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Árbol de Navidad

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Árbol de Navidad
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Presentación

El arbol de navidad.jpg

El árbol de Navidad es un elemento decorativo, típico de la fiesta de Navidad. Tradicionalmente suele emplearse una conífera de hoja perenne, destacando entre ellas las especies de abeto (abies nordmanniana) y pino (picea excelsa) . En la actualidad también está muy popularizado el uso de árboles artificiales, de plástico y otros materiales sintéticos. Se decora con adornos como bolitas de colores de cristal u otro material menos frágil, luces, estrellas, lazos, espumillones, guirnaldas u otras decoraciones.

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Contenido

Historia

Cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que sus habitantes celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad, adornando un árbol perenne, en la fecha próxima a la Navidad cristiana. Este árbol simbolizaba al árbol del Universo, llamado Yggdrasil, en cuya copa se hallaba Asgard (la morada de los dioses) y el Valhalla (el palacio de Odín); y en las raíces más profundas estaba Helheim (el reino de los muertos). Posteriormente con la evangelización de esos pueblos, los conversos tomaron la idea del árbol, para celebrar el nacimiento de Cristo, pero cambiándole totalmente el significado.

Alemania siglo XVIII

Alemania, se cuenta que ocurrió algo que le dio el empuje definitivo al árbol navideño. Mientras San Bonifacio intentaba convencer a unos druidas alemanes de que el roble no era ningún símbolo sagrado (puesto que la religión católica no lo entiende así, al contrario que la druídica), uno de los misioneros que le acompañaban derribó uno de ellos, queriendo demostrar que no era más importante que otros árboles, y que como todos, caía al ser golpeado. Este árbol al caer fue derribando otros cercanos, en un efecto cadena del que sólo se salvó un pequeño abeto. Se interpretó esto como un pequeño milagro, y los años siguientes los cristianos plantaron abetos en Navidad como forma de celebrar el suceso del año anterior. Siglos más tarde, allá por el XVI, los alemanes ya decoraban los abetos como forma de celebración, aunque esta costumbre no arraigaría en España hasta mediado el siglo XX.

Sin embargo, a pesar de ser éste el origen cristiano del árbol de Navidad, no podemos olvidar que entronca con la tradición ancestral del culto a la naturaleza y sus espíritus, encarnados también en los árboles. En las tierras de Alemania, sus habitantes acostumbraban a adornar los árboles cuando éstos se quedaban desnudos en invierno, como una manera de atraer a los buenos espíritus. Estos primeros adornos muchas veces representaban frutas como manzanas, y más tarde serían los sopladores de vidrio de la ciudad de Bohemia quienes harían bolas de cristal con que adornar los árboles.

San Bonifacio

San Bonifacio y el arbol de Navidad.jpg

Se dice que San Bonifacio (680-754), evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al Yggdrasil (aunque también pudo ser un árbol consagrado a Thor), y en su lugar plantó un pino, que por ser perenne, simbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas. Las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo. Conforme pasó el tiempo, las manzanas y las luces, se transformaron en esferas y otros adornos.

Después se agregó la tradición de poner regalos para los niños bajo el árbol, enviados por el Viejito pascuero, Santa Claus o papa Noel, dependiendo la leyenda de la zona donde se encuentre.

El árbol de Navidad en Europa

  • 1605: Nace en Alemania, sabemos que el primer árbol navideño, como se conoce en la actualidad, surgió en Alemania, donde se implantó por primera vez en 1605 para ambientar el frío de la Navidad, comenzando así su difusión.
  • 1800 llega a Finlandia
  • 1829 llega a Inglaterra
  • 1848: En el castillo de Windsor se vio por primera vez, de la mano del príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria.
Archivo:Reina Victoria y el árbol de navidad en el castillo de Windsor.jpg

En Gran Bretaña el uso del árbol de Navidad fue introducido a principios del siglo XIX (años 1800s) luego de la unión personal de las coronas británicas y del Reino de Hanover (actual Alemania), al casarse el Rey Jorge III de Gran Bretaña con Carlota de Mecklenburg-Strelitz quien trajo consigo algunas tradiciones germanas entre las que se incluían el árbol de Navidad. En 1800, la Reina Carlota realizó una fiesta para niños en la que presentó un árbol navideño. En 1832, su nieta y futura Reina Victoria de Gran Bretaña, quien creció con la costumbre del árbol de Navidad, aún siendo princesa y con 13 años de edad escribió acerca del placer que le daba tener un árbol navideño lleno de adornos y regalos a su alrededor. Victoria se casaría con su primo de origen alemán, Alberto, en 1840; y tras un grabado de la familia real que en 1848 fue publicado en el periódico Illustrated London News, en el que se muestra una imagen de la familia real junto a su árbol navideño en el Castillo de Windsor; popularizó la costumbre de armar árboles navideños entre los británicos. En 1850 esta misma imagen de la familia real británica llegaría a Estados Unidos, convirtiendo en poco tiempo al árbol decorado en una moda navideña también allí; una moda que perduraría hasta nuestros días.

Grabado de la familia real británica con su árbol de pascua, publicado en el periódico Illustrated London News 1848
  • 1870 llega a España de la mano de una mujer de origen ruso llamada Sofía Trubetskaya, que después de enviudar del duque de Morny, hermanastro de Napoleón III, contrajo segundas nupcias con el aristócrata español Pepe Osorio, el Gran Duque de Sesto, uno de los mayores promotores de la Restauración borbónica que permitió a Alfonso XII reinar. Por ello, parece ser que la primera vez que se colocó un árbol navideño en España fue en Madrid, durante las navidades del año 1870, en el desaparecido palacio de dichos nobles, el palacio de Alcañices, ubicado en el Paseo del Prado, esquina con la Calle de Alcalá.

El árbol de navidad o pascua llega a Chile

Al igual que en los Estados Unidos en Chile el árbol de navidad fue introducido, hacia 1851, por los inmigrantes alemanes que llegaron a colonizar el sur de Chile. Serían estas esforzadas familias alemanas que celebrarían navidad con un árbol de pino, adornado con cerezas, guindas, frutillas y velas.

Elementos decorativos del árbol de Navidad

La tradición de adornar el árbol navideño parece que se inició en Alemania y Escandinavia en los siglos XVI y XVII, extendiéndose posteriormente a otros países europeos. Para su decoración se emplea en la actualidad una gran diversidad de objetos y elementos, siendo los más tradicionales:

  • Estrella: colocada generalmente en la punta del árbol, representa la fe que debe guiar la vida del cristiano, recordando a la estrella de Belén.
  • Esfera: al parecer en un principio San Bonifacio adornó el árbol con manzanas y cintas rojas, representando con ellas las tentaciones. Hoy día, se acostumbra a colocar bolas o esferas decorativas de vidrio muy delicadas y brillantes, que aparte de tener la misión de emular a las antiguas manzanas, al ser brillantes reflejan las luces navideñas, formando una decoración hermosa y deslumbrante.
  • Lazos: Siempre se ha pensado que los lazos representan la unión de las familias y personas queridas alrededor de dones que se desean dar y recibir.
  • Luces: en un principio velas, representan la luz de Cristo.

En Chile estuvimos adscritos a la tradición de celebrar la Pascua solo como una fiesta religiosa hasta la década de los 40 -50 . Los niños recibían regalos para “Reyes” es decir el 6 de enero cuando se supone que llegaron alEl pesebre donde nació Jesus a adorarle y a llevarle presentes. El pesebre sobrevivió como vieja tradición que es, pero fue “cubierto” por Papa Noel; el Viejo Pascuero cuya imagen fue fijada por un artista norteamericano en una cartel de propaganda para la Coco-Cola.

La Pascua comenzó en Chile a ser el día en que los niños y adultos recibían regalos, transformándose en una fiesta familiar Chilena, seguida del año nuevo, donde son los adultos los que celebran y hacen cábalas y sueñan con el año que comienza.

Navidad del Chile del siglo XIX

Los regalos eran duraznitos, peras, ciruelas, guindas, o ramitas de albahaca y flores, las iglesias y viviendas exhibían pesebres en sus portales, y la gente acudía a la Misa del Gallo para luego partir a las fondas que se instalaban en la Alameda de las Delicias. Así se celebraba la Navidad en el Chile decimonónico. Nada se sabía entonces de pino navideño ni mucho menos de viejo pascuero. Dar cuenta de cómo era esta celebración y los cambios que se fueron produciendo a la llegada del nuevo siglo, es justamente la tarea a la que se ha abocado la profesora del Instituto de Historia Olaya Sanfuentes.

“La ciudad era capaz de albergar, sin distinciones, a todos aquellos que querían celebrar y conmemorar”, cuenta esta historiadora. Se trataba de una fiesta donde todos tenían cabida: ricos y pobres, niños y adultos, santiaguinos y campesinos. Era una celebración eminentemente comunitaria y pública, la fiesta era en la calle, primero en la Plaza de Abastos y luego en la Alameda. Aquí se instalaban puestos y cocinerías, se organizaban juegos tradicionales y los árboles se adornaban con frutas de la estación.

Carnaval navideño en La Alameda

En el siglo XIX se desarrollaba un carnaval navideño en La Alameda, donde las personas se instalaban a ofrecer sus frutas y flores cosechadas. Hhabía fondas, puestos de frutas, puestos de fritanga, de mote con huesillos, de helados caseros y la gente toda se paseaba allí en este ambiente carnavalesco. Era una fiesta bien popular y bien puertas afuera, a diferencia de hoy en día que es adentro de la casa.

Los arboles que se adornaban no eran los pinos, sino los duraznos o el árbol frutal que hubiese en las casa. Después de la Misa del Gallo las familias caminaban hacia las fondas y ramadas como la de Villegas, la de Silva o la de la Peta Basaure, ubicadas en las calles transversales a la Alameda, o se iban a las fiestas que se organizaban en otros sitios como el cerro San Cristóbal o el Parque Cousiño. “Bailaban de todo: cuecas, tonadas, valses, y los niños bailaban con los grandes y había cantoras y cantores, y se tomaba chicha y ponche, al amanecer y terminada la jarana, algunos se dirigían al Mercado Central, donde comían cazuela de ave, caldo de cabeza, caldillo de congrio y mariscos”.[1]

Las navidades se transformaban en ramadas a la chilena

La Noche Buena en La Cañada

El mismo 24, las iglesias competían por atraer a los fieles con sus retablos y adornos. Luego partían las fondas, donde se tomaba chicha y ponche, se bailaba zamacueca, y sonaba la música del arpa, vihuela y guitarras. La fiesta duraba hasta altas horas de la noche y los más trasnochados terminaban en el Mercado Central, al más puro estilo de un año nuevo actual.

Se trataba de una sociedad con una mentalidad agraria muy marcada. “La gente se regalaba frutas de la estación y flores. Estaba muy presente la idea de que comenzaba un nuevo ciclo, en que la naturaleza renacía y empezaba un nuevo año lleno de buenas intenciones”.

Pero era, ante todo, una fiesta profundamente religiosa. No había casa sin pesebre y los fieles acudían a las iglesias a dejar sus ofrendas, que eran por supuesto flores, frutas e imágenes del niño Jesús. Las celebraciones eran precedidas por una preparación espiritual a través del rezo de la Novena: nueve días de oraciones, sacrificios y ofrendas.

Pero con la llegada del nuevo siglo, las cosas comenzaron a cambiar. La élite dejó las calles para celebrar en la privacidad de su hogar o en los clubes sociales. La Iglesia criticó el tono carnevalesco de la celebración: se debía poner fin al desorden, las borracheras, las riñas, y a tanta proximidad entre hombres y mujeres.

De los excesos denunciados por la prensa, uno de los más importantes es el que se relaciona con el consumo excesivo de alcohol. En las fiestas navideñas, fondas y chinganas constituían los espacios predilectos del pueblo para celebrar después de los oficios religiosos y hasta altas horas de la noche. Era ahí donde los desórdenes y abusos morales suscitaban la preocupación de las autoridades. Sin embargo, sus derechos de instalación proporcionaban importantes ingresos a las municipalidades.[2]

Algunos extranjeros también quedaron impresionados con ciertas escenas navideñas y, dejando muy en claro las diferencias de la aristocracia y del pueblo en sus formas de celebrar, comentaban que este último permanecía toda la noche en las ramadas de la Alameda cantando, bailando, comiendo, jugando y bebiendo "de forma realmente salvaje"[3]. Algunos aristócratas sentían también repulsión por las formas populares de celebrar. Amalia Errázuriz, consideraba que las celebraciones navideñas en las calles santiaguinas eran repugnantes por los excesos de la bebida en el pueblo.

Amalia Errázuriz y Urmeneta
1851

Las intenciones de la élite de desligarse de las formas de celebrar del pueblo y los diversos intereses involucrados en el tema de la embriaguez no fueron, sin embargo, obstáculo para que las autoridades y la opinión pública a través de la prensa manifestaran su compartida preocupación. El año 1851 estalló una controversia entre el periódico El Progreso[4] y La Revista Católica[5]., ya que el primero acusaba a la Iglesia por no velar ni fiscalizar la embriaguez acaecida durante la navidad de 1850. La prensa católica se quejaba también de la negligencia civil para hacerse cargo de este problema, en que el "libertinaje del pueblo que ha bebido sin tasa hace caso omiso de la decencia que exigen las buenas costumbres"[6].

Podríamos decir que, entre todos los desórdenes que una fiesta traía consigo, el de la embriaguez era concebida -tanto por la prensa católica como la liberal- como el peor de los vicios y el enemigo mortal de la moral y el orden. El beber llevaba a otras indecencias, propiciaba el gasto innecesario y terminaba con hombres tirados en las calles sin cumplir con sus deberes laborales y cívicos. Esto atentaba directamente contra los valores ilustrados del trabajo, el ahorro y el comportamiento ciudadano responsable que se quería inculcar entre el pueblo. Por esta razón es que las quejas frente a los borrachos de las fiestas de navidad, desde todos los francos de la prensa decimonónica, están sobrerrepresentadas.[7]

“Celebrando la Navidad en la Plaza de Armas 1930. Stand de la compañía Chilena de electricidad con juguetes y miles de dulces para los niños pobres. 24 de diciembre de 1930”. En esta imagen podemos ver uno de los primeros viejos pascueros que aparecieron en el país, que fueron traídos a la empresa eléctrica por los funcionarios norteamericanos que trabajaban en ella. A sus espaldas un letrero luminosos (uno de los primeros en Santiago) que encendía y apagaba las ampolletas, toda una novedad para esos años. Se ven funcionarios preparando los juguetes, para los niños que pasan en fila y uniforme a un costado de ellos. Un funcionario de uniforme municipal sostiene en su mano algunos bastones navideños.
Portada de la Revista Zig-Zag Diciembre de 1905

La influencia europea también se hizo sentir. Las casas comenzaron a exhibir los primeros pinos de pascua junto al tradicional pesebre. La aparición de las primeras tiendas por departamento y sus lujosas vitrinas que exhibían los productos importados, ayudaron a que los niños de la alta sociedad empezaran a recibir costosos regalos traídos por el viejo pascuero.

¡Ligero, los niños esperan! : Portada de navidad de la Revista Zig-Zag el 27 de diciembre 1908

Estos cambios produjeron una cierta nostalgia respecto del siglo anterior y una sensación de pérdida de sentido. Sin embargo, el campo continuó resguardando las tradiciones populares, muchas de las cuales siguen presentes hasta el día de hoy como la Fiesta del Pastorcito o Pase del Niño; se trata de celebraciones comunitarias, donde todos tienen un rol que jugar, algo que ya se ha perdido en la sociedad urbana actual.[8]

Significado religioso

El árbol de Navidad recuerda al árbol del Paraíso de cuyos frutos comieron Adán y Eva, y de donde vino el pecado original; y por lo tanto recuerda que Jesucristo ha venido a ser Mesías prometido para la reconciliación. Pero también representa al árbol de la Vida o la vida eterna, por ser de tipo perenne.

La forma triangular del árbol (por ser generalmente una conífera, con particular incidencia del abeto) representa a la Santísima Trinidad. Las oraciones que se realizan durante el Adviento se diferencian por un color determinado, y cada uno simboliza un tipo:

  • El azul las oraciones de reconciliación.
  • El plata las oraciones de agradecimiento.
  • El oro las de alabanza.
  • El verde de abundancia, fortaleza y de naturaleza.

Origen alternativo según algunas iglesias cristianas

Según la Iglesia Católica y otras iglesias cristianas, el 25 de diciembre es la fecha observada por los paganos de la antigüedad como el día del nacimiento del hijo de la Madre de los Cielos, asociado con Nemrod y el dios del sol. Semiramis y sus seguidores sostenían que en el 25 de diciembre, un árbol siempre verde brotó durante la noche de un tocón seco en Babilonia, y que Nemrod volvería secretamente todos los años a la misma hora para dejar presentes en el árbol.

Pero con el fin de convertir a los pueblos paganos al cristianismo, la Iglesia Católica, estableció el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús, así en lugar de celebrar a un dios pagano, se estaría celebrando al Dios judeo-cristiano.

Fuentes y Enlaces de Interés

  1. eldesconcierto/Navidad a la chilena
  2. (Fernández, 2005: 549)
  3. (Treutler, 1958: 502)
  4. Creado en 1842, El Progreso fue el primer diario de Santiago. Aparecía todos los días del año.
  5. La Revista Católica aparece el 1 de abril de 1843 publicándose en forma interrumpida hasta 1874, cuando fue reemplazada por El Estandarte Católico, diario político dirigido por el clero, que a su vez fue reemplazado por El Porvenir. La Revista Católica fue reestablecida en 1892 con publicaciones quincenales.
  6. Sin título (1885, 27 de diciembre). El Chileno, Santiago
  7. Scielo/Tensiones navideñas: Cambios y permanencias en la celebración de la Navidad en Santiago durante el siglo XIX/Atenea (Concepción) versión On-line ISSN 0718-0462
  8. uc.cl/Investigación rescata la Navidad del Chile del siglo XIX /Autora: Olaya Sanfuentes/Info Periodistica Nicole Saffie//Cons.24dic 2014

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