases militares estadounidenses en Arabia y ha sido una de las más beneficiadas con la guerra del Golfo, pues, se hizo cargo de buena parte de los negocios de reconstrucción de Kuwait.

En cuanto al propio Osama Bin Laden, ya sabemos que fue en Afganistán un agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Guerra Santa contra la Unión Soviética. Todo esto lo sabemos, y la reseña del libro de Chomsky sobre el 11 de septiembre lo cuenta. ¿Qué aporta Meyssan de nuevo? Pues, que a diferencia de muchos otros, Meyssan piensa que Osama Bin Laden sigue siendo un agente secreto de la CIA. «La CIA siguió recurriendo a los servicios de Osama Bin Laden contra la influencia rusa como hizo contra los soviéticos. La legión árabe de al-Qaeda fue utilizada, en 1999, para apoyar a los rebeldes kosovares contra la dictadura de Belgrado. Fue operativa en Chechenia al menos hasta noviembre de 2001, tal y como lo atestigua el New York Times.»

Y aún cuando ha sido declarado enemigo público nº1 de los EEUU, lo cierto es que la familia Laden sigue teniendo excelentes relaciones económicas y comerciales con la familia Bush. Apoyándose en las revelaciones de este libro,un congresista norteamericano hizo preguntas bastante molestas a la administración Bush sobre sus relaciones con los Laden.

Son muchos más los datos y páginas web que ofrece este libro. Pero con esto ya hay bastante de muestra. Sean o no asumibles las hipótesis de Meyssan lo que si es inadmisible son las contradicciones en que incurre la versión oficial de la Casa Blanca. Y motivos para creer que la ultraderecha que actualmente gobierna en Estados Unidos sería capaz de organizar una operación así en el interior no faltan. La operación Northwoods de acciones clandestinas contra Cuba realizando acciones terroristas en el interior de Estados Unidos para culpar a Fidel Castro está perfectamente documentada.

Actualmente es ya más que claro quienes son los que han salido beneficiados de la guerra contra el terrorismo: la industria militar de alta tecnología y la industria energética.

La foto publicada por Estados Unidos es un ejemplo de cómo la foto de Osama bin Laden muerto es falsa. Esta fue una tarea de combinación photoshop con un guión de herramienta blur y algunos ajustes de contraste / saturación.

El vuelo 93 y el fracaso de las fuerzas de seguridad

El vuelo de Boston con destino a San Francisco fue el único de los cuatro secuestrados que ese día no llegó a destino: en lugar de impactar contra el Capitolio, cayó en un campo abierto en Shanksville, Pensilvania. Si bien la versión oficial sostiene que la colisión fue evitada por los propios pasajeros que buscaron reducir a los secuestradores y tomar el control del avión, otras hipótesis afirman que fue derribado por los cazas de Estados Unidos.

También circulan versiones alternativas sobre el rol ejercido por las fuerzas de seguridad del país. Ante la pregunta de por qué no intervinieron para interceptar ningún avión, la teoría oficial habla de incompetencia e incumplimiento de las obligaciones. Pero la verdad es quye que el entonces vicepresidente, Dick Cheney, ordenó a los militares retirarse sin que realizaran ninguna intervención.[2]

La 'extraña' muerte de tres periodistas que pretendían revelar la verdad sobre el 11S

Tres periodistas que preparaban un documental sobre la supuesta involucración del Gobierno estadounidense en el atentado contra las torres gemelas en septiembre de 2001 murieron este mes en circunstancias extrañas y en el espacio de 24 horas.

Bob Simon, David Carr y Ned Colt

Bob Simon, David Carr y Ned Colt, que trabajaban en un documental para investigar la supuesta implicación del Gobierno de EE.UU. en el atentado contra las torres gemelas, fallecieron en circunstancias extrañas en el transcurso de 24 horas.

El 12 de febrero murió el corresponsal, escritor y presentador del programa 60 minutos de la cadena CBS Bob Simon en un accidente automovilístico cuya causa aún se desconoce. Al día siguiente, el 13 de febrero, fallecieron otros dos periodistas: el corresponsal de la cadena NBC, Ned Colt, que murió por un presunto derrame cerebral masivo, y David Carr que sufrió un desmayo y murió en su oficina por razones aún desconocidas en la redacción del diario 'The New York Times'.

Algunos medios internacionales calificaron las tres muertes como "extrañas", ya que todas ocurrieron en el transcurso de 24 horas y en circunstancias no claras. Hace un mes, Carr, Simon y Colt formaron una compañía independiente de noticias y trabajaban en un documental sobre los atentados del 11S. Los periodistas presentaron la documentación necesaria para solicitar informes confidenciales del archivo de Kremlin, que contiene información sobre el ataque contra las torres gemelas. Los informes, supuestamente, contendrían pruebas que involucraban a Estados Unidos y de sus servicios de inteligencia en el ataque terrorista.

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Tres bomberos que participaron el el rescate del 9/11 murieron el mismo día de cáncer.

Tres hombres que participaron en las labores del rescate tras el atentado a las Torres Gemelas en Estados Unidos, murieron de cáncer.

Según informan medios locales, Howard Bischoff de 58 años, Robert Leaver de 56 y Daniel Heglund de 58, murieron el pasado lunes con una diferencia de unas horas. El Comandante de Bomberos de Nueva York señaló que el hecho refleja "el doloroso recuerdo de que 13 años después seguimos pagando un terrible precio por la heroica ayuda prestada". Además, los fallecimientos surgen como una nueva prueba de que durante el desplome de los edificios se liberaron sustancias nocivas. Cabe destacar que a la fecha, han fallecido 850 personas que colaboraron con los cuerpos de rescate.

  • A la fecha, han fallecido 850 personas que colaboraron con los cuerpos de rescate.[3]

Revelación: La CIA sabía que el 11-S no tenía relación con Irak

El presidente de la Comisión de Servicios Armados del Senado de EE.UU., el demócrata Carl Levin, ha presentado una nueva prueba de que George W. Bush había mentido a la Nación para llevarla a la guerra con Irak.

"Hubo una campaña acordada por parte del gobierno de George W. Bush para vincular a Irak con el horror de los ataques del 11 de septiembre en la opinión pública. Esa campaña tuvo éxito", insistió el jueves Levin ante el pleno del Senado, según recoge AP. Asimismo acentuó que las encuestas de la época revelaban que un 70% de la población estaba segura de que el ex líder iraquí, Saddam Hussein, estaba involucrado en los atentados.

Levin recordó cómo el 9 de diciembre de 2001, el entonces vicepresidente Dick Cheney apareció en el programa "Meet the Press" para decir: "Está bastante confirmado que Mohamad Atta fue a Praga y se reunió con un funcionario de alto rango del servicio de inteligencia iraquí en abril pasado, varios meses antes del ataque". Atta fue el hombre que encabezó el secuestro de los aviones usados en el ataque del 11-S.

"Las conexiones entre Saddam y el 11-S o Al Qaeda eran ficción", puntualizó Levin y presentó como prueba un cable que recibió del director de la CIA, John Brennan. El documento señala que es posible que dicho encuentro hubiera tenido lugar, pero que no fue en Praga en las fechas mencionadas, ya que Atta se encontraba en EE.UU. por aquellos días.

El mismo cable detalló que la información sobre la presunta reunión provenía de una sola fuente y que la CIA advertía en aquel momento que era muy probable que fuera falsa. "No existe un solo experto antiterrorista o del FBI que haya dicho que tiene evidencia o conocimiento de que (Atta) ciertamente estuvo en Praga. De hecho, el análisis ha determinado más bien lo contrario", concluyó el documento.

5 datos sobre la 'mentira' de la muerte de Bin Laden

Seymour Hersh ganador del Premio Pulitzer, ha recopilado cinco significativos datos a la luz de la reciente revelación de que la Casa Blanca habría mentido en relación con la muerte del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden. "Las mentiras se construyen sobre más mentiras"

La información recuperada del recinto donde murió Bin Laden en realidad aporta poco

"No había bolsas de basura llenas de computadoras y dispositivos de almacenamiento, ni la esposa e hijos de Bin Laden fueron entregados a las autoridades estadounidenses por Pakistán para ser interrogados", afirma Sandip Roy, escritor y editor principal del portal FirstPost. "El asesinato de Bin Laden fue simple y llanamente una venganza por lo ocurrido en 2001".

Roy destaca que la muerte del terrorista número 1, quien estaba prisionero desde el año 2006 en la ciudad de Abbottabad, estuvo motivada por la campaña de reelección del presidente estadounidense, Barack Obama. "Diez años después del 11-S las fuerzas estadounidenses mataron a un anciano enfermo cuyo valor era más que nada simbólico en aquel entonces".

Según Seymour Hersh, ganador del prestigioso premio Pulitzer y que recientemente ha publicado un artículo en el que afirma que la Casa Blanca miente sobre la muerte de Bin Laden, un alto funcionario retirado de la inteligencia estadounidense le dijo lo siguiente: "La verdad es que Bin Laden estaba inválido, pero no podemos decirlo, porque la prensa preguntaría: '¿Están diciendo que dispararon a un lisiado?'".

No hubo ningún tiroteo

"Los guardias de la Dirección de Inteligencia de Pakistan Inter-Services (ISI, por sus siglas en inglés), recibieron órdenes de abandonar el lugar en el momento adecuado. En un país donde cualquier persona rica tiene guardaespaldas armados, sería absurdo pensar que uno de los hombres más buscados del mundo no tuviera protección las 24 horas del día. Así que el tiroteo durante el ataque de Abottabad tuvo que ser inventado", establece Roy.

Un tiroteo inventado necesita bajas humanas

"EE.UU. afirma que cinco personas murieron en aquellas instalaciones: Osama bin Laden, un mensajero, su hermano, un hijo de Bin Laden y una de las mujeres que protegía a Bin Laden. Pero al parecer no había en realidad ninguna mujer que le protegiera. Y el mensajero era ficticio y por lo tanto debía morir en la operación", cuenta el editor principal del portal Firstpost.

El 'problema' del cuerpo de Bin Laden

Según Hersh, el acuerdo inicial entre Washington e Islamabad establecía que la muerte del terrorista debía ser mantenida en secreto durante una semana, tras la cual esta sería atribuida a un ataque con drones en el lado afgano de la frontera afgano-pakistaní, pero la explosión provocada por la destrucción del helicóptero Blackhawk en Abbottabad provocó que en todo el mundo trascendiera antes de lo previsto que Barack Obama había dado muerte al terrorista número uno. "Una vez realizado el anuncio surgió la cuestión del cuerpo de Bin Laden", cuenta Roy.

La Casa Blanca anunció entonces que el cuerpo de Osama había sido arrojado al océano Índico desde el portaaviones Carl Vinson. Pero Hersh afirma que un miembro del equipo SEAL se había jactado de que "habían destrozado el cuerpo de Bin Laden con fuego de fusil" y que los restos del terrorista fueron metidos en una bolsa de plástico y esparcidos desde helicóptero sobre las montañas del Hindu Kush.

El chivo expiatorio en la obtención de ADN

El ISI había ordenado a Amir Aziz, médico militar y oficial del Ejército pakistaní, que se mudara cerca de donde residía el terrorista para poder atenderlo. En junio de 2011, se filtró tras ser interrogado por los servicios pakistaníes que Aziz era en realidad un informador de la CIA. Aziz fue liberado y "EE.UU. no se podía permitir que el papel de este en la obtención de sangre de Bin Laden se conociera" por lo que fue necesario un chivo expiatorio y el elegido fue Shakil Afridi, un médico pakistaní de 48 años de edad que en algún momento había estado activo en la CIA.

"Su programa de vacunación de hepatitis B, completamente legítimo, fue elegido como la forma en la que EE.UU. obtuvo ADN de Bin Laden […] Afridi fue acusado de traición y condenado a 33 años por los pakistaníes", cuenta Roy.

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