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Émile Dubois

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Émile Dubois
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Presentación

Emile Dubois 1867 1907.jpg

Louis Amadeo Brihier Lacroix, también conocido por sus alias Émile Dubois, Emilio Dubois, Émile Murraley o Emilio Morales (Étaples, Pas-de-Calais, Francia, 29 de abril de 1867 - Valparaíso, Chile, 26 de marzo de 1907), fue un ladrón y asesino en serie francés.

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Contenido

Mendigo

Emile nació en Etaples, Francia, donde se llamaba Luis Amadeo Brihier Lacroix. A los 16 años emigra hacia Latinoamérica y recorrió varios países, entre ellos, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Colombia, donde conocía a su mujer. Se gana la vida en diferentes oficios. En Chile no se le certifica trabajo alguno. Solo tenía un permiso de mendigo.

Papeles encontrados después no dejarían dudas de la procedencia del Louis. En 1906 se encontró en su casa documentación genuina que lo identifica como Luis Amadeo Brihier Lacroix. Agregarían a los detalles de su pasado que se había desempeñado como obrero en una mina de Courrieres, que habría sido actor en Barcelona y artista de zarzuela en Venezuela – el hombre de las mil caras y profesiones.

En el puerto comienza a utilizar diversos alias: Emilio Morales, Emile Murraley, y Emile Dubois, el más célebre de todos (igual los nombres eran parecidos). Con esto buscaba instalarse en Pancho Gancho y mantener su estilo de vida en base a cautivar a miembros de la alta sociedad, para embaucarlos y robarles dinero.

Cuando sus “pillerías” no le van dando resultado, Dubois parece buscar un nuevo plan, uno mucho más osado y que lo haría trascender a niveles inimaginados. O quién sabe, quizás la motivación era otra, una mucha más noble, tratar de equilibrar las cosas entre los ricos comerciantes y el resto de los porteños.[1]

Émile Dubois (de pie segundo de izq. a derecha), posa con amigos para una foto en Tallahassee, Florida, Estados Unidos. Algunos dicen que Émile era dueño de los viñedos de San Luis, en esas tierras, antes de venirse a Chile. La foto no tiene fecha, pero debe ser cercana a 1895-1896.

El asesinato de Ernesto Lafontaine

El primer asesinato de Dubois registrado en Chile ocurrió en Santiago. El cuerpo de Ernesto Lafontaine fue encontrado por Román Díaz, regidor y amigo personal de la víctima, en el escritorio en la oficina que Lafontaine tenía en la calle Huérfanos. Su cuerpo se encontraba mutilado a golpes. Entre otras pertenencias, desapareció un reloj de oro, las llaves de la caja fuerte y dinero en efectivo. Finalmente, este reloj de oro sería un elemento de prueba fundamental, para establecer la culpabilidad de Dubois durante el juicio en su contra, llevado a cabo en Valparaíso.

Los asesinatos en Valparaíso

Se hizo famoso en Chile a comienzos del siglo XX al ser acusado y posteriormente condenado por matar, entre 1905 y 1906, a cuatro europeos que eran connotados hombres de sociedad. Ellos fueron:

  • Ernesto Lafontaine, comerciante francés y primer alcalde de Providencia —entre 1897 y 1900—
  • Gustavo Titius, empresario alemán
  • Isidoro Challe, comerciante francés
  • Reinaldo Tillmanns, comerciante alemán.

Finalmente, los hechos que lo hicieron tristemente célebre tuvieron lugar en la ciudad de Valparaíso, donde asesinó a los comerciantes Tillmanns, Titius y Challe. Cuando intentó asesinar al dentista inglés Charles Davies, poco antes del terremoto de 1906, fue capturado y sometido a juicio, siendo ejecutado por un pelotón de cuatro fusileros el 26 de marzo de 1907.

Durante el juicio despidió a su abogado, porque argumento demencia en los crímenes, algo que lo molesta mucho. Asumiendo su propia defensa, fustiga a los "ricos y poderosos". "Los directores de una sociedad financiera que hacen depreciar las acciones para adquirir por otra mano a vil precio. Todas esas gentes son respetadas".[2]

La llegada de Dubois a tribunales

Cultura popular

Según los cronistas de la época, las víctimas de Dubois eran usureros, por lo que el pueblo lo tildó en una especie de Robin Hood chileno, considerando los asesinatos como actos de justicia del proletariado contra la burguesía.

Desde entonces, la cultura popular lo ha elevado al estatus de santo popular, transformando su cenotafio (no es una tumba porque allí no están los restos de Dubois) ubicada en el cementerio de Playa Ancha (Valparaíso), en una venerada animita llena de innumerables placas de agradecimiento por favores concedidos.

Foto autografiada por Emile Dubois

Su muerte y fusilamiento

El indicio que terminó por inculparlo, fue un reloj Waltham que había pertenecido a Lafontaine y que con el nombre de Luis Brihier, habría empeñado en la agencia “La Bola de Oro”. El proceso a cargo del juez del crimen de Valparaíso, Santiago Santa Cruz, fue implacable, y ni el indulto que su abogado pidió al presidente Pedro Montt y que el Consejo de Defensa del Estado le negó por una mayoría de nueve votos, lo salvaron. Emilio Dubois fue condenado a muerte por el homicidio de Ernesto Lafontaine.

Durante su espera en la cárcel de Valparaíso, ocurrió el terremoto del 16 de agosto de 1906, debido al tumulto y destrozos corrió el rumor de que el peligroso criminal se había fugado, por lo que “se dio orden de hacer un rejistro, encontrándosele debajo de unas latas completamente transformado, y abrigado con un poncho. Además, se había afeitado la pera, para desfigurar el rostro. Los grillos y las esposas habían sido limados. Interrogado en el acto, contestó que un compañero de prisión le había proporcionado un poncho y un sombrero y que había hecho limaduras; pero que no tenía intención de fugarse”. (El Mercurio, 25 de agosto de 1906).

Dubois permaneció entre rejas hasta su ejecución, la cual se llevó a cabo no sin que el día anterior el reo contrajera matrimonio con Úrsula Morales, la madre de su hijo. Se cuenta que la madrugada del 27 de marzo de 1907, minutos antes de cumplir su fatal sentencia, Emile tuvo un conmovedor último encuentro con su familia; posterior a eso, Úrsula se retiro a una casa cercana a la cárcel, desde donde se escuchaban sus desgarradores lamentos, simultáneamente, en la entrada del recinto, su inocente pequeño recibía contento las monedas que por lástima le daban los asistentes al macabro espectáculo.

El que casi cien años después se convirtiera en un popular santo milagroso, ya en el banquillo de fusilamiento, se negó a que fueran vendados sus ojos y se dirigió a los curiosos presentes, diciendo: “Se necesitaba de un hombre que respondiese de los crímenes que se cometieron y ese hombre he sido yo. Muero, pues, inocente por no haber cometido yo esos crímenes, sino porque esos crímenes se cometieron. Ejecutad”. (Emile Dubois, en El Mercurio, 27 de marzo de 1907).

Emile Dubois su ejecución en 1907
la prensa de 1907, esperando en la calle "escuchar" el fusilamiento de Dubois
  1. bayessence/Emile Dubois es Historia y Leyenda
  2. iiee/Emile Dubois Personaje Histórico de Valparaiso/ Sus misterios y verdades

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Su muerte y fusilamiento

El 26 de marzo de 1907 es un día emblemático para Valparaíso. Mientras fumaba un puro, Louis Brihier Lacroix -más conocido como Emile Dubois-, enfrenta al batallón de fusilamiento por los crímenes cometidos contra la sociedad porteña de aquella época. Y así fue como nació el mito.

El indicio que terminó por inculparlo, fue un reloj Waltham que había pertenecido a Lafontaine y que con el nombre de Luis Brihier, habría empeñado en la agencia “La Bola de Oro”. El proceso a cargo del juez del crimen de Valparaíso, Santiago Santa Cruz, fue implacable, y ni el indulto que su abogado pidió al presidente Pedro Montt y que el Consejo de Defensa del Estado le negó por una mayoría de nueve votos, lo salvaron. Emilio Dubois fue condenado a muerte por el homicidio de Ernesto Lafontaine.

Durante su espera en la cárcel de Valparaíso, ocurrió el terremoto del 16 de agosto de 1906, debido al tumulto y destrozos corrió el rumor de que el peligroso criminal se había fugado, por lo que “se dio orden de hacer un rejistro, encontrándosele debajo de unas latas completamente transformado, y abrigado con un poncho. Además, se había afeitado la pera, para desfigurar el rostro. Los grillos y las esposas habían sido limados. Interrogado en el acto, contestó que un compañero de prisión le había proporcionado un poncho y un sombrero y que había hecho limaduras; pero que no tenía intención de fugarse”. (El Mercurio, 25 de agosto de 1906).

Dubois permaneció entre rejas hasta su ejecución, la cual se llevó a cabo no sin que el día anterior el reo contrajera matrimonio con Úrsula Morales, la madre de su hijo. Se cuenta que la madrugada del 27 de marzo de 1907, minutos antes de cumplir su fatal sentencia, Emile tuvo un conmovedor último encuentro con su familia; posterior a eso, Úrsula se retiro a una casa cercana a la cárcel, desde donde se escuchaban sus desgarradores lamentos, simultáneamente, en la entrada del recinto, su inocente pequeño recibía contento las monedas que por lástima le daban los asistentes al macabro espectáculo.

El que casi cien años después se convirtiera en un popular santo milagroso, ya en el banquillo de fusilamiento, se negó a que fueran vendados sus ojos y se dirigió a los curiosos presentes, diciendo: “Se necesitaba de un hombre que respondiese de los crímenes que se cometieron y ese hombre he sido yo. Muero, pues, inocente por no haber cometido yo esos crímenes, sino porque esos crímenes se cometieron. Ejecutad”. (Emile Dubois, en El Mercurio, 27 de marzo de 1907).

Frente al pelotón de fusilamiento

La acuciosa investigación de la policía y del juez Santiago Santa Cruz, y la evidencia reunida, motivaron la pena capital para Dubois, luego de que por algún tiempo, luego del terremoto de agosto de 1906, la opinión pública se olvidara un tanto del caso.

El fusilamiento se llevó a cabo en las primeras horas del 26 de marzo de 1907, en la herrería de la cárcel de Valparaíso, en medio de la expectación del público, de los propios presos y de la prensa.

El Mercurio de Valparaíso dispuso toda su primera plana para un pormenorizado relato de las horas previas y posteriores a la acción del pelotón de fusileros, incluyendo una entrevista al francés.

Cuando enfrentó a los fusilero, se negó, con una presencia de ánimo a toda prueba, que le vendaran los ojos, y luego pronunció un tranquilo discurso a los presentes, terminando con la palabra, en tono de orden: ¡Ejecutad!

El día anterior se había casado en la cárcel con su conviviente Ursula Morales, que no escatimó esfuerzos para lograr el perdón o indulto de Dubois. En el mismo acto reconoció a su pequeño hijo. Sus restos fueron sepultados en algún lugar del cementerio de Playa Ancha. En el sitio en que la tradición dice que están sus restos, se ha iniciado, desde hace muchos años, una veneración por Dubois, y son innumerables la placas y testimonios de los favores concedidos por la "animita".

Emile Dubois su ejecución en 1907
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