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Ángeles

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Ángeles
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Presentación

Ángeles del(Latín angelus; griego aggelos; hebrea MLAK, a partir de la raíz LAK que significa "uno que va" o "enviado"; mensajero, y en hebreo es usada para designar tanto a un mensajero divino como a uno humano. Un ángel es un ser inmaterial o espiritual presente en algunas religiones cuyos deberes son asistir y servir a Dios.

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Contenido

La Versión de los Setenta lo traduce por aggelos, palabra que también tiene ambos significados. La versión latina, sin embargo, distingue al mensajero espiritual o divino del humano, y traducen el primero como angelus y el segundo como legatus o o más generalmente como nuntius. En algunos pasajes la versión latina es engañosa, pues usa la palabra angelus en lugares donde nuntius habría expresado mejor el significado, por ejemplo en Isaías 18,2; 33,3.6.

A través de la Biblia se representa a los ángeles como un cuerpo de seres espirituales intermediarios entre Dios y los hombres: "Lo creaste (al hombre) poco inferior a los ángeles" (Salmo 8,6). Ellos, al igual que los hombres, son seres creados; "Alabadle, ángeles suyos todos, todas sus huestes, alabadle! Alaben ellos el nombre de Yahveh, pues Él ordenó y fueron creados" (Salmo 148,2.5; Col. 1,16-17).

El hecho de que los ángeles fueron creados, fue establecido en el Cuarto Concilio de Letrán (1215). El decreto "Firmiter", contra los albigenses, declaró tanto el hecho de que fueron creados como el de que los hombres fueron creados después de ellos. Este decreto fue repetido por el Concilio Vaticano I, "Dei Filius".

Lo mencionamos aquí porque se ha sostenido que las palabras: "El que vive eternamente lo creó todo por igual" (Eclo. 18,1) demuestran una creación simultánea de todas las cosas; pero en general se admite que "igual" (simul) aquí puede significar "igualmente", en el sentido de que todas las cosas fueron "igualmente" creadas. Son espíritus; el escritor de la Epístola a los Hebreos dice: “¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?” (Heb. 1,14).

Organización jerárquica

Si bien los ángeles que aparecen mencionados en las primeras obras del Antiguo Testamento son extrañamente impersonales y quedan ensombrecidos por la importancia del mensaje que llevan o por la obra que realizan, no faltan pistas acerca de la existencia de una cierta jerarquía en el ejército celestial.

Después de la caída de Adán, el Paraíso quedó vigilado contra nuestros Primeros Padres por querubines que son claramente ministros de Dios, aunque no se dice nada acerca de su naturaleza. Sólo una vez más aparece el querubín en la Biblia, a saber, en la maravillosa visión de Ezequiel en la que los describe con muchos detalles (Ez. 1), y que son llamados realmente cherub en Ezequiel 10. El Arca era custodiada por dos querubines, pero sólo nos queda conjeturar acerca de cómo eran.

Se ha sugerido, con gran probabilidad, que tenemos sus homólogos en los toros y leones alados que cuidaban los palacios asirios, y también en los extraños hombres alados con cabeza de halcones pintados que están representados en las paredes de algunas de sus construcciones. Los serafines sólo aparecen en la visión de Isaías 6,6.

El término archangel sólo aparece en San Judas v. 9 y 1 Tes. 4,16; pero San Pablo nos da otras dos listas de nombres de las cohortes celestiales. Nos dice (Ef. 1,21) que Cristo está "por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación"; y, escribiendo a los Colosenses (1,16), dice: "porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades". Hay que señalar que San Pablo usa dos de estos nombres de los poderes de la oscuridad cuando (2,15) dice que Cristo "una vez despojados los Principados y las Potestades… incorporándolos a su cortejo triunfal". Y no es poco notable que sólo dos versículos después advierta a sus lectores a no dejarse seducir por cualquier "culto de los ángeles".

Aparentemente pone su sello en una cierta angelología lícita, y al mismo tiempo advierte en contra de entregarse a la superstición sobre ese asunto. Tenemos un indicio de tales excesos en el Libro de Henoc, en el que, como ya dijimos, los ángeles juegan un papel bastante desproporcionado. Del mismo modo, Josefo nos dice (Bel. Jud., II, VIII, 7) que los esenios tenían que hacer un voto para preservar los nombres de los ángeles.

Martirologio Romano:

Fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. En el día de la dedicación de la basílica bajo el título de San Miguel, en la vía Salaria, a seis miliarios de Roma, se celebran juntamente los tres arcángeles, de quienes la Sagrada Escritura revela misiones singulares y que, sirviendo a Dios día y noche, y contemplando su rostro, a él glorifican sin cesar.

Son los nombres con que se presentan en la Sagrada Escritura estos tres príncipes de la corte celestial.

Miguel aparece en defensa de los intereses divinos ante la rebelión de los ángeles malos; Gabriel, enviado por el Señor a diferentes misiones, anunció a la Virgen Maria el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios y su maternidad divina; Rafael acompañó al joven Tobías cuando cumplía un difícil encargo y se ocupó de solucionar difíciles asuntos de su esposa.

Actualmente, se habla mucho de los ángeles: se encuentran libros de todo tipo que tratan este tema; se venden "angelitos" de oro, plata o cuarzo; las personas se los cuelgan al cuello y comentan su importancia y sus nombres.

Hay que tener cuidado, pues se puede caer en dar a los ángeles atribuciones que no les corresponden y elevarlos a un lugar de semidioses, convertirlos en "amuletos" que hacen caer en la idolatría, o crear confusiones entre lo que son las inspiraciones del Espíritu Santo y los consejos de los ángeles. Es verdad que los ángeles son muy importantes en la Iglesia y en la vida de todo católico, pero son criaturas de Dios, por lo que no se les puede igualar a Dios ni adorarlos como si fueran dioses. A pesar de que están de moda, por otro lado, es muy fácil que nos olvidemos de su existencia, por el ajetreo de la vida y principalmente, porque no los vemos. Este olvido puede hacernos desaprovechar muchas gracias que Dios ha destinado para nosotros a través de los ángeles.

Por esta razón, la Iglesia ha fijado dos festividades para que, al menos dos días del año, nos acordemos de los ángeles y los arcángeles, nos alegremos y agradezcamos a Dios el que nos haya asignado un ángel custodio y aprovechemos estos días para pedir su ayuda.

Misión de los ángeles

Los ángeles son seres espirituales creados por Dios por una libre decisión de su Voluntad divina. Son seres inmortales, dotados de inteligencia y voluntad. Debido a su naturaleza espiritual, los ángeles no pueden ser vistos ni captados por los sentidos.

En algunas ocasiones muy especiales, con la intervención de Dios, se han visto y oído materialmente. La reacción de las personas al verlos u oírlos ha sido de asombro y de respeto. Por ejemplo, los profetas Daniel y Zacarías.

En el siglo IV, el arte religioso representó a los ángeles con forma de figura humana. En el siglo V, se le añadieron las alas, como símbolo de su prontitud en realizar la Voluntad divina y en trasladarse de un lugar a otro sin la menor dificultad.

En la Biblia encontramos algunos motivos para que los ángeles sean representados como seres brillantes, de aspecto humano y alados. Por ejemplo, el profeta Daniel escribe que un "ser que parecía varón" -se refería al arcángel Gabriel- volando rápidamente, vino a él (Daniel 8, 15-16; 9,21). Y, en el libro del Apocalipsis, son frecuente las apariciones de ángeles que claman, tocan las trompetas, llevan mensajes o son portadores de copas e incensarios; otros que suben, bajan o vuelan; otros que están de pie en cada uno de los cuatro puntos cardinales de la tierra o junto al trono del Cordero, Cristo.

La misión de los ángeles es amar, servir y dar gloria a Dios, ser mensajeros y cuidar y ayudar a los hombres. Ellos están constantemente en la presencia de Dios, atentos a sus órdenes, orando, adorando, vigilando, cantando y alabando a Dios y pregonando sus perfecciones. Se puede decir que son mediadores, custodios, guardianes, protectores y ministros de la justicia divina. La presencia y la acción de los ángeles aparece a lo largo del Antiguo Testamento, en muchos de sus libros sagrados. Aparece frecuentemente, también, en la vida y enseñanzas de Nuestro Señor, Jesucristo, en la Carta de san Pablo, en los Hechos de los Apóstoles y, principalmente, en el Apocalipsis.

Con la lectura de estos textos, podemos descubrir algo más acerca de los ángeles:

  • Nos protegen, nos defienden físicamente y nos fortalecen al combatir las fuerzas del mal.
  • Luchan con todo su poder por y con nosotros.

Como ejemplo, está la milagrosa liberación de San Pedro que pudo huir de la prisión ayudado por un ángel (Hechos 12, 7 y siguientes). También, aparece un ángel deteniendo el brazo de Abraham, para que no sacrificara a su hijo, Isaac.

Los ángeles nos comunican mensajes importantes del Señor en determinadas circunstancias de la vida. En momentos de dificultad, se les puede pedir luz para tomar una decisión, para solucionar un problema, actuar acertadamente y para descubrir la verdad. Por ejemplo, tenemos las apariciones a la Virgen María, a San José y a Zacarías. Todos ellos recibieron mensajes de los ángeles.

Los ángeles cumplen, también, las sentencias de castigo del Señor, como el castigo a Herodes Agripa (Hechos de los Apóstoles) y la muerte de los primogénitos egipcios (Exódo 12, 29).

Los ángeles presentan nuestras oraciones al Señor y nos conducen a Él. Nos acompañan a lo largo de nuestra vida y nos conducirán, con toda bondad, después de nuestra muerte, hasta el trono de Dios para nuestro encuentro definitivo con Él. Este será el último servicio que nos presten pero el más importante. El arcángel Rafael dice a Tobías: "Cuando ustedes oraban, yo presentaba sus oraciones al Señor", (Tob 12, 12 - 16).

Ellos nos animan a ser buenos pues ven continuamente el rostro de Dios y también ven el nuestro. Debemos tener presentes las inspiraciones de los ángeles para saber obrar correctamente en todas las circunstancias de la vida. "Los ángeles se regocijan cuando un pecador se arrepiente", (Lucas 15, 10).

Ángeles Caídos

Según la mitología, los ángeles caídos eran los soldados de Dios que cayerón a la Tierra luchando contra los demonios de Satán. Estos seres, nacían como un humano y morían como tal. Volvían a renacer con el mismo aspecto en otra vida, no podían permanecer junto a mujeres debido a su conexión con Dios, por lo que les era imposible tener hijos. En el apocalipsis los ángeles caídos recuperarán sus alas y combatirán para defender a los humanos de los demonios.

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